[*MiIT}– Acerca de hosts y dominios, y mi calvario con ellos (2/4)

Carlos M. Padrón

Por facilidad, el huésped de la pensión suele no sólo colocar sus pertenencias —archivos informáticos— en la habitación que ha alquilado, sino darle al dueño de la pensión la administración del dominio alojado en esa habitación. Craso error, según he podido comprobar después de 3 años de tener dominio propio. Más adelante explicaré por qué.

En resumen, el proceso es así: Cuando uno cambia de Host A a Host B,

1. Primero debe alquilar habitación en el Host B, y pagar por ella.

2. Luego deberá acondicionar las gavetas del armario de la nueva habitación en Host B para alojar en ellas las cuentas que guarda en las gavetas del armario que aún tiene en la habitación del Host A.

3. Luego, si es que tiene más cosas en el Host A —en mi caso, además de las cuentas tengo el blog Padronel—, debe copiar los archivos de esas “más cosas” e instalarlos en el lugar apropiado de la habitación en Host B.

4. Y cuando esté mudado todo, deberá pedirle a quien tenga la administración de su dominio —en nuestro ejemplo, el dominio ‘padronelpaso.net’— que cambie los DNSs asociados a éste, de forma que en vez de que tales DNSs sigan dirigiendo hacia el Host A todo lo relacionado con ‘padronelpaso.net’, a partir de ese momento lo dirijan al Host B. A este proceso de redireccionamiento se le conoce como “propagación de DNSs” y suele tomar entre 24 a 48 horas, al término de las cuales el dominio ‘padronelpaso.net’ habrá quedado vinculado, en todos y cada uno de los servidores de la Red, a los DNSs del nuevo Host.

Cuando cambié de iP a OS —no recuerdo ya por qué motivos— en mi habitación en iP sólo tenía yo cuentas de correo, mías y de mi familia. Cambiar esto no es mayor problema, y, por su parte, iP no puso tampoco problema para entregar a OS la administración de mi dominio ’padronelpaso.net’. Todo se hizo de forma que la mayor parte de los contactos con los que yo intercambiaba correos desde/a mis cuentas de ‘padronelpaso.net’ ni se enteraron de que este dominio había cambiado de Host, o sea, que estaba ahora en otra pensión.

Pero en mayo/2006, estando aún en OS, inicié el blog, y un día recibí de OS el aviso de que la capacidad de disco que ellos me habían asignado y yo había alquilado —o sea, el tamaño de la habitación que OS me había alquilado—, que era de 1GB, estaba al 95% de ocupación. Descubrí que eso se debía a los archivos de respaldo creados por el propio blog, y que con sólo borrarlos recuperaría yo como 600MB, de modo que los borré y pude seguir trabajando sin problemas de espacio en disco.

Otro día, tiempo después, no pude subir al blog una foto de apenas 95KB. Preocupado, contacté por chat a OS y el operador me dijo que eso se debía a que se había agotado el espacio disponible en mi disco, y que la solución era que yo les comprara 1GB adicional por el precio de $10/mes.

Eso no me gustó porque era un precio mayor que los $97/año que yo les pagaba por todo lo demás, pero como esta vez, y a diferencia de otras, no había yo recibido aviso de OS diciéndome que el espacio libre de mi disco estaba a punto de agotarse, no averigüé al respecto,…. hasta que tanto yo como quienes tenían cuenta e-mail en mi dominio comenzamos a notar la pérdida de mensajes de correo. Ante esto sí entré al servidor de OS y encontré que ya mi disco no tenía espacio libre. O sea, que los de OS, con tal de ver si yo “picaba” y les compraba 1GB adicional, no me habían avisado de que el espacio libre de mi disco se agotaba.

Además, mi hija compró un dominio a través de OS, les dio a ellos la administración y les alquiló una habitación. Al momento de la renovación, los de OS armaron un tremendo enredo entre el dominio de mi hija y el mío, y por más que por e-mail, por chat y por teléfono tratamos de que lo arreglaran, no lo hicieron.

Por otra parte, los spammers (ésos que envían mensajes ofreciendo toda clase de productos, objetos, sistemas y “soluciones”, como Viagra, alargamiento del pene, títulos universitarios, herencias millonarias, etc.) cada día metían en mi blog, como si fueran comentarios legítimos, entre 30 a 50 de sus promociones basura, que yo tenía que borrar a mano.

A través del correspondiente foro, consulté con la gente de b2evolution, el programa bajo el que opera mi blog, y ellos me aconsejaron que hiciera upgrade (o sea, que ‘ascendiera’ el programa) a una versión reciente de b2evolution, y me buscara un Host que supiera de b2evolution, para lo cual me sugirieron varios que se anunciaban en ese mismo foro.

Apenas revisé lo que esos varios ofrecían me puse de muy mal humor porque, por menos (hasta $95.40/año) de lo que me cobraba OS —y que me daba derecho a apenas 1GB de espacio en disco, que por lo poco me creaba los problemas descritos—, o por lo mismo que me cobraba OS, éstos varios daban nada menos que entre 200 a 300GB.

Así que luego de enviarle a esos varios un cuestionario de nueve preguntas —el mismo a todos—, para seleccionar uno en función de las respuestas, caí en VP, y a éste transferí todas las cuentas de correo de mi dominio ‘padronelpaso.net’, pero cuando quise mudar el blog no funcionó el procedimiento que supuestamente tenía que funcionar. Y por ésta, para mí otra falla más de OS —aunque no sé si causada por incompetencia o por mala intención—, tuve que recurrir a un experto en computación que el día 01/07/2007 consiguió instalar el blog en VP, Host al cual transferí también la administración de mi dominio ‘padronelpaso.net’.

Y aquí comenzó mi verdadero calvario, que describiré en próximas entregas ya que ese calvario ha sido largo.

[ElPaso}– ‘Dándole vueltas al viento’ / Poemas de Antonio Pino Pérez: Del desierto a la selva

En del complejo montañosos llamado Cumbre Vieja destaca el pico Bidigoyo —también llamado por algunos Birigoyo, Virigoyo, etc.. Personalmente, y después de consultas al respecto, he optado por Birigoyo—: la montaña arenosa, desértica y cónica que se ve en esta foto.

En su base está el llamado Llano de los Jables, en el que las leyendas de antaño situaban danzas de brujas y oscuros aquelarres, y que por eso algunos llamaban también Llano de las Brujas. Hoy día, y gracias a la reforestación a que alude el bello poema que sigue, en esa zona, por años desértica, hay un bosque de pinos al que se ha dado en llamar El Refugio —o también, y tiempo atrás, La Repoblación— parte del cual se ve en esta otra foto tomada, según parece, desde el Birigoyo.

Carlos M. Padrón.

***

DEL DESIERTO A LA SELVA

A D. José Miralbés Marco, con afecto y gratitud

I

Arriba, donde el cielo se confunde
con el gris de la tierra desolada,
y Bidigoyo entre las nubes hunde
su cabeza volcánica apagada.

Donde posan las nieblas compasivas
arropando desnudos arenales,
donde vuelan las aves fugitivas
huyendo de los duelos invernales.

Arriba, en las alturas ambiciosas,
en los caminos de la Eternidad,
junto a humeantes ruinas silenciosas
y en el imperio de la soledad…

Arriba, en el desierto encubridor
de graznidos de cuervos y corujas
que vieron en las noches con pavor
el medroso aquelarre de las brujas.

En lo más alto de la Cumbre Vieja,
que era paso obligado de viajeros,
donde aún se escucha la inmortal conseja
que dictaron los viejos agoreros.

Arriba, entre ruinosos matorrales,
lava revuelta y piedra calcinada.
Arriba, entre los mustios helechales
por la mano del hombre fue plantada

en jornada febril y agotadora
la selva, la oración de los pinares,
por donde un pueblo que es creyente, implora
y sube a las regiones estelares.

II

Allí sólo crecía el pobre helecho
sobre un oasis de la arena obscura,
y algún brezo luchaba contrahecho
robándole consuelos de verdura.

Caminos polvorientos, arenales
atormentados bajo un sol de alturas,
que ciega con sus luces las visuales
y acaricia con rojas quemaduras.

Allí es donde unos hombres concibieron
fecundar los estériles eriales,
y con la tierra negra se fundieron
para arrancarle gritos forestales.

La lucha fue tenaz y fue porfiada,
pero allí estaban hombres de tesón,
que nunca han vuelto atrás con la mirada
ni jamás traicionaron su misión.

Firmes estaban los héroes sin nombre
en lucha con la tierra virginal
que se entregó al quehacer del hombre
abriéndole su entraña maternal.

III

Calor o frío. Las arenas muertas,
la brisa juguetona, el huracán.
Planicies desoladas y desiertas,
y la fe en lo más alto del volcán.

Se arrojaron semillas por el suelo.
Los pinos se trajeron y plantaron.
No quiso darles su favor el cielo,
y el estío y los vientos los secaron.

Pero no cede el hombre, no claudica.
Tiene temple y firmeza y tozudez:
El cetro de la tierra no se abdica;
los pinos vestirán su desnudez.

Y a la lucha de nuevo con más brío,
a sembrar y plantar con fe creciente:
contra el viento y el sol y contra el frío
arrojaba en los yermos la simiente.

Los grajos devoraban los sembrados,
sepultan las arenas arbolitos.
Otros murieron bajo el sol quemados,
y algunos por el viento están marchitos.

Pero no importa: “Sembraré incansable”,
la voz del sembrador gritaba alerta.
“Yo sueño con un bosque impenetrable
sobre esta tierra desolada y muerta”.

Y con el alma estremecida, inquieta,
nuevos procedimientos se idearon
hasta el hallazgo del hoyo poceta,
la cuna en que los pinos se salvaron.

¡Adelante! Si abajo desconfían
y dudan y murmuran y critican,
los de aquí arriba, porque en Dios confían,
estas muertas arenas resucitan.

Y a la fuerza de trabajo y de constancia,
el pinar en la tierra está arraigado.
Ya se percibe la sutil fragancia
del primer arbolito perfumado

IV

Ya crecen por doquier de mil maneras.
Continúa la ruda plantación,
y saludan las nuevas primaveras
sus verdes de esperanza y redención.

Y pueblan ya las aves de alegría
la espesura gozosa de los pinos,
deshaciendo en raudales de armonía
la dulce melodía de sus trinos.

Ya está logrado el forestal empeño,
la prodigiosa, la soñada selva
de la que el hombre fue su autor y es dueño
hasta que Dios en su poder resuelva

el final providente que le espera.
Si sepultó en desiertos arenales
la selva natural que aquí existiera
con el poder febril de sus volcanes,

puede algún día devorar con fuego,
la victoriosa gloria forestal,
por Bidigoyo, ese gigante ciego,
indiferente y mudo al bien y al mal.

Y anota en tu memoria, caminante:
Siempre la tierra se ha entregado al fuerte,
y por ser madre, con amor gigante
engendra vida de su propia muerte.

(Composición escrita en 1948, en El Refugio de la Cumbre Vieja, con motivo de haberse realizado una importante repoblación forestal).