[Hum}> Cinco cátedras de gestión estratégica

1ª CÁTEDRA​

Un cuervo se lo pasa sentado en la cima de un árbol el día entero sin hacer nada. Un pequeño conejo ve así al cuervo y le pregunta:

—¿Puedo sentarme como tú y no hacer nada en todo el día?

El cuervo responde:

—Claro, ¿por qué no?

El conejo se sienta en el suelo debajo del árbol y se relaja. De pronto aparece una zorra y se come al conejo.

Conclusión: Para estar sentado sin hacer nada, usted debe estar en la cima.

2ª CÁTEDRA​

En África, el antílope despierta todas las mañanas sabiendo que tiene que llegar a correr más rápido que el león si quiere seguir vivo.

El león despierta todas las mañanas sabiendo que debe correr más que el antílope si no quiere morir de hambre.

Conclusión: No hace diferencia si eres antílope o león. Cuando el sol salga, tienes que empezar a correr para sobrevivir.

3ª CÁTEDRA​

Dos funcionarios y el gerente de una empresa salen a almorzar. Ya en la calle encuentran una antigua lámpara mágica. Frotan la lámpara y de ella sale un genio que les dice:

—Yo sólo puedo conceder tres deseos, así que daré uno a cada uno de ustedes

—¡Yo primero! ¡yo primero!—, grita uno de los funcionarios —. Quiero estar en las Bahamas dirigiendo un barco mío, sin tener ninguna preocupación en la vida.

¡Puff!, y se fue.

El otro funcionario se apresura a hacer su solicitud:

—¡Yo quiero estar en Hawai, con el amor de mi vida y tomar muchas, muchas piñas coladas!

¡Puff!, y se fue.

Ahora usted, le dice el genio al gerente.

—Yo quiero a esos dos tontos de vuelta en la oficina para una reunión.

Conclusión: Deja siempre que tu jefe hable primero.

4ª CÁTEDRA

Un cura va conduciendo por una carretera cuando ve a una monja de pie en la orilla. Detiene el auto y ofrece llevarla. La monja acepta, entra en el coche y cruza las piernas mostrando su belleza. El cura se descontrola y casi choca con otro auto.

Después de lograr controlar el coche y evitar un accidente, no se resiste y pone la mano en la pierna descubierta de la monja.

La monja lo mira y le dice: “Padre, recuerde el salmo 129”.

Perturbado, el cura contesta:

—Disculpe, hermana, la carne es débil—, y saca la mano de la pierna de la monja.

Llegados a destino la monja agradece y, con una sonrisa enigmática, baja del auto y entra al convento.

Apenas llegar a la iglesia, el cura corre hacia las Escrituras, localiza el salmo 129 y ve que dice: “Adelante, persiste. Más arriba encontrarás la gloria del Paraíso».​

Conclusión: Si usted no está bien informado sobre su trabajo, puede perder excelentes oportunidades

5ª CÁTEDRA​

Un granjero resuelve recoger algunas frutas de las que hay en su propiedad. Toma un cesto vacío y sigue rumbo a los árboles frutales.

Al pasar por una laguna escucha voces femeninas y cree que, probablemente, algunas mujeres invadieron sus tierras. Y al acercarse lentamente ve que tres bellas chicas están bañándose desnudas en la laguna.

Cuando se dan cuenta de la presencia del granjero, las chicas nadan hasta la parte más profunda de la laguna y gritan:

—¡Nosotras no vamos a salir de aquí mientras usted no deje de espiarnos y se vaya!

El granjero responde:

—Yo no vine aquí para espiarlas a ustedes. Yo sólo vine para alimentar a los cocodrilos.

Conclusión: La creatividad es lo que hace la diferencia a la hora de alcanzar nuestros objetivos de forma más rápida.

​Por lo tanto:​

  • Antes de hablar, escucha.
  • Antes de escribir, piensa.
  • Antes de gastar, gana.
  • Antes de juzgar, espera.
  • Antes de renunciar, intenta de nuevo.

«​​En el mundo siempre habrá personas que te amarán por lo que eres, y otras que te odiarán por la misma razón»​.

Cortesía de Rafael García Sánchez

[Hum}> Refranes vulgos traducidos al lenguaje culto

Más vale ovíparo volador en fosa metacarpiana, que segunda potencia de diez pululando por el espacio infinito. ((Más vale pájaro en mano, que cien volando).

Crustáceo decápodo que pierde su estado de vigilia, es arrastrado por el ímpetu marino. (Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente).

Relátame con quién deambulas y te manifestaré tu idiosincrasia. (Dime con quién andas y te diré quién eres).

A perturbación ciclónica, rostro jocundo. (Al mal tiempo, buena cara).

Al líquido elemento que no has de ingurgitar, permítele que discurra por su cauce. (Agua que no has de beber, déjala correr).

Ocúpate de la alimentación de las aves córvidas y estas te extirparán las estructuras orbitarias que perciben los estímulos visuales. (Cría cuervos y te sacaran los ojos).

El globo oftálmico del poseedor, torna obeso el bruto vacuno. (El ojo del amo engorda el ganado).

Quien a ubérrima conífera se adosa, óptima umbría le entolda. (El que a buen árbol se arrima, buena sombra le da encima).

A equino objeto de dádiva, no se le observan las piezas odontológicas. (A caballo regalado no se le mira el diente).

El rumiante cérvido propende al accidente orográfico. (La cabra tira al monte).

No existe adversidad que por buenaventura no se trueque. (No hay mal que por bien no venga).

La ausencia absoluta de percepción visual torna insensible el órgano cardíaco. (Ojos que no ven, corazón que no siente).

Cavidad gástrica satisfecha, víscera cardíaca eufórica. (Barriguita llena, corazón contento).

Cortesía de Leonardo Masina

[Hum}— De vascos. La tapia

—¡Joer, Joseba! ¿Cómo es que llevas toda la cabeza vendada?

—¡Joer, por la moto!

—¿Te caíste?

—¡Quiá! ¿Recuerdas, bajando de la ermita al pueblo, la primera curva muy cerrada, que hay una tapia de cemento, que pone SE TRASPASA?

—Si.

—Pues no es verdad, ¡no se traspasa!

[Hum}> De vascos. La motosierra

El bilbaino Patxi entra en una tienda llevando en sus manos una motosierra eléctrica:

—Oiga, me dijo que esta motosierra que he comprado cortaba cien árboles a la hora. La he probao, y, como mucho, corta cincuenta.

—Pues no se preocupe, que ahora la probamos aquí.

El dependiente arranca la motosierra y, al oirla, dice Patxi:

—Aibá, la ostia, tú, ¿y ese ruido?

[Hum}— De vascos. El incendio

Iba Patxi, de Bilbao, paseando por Madrid, y cuando pasa por la Torre Picasso hay un incendio enorme en el piso 42. Los ascensores bloqueados, las escaleras también, y la gente en la azotea gritando:

—¡Vamos a morir!

Patxi les grita:

—Oye, tranquilos, joer, tiraros que yo os cojo, pues.

Y los de arriba:

—Ese tío está loco. ¿Cómo nos va a coger?

Y uno de ellos dice:

—Pues yo me tiro. ¡Me da igual morir quemado que estampado contra el suelo!

Le hace una seña a Patxi y se tira.

Patxi, por supuesto, lo coge y lo deja en el suelo intacto. La gente lo ve, empieza a tirarse y Patxi los va cogiendo. De pronto se tira un negro, y Patxi se queda mirando y no lo coge. El negro se queda convertido en un sello de correos contra la acera, y Patxi dice:

—¡Ostia! Que digo que si dejáis de tirarme los quemados, pues que acabaremos antes.

[Hum}— De vascos. Astronautas

En la M.I.R. dos astronautas de Bilbao:

—Aquí Koldo—, contesta Patxi

—Aquí Patxi, ¿que pasa Txiqui?

—Mira a la Tierra, ¿ves Europa?

—Aibám, la ostia, tú, pues sí, ¡igual que en la foto del Meteosat, tú!

—Y, fíjate tú, ¿ves ahí el golfo de Vizcaya?

—Ostia, pues sí, tú, ya lo veo

—Pues verás también Vizcaya, ¿no?

—Pues sí, tú, ya la veo

—¿Y ves el pueblo entre las montañas?

—Aibá, la ostia, sí, sí que lo veo.

—¿Y ves allí el frontón?

—Sí, veo el frontón y la pared.

—¿Y a qué ostias esperas para sacar?