[*MiIT}– Ofertas de Windows XP y Office 2007

Carlos M. Padrón

Hasta ahora, y desde 1996, he usado los sistemas operativos Windows 98, Windows 2000 y, desde comienzos de 2005, Windows XP Professional. Todos programas de Microsoft (MS), todos ellos en inglés, y algunos sin clave legítima.

Con o sin esa clave, siempre mis Windows tuvieron acceso a las actualizaciones que para ellos ofreció MS, hasta que, hace cosa de un año, apareció el WGA —Windows Genuine Advantage, o programa “chismógrafo” que permite que MS sepa si el Windows instalado en una PC es o no legítimo —o genuino, como ellos prefieren llamarlo— y, en caso de que no lo fuere, no permitir que ese Windows tenga acceso a las actualizaciones que MS ofrezca para él.

A partir de entonces no pude recibir más actualizaciones para Windows XP Professional, pero, esto no obstante, ha estado trabajando bien —salvo por el problema del svchost.exe, al que por fin le encontré solución—, y yo había decidido seguir usándolo mientras cumpliera con lo que necesito de él.

En algunos artículos que he publicado en este blog se ha informado de la no muy buena aceptación que en el mercado ha tenido el Windows Vista —el último sistema operativo lanzado por MS con la intención de reemplazar al Windows XP, cuya venta cesó al anunciarse Vista— y de la insistencia creciente de parte de ese mercado que no quiere nada con Vista y que, para comprar una PC nueva, ha puesto como condición que ésta se le venda con el Windows XP preinstalado, lo cual llevó a importantes distribuidores, como Dell, a solicitar de MS la autorización para aceptar esa petición, pues era claro que quienes eso pedían no comprarían la PC a menos que se les diera con el XP y no con Vista.

Ante tal presión, MS prolongó la vida del XP por unos meses más: “Cinco meses más de vida para Windows XP”, y anunció, o al menos dejó entrever, que pronto anunciaría para él el SP3 (Service Pack 3): “Microsoft Confirms Windows XP SP3”, que sería el último SP para el XP.

Según expertos en el ramo, si el usuario mantiene el XP debidamente al día —o sea, con todas las actualizaciones que MS le ha hecho, y, por supuesto, son ese SP3— este sistema operativo puede dar la talla durante 7 años más: “How to make Windows XP last for the next seven years”.

Por el motivo que fuere, MS anunció una oferta especial para que quienes no tengan un Windows legítimo puedan legitimarlo mediante el pago de unos —el precio varía según los casos— $140 (aprox. 100 euros). Para ello hay que correr —preferiblemente por vía de Internet Explorer (tuve problemas para hacerlo vía Firefox y Opera)— el programa WGA, si éste indica que la copia del Windows XP que se tiene instalada no es genuina (This copy of Windows did not pass genuine validation), dará acceso a esta página, a partir de la cual se puede llegar hasta el punto de compra.

Habida cuenta de que si legitimo mi Windows tendré derecho, supuestamente, a todas las actualizaciones que no he podido instalar desde que el WGA me lo ha impedido, y, sobre todo, al SP3, si es que ve la luz algún día, decidí indagar más lo de esa oferta y terminé comprando el kit de legitimación para Windows XP Professional, más un CD con el programa completo, que me permitirá contar con respaldo en caso de necesitarlo.

Al comprar ese kit, MS envía enseguida una clave legítima y un programita que, una vez instalado, permite que uno introduzca esa clave que reemplazará a la que tenga el Windows ilegítimo, con lo cual ya éste quedará legitimado. El CD llegará por correo más tarde, o al menos eso es lo que prometen.

Habiendo yo trabajado para IBM por 30 años, considero un deber moral poner piedras, siempre que pueda, en el camino de Bill Gates, así que nada más lejos de mi intención que hacerle propaganda a MS, pero, en honor a la justicia —la misma que me lleva a poner las mencionadas piedras— debo reconocer que el Windows XP Professional es un buen OS, ha sido probado y mejorado por años y está estabilizado, y si ha sido capaz de sobrevivir a las barbaridades que he visto y sabido que le hacen algunos usuarios, debo concluir que es más bueno de lo que yo creía, razón por la cual quiero mantenerlo tanto tiempo como pueda.

Cuando ya el Windows XP Professional no satisfaga mis necesidades en computación personal, veré cuál es la mejor opción en el mercado, y tal vez no sea ya otro Windows sino un Linux o un Mac.

Por ahora, sugiero que quienes tengan un XP no legítimo consideren la posibilidad de legitimarlo usando el procedimiento que usé.

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Además de esta oferta para Windows, MS anunció también una que permite adquirir por sólo $60 un OFFICE 2007 legítimo. Información aquí:
http://theultimatesteal.com/home.asp

Creo que resulta claro que esta oferta es consecuencia de la presión que la competencia ha puesto sobre el Office —el paquete de programas que más dinero ha dado a MS—, pues tanto Google como IBM anunciaron hace poco productos casi iguales en sus funciones pero no en su precio, pues son gratuitos: “IBM y Google cercan a Microsoft

El de Google opera en línea, y el de IBM, llamado Symphony, se baja de la Red. Ninguno de ellos tiene algo equivalente al Office Outlook, el programa que uso el 90% del tiempo que paso frente a mi PC, pero existe el Thunderbird —de Mozilla, los de Firefox— que es casi igual pero gratuito.

Sin embargo, teniendo en Outlook tanto material como tengo, usándolo tanto como lo uso, y pudiendo adquirir el Office 2007 por un precio tan bajo, opté por aprovechar esta oferta de MS, de la cual supe a través de esta breve nota aparecida en una publicación técnica sobre IT:

Microsoft Office 2007 for only $59?
Microsoft lost what was left of its’ mind recently! They have started a program called “The Ultimate Steal». The purpose of the program is to get students to use genuine software, instead of using pirated versions. The good (Very Good) news is that practically anyone with a university email address can get Office 2007 for $59 thru April 30, 2008. Take advantage of this if you can!

Una sugerencia para quienes legitimen su Windows es que no instalen todas las actualizaciones que MS ofrezca, como, p.ef., su antiespía. Para ello, y por los motivos que también se explican en el artículo “Función de búsqueda de Microsoft es instalada obligatoriamente” debe pedirse que avise cuando haya actualizaciones disponibles y que, una vez bajadas éstas, las liste todas dando la posbilidad de que el ususario escoja cu{ales instalar y cuáles no.

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: Marcelo Gómez Carmona

Marcelo Gómez Carmona
(1725-1791)

En la Venezuela colonial vivió un palmero, llamado Marcelo Gómez Carmona, que a su regreso a las islas nativas llevó el conocimiento de la cirugía que habías aprendido en Caracas, llegando a desempeñar el cargo de médico oficial del Hospital de Dolores de Santa Cruz de La Palma, destacándose, además, entre los imagineros isleños del siglo XVIII, por las bellas obras de escultura religiosa que nos ha dejado.

Vamos a consignar, para su memoria, algunos apuntes biográficos que acerca de este compatriota hicieran Francisco Guerra Martínez, de Juan Perdomo Bethencourt, de Cristóbal Peraza Padrón, de Tomás Hernández Martínez, de Carlos Alfonzo Barrios, de Mateo Hernández Guerra, de José Luis Cabrera Charbonier, de Antonio María Pineda de Ayala, de Antonio Gómez de Silva, y de tantos y tantos otros médicos canarios que le dieron prestigio a la medicina colonial venezolana.

El pintor, escultor, arquitecto y médico cirujano romancista Don Antonio Marcelo Carmona nació en Santa Cruz de La Palma el 30 de octubre de 1725. Era hijo del oficial o constructor de navíos don Juan Gómez Ferrera, natural de Lisboa (Portugal), y de doña Josefa Carmona Martín Pileta, natural de La Palma; nieto por línea paterna de don Pascual Gómez, personero en Lisboa, y de doña María Ferrera, ambos naturales de Lisboa; y nieto por línea materna de don Félix Simón Rodríguez, navegante de la carrera de Indias, y de doña Ana Rodríguez. Pertenecía, a lo que parece, a familia medianamente acomodada de La Palma.

A Ios diez días de nacido —es decir, el 10 de noviembre siguiente— fue bautizado por el presbítero don Mateo García Cobos y Lorenzo, de licencia del Lic. don Simón Florencio Rodríguez Montero, venerable beneficiario y rector de la parroquia matriz de El Salvador, de dicha ciudad, donde fue apadrinado por el Lic. Pbro. don José Cabrera.

Estudió las primeras letras en el colegio del Convento Franciscano de su ciudad natal, y aprendió luego geometría, pintura y escultura.

Hacia 1745 pasó a establecerse en Las Palmas de Gran Canaria, donde abrió taller de pintura y escultura. De este tiempo es la imagen del Niño Jesús para la de Ntra. Sra. de Gracia, del convento de San Agustín de dicha ciudad, en la cual se casó en primeras nupcias, alrededor de 1749, con doña Luisa Suárez de Aguilar y Fernández de Estrada, natural de la expresada ciudad, e hija de don Andrés Suárez de Aguilar, receptor de la Real Audiencia de Canarias, y de doña Sebastiana Jacinta Fernández de Estrada.

Allí se hallaba cuando se le denunció ante el Santo Oficio de la Inquisición por haber proferido proposiciones blasfemas, erróneas, malsonantes, sospechosas y heréticas, y este Tribunal lo reprendió severamente ante un secretario, señalándole que si reincidía se le castigaría con todo el rigor del derecho, y se le escrutaron los libros de su biblioteca, los cuales le fueron devueltos por pertenecer a su profesión, aunque había entre ellos figuras anatómicas desnudas. Toda esta pesquisa concluyó el 15 de diciembre de 1755.

En 1758 pasó a Venezuela a bordo del navío “Vencedor” a cargo de don Gaspar Calimano, para ocupar el cargo de condestable, y se estableció en Caracas. Allí presentó examen de cirujano en el Real Hospital de San Pablo, donde ejerció dicha profesión. También ejerció cargos político-administrativos de alguna importancia, como teniente de tropas forasteras de la ciudad de Valencia, corregidor de los pueblos de San Diego, San Antonio de los Guayos y San Agustín de Guacara, y, posteriormente, el de juez de comisos y teniente de justicia en el Villa de San Luis de Cura.

En Venezuela permaneció durante trece anos, y se sospecha que haya dejado obras artísticas de pintura y escultura, pero no han sido identificadas hasta el presente.

Regresó a Canarias en 1771 y supo que su mujer había muerto. Se casó en segundas nupcias con doña María del Pilar Dávila y Galindo, natural de Santa Cruz de Tenerife, e hija de don Vicente Dávila y de doña Bernarda Pérez del Manzano, y con su esposa e hijos pasó a establecerse en su ciudad natal.

En la ciudad de su nacimiento realizó, por entonces, una imagen de Cristo Crucificado, obra de estilo neoclásico de indudable mérito, pero que ofrece cierta afectación tanto en el tratamiento del cuerpo de Cristo como en los paños del mismo.

Cuando se hallaba concluida la talla en madera de la imagen, faltándole sólo darle barniz, la madera hizo una abertura en la pierna de la escultura, la cual se abrió más al atarugarla, ante lo cual impelido por su carácter irascible y su genio violento y colérico, exclamó: “¡Los diablos te lleven! ¡Me dan ganas de coger un hacha y hacerte pedazos!», por lo que fue denunciado, por segunda vez, ante el Santo Oficio de la Inquisición. Corría entonces el año 17812

En 1782 volvió a Venezuela, con el destino de cirujano de la balandra real “Ntra. Sra. del Rosario y San Joaquín», alias “La Cañada», y al siguiente año retomó por Cádiz a Santa Cruz de La Palma.

También ejecutó un retablo para la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de los Remedies, de los Llanos de Aridane; por encargo de la fábrica, el tallado del coro de la parroquia matriz de El Salvador (1784); y probablemente el del púlpito de esta misma parroquia, quo se le atribuye.

Impedido de presentarse ante el Tribunal de la Inquisición en 1785, se excusa de hacerlo por hallarse con las piernas baldadas y sus hijos con sarampión, y le es leída la sentencia el 19 de octubre de 1785. Entonces se hallaba avecindado en la calle Santa Catalina, de Santa Cruz de La Palma, y gozaba, según parece, de empleo en las Milicias del Castillo de Santa Cruz del Barrio del Cabo, en la misma ciudad.

En 1790, al hallarse el Hospital de Dolores, de Santa Cruz de La Palma, sin médico que atendiese a los enfermos, fue propuesto para el cargo don Gaspar de Morales Figueroa, único facultativo residente en la isla, y al negarse éste a aceptarlo, pretextando exceso de trabajo, la Junta de Caridad acudió entonces, para sustituirlo, a Gómez Carmona, quien se encargo de administrar los remedios con que eran atendidos los enfermos.

Gómez Carmona falleció en Santa Cruz de La Palma el 12 de mayo de 1791, y fue sepultado en el convento Real y Grande de la Inmaculada Concepción, de la orden franciscana, en dicha ciudad.

De sus dos enlaces matrimoniales tuvo los siguientes hijos:

Del primer matrimonio tuvo hubo cinco, de Ios cuales vivieron dos:

A.= Don José Antonio Gómez Suárez, nacido alrededor de 1763, de oficio tratante, casado en Tenerife.

B.= Don Juan Ignacio Gómez Suárez, también tratante, e igualmente casado en Tenerife.

Del segundo matrimonio tuvo seis hijos, cuatro hembras y dos varones:

C,= Doña Águeda María Gómez Dávila, nacida alrededor de 1774.

D.= Don Juan Vicente Antonio Gómez Dávila, nacido alrededor de 1775.

E.= Doña María de los Remedios Gómez Dávila, nacida alrededor de 1778.

F.= Doña Josefa Bernarda Gómez Dávila, nacida alrededor de 1781.

C.= Don Marcelo Antonio G+omez Dávila, nacido alrededor de 1783.

H.= Doña Catalina Antonia Gómez Dávila, nacida en 1784.

Su obra de escultor lo hace el más representativo de la imaginería palmera de su tiempo, obra que, según la crítica, refleja el temperamento inquieto y desosegado de su autor, quien impregnó sus imágenes de un fuerte dramatismo.

Fue asimismo médico cirujano romancista de amplio ejercicio profesional, y gobernante que ejerció funciones político-administrativas en localidades de los hoy estados venezolanos de Carabobo y Aragua.