[*Opino}– De la RAE, y de la falta de respeto (¿o de conocimiento?) de algunos que escriben

Carlos M. Padrón

Titular en El Mundo (España) del 23/10/07:

“Nacen las primeras 40 tortugas bobas en Almería”.>

Quien no sepa que existe una variedad de tortugas llamadas bobas, se preguntará, y con toda razón, si esas tortugas que en Almería nacieron bobas, no habrían resultado bobas si hubieran nacido fuera de Almería.

Podrán llamarme puntilloso, exagerado o algo peor, pero si bien acepto que en el lenguaje hablado pueden permitirse ciertas licencias, creo que en el lenguaje escrito hay que cumplir, tanto como se pueda y por simple respeto a uno mismo y al lector, el principio de evitarle a éste cualquier género de dudas, no obligarlo a adivinar ni releer poniendo piedras en su camino, como, por ejemplo,

1.- tortugas bobas debieron haberlo escrito en mayúsculas —Tortugas Bobas— o entrecomillado —“tortugas bobas” o, mejor aún, ‘tortugas bobas’— para dar a entender que se trata de un nombre compuesto por dos palabras y no de que las tortugas sean bobas.

2.- La falta de acento en una palabra como ‘solo’, ‘este’, etc. cuando debe llevarlo, porque, digan lo que diga la RAE y Amando de Miguel, ponérselo es una forma de evitar confusión.

3.- El nombre de un libro o de una película. Cuando este nombre tiene varias palabras, sólo la primera aparece con mayúscula y, a falta de mayúscula en todas (eso de mayúscula en todas gusta mucho a los useños pero no a mí), comillas o signo equivalente, no tiene el lector modo de saber dónde termina ese nombre.

Por ejemplo, ante algo que diga: “La película Cuando Jerry y Sally se encontraron en New York fue algo sensacional…..”. ¿Cómo puede saber el lector cuál es realmente el título de la película? Esa duda no cabría si se escribe: «La película “Cuando Jerry y Sally se encontraron en New York” fue algo sensacional….».

Tal vez la RAE habrá dicho que en estos casos sólo se pone en mayúscula la inicial de la primera palabra, bien sea del título de una película, de un libro, etc. Lo siento, pero no respeto eso porque puede crear confusión en el lector.

4.- Hay que usar los términos que resulten lo menos equívocos posible, y usar todos los gráficos (acentos, comillas, mayúsculas, etc.) que contribuyan a esto. No tiene sentido escribir “Menos del 40 por ciento de la población…”, o “Menos del cuarenta por ciento de la población…”, si es más económico, y no crea confusión alguna, escribir “Menos del 40% de la población”. Y no digamos cuando, en un alarde de inconsistencia o dejadez, en un mismo artículo aparecen las dos, o hasta las tres, modalidades.

5.- Evitar el hipérbaton aunque para ello haya que caer en la redundancia, pues en estos casos vale aquello de que “Mejor que sobre, y no que falte”.

Por ejemplo, en un artículo sobre el sueño he encontrado esto:

“Para llegar a esta conclusión, Walter y sus colegas analizaron la actividad cerebral de un grupo de voluntarios que habían permanecido despiertos más de 35 horas usando para ello resonancia magnética funcional”.

Lo que en esto se dice, quiéralo o no quien lo escribió, es que la resonancia magnética fue usada para mantener despiertas a esas personas.

Pues no, lo que se quiso decir es que la resonancia magnética fue usada para analizar la actividad cerebral, pero a esa conclusión llegaría el lector después de adivinar lo que el escritor quiso decir, y no apegarse a lo que realmente dijo, aunque apegarse a lo dicho por el escritor es lo que debería poder hacer, confiado, todo lector.

Para no obligar al lector a fungir de adivino, o para que el escritor se evite la vergüenza —si la tiene— de que lo que escribe tenga que ser interpretado mediante adivinación, debió escribir, p.ej.,

“Para llegar a esta conclusión, Walter y sus colegas, usando para ello resonancia magnética funcional, analizaron la actividad cerebral de un grupo de voluntarios que habían permanecido despiertos más de 35 horas”.

Volviendo a lo de las ‘tortugas bobas’, lo que debieron escribir es, por ejemplo,

“Nacieron en Almería las primeras 40 Tortugas Bobas que nacen en ese lugar”.

Así no hay confusión.

6.- Y otra norma que no respeto es la de que antes de la conjunción copulativa ‘y’ no debe ponerse coma. Lo siento, pero no todas las ‘y’ cumplen igual función. Veamos:

a) “Detenidos en Erandio (Vizcaya) un hombre por agredir a su compañera y el padre de la víctima por lesionar al agresor”.

Puede interpretarse que el padre de la víctima también fue agredido, aunque lo de “por lesionar al agresor” da a entender que el padre de la víctima fue detenido también. Una coma antes de la ‘y’ acabaría con la duda: “Detenidos en Erandio (Vizcaya) un hombre por agredir a su compañera, y el padre de la víctima por lesionar al agresor”.

b) Otro ejemplo

“¿En qué país estamos? De Juana se pasea por la calle y se detiene a tonadilleras como si fueran terroristas».

“Se pasea por la calle y se detiene” es una frase que tiene sentido per se, y ahí surge la duda. Pero como lo que viene después de la ‘y’ no tiene que ver con el paseo, una coma antes de la ‘y’ acabaría con la duda:

“¿En qué país estamos? De Juana se pasea por la calle, y se detiene a tonadilleras como si fueran terroristas».

c) Uno más:

“El libro de EpC insulta a Losantos y Albiac responsabiliza al electorado del PP de la guerra de Irak”.

El lector duda y se pregunta si el tal libro insulta a esas dos persona, Losantos y Albiac, o si lo de Albiac sólo tiene que ver con lo de responsabilizar al electorado. Una coma antes de la ‘y’ acabaría con esa duda:

“El libro de EpC insulta a Losantos, y Albiac responsabiliza al electorado del PP de la guerra de Irak”.

d) Y otro más:

“Si se cae un puente, hay que aumentar el impuesto a la gasolina para que el Gobierno pueda reparar y mejorar el sistema vial y si mueren trabajadores en una mina de carbón, hay que imponer regulaciones adicionales a esa industria”.

Una coma antes de la primera ‘y’ rompería la continuidad del concepto “reparar y mejorar” que tiene que ver con la posible caída de un puente; por tanto, no va coma antes de esa primera ‘y’.

Pero la segunda ‘y’ ya no forma parte de esa continuidad, no tiene que ver con la caída del puente sino con lo de la muerte de trabajadores. Por tanto, sí debe ponerse una coma antes de esa segunda ‘y’, así:

“Si se cae un puente, hay que aumentar el impuesto a la gasolina para que el Gobierno pueda reparar y mejorar el sistema vial, y si mueren trabajadores en una mina de carbón, hay que imponer regulaciones adicionales a esa industria”.