[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: Antonio José Álvarez de Abreu

Antonio José Álvarez de Abreu

(1688-1756)

En la ciudad de Santa Cruz de La Palma (Canarias), y en la casa número 25 de la entonces llamada Calle de la Carnicería, doña María Yánez Abreu, esposa legitima y prima del sargento don Domingo Álvarez Hernández, dio a luz, el 7 de febrero de 1688, un niño al cual se le impuso e! nombre de Antonio José, al ser bautizado, ocho días más tarde, en la parroquia matriz de El Salvador de dicha ciudad, por el licenciado Matías Pérez y Valle, y siendo su padrino Juan García.

Álvarez de Abreu aprendió las primeras letras en las escuelas sostenidas por los frailes de Santo Domingo y San Francisco en la ciudad de su nacimiento, que para su época llenaban todas las condiciones apetecibles. Más tarde se trasladó a La Laguna de Tenerife, capital cultural de Canarias, en cuyo convento de San Agustín estudio Latín y Filosofía, y luego a Salamanca, en cuyas aulas universitarias, después de haber cursado Leyes y Cánones, recibe el grado de Bachiller en 1707. En Madrid, se graduó de Licenciado en 1711.

En este tiempo se dedicó al estudio de las regalías de la Corona, convirtiéndose en el más asiduo lector de la recién fundada Real Librería, hoy Biblioteca Nacional de Madrid.

El rey Felipe V —confiando en la rectitud, literatura y desinterés, de Álvarez de Abreu y en la inteligencia con que había procedido en cuanto se había puesto a su cuidado— lo nombró el 16 de agosto de 1714 Alcalde Visitador de la Veeduría y Conservaduría General de los Reales Derechos del Comercio entre Castilla y las Indias, y se le destinó a Venezuela, con cuyos empleos y otras importantes comisiones de la vía reservada, partió de Cádiz, llegando al puerto de La Guaira el 8 de enero de 1715, y subiendo a la ciudad de Caracas el 7 de febrero del mismo año.

El Arzobispo de Caracas, don Fray Francisco del Rincón, suplicó a Álvarez de Abreu que leyera en el Colegio Seminario de Santa Rosa la que fue la primera Cátedra de Derecho que existió en Venezuela, la cual comenzó el 30 de agosto de 1715.

El 13 de abril de 1716 se casó en la catedral de Caracas con doña Teresa Cecilia de Bertodano Knepper, nacida el 23 de noviembre de 1691 en el castillo de San Bartolomé (Huesca, España), viuda del sargento mayor don Cristóbal de la Riva, vecino de la Isla de Margarita

El Gobernador y Capitán General de Caracas, Brigadier don Marcos de Bethencourt y Castro, consultó con Álvarez de Abreu acerca de los disturbios habidos en Guanare, y éste opinó que esos sucesos requerían gran reflexión y que, dadas las pocas fuerzas de que disponía el Gobernador, sólo había dos opciones: que éste fuera a Guanare, para evitar enredos, o hiciera venir a Caracas a los alcaldes para que le dieran satisfacción y, si esto no se lograra, castigar el atrevimiento del Cabildo. El Gobernador ordena que se proceda con el dictamen de Álvarez de Abreu.

El 11 de septiembre de 1720 el Virrey ordena al Cabildo de Caracas que prenda y separe del gobierno al Gobernador y ponga en él a Álvarez de Abreu, a quien nombra Gobernador y Teniente de Capitán General de la Provincia de Caracas. El Cabildo obedeció en lo primero pero no en lo relativo a Álvarez de Abreu, pero el Decreto del 26 de febrero de 1721 ordenó al Cabildo que, sin más dilación, diera posesión del gobierno a Álvarez de Abreu, lo cual se cumplió el 2 de mayo de 1721.

El 11 de septiembre de 1721, Álvarez de Abreu entregó el gobierno a don Diego de Portales y Meneses.

A fines de 1722, Álvarez de Abreu dejó Venezuela. En La Habana y Veracruz fue asesor de Campillo, Comisionado Real de la Marina.

A fines de 1723 regresó a Madrid acompañado de su familia.

En 1726 presentó a Felipe V su obra “Víctima Real legal. Discurso único jurídico-histórico-político sobre que las vacantes mayores y menores de las iglesias de las Indias Occidentales pertenecen a la corona de Castilla y León, con pleno y absoluto dominio”.

La crítica que ha juzgado esta obra ha dicho que en ella su autor muestra una vasta lectura, erudición jurídica, penetración, crítica, ingenio, método y novedad, pero a veces su estilo es demasiado gallardo, su elocuencia verbosa y sus opiniones ultramontanas, y lo llamaron “segundo Colón, por haber descubiertos nuevas Indias en las Indias ya descubiertas”.

En 1727 fue nombrado asesor de la Superintendencia de Rentas Generales y de Salinas, y luego juez subdelegado de ellas. Ese mismo año fue nombrado Oidor de la Casa de Contratación de Cádiz.

En 1729 se le dieron honores y graduación en el Consejo de Hacienda con antigüedad desde que marchó a Caracas.

En 1730 le dieron plaza de ministro en el Consejo de Indias, y, poco después, de la Cámara.

En 1731 fue ministro de la Junta General de Azogues.

En 1732, de la de Asiento de Negros.

En 1733, de la de Tabaco, Comercio y Moneda.

En 1735 imprimió un voto suyo sobre que “La isla de Santa Cruz, una de las de Barlovento, perteneciente a la corona, no pudo ser justamente vendida al rey de Dinamarca”. Otras obras suya impresas son “Extracto historial del expediente que pende en el Consejo Real y Supremo de las Indias, a instancias de la Ciudad de Manila, sobre el comercio…. de los tejidos de China en Nueva España” y “Sobre el régimen de las audiencias y togados en Indias”.

El 1 de julio de 1738 Felipe V, en atención a los beneficios que le había producido la obra “Víctima real legal”, los cuales le aumentaron su erario en más de un millón de reales anualmente, le concede a Álvarez de Abreu el título de Castilla con la denominación de Marqués de la Regalía, para sí y sus sucesores, y una pensión de mil ducados anualmente sobre las mismas vacantes de las iglesias de América.

Los capitulares del Cabildo de La Palma no fueron consecuentes cuando, habiéndose dado al dicho Cabildo una carta de Álvarez de Abreu en que participaba la merced que el Rey se había dignado hacerle de título de Castilla, ni se dignaron contestarla dándole la enhorabuena, ni acordaron cosa alguna. Como que si esto era ya demasiado tratándose de un hijo del pueblo.

En 1740, a la muerte de Carlos VI, Emperador de Alemania, se le consultó sobre los derechos del Rey a algunos de los estados hereditarios de la Casa de Austria, y compuso el manifiesto que en aquella época publicó la Corte española.

En 1741 trabajó las plenipotencias que llevó a la dieta de Francfort el Conde de Montijo, de quien ese mismo año fue nombrado subdelegado en la Superintendencia General de Azoguez.

En 1744, fue nombrado ministro de la Junta General de Dependencias de Extranjeros.

El 28 de noviembre de 1756 y a los 68 años de edad, murió en Madrid, en su palacio de la Calle de la Bola, el primer Marqués de la Regalía, excelentísimo señor doctor don Antonio José Álvarez de Abreu, Decano del Consejo y Cámara de Indias, siendo enterrado en el Convento de Santo Domingo el Real, de la Corte.

Fue hombre vivo, decidor y laborioso, verdadero oráculo en la Secretaría de Indias y en la del Estado, y puede decirse que apenas hubo ministro de su época que no le consultara sobre Derecho Público.

Según el decir de su coetáneo y pariente, el licenciado Gutiérrez de Rubalcaba, fue de singulares y notorias ventajas literarias, y sus progresos entre los jurisconsultos de su tiempo son asunto digno de la mayor admiración.

Célebre por su privanza, reputación y escritos, había sobresalido tanto en la ciencia del Derecho Público que en todas las secretarías del despacho se le consultaban los negocios políticos más arduos.

Durante su estancia en Caracas, los esposos Álvarez de Abreu y Bertodano tuvieron cuatro hijos:

• José Antonio, nacido el 3 de septiembre de 1717.
• Josefa Nicolasa, nacida el 17 de marzo de 1729
• Teresa Josefa, nacida el 11 de mayo de 1720; y,
• Félix José, nacido el 13 de julio de 1721.

Después tuvieron otros dos: Jaime Alberto y Miguel Antonio.