[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: (2/8) Manuel Fierro Sotomayor, y la independencia de Venezuela

MANUEL FIERRO SOTOMAYOR
(1752-1828)

El 19 de abril de 1810 fue arrestado Fierro, en su casa, por el doctor Vicente Tejera quien cumplía órdenes del Cabildo, y le fue dejada una guardia mandada por el capitán Galindo.

A las dos y media de la tarde fue conducido Fierro desde su casa hasta la Sala Capitular, y después lo encerraron en un cuarto del mismo Cabildo con el jefe del campo volante, teniente coronel Lorenzo Fernández de la Hoz. A las seis se les permitió regresar a sus respectivas casas, acompañado cada uno de ellos de dos diputados, a Emparan y demás funcionarios, pero se hizo excepción de Fierro y Fernández de la Hoz, quienes quedaron presos en la sala concejal, y a las nueve de la noche fueron trasladados desde el Cabildo al cuartel veterano, situado entonces entre las actuales esquinas caraqueñas de Panteón y Dos Pilitas.

Como es sabido, al formarse la Junta Suprema, el 19 de abril de 1810, una de sus primeras medidas fue la expulsión de las autoridades depuestas:

• don Vicente Emparan, Capitán General de la Provincia;
• don Felipe Martínez de Aragón, oidor decano de la Real Audiencia;
• don Antonio Julián Álvarez y don José Gutiérrez de Rivero, oidores de la Real Audiencia:
• el brigadier don Agustín García de Carragliedo, comandante genera de Artillería;
• don Vicente Basadre, intendente general:
• el comandante licenciado don José Vicente de Anca, teniente gobernador y auditor de guerra;
• Fierro,
• Fernández de la Hoz, y
• el tenientes coronel don Joaquín Osorno, comandante del cuerpo volante.

El 21 a las cinco de la mañana salieron a caballo, bajo guardia de honor, del Cuartel Veterano camino a La Guaira y escoltado cada uno de ellos por un oficial y seis soldados de caballería: Fierro, Basadre, Martínez de Aragón, García de Carrasquedo, Osorno, y Fernández de la Hoz; y en el camino, un cuarto de hora después, se les unió Emparan, quien venía de su casa con igual escolta.

Además acompañaron en este viaje a las últimas autoridades del régimen colonial “cuarenta o cincuenta paisanos, nobles y empleados” (dice Basadre) “todos a caballo con armas blancas o de fuego».

A las once de la mañana llegaron a Maiquetía, desayunaron en la casa del Corregidor, y montaron nuevamente a las tres de la tarde, y al cuarto de hora arribaban al puerto de La Guaira, donde fueron embarcados el día 27 en el bergantín “Nuestra Señora del Pilar», escoltados por un paquebot del corso al mando de Juan Valenzuela, y rumbo hacia los Estados Unidos de América, excepto Gutiérrez de Rivero, que, a causa de hallarse su consorte con nueve meses cumplidos de embarazo, se le permitió quedarse en Caracas hasta el 1° de mayo, pero viendo el Cabildo que no había resultado alguno se le obligó a partir para La Guaira ese día, con todos los miramientos que necesitaba la señora, escoltada por un piquete de caballería.

También Basadre y Anca fueron dejados en La Guaira con sus correspondientes familias y en compañía de Fierro que había sido desembarcado y pasado al castillo del Zamuro. La guardia de Basadre, Anca y Fierro, compuesta de caballeros mantuanos de Caracas, se relevaba todos los días a las diez de la mañana, y la comida que le suministraban procedía de la fonda y era pagada del tesoro público.

El 5 de mayo se dieron a la vela, en la fragata “Fortuna», mandada por el capitán Pablo Domenec, Fierro, Basadre, Anca, y Gutiérrez de Rivero, estos tres últimos con sus familias. Eran por todo cuatro familias que hacían un total de 28 personas: 10 mujeres, 10 niños y 8 hombres con los criados. La “Fortuna” había salido con rumbo a Cádiz, pero los pasajeros rogaron al capitán del buque que los condujera a Puerto Rico, librándose así de ser víctimas de una epidemia de que se tenia noticias se sufría allá.

Accedió aquél, y el viernes, 11 de mayo, dieron fondo en el puerto de la Aguadilla, en la costa de Puerto Rico. Aquí, según opinión de Basadre, debería uno de los cuatro, seguir viaje a Cádiz para informar al Supremo Consejo de la Regencia de lo ocurrido en Caracas. Los otros tres manifestaron que se quedarían en Puerto Rico, resolviéndose que Basadre siguiera solo a la Metrópolis a pesar de la persuasión que le hacían su mujer, su suegra, y el llanto de sus pequeños hijos.

El 13 de mayo se hizo a la mar Basadre, llegando a Cádiz, a bordo de la corbeta “Fortuna», el 4 de julio de 1810.

Fierro y Gutiérrez de Rivero siguieron a San Juan para ponerse bajo la protección del gobernador de la isla, don Salvador Meléndez; y Anca se quedó con su familia en la Aguadilla, desde donde dirigió al Supremo Consejo de la Regencia, con fecha 15 de mayo, una interesante relación de los sucesos ocurridos en Caracas el 19 de abril anterior.

El 29 de abril de 1810, el Consejo de Regencia de Cádiz nombró al Mariscal de Campo don Femando Miyares y González, que a la sazón era Gobernador de la Provincia de Maracaibo, para sustituir al Gobernador de la Provincia de Caracas, Mariscal de Campo don Vicente Emparan.

Y para dar mayor vigor a la autoridad de Miyares, encargó al Comisionado Regio para la pacificación de Venezuela, don Antonio Ignacio de Cortavarria, para que le diese sus instrucciones; se circularon órdenes al Virrey de México, y a los Capitanes Generales de Cuba y Puerto Rico, para que le protegieran con toda clase de socorros, y a fin de que las operaciones militares tuvieran todo el éxito que se esperaba, le nombraron por consultores al brigadier don Juan Manuel Cagigal y al coronel don Francisco Carabaño, y le recomendaron para su colocación en el ejército a Fierro y a los tenientes coroneles Fernández de la Hoz y Emeterio Ureña.

El 23 de mayo de 1812, Fierro fue nombrado Brigadier de Infantería de los Reales Ejércitos. El 22 de julio de 1812, llegó Fierro a Puerto Cabello acompañando a Miyares, en unión de los demás oficiales que habían salido de Puerto Rico destinados a Venezuela; y el 29 del mismo mes fue comisionado por Miyares, para salir al encuentro del Comandante de las Tropas, don Domingo de Monteverde, con objeto de que ajustase con él las peligrosas diferencias que ocurrían, en razón de no haberle éste querido entregar el mando de la Provincia al repetido Miyares.

[*MiIT}– Reducción del problema del spam

Carlos M. Padrón

El Junk E-mail del Outlook

Outlook Junk E-mail (Junk E-mail = correo no deseado, o correo basura) trabaja, entre otras listas, en base a White List (Lista Blanca), que se alimenta de la libreta de direcciones del usuario, y Black List (Lista Negra), que contiene las direcciones de quienes envían spam (correo no deseado, o correo basura).

Con el tiempo, es el propio usuario el que califica como spam los mensajes que lo sean, y al hacerlo consigue que las direcciones desde donde enviaron esos mensajes pasen a engrosar la Black List, con lo cual ésta cobra cada vez más valor.

También usa Safe Sender List (Lista de Remitentes Seguros), que contiene (direcciones que si bien no están en la libreta del usuario no son de spammers (remitentes de spam).

Por ejemplo, si alguien que me conoce pero que no tiene “cibercontacto” conmigo, navegando un día en Internet tropieza con mi blog y me envía un e-mail, ese e-mail irá a parar a la carpeta de spam de mi Outlook porque en mi libreta de direcciones no está la de quien me lo envió, y por tanto tampoco está en la White List. Sin embargo, al encontrar yo el mensaje en la carpeta de spam —la cual reviso varias veces al día y, por supuesto, en la noche antes de vaciar su contenido— lo marco como Safe Sender y eso da lugar a dos acciones:

1. El mensaje sale de la bandeja de spam y va al Inbox (bandeja de entrada) de mi Outlook.

2. La dirección desde donde fue enviado pasa a la lista Safe Senders, y si ese remitente me envía otro mensaje, éste irá directamente al Inbox.

El Outlook Junk E-mail crea en Outlook una carpeta llamada Junk E-mail a la que van a parar los mensajes spam. Esa carpeta tiene la particularidad de que, con sólo un clic, puede vaciarse, y su contenido desaparece, o sea, no va a parar a la carpeta de Deleted Items (elementos eliminados) sino que “se evapora”.

ESS Anti-spam (Módulo Anti-spam del ESET Smart Suite)

Hace casi todo lo dicho para el Outlook Junk E-mail, pero mientras éste permite crear fácilmente respaldo de sus listas, el ESS Anti-spam no, y eso es un problema porque, en caso de tener que desinstalar y luego reinstalar el programa, sus listas se perderán (a menos que se hayan guardado los settings) y, tanto la de Safe Senders como la Black List habrá que comenzarlas desde cero.

Además, la carpeta que para spam crea el ESS Anti-spam carece de la condición de “evaporar” su contenido. Sin embargo, el ESS Anti-spam sí permite que como carpeta de spam se use la Junk E-mail en vez de la propia suya.

Ambos programas tienen las mismas fallas: a veces un mensaje que ya ha sido marcado como spam aparece de nuevo en el Inbox, y como los delincuentes llamados spammers cambian constantemente las direcciones desde donde envían el spam, el método de calificar a mano como spam cada mensaje que llegue al Inbox y sea spam se torna realmente fastidioso y hace perder mucho tiempo.

SPAMfighter

La mejor solución que hasta ahora he encontrado contra el spam es usar SPAMfighter junto con el Outlook Junk E-mail.

¿Y por qué no usar sólo SPAMfighter? Porque SPAMfighter permite importar sus listas pero no exportarlas fácilmente (hay que respaldar settings), con lo cual se corre el mismo riesgo de quedarse sin respaldo de ellas.

Como cada semana hago respaldo del Black List y el Safe Sender List del Outlook Junk E-mail, y esos respaldos los guardo en un disco diferente al ‘C:/’, al instalar SPAMfighter importo a él las últimas versiones de tales listas.

En los casos en que un mensaje deba ser calificado como spam o no-spam, uso para ello los comandos del Outlook Junk E-mail. El efecto sobre el mensaje es el mismo que si usara los comandos del SPAMfighter, pero la diferencia está en que haciéndolo con Outlook Junk E-mail la dirección desde el que llegó ese mensaje pasará a engrosar la Black List del Outlook Junk E-mail, y, como ya he dicho, sí puedo respaldar fácilmente las listas del Outlook Junk E-mail.

Y hay otra diferencia: que si con SPAMfighter quiero calificar como no-spam un mensaje que por obra del propio SPAMfighter haya llegado a la carpeta de spam, la versión gratuita de ese programa —que es la que uso— no me deja hacerlo; sólo puede hacerse con la de pago.

SPAMfighter también crea en Outlook una carpeta destinada a recibir spam, que, al igual que la de ESS Anti-spam, carece de la condición de “evaporar” su contenido en vez de enviarlo a Deleted Items. Pero, al igual que el ESS Anti-spam, SPAMfighter permite que como destino de spam se use la carpeta Junk E-mail y no la suya propia.

El gran valor añadido de SPAMfighter es algo que no tienen los otros dos: el correo destinado a un usuario es filtrado, antes de llegar a su PC, por las bases de datos de SPAMfighter, que contienen millones de direcciones de spammers. Y todo mensaje cuyo remitente, asunto o contenido esté en esas bases de datos irá a parar a la carpeta de spam del Outlook del usuario, no al Inbox, con lo cual elimina el problema arriba descrito, ése que es fastidioso y hace perder tiempo.

Y las tales bases de datos se alimentan con las direcciones que los más de 4 millones de usuarios que en el mundo tienen al momento SPAMfighter reportan como spammer. De ahí el alto porcentaje de detección de spams que presenta SPAMfighter.

Mi recomendación: usar Outlook (no Outlook Express) como programa de correo, y para reducir el problema del spam usar el Outlook Junk E-mail en conjunción con SPAMfighter y en la forma ya descrita.

Hacer esto tiene un inconveniente —por lo menos lo veo así— para quienes usan Outlook en español: los nombres de los botones que en la barra de comandos se refieren a las diferentes operaciones que con Junk E-mail pueden hacerse son kilométricos; ya en inglés me parecen largos, pero en español son kilométricos.

Una forma de salvar este inconveniente es usar iconos en vez de nombres. Por ejemplo, éstos son en mi Outlook los cuatro comandos clave para Junk E-mail:

Que, de izquierda a derecha, sirven para lo siguiente;

• Abre el panel de opciones de Junk E-mail, desde el cual se puede configurar ese programa. O sea, este panel:

• Califica un mensaje como spam

• Añade a Safe Senders List la dirección de un mensaje no-spam que llegó a la carpeta spam, hace que su remitente quede registrado como no spammer, y envía el mensaje, como no leído, al Inbox.

• Califica como bueno un mensaje no-spam que por error llegó a la carpeta de spam, y lo envía, como no leído, al inbox.

Hubo un tiempo en que me preocupaba que el correo destinado a mí pasara por otras manos antes de que llegara a mi PC, que es lo que hace SPAMfighter; eso ya no me preocupa. Y de SPAMfighter, como ya dije, puede usarse una versión gratuita,… a cambio de que, después de probar el programa durante 30 días, el usuario acepte que éste añada, al final de cada mensaje enviado por el usuario, una coletilla promocional como ésta:

I am using the free version of SPAMfighter for private users.
It has removed XXX spam emails to date.
Paying users do not have this message in their emails.
Try SPAMfighter for free now!

(XXX = cantidad de mensajes spam eliminados).

que aparecerá en español si se usa la versión en español del SPAMfighter.

[*El Paso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Del recuerdo

DEL RECUERDO

No ves que ya no cantan alegrías
alondras a la luz madrugadoras.
No le pidas al arpa sinfonías
que vuelvan del pasado que hoy añoras.

Lo pasado pasó, y están vacías
de ilusiones, de amor, mis largas horas.
No brotan sino triste melodías
del silencioso corazón que adoras.

Un manto de quietudes nos envuelve
para la espera lenta y angustiosa
que al porvenir eterno nos devuelve.

No cantes inconsciencias recordadas
en esta tarde inmensa y ambiciosa
en que andamos las últimas jornadas.

[*ElPaso}– Personajes de mi pueblo, disminuidos pero no olvidados: Cuncún

26-11-2007

Carlos M. Padrón

Todos lo llamaban Cuncún, aunque su nombre era Antonio, y es el humano menos homo sapiens que he conocido en mi vida, y el único que, que yo sepa, se comía su propio excremento.

Cubierta su cabeza por un viejo y raído sombrero de paño, y vestido casi de harapos  —con sólo lo que podría llamarse una camisa y un mal remendado pantalón sujeto a la cintura con una soga y sin nada debajo—, Cuncún deambulaba descalzo por todo el pueblo recogiendo “charamuscos” (varas secas y totalmente peladas, las más de un arbusto llamado tagasaste) y hierba, que al atardecer llevaba a la casa donde vivía, que estaba cerca del cementerio nuevo.

Recogía también, y se fumaba, cuanta colilla encontrara a su paso, y si alguien le decía que echara humo, y él estaba de “humor” en ese momento, se tapaba con una mano una de las orejas y, cerrando la boca, forzaba una salida de aire, como cuando por efecto de la presión se le obstruyen a uno los oídos y quiere normalizarlos,… y, decían algunos —yo entre ellos— que, en efecto, por la oreja no cubierta le salía humo.

Como no usaba calzado, no importando el tiempo que hiciera, la planta de sus pies era una verdadera suela formada por duros callos. Caminaba silenciosa y lentamente, arrastrando sus pies. Si al llegar a una casa encontraba abierta la puerta, entraba sin más, buscaba la cocina, destapaba los calderos y, si en ellos había comida, estuviera ésta fría o caliente, él metía en el caldero su mano sucia de todo lo imaginable, incluido su excremento, y se comía lo que sacaba.

Más de una vez encontró en alguna casa el recipiente, especie de pequeña palangana en que algunas familias mantenían en agua un hongo que con el tiempo alcanzaba un considerable tamaño —pues se decía que ese agua era buena contra no recuerdo qué enfermedad, creo que contra el cáncer— y más de una vez Cuncún se bebió y comió todo lo que había en la palangana: el agua y también el hongo.

Mi madre tenía tanto miedo de que Cuncún se metiera en la cocina de nuestra casa, que cuando ella hubo que guardar cama porque la atacó la enfermedad que, por la alta fiebre que causaba, llamaban “Las fiebres”, en su delirio febril pedía a gritos que echáramos a Cuncún de la casa porque ella escuchaba el deslizar de sus pies por el pasillo rumbo a la cocina.

Si los ojos son el espejo del alma, Cuncún no tenía alma. Su mirada era apagada, plana, sin profundidad, como la de un ciego; nada trascendía de ella. Podría decirse, además, que no hablaba sino que emitía algo como mugidos. Sin embargo, cuando se le incitaba a que dijera lo que sabía, recitaba —guturalmente, que era su forma de “hablar”— una especie de vieja tonada popular que al principio uno no entendía, pero que sí resultaba medio inteligible una vez que en boca de otra persona se escuchaban los cuatro versos que la componían:

Éste que viste levita,
éste que viste “leloj”,
éste que viste tan bien,
anda lo mismo que yo.

Según me cuenta mi amigo Juan Antonio Pino, fue su padre, don Antonio Pino, quien enseñó a Cuncún esta tonada, que a veces hasta la bailaba dando vueltas sobre sí mismo, y que es lo único que, además del mugido, escuché salir de su boca. Y también el enseñó esta “larga” serie de preguntas y respuestas:

—Don Antonio: “¿Cuántos perritos tiene el agua?».
—Cuncún: “Veintiuno quemados”.
—Don Antonio: “¿Quién los quemó?”.
—Cuncún: “El perrito traidor. ¡Piérdula, piérdula por ser baladrón”.

A veces, llevando sujeto bajo su brazo izquierdo el manojo de hierba o charamuscos, detenía su deambular y. alzando la mano derecha, señalaba con el índice hacia el horizonte mientras fijaba esa mirada vacía en algún punto perdido que sólo él conocía.

Así lo plasmó mi amigo Wifredo Ramos en este dibujo que viene a ser el único recuerdo gráfico que de Cuncún tengo.

En el dibujo, Wifredo incluyó el detalle de una mancha oscura en el antebrazo derecho de Cuncún, mancha que en la realidad era una abultada cicatriz sangrante porque a veces algunos gamberros del pueblo —especie que, lamentablemente, nunca falta— lo mortificaban tirándole de la camisa e impidiéndole caminar, y cuando el pobre Cuncún montaba en cólera por la impotencia para defenderse, mordía desesperado su antebrazo derecho hasta hacerse sangre. Como los gamberros no lo dejaban tranquilo, la herida de esas mordidas nunca cicatrizaba.

Se decía que la condición infrahumana de Cuncún fue consecuencia de que, siendo él niño, su madre —madre soltera a quien no conocí—, teniendo que ganarse la vida haciendo tareas de limpieza en casas de familia, cuando en la mañana salía para el trabajo dejaba a Cuncún, aún niño, encerrado en una habitación de la casa en la que criaban gusanos de seda, y que el niño, viéndose solo y con hambre, se comía los gusanos. No sé si es cierto o es lo que hoy llaman una leyenda urbana.

Mi amigo Luis Herrera —pasense como yo, pero que, como siempre ha vivido en El Paso, tiene acerca de estos personajes más información de la que tengo o recuerdo—, me cuenta, y copio textualmente su relato:

«Cuncún deambulaba por caminos y veredas con su sombrero de paño acartonado por la mugre y bien enterrado hasta las orejas; tal parecía que para portar ese mugriento y raído sombrero era para lo único que servia su desamueblada cabeza. Pero, no obstante su condición de subnormal profundo, alguna chispa de pillo le saltaba de vez en cuando.

Doña Maria Pestana, vecina de Tenerra, tenía, al igual que los más de los vecinos del pueblo, varias cabras a las que, además de con otros pastos, alimentaba también con pencas.

Eran tiempos difíciles de postguerra, pero, aún así, esta mujer socorría en lo posible a los indigentes que tocaban a su puerta, y Cuncún, que era un habitual de aquella casa, algunas veces conseguía en ella algo que llevar a su boca.

Un día, doña Maria estaba barriendo pencas —o sea, sacándoles las púas o picos que las pencas tienen por ambas caras— cuando llegó Cuncún, y a ella se le ocurrió encomendarle esa tediosa labor.

No fue tarea fácil, pero consiguió que el menesteroso aprendiera a despojar de picos las pencas que luego servirían de alimento a las cabras, labor que, a partir de aquel día, se convirtió en moneda de cambio para compensar las limosnas recibidas.

Era de suponer que el cociente intelectual del protagonista de esta historia no le permitiera evaluar el precio del favor recibido, y menos aún establecer comparación entre el esfuerzo titánico que para él suponía ponerse a barrer pencas a cambio de lo que, sabe Dios qué, recibiría por esa tarea.

Pues no, señor. Pasados algunos días, de debajo de aquel mugriento sombrero surgió la ocurrencia, que no idea, de, al llegar a casa de doña María, antes de entrar a mendigar alguna mísera papa dura y fría sobrante del día anterior, asomarse primero para cerciorarse de si había pencas que barrer.

Y a partir de ese día siempre hubo pencas, y, en consecuencia, y nunca tanto como antes, Cuncún volvió a comer papas frías de ayer en la casa de doña Maria.

Como dice un amigo mío, “No era tan coño»,… ni podía resistirse a un buen par de alpargatas nuevas, y si quien las calzaba se lo permitía, se postraba a sus pies y comenzaba a prodigar caricias a las bigoteras, cordones y talones de ese entonces popular calzado, hasta alcanzar una erección “cuncúnea” que ponía de manifiesto el placer que él derivaba de acariciar algo nuevo y que, en su opinión, era también sexy, aunque se tratara de unas alpargatas».

Ante esto último que cuenta Luis Herrera, se me ocurre que la Ciencia bien podría bautizar como “Fetichismo Cuncún” el basado en alcanzar la excitación sexual manoseando unas alpargatas.

[Opino}– Crítica a un escrito mío, y mi respuesta

Carlos M. Padrón

El pasado día 22/11/07 recibí, en relación con el artículo “Gazapo del día: Cucarachas y no moléculas” este comentario, que copio textualmente:

22/11/2007 @ 02:12 • Email: juanmmi@gmail.com • IP: 80.58.205.97 • No Spam Karma

En respuesta a: [*Gaz}– Gazapo del día: Cucarachas y no moléculas
Comentario de: Juanmi [Visitante]

Estimado señor:

Habiendo leido sus comentarios sobre el correcto uso de la lengua española, quisiera exponerle lo siguiente:
1.- Su “primera prioridad” es totalmente inadmisible por redundante. “Prioridad” se refiere a la anterioridad o preferencia de algo con respecto a otra cosa.
2.- Su “segunda prioridad” es inapropiada por absurda, pues lo segundo carece de la característica prioritaria. Algo prioritario no sería segundo.
3.- Usted escribe: “contribuir… a que DE SU PASADO no se pierda lo que yo aún recuerdo». ¿No está usted cayendo en el error que precisamente intenta señalar?
4.- “Todo contado en artículos…, Y que también se ocupan…». ¿Y? ¿Por qué esa conjunción ahí?.
5.- En el segundo párrafo abusa del verbo “recoger». Estoy seguro de que a eso usted le daría un nombre.
6.- “Opiniones personales relativas a…” ¿Quizá pretendía usted escribir “referidas a»? Una opinión no guarda relación con algo; se refiere a algo.
7.- En el tercer párrafo, su uso del punto y coma es alarmante, especialmente cuando lo emplea en lugar de dos puntos. “…esotéricos o insolitos; (!)…”
8.- ¿E-mail? ¿Se refiere usted a “correo electrónico»? Quizá sea más largo, pero no creo que eso le preocupe.

Sin otro particular, esperando que sea de su interés, le saluda

Juanmi

Por fin, este fin de semana, que tuve más tiempo porque los fines de semana no posteo nada en el blog, caí en cuenta de que el comentario se refiere a la columna de presentación de mi blog, la que aparece a la derecha, inmediatamente debajo de mi fotografía.

Como creo que a Juanmi, el autor, le debo una respuesta por cuanto se tomó la molestia de analizar párrafo por párrafo la mencionanada columna, y, como creo que no tiene sentido dar tal respuesta bajo el artículo de las cucarachas, aunque ahí esté ya el comentario de Juanmi, hago del caso —comentario de Juanmi y respuesta mía— este artículo que, por su índole, pondré en esta sección de Opino.

~~~

Sr. Juanmi:

Después de darle curso a su comentario pero seguir sin verle relación alguna con las cucarachas de que trata el artículo en el que usted lo puso, caí en cuenta de que se refiere a la columna de presentación de mi blog aunque en él diga usted que se refiere a mis también comentarios sobre el correcto uso de la lengua española, algo que, repito, nada tiene que ver con las cucarachas.

Pero le tomo la palabra, le anticipo las gracias —por haber leído mi blog, por el comentario y por el tiempo que le tomó armarlo— y respondo a sus observaciones usando para mis respuestas el mismo orden usado por usted para sus planteamientos.

1.- Su “primera prioridad” es totalmente inadmisible por redundante. “Prioridad” se refiere a la anterioridad o preferencia de algo con respecto a otra cosa.

2.- Su “segunda prioridad” es inapropiada por absurda, pues lo segundo carece de la característica prioritaria. Algo prioritario no sería segundo.

No sé dónde viva usted, pero, generalmente, al lado oeste del charco, donde vivo yo, con ‘prioridad’ ha ocurrido como con ‘alternativa’, que inicialmente sólo podía ser una (= la otra opción) pero que desde hace tiempo se usa con el significado de ‘opción’, y así como puede haber varias opciones puede también haber varias alternativas.

Tal parece que el diccionario ya se hizo eco de ese uso, como debe ser, y acerca de ‘prioridad’ dice (las negrillas las puse yo):

— Anterioridad en orden o en el tiempo de una cosa respecto de otra: su vida privada tiene prioridad absoluta.

— Precedencia o superioridad de una cosa respecto de otra: el organigrama establece la prioridad de los componentes.

Es lógico que si existe una prioridad absoluta es porque puede también existir una relativa. Y si el organigrama establece prioridades, en plural, es porque hay varias, y, por supuesto, con jerarquías, unas más importantes —o más prioritarias, valga la redundancia— que otras. Por tanto, no veo nada malo en hablar de una primera prioridad, una segunda, una tercera, etc.

3.- Usted escribe: “contribuir… a que DE SU PASADO no se pierda lo que yo aún recuerdo». ¿No está usted cayendo en el error que precisamente intenta señalar?

No entiendo su planteamiento. Lo que dije, y repito, es que quiero que del pasado de mi pueblo no se pierda lo que yo aún recuerdo, pues si yo no lo escribiera tal vez se perdería, mientras que si lo escribo, que es lo que hago, aumentan las probabilidades de que no se pierda.

4.- “Todo contado en artículos…, Y que también se ocupan…». ¿Y? ¿Por qué esa conjunción ahí?.

En este caso, el párrafo al que usted se refiere dice “Todo contado en artículos de mi cosecha, o escritos por otras personas —a veces con comentarios míos—, y que también se ocupan de eventos o personajes del presente”.

Si antes hablé de asuntos del pasado, aquí destaco que, también y además, pienso hacerlo de asuntos del presente. esto no obstante, su observación me ha hecho caer en cuenta de que el guión largo me permite prescindir de la coma, así que ya la he sacado, y aproveché para añadir lo de vigencia en el tiempo.

5.- En el segundo párrafo abusa del verbo “recoger». Estoy seguro de que a eso usted le daría un nombre.

No creo que si en un párrafo de 84 palabras uso dos veces ‘recoger’ pueda decirse que abuso de ese término, máxime cuando, precisamente para mejor justificar la segunda mención, concluyo con punto y coma la primera parte, la que contiene el primer ‘recoger’, e inicio la segunda con “; y recoger además”. No trato de evitar el ‘recoger’ sino que lo enfatizo.

6.- “Opiniones personales relativas a…” ¿Quizá pretendía usted escribir “referidas a»? Una opinión no guarda relación con algo; se refiere a algo.

Puede que tenga usted razón, pero en esta parte del mundo ‘referido/a’ se reserva para otras acepciones, como para referirse a alguien, dar referencias de algo o alguien, sustituto de ‘mencionado/a’, etc. Además, el diccionario dice:

— Relativo: Que guarda relación con alguien o con algo.

Yo dije que en mi blog “… o reflejan opiniones personales relativas a temas de mi interés”, o sea, opiniones que guardan relación con temas de mi interés. Tal vez, repito, el término ‘referidas’ podría ser más apropiado, pero, al menos para este uso, suena mal a mi oído y, seguro estoy, también al de muchos de mis lectores.

7.- En el tercer párrafo, su uso del punto y coma es alarmante, especialmente cuando lo emplea en lugar de dos puntos. “…esotéricos o insolitos; (!)…”

Como ese tercer párrafo menciona, uno tras otro, el contenido de algunas secciones del blog, me habría gustado formatearlo por puntos (= ‘bullets’ en inglés; no encuentro ahora el término en español), o sea, una línea para cada concepto (como haré ahora, más abajo), pero eso habría alargado la columna.

Para ahorrar espacio vertical, usé el punto y coma como signo divisor del conjunto de elementos dentro de cada sección. Si usted observa bien, entre un punto y coma y el próximo, todo se refiere a una sección en particular, así:

• «hechos curiosos, esotéricos o insólitos;» se refiere a la sección “Esotérico”, conformada por temas curiosos, esotéricos o insólitos, por lo cual no hay lugar para dos puntos antes de ‘esotéricos, pues se trata de tres temas diferentes’.

• «frases, reflexiones y anécdotas (de historia, ciencia, personajes, efemérides, etc.);» se refiere a la sección “Anécdotas, personajes y frases memorables”.

• «información sobre el correcto uso de nuestra lengua española;» se refiere a la sección “Lengua española”.

• «humor,» se refiere, por supuesto, a “Humor”.

• «y arte (en fotos o sonido).» se refiere a la sección “ArtyMundo”.

Para facilitarle la vida al lector, y evitarle posibles confusiones o dudas mientras lee, tengo por costumbre personal usar líneas bullets cuando debo dar una serie de elementos, ideas, conceptos, etc. que conforman una especie de lista.

Si no lo hago por bullets (como en el caso de las cinco líneas de arriba, que comienzan todas con un punto), recurro a la coma para separar los elementos integrantes de la lista. Pero si dentro de la explicación de uno o más de esos elementos se impone el uso de coma, entonces para separar los elementos uso el punto y coma. Y éste es el caso del tercer párrafo que usted cita.

8.- ¿E-mail? ¿Se refiere usted a “correo electrónico»? Quizá sea más largo, pero no creo que eso le preocupe.

Sí, tiene usted razón: por E-mail me refiero a correo electrónico; y sí, me preocupa usar ‘correo electrónico’ en vez de ‘e-mail’ porque, como ya he dicho en varios artículos, prefiero la economía, la claridad, la brevedad y la menor posibilidad de confusión.

E-mail es más corto, claro y conciso que ‘correo electrónico’. Y si bien puede que en España (40 millones de habitantes) se diga correo electrónico’ o el “graciosísimo” emilio, aunque entienden muy bien e-mail, en Hispanoamérica (365 millones de habitantes) se dice e-mail. Y el 80% de los lectores de mi blog están en Hispanoamérica.

El idioma de la informática es el inglés, aunque a algunos no les guste, y usar términos como “ventana emergente” en vez de ‘pop-up’, “correo no deseado” en vez se ‘spam’, “bitácora” en vez de ‘blog’, “compaginador de vinculación” en vez de ‘linkage-editor’, etc. me parece, más que manifestación de cursilería, de rencorosa rebeldía ante términos dela lengua inglesa, aunque luego se usen otros, y mal usados, como ‘puenting’, que no existe en lengua inglesa pero que en España viste bien, supongo.

Me imagino la angustia (¿o rabia?) que tendrán algunos al verse obligados a transigir con ‘hacker’ y otros términos que, precisamente por no ser equívocos pero sí precisos, van imponiéndose cada día.

Además de reiterarle mi agradecimiento por su interés, me permito enfatizar  que, precisamente por cuidar el idioma —y, en particular y sobre todo, por respeto al lector—, antes de publicar en mi blog algo escrito por mí, lo leo y releo muchísimas veces para tratar de mejorarlo, buscar los términos más apropiados, usar los signos de puntuación que contribuyan a que el lector no tenga problemas al leerlo, etc.

Esto, por supuesto, no es garantía de que yo no comenta errores, pero por lo menos trato de no cometerlos, y por eso agradezco comentarios como el suyo.

[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández: (1/8) Manuel Fierro Sotomayor, y la independencia de Venezuela

MANUEL FIERRO SOTOMAYOR
(1752-1828)

Don Manuel del Sacramento Fierro y Sotomayor nació en Santa Cruz de La Palma (Canarias), el 28 de octubre de 1752.

Por el tronco de su pomposo árbol genealógico circula entremezclada la savia de los más ilustres linajes de la isla de La Palma. Es hijo de don Santiago Fierro de Torres y Santa Cruz, y de su legítima esposa y prima doña María Josefa Sotomayor y Topete. Es nieto por línea paterna de don Francisco Ignacio Fierro de Espinosa y Boot —Sargento Mayor de la isla de La Palma por el Rey, Regidor Perpetuo y Familiar del Santo Oficio— y de su señora esposa doña Luisa Antonia de Torres Santa Cruz y Silva. Y es nieto por línea materna del Capitán don Pedro José de Sotomayor Topete, Alguacil Mayor de La Palma, y de su legítima esposa y prima doña Catalina Cecilia de Sotomayor Topete.

A los ocho días de nacido fue bautizado en la Parroquia Matriz de El Salvador de aquella ciudad, por el beneficiado Fray Cristóbal Tinateas, Maestro en Sagrada Teología, del Orden de Predicadores; y fue apadrinado por su tío, don Pedro de Sotomayor.

En su infancia fue alumno de las escuelas que sostenían los conventos franciscano y dominico, en su ciudad natal.

A los doce años de edad, ingresa en las Milicias Provinciales de La Palma en clase de Cadete, por Real Orden de 8 de enero de 1764. Obtiene el grado de Subteniente de Milicias el 10 de junio de 1764, y el de Teniente de Milicias el 15 de mayo de 1765.

El 13 de enero de 1772, el Cabildo de La Palma le dio el título de Castellano del Fuerte de San Carlos de Bajamar, en dicha isla. En ese mismo año lloró Fierro la muerte de su padre, ocurrida en alta mar en viaje de La Guaira a Santa Cruz de La Palma, a bordo de la fragata “La Paloma Isleña», de la cual era dueño y capitán, quedando con ello, nuestro biografiado y sus siete hermanos, sumidos en la orfandad.

Al ser organizado y reformado el Regimiento de Milicias, por el Inspector de ellas, don Nicolás María Dávalos, fue nombrado Fierro Segundo Ayudante Mayor de las mismas, con fecha 8 de agosto de 1772.

Hallándose suprimido el empleo de Sargento Mayor ejerció sus funciones por espacio de dos años, manifestando aptitud e inteligencia, tanto en el orden y arreglo de papeles como en la disciplina e instrucción nuevamente creada.

Desde 1779 hasta 1782 fue Gobernador del Fuerte de San Carlos de Bajamar, por nombramiento del Mariscal de Campo don Miguel López Fernández de Heredia. En este tiempo tuvo a su cargo la Compañía mandada formar para la defensa de las fortalezas de La Palma, cuya comisión
desempeñó on toda exactitud, como también la formación del plan de defensa de Puerto Naos y otros puertos de la costa sur de dicha isla, por donde amenazaba ser atacada aquella, lo que concluyo con general aprobación.

Habiendo solicitado pasar al bloqueo de Gibraltar, en la guerra de 1782 con los ingleses, se le suspendió de esta gracia por el señor Comandante General, Marqués de la Cañada, eligiéndole Ayudante Mayor del Batallón Fijo de Santa Cruz de Tenerife. Por Real Despacho de I I de enero de 1784 fue ascendido a Capitán de infantería, y con igual fecha se le dio nombramiento de Castellano del Fuerte de San Francisco del Risco, en Las Palmas de Gran Canaria, vacante por fallecimiento del Teniente Coronel don Nicolás de la Santa, y con sueldo de cincuenta escudos de vellón mensuales.

Este cargo y otros de consideración le merecieron el aprecio de los jefes principales de Canarias, los Marqueses de Tabalosos, de la Cañada y de Branciforte, recomendándole muy particularmente al Rey.

Fue socio fundador de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, de Santa Cruz de La Palma, y más tarde de la de Las Palmas de Gran Canaria. Fue ascendido a Teniente Coronel el 14 de junio de 1749, y a Coronel el 3 de diciembre de 1795.

Previas las informaciones de nobleza, fue admitido en la Orden de Caballeros del Hábito de Santiago, ingresando en clase de novicio el 4 de diciembre de 1792. No pudiendo pasar al Real Convento de Santiago de Vélez para hacer su profesión por hallarse ocupado en el servicio militar, obtuvo una Real Orden expedida en Cádiz a 4 de marzo de 1796, facultándole, sin que esto sentase jurisprudencia, para que hiciera la profesión en donde pudiese. En consecuencia, la hizo solemnemente en la Iglesia del Real Convento de Señoras Comendadoras de Santiago, en Madrid, en manos de don Francisco Rodríguez Campomanes, el 4 de enero de 1797.

Estuvo empleado en la plaza de Cádiz todo el tiempo del bloqueo, hallándose en el bombardeo y ataque de los enemigos el 3 y 5 de mayo de 1797.
Los segundones de la familia Fierro habían tenido siempre predilección por América, en donde procuraron establecerse.

Entre los parientes de Fierro que se habían trasladado a América están sus tíos paternos don José Gabriel Fierro, —Caballero de la Orden de Calatrava, que fue Alcalde de primer voto de Caracas, y Sargento Mayor de sus Milicias—, y el doctor don Cristóbal Fierro, que fue Inquisidor Decano
de México.

Su hermano, don Cristóbal Fierro, fue nombrado Canónigo de la Catedral de Caracas, a cuya dignidad renunció por quedarse en Canarias acompañando a su hermana, doña Luisa, que había quedado viuda. También su tatarabuelo. el Maestre de Campo don Tomás de Torres y Ayala, había sido Gobernador, Justicia Mayor y Capitán Genera] de la Provincia de Mérida y La Grita y ciudad del Espíritu Santo de Maracaibo.

Así, no es de extraña, que Fierro, segundón también, tratara de establecerse en América, y el 17 de diciembre de 1795 fue nombrado Agregado al Estado Mayor de Caracas.

Fierro fue vocal de la Junta Central de la Vacuna que, con motivo de la expedición de Balmis, se instaló en Caracas el 28 de abril de 1804, y en la cual, con su extraordinaria actividad, logró un resultado eficiente en la campaña inicial de la vacunación antivariólica en Venezuela.

Fierro y el Capitán de Infantería don Francisco Antonio Rodríguez de Cosgaya, yerno del licenciado don Miguel José Sanz Marvez, denunciaron a don Vicente Emparan, Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, la conjura de 1808 del Marques del Toro, don Francisco Rodríguez del Toro, en los valles de Aragua para expulsar a los españoles y canarios de Venezuela, y formar luego una Junta Suprema Gubernativa en Caracas, el mismo año, y proclamar la independencia.

Emparan le hizo saber a Simón Bolívar, el Libertador, y al Marqués del Toro, esta denuncia, por lo que ambos pasaron por la casa de Fierro y luego por la del capitán Rodríguez de Cosgaya, desafiándolos para batirse, y violando e irrespetando sus hogares.

[*El Paso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Pobreza

POBREZA

Puerto de la puerta abierta
cansado ya de esperar,
ni siquiera estás alerta:
toda tu prisa es bogar.

Está la mar tan desierta
que sólo sabes llorar,
y por esa mar despierta
nadie te viene a buscar.

Marineros pescadores
pescados por la pobreza,
pescan del mar sus rigores,
y en un rincón olvidado
flota un halo de tristeza
sobre un velamen arriado.

[*MiIT}– ESS, suite de seguridad

Carlos M. Padrón

Creo haber usado casi todos los más reputados programas antivirus, gratuitos y de pago, que han salido en los últimos años, y me quedé con el NOD32, de la compañía ESET, porque me pareció el mejor, o menos malo, de todos ellos, pues,

• Tiene los mejores resultados de los tests de VirusBulletin, en los que ha capturado, sesión tras sesión, todos los virus in-the-wild o “Día cero”
• Está bien estructurado, en módulos lógicos y funcionales
• No es un mamotreto tipo pulpo, como Norton o McAfee que, además de casi monopolizar la PC, la ponen lenta y, sobre todo el Norton, como escribió un analista, “Querer desinstalarlo es como intentar apagar un incendio forestal usando un extinguidor casero”
• Como está escrito en Assembler, consume muy pocos recursos de máquina, y escanea en poco tiempo
• Se actualiza automáticamente hasta varias veces al día
• El soporte técnico es bueno
• Ha interceptado varios virus, y desde que lo uso nunca he tenido un desastre por causa de alguno de ellos
• La última versión, la 2.7, incluye, además de Antivirus, también Antiespía, y desde que la instalé el programa SpySweeper, que ha sido por años mi programa antiespía, no ha pescado ningún otro bicho, lo cual hace suponer que es porque el NOD32 los pesca primero, pues es más rápido que el SpySweeper

Desde hace algún tiempo comenzaron a proliferar las llamadas “suites”, o sea, paquetes ofrecidos por firmas de seguridad que por años ofrecieron sólo un antivirus pero que —tal vez por el auge de troyanos y otro maleare de igual calaña, de los botnets, del phising, hackers, etc.— de pronto pasaron a ofrecer un paquete conformado por Antivirus, Antiespía, y Firewall; y, a veces, hasta algún otro componente.

La inmensa mayoría de las opiniones que acerca de tales suites encontré e Internet coincidían en que eran un ensamblaje que ocupaba mucho espacio en disco y presentaba incompatibilidades generadoras de problemas porque el único de sus componentes que era propio de la compañía que lo ofrecía era el Antivirus. Los demás, Antiespía y Firewall, eran generalmente de otros fabricantes y, por tanto, los tres no se entendían bien entre sí, duplicaban tareas, consumían muchos recursos y, en definitiva, ninguno terminaba haciendo bien su trabajo.

Ante esto, seguí usando programas separados pero compatibles entre ellos: NOD32 como antivirus, SpySweeper como antiespía, y BlackICE como firewall. Todos de pago.

El BlackICE Firewall, de la compañía ISS, iba muy bien. Pero IBM compró ISS, y el pasado agosto anunciaron que el soporte al BlackICE duraría sólo hasta agosto 2008, así que, sospechando que ya no iban a dedicarle mucha atención a ese producto, me di a la tarea de buscar un firewall de reemplazo. Eso implica leer opiniones y más opiniones sobre diferentes firewalls, gratuitos y de pago; buscar resultados de comparaciones hechas por compañías independientes, hacer pruebas, tomar notas, etc.

Sorpresivamente, el mayor puntaje de mis pesquisas lo obtuvo Comodo, un firewall gratuito que, según opiniones autorizadas, funciona mejor que muchos de pago. En septiembre pasado desinstalé BlackICE e instalé Comodo.

Y en mi búsqueda de opiniones autorizadas sobre nuevos programas, supe un día que ESET iba a lanzar una suite, pero que, a diferencia de las demás suites, ésta sería programada totalmente por ESET —o sea, no tendría pegotes, como las otras— y posiblemente en Assembler, como lo estaba el NOD32, y constaría de Antivirus, Antiespía (incluido AntiRootkit), Firewall y AntiSpam,… todo con ocupación de apenas 40MB de espacio en disco.

Algunos columnistas que habían instalado la versión beta —ver “Eset Smart Security – Beta”— decían que era tan buena que les había hecho cambiar de opinión acerca de las suites, y que instalarían la versión definitiva apenas saliera al mercado.

Y el pasado 05/11/07 salió al mercado la ESET Smart Suite, o ESS, y al día siguiente la instalé, en prueba gratuita por un mes, la versión en inglés, que es la única disponible por el momento. Entiendo que la versión en español saldría a finales de este año.

Para ello tuve que desinstalar el NOD32 v2.7 (Antivirus), el SpySweeper (Antiespía), y el Comodo (Firewall). Y, para evitar cualquier malentendido, también desinstalé, aunque no era realmente necesario, el SpywareBlaster (Antiespía) y el SPAMfighter (AntiSpam). A partir de ese momento mi PC mostró un notable aumento de velocidad de ejecución.

En modo estándar, todo el ESS es muy simple, demasiado para mi gusto, y el ESS-Firewall trabaja como el del Windows XP SP2, o sea, controlando sólo lo que entra (inbound) pero no lo que sale (outbound), lo cual es hacer el trabajo a medias. Pero en el modo avanzado, los módulos son configurables, y si el Firewall se pone en modo interactivo trabaja igual que el Comodo —controla inbound y outbound— y ofrece todavía una opción más compleja.

El ESS-Antivirus, que se supone es el NOD32 v3.0, en su modo avanzado es más simple y “silencioso” que las versiones anteriores de NOD32, y entre sus funciones están las de antiespía, aunque éstas tienen su propia interfaz de módulo independiente.

El módulo ESS-AntiSpam es, en mi opinión, la oveja negra de la familia, pues funciona como el Junk E-mail del Outlook, pero sin muchas de las funciones de éste, por lo cual le dedicaré un artículo aparte.

Después de dos semanas de exploración, aprendizaje y uso del ESS, creo que es un buen producto que escanea en tiempo real (preventivo) o por demanda (curativo), y que, además, cuesta menos que un antivirus de pago más un antiespía también de pago (no cuento el firewall porque, como dije, me iba bien con uno gratuito). Presenta algunas fallas, casi todas de interfaz, pero, al fin y al cabo, se trata de una primera versión; eso sí, espero que las corrijan en versiones posteriores.

Hasta ahora es el primero en cargar al arrancar la PC —aunque se toma su tiempo por posicionar todos sus módulos—, es rápido en el escaneo (en mi PC hace un promedio de 3.600 objetos por minuto), el Firewall no molesta una vez que ha “aprendido” los hábitos del usuario, y al menos dos de los tres módulos que del ESS uso (el Antivirus y el Antiespía) deben estar haciendo bien su trabajo porque ninguno de los programas antivirus, antiespía o antirootkit curativos (no preventivos, o sea, que no trabajan en tiempo real) que he corrido varias veces durante estas dos semanas largas han encontrado nada en mi PC, que sigue notándose más rápida que antes.

Veremos qué pasa en el tiempo de prueba que resta.

Algo también a favor del ESS es su nivel de funciones configurables, y que desde que lo instalé no se han presentado más algunas fallas tontas pero molestas que mi PC presentaba antes, como que a veces no aparecían en el task-bar los iconos de algún que otro programa, o que uno de ellos no lograba arrancar y pedía reinstalación.

De estas fallas, la más importante es que por fin pude instalar la última versión del Copernic Desktop Search, cosa que no pude hacer antes por más que lo intenté, hasta guiado por gente de su soporte técnico.