[Canarias}> Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare: Tagalguen (X)

22-06-2026

 Felipe Jorge Pais Pais

 Los cantones o bandos prehispánicos de Benahoare: Tagalguen (X)

La Carta Arqueológica de Garafía, realizada en tres campañas (2004, 2005 y 2006), nos indica que fue intensamente habitado y explotado por la población benahoarita desde el primer momento de arribada a la Isla, en torno al siglo II d. C., hasta finales del siglo XV

El décimo término y señorío era Tegalgen, que es Garafía, hasta el Barranco de Hiscaguan; y de esta tierra era señor Bediesta (J. Abreu Galindo, 1977: 268). Las investigaciones arqueológicas indican que, a pesar de los escasos datos que nos ofrecen las fuentes etnohistóricas, fue uno de los más importantes de la antigua Benahoare siendo, igualmente, de los de mayor extensión, más poblado y con una riqueza y variedad en vestigios prehispánicos realmente sobresaliente.

La Carta Arqueológica de Garafía, realizada en tres campañas (2004, 2005 y 2006), nos indican que fue intensamente habitado y explotado por la población benahoarita desde el primer momento de arribada a la Isla, en torno al siglo II d. C., hasta finales del siglo XV.

Panorámica de la parte oriental del cantón de Tagalguen desde la zona de Franceses. El paisaje está dominado por profundos barrancos, enormes acantilados costeros y tabladas que acogen los caseríos de El Tablado, Don Pedro y Juan Adalid (Foto: Jorge Pais Pais)

Este topónimo, según Ignacio Reyes García, tiene el significado de “…encierro vigilado, coto cerrado, ahijadero …” (2011: 395). Evidentemente, se está dando una gran relevancia a la explotación pastoril de este territorio desde la orilla del mar a las cumbres más elevadas que lindan con el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

Esta actividad ha sido vital y esencial para su población y se ha mantenido hasta prácticamente nuestros días. Los vertiginosos acantilados y las laderas son terrenos ideales para la práctica del pastoreo de suelta. Los ahijaderos son zonas reservadas para el ganado menor, especialmente utilizadas para la cría y el destete de cabritos y corderos.

Este nombre se ha conservado en Tenerife, si bien en La Palma es más habitual el uso de la palabra “envetadero”, denominándose así a los riscos que sólo cuentan con una o varias entradas que se trancaban con una “cancela” hecha de troncos o vegetación de la zona donde los animales se criaban solos sin ningún tipo de intervención humana. Se buscaban laderas con abundantes pastos y, a ser posible, una fuente.

Chivas “envetadas” en la zona de El Caldero (Barranco de Los Cuervos. Don Pedro) (Foto Jorge Pais Pais)

Los estudios zooarqueológicos corroboran el uso de “envetaderos” para criar un grupo de animales muy jóvenes (“chivitas” y corderos), que se dejaban crecer hasta que alcanzaban la madurez, de tal forma que pasaban a formar parte de las manadas o se sacrificaban para conseguir carne fresca en las épocas de mayor carestía alimenticia que, generalmente, coincidía con la llegada del verano (F. J. Pais Pais, 1996: 216).

Estos datos se han obtenido tras el estudio de miles de fragmentos óseos de fauna doméstica descubiertos en los yacimientos de la Cueva del Tendal (San Andrés y Sauces) y El Rincón (El Paso) (F. J. Pais Pais, 1996: 429-508).

Chivitas de raza palmera en Salvatierra (Garafía) (Foto: Jorge Pais Pais)

La línea divisoria con el cantón de Tixarafe se encontraba en el Barranco de Hiscaguan, que actualmente se conoce como Izcagua, que separa los actuales municipios de Garafía y Puntagorda. Este topónimo también se ha conservado para denominar una buena extensión de los gigantescos acantilados de la parte norte de La Palma.

Según Ignacio Reyes Martín, se puede traducir como “… cuernos (literalmente) … cumbres, cimas” (2011-264) (en sentido figurativo). Esta última traducción cuadra perfectamente con la accidentada orografía del territorio que, especialmente en los bordes de la Caldera de Taburiente, es muy elevada, escarpada, estrecha y peligrosa, sobre todo en la zona de Los Andenes.

Acantilados en la costa de Hiscaguan (Foto: Jorge Pais Pais)

El cantón de Tagalguen es uno de los más importantes e interesantes de la antigua Benahoare si tenemos en cuenta la abundancia y variedad de sus manifestaciones prehispánicas. La población indígena vivía, fundamentalmente, en extensos poblados de cuevas situados en los tramos medio e inferior de los numerosos barrancos y barranqueras que atraviesan su orografía, destacando los asentamientos en la margen izquierda del Barranco de Franceses, El Jurao (El Tablado), Barranco del Cuervo (Don Pedro), Barranquera de Los Draguitos (El Palmar), Barranco de La Luz (Santo Domingo de Garafía), Barranco de Fernando Porto (Cueva de Agua), Barranco del Atajo y Briestas (El Castillo), Buracas (Las Tricias), Fagundo (margen derecha del Barranco de Izcagua), etc.

Un poblamiento tan intensivo debe tener una correlación con la existencia de yacimientos funerarios que, en algunos casos (Buracas y Barranco del Atajo) muestran huellas de que los cuerpos recibieron algún tipo de tratamiento para su conservación postmortem y grandes necrópolis, como la del Huerto de Los Morales (Margen izquierda del Barranco de Fernando Porto) (F. J. Pais Pais y N. Álvarez Rodríguez, 2010: 154-160) que albergó una veintena de cuerpos.

Asimismo, destaca la existencia de un buen número de lugares de claro carácter mágico-religioso entre los que sobresalen los grupos de canalillos-cazoletas, almogarenes y piletas marinas.

Poblado de cuevas de Buracas (margen derecha de la Barranquera del Corchete. Las Tricias) (Foto: Jorge Pais Pais)

La arqueología de Garafía nunca hubiese sido la misma sin la gran labor desarrollada por D. Ramón Rodríguez Martín, cuyo interés y pasión por el mundo aborigen, posibilitaron el hallazgo de una gran cantidad de yacimientos de todo tipo dispersos por toda la orografía insular, si bien su trabajo se centró en Garafía, donde nació, vivió y murió.

Esta pasión le permitió atesorar y custodiar en su domicilio de Las Tricias una de las mejores colecciones de restos arqueológicos benahoaritas y que, de otro modo, se hubiesen perdido para siempre. Estos materiales fueron donados al Cabildo de La Palma en 2007 y, desde entonces, muchos de esos objetos han formado parte de la exposición permanente del Museo Arqueológico Benahoarita (Los Llanos de Aridane) (F. J. Pais Pais, 2011: 433-434).

Ramón, como era familiarmente conocido en el mundo de la arqueología palmera, fue nombrado por Luis Diego Cuscoy (Comisario de Arqueología en las Canarias Occidentales) como su representante en La Palma tras la finalización de la guerra civil española. Su labor de prospección, centrada especialmente en Garafía, le permitió descubrir y estudiar algunas de las estaciones de grabados rupestres más emblemáticas de la Isla como, por ejemplo, La Zarza y La Zarcita, Buracas, Caldera de Agua, etc. y, asimismo, participó en las distintas excavaciones arqueológicas que por esas fechas se llevaron a cabo en Belmaco, La Cucaracha y Roque de la Campana (Villa de Mazo), Los Guinchos y El Humo (Breña Alta), etc.

Ramón Rodríguez Martín en La Zarza (Foto: Archivo familiar)

La arqueología de Garafía destaca, sobre todo, por la gran cantidad, la belleza y complejidad de sus estaciones de grabados rupestres geométricos ejecutados con la técnica del picado. La cifra, en la actualidad, supera los dos centenares de yacimientos y, lo más sorprendente, es que siguen descubriéndose nuevos conjuntos.

Entre los grupos más sobresalientes cabe destacar los de La Zarza, La Zarcita, Fajaneta del Jarito, Caldera de Agua, Los Guanches, etc., que se emplazan en medio de los frondosos bosques de laurisilva entre Hoya Grande y Roque del Faro, que son exclusivos de este municipio y que hemos denominado santuarios de monte; que hemos denominados santuarios de monte.

Otra zona de extraordinario interés se concentra en los alrededores de Santo Domingo de Garafía, destacando los petroglifos del Calvario de Santo Domingo, Cercado de Don Vicente, Barranquito de Silva-La Castellana, Calafute, etc. A ellos hemos de añadir las estaciones de Buracas y El Corche (Las Tricias), El Jurao (El Tablado), Barranco del Cuervo (Don Pedro), etc.

Estas manifestaciones rupestres se encuentran por toda su orografía, desde la orilla de los enormes acantilados costeros hasta las medianías cubiertas de frondosos bosques de laurisilva y pinos de tea centenarios (F. J. Pais Pais, 2017: 242-301), sin olvidar la gran cantidad de yacimientos de La Cumbre garafíana.

Por todo ello, no debe extrañarnos que Garafía haya jugado un papel esencial para que los petroglifos benahoaritas formen parte, desde abril de 2025, de la lista indicativa de patrimonio Mundial de La UNESCO.

Grabados rupestres del Calvario de Santo Domingo (Foto: Felipe Jorge Pais Pais)

El yacimiento arqueológico rupestre más interesante de la antigua Benahoare, sin ningún género de dudas, está formado por los conjuntos de La Zarza y La Zarcita (E. Martín Rodríguez, 1998: 35-74), hasta el punto de que lo hemos bautizado como Capilla Sixtina del Arte Rupestre Benahoarita (F. J. Pais Pais, 2014: 44-48).

 Sus enormes paneles repletos de espirales, círculos-semicírculos concéntricos y meandriformes con desarrollos y entrelazamientos inusitados los convierten en únicos dentro de la arqueología insular. Las distintas técnicas de ejecución (picado e incisión) avalan un uso continuado durante muchísimo tiempo de la larga etapa prehispánica.

Todos estos factores movieron a distintas administraciones públicas (Dirección General de Patrimonio Histórico, Cabildo Insular de La Palma y Ayuntamiento de la Villa de Garafía) a crear un Parque Arqueológico, inaugurado en 1998, convirtiéndose en el primero abierto al público en todo el Archipiélago Canario. En los últimos años ha estado cerrado por problemas de distinta índole, aunque en estos momentos, estamos trabajando para volver a abrirlo a la mayor brevedad posible con una nueva exposición, mejor accesibilidad y dotado de nuevos servicios complementarios.

A estas contrariedades no han sido ajenas las inclemencias meteorológicas extremas que han provocado hasta cuatro derrumbes de riscos y el desplome de varios pinos de tea que han afectado, fundamentalmente, a la red de senderos que recorre la zona arqueológica.

Petroglifos de La Zarza (Foto: Jorge Pais Pais)

En Garafía se encuentra una de las zonas arqueológicas más importantes e interesantes de La Palma que alberga centenares de yacimientos que, además, presentan un estado de conservación bastante aceptable debido a que estos parajes permanecieron intactos hasta comienzos de la década de los 80 del siglo pasado cuando se comenzó a levantar el complejo astrofísico del Roque de Los Muchachos.

Esta zona, hasta entonces, sólo era visitada por cabreros y viandantes que utilizaban los bordes de la Caldera de Taburiente como sendero para acceder desde Tijarafe, Puntagorda, Garafía y Barlovento a Santa Cruz de La Palma. Las condiciones climáticas extremas y la orografía del territorio sólo eran aptas para practicar un pastoreo estacional que, fundamentalmente, coincidía con la época estival.

Este aprovechamiento ganadero se mantuvo, de forma idéntica, desde la primera arribada de la población benahoarita, en torno al siglo III, hasta comienzos de la década de los 90 del siglo pasado, cuando La Cumbre dejó de subastarse. Los asentamientos pastoriles son especialmente abundantes en el codesal garafiano debido a la existencia de enormes tabladas, la frondosidad de los pastizales y la presencia de fuentes permanentes.

Los conjuntos suelen contar con una o varias moradas, un encerradero de ganado, goros para cabritos y lechones, así como los paraderos pastoriles desde los que se controlaban los movimientos de las manadas (F. J. Pais Pais y J. Capote Álvarez, 2025).

Moradas pastoriles rehabilitadas en la Degollada del Fraile entre el Roque de Los Muchachos y Pico de Fuente Nueva (Foto: Jorge Pais Pais)

La huella benahoarita en estas cotas altitudinales tan elevadas aparece por doquier en forma de restos arqueológicos superficiales (fragmentos de cerámica y piezas líticas), numerosas estaciones de grabados rupestres de tipo geométrico ejecutados con la técnica del picado, así como un tipo de yacimiento de carácter mágico-religioso que, prácticamente, sólo se ha conservado en estos parajes por encima de los 2.000 metros de altitud, como son los amontonamientos de piedras de los que, la gran mayoría de los ejemplos, se localizan en las cumbres garafianas.

El conjunto más espectacular e interesante, sin discusión, lo encontramos en el Llano de Las Lajitas, a los pies del Roque de Los Muchachos. Está formado por 17 estructuras artificiales cuyo perímetro se delimita con lajas hincadas y un relleno interior de rocas de distintas formas y tamaños que, en ocasiones, no van más allá del simple cascajo.

Se asientan sobre una pequeña elevación del terreno en cuyos bordes aparecen una buena cantidad de grabados rupestres, en torno al centenar, que también se ejecutaron sobre las piedras hincadas y las que forman parte del relleno, como si de ofrendas u objetos votivos se tratase. (F. J. Pais Pais, 1999: 377-412).

Amontonamientos de piedras del Llano de Las Lajitas (Roque de Los Muchachos) (Foto Jorge Pais)

Los límites territoriales del cantón de Tagalguen están bastante claros, especialmente en la vertiente occidental donde será el enorme Barranco de Izcagua que atraviesa todo el territorio desde La Cumbre en los bordes de la Caldera de Taburiente hasta la orilla del mar.

Por el contrario, en el lado oriental no existe ningún tipo de referencia etnohistórica sobre su línea divisoria con el bando de Tagaragre. No obstante, con toda probabilidad, la separación vendría marcada, igualmente, por el enorme Barranco de Franceses que, en la actualidad, separa los municipios de Garafía y Barlovento.

Bibliografía general

  •      -ABREU GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, (Santa Cruz de Tenerife), 1977.
  •      -ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, Nuria y PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los yacimientos funerarios benahoaritas en las antiguas demarcaciones territoriales de La Palma, Actas de las IV Jornadas Prebendado Pacheco de Investigación Histórica, (Tegueste), 2011, Págs. 17-42, ISBN 978-84-938791-0-5 (Publicación digital).
  •      -MARTÍN RODRÍGUEZ, E.: La Zarza: entre el cielo y la tierra, (Madrid), 1998.
  •      -PAIS PAIS, F. J.: La economía de producción en la prehistoria de la isla de La Palma: la ganadería, (Santa Cruz de Tenerife), 1996.
  •      -PAIS PAIS, F. J.: El conjunto ceremonial del Llano de Las Lajitas (Roque de Los Muchachos. Garafía. La Palma), Anuario de Estudios Atlánticos, XLIII, (La Laguna), 1999, Págs. 377-412.
  •      -PAIS PAIS, Felipe Jorge: Donación de restos al Museo Arqueológico Benahoarita de la isla de La Palma, Revista de Estudios Generales de la isla de La Palma. Actas del II Congreso de Arqueología, Arte y Arquitectura, Ciencias y Geografía de La Palma, 2008 (II)“, Nº 5, (Madrid), 2011, Págs. 413-442.
  •      -PAIS PAIS, Felipe Jorge: Los petroglifos benahoaritas: símbolos de vida y fertilidad, (Madrid), 2019.
  •      -PAIS PAIS, F. J.: Los petroglifos de La Zarza: la capilla sixtina del arte rupestre benahoarita, Revista Biosfera, Nº 17, (La Palma), 2024, Págs. 44-48.
  •      -PAIS PAIS, F. J. y CAPOTE ÁLVAREZ, J.: Los asentamientos pastoriles en los bordes de la Caldera de Taburiente en la etapa histórica, (Tenerife), 2025.
  •      -PAIS PAIS, F. J. y ÁLVAREZ RODRÍGUEZ, N.: La necrópolis aborigen del Huerto de los Morales (Barranco de Fernando Porto. Garafía): un espacio de vida y muerte, XIII Simposio de Centros Históricos y Patrimonio Cultural de Canarias, (Santa Cruz de Tenerife), 2010, Págs. 154-160.

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[Canarias}> ¿El verbo ‘fundar’ o ‘fundarse’ es propio de la modalidad del español de Canarias?

16-06-2026

¿El verbo ‘fundar’ o ‘fundarse’ es propio de la modalidad del español de Canarias?

El uso que se hace en las islas de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria del verbo fundar, tanto en forma transitiva (No puede fundar el pie derecho porque le duele el tobillo) como pronominal (Tenga cuidado, no se funde en la barandilla, que está floja) supone una especialización particular de los usos generales del verbo fundar.

Entre las distintas acepciones que recoge el Diccionario de la Real Academia Española sobre el verbo fundar, es la 2.ª («Estribar, apoyar, armar alguna cosa material sobre otra» la más cercana, que hace referencia, únicamente, a la posibilidad de fundar cosas materiales, pero no, como sucede en los ejemplos citados del español de Canarias, seres animados o alguno de sus miembros. Los ejemplos señalados constituyen, por tanto, usos peculiares de nuestra modalidad.

Palabras nuestras

desandado

  1. adj. Lz., GC., Tf. y LP. Inquieto, excitado, bullicioso. Lleva unos días desandado, y no veo la hora de que vengan los padres y se hagan cargo de él.
  2. adj. GC. Atolondrado, aturdido.

 desarmar

  1. v. Quedar el cuerpo maltrecho por una caída, por exceso de trabajo o por cualquier otra causa. U. t. c. prnl. Pintó cuatro habitaciones en una tarde y se desarmó todo.
  2. v. Deteriorar o quedar una cosa en malas condiciones por falta de mantenimiento. U. t. c. prnl. Esta casa hace tiempo que no se habita, y por eso está toda desarmada.
  3. prnl. Lz. y GC. Engordar una persona exageradamente. Después de que dejó de hacer deporte, se desarmó.

 Información sobre la localización de voces y acepciones

  •  Fv: Fuerteventura
  • GC: Gran Canaria
  • Go: La Gomera
  • Hi: El Hierro
  • LP: La Palma
  • Lz: Lanzarote
  • Occ: Islas occidentales (Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro)
  • Or: Islas orientales (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria)
  • Tf: Tenerife

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[Canarias}> El secreto familiar del Papa León XIV sale a la luz: desciende de una familia de pescadores de La Palma 

El secreto familiar del Papa León XIV sale a la luz: desciende de una familia de pescadores de La Palma

Un estudio genealógico ha rastreado durante casi un año el linaje del papa León XIV: tiene una de sus raíces en La Palma, según lo certifica un estudio genealógico realizado tras casi un año de investigación y revisión de archivos.

[Canarias}> ¿Por qué en todas las islas del Archipiélago no se habla de la misma manera?

25 de mayo de 2026

¿Por qué en todas las islas del Archipiélago no se habla de la misma manera?

Dudas más frecuentes sobre el español de Canaria

En términos generales, la forma de hablar en el conjunto del Archipiélago presenta una gran homogeneidad. Los rasgos fundamentales de la variedad (seseo, relajación consonántica, ausencia del pronombre vosotros, uso frecuente del diminutivo, etc.) son comunes a la mayoría de los hablantes del Archipiélago.

No obstante, existen algunos rasgos peculiares en hablas insulares que se derivan de aspectos de índole histórica o social (grupos de población, corrientes migratorias, contacto con otras sociedades), que han dejado su huella sobre todo en el nivel léxico. Así, el habla de La Palma destaca la presencia de portuguesismos y americanismos, mientras que en Lanzarote y Fuerteventura se registran arabismos que no se emplean en otras islas.

En la fonética, la realización de /-s/ al final de sílaba o de palabra es el aspecto que presenta mayor variedad entre las Islas, yendo desde la realización sibilante de los hablantes herreños a la pronunciación asimilada y tensa que, en ciertos contextos fónicos, caracteriza el habla grancanaria.

En el nivel gramatical, el uso del vosotros en La Gomera (también registrado en puntos de otras islas), distingue el habla de la isla colombina. También existen usos propios del habla del campo, frente a la de la ciudad. Estas y otras peculiaridades se integran sin dificultad en los rasgos generales que caracterizan el uso de la variedad canaria en el Archipiélago.

 Palabras nuestras

desgraciar

  1. v. Dejar un hombre embarazada a una mujer y no asumir las responsabilidades inherentes a la paternidad.
  2. v. Dicho de ciertas pertenencias, como vestidos, muebles, etc., mancharlas o estropearlas irremediablemente. Me quemó con una colilla, y me desgració el traje.
  3. prnl. Realizar alguien una acción que puede tener consecuencias tan graves como para arruinar su vida. No te metas en pleitos porque te desgracias.
  4. prnl. Tomar alguien una decisión trascendente de forma errónea. Compró una casa que estaba hipotecada, y se desgració.

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[Canarias}> 100 años de aquella visita de los científicos a La Palma en la primavera de 1926

15-05-2026

Carlos Valentín Lorenzo Hernández*

100 años de aquella visita de los científicos a La Palma en la primavera de 1926

A don Wifredo Ramos Hernández, quien despertara mi curiosidad por el sabio español Lucas Fernández Navarro (1869-1930)

El XIV Congreso Geológico Internacional que se celebró en Madrid, en mayo de 1926, realizó dieciséis excursiones de campo por distintos lugares del territorio nacional y norte de África.

El Congreso fue organizado por el Instituto Geológico de España (IGE). Las sesiones científicas tuvieron lugar en la capital de España, en el nuevo edificio de la calle Ríos Rosas, construido especialmente para el Congreso y desde entonces sede del Instituto, que a partir de 1927 pasó a denominarse Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

La sesión inaugural del Congreso, presidida por el Rey Alfonso XIII, se llevó a cabo el lunes 24 de mayo, extendiéndose sus sesiones hasta finales de mes. El comité organizador estaba presidido por el ingeniero de minas, César Rubio y Muñoz (1858-1931).

Sesión inaugural Congreso Geológico Internacional. 1926

Las dieciséis excursiones que se diseñaron; unas con carácter precongresual, anteriores a la apertura del Congreso (7), otras durante la celebración del congreso (3) y, las seis últimas, post-congreso, despertaron un gran interés geológico entre los distintos científicos que participaron en las mismas.

Con la denominación A – 7, se designó la excursión a las Islas Canarias, con una duración de 17 días (del 5 al 22 de mayo) dirigida por Lucas Fernández Navarro, catedrático de Mineralogía y Cristalografía de la Universidad Central de Madrid y miembro de la Academia de las Ciencias. Como ayudantes figuraron los ingenieros de minas, Rafael Fernández Aguilar, hijo del Sr. Fernández Navarro y Joaquín Mendizábal Gortazar. También colaboró estrechamente la hija del Catedrático, la señorita Pilar Fernández Navarro.

Lucas Fernández Navarro participó en numerosas expediciones científicas por España y el extranjero, entre las que se incluyeron viajes de exploración a nuestras Islas.

Recorrió minuciosamente el archipiélago canario entre 1906 y 1927, donde llevó a cabo interesantes estudios hidráulicos y curiosas investigaciones geológicas. En 1909 fue designado por el Ministerio de Instrucción Pública para estudiar la erupción del Chinyero, en Tenerife.

Fue la primera erupción fotografiada de Canarias, de la cual realizó una publicación muy interesante sobre el resultado de sus investigaciones. Gozó de una gran estima en nuestra tierra por su labor como el primer geólogo español que estudió de forma sistemática los volcanes de este archipiélago.

Fue considerado por muchos como el primer vulcanólogo español y solicitó, en 1911, la creación de un Observatorio en el Teide, algo que según él debiera ser tenido en cuenta «como una deuda de honor nacional». «Tener una montaña de la altura y naturaleza del pico de Tenerife y no aprovecharla para desde ella contribuir al adelanto de la meteorología, de la vulcanología y de la sismología es sencillamente un crimen de lesa ciencia y un sonrojo».

En 1917, de regreso de un viaje por El Hierro, estuvo el eminente geólogo en La Palma acompañado de su hijo Rafael, con objeto de recoger algunas piedras. Visitó el volcán de Martín, en Fuencaliente, declarando sus «vivos deseos de estudiar los interesantes volcanes de esta Isla».

Lucas Fernández Navarro (1869-1930).

En julio de 1925, el profesor Lucas Fernández Navarro, comisionado por el Congreso Geológico Internacional de Madrid, se desplazó a las Islas Canarias para los actos preparativos de la excursión que «en la primavera próxima efectuarán por estas Islas los sabios que concurren a dicho Congreso».

En una entrevista publicada en la prensa regional señalaba al respecto el sabio geólogo y eminente profesor que: «el interés geológico de la excursión programada a las Islas Canarias es enorme. Todos los principales estudios volcánicos han sido hechos sobre estas Islas.

Por mi parte, he dedicado los mejores años de mi vida a su difusión. Es indudable que la excursión proyectada beneficia sobremanera a las Islas. Las bellezas naturales de Las Afortunadas se propagarán doblemente con esta visita.

Y el nombre de las Islas Canarias irá siempre unido al de todos los congresos del mundo donde se reúnan los mejores intelectos universales. Suponga usted solamente, por un instante, que sabios de todo el mundo visitarán las Canarias, que la prensa internacional hablará de las islas, comentará sus bellezas, ponderará los tesoros geológicos que encierra.

La atención mundial se detendrá sobre las olvidadas Islas, que dejarán con ello de serlo para muchos y descubrirán desconocidos secretos de belleza para los más».

Una de estas entrevistas concluía con la siguiente afirmación del periodista: «Don Lucas Fernández Navarro habla de Canarias como de cosa propia. Hay en sus conceptos ardor de entusiasmo y verdadero interés por los peñascos que tan bien ha sabido estudiar, en cuyas entrañas ha descubierto verdaderos tesoros».

El 13 de agosto de 1925, el considerado mejor geólogo español de todos los tiempos, visitó el sitio donde estuvo la Fuente Santa y aceptó un presupuesto de 1.000 pesetas del Ayuntamiento de Fuencaliente «para encontrar la perdida fuente, en que tantas esperanzas tienen los naturales del país», que había sido sepultada por el volcán de Fuencaliente en 1677.

A comienzos de 1926 continuaron los actos organizativos de la expedición de geólogos españoles y extranjeros prevista para el mes de mayo a las Islas Canarias. El Catedrático Fernández Navarro, encargado de esta excursión científica, realizó distintos viajes con ese propósito al archipiélago.

Finalmente, las islas visitadas por los sabios para realizar estudios geológicos serían Tenerife, La Palma y Gran Canaria. El precio de la excursión a Canarias fue de 800 pesetas por participante. A título comparativo, el sueldo de un catedrático de Universidad era de unas 700 pesetas al mes.

El 5 de mayo de 1926 partieron de Madrid con destino a Andalucía los miembros del Congreso Internacional de Geología que iban a realizar la excursión por las Islas Canarias, de un gran interés científico.

Los excursionistas embarcaron al día siguiente, en Cádiz, a bordo del vapor Rey Jaime II, con destino al puerto de Santa Cruz de Tenerife. El domingo 9 de mayo de 1926 llegaron a Santa Cruz de Tenerife los 38 congresistas, con el Sr. Fernández Navarro como un guía de lujo de los viajeros por el conocimiento que sobre el archipiélago poseía.

En tal expedición figuraban distinguidas personalidades científicas, hombres y mujeres, de Hungría, Austria, Alemania, Polonia, Bélgica, Suecia, Japón, India, Checoslovaquia, Inglaterra, Italia, Francia y España.

Vapor Rey Jaime II.

La estancia en la isla de Tenerife de los geólogos se prolongó hasta el día 13 de mayo con visitas a Santa Cruz de Tenerife, Macizo de Anaga, San Cristóbal de La Laguna, Monte de Las Mercedes, La Orotava, Aguamansa, Puerto de la Cruz, Jardín Botánico, Icod de Los Vinos, Garachico, Taganana, ascensión al Teide… Desde el Puerto de la Cruz, a bordo del Rey Jaime II, los científicos embarcaron para Santa Cruz de La Palma a donde llegaron al amanecer del viernes 14 de mayo.

A las 9 de la mañana bajaron a tierra los distinguidos viajeros, siendo recibidos por el señor delegado del Gobierno en la Isla, Carlos Aciego de Mendoza Martínez, por el presidente del Cabildo, Miguel Pereyra García (1885-1955), por el coronel comandante Militar y Ayudante de Marina, por las demás autoridades, comisiones de sociedades y gran cantidad de público que invadía el muelle y que acompañó a los sabios geólogos hasta el edificio que ocupaba el Cabildo Insular de La Palma, encontrándose todo el trayecto engalanado con banderas y colgaduras.

Una comisión de señoritas acudió al muelle para ofrecer ramos de flores a las damas que acompañaban a los geólogos. En el Cabildo se les sirvió un espléndido desayuno y, terminado éste, se trasladaron a la parroquia del Salvador, donde se había instalado una exposición de todos los ornamentos y alhajas existentes en aquel templo, algunas de ellas de mucho valor y mérito.

Acto seguido se dirigieron a la Biblioteca Cervantes y Museo de Historia Natural de la sociedad La Cosmológica. Inmediatamente emprendieron la marcha en automóviles por la carretera del sur. Carretera que, partiendo de la playa, atravesaba el largo túnel con grandes ventanales al mar.

En todo el itinerario no se perdía de vista el océano. Se pasó por Las Breñas y por Mazo, haciendo un pequeño alto en las lavas del volcán Martín de 1646. Sobre las once de la mañana se llegó al pintoresco pueblo de Fuencaliente, en el extremo sur de la Isla. Se visitó el hermoso volcán de San Antonio, cuyas lavas ganaron mucho terreno al mar.

El almuerzo lo realizaron en Fuencaliente. A continuación, los ilustres visitantes pasaron por el pago de Las Indias, muy rico antes de que la erupción de Fuencaliente cubriera con sus lavas el célebre manantial de la Fuente Santa, al que venían enfermos de todo el mundo. En su camino a los pueblos del Valle de Aridane cruzaron las lavas del volcán del Charco de 1712 y las del volcán de Tihuya de 1585 (El Sr. Fernández Navarro confunde este volcán con el de Tacande.

Durante mucho tiempo existió la creencia de que el primer volcán histórico de La Palma había sido el volcán de Tacande y se había fijado la fecha de la erupción en 1585. Actualmente se estima que la erupción del volcán de Tacande se produjo entre 1470-1492).

La comitiva de los eruditos científicos, en su aproximación a las poblaciones de Los Llanos, Argual y Tazacorte, divisó al frente las cumbres que forman el circo de La Caldera de Taburiente. Bajaron al Puerto de Tazacorte, que es la desembocadura del Barranco de Las Angustias, desagüe natural de La Caldera. Esta zona se considera como la que produce los mejores plátanos del archipiélago canario.

Los geólogos realizaron una breve marcha por el barranco adentro, hasta debajo de la Viña, que les permitió ver muy bien la disposición de los materiales sedimentarios y obtener una primera impresión de La Caldera, con sus altas paredes al fondo.

Esta primera jornada de la excursión a La Palma también permitió realizar una vuelta por Los Llanos, donde se destacaban los hermosos laureles plantados en la plaza.

Comitiva de los Geólogos en Los Llanos de Aridane.

Al día siguiente, sábado 15 de mayo, se produjo la visita a la famosa Caldera de Taburiente. A las seis de la mañana partieron los científicos desde El Paso, municipio donde se sitúa tal belleza geológica.

Contemplaron una vista muy instructiva sobre el reborde meridional de La Caldera y las Cumbres Nueva y Vieja. Al pie de aquélla, la Montaña Quemada. Subieron por El Riachuelo, «hermoso desfiladero poblado de Pinos, entre dos altos cantiles también cubiertos de espeso pinar».

A unos cuantos kilómetros de la entrada al desfiladero, al pie de la Cumbre Nueva, divisaron el Pino de la Virgen, reputado como «el más antiguo y corpulento de Canarias».

Notas gráficas de los geólogos en El Paso.

Después de una breve, pero intensa subida llegaron a La Cumbrecita, que es una hendidura en el borde sur de La Caldera, donde disfrutaron de una hermosa vista sobre la inmensa depresión y las cumbres. Desde esta zona y en bajada hasta el barranco del Capitán, en unos tres kilómetros y a través de una senda muy inclinada que los condujo a un camino más bajo, llegaron al fondo de La Caldera.

Desde allí subieron en caballerías de nuevo a La Cumbrecita. Este trayecto, de una belleza y grandiosidad insuperables, permitió «apreciar completamente a los geólogos la estructura y composición del enorme circo y recoger todos los tipos de rocas que integran su masa».

Pino de la Virgen. El Paso. 1926

Referente a la visita que realizaron los científicos a la gran Caldera de Taburiente, señalamos que Ismael González González (1912-1988), Hijo Predilecto de El Paso y destacado articulista sobre las tradiciones y costumbrismo de su municipio, publicó en el Diario de Las Palmas, el 6 de julio de 1973, en la sección «Valores humanos de mi pueblo», un trabajo dedicado a Víctor Monterrey Hernández (1888-1973) titulado: «Don Víctor, hotelero».

Con la perspectiva del tiempo transcurrido, el Sr. Monterrey, octogenario empresario hotelero pasense, uno de los pioneros de esta actividad en la isla de La Palma, aportaba la siguiente información sobre el acontecimiento histórico al que nos referimos.

«En el año veintiséis, visitó La Caldera de Taburiente un grupo de geólogos extranjeros y también el geólogo español don Lucas Fernández Navarro, acompañados de las autoridades provinciales e insulares. En esa ocasión, sirvió el Hotel Monterrey un almuerzo de cien cubiertos, en el Mirador de la Cumbrecita. El menú constaba de cinco platos distintos. AI efecto se instaló un bar con extraordinario contenido, de cuanto era apetecible en el lugar.

En tal fecha sólo había un mal camino o vereda para llegar a la Cumbrecita. Se hizo necesario el uso de treinta caballerías para trasladar el contenido de comidas y enseres hasta el borde escabroso, de la maravillosa Caldera de Taburiente.

Fue una proeza conseguida, únicamente, dando al carácter de audacia empresarial que distingue al señor Monterrey. Los preparativos fueron laboriosos. Y todo ese trabajo, anormal para la época, fue remunerado a don Víctor, con la cantidad de tres mil pesetas.

Por tal cantidad de dinero, no se podrían hoy servir, en igualdad de condiciones de entonces, más de tres almuerzos del mismo menú. Al final, la comida resultó deslucida, pues a la hora prevista para servir el banquete campestre, llovió y hubo un notable desorden en la armonía del acontecimiento.

Al regreso de la Cumbrecita, los geólogos visitaron en El Paso, en el salón del Hotel Monterrey, una exposición de claveles, siendo muy elogiada por las distinguidas autoridades y público en general».

Cumbrecita. Almuerzo

Aquel 15 de mayo de 1926, los científicos que visitaron la maravillosa Caldera de Taburiente regresaron a Santa Cruz de La Palma por la carretera recorrida el día anterior, deteniéndose a tomar el té sobre la atalaya singular del Risco de la Concepción. «La balconada más bonita que mira a la mar», según feliz frase del sabio español Lucas Fernández Navarro. Siguió una breve incursión por la carretera del norte.

Concluyó la visita de tan ilustres huéspedes a la isla de La Palma con el banquete de gala ofrecido por las autoridades de la Isla en el Cabildo Insular de La Palma. Durante su estancia en la capital de la Isla, la población estuvo convenientemente engalanada, iluminándose por la noche.

Los geólogos se embarcaron para Gran Canaria en el mismo vapor, atracando en el Puerto de la Luz, al mediodía del domingo 16. Los expedicionarios llegaron bastante fatigados por la mala travesía que tuvieron desde La Palma, por el cansancio y molestias que sufrían por la ascensión al Teide, además del recorrido de La Caldera de Taburiente, donde un copioso aguacero los caló hasta los huesos.

En Gran Canaria, los hombres de la ciencia se mostraron sorprendidos de la importancia del Museo Canario (colecciones etnográficas y de historia natural) señalando que «en materia científica era lo más sobresaliente que habían visto en su visita a Canarias». Realizaron excursiones a La Caldera de Bandama, Cruz de Tejeda, Moya, Arucas, Teror…

El 18 de mayo tomaron los científicos el barco de regreso hacia la península, concluyendo de esta manera la excursión a las tres islas del archipiélago canario, incluida dentro de las rutas geológicas del XIV Congreso Geológico Internacional.

Todos los congresistas regresarían a Madrid el día 22 de mayo para participar en el mencionado Congreso.

Una vez finalizado el Congreso, se publicaron guías de campo que recogieron datos relevantes de las distintas excursiones realizadas, entre ellas una publicación referente a la excursión a las Islas Canarias.

Publicación sobre la excursión a las Islas Canarias.

Una noticia muy importante, desde el punto de vista de la promoción de infraestructuras para las Islas Canarias, fue el hecho de que los congresistas que las visitaron dirigieron al Congreso Geológico Internacional la siguiente proposición, la cual fue aceptada: «Los miembros de la excursión A – 7, de la XIV Sesión del Congreso Internacional de Geología a las Islas Canarias, han regresado trayendo honda y viva impresión de la belleza de dichas islas, de su fertilidad y también de su interés extraordinario para el geólogo, el geógrafo, el botánico, etcétera.

Han encontrado muchas vías de comunicación que les han permitido visitar con facilidad gran parte de las Islas y las carreteras existentes son buenas y se encuentran en perfecto estado de conservación.

Pero creemos conveniente que por esa Presidencia se solicite de los Poderes Públicos españoles un mayor desarrollo de carreteras y demás obras que, facilitando las comunicaciones, coadyuven al aumento de visitantes científicos, de turistas y de personas que quieran beneficiarse con el clima y naturales bellezas de aquellas privilegiadas tierras.

El perfeccionamiento en particular da las facilidades para la ascensión al admirable cono volcánico del Teide, a la grandiosa Caldera de Taburiente, en La Palma (hubo que esperar hasta 1954 para que tan especial paraje fuera declarado Parque Nacional) y a la cumbre tan interesante de Gran Canaria.

Sería indudablemente una atracción adicional para animar a la visita de las hermosas islas Canarias, de las que tan grata y profunda impresión han traído los excursionistas que a V. E. tienen el honor de dirigirse. Madrid 30 de mayo de 1926. Por acuerdo y en nombre de todos los excursionistas. Lucas Fdez. Navarro y Joaquín Mendizábal».

Mapa de la visita de los científicos a La Palma. Mayo de 1926.

El egregio sabio español, catedrático de la Universidad Central, Lucas Fernández Navarro, gran admirador de las Islas Canarias, falleció en Madrid el 31 de octubre de 1930, a la edad de 61 años, habiendo dedicado toda su vida al estudio y a la investigación científica.

Fuentes consultadas:

Bibliografía:

  • Ayala-Carcedo, F.J. et al., 2005. El XIV Congreso Geológico Internacional de 1926 en España. Boletín Geológico y Minero, 116 (2): 173-184
  • Fernández Navarro, L. Excursión A – 7 XIV Congreso Geológico Internacional. Madrid 1926. ISLAS CANARIAS. Instituto Geológico de España. Madrid 1926.

ARCHIVOS:

  • Archivo municipal del Ayuntamiento de El Paso.

Prensa:

  • La Gaceta de Tenerife: Diario Católico de Información, Diario de Las Palmas, Revista Hespérides.
  • JABLE. Archivo de prensa digital de la ULPGC.

Fotografías:

  • Fondo documental del IGME, Fotografía MMB,
  • Archivo fotográfico de la Revista gráfica – literaria Hespérides, fotografías incluidas en la publicación «Excursión A – 7 XIV Congreso Geológico Internacional» y fotografías de autores varios del fondo documental del foro digital «Fotos antiguas de La Palma».

*Carlos Valentín Lorenzo Hernández es cronista oficial de El Paso

 

[Canarias}> ¿A qué hace referencia el nombre ‘Lance’, tan frecuente en la toponimia de Canarias?

07-05-2026

¿A qué hace referencia el nombre ‘Lance’, tan frecuente en la toponimia de Canarias?

La palabra lance aparece con frecuencia en la toponimia de las Islas. Se trata de una voz general en español que tiene, entre otros, el sentido de ‘Acción y efecto de lanzar’. Su uso como topónimo se registra en las Islas desde fechas muy tempranas tras la Conquista castellana y está relacionado con el lanzamiento de leña o madera desde las zonas altas a otras más bajas.

La explotación de la masa forestal de algunas de las Islas, que fue intensiva en los siglos XVI y XVII, dio lugar a que muchos emplazamientos que se utilizaban para proyectar los troncos hacia cotas más bajas, gracias al pronunciado desnivel del terreno, recibieran el nombre de Lance o, incluso, el de Lance de la Madera. Este topónimo Lance se registra, por ejemplo, en varios municipios de Tenerife, de Gran Canaria o de La Palma.

Palabras nuestras

desconchar

  1. v. Estropear. U. m. c. prnl. No pudieron ver el partido porque se les desconchó el televisor.
  2. v. Desbaratar. Ya tenía el rompecabezas medio hecho, y el hermano se lo desconchó.
  3. v. Referido a un hueso o a una articulación, dislocarse, salirse de su lugar. U. m. c. prnl. Al saltar, caí mal y se me desconchó el pie.
  4. v. Tf. y LP. Abortar.

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[Canarias}> Uno de los lugares mágicos de España está en Canarias: un templo aborigen y un calendario solar único

28-04-2026

Juan Carlos Pérez

Uno de los lugares mágicos de España está en Canarias: un templo aborigen y un calendario solar único

El complejo arqueológico de Risco Caído destaca como un prodigio de la astronomía prehistórica, donde la luz del sol y la luna revelan los secretos de los antiguos canarios

España es un país repleto de rincones legendarios, pero uno de los lugares mágicos de España está en Canarias: un templo aborigen y un calendario solar único que ha dejado sin palabras a la propia UNESCO. Nos referimos al Paisaje Cultural del Risco Caído, en Gran Canaria, un santuario que no sólo es un tesoro arqueológico, sino un prodigio de la ingeniería astronómica prehistórica.

Declarado Patrimonio de la Humanidad en 2019, este complejo situado en las Montañas Sagradas del archipiélago representa el diálogo perfecto entre los antiguos pobladores y el cosmos. A más de 1.200 metros de altura, en el municipio de Artenara, se esconde la joya de la corona: la cueva C6, un espacio donde la luz se convierte en un lenguaje sagrado.

El secreto del calendario solar único en Risco Caído

Lo que convierte a este rincón en uno de los lugares más especiales del territorio nacional es su calendario solar único. Los aborígenes canarios diseñaron una apertura precisa en la bóveda de la cueva número seis para que los rayos del sol y la luna funcionaran como un marcador cronológico exacto.

Durante el solsticio de verano, un haz de luz mágico penetra en la cavidad e ilumina progresivamente una serie de grabados rupestres en forma de triángulos, vinculados históricamente con ritos de fertilidad. Este fenómeno no es una coincidencia, sino un sistema de medición del tiempo que permitía a la sociedad prehistórica organizar sus cosechas y sus creencias espirituales con una precisión asombrosa.

Un templo aborigen excavado en el corazón de la roca

El Risco Caído en Gran Canaria no es sólo una cueva aislada: es un complejo de 21 cavidades excavadas en la toba volcánica que servían como viviendas, graneros y, sobre todo, como espacios de culto. Como templo aborigen, el “almogarén” de Risco Caído es el marcador lunisolar más importante de las islas y un referente mundial para entender la cultura de los pueblos que habitaron el archipiélago antes de la conquista.

El impacto visual de ver cómo la luz de la luna llena proyecta sombras y figuras en las paredes durante el invierno es lo que otorga a este enclave su mística particular. Es esta combinación de ciencia primitiva y espiritualidad lo que justifica que se le considere uno de los lugares mágicos de España, compitiendo en magnetismo con monumentos mucho más conocidos de la península.

Para aquéllos que desean conocer este calendario solar único sin poner en riesgo la conservación del yacimiento original, el Centro de Interpretación de Risco Caído ofrece una solución fascinante. En sus instalaciones se encuentra una réplica exacta de la cueva C6, donde el visitante puede ser testigo de cómo la luz juega con las paredes del templo tal y como lo hacía hace mil años.

Este legado, que pasó desapercibido durante siglos al ser utilizado por pastores como simple refugio, es hoy el orgullo de Canarias. El reconocimiento de la UNESCO no hizo más que confirmar lo que los habitantes de las cumbres ya sabían: que el archipiélago custodia uno de los mayores secretos de la astronomía antigua, un lugar donde el cielo y la tierra se dan la mano cada vez que sale el sol.

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[Canarias}> El pueblo más curioso de España está en Canarias: conservó tributos medievales hasta 1987 y hoy alberga el mayor telescopio del mundo

22-04-2026

Marina Velasco

El pueblo más curioso de España está en Canarias: conservó tributos medievales hasta 1987 y hoy alberga el mayor telescopio del mundo

Entre barrancos, silencio y cielos despejados, este municipio del norte de La Palma ha construido una identidad única marcada por su aislamiento y su historia

Garafía, en el norte de La Palma, sorprende por haber vivido durante siglos al margen del tiempo, con tributos medievales vigentes hasta finales del siglo XX y un presente que la sitúa como uno de los grandes referentes mundiales de la observación astronómica.

La carretera se estrecha, el paisaje se vuelve abrupto y la sensación de estar alejándose de todo lo conocido se intensifica a cada curva. Así comienza el viaje hacia uno de los rincones más singulares de Canarias, donde el tiempo parece haber seguido su propio ritmo durante siglos. Entre barrancos profundos, molinos tradicionales aún en pie y dragos centenarios, la vida ha transcurrido ajena a los grandes cambios que transformaban el resto del territorio.

Un sistema feudal que sobrevivió más de cuatro siglos

Ese aislamiento fue también administrativo y económico. Desde 1576, Garafía quedó sujeta a un sistema implantado en tiempos de Felipe II: la cesión de tierras a cambio de entregar una quinta parte de la producción agrícola. Este tributo, conocido como «quinto real», obligaba a los campesinos a ceder parte de sus cosechas año tras año. A diferencia de otros territorios, donde este modelo desapareció con el paso del tiempo, en este municipio palmero se mantuvo vigente durante siglos.

No fue hasta el 6 de febrero de 1987 cuando el Gobierno de Canarias aprobó el decreto que eliminaba definitivamente esta obligación. Con esa decisión, los vecinos de Garafía dejaron de entregar parte de sus cosechas, poniendo fin a un sistema que había permanecido activo durante más de cuatro siglos y que ya había desaparecido en el resto del territorio mucho tiempo atrás.

Garafía

 De territorio aislado a ventana al Universo

Sin embargo, el mismo aislamiento que marcó su historia acabaría convirtiéndose en su mayor valor. En la década de 1970, científicos internacionales comenzaron a fijarse en el cielo limpio y estable de La Palma. La ausencia de contaminación lumínica y el fenómeno del mar de nubes, que deja despejadas las cumbres por encima de los 2.000 metros, ofrecían condiciones excepcionales para la observación astronómica.

Así, en 1975 se cedieron terrenos en el Roque de los Muchachos, a 2.396 metros de altitud, donde una década después se inauguró el Observatorio Astrofísico. Hoy alberga más de veinte telescopios de instituciones internacionales, entre ellos el Gran Telescopio Canarias, considerado el mayor telescopio óptico e infrarrojo del planeta.

Vista panorámica del ‘Roque de los Muchachos’, con el mar de nubes cubriendo totalmente la ‘Caldera de Taburiente’.

Tradición, naturaleza y ciencia en equilibrio

Más allá de su proyección científica, Garafía mantiene una identidad rural poco alterada. Conserva antiguos caminos reales, viviendas tradicionales de piedra y madera y una producción local marcada por el queso artesanal y el singular vino de tea, elaborado en barricas de pino canario. En el Parque Cultural de La Zarza y La Zarcita se localizan decenas de paneles con grabados rupestres aborígenes —hasta 29 en La Zarza y 18 en La Zarcita—, rodeados de un denso bosque de laurisilva que ha contribuido a su conservación.

Este equilibrio entre pasado y presente se completa con celebraciones como la Fiesta de San Antonio del Monte, una de las más antiguas del archipiélago, que se celebra cada mes de junio y reúne ganado, muestras tradicionales, música popular y gastronomía local en torno a la ermita. Bajo uno de los cielos más limpios de Europa, Garafía sigue siendo ese lugar donde historia y futuro conviven a más de 2.000 metros de altura.

Fuente