[Canarias}> ¿A qué hace referencia el nombre ‘Lance’, tan frecuente en la toponimia de Canarias?

07-05-2026

¿A qué hace referencia el nombre ‘Lance’, tan frecuente en la toponimia de Canarias?

La palabra lance aparece con frecuencia en la toponimia de las Islas. Se trata de una voz general en español que tiene, entre otros, el sentido de ‘Acción y efecto de lanzar’. Su uso como topónimo se registra en las Islas desde fechas muy tempranas tras la Conquista castellana y está relacionado con el lanzamiento de leña o madera desde las zonas altas a otras más bajas.

La explotación de la masa forestal de algunas de las Islas, que fue intensiva en los siglos XVI y XVII, dio lugar a que muchos emplazamientos que se utilizaban para proyectar los troncos hacia cotas más bajas, gracias al pronunciado desnivel del terreno, recibieran el nombre de Lance o, incluso, el de Lance de la Madera. Este topónimo Lance se registra, por ejemplo, en varios municipios de Tenerife, de Gran Canaria o de La Palma.

Palabras nuestras

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  1. v. Estropear. U. m. c. prnl. No pudieron ver el partido porque se les desconchó el televisor.
  2. v. Desbaratar. Ya tenía el rompecabezas medio hecho, y el hermano se lo desconchó.
  3. v. Referido a un hueso o a una articulación, dislocarse, salirse de su lugar. U. m. c. prnl. Al saltar, caí mal y se me desconchó el pie.
  4. v. Tf. y LP. Abortar.

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[Canarias}> Uno de los lugares mágicos de España está en Canarias: un templo aborigen y un calendario solar único

28-04-2026

Juan Carlos Pérez

Uno de los lugares mágicos de España está en Canarias: un templo aborigen y un calendario solar único

El complejo arqueológico de Risco Caído destaca como un prodigio de la astronomía prehistórica, donde la luz del sol y la luna revelan los secretos de los antiguos canarios

España es un país repleto de rincones legendarios, pero uno de los lugares mágicos de España está en Canarias: un templo aborigen y un calendario solar único que ha dejado sin palabras a la propia UNESCO. Nos referimos al Paisaje Cultural del Risco Caído, en Gran Canaria, un santuario que no sólo es un tesoro arqueológico, sino un prodigio de la ingeniería astronómica prehistórica.

Declarado Patrimonio de la Humanidad en 2019, este complejo situado en las Montañas Sagradas del archipiélago representa el diálogo perfecto entre los antiguos pobladores y el cosmos. A más de 1.200 metros de altura, en el municipio de Artenara, se esconde la joya de la corona: la cueva C6, un espacio donde la luz se convierte en un lenguaje sagrado.

El secreto del calendario solar único en Risco Caído

Lo que convierte a este rincón en uno de los lugares más especiales del territorio nacional es su calendario solar único. Los aborígenes canarios diseñaron una apertura precisa en la bóveda de la cueva número seis para que los rayos del sol y la luna funcionaran como un marcador cronológico exacto.

Durante el solsticio de verano, un haz de luz mágico penetra en la cavidad e ilumina progresivamente una serie de grabados rupestres en forma de triángulos, vinculados históricamente con ritos de fertilidad. Este fenómeno no es una coincidencia, sino un sistema de medición del tiempo que permitía a la sociedad prehistórica organizar sus cosechas y sus creencias espirituales con una precisión asombrosa.

Un templo aborigen excavado en el corazón de la roca

El Risco Caído en Gran Canaria no es sólo una cueva aislada: es un complejo de 21 cavidades excavadas en la toba volcánica que servían como viviendas, graneros y, sobre todo, como espacios de culto. Como templo aborigen, el “almogarén” de Risco Caído es el marcador lunisolar más importante de las islas y un referente mundial para entender la cultura de los pueblos que habitaron el archipiélago antes de la conquista.

El impacto visual de ver cómo la luz de la luna llena proyecta sombras y figuras en las paredes durante el invierno es lo que otorga a este enclave su mística particular. Es esta combinación de ciencia primitiva y espiritualidad lo que justifica que se le considere uno de los lugares mágicos de España, compitiendo en magnetismo con monumentos mucho más conocidos de la península.

Para aquéllos que desean conocer este calendario solar único sin poner en riesgo la conservación del yacimiento original, el Centro de Interpretación de Risco Caído ofrece una solución fascinante. En sus instalaciones se encuentra una réplica exacta de la cueva C6, donde el visitante puede ser testigo de cómo la luz juega con las paredes del templo tal y como lo hacía hace mil años.

Este legado, que pasó desapercibido durante siglos al ser utilizado por pastores como simple refugio, es hoy el orgullo de Canarias. El reconocimiento de la UNESCO no hizo más que confirmar lo que los habitantes de las cumbres ya sabían: que el archipiélago custodia uno de los mayores secretos de la astronomía antigua, un lugar donde el cielo y la tierra se dan la mano cada vez que sale el sol.

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[Canarias}> El pueblo más curioso de España está en Canarias: conservó tributos medievales hasta 1987 y hoy alberga el mayor telescopio del mundo

22-04-2026

Marina Velasco

El pueblo más curioso de España está en Canarias: conservó tributos medievales hasta 1987 y hoy alberga el mayor telescopio del mundo

Entre barrancos, silencio y cielos despejados, este municipio del norte de La Palma ha construido una identidad única marcada por su aislamiento y su historia

Garafía, en el norte de La Palma, sorprende por haber vivido durante siglos al margen del tiempo, con tributos medievales vigentes hasta finales del siglo XX y un presente que la sitúa como uno de los grandes referentes mundiales de la observación astronómica.

La carretera se estrecha, el paisaje se vuelve abrupto y la sensación de estar alejándose de todo lo conocido se intensifica a cada curva. Así comienza el viaje hacia uno de los rincones más singulares de Canarias, donde el tiempo parece haber seguido su propio ritmo durante siglos. Entre barrancos profundos, molinos tradicionales aún en pie y dragos centenarios, la vida ha transcurrido ajena a los grandes cambios que transformaban el resto del territorio.

Un sistema feudal que sobrevivió más de cuatro siglos

Ese aislamiento fue también administrativo y económico. Desde 1576, Garafía quedó sujeta a un sistema implantado en tiempos de Felipe II: la cesión de tierras a cambio de entregar una quinta parte de la producción agrícola. Este tributo, conocido como «quinto real», obligaba a los campesinos a ceder parte de sus cosechas año tras año. A diferencia de otros territorios, donde este modelo desapareció con el paso del tiempo, en este municipio palmero se mantuvo vigente durante siglos.

No fue hasta el 6 de febrero de 1987 cuando el Gobierno de Canarias aprobó el decreto que eliminaba definitivamente esta obligación. Con esa decisión, los vecinos de Garafía dejaron de entregar parte de sus cosechas, poniendo fin a un sistema que había permanecido activo durante más de cuatro siglos y que ya había desaparecido en el resto del territorio mucho tiempo atrás.

Garafía

 De territorio aislado a ventana al Universo

Sin embargo, el mismo aislamiento que marcó su historia acabaría convirtiéndose en su mayor valor. En la década de 1970, científicos internacionales comenzaron a fijarse en el cielo limpio y estable de La Palma. La ausencia de contaminación lumínica y el fenómeno del mar de nubes, que deja despejadas las cumbres por encima de los 2.000 metros, ofrecían condiciones excepcionales para la observación astronómica.

Así, en 1975 se cedieron terrenos en el Roque de los Muchachos, a 2.396 metros de altitud, donde una década después se inauguró el Observatorio Astrofísico. Hoy alberga más de veinte telescopios de instituciones internacionales, entre ellos el Gran Telescopio Canarias, considerado el mayor telescopio óptico e infrarrojo del planeta.

Vista panorámica del ‘Roque de los Muchachos’, con el mar de nubes cubriendo totalmente la ‘Caldera de Taburiente’.

Tradición, naturaleza y ciencia en equilibrio

Más allá de su proyección científica, Garafía mantiene una identidad rural poco alterada. Conserva antiguos caminos reales, viviendas tradicionales de piedra y madera y una producción local marcada por el queso artesanal y el singular vino de tea, elaborado en barricas de pino canario. En el Parque Cultural de La Zarza y La Zarcita se localizan decenas de paneles con grabados rupestres aborígenes —hasta 29 en La Zarza y 18 en La Zarcita—, rodeados de un denso bosque de laurisilva que ha contribuido a su conservación.

Este equilibrio entre pasado y presente se completa con celebraciones como la Fiesta de San Antonio del Monte, una de las más antiguas del archipiélago, que se celebra cada mes de junio y reúne ganado, muestras tradicionales, música popular y gastronomía local en torno a la ermita. Bajo uno de los cielos más limpios de Europa, Garafía sigue siendo ese lugar donde historia y futuro conviven a más de 2.000 metros de altura.

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¿Cuál es el origen de la palabra ‘cambullón’?

08-04-2026

¿Cuál es el origen de la palabra ‘cambullón’?

La palabra cambullón es un canarismo de origen portugués cuyo significado, tal como define el Diccionario básico de canarismos, de la Academia Canaria de la Lengua, es el siguiente: «Tráfico de mercancías que consiste en cambiar o vender distintos productos en los barcos atracados o fondeados en los puertos, especialmente a los tripulantes de los buques extranjeros, rozando incluso la ilegalidad».

Procedede la voz cambulhão. Esta hipótesis, que planteó en su momento el etnógrafo palmero J. Pérez Vidal y han continuado apoyando otros especialistas en el español de Canarias, resulta de mayor peso y solvencia que otras que han relacionado el término con la lengua inglesa.

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[Canarias}> Agustín de Betancourt: curiosidad sin fin tras el padre de la ingeniería de caminos española

05/04/2026

Guillermo Martínez

Agustín de Betancourt: curiosidad sin fin tras el padre de la ingeniería de caminos española

El Ayuntamiento de la capital ha inaugurado junto al Colegio de Caminos una estatua de Betancourt en Chamberí en homenaje al inventor y precursor de la ingeniería civil en España

De Tenerife a Madrid y de Madrid a la historia de la ingeniería. Ése podría ser un mínimo resumen de la vida, que siempre acompañó con una gran obra, de Agustín de Betancourt y Molina. Después de que hace dos años se cumpliera el segundo centenario de su fallecimiento, el Ayuntamiento de Madrid y el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos han inaugurado un monumento en la capital en su recuerdo. La estatua de bronce homenajea así a una figura clave en el desarrollo de la ingeniería moderna.

Rufino García, presidente de la Fundación Cultural Canaria de Ingeniería y Arquitectura Betancourt y Molina, recalca que el ahora homenajeado nació en un entorno noble. «Procede de una familia en la que destaca una profunda curiosidad, como subraya la historiografía. Hablamos de un hombre terriblemente curioso que siempre acompañó su trabajo de esfuerzo», introduce el especialista.

Este ingeniero de caminos circunscribe esa «terrible curiosidad» al ambiente en que se desenvolvió Betancourt: «Se crio en el Puerto de la Cruz, a donde llegaban todo tipo de comerciantes extranjeros y el lugar por el que entraban libros prohibidos, ideas, modas y costumbres desconocidas». Con ese gran acervo en su interior, Betancourt decidió ir a Madrid con 20 años para intentar labrarse una carrera profesional propia, rehuyendo el mayorazgo de su familia, que recaería en el primogénito.

Estatua de Agustín de Betancourt (Cedida)

 Para entonces, Betancourt ya se había dejado ver en esos ambientes que pocos años después le comenzarían a encumbrar. García apunta que su participación en las reales sociedades económicas de Tenerife le impulsó a presentar varios inventos antes de su marcha de la isla. Entre ellos, destaca un molino para moler gofio. «Había pequeños saltos de agua y los explotaron», comenta el experto. También añade que Betancourt sentía una fuerte pulsión por la ingeniería, aunque era consciente de que le faltaba cierta base científica para desarrollar sus artefactos.

Educado en ciencias y artes

Ya en la capital, el prestigioso ingeniero se educó en los Reales Estudios de San Isidro y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Mientras en una se enfocaba en las ciencias, como geometría y matemáticas, en otra se instruía e intentaba perfeccionar su faceta más artística. No estaba solo en Madrid. Los ilustrados canarios ya asentados en la villa y corte le ayudaron a instalarse y conseguir sus propios contactos, tal y como hicieron los ilustrados José Clavijo y Fajardo, Matías de Gálvez y su hijo Bernardo de Gálvez.

La exquisita educación que recibió en dos de las mejores instituciones del momento hizo que Betancourt fuera seleccionado por el conde de Floridablanca para explorar las minas de Almadén (Ciudad Real). «El informe que realizó es todo un ejemplo a nivel histórico del enclave. Supuso su pasaporte para que Carlos III le permitiera continuar con sus investigaciones» más allá de las fronteras españolas, comenta el mismo García.

En aquel momento, la monarquía buscaba cierta revitalización de la ciencia en España. Para ello, tenían tres objetivos que cumplir en el corto plazo: que científicos europeos comenzaran a impartir docencia en España, que científicos españoles viajaran por Europa para aprender y recopilar nuevos conocimientos, y que la unión de ambos factores se materializara en la creación de centros de conocimiento para la industria, la minería y el comercio patrio.

Betancourt jugó un papel decisivo en esta política. A principios de 1784, el tinerfeño terminó pensionado en Francia, país en el que recaló con la tarea de conocer en profundidad los adelantos de Europa y acercarlos a España. «En sus informes, defiende que no se puede dejar al arbitrio de los particulares la explotación y la formación de nuevos conocimientos», asegura García. Este ingeniero de caminos no duda en ubicar en la «élite más elevada del momento» a un Betancourt al que relaciona con las ideas regeneracionistas de Jovellanos.

El Real Gabinete de Máquinas se hace realidad

Su retorno a España en 1791 trajo consigo una respuesta para el conde de Floridablanca. «Ya tengo la solución para los problemas de España. Tenemos que copiar la Escuela de Puentes y Calzadas de París», se imagina García que dijo el experimentado ingeniero, que barajaba esa posibilidad desde 1785. Tras realizar en el país vecino las laboriosas tareas de documentación y recopilación en plena Revolución Francesa, Betancourt arribó a Madrid cargado de maquetas, planos y memorias técnicas.

Así comenzó el Real Gabinete de Máquinas en el Palacio del Buen Retiro, el primer preludio de la formación de la Escuela de Caminos. En concreto, Betancourt llegó a la capital con 270 modelos de maquetas, 357 planos y 99 memorias técnicas. De esta forma, sin siquiera poderse imaginar lo que muchas décadas después estaría desarrollando el sector, Betancourt puso las bases para la ingeniería civil. Por otro lado, a título particular, realizó numerosas innovaciones en el campo de la mecánica, la energía y las telecomunicaciones.

«En las consideraciones previas de un informe que redactó esos años ponía como objetivo primordial de los caminos el transporte de la mayor cantidad de género, en el menor tiempo y gasto posible», comenta el presidente de la Fundación Cultural Canaria de Ingeniería y Arquitectura. En ese mismo informe, Betancourt ya señaló que la organización administrativa y la formación y conocimiento son indispensables para hacer el mejor uso de las infraestructuras.

Dos accidentes antes de crear la Escuela

La prédica de Betancourt se materializó con la creación de un cuerpo de funcionarios de caminos compuesto por técnicos que tomó forma en 1799. La decisión final vino condicionada por un accidente. Un percance en un puente de la carretera Madrid-Valencia precipitó la inserción de estos nuevos profesionales en la Administración. Ahora sí, empezaba a funcionar un cuerpo civil de ingenieros con soporte científico y organización propia.

Betancourt puso las bases para la ingeniería civil. Por otro lado, a título particular, realizó numerosas innovaciones en el campo de la mecánica, la energía y las telecomunicaciones

La Escuela llegó algo después, en 1802. Sucedió por otro accidente. «Se hundió el pantano de Lorca (Murcia), hubo más de 60 muertos y automáticamente decidieron crear la Escuela», desarrolla García. Ambas instituciones son «fundamentales para el desarrollo de la ingeniería civil en España», según remarca este ingeniero.

Años después, las guerras napoleónicas obligaron a cerrar el Real Gabinete de Máquinas, ubicado en El Retiro. Quedó prácticamente destruido. La Escuela también se cerró a finales de 1807 y Betancourt marchó a Rusia, donde llegó a recabar un gran prestigio que se recuerda en la actualidad. Tras el retorno de Fernando VII a España en 1814, la Escuela no reabrió sus puertas. Lo hizo durante el Trienio Liberal, una vez el monarca muere en 1833. Desde ese momento, la Escuela siempre ha estado formando nuevos ingenieros hasta hoy.

Este 26 de marzo, el Ayuntamiento de Madrid y el Colegio de Caminos, Canales y Puertos han rendido el último homenaje a Betancourt realizado hasta la fecha. El alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, recordó al ingeniero como «una figura que ha marcado la historia de España, transformando decisivamente este país y, particularmente, la ciudad de Madrid». Lo hizo frente al monumento de Betancourt, de bronce sobre pedestal de granito, que conmemora al personaje en un espacio ajardinado de la calle que lleva su nombre, en el distrito de Chamberí.

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[Canarias}> La Palma. El primer Ayuntamiento democrático de España no estaba en Madrid ni en Barcelona

29-03-2026

Jorge Siverio

El primer Ayuntamiento democrático de España no estaba en Madrid ni en Barcelona: estaba en una isla que llegó a superar a Lisboa como potencia oceánica

Azúcar, vino y galeones convirtieron este pequeño territorio insular en el tercer puerto del Imperio español

En el siglo XVI, Santa Cruz de La Palma era el tercer puerto más activo del Imperio español, sólo superado por Sevilla y Amberes. Nada de Lisboa, Cádiz o Las Palmas de Gran Canaria. Fue una ciudad pequeña, de dimensiones modestas, fundada en 1493 en el extremo occidental del Archipiélago, pero que llegó a concentrar un tráfico comercial capaz de competir con las grandes urbes del momento.

Ese pasado —poderoso, cosmopolita, denso— es lo que explica por qué su casco histórico, hoy Bien de Interés Cultural, tiene la arquitectura que alberga. Las casas, los balcones de madera esplendorosos e impropios de una ciudad pequeña, y las iglesias con retablos barrocos o portadas renacentistas son la huella física de un periodo de esplendor que duró más de dos siglos.

Una ciudad construida con dinero del océano

Alonso Fernández de Lugo fundó Santa Cruz de La Palma el 3 de mayo de 1493, apenas un año después de que Colón regresara de su primer viaje. La elección del lugar se proyecta porque la bahía ofrecía condiciones excepcionales para el abrigo de embarcaciones, y la isla entera disponía de tierras fértiles aptas para el cultivo de caña de azúcar, el producto que en aquel momento estaba redefiniendo la economía del mundo occidental.

El azúcar lo cambió todo. Con él llegaron los capitales, los comerciantes extranjeros y la infraestructura portuaria necesaria para sostener un flujo constante de mercancías. Portugueses, flamencos e ingleses se instalaron en la ciudad, trajeron sus propias tradiciones constructivas y dejaron una impronta arquitectónica que todavía hoy resulta legible en las fachadas del centro. La calle Real —conocida como O’Daly en honor a un irlandés influyente del siglo XVIII— fue durante décadas el eje de ese intercambio.

Comerciantes de media Europa cerraban aquí sus tratos antes de que los barcos zarparan hacia el Nuevo Mundo.

Cuando el azúcar decayó, fue el vino el que mantuvo el pulso exportador de la isla. La economía palmera demostró una capacidad de adaptación notable y la ciudad siguió creciendo, consolidando una burguesía mercantil que invirtió su riqueza en arquitectura. Plaza de España, Avenida Marítima, las grandes iglesias parroquiales: buena parte del patrimonio visible hoy tiene su origen en esa acumulación de capital atlántico.

La democracia más antigua de España

Entre las curiosidades históricas que la ciudad atesora hay una que pocos conocen. En 1773, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma se convirtió en el primero de España elegido por sufragio popular. Décadas antes de que la Revolución Francesa pusiera el concepto de soberanía popular en el centro del debate político europeo, esta ciudad insular ya había ensayado, en su escala, algo parecido a la representación democrática.

Detrás de aquel hecho estaba, precisamente, Dionisio O’Daly, el comerciante irlandés que da nombre a la calle principal. Su influencia sobre la vida pública fue considerable y su figura ilustra bien el carácter de una ciudad acostumbrada desde siempre a la presencia de extranjeros.

Lo que dejaron siglos en pie

La Plaza de España concentra algunos de los edificios más representativos de la capital: el Ayuntamiento renacentista, con una fachada de piedra que es de las más fotografiadas de Canarias, y la Iglesia Matriz de El Salvador, iniciada en 1508, donde conviven el gótico, el renacimiento y una influencia mudéjar que delata la diversidad de maestros que trabajaron en su construcción a lo largo de décadas.

Más adelante, en la Plaza de la Alameda, una réplica de la carabela Santa María —el Barco de la Virgen— alberga el Museo Naval de la ciudad. Mapas de época, instrumentos de navegación, documentos que acreditan el papel de La Palma como escala oceánica.

Los balcones de madera de la Avenida Marítima, ricamente decorados y de una factura técnica notable, son quizás el elemento más fotogénico de la ciudad. Su origen también es histórico. La influencia portuguesa en la carpintería local fue determinante y los resultados, especialmente visibles en este paseo frente al Atlántico, no tienen equivalente en ningún otro municipio de las Islas.

Una capital que sobrevivió a su propio declive

A partir del siglo XVIII, cuando las rutas comerciales se desplazaron y otros puertos ganaron protagonismo, Santa Cruz de La Palma fue perdiendo el peso específico que había tenido. Ese declive relativo, sin embargo, tuvo una consecuencia: la ciudad no fue demolida ni transformada para adaptarse a nuevas demandas económicas. Se quedó como estaba. Y esa inmovilidad, que en su momento pudo vivirse como un síntoma de abandono, es hoy su mayor valor.

El casco histórico que puede recorrerse ahora —con su trazado colonial, sus iglesias, su Museo Insular y sus casas de balcones— es el mismo que existía cuando los galeones todavía atracaban en su bahía. Una ciudad que sobrevivió a su propio esplendor y que, por eso mismo, lo conserva entero.

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[Canarias}> La misteriosa isla de España que quedó sumergida en Canarias y terminó por dar vida a dos tesoros del Atlántico

05/03/2026

Marina Velasco

La misteriosa isla de España que quedó sumergida en Canarias y terminó por dar vida a dos tesoros del Atlántico

Una antigua isla de España en Canarias, hoy sumergida bajo el océano Atlántico, es la clave para entender el origen común de dos territorios separados por apenas 13 kilómetros de mar

Hubo un tiempo en el que el mapa de Canarias era muy distinto al actual. Mucho antes de que Fuerteventura y Lanzarote se consolidaran como destinos turísticos de referencia en España, existió una gran isla que dominaba el Atlántico oriental y que hoy permanece oculta bajo el mar.

Un pasado común bajo el Atlántico

Aquella isla recibía el nombre de Mahan. Según investigaciones respaldadas por el Gobierno de Canarias y estudios geológicos sobre el archipiélago, surgió hace aproximadamente 40 millones de años, durante el Mioceno, una etapa del Neógeno marcada por intensos procesos volcánicos. El nivel del mar era entonces considerablemente más bajo, lo que permitió que un enorme edificio volcánico submarino emergiera hasta formar una única y vasta superficie terrestre.

Durante millones de años, la actividad interna del planeta —erupciones, flujos de lava y movimientos tectónicos— fue modelando ese territorio primigenio. Sin embargo, al término de la última Edad de Hielo, hace unos 18.000 años, el deshielo elevó el nivel del mar y el agua comenzó a inundar las zonas más bajas.

La erosión y los cambios climáticos acabaron fragmentando Mahan y separando definitivamente las dos masas de tierra a través del actual estrecho de La Bocayna, de unos 13 kilómetros de anchura. El avance imparable del océano, unido a la erosión constante, fue abriendo una brecha irreversible en el antiguo territorio hasta transformarlo en dos islas distintas.

Dos islas con la misma raíz geológica

Aunque hoy aparecen como territorios independientes, Fuerteventura y Lanzarote conservan claras huellas de ese origen común. Ambas comparten una geografía árida y volcánica que contrasta con el paisaje más verde de otras islas occidentales como Tenerife o La Palma. Las plataformas marinas y la continuidad geológica entre ambas refuerzan la teoría de aquella antigua unión.

Esa herencia explica también parte de su identidad actual. Fuerteventura destaca por extensas playas como Cofete, con 12 kilómetros de arena casi intacta y vientos constantes que la han convertido en referente para surfistas. Lanzarote, por su parte, exhibe escenarios volcánicos como el Parque Nacional de Timanfaya, además de enclaves singulares como el Charco de los Clicos o las playas de Papagayo. Dos territorios distintos que, en realidad, comparten la memoria sumergida de una misma isla desaparecida bajo el océano.

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