[Canarias}> Sale a la luz el estudio genético más amplio que se ha hecho hasta la fecha sobre los habitantes de Canarias

02/01/2023

Ese cóctel de bereber, portugués, gallego y africano al que llaman… canario

Los antiguos pueblos de Canarias pueden haber desaparecido como tipo humano reconocible, pero su herencia genética está más presente de lo que se creía en los habitantes de las islas, en un ADN mestizo al que contribuyeron de forma muy notable ancestros portugueses, gallegos y africanos.

Doce investigadores del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) de Tenerife, el CSIC, las Universidades de La Laguna y Fernando Pessoa y el Instituto

Carlos III publican en la revista “iScience”, del grupo “Cell”, el estudio genético más amplio que se ha hecho hasta la fecha sobre los habitantes de Canarias, con conclusiones novedosas, pero conectan directamente con dos de los vectores que movieron la colonización de las islas tras su anexión a Castilla: la industria azucarera y el tráfico de esclavos.

El trabajo indaga en la genética de 896 personas residentes en todas las islas del archipiélago y pertenecientes a familias consideradas canarias desde varias generaciones, con una técnica que permite rastrear en el pasado largas secuencias de linajes heredados por vía materna: el estudio del ADN mitocondrial.

Su comparación con los perfiles genéticos obtenidos de varios yacimientos prehispánicos de Canarias y también de bases de ADN de Europa, África y América proporciona un primer resultado: la herencia genética materna de los canarios actuales es entre un 50 y un 60 % aborigen; es decir, procedente de la poblaciones bereberes que se asentaron en las islas hace alrededor de 2.000 años.

Víctor García, Luis Rubio, Adrián Muñoz y el resto de los autores del artículo subrayan que esas cifras concuerdan, incluso superan, con las obtenidas por anteriores estudios de otros equipos científicos, que apuntaban un promedio del 40 % de huella aborigen en la herencia genética materna de los actuales canarios.

Los responsables de este trabajo recuerdan que todos los estudios realizados hasta la fecha matizan que la herencia genética por vía paterna es mucho menor (algunos la cifran en el 10%), producto de la gran mortandad de hombres aborígenes que se produjo durante los años de la Conquista y de un mestizaje que en sus inicios se caracterizó por el emparejamiento de mujeres canarias con hombres llegados de otros lugares en la colonización posterior de las islas.

Hasta el punto que los perfiles genéticos recuperados en cementerios de Gran Canaria y Tenerife de los siglos XV a XVIII muestran que la sustitución de la población original de las islas fue “temprana”, subrayan.

Sin embargo, se sabía poco sobre el origen de los principales contribuyentes al mestizaje que siguió a la Conquista, más allá de que la mayoría procedían de la Península.

En ese punto radica una las principales novedades de este trabajo: en desentrañar el origen de la otra mitad no aborigen en la herencia genética materna de los canarios actuales.

Los autores resaltan que las coincidencias con la Península Ibérica rozan el 40%, pero también que han encontrado valores de hasta el 21,5% de rasgos genéticos norteafricanos, hasta el 19% de normandos y flamencos, hasta el 12% de africanos subsaharianos y hasta el 7% de italianos.

Dentro de la huella ibérica en el ADN de los canarios actuales, el peso más importante se lo llevan los linajes identificados como portugueses y gallegos, que representan más de la mitad de esa parte de la herencia genética no aborigen (el 28,4% y el 21,4%).

Además, hay otros rasgos notables: en El Hierro y La Palma, entre el 24 y el 29% de la herencia materna es normanda y flamenca; en Gran Canaria, el 20 % es subsahariana; y en Lanzarote, hasta el 42% es norteafricana de procedencia distinta a la aborigen.

Los autores recuerdan que hay varias hitos en la historia de Canarias que tienen su claro reflejo en esos rasgos genéticos: el primero, la importante presencia portuguesa en el archipiélago, que en algunos islas fue anterior a la castellana o la normanda, el segundo, el desarrollo de la industria azucarera; y el tercero, el tráfico de esclavos africanos hacia las nuevas colonias de América.

Los cultivos de caña de azúcar, el oro blanco durante siglos, explica que en las islas donde se implantó por la abundancia de agua y de madera (Tenerife, Gran Canaria y La Palma) haya una mayor herencia genética de quienes impulsaron esa industria (portugueses) y de quienes invirtieron en ella (flamencos); y también da la razón de la herencia subsahariana en el ADN de los canarios actuales: es la huella de los esclavos africanos traídos para esa industria.

En este último caso, el azúcar es sólo una parte de la respuesta, porque más de un tercio de la herencia genética subsahariana de Canarias está emparentada con América, lo que los autores atribuyen al tráfico de esclavos africanos de ida y vuelta en el Atlántico.

La mano de obra forzada también está detrás de la gran herencia genética norteafricana no aborigen de Lanzarote, añaden los autores, en este caso por el desplazamiento de esclavos moriscos.

Los resultados de este estudio apuntalan además otra tesis generalmente aceptada por la arqueología: los antiguos canarios renunciaron a navegar u olvidaron ese conocimiento a su llegada a las islas.

En el ADN de individuos anteriores a la Conquista, cada isla mantiene linajes genéticos diferentes; a partir del siglo XV, en todas se encuentran rasgos aborígenes típicos de las islas vecinas, producto de la movilidad de poblaciones que propiciaron los conquistadores.

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[Col}> Navidad 2022 / Oswaldo Izquierdo Dorta

28-12-2022

             Navidad 2022

Que la ilusión del Año Nuevo tenga
intacta tanta cera en nuestras alas
y que en las horas buenas y en las malas
la alegría de todos nos sostenga.

Que ante tantas violentas crispaciones
se regrese al respeto y la mesura,
y despierte, por fin, tanta cordura
que corte de raíz las agresiones.

Que se imponga, por miles de razones,
un mundo compartido y habitable,
donde nunca lo justo se cuestione.

Pues aquí estamos, sin saber, de paso,
y en la alta eternidad de lo mudable,
somos sólo un efímero chispazo.

Oswaldo Izquierdo Dorta
Diciembre de 2022

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[Col}> El talento psicológico oculto de los que no soportan la Navidad

20 Dic2022

Raquel Alcolea

El talento psicológico oculto de los que no soportan la Navidad

Las fiestas navideñas tienen un componente consumista y un aire de felicidad impostada que desagrada especialmente a un perfil concreto de personas cuyas características analizamos con detalle desde el ámbito de la psicología positiva

«Pero, ¿por qué no te gusta la Navidad? Si es un momento de reencuentros, de emoción, de buenos sentimientos…». Si año tras año te hacen la misma pregunta y te sueltan la misma cantinela que te entra por un oído y te sale por el otro, esto te interesa.

Aunque lo habitual es ver la parte amable de las fiestas navideñas, lo cierto es que algunas personas sienten auténtico horror cada vez que se acercan y desean que pasen lo antes posible.

Por un lado piensan que la Navidad no es otra cosa que una invención de los centros comerciales para gastar dinero y, por otro, no ven la necesidad de mostrarse contentos y felices simplemente porque toca estar así en estas fechas, ni tampoco creen que los reencuentros obligados con gente con la que apenas han tenido relación en todo el año sean un plato de buen gusto.

Efectivamente como apunta Dafne Cataluña, directora y fundadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva, las fiestas navideñas tienen un componente consumista y un aire de felicidad impostada que desagrada especialmente a un perfil concreto de personas que tienen un talento psicológico muy particular: son capaces de detectar el lado oscuro de las cosas.

Lo más probable, según explica la experta, es que seas una de esas personas a las que se le da especialmente bien analizar y detectar el lado oscuro de las cosas. «¿Alguna vez te has preguntado por qué te resulta sencillo analizar las cosas que normalmente otras personas dan por sentado sin hacerse ningún tipo de preguntas?», plantea.

La explicación está, según aclara Cataluña, en que esas personas poseen una fortaleza psicológica que en psicología positiva se denomina ‘Análisis’ y que se caracteriza por ser capaz de tomarse su tiempo antes de actuar, evaluar la información y ser capaces de adoptar un pensamiento crítico con los datos que obtienen.

Esta habilidad puede ser útil cuando una persona se plantea, por ejemplo, un cambio importante en su vida, pues será capaz de analizar los pros y los contras con detalle, estudiar los efectos a medio y largo plazo, y dar el paso sólo cuando los datos objetivos apunten hacia cuál es la mejor decisión.

Pero también es cierto, tal como alerta la psicóloga, que otro de los efectos de esa capacidad analítica es que a veces les cuesta disfrutar plenamente de las cosas desde la simplicidad, pues lo habitual es que esas personas tiendan a dar tres vueltas y media a cada cosa que pase por tu cabeza o busquen a menudo los tres pies al gato.

¿Pueden disfrutar en Navidad?

¿Qué pasaría si no te dejases llevar por el impulso consumista ni por el «buenrollismo» pero lograses encontrar la fórmula para beneficiarte personalmente de esta época del año?

Encontrar una fórmula para que estas personas se beneficien de esta época del año sin caer en el impulso consumista ni en el ‘buenrollismo’ impostado es posible, según explica la fundadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva. Para ello es necesario que combinen su fortaleza psicológica con otra fortaleza que es la curiosidad.

Así, para lograr esta combinación la experta propone preguntarse qué puede tener esta época que te resulte atractivo y qué es posible hacer en estas fechas para que esas personas sientan que son productivas.

«El reto está en analizar, sí, pero con el objetivo de encontrar opciones que te permitan obtener un resultado de la Navidad con el que te sientas identificado», propone.

En este sentido la psicóloga explica que para combinar eficazmente ambas fortalezas, la de análisis y la de curiosidad, es importante no dejarse llevar por el sesgo de la confirmación.

Este sesgo, tal como explica, es un atajo que toma el cerebro para economizar el tiempo que dedicamos a pensar sobre algunas cosas, de modo que tendemos a buscar, interpretar y recordar la información que confirma nuestra hipótesis de partida.

Y para que lo entendamos en el contexto del que estamos hablando, pone un ejemplo: «Si mi hipótesis de partida es que la gente en Navidad es más amable de forma forzada, mi cerebro buscará todos los detalles que encuentra que corroboren lo que pienso, de modo que no dejo espacio para percibir otros detalles que sean contrarios a esta hipótesis».

¿Cómo interpretas lo que hacen o dicen?

Y ahora es donde viene el «trabajo de campo». El ejercicio que propone la psicóloga para que las personas que no tengan un especial interés ni cariño por estas fechas sean capaces de sacar el máximo partido a la Navidad es el siguiente: Lo primero que debemos hacer es «cazar el sesgo» pues aunque muchas veces lo hacemos de forma automática, la realidad es que es fácil analizar qué tipo de frases solemos decirnos a nosotros mismos cuando confirmamos nuestra hipótesis.

Por ejemplo, ante la frase «mira qué sonrisa más forzada tiene el dependiente de la tienda porque es Navidad», la psicóloga aconseja atender a los detalles para analizar con la mente abierta qué es lo que te ha llevado a pensar eso, y así generar otras posibles hipótesis que lo expliquen.

Así, en el caso de la sonrisa del dependiente, caben otras valoraciones como: «puede ser que lo haga porque quiere caerme bien», o «puede que esté cansado pero no quiera que se note y esté intentando ser agradable» o incluso «puede que le hayan obligado a atender siempre con una sonrisa».

Como afirma Dafne Cataluña este proceso puede ayudar a esas personas a que contemplen diferentes posibilidades ante esos detalles que suelen interpretar de forma negativa, pues eso les ayudará a ser más objetivo, más creativo y además contribuirá a que no se dejen llevar por el sesgo de confirmación.

Por último, la experta asegura que el uso estratégico de las fortalezas personales ayuda a ser más efectivos, más creativos y a plantear objetivos de forma más realista, además de que contribuye a que las personas se sientan más auténticas y disfruten más de lo que hagan.

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[Canarias}> ‘EL FAUSTO’, una espina clavada en el corazón de Tazacorte / Manuel Tauroni Padrón

‘EL FAUSTO’, una espina clavada en el corazón de Tazacorte

Es el relato más conciso que acerca de este trágico suceso he encontrado. Para ver el vídeo, clicar AQUÍ.

Cortesía de Juan Antonio Pino Capote

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[ElPaso}— El misterio nunca resuelto del barco fantasma ‘El Fausto’, el ‘Expediente X’ de la Marina española

[Canarias}> Canarias 1925. Imágenes filmadas por la Fox

Películas filmadas en Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura y La Palma.

Para verlas, clicar AQUÍ

Son las imágenes profesionales y filmadas en 35 mm más antiguas localizadas al menos en estas tres últimas islas: Lanzarote, Fuerteventura y La Palma. 

Fueron filmadas en agosto de 1925 por Ben Miggins, operador de cámara de la Fox, que llegaría a ser responsable para Europa de la Fox en los años 30.

Cortesía de Juan Antonio Pino Capote

[Col]> En memoria de Ángel Cruz Clemente / Oswaldo Izquierdo Dorta

03-12-2022

Oswaldo Izquierdo Dorta

En memoria de Ángel Cruz Clemente*

Creciste
entre paredes de piedra,
escuchando y aprendiendo,
entre “aguas y molinos”.

Y te llamaron
Angelito, luego, Ángel,
y más tarde, Angelillo.

Viste madurar el millo,
el trigo, la cebada y el centeno.
Y tus manos cálidas de hombre bueno
repasaban el grano listo para la molienda,
cuando el grano era solo grano,
con vocación de gofio tibio y esperanzado.

Tus manos acunaban el tambor
como al grano recién tostado.
Y el tambor, como el grano,
maduraba y multiplicaba sus esencias
en las cuencas de tus manos.

Y templabas el tambor
y ajustabas tú la voz
y, ya amigadas las dos,
alzaban juntas el vuelo.

Y tu voz,
hilando con el tambor,
iba tejiendo romances
en fiestas y procesiones.
Y despertaba la magia
de las remotas historias,
como el agua de Monforte
despertaba de sus sueños
a las muelas del molino.

No faltabas a las citas:
A Puntallana, Chipude,
San Isidro y San Marcos,
Mercedes, Reyes, Arure,
El Cedro, Carmen, Epina,
Las Hayas, Rosas, El Paso…

Todas las fiestas gomeras
supieron de tu romance
con nuestro fiel Romancero.
Enamoradas también
de tu voz y del romance.

Ángel de mansa mirada,
de la sonrisa serena,
de la palabra pausada.

Gracias siempre a ti, ángel
de romances y tambores,
de nobleza y bonanzas,
y homenaje a tu memoria
por  todo lo que entregaste
a lo más bello y limpio
de nuestra agitada historia:
a la música y la danza.

(*) Ángel Cruz Clemente

clip_image002Cofundador y pilar del grupo “Coros y Danzas de Hermigua y Agulo”, que creó y dirigió Lilí Ascanio, al que se debe el rescate y la enseñanza del ancestral folklore gomero, así como su difusión por toda España y diversos países extranjeros. Su labor ha sido reconocida con el nombramiento de “Hijo Predilecto de Hermigua”, en 2014,  y la concesión del “Regatón de Hupalupa”, por parte de la Asociación Cultural y Ecologista Tagaragunche, en 2001.

[Col}> Manuel "Lera" / Alberto Taño Martín

MANUEL «LERA«

A tía Armenia, por todo.

El muchacho aguardaba impaciente en el camino, ya distinguía luces y oía ladridos en algunas casas del pueblo. Esperaba la señal, la luz de la cocina. Entonces bordearía la construcción más moderna del sitio, el garaje, y descendería por la entrada principal, bajo el parral, hasta la casa. El «Caruso» y la «Forastera» lanzarían sus primeras señales de ansiedad.

Manuel 'Lera'

Manuel ya calentaba café y se preparaba su rutinario cazo de leche de cabra con gofio. Después del saludo, el muchacho cogió la llave grande del alféizar de la chimenea y bajó por el hurón, el «Rapadura». El viejo ponía nombre y sobrenombres a todo y a todos.

El chico lo acompañaba desde finales de la temporada pasada, cuando la abuela se lo pidió a su hermano Manuel. Cazaban siempre en «El Lomo del piojo», un cazadero cercano que después de algunos años había llegado a conocer como las huertas y los patios de su casa. Sabía de todas sus madrigueras, de sus puertas y «suspiros», de sus dificultades, del tiempo de espera paciente en cada una de ellas.

Cuando regresó con el hurón en la «aljaba», Manuel ya terminaba de preparar el saco. El muchacho había tardado en ponerle el «guisio» al carnicero, le faltaba práctica y le sobraba desconfianza.

— Por fin, tío Manuel, ¿adónde vamos?

El chico, estimulado por las experiencias de otros amigos de su edad, deseaba cambiar, conocer otros lugares, por eso temía la respuesta.

— ¡Bah! Yo creo que adonde mismo, no nos molesta nadie y no nos ha ido tan mal. Más arriba o más abajo el perro siempre llama alguno.

Manuel «Lera» era hombre de costumbres y le costaba variarlas. Manuel cazaba como cazó su padre, tiempos difíciles en que cazar era, además de evasión, sustento.

En la isla ya rajaba el sol. En lo que iba de mañana sólo habían huroneado uno que el perro había llamado «de morada». El conejo arrancó pero se les aculó cerca de una de las puertas de la madriguera, no quiso botarse, el bicho lo mató y no lo pudieron sacar. Manuel volvió a prometer un zálamo para la próxima cacería.

— ¡Corre! Escucha al «Caruso», está llamando, éste lo tiene cerca, está «encubilado». ¡Tapa, tapa! ¡Que no se eche fuera!

El chaval ya sabía que la principal cualidad del perro era localizar y avisar de la presencia del conejo en las rocas volcánicas. Si el conejo se echaba fuera, poco se podía hacer. El viejo «Caruso» al diente era un desastre, parece ser que siempre lo había sido. Con la «Forastera» no se podía contar aún, quizás nunca, se había pasado la mañana jugueteando y ahora andaba tras los lagartijos.

A pesar de su ímpetu adolescente y de su habilidad para correr sobre la lava con la ayuda del palo de almendrero con regatón, llegó exhausto. Sentía los latidos acelerados de su corazón y un cosquilleo vertiginoso en la parte baja —muy baja— de su vientre, sensación que sólo había experimentado en estos lances y cuando el profesor advertía de los minutos finales de un examen con preguntas por responder.

Actuó con rapidez. Soltó el palo y se desprendió de la mochila. Dejó que el perro siguiese llamando por el hueco mayor y tapó con piedras las otras dos o tres posibles salidas. Podía ser la última oportunidad de romper el «cerrete». El viejo sólo cazaba hasta el mediodía, el calor y el terreno imponían el horario. Aunque no fuese así, Manuel no podía pasar sin su siesta de pijama bajo las sábanas y sin la partida de zanga en el Bar Central, ya por la tarde.

No tardó en llegar. Apartó al perro y tendió una de las redes que portaba en el saco. Manuel revisó el trabajo de Alberto, quizás en esos momentos de docencia veía en él a su añorado nieto, tan presente y tan lejano por la emigración.

Regresaban, ya la «María» estaba a la vista. Así llamaba Manuel a la Hillman, gris, matrícula cincuenta mil, que le había servido desde años atrás —después de vender su última bestia— como peón y ayuda cuando iba a coger pasto al Caletón, en la recogida de almendras en Tacande, en la vendimia en Las Manchas y en el transporte a la costa, donde Manuel, después de años de sacrificio y ahorro en las medianías, había logrado adquirir unos celemines de tierra y sembrar plataneras, su principal medio de vida.

Pasaron los años, Manuel murió, pero Alberto nunca lo olvidará. Quizás veía en el viejo al abuelo que no llegó a conocer.

Alberto Taño Martín
El Paso (La Palma), junio de 2000