[LE}> «Injerencia», no «ingerencia»

El término injerencia, escrito con ‘j’ y no con ‘g’, es el adecuado para referirse a la acción de ‘entrometerse o inmiscuirse’.

Uso no adecuado

  • El Gobierno argentino consideró el planteo como una injustificada ingerencia en los asuntos internos del país.
  • Ochoa no tuvo demasiada ingerencia en el resultado final.
  • El abogado niega cualquier tipo de ingerencia presidencial.

Uso adecuado

  • El Gobierno argentino consideró el planteo como una injustificada injerencia en los asuntos internos del país.
  • Ochoa no tuvo demasiada injerencia en el resultado final.
  • El abogado niega cualquier tipo de injerencia presidencial.

Según aclara el Diccionario panhispánico de dudas, todas las formas del verbo injerir, que quiere decir ‘meter una cosa en otra’ o ‘entremeterse, introducirse en una dependencia o negocio’, y el sustantivo injerencia se escriben con ‘j’ y no deben confundirse con las formas del verbo ingerir, que significa ‘introducir por la boca comida o alimentos’.

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[LE}> «Presumir algo», no «de algo», indica sospecha

Presumir se construye sin la preposición ‘de’ con el significado de ‘sospechar’.

Uso no adecuado

  • No se detectó, por lo que la policía presume de que eran ladrones profesionales.
  • Señaló que se presume de una serie de irregularidades para no dar con los demás involucrados.
  • En principio, se presumió de una muerte súbita.

Uso adecuado

  • No se detectó, por lo que la policía presume que eran ladrones profesionales.
  • Señaló que se presume una serie de irregularidades para no dar con los demás involucrados.
  • En principio, se presumió una muerte súbita.

El Diccionario panhispánico de dudas indica que el verbo presumir es transitivo cuando significa ‘sospechar o suponer’, por lo que el complemento aparece sin preposición e identifica aquello que se sospecha: «Los médicos presumen que la causa de la muerte fue hipotermia». Así, no resulta adecuado acompañar al verbo de la preposición de con este sentido.

No obstante, presumir también significa ‘mostrarse orgulloso de sí mismo o de sus cosas’ y el objeto del enorgullecimiento puede introducirse con ‘de’, como señala el Diccionario de la lengua española («Estas marcas siempre han presumido de contar con los vehículos más seguros»), o sin ella, construcción esta última extendida en países como México, Perú, Argentina, entre otros («Cuando tenía visita, presumía la casa»), como indica el Diccionario de americanismos. Por lo tanto, la secuencia ‘presumir de’ no es incorrecta por sí misma, pero el significado cambia.

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[LE}> El plural de «cáncer» es «cánceres»

El plural de cáncer es cánceres, por lo que es inadecuado dejarlo invariable.

Uso no adecuado

  • Este tratamiento no funciona en la mayoría de los cáncer.
  • El Defensor del Paciente pide que se investigue el origen de varios cáncer en Palencia.
  • Hay muchos cáncer que se detectan a tiempo.

Uso adecuado

  • Este tratamiento no funciona en la mayoría de los cánceres.
  • El Defensor del Paciente pide que se investigue el origen de varios cánceres en Palencia.
  • Hay muchos cánceres que se detectan a tiempo.

Cuando esta voz forma el plural —ya sea porque se refiere al desarrollo de la enfermedad en varias personas, ya sea porque se trata de varios tipos de cáncer—, se siguen las normas generales de las palabras llanas o agudas acabadas en erre ere, a las que se añade la terminación ‘-es’, como en los mártires, los cráteres o los líderes. Sólo las esdrújulas, como los mánager, permanecen sin cambios.

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[LE}> Un «hidroducto» puede ser una conducción de hidrógeno

El término hidroducto es válido para aludir a una tubería que conduce hidrógeno y se escribe en una palabra, sin espacio ni guion.

Uso adecuado

  • Alemania se unirá al acuerdo del hidroducto submarino de España, Francia y Portugal.
  • El proyecto se completa con la construcción de un hidroducto de diez kilómetros de longitud.

El significado propio de ‘hidro-‘ es ‘agua’, por lo que un ‘hidroducto’ es, en principio, una conducción de este líquido, sentido con el que se emplea en ocasiones. No obstante, a partir de hidrógeno se está empezando a aplicar a lo relacionado con esta última sustancia, sobre todo como fuente de energía. Se trata de un proceso similar al que ya han experimentado ‘foto-‘ para aludir a la fotografía (fotomontaje), ‘auto-‘ en relación con los automóviles (autolavado) o ‘bio-‘ para lo que tiene carácter biográfico (bioserie).

Al ser un elemento que funciona como prefijo, lo adecuado es escribirlo en una sola palabra, por lo que son inadecuadas grafías como hidro-ducto e hidro ducto.

Aunque minoritaria, también se documenta la variante hidrogenoducto, que carece de la concisión de hidroducto, aunque es más transparente. En ambas voces, el segundo elemento es -⁠ducto, que también se encuentra en acueducto, oleoducto y gasoducto.

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[LE}> ¿Qué estamos diciendo realmente cuando aseguramos que algo nos importa "un bledo"?

01/02/2023

Carmen Macías

¿Qué estamos diciendo realmente cuando aseguramos que algo nos importa «un bledo»?

Este concepto proviene del latín ‘blitum’, pero primero fue de otras lenguas, como ‘huauhtli’. Ha sobrevivido a una colonización y a siglos de desgarro en la tierra

La Amaranthus retroflexus es una planta de verano, de esas que buscan el sol y toleran la sequía. Responde estupendamente a la abundancia de nutrientes, especialmente el nitrógeno. Para evitar que las plantas cultivadas le hagan sombra, su tallo crece muy rápido en busca del sol, las sobrepasa y asunto solucionado. Produce muchísimas semillas, capaces de germinar en distintas condiciones.

Efectivamente, se trata de una de tantas «malas hierbas» que se acogen rápidamente a cualquier terreno al que lleguen. Originaria de Centroamérica (más concretamente de México), no obstante, forma parte de la familia de las amarantáceas, donde también encontramos especies que se han utilizado como fuente de alimento desde tiempos de los aztecas hace 5.000 años.

Sin embargo, si se desean eliminar de la tierra, el asunto se vuelve serie. Ni manualmente, ni tirando de ganado hay que oponerse a ellas, ya que de contener exceso de nitrógeno en sus hojas, pueden ser tóxicas en crudo. De hecho, tampoco con herbicidas sería posible, porque es resistente a muchos de ellos. Pero, ¿por qué estamos hablando de una planta silvestre? ¿De qué va este tema? Bien, que no te importe un bledo, pues es a ella a la que te refieres cada vez que quieres decir que algo te importa bien poco.

Una planta muy común y desafiante

«Amaranthus retroflexus» es su nombre científico, pero coloquialmente se la conoce como Amaranto silvestre, pero también, como más nos interesa en esta ocasión, recibe el apodo de bledo. Hoy en día, en España y el resto de Europa, es muy común encontrarla en los terrenos baldíos o en cualquier jardín a punto de ser degollada.

Es por ello que un bledo resulta algo de poca importancia, que no vale. De ahí la expresión «Me importa un bledo». Este concepto en concreto proviene del latín «Blitum» y para la velocidad disparada de los sistemas de agricultura moderna se ha convertido en todo quebradero de cabeza. En este sentido, también su nombre en inglés es de lo más representativo: la llaman «Pigweed».

Vale, no es «pigweed» lo que escuchamos decir al actor Clark Gable interpretando a Rhett Butler en Lo que el viento se llevó cuando, al final de la película, en lo que son sus últimas palabras a Scarlett O’Hara (Vivien Leigh), esta le pregunta: «¿A dónde iré? ¿Qué haré?». La respuesta de Gable en el guion original es «Frankly, my dear, I don’t give a damn», o sea: «Frankly, cariño, me importa un carajo», pero su traducción al español ya no podría ser otra.

La «maldición» del bledo

En realidad, «damn» significa «maldición», y desde que la industria agraria compite de forma masiva, los bledos se han convertido en una maldición. Sin embargo, como en aquella mítica frase del cine, el bledo llegó para quedarse. Y mira que ya los colonizadores europeos intentaron prohibirlo y eliminarlo del mapa, pero no lo consiguieron.

Entre los pueblos mexicanos originarios lo llamaban «Huauhtli», y era utilizada con fines medicinales, gastronómicos y espirituales. Esto último es lo que, a priori, llevó a los europeos a iniciar una lucha contra ellos, pero es que los poderes del bledo van mucho más allá: vitaminas A, B, C, B1, B2, B3… Que nuestros organismos podrían estar adquiriendo si no fuera por el estigma que aún conservamos siglos después y que demuestra que la colonización sigue siendo un proceso mordaz en muchos sentidos.

Para empezar, hay que saber que lo que conocemos como bledo se entiende en el lenguaje coloquial mexicano de hoy en día como «quintonil» y son un «quelite». Esta última palabra viene del vocablo náhuatl «Quilitl», que significa verdura o planta tierna comestible y tiene su equivalente en varias lenguas, según explicaba en 2011 el etnobiólogo Francisco Basurto Peña en un artículo titulado Los quelites de México: especies de uso actual.

Un montón de propiedades

Los quelites son la planta en sí (sin raíz), pero también las distintas partes que se pueden utilizar de ella, desde las plántulas, ramas o retoños jóvenes, hojas tiernas, hojas sin nervaduras, pecíolos y tallos. Desde la página sobre biodiversidad mexicana gestionada por el gobierno de dicho país explican que se trata de «plantas de uso en la cocina tradicional que, en general, por desconocimiento son poco valoradas y utilizadas. Sin embargo, recientemente, constituyen el centro de las tendencias gastronómicas actuales para revivir las tradiciones culinarias», como sugiere Carlo Petrini en su libro Elogio de la Cocina Mexicana, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En México existen al menos 11 especies de estas Amaranthus, explica el propio Basurto Peña junto a la bióloga Cristina Mapes Sánchez en la revista Arqueología Mexicana, que se distribuyen en gran parte del país y son usadas como alimento a manera de verdura o quelite. Estas plantas generalmente se comen en estadios tiernos, antes de la floración, cocidas en agua o fritas en salsa picante, y son productos de temporada, ya que se desarrollan al inicio de la estación lluviosa.

Tanto el Amaranthus hypochondriacus L., el cruentus L. y el caudatus L. (las dos primeras originarias de México y Guatemala y la última de la región andina), «se pueden aprovechar integralmente: la semilla sirve para elaborar cereales, germinados y harinas; las hojas se consumen y se usan como forraje; la planta entera sirve como ornato, y también pueden obtenerse colorantes: amarantina (la proteína más abundante de la semilla de amaranto) y betalaina (con actividad antioxidante)», detallan Mapes y Basurto.

Fruto del desprecio

Por supuesto, hay que subrayar que todas ellas poseen una gran importancia nutricional por su contenido de minerales, vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos como el omega-3 y el omega-6. «Por todo esto, los quelites no deben asociarse con pobreza, sino con su gran riqueza alimenticia», sostienen Edelmira Linares y Robert Bye en su artículo La milpa: patrimonio biológico y cultural de México.

Según explica la experta en huertos, Eleonora Miscelotta, en un artículo para la revista cultural argentina Timbó, los tallos de esta planta salsolácea son ricos en ácido fólico, calcio, fósforo. Además, sus hojas contienen más hierro que la mismísima espinaca. ¿Es o no importante el bledo?

Mientras tanto, también otros vegetales sufren el desprecio en esta forma. Así, decimos también que algo nos importa «un pepino» o «un comino» o «un pimiento», aunque los conocemos mucho mejor, cabe destacar que todos ellos provienen también de la colonización. De hecho, hasta entonces, en España las expresiones más típicas para esta cuestión eran «me vale un guisante» o «me vale una arveja», en ambos casos haciendo referencia a dos plantas de la familia de las leguminosas.

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[LE}> El término «ochomil», en alpinismo, se escribe en redonda y en una palabra

El sustantivo ochomil, empleado en las informaciones sobre alpinismo, se escribe en una sola palabra, sin comillas ni cursiva.

Uso no adecuado

  • Llegó alto hace 25 años al escalar su primer ocho mil en Pakistán.
  • Dos alpinistas buscan en este macizo la primera ascensión invernal a un «ochomil» al puro estilo alpino.
  • Así se convirtió en la primera mujer en la historia en acceder a los catorce ocho mil del planeta.

Uso adecuado

  • Llegó alto hace 25 años al escalar su primer ochomil en Pakistán.
  • Dos alpinistas buscan en este macizo la primera ascensión invernal a un ochomil al puro estilo alpino.
  • Así se convirtió en la primera mujer en la historia en acceder a los catorce ochomiles del planeta.

El Diccionario de la lengua española recoge ochomil, en una sola palabra y en redonda, con el significado de ‘en alpinismo, montaña de 8000 m o más de altura’. Por otro lado, según la Nueva gramática de la lengua española, los sustantivos y adjetivos que terminan en ‘ele’, si no van precedidos de otra consonante, forman el plural con ‘-es’: ochomiles.

Por último, se recuerda que, si no se está empleando el sustantivo, sino el numeral, éste se escribe en dos palabras: «La experiencia, definida como “salvaje” por Txikon, los llevó hasta los ocho mil metros del Manaslu», y no «… hasta los ochomil metros del Manaslu».

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[LE}> «Un grado bajo cero» o «menos un grado», pero no «menos un grado bajo cero»

En la lectura de temperaturas que están por debajo de los cero grados, se recomienda evitar redundancias como ‘menos quince grados bajo cero’.

Uso no recomendado

  • Informó que este fin de semana las temperaturas descenderán hasta menos un grado bajo cero.
  • Catorce municipios amanecieron con temperaturas de menos ocho grados bajo cero.

Uso recomendado

  • Informó que este fin de semana las temperaturas descenderán hasta menos un grado.
  • Catorce municipios amanecieron con temperaturas de ocho grados bajo cero.

En la representación de cifras del tipo ‘–15 °C’, que expresan que la temperatura es inferior a los cero grados, lo apropiado es emplear expresiones como ‘quince grados bajo cero’ o ‘menos quince grados’, y no la forma redundante ‘menos quince grados bajo cero’.

Por otro lado, aunque no es raro encontrar frases como «Noche gélida de hasta cuatro grados negativos», se desaconseja el uso de la construcción ‘grados negativos’, puesto que lo negativo es el número, no la unidad de medida.

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[LE}> «Contrarrotación», en una palabra y con doble ere

El sustantivo contrarrotación, que designa una rotación en dirección contraria a otra, se escribe en una sola palabra, no separado o con guion, y con erre ere doble.

Uso inadecuado

  • En el caso de que el núcleo de la Tierra esté en proceso de contra-rotación.
  • Uno de los aspectos más llamativos sería la contra rotación.
  • Existe una ligera contrarotación.

Uso adecuado

  • En el caso de que el núcleo de la Tierra esté en proceso de contrarrotación.
  • Uno de los aspectos más llamativos sería la contrarrotación.
  • Existe una ligera contrarrotación.

A partir de rotación, que se define en el Diccionario de la lengua española como la acción y el efecto de girar sobre un eje, y el prefijo ‘contra-‘ (‘contrario’), se forma el sustantivo ‘contrarrotación’, que se emplea para aludir a una rotación en sentido opuesto a uno dado. Como indica la Ortografía de la lengua española, los prefijos se escriben unidos a la palabra a la que se incorporan, sin espacio y sin guion: microplásticos, sobreúso, ultrabajos.

Asimismo, cuando el prefijo se añade a una palabra que comienza por ere, ésta debe duplicarse en la escritura para mantener el sonido fuerte (megarrecital, ultrarrico, infrarreciclaje).

Por todo ello, lo adecuado es escribir contrarrotación, unido y con ‘-rr-‘, cuyo verbo correspondiente es ‘contrarrotar’: «La transmisión también permite contrarrotar las ruedas».

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[LE}> «Resignarse» significa ‘conformarse’, no ‘renunciar’

El verbo resignarse significa ‘conformarse con las adversidades’, no ‘renunciar’.

Uso inadecuado

  • El jugador no se resigna a hacer otro intento por vestir otra vez de blaugrana.
  • Está afrontando el tramo final de su carrera, pero no se resigna a ganar algún título más.
  • Detrás está el aval del intendente, que todavía no se resigna a pelear por la gobernación.

Uso adecuado

  • El jugador no renuncia a hacer otro intento por vestir otra vez de blaugrana.
  • Está afrontando el tramo final de su carrera, pero no se resigna a no ganar algún título más.
  • Detrás está el aval del intendente, que todavía no desiste de pelear por la gobernación.

Tal y como señala el Diccionario de la lengua española, ‘resignarse’ se emplea para hablar de algo negativo que se acepta, como en «Se resignó a perderse el paseo con sus compañeros». Así, cuando aparece ‘no resignarse’, se niega tal aceptación: «Los trabajadores no se resignarán a perder poder adquisitivo». Resulta inconveniente utilizar este verbo con el sentido de ‘renunciar’, ya que en oraciones como «Es el tercer gol de Lapadula, que no se resigna a conseguir el podio en el torneo» se interpretaría que conseguir el podio en el torneo es una adversidad con la que el jugador no se conforma.

Dependiendo del contexto, para expresar que no se cesa en el empeño o en la idea de algo, existen varias alternativas como ‘no renunciar’, ‘no desistir’ o el propio ‘no resignarse a’ seguido de ‘no’: «No se resigna a no ganar», puesto que en este caso no ganar indica algo que sí es una adversidad.

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