[*Opino}– Los altos se sienten mejor

Carlos M. Padrón

Lo que sigue podría explicar ciertos rasgos de carácter de muchas personas de pequeña estatura, como su irascibilidad, quisquillosidad, autoritarismo, hipersensibilidad, etc. Alguien dijo que los mayores problemas de este mundo han sido causados por enanos, y podría ser cierto.

En IBM de Venezuela hubo un Gerente de Personal que, tras años en esa posición, me dijo que, si de él dependiera, en la pared de su oficina clavaría un clavo a 175 cm medidos desde el piso. Cuando llegara alguien a solicitar trabajo, lo primero que él haría sería pedirle que se parara, descalzo, bajo el calvo. Si no llegaba a rozarlo con la cabeza le diría, sin más, que se marchara.

¿Motivo para tan extraña medida? Las estadísticas del Departamento de Personal mostraban claramente que la inmensa mayoría de los problemas que hasta allí habían llegado y seguían llegando habían sido iniciados por empleados de pequeña estatura quienes, además, mostraban, con mucho, el mayor grado de insatisfacción, incluso con aspectos en que ningún otro empleado de estatura normal o grande dijo nunca estar insatisfecho.

Desde que supe esto comencé a fijarme más, y, efectivamente, entre las personas que reportaban a mí, o que yo podía observar de cerca, ocurría lo mismo: a menor estatura, mayor generación de problemas.

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19.10.07

¿De qué depende nuestra sensación de bienestar? ¿De la salud? ¿De los ingresos económicos? Sí, pero también de la estatura, según revela un estudio publicado en el último número de la revista científica Clinical Endocrinology.

En el estudio, llevado a cabo en el Reino Unido, cerca de 15.000 adultos respondieron a un cuestionario en el que no se medía su salud “real”, sino cómo de sanos se sentían. Para ello analizaban cinco aspectos relacionados con el bienestar: la movilidad, la autonomía, las actividades habituales, el dolor y la ansiedad/depresión.

Los resultados revelaron que las personas más bajas (menos de 162 centímetros en hombres y menos de 151 centímetros en mujeres) declaraban sentirse peor física y mentalmente que los encuestados con estatura normal o superior a la media.

Lo más interesante, según el investigador Torsten Christensen, es que se ha comprobado que un aumento de altura de 3 centímetros tendría un impacto positivo sobre la calidad de vida de una persona de reducida estatura, y sin embargo no afectaría en absoluto a otro individuo con una altura normal. Christensen considera que es necesario seguir investigando cómo se relacionan nuestra estatura y nuestro bienestar, antes de empezar a tomar medidas.

Society for Endocrinology (www.endocrinology.org)

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