[LE}— No es lo mismo una «pulla» que una «puya» | «klebsiela», con una ele y en minúscula

Los términos puya y pulla, que comparten algunos aspectos de su significado, designan realidades distintas, ya que, mientras que el primero alude a un objeto físico (una punta de acero), el segundo hace referencia a una expresión verbal.

En concreto, y según el Diccionario Académico, una puya es una ‘punta acerada que en una extremidad tienen las varas o garrochas de los picadores y vaqueros, con la cual estimulan o castigan a las reses’, y una pulla es un ‘dicho con que indirectamente se humilla a alguien’ o una ‘expresión aguda y picante dicha con prontitud’.

Esta diferencia de significado se ve claramente en frases como las siguientes, en las que esas dos palabras se usan en su sentido recto:

• Los daños de la puya en el animal eran superiores a lo que se pensaba.

• La pulla del presentador a sus excompañeros sorprendió a los espectadores.

El hecho de que ambas expresiones tengan significados próximos (las dos aluden a algo agudo y de algún modo hiriente) hace que sea común emplear una por otra, en especial puya en casos en los que lo más apropiado habría sido emplear pulla.

Así sucede en frases como «Puyas para todos en la gala de los Goya» o «Bertín le clava una pulla a la presidenta con su ideología republicana, agnóstica y abortista», en las que, pese a que se cruzan los significados de puya y pulla, caben interpretaciones figuradas o metafóricas.

Uso preferible

Aunque ninguno de estos dos últimos ejemplos pueda considerarse censurable con las interpretaciones figuradas que se mencionan, resulta preferible, si se quieren evitar ambigüedades, reservar el término pulla para el ataque verbal y puya para la punta de acero.

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LA RECOMENDACIÓN DIARIA. Klebsiela, con una ele y en minúscula

La forma klebsiela, con una sola ele, en minúscula y sin resalte, es el nombre común de la bacteria que ha causado la muerte de varios bebés en España, mientras que, si se opta por usar el nombre científico, lo adecuado es escribirlo con dos eles, en cursiva y con mayúscula en la primera palabra: Klebsiella pneumoniae.

Uso inadecuado

• Muere un bebé infectado por la bacteria klebsiella.

• Fallece otro bebé prematuro, víctima de la klebsiella.

Uso adecuado

Si se interpreta como nombre común:

• Muere un bebé infectado por la bacteria klebsiela.

• Fallece otro bebé prematuro, víctima de la klebsiela.

Si se interpreta como nombre científico:

• Muere un bebé infectado por la bacteria Klebsiella.

• Fallece otro bebé prematuro, víctima de la Klebsiella.

Tal y como se indica en el Diccionario de Términos Médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, la escritura adecuada del nombre común de la bacteria es klebsiela, con una ele, y no klebsiella.

La misma obra señala que el nombre científico del género de las bacterias es Klebsiella, con mayúscula inicial, con dos eles y en cursiva, y no Klebsiela. Si se añade la denominación de la especie (penumoniae), ésta se escribe también en cursiva, pero con minúscula inicial: «¿Qué es la Klebsiella pneumoniae?», no «¿Qué es la klebsiella pneumoniae?».

Fuente

[Hum}— Depurada técnica de ventas

Una mujer entró a una tienda de valiosas alfombras persas. Después de un rato vio una que le gustó mucho y se acercó para inspeccionarla.

Al inclinarse para tocarla se le escapó accidentalmente una sonora y «aromática» emanación gaseosa. La mujer quedó como petrificada, y, aún sin incorporarse, miró con cuidado a ambos lados por si cerca de ella hubiera alguien que pudiera haber «disfrutado» de su sonora y «perfumada» entrega.

Al no ver a nadie se incorporó más tranquila, pero al girar sobre sí misma para marcharse se encontró de frente a un vendedor que, era obvio, había estado justo detrás de ella todo el tiempo.

Volvió a quedar petrificada, esta vez frente al vendedor que, con ceño adusto, le dijo:

«¿Buenos días, señora, ¿en qué puedo ayudarla?»

Ella, muy apenada, sólo atinó a decir, señalando la alfombra que había inspeccionado minutos antes:

«Señor, ¿cuánto cuesta esta alfombra?»

Muy circunspecto, el vendedor respondió:

«Mire, señora, si con sólo tocar esa alfombra a usted se le salió un pedo, cuando le diga el precio ¡¡¡se va a cagar!!!»

[LE}— «Averigüe» y «averigüen» se escriben con diéresis

Las formas averigüe y averigüen, del verbo averiguar, se escriben con diéresis en la u, por lo que no resultan adecuadas correctas las grafías averigue ni averiguen.

Uso incorrecto

• Averigue todo lo que pueda sobre pagos con tarjeta de crédito.

• Ha pedido a la comisión encargada de la inspección que averiguen si se trata solo de un hecho aislado.

Uso correcto

• Averigüe todo lo que pueda sobre pagos con tarjeta de crédito.

• Ha pedido a la comisión encargada de la inspección que averigüen si se trata solo de un hecho aislado.

Tal y como se señala en la Ortografía de la Lengua Española, la diéresis se emplea para indicar que la u se pronuncia en las secuencias gue y gui, que aparecen en palabras como antigüedad o pingüino. Así, las formas mencionadas del verbo averiguar, junto con averigüé, averigües, averigüemos y averigüéis, también deben llevar este signo ortográfico. 

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[LE}— «Góspel», con tilde, es la adaptación del anglicismo «gospel»

Góspel, con tilde en la o, es la adaptación al español del anglicismo gospel.

Uso no recomendable

• Su historia comenzó cuando le preguntaron si podía organizar un coro de gospel.

• Literatura, bienestar, arte, historia y gospel en las Jornadas Culturales de Cofita.

• El peculiar sonido de Too late for love se lo aporta un coro de gospel.

Uso recomendable

• Su historia comenzó cuando le preguntaron si podía organizar un coro de góspel.

• Literatura, bienestar, arte, historia y góspel en las Jornadas Culturales de Cofita.

• El peculiar sonido de Too late for love se lo aporta un coro de góspel.

El Diccionario Académico recoge, desde su vigesimotercera edición, la palabra góspel con tilde y señala que ésta tiene su origen en el término inglés gospel. La voz española, que es una adaptación de la forma inglesa, se escribe con acento en la o porque es llana y no acaba ni en -n ni en -s ni en vocal.

Se recuerda que, si se prefiere optar por el anglicismo, lo apropiado es escribirlo en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas. 

Fuente

[LE}— «Ofensiva talibana», no «ofensiva talibán» | «Síndrome del trabajador quemado», alternativa a «burnout»

Talibana es la forma femenina del adjetivo talibán, por lo que lo apropiado es escribir ofensiva/insurgencia/milicia talibana, en vez de ofensiva/insurgencia/milicia talibán, donde el adjetivo permanece invariable de manera inadecuada.

Uso incorrecto

• Prosigue la ofensiva talibán.

• Las autoridades achacan este tipo de incidentes a la insurgencia talibán.

• La milicia talibán no ha hecho ningún comentario sobre el ataque aéreo por el momento.

Uso correcto

• Prosigue la ofensiva talibana.

• Las autoridades achacan este tipo de incidentes a la insurgencia talibana.

• La milicia talibana no ha hecho ningún comentario sobre el ataque aéreo por el momento.

Tal como indica la vigesimotercera edición del Diccionario Académico, el adjetivo talibán (‘perteneciente o relativo a un movimiento integrista musulmán surgido de una escuela coránica pakistaní y desarrollado en Afganistán’ y, por extensión, ‘fanático intransigente’) se desdobla en femenino en la forma talibana.

Se recuerda que en español talibán es singular y su plural correspondiente es talibanes.

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LA RECOMENDACIÓN DIARIA. Síndrome del trabajador quemado, mejor que burnout

Las expresiones síndrome de desgaste profesional o, más coloquialmente, del trabajador quemado son alternativas en español al anglicismo burnout.

Uso inadecuado

• Síndrome de Burnout, ¿qué es y cómo se puede prevenir?

• El agotamiento o burnout ya es oficialmente un diagnóstico médico legítimo.

Uso adecuado

• Síndrome del trabajador quemado, ¿qué es y cómo se puede prevenir?

• El agotamiento o síndrome del quemado ya es oficialmente un diagnóstico médico legítimo.

De acuerdo con el Diccionario de Términos Médicos de la Real Academia Nacional de Medicina, síndrome de desgaste profesional es la traducción apropiada de esta voz inglesa que literalmente equivaldría al sustantivo quemado.

El Diccionario Académico recoge, entre las muchas acepciones del verbo quemar, la de ‘dejar a alguien en condiciones poco adecuadas para seguir ejerciendo una actividad o desempeñando un cargo’ y lo ejemplifica con «Ese puesto quema mucho» y «Se quemará si sigue dedicando tantas horas al trabajo».

En esta misma obra, este sentido del verbo quemar, extensible a su participio quemado, figura con la marca de coloquial, por lo que en ese mismo registro son también válidas las traducciones síndrome del profesional quemado, del trabajador quemado o, simplemente, del quemado, que ya cuentan con cierto uso en la prensa.

Fuente

[*FP}— Se nos fue María Celia. Adiós a mi querida hermana (q.e.p.d.)

08-05-2020

Carlos M. Padrón

A las 12 del mediodía de hoy dimos sepultura en el cementerio de El Paso a mi hermana mayor, María Celia.

imageÚltima foto suya (29/04/2020)

En nuestra familia de cinco hermanos, ella fue la tercera y la última que nació en Cuba, en marzo de 1931. Los otros dos, yo y mi hermana menor, nacimos ya en Canarias.

En julio de 1961, mis padres, mis dos hermanas (María Celia y María del Carmen) y yo, viajamos juntos a Venezuela, donde quedé cuando los demás regresaron a Canarias en marzo de 1963. Esta foto fue tomada en El Junquito (Venezuela) en abril de 1962, y en ella está María Celia con la primera culebra que tanto ella como yo vimos en los años de vida que entonces teníamos.

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En enero de 1972 me la llevé a Venezuela, junto con nuestra madre, y desde entonces tuvimos estrecho y frecuente contacto personal. En 1973 se casó en Venezuela con Manuel López, natural de Los Silos (Tenerife). Fui el padrino de la boda, y en los últimos dos años María Celia me decía a cada rato: «Tú me llevaste al altar».

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1980. María Celia y yo en el HCV (Hogar Canario Venezolano) en Caracas.

En 1989 enviudó y vivió desde entonces, siempre en Caracas, junto con muestra madre, hermana y sobrinos (éstos llegaron a Venezuela en octubre de 1974), hasta que en 2009, ya muerta nuestra madre en diciembre de 2001, los demás regresaron a La Palma.

En 2018, María Celia estaba aún bien. Esta foto, donde aparece conmigo y con nuestra hermana menor, María del Carmen, fue tomada el día de Navidad de ese año.

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Como la edad no perdona, María Celia comenzó a padecer de frecuentes infecciones urinarias y, además, se le diagnosticó una insuficiencia cardiaca crónica. Para eso y algo más seguía tratamiento desde hace años, pero el pasado día 4 despertó con síntomas de asfixia, fue internada en Urgencias del Hospital General de La Palma (HGLP) donde le hicieron test de coronavirus, que dio negativo, le detectaron bronquitis (posible causa de los conatos de asfixia) y también infección urinaria, por lo que le recogieron orina para hacer urocultivo y le administraron un antibiótico que podría atacar la infección de orina y la bronquitis.

El resultado del urocultivo sugirió la conveniencia de un antibiótico diferente, pero con éste lo de las asfixias no cedió. El pasado jueves día 7 empeoró, y a las 01.15 del viernes 8 murió en el HGLP, sin compañía de parientes o personas amigas porque, debido a las medidas sanitarias contra el coronavirus, al hospital no dejan entrar a nadie que no sea un enfermo a tratar.

La última vez que vi a mi hermana con vida fuel el sábado 7 del pasado mes de marzo, pues pocos días después entramos en cuarentena y ya no pudimos salir de casa. Pero al verla hoy en el féretro como si estuviera plácidamente dormida me ilusioné pensando que aquella su tranquila expresión era prueba de que había muerto en paz.

Cuando nací, en 1939, mi hermana María Celia tenía 8 años y, a fin de disponer de tiempo para las tareas del hogar, internas y externas, nuestra madre dejó a cargo de María Celia los cuidados que a su edad podía ella dispensarme, y esa relación entre ella y yo siguió hasta que tuve unos 10 años, que es la edad que yo tenía cuando con ella nos tomaron esta foto en abril de 1950.

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A partir de ahí, y nacida ya María del Carmen, nuestra hermana menor, ya yo andaba por mi cuenta, no sólo porque tenía edad para eso, sino porque ahora María Celia tenía que ocuparse de María del Carmen.

Por eso suelo decir que mi hermana María Celia me enseñó a limpiarme el culo, y de ahí que su pérdida haya sido un sentido golpe para mí a pesar de que, desde hacía meses, estaba prácticamente ida.

Tal vez por eso que llaman karma, pero positivo en este caso, fue María del Carmen quien, como devolviendo el favor a María Celia, se ocupó de ella, dispensándole cuidados como los que una madre da a su bebé, durante los años de su enfermedad y hasta el último día. De ahí que haya sido María del Carmen la más afectada por esta muerte.

Hoy, en una ceremonia con mínima asistencia y sólo familiar, dimos sepultura a los restos de María Celia en el mismo nicho del cementerio de El Paso (testero este, nicho 24) en el que reposan los de nuestra abuela materna, nuestros padres y Raúl, nuestro hermano mayor. Fue triste, pero aparte de que a eso nos obligó el maldito coronavirus, así es la vida y así es la muerte, lo único que con certeza sabemos que nos ocurrirá.

¡Descansa en paz, querida hermana!

[Hum}— La moneda

Un niño que se tragó una moneda no paraba de llorar pensando que se iba a morir. Su papá, tratando de calmarlo, con un truco simple de magia y con una moneda en la mano, pasó su mano por la oreja de su hijo y, mostáandole la moneda al chiquillo, le dijo:

    «Mira. No te preocupes, ya la saqué»

El niño, asombrado, le arrebató la moneda de la mano y se la tragó, diciéndole:

    «¡Hazlo de nuevo papá, hazlo de nuevo!»