[*ElPaso}– Víctor Monterrey, la sempiterna historia de un empresario de El Paso (1/3)

28/07/08

El verde de El Paso nos ha enamorado, y es por lo que hacemos una parada más en este rincón cercano a La Caldera de Taburiente.

Y es en este municipio en el que nos recibe el pintor palmero Jorge Monterrey, quien nos hace una semblanza de un legendario y sempiterno empresario de este pueblo, su abuelo, Víctor Monterrey.

Reseñar la persona de don Víctor Monterrey resulta muy complicado, habida cuenta de su popularidad, adquirida dentro y fuera del ámbito nacional y a muchas millas de la Isla Bonita, donde revolotea el apellido Monterrey con variados dejos de pronunciación del vocablo, en países distintos.

Tal caballero fue unos de los más entusiastas y decididos impulsores de las múltiples ofertas naturales con las que contaba y cuenta su pueblo. Cuando hablamos de Víctor Monterrey estamos refiriéndonos a un «adelantado» a su tiempo, quien tuvo una visión futurista, y quien consiguió logros poco igualables en aquel entonces con su capacidad joven y notoria potencialidad empresarial.

Una dinastía

Si hemos de mencionar a don Víctor Monterrey (1888 – 08/07/1973) como uno de los valores humanos de El Paso, en una narrativa cronológica tendremos que retroceder al origen de su existir, al tronco de la dinastía Monterrey, sus padres.

Don José María Monterrey, padre de nuestro protagonista, procede de la parte oriental de la isla palmera, natural de Mazo. Y su madre, Matilde Hernández, nació en El Paso. De esta unión matrimonial nacieron ocho hijos, cuatro varones y cuatro mujeres.

Nuestro protagonista siempre recordaba a José María y Matilde como «Mis adorados padres, dedicados al moldeamiento honorable de sus hijos». Víctor Monterrey siempre mencionaba el momento en el que abandonó el hogar paterno como uno de los más difíciles de su vida. «Era un adolescente y emigré a Cuba, allí permanecí cinco años dedicado al cultivo del tabaco y sin la presencia de mis padres. Fue duro y complicado».

Los Monterrey, señores de una probidad sobresaliente, ejercían la humildad y la compasión casi como una religión en aquellos años. En El Paso se les recuerda como «gente sencilla, dentro de sus posibilidades económicas, más o menos acomodados para la época, pero con un espíritu de ayuda al prójimo incomparable».

El hotel

Víctor Monterrey comenzó su andadura hotelera en 1919, fecha en la que compró a don Luis Rodríguez «el único alojamiento de huéspedes, bien servido», que existía en El Paso, «La Fonda Idafe». Con mucho trabajo y su gran capacidad, Víctor supo incrementar el movimiento del negocio, llevándolo a un nivel superior dentro de las categorías hoteleras de la época.

Este notable pasense se hizo cargo del negocio siendo soltero, pero al año contrajo matrimonio con doña María Acosta, el 6 de junio de 1920, «la querida abuela Maruca», como nos señala Jorge Monterrey. El matrimonio festejó su luna de miel estableciéndose en la «Fonda Idafe», de donde ya no pudieron evadirse. Cuentan la anécdota de que «la noche de bodas la tuvieron que pasar trabajando en el hotel».

Recién adquirida la fonda, Víctor comenzó a poner en marcha su amplia visión de negocio y tomó en arriendo la casa contigua, instalando en su parte baja otro comedor de cinco mesas, capaces para ser servidos 20 comensales a la vez. La parte alta la dividió en cuatro habitaciones para albergar huéspedes en abono mensual de pensión completa, para gente de paso con necesidad esporádica de cama.

Posteriormente, mediados los años 20 fue agregado otro cuerpo de edificio que dio lugar a 13 habitaciones con 21 camas dispuestas. Más tarde, un nuevo añadido supuso salón de recepciones, vivienda familiar, amplio comedor, espaciosa y moderna cocina, y un bar comandado por una extensa barra para servicio en días festivos, o cenas de gala, hecho que se prodigaría y adquiriría el éxito esperado durante el año.

No obstante, fueron los inicios de la década de los 30 cuando el «Hotel Monterrey» tomó aires de negocio en proyección de futuro. Por esas fechas coincidió la ampliación del hotel con la llegada a El Paso de un grupo de maestros nacionales para cubrir las plazas vacantes de las escuelas en los barrios. Una docena de maestros que se alojaron en el Hotel Monterrey, en abono mensual a pensión completa. Fue una inyección de vitalidad para el negocio de los Monterrey.

Víctor Monterrey revitalizó el negocio en apenas 10 años, convirtiendo el Hotel Monterrey en la mejor tarjeta de presentación para el municipio de El Paso en aquellos años, y no sólo lo logró en el ámbito interinsular, sino también en el nacional e internacional.

Los Monterrey siguen en El Paso y nosotros regresaremos la próxima semana para conocer el pasado del gran «Salón Monterrey», sede de numerosos banquetes, espectáculos y exposiciones en aquellos años. Les esperamos.

Nota bibliográfica: Lorenzo Ismael González.

Documentación: Itamar Barreto y Natalia Pais.

Fuente: Ansina.

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Fuente: EL DÍA

[*HG}– Gazapo del día: Remó todo el Pacífico cerca de su objetivo final

Titular en Yahoo Noticias (España) del 14/12/08:

Rescatan a un italiano que remó todo el Pacífico cerca de su objetivo final.

Al leer el artículo así titulado queda claro que lo ocurrió fue que después de que el italiano había remado por casi todo el Pacífico, fue rescatado cerca de su objetivo final, que no es lo que el titular dice.

Porque lo de ‘remó todo el Pacífico cerca de su objetivo final’ tiene sentido propio que podría causar confusión, y porque ‘cerca de su objetivo final’ no tiene que ver con ‘remó todo el Pacífico’ sino con Rescatan’, lo que debieron escribir pero no escribieron es, p.ej.,

Rescatan cerca de su objetivo final a un italiano que remó todo el Pacífico.