El lenguaje cruel en el asesinato de Olivia y Anna
«Esa tendencia a evitar las palabras, a huir de las que nos giran las tripas, nos incapacita para entender la realidad en toda su dimensión»
El lenguaje cruel en el asesinato de Olivia y Anna
«Esa tendencia a evitar las palabras, a huir de las que nos giran las tripas, nos incapacita para entender la realidad en toda su dimensión»
De izquierda a derecha: 1. Antonio Guzmán; 2. Eduardo Rodríguez; 3. Ángel Alemán; 4. Luz María Hernández; 5. XX; 6. Juan Arteaga; 7. Ramón Padilla
Nota.- Para más información y sin ánimo de ofender, además de alguna explicación pongo entre paréntesis el apodo o sobrenombre, si lo tienen, por el que estas personas eran coloquialmente conocidas. Si no sé el nombre o primer apellido, pongo en su lugar XX. Y si sé que a fecha de hoy alguna ha fallecido, junto a su nombre pongo el símbolo †. Si no lo pongo donde debería ponerlo o si hay algún otro error, agradeceré aviso al respecto, como también agradeceré que me digan qué nombre o apellido es el que va en vez de las XX.
Foto cortesía de Luz María Hernández
El término inflación se escribe con una ‘ce’, no inflacción.
Uso inadecuado
Uso adecuado
Este error puede deberse al cruce con otros sustantivos que sí tienen que duplicarla, como acción, infracción o satisfacción, porque, como indica la Ortografía, en su familia léxica existen palabras que incluyen la secuencia -ct-: acción > activo, infracción > infractor o satisfacción > satisfactorio.
Por ello, y como se comprueba en el Diccionario panhispánico de dudas y confirma el diccionario académico, no es correcto duplicar la ‘ce’ en inflación ni en otros sustantivos del mismo tipo, como objeción, pues no tienen palabras con -ct- en su familia.
NotaCMP.- Creo que los que escriben para medios públicos y comenten este tipo de errores fueron al mismo centro educativo (si es que fueron a alguno) al que han ido muchos de los comentaristas de fútbol que hablan de forma tan horrible (arrastran las palabras, titubean usando un “ehh” al comenzar a hablar o al cambiar de tema, repiten la última palabra de la frase, usan la misma machacona entonación, etc.) que no debería permitírseles que se acercaran a un micrófono. Y es curioso que todos ellos padecen de hemorragia verbal.
Por lo visto, en España no es requisito obtener el título de locutor o, si se concede a quienes hablan así, ese título es papel mojado.
Los laureles de Aridane y Pedro García Cabrera
Para la pluma y el sentimiento poético de García Cabrera, nuestros laureles, enviados en plantones desde Cuba en 1863, formaban un tapiz de esmeraldas en forma de palio en un pueblo de vida mansa y recogida.
La expresión inglesa gift card se puede traducir sin problemas como tarjeta de regalo o tarjeta regalo.
Uso no recomendado
Uso recomendado
Se llama así a las tarjetas, que en la actualidad pueden ser virtuales, que sirven de regalo para que la persona que las recibe las canjee por determinados productos y servicios. Con este sentido, ya están extendidas las expresiones tarjeta regalo y tarjeta de regalo, aunque a veces se habla de vale y cheque, que en función del caso pueden ser alternativas válidas a tarjeta. En plural es tarjetas regalo y tarjetas de regalo, con el último elemento en singular.
Dado que gift card tiene traducción directa, que ésta es completamente transparente y que ya hay alternativas de amplio uso, no hay razón para emplear el anglicismo, innecesario en español.
Un gallego iba por la calle y se encontró un espejito de cartera, lo levantó, miró y dijo:
—¡Coño! ¡A este tío lo cunozcu yo!
Y se guardó el espejito en el bolsillo del pantalón. De regreso a su casa volvió a mirarlo y repitió:
—¡Joder! ¡Que a este tío lo cunozcu yo!
Al entrar a su casa guardó el espejito en el bolsillo de su pantalón y se sentó en la mesa del comedor. Mientras la Josefa le servía la comida, el gallego volvió a mirar el espejito y repitió:
—¡Ostia! ¡Yo a este tío lo cunozcu yo!
Cuando Josefa se dio cuenta, le preguntó:
—Oye, Manuel, ¿qué tienes en la manu?
—Nada impurtante, mujer—, contestó el gallego.
Y con gesto de apuro guardó el espejito en el bolsillo de su pantalón.
Terminada la cena, el gallego se fue a dormir y dejó el pantalón sobre una silla. Josefa, intrigada, una vez dormido su esposo se acercó a la silla, sacó del pantalón el espejito, lo miró y exclamó:
—¡Ya lu sabía yo: es una foto de mujer! ¡Y qué cara de puta que tiene!
13-06-2021
Carlos M. Padrón
El artículo cuyo enlace copio abajo me ha hecho recordar que quien en IBM de Venezuela fuera por años el poder detrás del trono del gerente de personal de turno me dijo una vez que, si de él dependiera, en la pared de su oficina clavaría dos clavos a una cierta altura: uno para hombres y otro para mujeres. Y cuando alguien viniera a una entrevista de solicitud de trabajo, lo primero que él haría sería pedirle que se pegara a la pared bajo el clavo correspondiente y, si no llegaba a tocarlo con su cabeza, pondría fin a la entrevista y, sin más, le pediría que se fuera.
Me dijo que haría esto porque el 90% de los problemas que entre empleados ocurrían en IBM, y que a veces derivaban en un caso de ‘puertas abiertas’ eran causados por personas de pequeña estatura.
Después de tratar con perros, me parece que los pequeños no son realmente perros hechos y derechos, sino una cuota inicial canina. Y mi experiencia, como simple ciudadano y como gerente dentro de IBM, me dice que muchas personas pequeñas suelen ser querre-querres y padecer de lo mismo que los perros pequeños, de aquí que me pareciera muy acertada la medida que a este sabio IBMista le habría gustado tomar.
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Por qué los perros pequeños suelen tener más ‘mala leche’ que los grandes
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Nació en Santa Cruz de La Palma en 1915 y fue ayudante del reconocido cirujano palmero Amílcar Morera, quien lo consideraba “mi segundo yo”
Lapso es el término adecuado para hacer referencia al espacio de tiempo que transcurre entre dos límites, no lapsus.
Uso inadecuado
Uso adecuado
Aunque lapso y lapsus tengan su origen en el latín lapsus, como se recuerda en el Diccionario panhispánico de dudas, sólo lapso significa ‘tiempo entre dos límites’, mientras que lapsus es la ‘falta o equivocación cometida por descuido’, tal como se recoge en el Diccionario de la lengua española.