[MiIT}— Gmail y su ‘cómoda’ verificación de 2 pasos

05-11-2021

Carlos M. Padrón

Desde hace muchos años manejo a través de Outlook las varias cuentas gmail.com que tengo, pues sería un fastidio tener que entrar a ellas, una por una y varias veces al día, para enviar o comprobar si han recibido algo nuevo. Para conseguir eso, en cada cuenta tuve que habilitar la opción de “Aplicaciones menos seguras”, pues parece que, para Google, Outlook es una aplicación poco segura.

Desde hace unos días Google anunció que, en aras de la seguridad, a partir del próximo martes 9 de noviembre aplicará automáticamente a todas las cuentas gmail.com, quiera o no quiera el usuario, lo que han llamado Verificación en dos pasos. Esto significa que, para entrar en una cuenta gmail.com no sólo hará falta la contraseña que ya se tenía, sino también otra que dará Google.

Si un usuario quiere, puede habilitar desde ya la Verificación en dos pasos (más abajo explico cómo). Para ello, en relación con la cuenta que se quiera —como ejemplo usaré una que llamaré dospados@gmail.com— escogí mi teléfono móvil/celular como medio para recibir una notificación que deberé aprobar a fin de que funcione la Verificación en dos pasos.

Pero una vez activada la tal Verificación en dos pasos comenzó a aparecer en mi Outlook un mensaje de error que decía que, bien el usuario o bien la contraseña que yo había dado para dospasos@gmail.com, no eran correctos. Es el mismo mensaje que sale para cada una de mis cuentas gmail.com cuando, usando un VPN, me conecto a un servidor al que no me había conectado antes, y Google me avisa porque supone que un desconocido está tratando de entrar a mis cuentas, así que en estos casos debo ir a Gmail, abrir cada una de mis cuentas gmail.com e ir contestando ‘Sí, fui yo” a la pregunta que al respecto me hará Google.

Pero ahora eso no funcionó, y nada había yo cambiado en la configuración que para dospasos@gmail.com tengo en Outlook, y por más que la repasé y hasta cambié la contraseña, el mensajito seguía apareciendo.

Conectándome a USA me di a la tarea de averiguar en inglés, y encontré que ya Google eliminó la opción de habilitar “Aplicaciones menos seguras” y, en consecuencia, si quiero manejar desde Outlook una cuenta gmail.com debo solicitar una Contraseña de aplicación que Google me dará y que debo poner en Outlook en vez de la contraseña que ahí ha tenido hasta ahora dospasos@gmail.com.

Este procedimiento de solicitud de Contraseña de aplicación nos dejará con dos contraseñas para la cuenta dospasos@gmail.com:

  1. Ésta, la 1, es la misma que, dentro de Gmail, dimos para esa cuenta cuando la creamos.
  2. La 2, la de aplicación, es un código de 16 caracteres que este procedimiento nos dará en el paso 6. Además de que, por precaución, conviene guardarlo en archivo aparte, hay que copiarlo e ir luego a Outlook > Herramientas > Configuracion de Cuenta > Abrir la cuenta dospasos@gmail.com y pegarlo en la ventana Contraseña de forma que reemplace a lo que en esa ventana haya

Describo el procedimiento que seguí para crear la contraseña de aplicación para la cuenta dospasos@gmail.com y conseguir que funcionara para ella la Verificación en dos pasos. OJO: hay que mantener a mano la contraseña 1 de la cuenta en la que se quiere habilitar la Verificación en dos pasos, pues el procedimeinto la pide varias veces.

Procedimiento

  1. Ir a Gmail y abrir dospasos@gmail.com.
  2. Clicar en el círculo que está en la esquina superior derecha, el que se usa para cerrar la cuenta, luego en Gestionar tu cuenta de Google y luego en Seguridad, que está al lado izquierdo de la pantalla.
  3. En Iniciar sesión en Google (tercera sección contando de arriba a abajo) activar Verificación en dos pasos. Ahí escogí mi teléfono móvil/celular como medio para usar esa verificación, y por SMS recibí un código que di al procedimiento de Google, con lo cual la Verificación en dos pasos quedó activada.
  4. Volver a Iniciar sesión en Google. Para regresar, clicar en el símbolo < a la izquierda de la pantalla, y seleccionar Contraseñas de aplicación. que está debajo de la Verificación en dos pasos. que usamos antes. (Hay que iniciar sesión varias veces, y generalmente no funciona ‘copiar’ y ‘pegar’para pegarla en su ventana no funciona ‘pegar’, sino ‘copiar’ y, en ve<zde pegar, ‘Ctrl.+V’).
  5. En Contraseñas de aplicación hay dos opciones: ‘Seleccionar aplicación’ y ‘Seleccionar dispositivo’. Abrí Seleccionar aplicación y, como para el correo (mail) uso Outlook en mi PC con Windows, elegí Correo. Luego, abrí Seleccionar dispositivo, elegí Computador Windows y cliqué en Generar.
  6. El resultado fue que en una barra de fondo amarillo apareció un código de 16 caracteres (contraseña 2). Después de guardarlo, como ya dije, lo copié, fui a Outlook > Herramientas > Configuración de Cuenta, y lo pegué en dospasos@gmail.com en lugar de la contraseña que ya tenía esa cuenta. Usé la Comprobación de configuración y el resultado fue bueno. OJO: La contraseña para entrar a dospasos@gmail.com desde Gmail sigue siendo la 1, o sea, la misma que se puso al crear esa cuenta.
  7. Hecho, y listo. Cerrar la cuenta en Gmail.

Luego recibí en Outlook un par de mensajes. Uno, anunciando que la cuenta dospasos@gmailcom tenía activada la Verificación en 2 pasos; otro, pidiendo que entrara en ella para comprobar que la operación la había hecho yo. Lo hice, apareció un aviso de activación de Verificación en dos pasos y la petición de ingresar un código que había sido enviado a mi teléfono. Lo ingresé, y asunto concluido.

El mensajito de error no ha aparecido más, y la cuenta en la que, para probar, activé la Verificación en dos pasos envía y recibe bien desde mi Outlook. Ya he hecho lo mismo para las demás, pues prefiero hacerlo yo que esperar a que Google lo haga sin más.

[Canarias}— Atletas forjados entre volcanes: los grandes deportistas de La Palma

Atletas forjados entre volcanes: los grandes deportistas de La Palma

La Palma, que atraviesa uno de sus momentos más complicados con la erupción que más daño está causando de toda su historia, ha alumbrado a grandes deportistas. Futbolistas con carácter, talentosos pilotos de rally, bravos corredores de montaña y, por supuesto, algunos de los mejores luchadores de lucha canaria del Archipiélago. Una selección con algunos de los atletas más destacados forjados entre volcanes

[LE}— La expresión «villa del libro» es una alternativa a «book town»

La expresión villa del libro es una alternativa al inglés book town cuando alude a las poblaciones que promueven las librerías como forma de atraer turismo.

Uso no recomendado

  • Calonge busca siete libreros para ser la primera booktown de Cataluña.
  • El pueblo de Urueña es el primer booktown español.
  • Celebra una fiesta con el objetivo de convertir la población en una más de la veintena de book towns que hay en Europa.

Uso recomendado

  • Calonge busca siete libreros para ser la primera villa del libro de Cataluña.
  • El pueblo de Urueña es la primera villa del libro española.
  • Celebra una fiesta con el objetivo de convertir la población en una más de la veintena de villas del libro que hay en Europa.

Este tipo de turismo cultural, promovido por la Organización Internacional de Villas del Libro (en inglés, International Organisation of Book Towns), tiene el propósito de atraer visitantes interesados en los libros, especialmente los antiguos o de segunda mano. Aunque podría tener diversas traducciones, en el uso se está imponiendo villa del libro, que es correcta.

Al ser un nombre común descriptivo se escribe en minúscula, incluso si se trata de una declaración, por lo que no es recomendable la escritura Villa del Libro.

Fuente

[Canarias}— Así relataron los inquisidores del Tribunal de Canarias la erupción del San Antonio en el siglo XVII

Así relataron los inquisidores del Tribunal de Canarias la erupción del San Antonio en el siglo XVII

El Archivo Histórico Nacional desempolva una carta dirigida al Consejo de la Suprema Inquisición en la que se relata parte de lo sucedido entre el 17 de noviembre de 1677 y el 21 de enero de 1678 en La Palma, con ilustraciones y balance de daños ocasionados

[LE}— «Anunciar que», no «anunciar de que»

El verbo anunciar se construye sin la preposición ‘de’ cuando se utiliza con el sentido de dar noticia o aviso de algo.

Uso incorrecto

  • LeBron James anuncia de que no irá a los Juegos Olímpicos.
  • El expresidente del Barça ha anunciado de que el club apoya el proyecto de la liga europea.
  • El primero en anunciar de que su país iba a suspender sus obligaciones fue Donald Trump.

Uso correcto

  • LeBron James anuncia que no irá a los Juegos Olímpicos.
  • El expresidente del Barça ha anunciado que el club apoya el proyecto de la liga europea.
  • El primero en anunciar que su país iba a suspender sus obligaciones fue Donald Trump.

Según explica el Diccionario del estudiante, anunciar significa ‘hacer que (algo, especialmente un hecho futuro) se conozca o se sepa’. No es necesario añadir una preposición entre el verbo y el complemento directo (aquello que se anuncia). Utilizar el verbo con ‘de’ puede deberse a un cruce con otros verbos de significado similar, como informar o avisar, que sí pueden construirse con esa preposición. En el caso de anunciar, añadir de es una incorrección gramatical conocida como dequeísmo.

Fuente

[ElPaso}— Turismo volcánico en El Paso

02-11-2021

David Felipe Arranz*

El escritor y cineasta francés Guy Debord (1931-1994) escribió en La sociedad del espectáculo (1967) que “bajo todas sus formas particulares, información o propaganda, publicidad o consumo directo de entretenimiento, el espectáculo constituye el modelo presente de la vida socialmente dominante” y que el espectáculo puede ser “difuso” o de carácter consumista, como el de la sociedad estadounidense, o “concentrado”, de carácter dictatorial, basado en el culto al jefe. Años después, en Comentarios sobre la sociedad del espectáculo (1988), añadió el análisis del espectáculo “integrado”, que es transversal, mezcla de los dos anteriores y que caracteriza a las sociedades actuales: “renovación tecnológica incesante, fusión estatal-económica, secreto generalizado, falsificación sin réplica y presente perpetuo (ni pasado, ni futuro)”. Ahí es nada.

Entre jueces improvisados e inquisidores vocacionales, en el reino de lo políticamente correcto —según quién— en que algunos han convertido España, emerge en La Palma, entre erupciones de lava y lenguas de fuego, el turista volcánico, que es un insulto para quienes han perdido su hogar. En un arrebato de cinismo morboso, un curioso que se ha desplazado hasta el mirador de Tajuya, en El Paso, dice que esto de viajar a la isla a ver el volcán “es una forma de apoyar”. No sabemos cómo, pero el caso es que la desfachatez va trampeando el sentido ético. Otro alucinado asegura que “al final esto casi se está normalizando, llevamos más de cuarenta días de volcán”.

Pero cuando el propio director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias, Miguel Ángel Morcuende, anima a este circo colectivo —“agradecemos que vengan tantos turistas”—, es normal que, vencido el terror inicial, ya hayan pasado diez mil visitantes a solazarse con el espectáculo, desde el balcón y con palomitas. Morcuende, en un último arrebato de lucidez, ha desaconsejado la práctica deportiva en la zona. Que igual a alguno le parecerá mal no contemplar desde una lancha el derrumbamiento de la isla. Un cincuentón murciano, con vocación de mirón, dice que “es un viaje de contrastes. Ves a la gente muy triste, desesperanzada con este temor constante”, mientras se hace su obligado selfi con el paisaje ceniciento de fondo para fardar con los colegas a su vuelta. En la carretera que va desde Los Llanos al mirador de Tajuya, en El Paso, ya hay más atascos que en la madrileña Gran Vía en hora punta para ver cómo las coladas destruyen las viviendas, fincas y cultivos de los demás.

En los hoteles de la isla, la ocupación es del 100%, dividida entre los palmeros que se han quedado sin hogar y los curiosos que van a deslumbrarse con la tragedia volcánica: suben y bajan en los ascensores y comparten desayuno, almuerzo y cena sin que a nadie, al parecer, le moleste este turismo arriesgado, del que puedes volver con un ojo a la funerala o el semblante abochornado por tener más cara que espalda.

El turista volcánico ya no pierde el tiempo con el cataclismo en el telediario o en el cine, no quiere ser un espectador intermediado y que se lo cuente una chica con gafas protectoras y mascarilla; el turista volcánico quiere ser testigo personal de cómo el cono suelta más lava y más fluida, sentir el escalofrío del seísmo estando en bermudas y chanclas, porque su casa está a salvo en la península. En la televisión, todos los tertulianos ya son vulcanólogos, geólogos y expertos en catastróficas desdichas. De manera que, cuanta más lava escupa el volcán, más imbéciles tomarán su vuelo a La Palma, con el horizonte del sueño del magma y la zozobra del gentío, corriendo bajo la lluvia de cenizas; y, una vez satisfecha su curiosidad morbosa, volverán a sus quehaceres, lejos del peligro.

La decencia y el respeto por el dolor y la desgracia ajenos ya no se usan porque el personal aquí ya no tiene decencia ni respeto. “En el mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso”, escribe Debord. Y, en España, nos parece que ya vamos sobrados de lo segundo. La realidad de esta vida de apariencia que todos llevamos consiste en ver la lava avanzando y aproximándose a la casa del vecino, no a la nuestra.

En la sociedad del espectáculo, los medios son al mismo tiempo su fin, porque, como aseguran los paisanos que han ido a disfrutar del show volcánico, “lo que aparece es bueno, lo que es bueno aparece”, máxima circense. La actitud que el espectáculo exige por principio es esta aceptación pasiva que en realidad ya ha obtenido por su manera de aparecer sin réplica, por su monopolio de la apariencia. O sea, que ya vamos un paso más por delante de las profecías de Guy Debord.

(*) Filólogo y periodista

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[IBM}— Del baúl de los recuerdos de IBM: Foto sin nombres de damas. Creo que es de la primera década de los 60

Foto cortesía del exIBMista Oscar del Barco, quien dice que en ella aparecen (copio textualmente) “Reaño, Guerra, Rolando García Lago y Sra. de Guerra”.

Ya que al respecto no me ha dado más datos —como fecha, lugar, motivo y quién es quién—, pongo sólo los nombres que recuerdo.

Reaño Guerra Garcia Lago y Sra de GuerraDe izquierda a derecha:  1. XX;  2: XX;  3. Raúl Reaño;  4. Juan Vicente Guerra;  5. Rolando García Lago †

Nota.- Si no sé el nombre o primer apellido, pongo en su lugar XX. Y si sé que a fecha de hoy alguna ha fallecido, junto a su nombre pongo el símbolo †. Si no lo pongo donde debería ponerlo o si hay algún otro error, agradeceré aviso al respecto, como también agradeceré que me digan qué nombre o apellido es el que va en vez de las XX. Supongo que 1 es la señora de Juan Vicente Guerra, y 2 la de Raúl Reaño