Un borracho que ve a una señora con su hija en la parada de autobús, se acerca y, dirigiéndose a la señora, le dice:
«Señora, ¡su hija es bien fea!»
La señora, molesta, le responde:
«Si, ¡pero por dentro es muy bonita!»
Y replica el borracho:
«Entonces, ¿por qué no la pela?»
