[LE}– ‘Colofón’, sí; ‘colofón final’, no

23/10/2013

La expresión colofón final es redundante, pues en la definición de colofón (‘remate, final de un proceso’) ya queda incluida de manera explícita la condición de final.

Es bastante habitual, sin embargo, encontrarse con frases en los medios de comunicación en las que se usa este añadido superfluo:

  • «El chorro de voz de la soprano estadounidense ha servido de preludio para el colofón final de la balada»,
  • «La competición de élite masculina será el colofón final a unos mundiales llenos de ciclismo» o
  • «Pondrá el colofón final un anillamiento científico de aves».

En todos estos ejemplos habría bastado con escribir colofón, término que por sí solo ya expresa con rotundidad el final de un proceso, su culminación.

Por último, conviene recordar que la primera acepción de colofón, y así lo recogen la mayoría de los diccionarios, incluyendo el Diccionario de la Lengua Española, es la de ‘anotación al final de los libros, que indica el nombre del impresor y el lugar y fecha de la impresión, o alguna de estas circunstancias’.

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[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Sacar a alguien de casillas/quicio

31-08-12

Una expresión que se usa para referirse al hecho de hacer perder la paciencia, irritar, encoleriza o causar enfado.

Aunque algunas fuentes atribuyen el origen del dicho a la relación que existe con las casillas de un tablero de ajedrez, parece ser que, realmente proviene de otro popular juego de mesa.

Según el libro «El porqué de los dichos», de José María Iribarren, ilustre lexicógrafo y escritor (entre otras muchas cosas), ésta es una expresión cuya procedencia la debemos buscar en el backgammon (en España conocido popularmente como “Tablas Reales” o “Chaquete”), un milenario juego de tablero y fichas al que eran muy aficionados en la antigüedad, siendo jugado, sobre todo, por personas de las altas esferas (reyes, gobernantes, eclesiásticos,…).

Un sinónimo de similar significado que es  “sacar a alguien de quicio”. El quicio es el punto de apoyo sobre el que se mueve y gira la puerta o ventana, y cuando éstas se sacan o salen del quicio, se caen.

De ahí que sacar de quicio algo esté relacionado con sacarlo de su natural curso o estado y, en general, algo fuera de quicio es algo que está fuera de su estado o ubicación habitual.

Por lo tanto se puede concluir que cualquier elemento que saque de la posición o estado natural (a la puerta de su quicio, correspondiente o a la ficha de su casilla) es algo que produce una sensación de desubicación, con el consiguiente sentimiento de enfado e irritación.

Fuentes: Hispanoteca / RAE

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Las Ciencias adelantan que es una barbaridad

21 octubre 2013

Muchas son las secciones dedicadas a la Ciencia que han adoptado como título ‘la Ciencia avanza que es una barbaridad’.

Lo mismo pasa con publicaciones, y más de un blog de divulgación.

Si nos ponemos a cavilar sobre quién pudo ser el erudito que dijo esta famosa frase, podríamos pensar que fue soltada por algún importante divulgador o investigador científico en alguna conferencia, pero no, no es así.

En realidad, esta expresión es una deformación de ‘Hoy las Ciencias adelantan que es una barbaridad’, y se la debemos a una canción de la famosísima zarzuela (estrenada en el año 1894), ‘La verbena de la Paloma’, con música compuesta por Tomás Bretón y cuyo libreto escribió Ricardo de la Vega.

Nada más iniciarse la función, y tras el preludio del primer cuadro, aparecen en escena los personajes de Don Hilarión y Don Sebastián quienes comentan los avances de las Ciencias en general y de la Medicina en particular.

A continuación, un pequeño fragmento de la conversación que mantienen, y en la que aparece la expresión de la que hablo en el post de hoy.

  • DON HILARIÓN – El aceite de ricino, ya no es malo de tomar
  • DON SEBASTIÁN – ¡Pues cómo!
  • DON HILARIÓN – Se administra en pildoritas, y el efecto es siempre igual, igual, igual
  • DON SEBASTIÁN – Hoy las Ciencias adelantan, que es una barbaridad
  • DON HILARIÓN – ¡Es una brutalidad!
  • DON SEBASTIÁN – ¡Es una bestialidad! ¡Es una bestialidad!

La enorme popularidad de esta zarzuela (es una de las más representadas de su género) hizo que la expresión «Hoy las Ciencias adelantan que es una barbaridad/ La Ciencia avanza que es una barbaridad» fuese enormemente conocida, y pronunciada desde entonces por muchísimas personas cuando se quiere destacar el enorme progreso que se ha hecho en el campo de la investigación.

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[LE}– ‘Prevenir algo’ no es lo mismo que ‘prevenir de algo’

21/10/2013

La expresión prevenir de algo, con la preposición ‘de‘, significa ‘avisar o advertir de que algo puede ocurrir’ y por ello no es apropiado su uso en lugar de prevenir algo, sin la preposición, que significa ‘tratar de evitar o impedir un daño’.

En las noticias se pueden encontrar ejemplos donde aparece este giro usado de modo inapropiado:

  • «El ejercicio se presenta como la vacuna que previene de las enfermedades» o
  • «Se han instalado zócalos que previenen de rozaduras y el ensuciamiento de las paredes».

Tal como señala el Diccionario del Estudiante de la Real Academia Española, cuando prevenir significa ‘prever o tratar de evitar un daño o peligro’ o ‘prever un acontecimiento y tomar medidas y precauciones’, no se usa la preposición ‘de‘, que sí puede emplearse con el sentido de ‘informar con anticipación’.

Atendiendo a lo que se quiere expresar, las frases anteriores se podrían haber redactado del siguiente modo:

  • «El ejercicio se presenta como la vacuna que previene las enfermedades» o
  • «Se han instalado zócalos que protegen de rozaduras y el ensuciamiento de las paredes».

Sí se puede decir prevenir de algo cuando tiene los sentidos de ‘avisar’ y ‘alertar’, como en

  • «Sus compañeros le han prevenido de las consecuencias que tendría para su carrera»,

así como cuando se usa con pronombre, con el sentido de ‘protegerse ante alguien o algo’, como en

  • «Se aconseja la vacunación para prevenirse de (o contra) la gripe».

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[LE}– ‘Cíborg’, adaptación española del inglés ‘cyborg’

18/10/2013

Cíborg, y en lugar de cyborg, es la escritura recomendada en español de esta palabra que se refiere a los seres compuestos de elementos orgánicos y cibernéticos.

En las noticias relacionadas con la cibernética y la ciencia ficción aparece a menudo esta voz escrita en su forma inglesa:

  • «En esa sociedad futurista la tecnología ‘cyborg’ es un modo de vida»,
  • «Es el primer ciudadano del mundo en obtener el estatus de ‘cyborg’».

Esta palabra se ha formado en inglés a partir de cyber y organism, y puede adaptarse sin problema alguno a la ortografía española como cíborg, sobre todo si se tiene en cuenta que ya existe ciber-, usado en palabras como cibernauta y ciberespacio.

La palabra se escribe con tilde en la <i>, según la reciente Ortografía de las Academias de la Lengua, como le corresponde por la pronunciación mayoritaria.

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NotasCMP

Me parece muy bien, pero

  1. ¿por qué no hacen lo mismo con affair?
  2. ¿por qué no lo dejaron en ‘cíbor’ ya que serán muy pocos los que pronuncien esa ‘g’ final?

[LE}– Las palabras más autóctonas de México, Panamá y Uruguay

18-10-13

¿Cuál es el mexicanismo más Mexicano? ¿Cuál es el panameñismo más Panameño? ¿Cuál es el uruguayismo más uruguayo?

Con estos tres países empezamos la creación del Atlas sonoro de las palabras más autóctonas del español.

Lo hacemos en el contexto del VI Congreso Internacional de la Lengua que se celebrará en Panamá, del 20 al 23 de octubre.

Tres escritores de los países citados han elegido una palabra con la que dan el pie para que ustedes propongan el vocablo que consideren más auténtico, o que refleje o represente mejor al respectivo país.

Es una manera de recordar la gran diversidad de una lengua hablada por cerca de 500 millones de personas y que puede ser entendida por sus hablantes en un 80%. Un idioma policéntrico, polifónico y en expansión. Forma parte de nuestra cobertura especial de la cita más importante del español.

Cada día, desde hoy y hasta el jueves próximo, propondremos tres países en los que sus respectivos escritores sugieren un vocablo por cada país, y ustedes lanzan con sus comentarios otras palabras.

Esta iniciativa de pluralidad y diversidad del español coincide con la presentación en Panamá de la edición digital del Diccionario de Americanismos, publicado por la RAE y la Asociación de las 22 Academias de la Lengua, a cargo del académico Humberto López.

Un gran libro de consulta gratuita en la Red que contiene más de 70.000 entradas y unas 120.000 acepciones sinónimos y variantes de muchas de las voces, etimología o procedencia de las palabras en la mayoría de casos.

Ahora sí, las palabras propuestas hoy por escritores de México, Panamá y Uruguay:

México: PINCHE. Por José Emilio Pacheco

En México, pinche canceló su acepción normal para adquirir, no se sabe cuándo, las características de un epíteto derogatorio que sorprende por su omnipresencia y durabilidad.

El más amplio catálogo de acepciones lo consigna el excelente Diccionario del Español Usual en México, de Luis Fernando Lara, en su segunda edición de 2009. Lara advierte que se trata de una grosería: «Pinche” 1. Que es despreciable o muy mezquino. 2. Que es de baja calidad, de bajo costo o muy pobre.

“Pinche” puede ser un empleado, el hábito de fumar, la suerte, un policía, una camisa, un perro, una casa, una persona, el mundo entero, una comida, un regalo, un sueldo o bien lo que a usted se le ocurra. Se trata, pues, de un epíteto que degrada todo lo que toca. Normaliza y vuelve aceptable una furia sin límites contra algo que nos ofende y humilla pero no podemos cambiar.

Admite grados y amplificaciones: “Esa novela me pareció un poco pinche”. “El racismo es una actitud pinchísima”. A veces puede ser un sustantivo inapelable: “No te lleves con él: es un tipo de lo más pinche.” Puede adquirir el rango de injuria máxima: “No me vuelvas a hablar, hijo de tu pinche madre.”

No sé cuándo empezó a emplearse, y nunca he leído nada sobre su origen. Ya que “pinche” en español común es “el ayudante de cocina”; sin ninguna pretensión ni autoridad, se me ocurre que el término se originó en tiempos de la hacienda y el latifundio. Nació entre los peones obligados a trabajar la tierra para beneficio de los amos y que veían con explicable resentimiento a quienes laboraban en ocupaciones serviles dentro de la casa grande.

Si el uso está restringido a México, resulta algo anecdótico e insignificante frente al hecho de que, a diferencia de tantos otros idiomas, quinientos millones de personas podamos entendernos en nuestra lengua materna. Es una “pinche” desgracia que muy pocas veces tengamos conciencia de este prodigio.

Panamá: SINVERGÜENZURA. Por Carlos Wynter Melo

Sinvergüenzura es el sustantivo de la infinitud y, en consecuencia, de la libertad absoluta. Una sinvergüenzura es comerse el mundo de un bocado. Es un escape —a veces son francamente inmorales las reglas morales— o el motivo de que exclames de repente, porque te nació de las vísceras: ¡Qué sinvergüenzura!, para quejarte o decir, oye, es asombroso que los humanoides seamos inmensos.

Uruguay: CELESTE. Por Claudia Amengual

Algún distraído diría que el término celeste proviene de la camiseta de la selección de fútbol, pero lo cierto es que ésta lo toma de nuestra bandera nacional. De ahí derivan expresiones populares, como la celeste o soy celeste que han enriquecido el significado de este color y lo han transformado en una marca de la identidad nacional uruguaya.

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[LE}– Uso correcto de los verbos ‘acordar’ y ‘recordar’

16/10/2013

El verbo acordar(se), cuando significa ‘tener algo presente en la memoria’, se construye con la preposición <de> (acordarse de algo), a diferencia del verbo recordar, que lo hace sin esa preposición (recordar algo).

En los medios de comunicación pueden verse frases como

  • «La alcaldesa no se acuerda que acaba de privatizar la gestión del agua» o
  • «Ya nadie se acuerda que el Barcelona buscaba un central el año pasado».

El Diccionario Panhispánico de Dudas explica que ya desde antiguo es frecuente omitir la preposición <de> tras el verbo acordar(se), en especial en la lengua oral y coloquial («Me acordé que era tu cumpleaños» o «¿Te acuerdas la noticia que me leíste ayer?»), aunque recomienda que en la lengua general culta se mantenga.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido más apropiado escribir

  • «La alcaldesa no se acuerda de que acaba de privatizar la gestión del agua» y
  • «Ya nadie se acuerda de que el Barcelona buscaba un central el año pasado».

Respecto al verbo recordar, la misma obra recomienda evitar, en el habla culta, las formas recordarse de algo (un uso antiguo que aún pervive en algunas zonas de España y América) y recordar de algo.

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[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Monitor

14 octubre 2013

El término monitor es una de esas palabras que pueden tener varios significados y a las que se les conoce como ‘polisémicas’.

Por un lado nos encontramos que monitor nos sirve para referirnos a aquella persona que se dedica a guiar o enseñar en el aprendizaje y práctica de alguna actividad, sobre todo relacionada con el deporte, el tiempo libre o las actividades extraescolares. Palabras como instructor y entrenador son sinónimas de ese término.

El origen etimológico es la palabra latina monitor cuyo significado era advertir/avisar y se utilizó en la época del Imperio Romano para referirse a aquellos esclavos o subalternos que acompañaban a sus amos y cuyo trabajo consistía en ir recordándoles los nombres de las personas con las que se iban cruzando, así como los detalles sobre las mismas que fuesen de importancia para su señor.

También solían colocarse cerca del atril de los oradores y, en caso de que éstos se quedasen en blanco, darles el pie sobre lo que debían decir en sus discursos o alocuciones.

Pero también nos encontramos que llamamos monitor a un dispositivo o pantalla de control (entre ellos la pantalla del computador) que sirve para seguir y leer los datos de un sistema o actividad.

En este caso también tiene el mismo origen, pero llegó a nosotros a través del inglés, ya que los anglosajones tomaron el término del latín y le dieron, entre otros, el significado de ‘avisador’, utilizándolo para referirse a ese tipo de dispositivos.

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[LE}– ‘Severo’ no es lo mismo que ‘grave’

14/10/2013

El término severo, en español, equivale a riguroso, áspero, duro en el trato o exacto y rígido, y no a extremo, grave, importante o serio, acepciones éstas que sí tiene la voz inglesa severe.

Sin embargo, es habitual encontrar en los medios frases como

  • «Cáritas alerta de que la pobreza severa afecta ya a tres millones de personas en España» o
  • «La crisis aumenta la pobreza severa que afecta ya a tres millones de personas».

El Diccionario Panhispánico de Dudas explica que usar severo con el significado de grave, serio, importante o extremo es un calco inapropiado de la palabra inglesa severe.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo más adecuado habría sido

  • «Cáritas alerta de que la pobreza extrema afecta ya a tres millones de personas en España» y
  • «La crisis aumenta la pobreza extrema que afecta ya a tres millones de personas».

Este calco, aunque muy asentado, es igualmente censurable en la jerga médica, y así lo critican algunas obras como el Diccionario de Términos Médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, o el Diccionario Crítico de Dudas Inglés-Español de Medicina, de Fernando A. Navarro.

En este ámbito, severo puede sustituirse por distintas formas según el contexto concreto:

  • grave: «insuficiencia cardíaca grave»;
  • intenso: fuerte: «dolor intenso», «fuertes náuseas»;
  • extenso: «soriasis extensa», o
  • avanzado: «cáncer avanzado».

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