[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Sabotaje

21-02-13

Conocemos como sabotaje al daño o deterioro que en las instalaciones o productos se hace como procedimiento de lucha contra los patronos, contra el Estado o contra las fuerzas de ocupación en conflictos sociales o políticos.

Asílo dice la RAE.

El término sabotaje tiene su origen en la palabra francesa sabotage y este a su vez en sabot, que significa zueco, zapato de madera.

Se dice que, en ocasiones, los operarios de las fábricas, que calzaban esos zuecos, los usaban para inutilizar la maquinaria con la que trabajaban, bien mediante la obstrucción de los engranajes o bien mediante golpes, con objeto de expresar su desacuerdo con sus patronos.

Si bien es ésta la explicación más difundida, existen otras variantes.

Por un lado nos encontramos con la explicación que nos dice que los saboteadores originales fueron los campesinos que pisoteaban con sus zuecos las cosechas para obligar a los propietarios de tierras a satisfacer sus peticiones.

Otras se decantan por decir que este tipo de calzado hacía caminar a los obreros de forma inestable y por ello se asociaba a la ineficiencia.

Y, por último, también se apunta al hecho de que el sabot es un dispositivo que sujeta los durmientes a las vías férreas y que algunos obreros franceses, durante una huelga acontecida en 1912, los aflojaron o quitaron con el objeto de dificultar el paso de los trenes.

Fuentes de consulta: atp / hicow / ddooss / etimologias.dechile / airesgalegos / wikipedia / RAE

[LE}– ‘Vaporear’, mejor que ‘vapear’

11/10/2013

Vaporear, mejor que vapear, es la forma recomendada para referirse a la acción de aspirar y despedir el vapor de los cigarrillos electrónicos.

Sin embargo, la forma que se suele emplear en los medios de comunicación es vapear, como puede verse en los siguientes ejemplos:

  • «En vez de fumar se llama vapear, por el vapor que emite simulando en apariencia el humo del cigarro» o
  • «Cada vez son más los fumadores que se pasan a la moda de vapear, o fumar cigarrillos electrónicos».

El Diccionario Académico ya recoge el verbo vaporear con el significado cercano de ‘exhalar vapores’, de modo que el uso de este verbo en el contexto de los cigarrillos electrónicos puede considerarse una ampliación léxica de esta acepción.

Además, en aquellos casos en los que a un sustantivo terminado en -or se le añade el sufijo -ear, el sustantivo permanece inalterado: de sabor y color se forman saborear y colorear, no sabear ni colear.

De acuerdo con este criterio, a partir de vapor se deriva vaporear, no vapear (posible adaptación de vaping, que es la palabra que se está usando en inglés).

Por otro lado, los verbos vaporizar y evaporar no serían adecuados, pues tienen otros significados (vaporizar, en concreto, es lo que hace el cigarro electrónico: ‘convertir un líquido en vapor’).

Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «En vez de fumar se llama vaporear, por el vapor que emite simulando en apariencia el humo del cigarro» y
  • «Cada vez son más los fumadores que se pasan a la moda de vaporear o fumar cigarrillos electrónicos».

Fuente

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Rebeca y cardigan

03-08-12

clip_image001Rebeca es el nombre de una prenda de vestir femenina, chaqueta de punto.

Es también conocida como cardigan, que es sin cuello, abrochada por delante, y cuyo primer botón está, por lo general, a la altura de la garganta.

Con el nombre de cardigan se popularizó a raíz de la película de 1940 “Rebecca”, dirigida por Alfred Hictchock, pues la actriz principal de esta película, Joan Fontaine, vestía ese tipo de chaqueta.

El cardigan debe su nombre a James Thomas Brudenell, séptimo conde de Cardigan, que popularizó su uso. Este personaje, que el 25 de octubre de 1854 dirigió la famosa Carga de los Cuatrocientos —o Carga de la Brigada Ligera, ocurrida en el llamado desde entonces Valle de la Muerte, durante la batalla de Balaclava de la guerra de Crimea—, ha pasado a la historia no sólo por aquella disparatada y suicida gesta, inmortalizada por la literatura y el cine, sino también, y tal vez en primer lugar, por este tipo de jersey de lana tejido a mano que formaba parte habitual de su indumentaria y al que dio nombre.

Cortesía de Leo Masina

[LE}– ‘Victimar’ no es lo mismo que ‘victimizar’

09/10/2013

Victimar significa ‘matar, asesinar’, mientras que victimizar es ‘convertir en víctimas a personas o animales’.

Por tanto, no es adecuado emplearlos indistintamente.

En los medios de comunicación se encuentran frases como

  • «Bajo custodia el sospechoso de victimizar con arma de fuego a mujeres en Brooklyn» o
  • «El Gobierno boliviano está abusando de manera peligrosa de la victimación como mecanismo de defensa».

Lo adecuado en el primer caso hubiera sido emplear

  • «Bajo custodia el sospechoso de victimar con arma de fuego a mujeres en Brooklyn»

puesto que se refiere a matar, Y en el segundo, sería

  • «El Gobierno boliviano está abusando de manera peligrosa de la victimización como mecanismo de defensa»,

ya que se refiere a transformar en víctimas.

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[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Rameras

26-10-12

Tal y como ocurrió tiempo atrás con el post en el que expliqué el origen de la palabra ‘pelandusca’; en esta ocasión os traigo una entrada también relacionada con otro término que, en nuestra extensa y rica lengua, existe para referirse a una prostituta.

En el post de hoy os traigo el origen de la palabra ‘ramera’ en relación a la mujer cuyo oficio es la relación carnal con hombres (según la definición que le da el Diccionario de la RAE).

Era costumbre en la Edad Media que para diferenciar las casas en las que se ejercía la prostitución, a las de otro tipo de establecimiento o vivienda particular, se colgaban unas ramas junto a la puerta (Joan Coromines en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico  apunta que eran ramos de flores).

Algunas fuentes indican que los primeros en poner una rama en la puerta fueron los taberneros y que, en los inicios, en estos lugares era en los que ejercían su actividad las meretrices, mientras a los clientes se les servía unas jarras de vino y un buen yantar.

Sea como fuere, se les aplicó a las prostitutas (y no a los taberneros)  el apelativo de rameras y  desde entonces así han sido conocidas.

Fuentes de consulta: Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico de Joan Coromines / ‘La Prostitución: El Espejo Oscuro’ de Dolores Juliano / etimologias.dechile

[LE}– ‘Post mortem’ se escribe separado, sin tilde y en cursiva

08/10/2013

Post mortem, que significa ‘después de la muerte’, se escribe en dos palabras, sin tilde y en cursiva.

Esto de acuerdo con la Ortografía Académica, que establece que las locuciones latinas han de recibir el mismo tratamiento que las de cualquier otro idioma; es decir, que lo apropiado es escribirlas en cursiva.

Los medios informativos, sin embargo, alternan diversas grafías de esta locución:

  • «La póliza de decesos cubre servicio de asistencia y asesoramiento postmortem»,
  • «Maduro se ha adueñado del efecto post mortem»,
  • «La autopsia y el informe post-mortem han sido realizados por un equipo de tres doctores»,
  • «En referencia a las lesiones en las zonas blandas, se determinó que fueron post mórtem»…

En los ejemplos anteriores, de acuerdo con la norma académica vigente, lo adecuado habría sido escribir |, en dos palabras, sin tilde y en cursiva.

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[LE}– ‘Bío’ se escribe con tilde

07/10/2013

El término bío, utilizado para denominar los alimentos procedentes de la agricultura o la ganadería ecológicas, procede del elemento compositivo bio-, pero ha pasado ya a utilizarse como un sustantivo que ha de escribirse con tilde en la <i> por ser un bisílabo ortográfico.

Sin embargo, en los medios de comunicación —y, en general, en todos los ámbitos— tiende a escribirse sin tilde, como si fuera una palabra monosílaba:

  • «Los alimentos bio, protagonistas esta semana» o
  • «Los productos bio florecen en plena crisis».

No suele utilizarse en plural porque se emplea casi exclusivamente en aposición, complementando a otro sustantivo (productos bío), pero, si aparece en otros contextos, debería recurrirse al plural regular bíos:

  • «Encontrará los bíos en el tercer pasillo».

Bío se utiliza también en el entorno de internet como acortamiento de biografía:

  • «Cómo mejorar tu bío en Twitter».

En ninguna de sus acepciones es necesario el empleo de resaltes tipográficos, de modo que lo recomendable es escribirlo siempre en redonda, sin comillas.

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[LE}– ‘Duodécimo’ no es lo mismo que ‘doceavo’

04/10/2013

Tal como señala el Diccionario Panhispánico de Dudas, no es adecuado emplear los numerales fraccionarios (onceavo, doceavo,…) como ordinales (undécimo, decimosegundo,…).

Sin embargo, existe cierta tendencia a emplear los fraccionarios como ordinales, y de esta forma pueden verse frases como

  • «La leonesa Carolina Rodríguez es la onceava mejor gimnasta a nivel mundial» o
  • «Los trabajadores entran hoy en su quinceava jornada de huelga»,

donde lo adecuado habría sido escribir undécima y decimoquinta, respectivamente.

En cambio, según la Nueva Gramática de la Lengua Española, los numerales ordinales sí pueden funcionar como fraccionarios:

  • «Se quedó con la duodécima parte del premio» (o decimosegunda) o
  • «Le perteneció la undécima parte de las ganancias» (o decimoprimera),

aunque sigue siendo preferible emplear el fraccionario y decir

  • «… la doceava parte del premio» y
  • «… la onceava parte de las ganancias».

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[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Que te den morcilla

28-11-12

Cuando a alguien le dicen esto es que están deseando su muerte, y no lo que a veces se supone.
Hace mucho tiempo, el método para acabar con los perros callejeros de las ciudades era terrible y brutal. Se trataba directamente de matarlos, de acabar con ellos sin mayores miramientos. ¿Cómo?

Los empleados del Ayuntamiento buscaban esos perros vagabundos y les daban de comer morcilla envenenada con estricnina. De ahí viene la expresión «Que te den morcilla» que viene a decir que nos deberían tratar como a aquellos pobres perros.
Más tarde este método fue sustituido por la captura de los perros callejeros y su reclusión en algún centro, tal y como ocurre actualmente con las perreras municipales.

Fuente: El porqué de los dichos, de José María Iribarren