[*Opino}– La Educación en España: ‘Así defiende IU a los profesores’ y ‘Las preguntas de Primaria que no superaron los opositores a maestro’

22-03-13

Carlos M. Padrón

En los tres artículos mencionas abajo ya se ha dicho bastante sobre lo ocurrido con las respuestas dadas a los exámenes de oposición a maestros hechos hace pocos días en la comunidad de Madrid.

Hasta ahora me he limitado a reproducir los tales artículos, pero ante lo que explican los dos que siguen siento que hay que destacar el discurso de la diputada comunista del partido IU (Izquierda Unida, ¡qué raro!), la lastimosa forma en que lo hizo, y el mensaje que contenía, y que viene a ser el mismo que predican los comunistas: abolición de la excelencia, e igualar por abajo, o sea, todos burros.

En amarillo resalto las frases que ratifican esto y que, simplemente, dan vergüenza ajena, ganas de llorar y hasta rabia, pero es que hoy día, en países como España y otros, cualquier ignorante puede ser diputado o algo de mayor rango.

¿Por qué? Porque al abundante, y en constante aumento, conglomerado de resentidos sociales con escaso, si no nulo, nivel de educación —que en los partidos de izquierda son mayoría, y cuyo voto, gracias a la forma en que se entiende ahora la democracia, vale lo mismo que el de la gente educada— les encanta ver en el poder a uno de los suyos.

He dicho que en este blog no quiero, entre otras cosas, ni política ni pornografía (y valga la redundancia), pero, en mi opinión, este caso tiene mucho más de social que de político, pues se trata de un verdadero cáncer en la sociedad española.

Los artículos arriba mencionados son éstos:

  • ‘Soria es una comunidad, la gallina un mamífero, y el Duero pasa por Madrid’, e ‘. Importantes lagunas en Lengua y Literatura’. ¡Que viva España!
  • España. La gallina es un mamífero
  • España. Los errores más frecuentes de los candidatos a profesores

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2013-03-21

Así defiende IU a los profesores

C. Jordá

Con defensas como ésta no hacen falta muchos ataques, han debido pensar los profesores al escuchar la intervención de la diputada comunista en la Asamblea de Madrid, Eulalia Vaquero.

La de IU, que además es portavoz adjunta de su grupo en la cámara regional, ha realizado una pregunta parlamentaria a la consejera de educación, Lucía Figar, sobre el polémico examen de las oposiciones a profesores de la CAM, pero en los tres minutos y medio en los que ha dispuesto de la palabra ha leído con evidentes problemas un discurso inconexo, por momentos incoherente y cuando menos caótico, lleno de pausas a destiempo, paradas y balbuceos.

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(Eulalia Vaquero)

Vaquero ha defendido que la publicación de los resultados de la oposición es parte de una «guerra sucia, indigna y miserable» de la Comunidad de Madrid para «deshacerse» de «miles de profesores de la educación secundaria».

Mientras leía toda su intervención, no sin evidentes problemas, la diputada comunista ha calificado los vergonzosos resultados de los exámenes como de «unos cuantos datos sesgados de un supuesto informe».

«A estas alturas —ha llegado a decir Vaquero— poco importa ya si el informe existe o no, porque el daño ya está hecho», para poco después espetar a la consejera Lucía Figar que «la incompetente es usted», y de acusarla de querer sustituir el «actual sistema de acceso a la función pública por un modelo de contratación al margen de cualquier control social».

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2013-03-21

Las preguntas de Primaria que no superaron los opositores a maestro

Hace unas semanas, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid anunció su intención de modificar los baremos para el acceso de profesores interinos a los colegios madrileños. El objetivo era dar más peso al examen frente a la experiencia, como ocurría hasta ahora, procurando así que acabaran en las aulas los aspirantes más preparados.

Como prueba de que el sistema tiene que ser cambiado, la Comunidad dio los datos de los aprobados y suspensos en la prueba de conocimiento que hicieron los opositores. Aunque aprobarlo era imprescindible para obtener plaza fija, no lo era para acceder a la lista de interinos. Sólo el 13% de los aspirantes aprobaron.

Pese al resultado, la totalidad de las preguntas, a las que ha tenido acceso LD, responden a conocimientos básicos de Lengua, Ciencias Naturales, Geografía y Matemáticas.

La propia Consejería indicó que correspondían al currículo de un niño de 12 años. Éstas son las preguntas que los maestros debían responder:

Lengua

La prueba consistía en responder varias preguntas sobre un texto autobiográfico de Pío Baroja, y he aqui los resultados; entre paréntesis va el porcentaje de los aspirantes que respondieron correctamente.

Se solicitaba,

  • Un resumen del texto (69%)
  • Deducir, tras la lectura, si era un buen lector (84%)
  • Definir las palabras «basta» y «vasta» en distintos contextos (55%)
  • Definir «escrúpulo», «disertación», «extasiar» y «pronóstico» (31%)
  • Analizar morfológicamente varias palabras extraídas del contenido (en torno al 15%), e
  • Identificar verbos, sujetos, complementos directos y circunstanciales (57%).

Ciencias Naturales

La prueba pedía «clasificar» varios animales —serpiente, gavilán, caracol, gallina y gato—, una pregunta que dio pie a las respuestas que acabaron en los titulares de la prensa. Acertó el 31%.

La siguiente pregunta, sobre la relación, nutrición y reproducción de los reptiles, fue acertada por el 10,3%.

Geografía

En el examen se presentaba un mapa mudo con los límites de las provincias, mapa en el que los aspirantes tenían que marcar las comunidades autónomas con sus nombres. Lo consiguió el 31%.

También había que situar las ciudades de Ávila y Pamplona, citadas en el texto, y escribir el nombre de las provincias por las que pasa el Duero, el Ebro y el Guadalquivir. El porcentaje de éxito fue del 38% y el 1,8%, respectivamente.

Literatura

Tras recordar que Baroja pertenecía a la Generación del 98, el examen pedía marcar los escritores del 98 de una lista en la que aparecían, entre otros, Pedro Salinas, Ana María Matute, Benito Pérez Galdós, Miguel Delibes y José de Espronceda.

Matemáticas

Las preguntas de Matemáticas, las más ‘cateadas’ junto a las de Geografía, incluían

  • Operaciones con fracciones y decimales muy simples (43%)
  • Pasar de decimal a fracción y viceversa (21 y 57%)
  • Ordenar series de decimales y fracciones (33%)
  • Resolver porcentajes (25%), y
  • Resolver ecuaciones de primer grado (24%).

También pedían equivalencias de medidas, como a cuánto equivalen 2 kilos y 30 gramos en kilos y en gramos, o diez hectáreas en kilómetros y metros cuadrados (7%), así como calcular longitudes y áreas de un círculo y dos trapecios con los datos de las medidas de los lados (23%).

Fuente: Libertad Digital

[*Opino}– Acerca del Papa Negro y las profecías de San Malaquías

15-03-13

Desde finales de los años ’60s, y con motivo de la aparición del libro «El retorno de los brujos», comenzó en mí el interés por lo esotérico, como la ouija, y en 1972 comencé a interesarme por las profecías de Nostradamus y las de San Malaquías; a estas últimas se refiere el artículo que copio al final.

Y desde 1972 he tratado de encontrar en esas profecías algo que encaje con los hechos realmente ocurridos.

En este proceso aprendí que los tales profetas pierden «exactitud» a medida que, en el tiempo, lo que profetizan se aleja del día en que la profecía fue hecha, y que la parábola disfraza, las más de las veces, sus aseveraciones.

San Malaquías usó para cada Papa una frase, como si fuera un lema o eslogan, que define, o a la persona del Papa o a rasgos de su papado. Y en el caso de Francisco I me ha llamado la atención el artículo firmado por Rubén Amón y que copio a continuación porque, basándome en lo de la parábola, ¿qué tal si lo del Papa Negro no se refiere al color de la piel de éste sino al del hábito que por años llevó antes de llegar al papado?

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15/03/2013

Rubén Amón

Del Papa negro al Papa blanco

Jorge Mario Bergoglio vuelve a reunirse esta mañana con los cardenales. Una audiencia prevista en el aula clementina que tiene un sentido protocolario y que resuelve la agenda oficial del Papa, pues no existe noticia de otras actividades hasta la cumbre con la prensa de mañana y hasta el ángelus del domingo.

Será la ocasión de reencontrarse con los fieles y de habituarse a un color, el blanco, que parecía inaccesible, cuando no prohibido, a los miembros de la Compañía de Jesús, cuya trayectoria de casi cinco siglos con las prioridades programáticas de la educación y la evangelización nunca ha aportado el revulsivo de un solo Pontífice.

Semejante evidencia no contradice el poder histórico ni contemporáneo de los jesuitas. Hasta el extremo de considerarse ‘Papa Negro’ a la máxima autoridad de la Compañía. Una manera de significar su extraordinaria influencia temporal, más allá de otras acepciones convencionales, como el color negro de las sotanas de los jesuitas y el papel de consejero, o de Papa en la sombra, que ha caracterizado algunas bicefalias que gobernaron la Santa Sede.

En realidad, la ausencia de pontífices jesuitas, hasta la designación de Bergoglio no obedece tanto a la discriminación como a que los principios fundacionales de la Compañía, elaborados al dictado de San Ignacio de Loyola en 1540, excluían las pretensiones de ocupar dignidades eclesiásticas, siempre y cuando no fueran establecidas por el criterio del eventual Papa.

Entre los votos característicos de los jesuitas tanto figuran los tres habituales de las órdenes religiosas —obediencia, pobreza y castidad— como un cuarto específico que concierne a la obediencia al Papa, de tal forma que un Papa jesuita sería una especie de anomalía o de fenómeno endogámico.

O no lo sería si la designación de Bergoglio, como arzobispo de Buenos Aires y como cardenal primado de Argentina «por orden» del Papa, implicara, como es el caso, una dispensa de los votos, una «suspensión» y, por la misma razón, una posición compatible con la carrera al trono de San Pedro.

Efervescencia e incertidumbre

Este trono lo ocupa, desde las siete de la tarde del martes, Jorge Mario Bergoglio, motivo por el cual la sede romana de la Compañía se atiene a una mezcla de efervescencia e incertidumbre.

Efervescencia por la novedad de un jesuita al frente de la Iglesia. Incertidumbre porque ellos, los jesuitas, han desempeñado un papel independiente, incluso aristocrático, muchas veces origen de los recelos de otras órdenes e instituciones.

Recelos que ahora crecen y que mantienen en situación de alerta a los movimientos conservadores que pujaron al abrigo de Wojtyla.

Empezando por los neocatecumanales y los Legionarios de Cristo, y por la prelatura del Opus Dei, cuyos exponentes romanos nos confiesan «sottovoce» que Bergoglio no les agrada y que hubieran preferido la alternativa sudamericana y continuista del brasileño Scherer.

Se entendería así el apodo conciliador que ha buscado y encontrado Bergoglio. No se llama Francisco en homenaje a los santos más ilustres de la Compañía (Francisco Javier, Francisco de Borja), sino en alusión al San Francisco de los pobres y de los damnificados.

«En realidad, San Ignacio de Loyola tomaba ejemplo de San Francisco de Asís», aclaraba en plan corporativo Antonio Spadaro, quien es el director de la revista Civiltà Cattolica, un azote impenitente a la gestión de Bertone como subalterno de Benedicto XVI, y una plataforma mediática en la que se han expresado los teólogos jesuitas más beligerantes hacia el conservadurismo de los últimos 35 años.

Han sido los medios de comunicación un «arma» de los jesuitas romanos, como lo demuestra la titularidad de la Radio Vaticana, aunque la salud de la ubicua Compañía no puede considerarse demasiado entusiasta, especialmente por el descenso de las vocaciones y por la escasez de valedores en el ámbito episcopal —67 obispos en todo el mundo—, aunque la llegada providencial de Bergoglio ha obrado una singular proeza cromática: el negro se convirtió en blanco.

Fuente: El Mundo

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15-03-13

El Papa Negro y las profecías de San Malaquías: la superstición acompaña a Francisco I

Desde el principio de los tiempos, las civilizaciones pasadas han creado un mundo imaginario lleno de supersticiones, leyendas y mitos que explicaban desastres naturales y los fenómenos que no podían comprender.

En lo referido a la religión católica, al nuevo Papa le acompañarán las supersticiones en torno a su trono en Roma. Por ejemplo, circulan las famosas Profecías de san Malaquías, más respetadas en estos círculos que las de Nostradamus.

Las Profecías de san Malaquías son dos textos que se publicaron en 1595 y en 1690, cuyo contenido se atribuyó durante varios siglos al arzobispo san Malaquías de Armagh, de ahí su nombre.

Este hombre vivió entre el 1094 y 1148, por lo tanto, antes de los cismas entre cristianos. Actualmente existen no sólo serias dudas sobre la veracidad de tales profecías, sino también sobre su atribución a este santo y también a su propia autenticidad.

La más conocida de las profecías es la llamada ‘Profecía de los Papas’, descrita en el libro de éxito en su época ‘El árbol de la vida, el ornamento y la gloria de la Iglesia’, libro de 1595, el cual habría sido publicado por el monje benedictino de nacionalidad belga, Arnoldo Wion, y en el que, entre otros temas, se habla sobre la figura de san Malaquías.

En el texto, se asegura que san Malaquías predijo que habría otros 112 Papas desde el contemporáneo a él, Celestino II (cuyo papado trascurrió entre los años 1143-1144), hasta la llegada de un supuesto Pedro el Romano, e incluyendo a los antipapas.

Se entiende que dijo que habría 112 Papas más, y que con el último acabaría el mundo conocido, llegando por tanto el mencionado por el cristianismo como ‘día del Juicio final’.

Según estos cálculos, Benedicto XVI habría sido el penúltimo ya que fue el 111º, con lo cual habría llegado ahora… ¿Pedro el Romano, último papa? Pero su nombre es Francisco I, al menos a la luz del mundo.

El Papa negro

La otra gran profecía en torno al mundo papal es la del Papa Negro.

Se trata de una profecía de Nostradamus acerca de la llegada, en el siglo XXI, de un hombre de color con mucho poder que anunciaría el fin de los tiempos.

«Al principio habrá enfermedades mortales como advertencia, luego habrá plagas, morirán muchos animales, habrá catástrofes, cambios climáticos, y finalmente empezarán las guerras e invasiones del rey negro», rezaba la profecía de Nostradamus.

Por lo que ha pasado en estos años durante el tiempo en que Benedicto XVI ha estado en la Santa Sede, podemos decir que lo hemos visto todo: plagas, catástrofes, y hasta casos de abuso sexual a menores en los que la misma Iglesia se ha visto involucrada; algo que deja hasta corto el apocalíptico presagio de Nostradamus.

Ahora bien, ese hombre de color, que muchos entendidos vaticinaron que vendría después de la muerte de Juan Pablo II, tampoco ha aparecido tras la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI, ya que Bergoglio, Francisco I, es también de raza blanca.

Los supersticiosos se sostendrán ahora, quizás, en que es argentino, latinoamericano, y que, por tanto, es el rasgo novedoso que precede al gran cambio.

Fuente: Política Digital

[*Opino}– Las doce reglas de oro para vivir en pareja

12-03-13

Lo que se dice en el artículo que copio abajo, y que creo válido en todos sus puntos, ya fue bien explicado en el libro “The road less traveled” (La nueva psicología del amor).

Regla 5. En el artículo Sobre el drogamor, la pareja, la felicidad… ya dije que ‘No doy menos de lo que me dan ni acepto menos de lo que doy’.

Regla 6. Yo diría que, en gran medida, se dan las dos cosas, pues una suele dar paso a la otra.

Regla 7. Esas turbulencas son rasgo distintivo del drogamor.

Regla 8. ¡Qué difícl es que se cumpla!

Regla 11. También fue explicada, y muy bien, en el artículo «Cuida a tu pareja«, pero creo que es imposible que una madre bioanimal acepte eso.

Como ya he dicho en varios artículos de la serie Drogamor, para las más de estas madres el marido es el proveedor que ella necesita para que la mantenga a ella y a sus hijos (con ‘sus’ quiero decir los de ella, porque en el fondo ella cree que son sólo suyos) y, por tanto, en prioridad el marido está por debajo de los hijos.

Artículos relacionados:

· Mujeres en su salsa

· Las mujeres y la escogencia de pareja

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12/03/2013

No es fácil mantener y conservar el amor en la pareja, aunque el ser humano haya nacido para vivir acompañado por esa persona que es especial entre todas las demás, que nos completa, que da sentido a nuestra vida y nos hace feliz.

El camino del amor tiene muchos baches, y cada pareja también. Ése es el territorio que mejor conoce el psicólogo Joan Garriga tras más de diez años trabajando con parejas y ayudándolas a conseguir una relación más sana y consciente.

En su nuevo libro «El buen amor en la pareja» se adentra precisamente en los recovecos del buen amor, un amor que se reconoce «porque en él somos exactamente como somos, y dejamos que el otro sea exactamente como es».

Como epílogo a ese libro del buen amor, que habla de las diferentes formas que existen de ser pareja y de encontrar la propia fórmula, la que a cada uno le haga dichoso, de estar con alguien, nos ofrece las doce reglas de oro para vivir hoy en pareja:

1. Sin ti no podría vivir / Sin ti también me iría bien

Somos dos adultos que nos sostenemos sobre nuestros propios pies, no dos niños buscando a sus padres. Sin ti también me iría bien, pero me alegra el corazón que sea contigo y que estemos juntos.

2. Te quiero por ti mismo / Te quiero por ti mismo

… bueno, a pesar de ti mismo. Es un regalo enorme amar las sombras del otro, su ego, sus dificultades, y ser compasivos con ello, porque eso significa que somos capaces de reconocer al otro miembro de la relación en su realidad más sombreada.

La pareja es un campo de crecimiento en el que se van limando las asperezas del ego gracias a que el amor compartido es capaz de soportarlas.

3. Hazme feliz / Siento el deseo espontáneo de que seas feliz

La pareja no está pensada para darnos la felicidad, aunque si sabemos conjugar todas sus dimensiones experimentamos algo que se acerca a la dicha.

Sentimos que pertenecemos a algo, que hemos creado una intimidad, un vínculo, y que construimos caminos de vida.

4. Quiero una pareja / Mejor me preparo para ser pareja

El exceso de «yo» y de individualidad por encima del sentido del «nosotros» convierte a la pareja en un campo increíble de libertad y, al mismo tiempo, nos expone a más y más soledad e incertidumbre; las dos cosas al mismo tiempo. Si quieres tener pareja, trabaja en tu interior para encontrar tu propio tono y manera para ser compañero o compañera, y lo demás se te dará por añadidura.

5. Te lo doy todo / Mejor dame lo que me mantiene en el mismo rango que tú

La pareja es una relación de igualdad en la que hay que procurar que haya un intercambio de equilibro y justicia para preservar la paridad de rango.

Dar mucho puede generar en el otro un sentimiento de deuda, y empequeñecerlo. Mejor dar lo que el otro puede devolver de alguna manera, puesto que con el intercambio fértil crece la felicidad.

6. Dámelo todo / Dame lo que tienes y eres y yo puedo compensar para mantener en mí dignidad

Cuando alguien en una relación lo pide todo del otro, debemos sospechar dos cosas:

1. La primera, que esa persona es un niño, y,

2. La segunda, que, sin duda, esa persona no va a tomar y apreciar lo que se le da, porque está anclada en un guión de insatisfacción que se nutre con su demanda, la cual, aunque sea atendida, no le satisface.

Mejor el intercambio positivo y gratificante, al negativo e hiriente.

7. Ojalá sea intenso y emocional / Ojalá sea fácil

Algunas relaciones discurren con fluidez y facilidad, no chirrían. Son el resultado del encuentro de dos naturalezas que armonizan sin grandes desencajes. Otras veces, todo es difícil, a pesar del amor.

Cuando una relación es intensa y emocional, a menudo llega a ser desvitalizante. De hecho, las grandes turbulencias emocionales, y los juegos psicológicos desgastantes y fatales, tienen que ver con reminiscencias de heridas infantiles y viejos anhelos no colmados.

8. Lucho por el poder / Cooperamos

Demasiados siglos de lucha y sufrimiento entre hombres y mujeres nos convocan a una reconciliación. Es maravilloso cuando en la pareja ambos sienten adentro, de verdad, de corazón, que no hay mejor ni peor, y que caminan juntos. No uno por arriba y otro por abajo, no uno por delante y otro por detrás. Cooperan. Son compañeros, amigos, hermanos, amantes y socios. Uno y uno son más que dos.

En lo más profundo, las mujeres se suelen sentir mejores que los hombres —según mis estadísticas—, pero las más inteligentes se encargan de que sus parejas no lo noten.

9. Yo pienso, tú sientes y, ante lo difícil, sálvese quien pueda / Reímos y lloramos juntos, y juntos nos abrimos a la alegría y al dolor

Las parejas enfrentan en su proceso vital asuntos que en algún momento duelen: hijos que no vienen, abortos, muertes o enfermedades de seres queridos, vaivenes económicos y existenciales…. Son asuntos que ponen a prueba la capacidad de aguante de la pareja y que, o bien la fortalecen o bien la derrumban, y ponen en ella resentimientos y millas de distancia.

10. Que sea para siempre / Que dure lo que dure

Entrar en el amor de pareja significa también hacerse candidato al dolor de un posible final.

Hoy en día se habla de monogamia secuencial, esto es, de que, estadísticamente, cabe esperar que tengamos entre tres y cuatro parejas a lo largo de nuestra vida, con el consiguiente estrés y tránsitos emocionales complejos que ello conlleva.

Cuando no hay un contrato institucional de por medio, tenemos una oportunidad de crear a la pareja cada día, a nuestra manera, y de vivir lo que nos permite. Si llega el final, aprendemos el lenguaje del dolor, la ligereza y el desapego, para luego volver de nuevo al carril del amor y de la vida.

11. Primero los padres o los hijos, y luego tú / Primero nosotros (la pareja), antes que nuestras familias de origen y que nuestros hijos en común

Conviene saber que el amor se desarrolla mejor en universos de relación ordenados: que los padres sean padres y que los hijos sean hijos, que la pareja que se ha creado (que puede incluir a hijos de anteriores relaciones) tenga prioridad frente a parejas anteriores o frente a las familias de origen. Que el pasado sea honrado y labre un buen presente y un buen futuro.

Algunas personas dan más importancia a los hijos en común que a los anteriores, lo cual acaba creando malestar en todos. Al mismo tiempo, una pareja posterior debe saber que tiene más posibilidades de ocupar un buen lugar si asume que los hijos de su pareja estaban antes y respeta su prioridad.

12. Te conozco / Cada día te veo y te reconozco de nuevo

Algunas parejas no se relacionan con la persona que tienen al lado, sino con las imágenes interiores que se han ido formando de esa persona a lo largo del tiempo. Viven en el pasado y se olvidan de actualizarse cada día.

Para evitarlo, ayuda, y mucho, abrir la percepción a cada instante nuevo y no dar a la otra persona por supuesta. El otro se ilumina cuando le reconocemos y le descubrimos como nuevo, y de este modo también nosotros nos volvemos nuevos y jóvenes.

Fuente: ABC

[*Opino}– ‘Amour’, ¿es sólo Hollywood quien no la entendió?

10-03-13

Carlos M. Padrón

«’Amour’, la película que Hollywood no entendió» es el título de un artículo publicado en Libertad Digital (España) el 25-02-2013 con la firma de Andrés Arconada, quien añade que «Nos da pena que la mejor película del año, Amour, se vaya con un sólo premio, el de mejor película de habla no inglesa, quizás porque los académicos no se han atrevido con un film que yo creo que no han entendido«.

El pasado domingo, 10 de los corrientes, vi esa película, y, habida cuenta de que del cine se dice que es el séptimo arte, recordé lo que, allá por 1994 y en el programa «La radio de Julia» (España), escuché en boca de Fernando Sánchez Dragó lo que creo y sigo creyendo que es una gran verdad: «El arte que necesita explicación, no es arte«.

En este caso, no es raro que yo, que ni soy cinéfilo ni especialista cine, no entendiera esa película, pero así será de enredadita ella que, si es cierto que los académicos de Hollywood —que son varios y muy versados en cine— tampoco la entendieron, es porque necesita ser explicada, en cuyo caso no es arte y no amerita premio alguno.

Además de enredada, en ella destaca esto, que, si mal no recuerdo, era común en el cine de hace décadas:

  • Es oscura y demasiado lenta.
  • Abusa de la cámara fija.
  • Abusa del corte brusco de escenas, sin que éste se suavice con transiciones que faciliten y hagan más agradable el visionado.
  • Abusa del largo de las escenas, a veces en silencio absoluto.
  • Hay intercalación misteriosa de pasajes que, de verdad, sí necesitan de una aceptable y detallada explicación, como la presentación —bastante larga, por cierto— de unas pinturas.
  • En conjunto, parece esforzarse por obligar al espectador a deducir y adivinar, como si se tratara de una película policiaca.
  • Lo abrupto de su final, de difícil relación con el principio, es casi un alivio porque con él termina también la especie de tortura que es ver esa película.

Sí, acepto que el tema es impactante por lo dramático y duro, pero pienso que tal vez porque «Mar adentro» —cuyo tema conozco, pero que es película que nunca vi porque mi hija me recomendó que no la viera— se llevó el Oscar, los que hicieron «Amour» pensaron que también podrían llevárselo si se iban por un camino igualmente dramático, pero se equivocaron.

[*Opino}– Acerca del español escrito

19-02-13

Carlos M. Padrón

Según el artículo que sigue, la preparación que en España tienen los estudiantes en cuanto a ortografía, prosodia y demás, es un desastre.

Ante esto, me atrevo a aventurar que la preparación que en cuanto a eso tienen los profesores que no son de Lengua deja también mucho que desear, lo que indica que la cosa viene de viejo, de al menos una generación.

Recuerdo que, allá por los años ’80s, recibí, escrito por una profesora de Ciencias del colegio de mi hija, un informe que contenía cualquier cantidad de faltas de todo tipo.

Era tal desastre que me tomé la molestia de resaltar en amarillo todos los errores que contenía, y devolvérselo a la profesora en sobre cerrado que entregué a mi hija.

Para mi sorpresa, me contestó, por el mismo medio y forma, que ella era profesora de Biología y no de Lengua.

Si antes de contratarla, el colegio le hubiera hecho un examen escrito, posiblemente no habría obtenido el trabajo; o sea, que es el colegio el primer responsable porque, tal vez, sus directores tampoco saben escribir.

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19 Feb 2013

Para el profesorado, incluido el de la enseñanza superior, la mala ortografía es un quebradero de cabeza.

Los alumnos de hoy tienen una preparación que es la envidia de sus mayores: saben —más o menos— idiomas, ven mundo y acceden a altos títulos universitarios. Les falta, sin embargo, aquel afán por la caligrafía y la ortografía que los viejos maestros colmaban a base de reglas y dictados.

Ahora, dicen los profesores, el panorama es desolador, y el que está a punto de licenciarse es capaz de rellenar un examen con errores que hacen daño a la vista: vailar, habrir o derrepente.

La sospecha más generalizada es que los docentes han ido bajando el listón paulatinamente frente a las crecientes incorrecciones ortográficas de los exámenes de sus estudiantes; y éstos no acaban de ver la utilidad de poner una ‘h’ en su sitio, o eliminar una tilde allá donde las normas dicen que no debe de estar.

Así, se da la paradoja de que, en un país como España, que ha superado con creces sus viejos índices de analfabetismo y que lee más que nunca, las faltas de ortografía se hayan convertido en una lacra contra la que los profesores se sienten incapaces de luchar, si bien hay quien sueña con la pequeña transformación que promete una de las reformas del ministro de Educación, José Ignacio Wert: aumentar el número de clases de Lengua en secundaria.

Algunos ya se están adelantando, como la Comunidad Valenciana, que prevé penalizar a los alumnos con faltas en los exámenes de acceso a la universidad.

Paradójicamente también, esta despreocupación por la ortografía tiene relación con el uso de las nuevas tecnologías, las mismas que ponen los mejores textos y diccionarios a tiro de clic. Porque si lo importante es comunicarse, ¿por qué no ahorrarse tiempo con unas letras y tildes de menos?

Como pescadilla que se muerde la cola, habría que señalar el aumento del índice de lectura: el 92% de los españoles dice leer “algo”, y ello incluye mensajes instantáneos, de celular, donde los códigos no son los del viejo dictado.

Y ahí hay mucho que leer. Un dato: por el sistema gratuito WhatsApp circulan cada día mil millones de mensajes. Demasiado trabajo para los correctores.

Fuente: El País

[*Drog}– Acertadamente declarado como ‘imbecilidad transitoria’

14-02-13

Carlos M. Padrón

En el artículo que sigue —que en realidad se refiere al drogamor y no al amor, y amerita una felicitación a su autor, Manuel Cruz— quedan muy claros los pros y contras de ese sentimiento.

Acertadamente se le llama «intolerable espejismo engañoso» y «territorio privilegiado de la estupidez humana*«, además de «imbecilidad transitoria», pero no nos hagamos muchas ilusiones sobre la condición de transitoriedad, pues transitorio es también un huracán pero destruye todo a su paso.

Y si, como dice el autor, uno se enamora una sola vez en la vida, sólo que de diferentes personas,

  • ¿Cómo es posible que después de haber padecido una vez las consecuencias del drogamor, alguien caiga de nuevo en él sin darse cuenta de que busca un espejismo, de que no sirve de consuelo para el espíritu, ni de bálsamo para el corazón, tener que aceptar que esa persona de la que se estuvo drogamorado ya no es la que uno «amó» tiempo atrás, sino que ha pasado a ser otra distinta?
  • ¿Cómo creer, en tiempos de disolución del sujeto —añado que nunca esa disolución ha sido tan grave como ahora—, que una determinada persona, y sólo ella, está predestinada a ser el hombre o la mujer de nuestra entera vida?

La conclusión es tajante y muy cierta: el drogamor no pasa de ser, como así mismo se ha dicho más de una vez, una variante particular de imbecilidad transitoria, y su abrumadora generalización no resultaría un argumento en contra, sino a favor, de la necesidad de combatir decididamente lo que en última instancia no ha resultado ser otra cosa que una formidable arma de idiotización** masiva.

Y es aquí donde la sociedad debería intervenir para minimizar tan letales efectos.

No se crea que esta ilustración, hecha como chiste pero que encierra una gran verdad, mitiga lo de idiota al usar, en cambio, el término inocente. Nada de eso, lo de inocente es sólo por la fecha, y no desmerece en nada lo de idiota.

Con el sentimiento de drogamor, nada tiene en común esta definición que del amor da el autor japonés Teitaro Suzuki:

“El amor confía, es siempre afirmativo y omniabarcante. El amor es vida y, por tanto, creación. Todo lo que toca es vivificado y potenciado por un nuevo impulso de crecimiento. Cuando se ama a un animal, éste crece más inteligente; cuando se ama a una planta, se conocen todas sus necesidades. El amor nunca es ciego; es una reserva de luz infinita”.

en la que destaco como clave la afirmación de que el amor nunca es ciego. El amor de que habla Manuel Cruz, y ése que la gente cree una guía segura, se caracteriza —entre muchas otras cosas ya explicadas en esta sección—, porque de él se dice que es ciego y, efectivamente, lo es en el sentido de que causa ceguera en quien lo profesa.

NotasCMP.

(*) Según el DRAE, estupidez es «Torpeza notable en comprender las cosas».

(**) Según el DRAE, viene de idiocia, que es «Trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida en las primeras edades de la vida».

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08 Sep 2012

Manuel Cruz

En nuestra sociedad, cuando uno es requerido a hablar del amor, se diría que resulta poco menos que obligado hacerlo en términos elogiosos, cuando no abiertamente entusiastas. Parece como si constituyera una contradicción conceptual —que colocaría, además, en el lugar de un antipático aguafiestas al que se atreviera a sostenerla— referirse a dicho sentimiento de manera crítica, señalando sus limitaciones, sus contradicciones, y ya no digamos la función oscurecedora o directamente engañosa que a menudo cumple, en el mundo actual, la apelación a lo amoroso.

No resulta difícil comprender tan generalizada prevención: ¿cómo hablar en clave negativa de una de las experiencias que mejor ha representado en nuestra cultura el ideal de felicidad, con la que incluso se ha asociado en múltiples ocasiones a la misma bondad?

Pero de una tal constatación cabe extraer conclusiones de diverso tipo. Una —que puede contar, sin duda, con buenas razones a su favor— es la de que la consideración inequívocamente positiva del amor constituye una de las columnas básicas sobre las que, en nuestra sociedad, se sostiene la visión del mundo hegemónica.

Cumple dicha función precisamente porque se imbrica con un conjunto de convencimientos fuertemente arraigados en la mente de los individuos, de manera que mucha gente barrunta, o intuye, que cuestionar la importancia de aquél arrastraría en su caída a éstos, dejándonos en una situación de incertidumbre y desamparo extremos.

Además, cabría añadir, en nombre de un presunto sentido común bastante extendido, ¿para qué tocar aquello que funciona? ¿No parece mayoritariamente aceptado que un gran amor constituye el ideal de la plenitud de sentido para una vida? ¿O que, entretanto éste no se alcanza, los diversos grados de la felicidad o el bienestar imaginables vienen indisolublemente ligados a una proporcional presencia de lo amoroso?

Dicho de una forma extremadamente simplificadora, por la que me disculpo de antemano, ¿acaso alguien, cuando fantasea unas maravillosas vacaciones, se representa unos días en un paraje idílico, pero en estricta y rigurosa soledad?

Sin embargo, la conclusión anterior no es la única, como ya anticipábamos. A partir de idénticas premisas, también los ha habido que han extraído una conclusión, de signo bien distinto, acerca de la urgente necesidad de combatir la forma dominante de entender el amor a la que nos venimos refiriendo.

En efecto, lo arraigado y difundido de la misma, lejos de constituir un argumento incontestable para aceptarla, estaría informando precisamente de la gravedad de nuestra situación. Porque si un tal amor no pasa de ser, como así mismo se ha dicho más de una vez, una variante particular de imbecilidad transitoria, su abrumadora generalización no resultaría un argumento en contra, sino a favor, de la necesidad de combatir decididamente lo que en última instancia no habría resultado ser otra cosa que una formidable arma de idiotización masiva.

Acerca de la primera conclusión no hay mucho que añadir. Para ella, el amor ya está bien como está o, lo que viene a ser lo mismo, alcanzarlo representa una aspiración válida, cuando no directamente deseable, como horizonte regulador para nuestras vidas.

La segunda, en cambio, en la medida en que impugna el imaginario colectivo dominante en uno de sus aspectos vertebrales, implica toda una invitación no sólo a la crítica, sino también a la elaboración de una alternativa existencial adecuada, … excepto para quienes pudieran considerar que vivir sin amor ya constituye, por sí sola, la alternativa.

¿De qué rasgos, según esto, debería desprenderse nuestra idea de amor para empezar a resultar, como mínimo, aceptable? ¿Qué nuevas determinaciones debería asumir para que empezara a abandonar su condición de intolerable espejismo engañoso?

Para algunos, que dicen saber de la cosa, el hecho de que la beatitud alcanzada por los enamorados sea, de acuerdo con la estadística y el cálculo de probabilidades, perecedera y volátil, pero que, a pesar de tan abrumadora evidencia, sea considerada por sus protagonistas como imperecedera y eterna, representa la prueba más concluyente de hasta qué punto el amor constituye el territorio privilegiado de la estupidez humana.

Siguiendo con el razonamiento, una perspectiva adecuada (¿o deberíamos decir, directamente, postmoderna?) del amor sería aquélla en la que los amantes asumieran, sin conflicto ni desgarro alguno, la condición efímera de su pasión, abandonando tópicos que corresponderían a una concepción anacrónica de la misma, como el tópico de la irrepetibilidad de la persona amada (canónicamente expresada en el verso nerudiano “a nadie te pareces desde que yo te amo”).

En su lugar, lo procedente sería interiorizar sin complejos (sobre todo de culpa) la actitud descrita por la cantautora británica Adele en su éxito Someone like you, en el que, dirigiéndose a un antiguo amante, le manifiesta su convencimiento de que encontrará a alguien que ocupe su lugar, esto es, alguien en cierto sentido intercambiable.

No puede decirse que en esta perspectiva se esté renunciando por completo a la idea del amor, sino más bien que se la está adaptando convenientemente a la liquidez de los tiempos, hasta el punto de que uno de estos enamorados de nuevo cuño podría hacer suya la vieja retórica amorosa, sólo que introduciendo un pequeño matiz diferencial, y afirmar “uno se enamora una sola vez en la vida, sólo que de diferentes personas”.

En el fondo, a poco que se piense, la expuesta resulta una actitud bastante acorde con la época que nos ha tocado vivir. En efecto, ¿cómo creer, en tiempos de disolución del sujeto, que una determinada persona, y sólo ella, está predestinada a ser el hombre o la mujer de nuestra entera vida?

Aunque tal vez, pensándolo mejor, el problema no sea tanto de la otra persona como de uno mismo. Encuentro en el libro de Miquel Bassols Tu yo no es tuyo una frase del escritor Julián Ríos que tal vez proporcione la clave de la dificultad. Frente a la máxima bíblica “yo soy el que soy”, acaso lo único que en el presente podamos afirmar acerca de nosotros mismos sea “yo soy el que es hoy”.

Escaso bagaje, ciertamente, para andar en búsqueda de un otro del que es de suponer que no estamos en condiciones de esperar mayor entidad que la nuestra, tan liviana ella. Probablemente la única pregunta posible, llegados a tal punto, sea la siguiente: ¿consideramos que éste es un lugar para quedarse a vivir?

Porque la propia Adele —alguno opinará que la estoy citando como si se tratara del mismísimo Hegel: secuelas del verano, que reblandece las neuronas— señala en otros pasajes de su canción algo particularmente relevante. Encontraré a alguien como tú, proclama, pero eso significa que ese amor perdido ha pasado a convertirse en un punto de referencia y, curioso, no sirve de consuelo para el espíritu, ni de bálsamo para el corazón, pensar que esa persona ya no es ahora la que uno amó tiempo atrás, y que ha pasado a ser otra distinta (tan volátil como uno mismo).

Acaso esté revelando algo mucho más importante que una mera debilidad el hecho de que, cuando se pierde a la persona amada —a ese hombre o a esa mujer que pudieron llegar a ser percibidos en un determinado momento como un auténtico destino— luego ya sólo queda, o darse por muerto en vida, o añorarla para los restos, y errar como alma en pena, buscándola, en vano, en otras personas.

Muy probablemente lo que todo lo anterior esté mostrando es que, en materia amorosa, no hemos conseguido escapar de los territorios del posibilismo, más allá de unos cuantos aditamentos ocasionales.

Me atrevería a afirmar, con escaso temor a equivocarme, que si hiciéramos una encuesta preguntando a la gente acerca de su opinión sobre ese tópico ideal de relación amorosa, en el que una persona colma, por completo y para siempre, las expectativas de todo orden que cualquiera pudiera plantearse, la inmensa mayoría declararía su radical escepticismo respecto a la probabilidad de dar con dicha persona.

Pero si, pertinaces, perseveráramos en la pregunta inicial añadiéndole la puntualización: “en el caso de que Vd. tuviera la insólita fortuna de encontrarla, ¿suscribiría el modelo heredado de relación amorosa?”, albergo pocas dudas de que la inmensa mayoría respondería afirmativamente. Lo cual, por si no ha quedado claro, en modo alguno pretende constituir un elogio indirecto de dicho modelo, sino una constatación de nuestra incapacidad —hasta el momento— para elaborar otro mejor.

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Manuel Cruz es catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona. Premio Jovellanos de Ensayo 2012 por el libro Adiós, historia, adiós.

Cortesía de Carmen O’Dogherty

[*Drog}– Acerca de un perfume para buscar pareja

31-01-13

Carlos M. Padrón

El artículo que copio abajo anuncia que unos científicos alemanes han creado un perfume que sirve al propósito que he puesto en el título: buscar pareja.

Esto me hace recordar el dicho «Éramos pocos en casa, y parió la abuela», pues si hasta ahora esa búsqueda se ha basado en la fatal atracción romántica, en el llamado «amor a primera vista», ahora se añade, como para meter más la pata, el olor corporal, algo de corte instintivo, con lo cual la razón queda un paso más atrás de lo que hasta ahora estaba.

No faltará quien diga que eso del olor corporal es un factor natural. Por favor, no olvidemos que a la Naturaleza le importa un pito la felicidad humana; sólo se ocupa de la reproducción de la especie y de que se imponga el mejor —eso que llamamos justicia es un invento de la sociedad— y, por tanto, no toma en cuenta la relación de pareja.

La tarea de velar por la reproducción de la especie incluye la mejora de ésta, y por eso en el artículo se dice que los hijos procreados por una pareja que se haya sentido atraída por sus olores corporales, serían más resistentes a las enfermedades.

Arguyen que los animales también se guían por el olor corporal, pero me temo que los perros no han leído sobre este descubrimiento, o los descubridores no se han fijado mucho en cómo proceden los perros, pero es el caso que para los perros machos cualquier perra en celo, así le doble el tamaño o sea una enana a su lado, es un imán más poderoso que la comida o el apego a su dueño.

Lo peor de todo esto es que el tal perfume busca facilitar una elección inconsciente; o sea, que la razón no pinta nada en esa elección, a menos que lo que la pareja así formada busque sea sólo placer olfativo (trampa de la Naturaleza) e hijos potencialmente resistentes a las enfermedades (objetivo de la Naturaleza).

Lo de la calidad de la relación de pareja, repito, no cuenta aquí para nada.

La parte anecdótica es que uno no puede dejar de preguntarse qué pasaría si se pusiera de moda el uso masivo de ese perfume, y en una reunión social nos sentaran junto a alguien cuyo olor corporal nos resulte simplemente apestoso.

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23/01/2013

Científicos alemanes han desarrollado un perfume para ayudar a buscar pareja, y cuyo aroma resalta el olor corporal individual.

La fragancia sintética ayuda a desvelar la composición de los genes inmunológicos que los potenciales amantes pueden reconocer inconscientemente como los apropiados para combinar con los suyos, y así tener hijos más resistentes a las enfermedades.

La investigación aparece publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B.

Según el director del Instituto Max Planck de Inmunología y Epigenética, en Friburgo, y el jefe del estudio, Thomas Boehm, el olor corporal desempeña un papel decisivo en la elección de pareja.

La fragancia sintética, en la que los científicos han trabajado durante diez años, resalta precisamente el olor corporal de una persona. «El estudio se mueve en los límites entre la inmunología y el comportamiento», señaló el experto en declaraciones a la prensa alemana.

Según Boehm, los animales (y los perros?) indican, a través de su olor corporal, los genes inmunológicos que portan. «Del olor de las potenciales parejas se desprende si son el complemento óptimo a los propios genes inmunológicos. Los descendientes son así resistentes a un amplio espectro de gérmenes patógenos», explicó.

Este hecho ha sido demostrado ya hace décadas en animales, pero la constatación de que esto ocurre también en los humanos constituye una novedad. Los genes inmunológicos y el olor ligado a ellos es diferente en cada individuo, y la elección de pareja a través de la fragancia es un acto inconsciente, subrayó.

«Aunque en las personas existen a nivel general varios cientos de tipos diferentes de los llamados genes inmunológicos HLA (antígenos leucocitarios humanos), cada individuo posee únicamente unas pocas variantes, y éstas son las que determinan el típico olor corporal», precisó el científico Manfred Milinski.

Los expertos decodificaron estos olores, lo que les ha permitido ahora crearlos artificialmente.

Listo para salir al mercado

Al final del estudio, los científicos ofrecieron a alrededor de 30 estudiantes universitarias diferentes perfumes, de los cuales las participantes eligieron aquél que se corresponde a su propio olor corporal, generalmente percibido como positivo y agradable, según los resultados de la investigación.

«Estas conclusiones abren la posibilidad de crear nuevos tipos de fragancia que, al resaltar el olor corporal, indiquen a las potenciales parejas la composición de los genes inmunológicos HLA de la persona que lo usa», indicó Milinski.

En este sentido, subrayó que «los perfumes con una eficacia biológica absoluta pueden ser producidos sintéticamente sin tener que recurrir a productos animales».

La fragancia para la búsqueda de pareja está, en principio, lista para salir al mercado, aunque por el momento no existen planes concretos para una fabricación en serie, puntualizó.

Fuente: ABC

[*Opino}– A vueltas con el uso de singular o plural en ciertos sustantivos.

29-01-13

Carlos M. Padrón

En los casos en que el sustantivo, aunque singular, se refiera a algo numeroso, me parece más lógico usar el plural, como ya expliqué en el post Uso de singular o plural en caso de cantidades, donde puse un buen ejemplo.

Pero este titular —publicado en ABC.es del 29/01/13— contiene uno tal vez mejor:

«Casi nueve de cada diez canadienses está gobernado por mujeres en su territorio».

«Casi 9 de cada 10» son más que uno, por tanto suena mucho mejor, porque es más lógico, decir : «Casi nueve de cada diez canadienses están gobernados por mujeres».

Lo de «en su territorio» me deja perplejo porque ignoro si se refiere al territorio de esos 9 de cada 10 canadienses, o al territorio de las mujeres que los gobiernan.

Espero que no sea que los 9 de cada 10 son hombres, y lo de «su territorio» se refiere a las mujeres que los gobiernan en las casas en que con ellos viven, casas que, como ocurre en esos países de por allá arriba, son de ellas.

OJO: asumo que una pareja por casa; tampoco es que pienso en poliandria. 🙂

[*FP}– Orgullo de padre: ‘Los Ositos Cumpleañeros’, otro libro ilustrado por mi hija Alicia

23-01-13

Carlos M. Padrón

Ya salió a la venta. Lleva por título “El osito cumpleañero», y está orientado a niños/as desde 1 a 5 años. Por eso consta de cinco (5) páginas dobles, cada una dedicada a un cumpleaños, desde el 1 al 5.

Hay versión en español y en francés, publicadas por Catapulta Editores (Argentina), y Novelty Ediciones (México).

  • La versión en español puede comprarse AQUÍ.
  • Y la versión en francés, AQUÍ.

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Portada

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Mitad derecha de la doble página 5

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Al oprimir el botón rojo señalado arriba por la flecha negra, comenzará a sonar la melodía «Cumpleaños feliz», y en la parte baja se encenderán 1, 2, 3.. ó 5 velas, dependiendo de la doble página que se escoja. Esto debe hacerse en la oscuridad, como generalmente se hace en la realidad.

Para que se apaguen las velas el niño deberá soplarlas, y al apagarse cesará también la música.

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Cubierta trasera

Tapa trasera

En la esquina inferior izquierda, el compartimento de la batería.

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COMENTARIOS

 

CMP
Gracias, Antonieta.

Antonieta
No los conozco “en persona”, ¡pero son muy fotogénicos!
Felicitaciones a Alicia y al padre orgulloso.
Saludos,
Antonieta

CMP
En respuesta a Olga Mazza.

Gracias, Olga.

Olga Mazza
FELICITACIONES PARA ALICIA POR SU CREATIVIDAD. Y AL PAPA ORGULLOSO POR PERMITIRNOS CONOCER ESTA MARAVILLA DE LIBRO CUMPLEAÑERO PARA LOS PEQUES.

CMP
En respuesta a Charo.

Gracias, Charo.

Y de seguro que los niños se pasarán el tiempo apretando el botón para escuchar la musiquita,… ¡y soplando luego las velas!

Charo
Mis felicitaciones tanto al padre cómo a la hija. El libro se ve precioso, y estoy segura de que será todo un éxito pues este tipo de libros les gusta mucho a los niños.

CMP
En respuesta a Juan Antonio Pino Capote.

Gracias, Juan Antonio.

Juan Antonio Pino Capote
Una vez más, felicidades al orgulloso padre de una creadora infatigable y también a la creadora imaginativa

CMP
En respuesta a Estela.

Gracias, Estela.

Estela
Felicidades de nuevo. ¡Qué original y bello libro infantil de cumpleaños!