[*Opino}– ¿Con tilde o con acento? ¿Es ‘dalái’ palabra aguda o llana?

En el artículo que sigue, la palabra ‘acento’ la he puesto yo como alternativa a ‘tilde’, pues, al menos en muchos países de América Latina —y sobre todo con el auge de la informática—, ‘tilde’ es el trazo en forma como de ‘V’ con que se señala algo.

En mis tiempos de bachillerato usé siempre, usaron mis profesores, usé yo, y sigo usándola, la palabra ‘acento’ para hacer referencia a lo que ahora, y cuando les parece, llaman ‘tilde’, lo cual confunde al lector.

Por ejemplo, acabo de buscar en Internet y acerca de reglas de acentuación encontré un artículo escrito por un autor de textos escolares, y ahí me tope con esto:

Un texto correcta y completamente acentuado puede ser leído sin ambigüedad por cualquier persona, sea o no hispanohablante….

Si el texto está acentuado es porque tiene acentos, ¿o no? ¿Por qué no dice ‘correctamente tildado’?

Y continúa así:

Me centraré en la descripción de las reglas que regulan la parte de la ortografía conocida como acentuación. Explicaré, por tanto, las reglas definidas por la Real Academia Española para la colocación de la tilde en las palabras.

¿No es lógico que si se usa ‘acentuación’ para definir el conjunto de reglas que regulan cierta parte de la ortografía, se diga entonces ‘acento’ en vez de ‘tilde’? Si quieren imponer ‘tilde’, ¿por qué no hablan de ‘tildación’?

¿Hay en esto de ‘tilde’ y ‘acento’ un problema como el existente ente «ordenador» y «supercomputación»?

Y hay más. En el mismo artículo, en el apartado de anfibología, el autor escribe esto:

… para evitar confusiones, lo que se conoce como anfibología (en caso de que no existiese confusión, podemos prescindir de la tilde):

  • sólo (adverbio equivalente a solamente): Sólo me quieres para eso.
  • solo (adjetivo con el significado de sin compañía): No estés sólo.

Explica cuándo debe acentuarse la palabra ‘solo’, pero en el ejemplo de cuando ‘solo’ es adjetivo —el que resalté en rojo—, lo acentúa como si fuera adverbio: «No estés sólo».

Y en cuanto al artículo que sigue, que me perdone la Fundéu pero, hasta donde sé, la palabra ‘dalái’ no es aguda, es llana. Si fuera aguda se pronunciaría ‘dalaí’.

Carlos M. Padrón

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21/10/2010

La Fundéu recuerda que dalái lama se escribe normalmente con minúsculas iniciales, por tratarse de un nombre común, y con acento (tilde) en la primera palabra por ser aguda terminada en vocal; su plural es ‘dalái lamas’.

En las noticias en las que se habla del líder espiritual y político tibetano se escribe siempre con mayúsculas iniciales, como se ve en los siguientes ejemplos: «El Dalai Lama visitará el próximo viernes la ciudad canadiense de Toronto»; «El Dalai Lama criticó hoy en Tokio al Gobierno chino por arremeter contra la concesión del Premio Nobel de la Paz 2010».

Según las normas de uso de mayúsculas y minúsculas en español, se recomienda que la denominación ‘dalái lama’ se escriba con minúscula, al igual que el nombre de cualquier otro cargo u oficio, por tratarse de sustantivos comunes y no de nombres propios.

Asimismo, se recuerda que el término ‘dalái’ se escribe con acento por ser palabra aguda terminada en vocal, y añade que el núcleo de la expresión es ‘lama’ (‘maestro de la doctrina budista tibetana’) por lo que el plural sólo afecta a esta palabra: los dalái lamas; el Diccionario académico también recoge la entrada ‘dalái lama’ con minúsculas y acento.

De este modo, en los ejemplos anteriores debería haberse escrito «El dalái lama visitará el próximo viernes la ciudad canadiense de Toronto» y «El dalái lama criticó hoy en Tokio al Gobierno chino por arremeter contra la concesión del Premio Nobel de la Paz 2010».

La Vanguardia

[*Opino}– Hay ‘papas’ y ‘Papas’

En las explicaciones dada en el artículo que sigue olvidaron un canarismo ‘papa’ usado en vez de ‘patata’, palabrita ésta que en Canarias nos suena a rebusque.

Para nosotros, ése, tal vez el más común de los tubérculos comestibles, se llama papa. Por tanto, cuando usamos esa palabra para referirnos al sumo pontífice la iniciamos con mayúscula: Papa. Por el mismo motivo por el que escribimos ‘ayuntamiento’ (acción y efecto de ayuntar o ayuntarse) y ‘Ayuntamiento’ (corporación compuesta de un alcalde y varios concejales para la administración de los intereses de un municipio).

Y vuelve la Fundéu a las andadas con lo de usar sólo mayúscula en la inicial de la primera palabra de un nombre compuesto de varias, y así dicen que «en Iglesia católica, Iglesia anglicana, Iglesia ortodoxa, etc., sólo lleva inicial mayúscula la palabra Iglesia».

Por lo que ya expliqué en Acerca de la escritura de los títulos de películas, libros y otros, en casos como éste seguiré poniendo mayúscula inicial en las dos palabras: Iglesia Católica, Iglesia Anglicana, Iglesia Ortodoxa.

Carlos M. Padrón

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17/09/2010

El «papa», con minúscula inicial

La Fundéu recuerda que ‘papa’ se escribe normalmente con minúscula inicial, por tratarse de un nombre común.

La Fundéu BBVA ha observado que en las noticias existe vacilación a la hora de escribir ‘papa’, ya que a menudo aparece con una mayúscula inicial que no le corresponde, como en: «Empieza la histórica visita del Papa Benedicto XVI al Reino Unido».

Según el Diccionario panhispánico de dudas, de las Academias de la Lengua, la palabra ‘papa’ tiene que ir con minúscula inicial siempre que aparezca ante el nombre de la persona que ocupa el cargo, de modo que en el ejemplo anterior debería haberse escrito: «Empieza la histórica visita del papa Benedicto XVI al Reino Unido».

No obstante, la norma admite la posibilidad de escribir ‘papa’ con mayúscula en ciertos casos muy específicos, como cuando se emplea referido a una persona concreta, sin mención expresa de su nombre propio; pero, dado que no es obligatorio, la Fundéu BBVA considera que no hay razón para crear una excepción en las noticias y, por tanto, recomienda que se siga la norma general de escribirlo con minúscula.

Esta norma se aplica igualmente a las palabras ‘pontífice’, ‘obispo de Roma’ y ‘santo padre’, utilizadas como sinónimos de papa.

La Fundéu BBVA también explica que Iglesia católica, como Iglesia anglicana, Iglesia ortodoxa, etc., sólo lleva inicial mayúscula la palabra Iglesia, de acuerdo con lo expuesto por la Academia en su Diccionario y por José Martínez de Sousa en el Diccionario de uso de la mayúsculas y las minúsculas.

La Vanguardia

[*Opino}– Acerca de la escritura de los títulos de películas, libros y otros

Tal vez la RAE habrá dicho que en los casos de títulos de películas, de libros, etc. sólo se pone en mayúscula la inicial de la primera palabra. Lo siento, pero no respeto eso porque puede crear confusión, así que, digan lo que digan, sigo apegado a la norma de evitar en lo posible crear dudas al lector.

Como ya escribí en De la RAE, y de la falta de respeto (¿o de conocimiento?) de algunos que escriben no me gusta la manía useña de poner en mayúscula la inicial de cada palabra, pero de alguna forma hay que diferenciar el título de un libro, de una película, de una obra teatral, etc.

En estos casos, o se usa la cursiva o se usan las comillas —como dice la Fundéu en el artículo que sigue—, pero poner en mayúscula sólo la inicial de la primera palabra es un irrespeto al lector porque éste no tiene modo seguro de saber dónde termina el tal título. Dos ejemplos:

Ante algo que diga: «La película Cuando Jerry y Sally se encontraron en New York fue algo sensacional…..». ¿Cómo puede saber el lector cuál es realmente el título de la película? Esa duda no cabría si se escribe: «La película “Cuando Jerry y Sally se encontraron en New York” fue algo sensacional….».

«Lo que el viento se llevó tuvo mucho valor en los años 50 pero las nuevas generaciones,….». ¿Cómo puede saber el lector cuál es realmente el título de la película? Esa duda no cabría si se escribe: «»Lo que el viento se llevó» tuvo mucho valor en los años 50 pero las nuevas generaciones,….».

Otro caso que apareció como titular en La Vanguardia del 14/09/10: «Michelle Bachelet, nueva responsable de la agencia para la mujer de la ONU».

Así como está escrito hay un hipérbaton en lo de «para la mujer de la ONU», y eso crea confusión. Pero con la de «agencia para la mujer es el nombre de una agencia de la ONU, la confusión, y el hipérbaton, se habría evitado si hubieran escrito «Michelle Bachelet, nueva responsable de la Agencia para la Mujer de la ONU» o «Michelle Bachelet, nueva responsable de la «Agencia para la mujer» de la ONU».

Carlos M. Padrón

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13/09/2010

Escritura correcta de los títulos de películas y libros

La Fundéu recuerda que en los títulos de los libros, películas, obras de teatro y discos sólo se escriben con inicial mayúscula la primera palabra y los nombres propios.

En español, los títulos de los libros, películas, obras de teatro y discos se escriben con letra cursiva (o entrecomillados, si no puede emplearse la cursiva) y con inicial mayúscula únicamente en la primera palabra y en los nombres propios.

Son, pues, erróneas las grafías de títulos en las que figuran con iniciales mayúsculas otras palabras: «Los dos primeros volúmenes de la ‘Nueva Gramática de la Lengua Española’, dedicados a…»; «Wooddy Allen reflexiona sobre las frustraciones en ‘Conocerás al Hombre de tus Sueños’»; «Jorge Cassino dirige la obra de Patricia Suárez ‘Disparos por Amor'»; «Kilo Veneno presentó ‘Dice la Gente’, su último trabajo discográfico’».

La Fundéu BBVA señala que esta forma de escribirlos, frecuente en inglés, no es apropiada en español; los títulos de los ejemplos deberían haber aparecido así: Nueva gramática de la lengua española; Conocerás al hombre de tus sueños; Disparos por amor; Dice la gente.

La Vanguardia

[*Opino– De la anatomía femenina: labios, piernas, glúteos y parajes adyacentes

¡Por fin doy con una opinión autorizada que ratifica la mía!: el paralelismo entre los labios de la boca y los de la vulva. ¡A ver qué dicen ahora quienes por esto se han reído de mí!

Ahora aumenta mi asombro ante la boca de Julia Roberts y mi curiosidad por saber si la de Angelina Jolie es natural.

Falta que Desmond Morris, u otro de igual o mayor autoridad, me dé la razón —siempre en lo tocante a la anatomía femenina— en lo del paralelismo entre el vello de la axila y el púbico, entre los brazos y las piernas, y entre los antebrazos y los muslos.

Tal vez porque, como me han dicho desde mi adolescencia, heredé de mi abuelo paterno una gran debilidad por las piernas femeninas, es por lo que me he pasado años analizándolas. Me fascinan las bonitas, y no logro que me guste nada de las dueñas de unas feas.

Por ejemplo, se dice que la australina Keeley Hazell tiene los senos más bellos del mundo; tan bellos que les sacaron un molde en bronce.

Pero con las piernas que en la foto de arriba se le ven, queda descalificada para mí.

Carlos M. Padrón

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11-08-10

¿Por qué tenemos el culo redondo?

Existen varias explicaciones a esa redondez tan atractiva, pero hay dos que son más aceptadas por la Ciencia, una erótica y otra más prosaica.

Esta última procede de la proctología —la rama de la Medicina que se ocupa de las enfermedades del recto—, según la cual los glúteos son la tapadera del ano. Su forma redonda serviría para impedir literalmente la salida de malos olores.

Otro par de senos

Por su parte, el zoólogo británico Desmond Morris sugiere en su obra «El hombre al desnudo» que los mamíferos repiten ciertas formas en varias zonas de su cuerpo para aumentar las posibilidades de atracción erótica desde perspectivas diferentes.

Así, en el caso de nuestra especie, los labios carnosos femeninos reproducen la forma de la vulva para atraer al hombre, y las nalgas imitarían con el mismo fin los redondos senos, más irresistibles cuanto más prominentes.

MUY

 

 

 

 

 

[*Opino}– «El hombre de mi vida me ha dejado». Parodia extrema de una madre «bioanimal»

El escrito que copio más bajo, cuya autoría ignoro, es de los que califico como de «en bromenserio», aunque mejor sería calificarlo de plano como tragicómico, pues como ya dije en otro artículo de esta sección, parodia, aunque de forma extrema, el típico proceder de una madre «bioanimal», como llamo a ésas que una vez que tienen un hijo pasan a segundo plano todo lo demás, marido incluido, y el mundo gira para ellas en torno a su hijo.

Y que a nadie se le ocurra decirles que con ese trato están haciéndole daño al hijo y a su propia relación de pareja, pues quienes eso crean son unos desalmados que nada saben de amor maternal sino que siguen creyendo que la mujer debe ocuparse del marido. No, están equivocados: el marido se ocupa de su mujer, y ésta de su hijo.

En el artículo arriba mencionado dije que las madres «biorracionales» —a las que llamé así para distinguirlas de las «bioanimales»— no hacen esto, pero, paradójicamente, los animales tampoco lo hacen y decimos que no son racionales.

¿Cómo habría que llamar entonces a estas azotes de la sociedad, forjadores de inútiles cuando no de delincuentes?

***oOo***

El  hombre de mi vida me ha dejado

Después de treinta años de desvelos, de darlo todo por él, de esperarlo despierta cuando salía con los amigotes, se ha ido de casa.

Y no es que se haya ido con otra, que eso lo entendería. ¡No! encima tiene la poca vergüenza de decirme:

-—Mamá, es que necesito espacio. Ya soy mayor.

¿¡Mayor!? Pero, ¿¡dónde va esa criatura con sólo 30 añitos!?

Ahora, que yo se lo he dicho, ¿eh?: Parece mentira dejarme tan pronto; hay que ser mal hijo. Y me dice:

—Pues Jesucristo se fue de casa con 30.

—¡Y mira cómo acabó! ¡No llegó a los 34!

En fin, que ya lo voy llevando mejor. Pero el día que se fue yo creí que me daba algo. El niño allí, recogiendo sus cositas. Cuatro  chorradas, porque, ¿qué se va a llevar el pobre, si no tiene nada suyo? Pues todo lo nuestro.

Pero fui yo la que se lo dije:

—Anda, tonto, llévate la tele pequeñita, y la minicadena, y el  DVD… y ¡la lavadora!

¡Pero es más bueno! Ahí ya me dijo:

—No, mamá, la lavadora, no, que no tengo ascensor. Ya me la traes  tú cuando vengas a verme.

¡Mi niño! Menos mal que no tengo tiempo de pensar en él, porque estoy todo el día ocupadísima haciendo croquetas para mandárselas, pues, si no, se pasa la vida llamando a Telepizza. Y cuando estoy liada en la cocina, mi marido viene por detrás, como un niño chico, a robarme las croquetas. Y yo:

—¡Deja eso ahora mismo, que son para el niño!

—¿Y yo qué ceno?

—Pues, ¿yo qué sé, coño? ¡Llama a Telepizza!

Pero luego me da pena, el pobre, y al final siempre le digo:

—Andaaa, déjalo. Ya llamo yo. ¿Margarita o cuatro quesos?

Bueno, y me he comprado un móvil y así puedo hablar con el niño el tiempo que quiera por cinco euros. Eso sí, sólo podemos hablar de ocho a diez, como en la cárcel.

Pero a veces no aguanto más y lo llamo fuera de horario, a escondidas de mi marido. Que parece que tengo un amante:

—Cariño, te tengo que dejar, que ha llegado papá.

Y cuando mi marido me pilla:

—¡Ha llamado él, ha llamado él! Venga, rey, anda, no seas bobo. Ya te llamo yo luego. ¡Uy, qué mimoso está! Éste en dos días está aquí, ¿eh, Manolo?

Pero, por fin, cuando dan las ocho, y ya puedes hablar con él  libremente, de todas vuestras cosas…

—Hola, lechoncito, soy mamá. ¿Qué tal el día?

—Bah…

—¿Qué haces?

—Psss…
—¿Has cenado ya?

—Pschá…

—Bueno, no tienes ganas de hablar, ¿no?

—Bah…

—Bueno, pues adiós. ¡Manolo, el niño me ha colgado el teléfono!

Y mi marido:

—Cariño, es que te pones muy pesada…

—¡Ahhhh! ¿Pesada yo? ¡Pesada tu madre, que hay que ir todos los años a ponerle flores!

Al principio no te atreves a tocar nada de su habitación, porque tienes la esperanza de que tu hijo se dé cuenta de que no puede vivir sin  ti y vuelva. Pero la semana pasada abrí los ojos. Le llamo, y me sale una voz de
mujer:

—¿Diga?

Y colgué inmediatamente. Volví a marcar,… y ya me sale el niño. Y le digo:

—Oye, ¿quién era ésa?

Y él:

—Una amiga.

—¡Ay, menos mal! Creí que era otra madre… Bueno, ¿y qué estáis haciendo?

—Pues nada, comiendo.

—¡Ah, muy bonito! ¡Yo todo el día encerrada en la cocina para que venga una guarra cualquiera a comerse mis croquetas!

—No, si ella no come, no le gustan.

—Ah, ¿¡no le gustan!? Mírala, ¡qué fina!

Ahí me enfadé tanto que decidí hacerle caso a mi marido y convertir la habitación del niño en el cuarto de la plancha.  Y me pongo allí a organizar el altillo… sus libros, sus cómics, sus revistas porno… Y de  pronto, me
dije: «¿A ver si las va a necesitar?»

Claro, porque cualquier pretexto es bueno para ir a ver a tu hijo…

Pero, de repente, encontré la excusa perfecta: su ajedrez del centenario del Real Madrid. Con el sacrificio que hizo para reunir las piezas, ¡que estuvo un mes comprando La Razón! Así que al día siguiente le llevé un peón,… Al otro, un alfil,… Al otro, una torre,… Y él:

—¿Pero no me puedes traer todas las fichas a la vez?

Y yo:

—Ah, es que como te hizo tanta ilusión reunirlas por entregas….

Y mi marido se hace el duro, pero también tiene sus sentimientos, ¿eh?
El otro día fui yo quien le pillé a él hablando con el niño fuera de horario, y con una voz de angustia le decía:

—Hijo mío, ¡mándame una croqueta!

Ahí me di cuenta de que me estoy pasando. Que hay un montón de experiencias nuevas que vivir con mi marido. Así es que voy a empezar a disfrutar de esta segunda luna de miel. Voy a ver si lo animo, y nos vamos juntos… a llevarle la lavadora al niño. Y así el pobre prueba las croquetas, que está tan flaquito que parece que el que se ha independizado es él.

[*Opino}– HEALTH: Personal and serious alert on the cell phones’ vibration mode

Carlos M. Padrón

On 22/04/2010 I went to an urologist due to an urinary tract infection that I got on the morning of 18th of that month.

In addition to other tests, the urologist performed an endoscopy bladder through my urethra —the fourth in my life—, something that is, more than unpleasant, a little painful even with anesthesia.

Back home, I hurried away from heavy clothing, put on a robe of the type used to be at home, and I lay in bed trying not to think about the little discomfort that was increasing as the effect of anesthesia passed.

I was a little sleepy when I felt the cell phone —that I had put in the right pocket of my robe— vibrating side of my upper thigh, right where the cell phone rested.

Puzzled as because when receiving a call my cell phone should vibrate and also ring, but there was no ringing at all, I took it out of my pocket and realized it had no indication of having received any call.

With my cell phone still in my hand I felt again on my thigh the same vibration, which continued at intervals of about two seconds and lasts about three seconds or more each time.

I attributed the vibration to the aftermath of the endoscopy, but since I didn’t remember that any previous endoscopy have had a sequel, I thought that the vibration would disappear soon. But not, it reappeared the next day down, almost at the birth of the penis, which was more annoying than where it started.

This continued, day after day, sometimes in the morning, sometimes at noon and sometimes in the evening, with changes only in duration and time space among vibrations.

In my next visit to the urologist, 13/05/2010, I told him the case and how the vibrations have appeared following the endoscopy he had me.

The doctor said never to have heard about such thing, and the expression on his face as he said that suggested to me that he thought he had in front kind of hypochondriac, or someone who boasted of having exotic ailments.

To dissipate doubts, he conducted on me an echo testicular, and found nothing wrong or strange, so I went home still feeling frustrated because the vibration kept annoying me almost continuously.

In the following days the vibration presented less frequently, only at times and always when I was at rest. Thus the more noticeable lying to sitting, and more sitting than standing still, but in any case was present when it wanted, and always in the same place: lower right of my pelvis.

However, on Sunday 16/05/2010 it began to annoy at 09:30, and when it was already 18:30 and had not stopped, I decided to search the Internet for any possible explanation.

My first attempts were unsuccessful, but when as a search argument I gave Google the words PELVIC ZONE VIBRATIONS, bingo!: I found two articles on a page entitled Undiagnosed Symptoms Community (= Commonwealth of undiagnosed symptoms.)

1 .- Why is it that my Pelvic area Vibrates?
2 .- Twitching / tremor in Pelvic Area

In these articles people complain exactly about same problem I had: a vibration, like the emitted by a cell phone, in the genital area.

But although some attribute it to muscle problems, and some even to an early Parkinson’s, all said they found no clear origin or a solution to the vibration that was running them mad, as I was running mad to me.

One day my wife told me that she had suddenly remembered that once, when she used to wear the cell phone hanging from her waist, she felt briefly at the height of the hip something as I described like vibration, and when she changed the model of the cell and no longer carry it close to her body, the vibration was gone.

Then I had the vague impression that I too had felt something, but also very brief and infrequent, before I did the endoscopy. But if that happened, it was so fleeting and rare that I cannot say that was true. However, the way the vibration started just after the endoscopy could not be overlooked or forgotten.

Thinking about what was said by my wife, I remembered that I have being using cell phones since early 1996; that while I still had a job, when at work I used to carry it in the inside pocket of my jacket; that when out on errands, and without the formal dress of work, I carried it inside a “Kangaroo” (also called koala); and that after retirement and being at home most of the time, I’ve carried it in the right pocket of my trousers, where it was when I noticed for the first time the insistent vibration.

Since I had nothing to lose, I avoided putting the cell in contact with my body, and I chose to keep it close to me but on any table, shelf or alike that were in the vicinity of where I was at all times.

Then I remembered that I never used the vibration mode on the cell phones that I had before, but in the one I have now that I bought on February/2010.

On Monday 05/07/2010 I disabled the vibration feature and I kept holding the cell phone away from my body.

Two days later I noticed that the vibrations were less in frequency and duration, and Wednesday 14/07/2010 was the first day that they were not presented. Since then, and until today —just for an entire week—, I have not feel any vibration anymore.

My conclusion might be wrong, but I take refuge to that «better safe than sorry»: something in my genital area that became sensitive as a result of the endoscopy, entered into sync with the cell phone vibrations system, and replicated the vibrations even when the appliance is not already in touch with my body. And if that is true, such a system is not good for health.

So at least the cell phones that I use from now on will not be vibrating, and I’ll keep them away from my body whenever possible.

[*Opino}— SALUD: Alerta, personal y muy en serio, sobre la modalidad de vibración de los celulares

Carlos M. Padrón

El 22/04/2010 fui a consulta con un urólogo por una infección urinaria que me sobrevino en la madrugada del 18 de ese mes.

Además de a otros exámenes, el urólogo me sometió a una endoscopia de vejiga hecha a través de la uretra —creo que la cuarta que me han hecho en mi vida—, algo que es, a más de desagradable, un tanto doloroso a pesar de la anestesia.

De regreso en casa, me aligeré de ropa, me puse una bata de ésas de estar en casa, y me tendí en la cama tratando de no pensar en la pequeña molestia que iba en aumento a medida que pasaba el efecto de la anestesia.

Un tanto adormilado estaba yo cuando en el costado de la parte alta del muslo, justo donde descansaba el teléfono celular que yo había puesto en el bolsillo derecho de mi bata, sentí que vibraba el celular.

Extrañado porque al recibir una llamada debía vibrar y también repicar, pero no había repicado, lo saqué del bolsillo y comprobé que no tenía indicación de haber recibido llamada alguna, y en eso estaba, con el celular aún en mi mano, cuando volví a sentir en mi muslo la misma vibración, que continuó a intervalos de unos 3 segundos y con duración de unos 2 segundos o más cada vez.

Atribuí esa vibración a secuela de la endoscopia, aunque no recuerdo que las anteriores hayan tenido secuela alguna, y me dije que desaparecería pronto. Pero no fue así, pues al día siguiente reapareció más abajo, casi en el nacimiento del pene, donde resultaba más molesta que donde había comenzado.

Así siguió, día tras días, a veces en las mañanas, a veces al mediodía y a veces en la tarde y en la noche, pero no me abandonaba, sólo iba tal vez mermando la duración de cada vibración.

En mi próxima visita al urólogo, el 13/05/2010, le conté del caso y cómo había aparecido a raíz de la endoscopia que él me había hecho. El médico dijo no haber tenido nunca noticia de tal cosa, y la expresión de su rostro al oirme me sugirió que creía tener enfrente a un hipocondriaco o a alguien que se jactaba de padecer dolencias exóticas.

Para salir de dudas, me hizo un eco testicular que nada malo ni extraño encontró, así que regresé a casa frustrado porque seguía sintiendo a cada rato la bendita vibración.

En los siguientes días se presentó con menor frecuencia, sólo a ratos y siempre estando yo en estado de reposo. Así, la notaba más acostado que sentado, y más sentado que en pie y quieto, pero de cualquier forma se hacía presente cuando le daba la gana, y siempre en el mismo sitio de la parte baja derecha de la pelvis.

Sin embargo, el domingo 16/05/2010 comenzó a fastidiar a las 09:30, y cuando ya eran las 18:30 y no había cesado, decidí buscar en Internet alguna posible explicación.

Mis primeros intentos no dieron resultado, pero cuando como argumento de búsqueda le di a Google las palabras PELVIC ZONE VIBRATIONS, ¡bingo!: encontré dos artículos en una página titulada Undiagnosed Symptoms Community  (= Comunidad de síntomas no diagnosticados).

1.- Why is it that my Pelvic area Vibrates?
2.- Twitching/tremor in Pelvic Area

En ellos, varias personas se quejan exactamente de lo mismo que yo: una vibración, como de celular, en la zona genital.

Pero si bien algunos la atribuyen a problemas musculares, y otros hasta a inicios de párkinson, ninguno dice haber encontrado un origen claro ni una solución a esta vibración de la que todos cuentan que los ha traído locos, como ya me traía a mí.

Un buen día, Chepina, mi mujer, me dijo que de pronto había recordado que alguna vez, cuando ella solía llevar el celular colgado a su cintura, sintió a la altura de la cadera algo muy breve como esa vibración que yo describía, y que cuando cambió el modelo de celular y ya no lo llevó más sobre su cuerpo, la vibración había desaparecido.

Entonces tuve la vaga impresión de que también yo había sentido algo así, pero también muy breve y con escasa frecuencia, antes de que me hicieran la endoscopia. Pero si eso ocurrió fue tan pasajero e infrecuente que no puedo asegurar que haya sido cierto. Sin embargo, la forma en que se presentó a partir de la endoscopia no podía pasarse por alto ni olvidarse. Era casi un tormento.

Pensando sobre lo dicho por Chepina recordé que uso celular desde comienzos de 1996; que mientras tuve trabajo lo llevaba en el bolsillo interno de la chaqueta; que cuando salía a hacer diligencias, ya sin la vestimenta formal del trabajo, lo llevaba en un cangurito (coala); y que desde que, ya jubilado, paso en casa la mayor parte del tiempo, lo he llevado en el bolsillo derecho del pantalón, a la altura de donde lo tenía cuando noté por primera vez la insistente vibración.

Como nada me costaba probar, evité poner el celular en contacto con mi cuerpo, y opté por mantenerlo cerca de mi pero sobre alguna mesa, repisa o algo así que hubiera en la proximidad de donde me encontrara yo en cada momento.

Me pareció que las vibraciones disminuyeron, e incluso descubrí que si me sobrevenían estando yo acostado boca arriba, se interrumpían si levantaba las rodillas acercando los pies a las nalgas.

Luego recordé que nunca antes mantuve activa la modalidad de vibración de los celulares que he tenido, pero como éste, que lo tengo desde febrero/2010, la trajo activada, así se la dejé. El lunes 05/07/2010 le desactivé esa función y seguí manteniendo el celular lejos de mi cuerpo.

Dos días después noté que las vibraciones iban a menos en frecuencia y duración, y el 14/07/2010 fue el primer día en que no se presentaron. Desde entonces, y hasta hoy —ya ha pasado una semana— no he vuelto a sentirlas más.

Mi conclusión tal vez sea errada, pero me acojo a lo de que «más vale prevenir que lamentar»: algo que en mi zona genital quedó sensible como resultado de la endoscopia, entró en sincronía con el sistema emisor de vibraciones del celular, y replicaba éstas aunque el aparato no estuviera ya en contacto con mi cuerpo. Y si eso es cierto, tal sistema no es bueno para la salud.

Así que al menos los celulares que yo use a partir de ahora no tendrán activada la vibración, y estarán lejos de mi cuerpo cada vez que yo pueda mantenerlos así.

 

[*Opino}– ¿Qué tiene el fútbol que tanto atrae?

El fútbol es el único deporte que alguna vez, siendo yo niño aún, practiqué, y el único que sigo con gusto.

Después de ver muchos partidos de campeonatos mundiales, continentales, nacionales o amistosos, he llegado a la conclusión de que este deporte es “divertimento de los dioses”, pues sólo así consigo explicarme la cantidad de hechos raros —a veces sarcásticos, a veces hasta crueles— que en él se dan; hechos irrepetibles e insólitos que ponen a prueba la Ley de Probabilidades y que echan por tierra la lógica más elemental.

Como muestra, sólo dos ejemplos recientes: el gol de Villa a Chile porque el portero Bravo dejó la puerta. ¿Cada cuándo tiempo se repite algo así?

El gol de España, creo que a Paraguay, que comenzó con un tiro de Pedro al poste derecho de la portería, un rebote que chutó Villa y que pegó en el mismo poste derecho, luego en el poste izquierdo, y por fin entró a gol,… como bien pudo no hacerlo con sólo una diferencia de milímetros en el punto de contacto entre balón y palo.

Villa, y todos los jugadores del Mundial, podrían estar haciendo ese disparo durante años y jamás lograrían el mismo resultado. Algo así dice esta noticia:

La clave del Mundial de Sudáfrica para España fue saber ganar el tercer partido ante Chile

«El gol de Villa ante los chilenos fue muy importante; en ese partido nos lo jugábamos todo. Durante los primeros veinte minutos el rival nos estaba dando un baño. Menos mal que Villa se encontró con ese gol. A partir de ahí ya sabemos todos lo que pasó».

Ramón Fuentes para Periodista Digital

(¿Saber? ¿No dice luego que España se encontró con ese gol? ¿Es eso saber o es suerte?).

El análisis que sigue, totalmente esotérico, tal vez sea una explicación, total o parcial, a tales hechos.

Carlos M. Padrón

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Junio 5, 2010

Alejandro Jodorowsky

El fútbol, por un lado, canaliza el instinto gregario nacionalista, sirviendo de catarsis a los impulsos guerreros primitivos, y esto satisface el espíritu competitivo de los hombres de conciencia poco desarrollada. Sin embargo, cabe preguntarse el porqué de esta inmensa atracción hacia el fútbol, sobrepasando a las otras actividades deportivas.

Creo poder explicarlo.

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El ser humano, al mismo tiempo que es atraído por impulsos cavernarios, también es objeto de una fascinación por lo sagrado, y el fútbol reúne estos dos aspectos.

Fue creado por una sociedad esotérica inglesa, aplicando en su esquema principios de la alta magia.

Se juega sobre un rectángulo verde, siendo el verde el color que simboliza la eternidad.

El doble cuadrado es un signo iniciático donde se inscribe la sección aurea o divina, tan usada por pintores como Leonardo da Vinci. Las cartas del Tarot de Marsella son rectángulos.

Los lenguajes sagrados, como el hebreo o el sánscrito, tienen 22 letras principales. Los jugadores de un partido de fútbol son 22, tantos como los 22 arcanos mayores del Tarot o los 22 polígonos regulares.

En el centro de la cancha hay un círculo con un punto en el medio: símbolo del oro, en la alquimia, o del sol o del Dios esotérico.

En el terreno verde se delimitan en sus esquinas cuatro áreas indicadas por un cuarto de círculo. Corresponden a los cuatro símbolos de los arcanos menores del Tarot: espadas, copas, bastos y oros.

Frente a cada arco, que es un medio cuadrado vertical, se extienden dos medios cuadrados horizontales. Si se suman los dos arcos se obtienen tres cuadrados, uno más pequeño, uno medio y uno grande: son los tres cercos cuadrados, cuerpo, alma y espíritu, símbolos del templo, que va del cuadrado exotérico, al cuadrado interior esotérico, donde viene a anidarse la pelota, es decir el Cristo.

¿La pelota, símbolo del Señor? Sí. La pelota oficial está compuesta de pentágonos negros y hexágonos blancos. Cincos + seis. Jesús (cinco letras) + Cristo (seis letras).

Se parte del gran círculo con el punto central, el dios exterior, (Jehovah, Brahman, Alah), y se lucha para llevar a Dios al centro del templo. Con el gol el hombre simboliza al Dios interior, (Cristo, Atman, Buda).

Estas competencias donde se marcan goles existían entre los mayas y los aztecas mexicanos, los mapuches chilenos, y en gran cantidad de tribus primitivas. No me extraña que a veces se produzcan muertes en los partidos de fútbol, pues en ellos se une la violencia a lo sacro. Entre los mayas, a los ganadores del partido se les concedía el inmenso honor de ser degollados para que los dioses se alimentaran de su sangre.

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Cortesía de Natividad Recio

[*Opino}– El plagio como recurso

Carlos M. Padrón

El 24 de mayo de 2006 publiqué en este blog el artículo Datos sobre la genealogía de la familia PADRÓN, de El Paso (La Palma, Canarias), donde conté el resultado de que acerca del origen de mi apellidos había yo recogido desde 1956.

Para mi ingrata sorpresa, una prima mía, que reside en Canarias y que gusta de navegar en Internet, me hizo llegar tres direcciones, o URLs, en las que, en parte o en su totalidad, se plagia abiertamente mi artículo porque para él no se menciona ni la fuente, que es mi blog Padronel, ni el nombre del autor, que soy yo, Carlos M. Padrón.

Los sitios plagiarios son éstos:

1. Un blog llamado PIXELAR —supuestamente del pueblo de Sabinosa, en la isla canaria de El Hierro— en el que se reproduce textualmente, foto incluida, parte de mi artículo, encabezado con la vaga explicación de «Articulo enviado por Unay Willwemo Gutierres«. Para ver el plagio en Pixelar, clicar AQUÍ.

Obsérvese que falta el acento en ‘artículo’, que el nombre de quien supuestamente lo envió no puede ser más rebuscado y que, como para establecer cierta credibilidad, tiene tinte portugués, tal vez por lo de la relación que con Portugal tuvieron varias familias de apellido Padrón. No se da, por supuesto, una dirección e-mail para el tal Unay.

2. Una página de Facebook (ignoro si a lo de Facebook se le llama ‘páginas’) en la que su supuesta dueña, de nombre Valentina, copió textualmente todo mi artículo sin caer en cuenta de que al no mencionar ni fuente ni autor* permite que el incauto lector crea que, por ejemplo, tanto Juan Padrón como su esposa Mercedes Padrón, parientes míos y ya muertos, son parientes de la tal Valentina. Para ver esta página, clicar AQUÍ.

3. Otra página de Facebook en la que se reproduce, también sin mención a fuente ni autor, la foto del escudo Padrón, la misma que puse en mi plagiado artículo y la misma que plagió Pixelar. Esa foto corresponde al escudo que tengo en mi casa —escudo que en Madrid mandé a enmarcar con esa específica moldura— y que es uno de los dos oficialmente reconocidos para el apellido Padrón. Para ver esta página, clicar AQUÍ.

En este caso, por toda explicación se pone «Escudo de familia Padrón en Las Palmas-Islas Canarias». Según el plagiario —que tal vez quiso decir La Palma pero dijo Las Palmas porque ignora que ambas son islas de Canarias— este tipo de escudos corresponden a un lugar y no a un apellido. O tal vez crea que los Padrón de Las Palmas tienen su propio escudo.

Pero no todos son plagiarios, pues en otra página de Facebook, Carmen Luisa Flórez Padrón menciona mi artículo dando crédito a quien lo escribió, como corresponde hacer a quien tenga ética personal. Para ver esta página, clicar AQUÍ.

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 (*): Presionada por la evidencia, el 14-Jun-2010 la tal Valentina decidió medio remendar su plagio mediante el recurso de encabezar la copia de mi artículo con esta «elegante y muy precisa» aclaratoria:

INFORMACION SACADA DE ALGUNA PAGINA DE INTERNET PADRONEL O ALGO ASI.

Aclaratoria donde brillan por su ausencia las comas, los acentos y el nombre del autor, que aparece muy claro, junto con la fecha de publicación, al comienzo del artículo original publicado en Padronel.