[*ElPaso}– El Pino de la Virgen, de El Paso (La Palma), es declarado Bien de Interés Cultural

18.12.2014

Está localizado en el municipio palmero de El Paso.

Ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Sitio Histórico, por tratarse de un lugar de tradición y devoción, historia y cultura de todo un pueblo alrededor de un ejemplar de pino canario de enormes dimensiones y antigüedad — aproximadamente 800 años— con un gran valor histórico, científico y cultural, por lo que se garantiza su protección y conservación.

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Los primeros datos referentes a El Pino de la Virgen de El Paso se sitúan en las postrimerías del siglo XV (1492-1493) durante la incorporación de la Isla a la Corona de Castilla.

Cuentan las crónicas que uno de los soldados que acompañaban al Adelantado Alonso Fernández de Lugo en la conquista de la Isla encontró la pequeña imagen de la Virgen entre sus frondosas ramas, de ahí el nombre que se le da a la imagen y al pino.

Bajo la longeva sombra de este enorme pino canario, se ha mantenido a lo largo del tiempo, tradición y devoción, la historia y la cultura de una isla y sus gentes, en torno a un paisaje que ha inspirado a artistas en todas sus facetas, motivando infinidad de relatos y leyendas, protagonista de investigaciones y estudios científicos, que lo han catalogado entre los más viejos de Canarias.

Siglos más tarde, junto a ese Pino, se edificó una pequeña capilla, en el llamado «Paso de la Cumbre», camino y senderos que fueron utilizados por campesinos, arrieros y pastores en ritual trashumancia; paso también de viajeros y caminantes.

El Pino de la Virgen tiene actualmente un radio de 120 cm y una altura aproximada de 32 metros siendo, por tanto, uno de los mayores ejemplares de esta especie en las islas.

En la parte baja del tronco, y en la parte lateral opuesta a la ermita, se observa un gran hueco de casi 2 metros de largo por 50 cm de ancho y unos 40 cm de profundidad en el que, probablemente, es donde se guardaba la primera imagen de la Virgen del Pino, y junto al cual se encuentran otros dos huecos más pequeños a modo de hornacinas talladas en la madera.

Cada primer domingo de septiembre se celebra en el entorno de El Pino, la fiesta de la Virgen del Pino, cuya imagen porta al Niño Jesús en su mano izquierda y en la derecha sostiene una rama de pino.
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Cortesía de José Antonio Capote Pino

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[LE}– ‘Teleco’ no necesita comillas

22/12/2014

El sustantivo teleco es un acortamiento válido para referirse a la ingeniería de telecomunicaciones, al ingeniero que ha llevado a cabo esta formación, o a una empresa de dicho sector, y no necesita comillas.

En los medios de comunicación es habitual encontrar esta palabra entrecomillada:

  • «Estudiantes de ‘Teleco’ de la Politécnica ganan el primer certamen»,
  • «El “teleco” Gil Bernárdez recibe un galardón a toda su carrera» o
  • «¿Puede este cambio en los servicios de la compañía estar relacionado con la presión ejercida por las “teleco” en la India?»,

ejemplos en los que habría sido preferible prescindir de las comillas.

La forma teleco cuenta con amplia difusión desde hace años y el Diccionario del Español Actual, de Seco, Andrés y Ramos, la recoge sin comillas con el significado de telecomunicación, en general, y como sustantivo común en cuanto al género para designar específicamente al ‘ingeniero de telecomunicación’: el/la teleco.

Además de con este sentido, teleco puede emplearse para referirse a la Ingeniería de Telecomunicaciones y a la empresa de este sector, en cualquier caso sin comillas por tratarse de un abreviamiento igualmente extendido con estos dos significados.

El plural es telecos, por lo que en el último de los ejemplos lo apropiado habría sido escribir

  • «¿Puede este cambio en los servicios de la compañía estar relacionado con la presión ejercida por las telecos en la India?».

Por último, se recuerda que también se considera válida sin necesidad de comillas la forma telco, préstamo crudo del inglés que admite adaptación inmediata y se encuentra ampliamente difundido en América, donde también se emplea, aunque en menor medida, la variante telecom.

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[LE}– Palabras muy problemáticas

22-12-14

Amando de Miguel

La operación rescate de palabras olvidadas nos ayuda mucho.

Mariano León nos presenta esta adquisición: entenado. Dícese del hijo de uno de los cónyuges en relación con los hijos de ambos. Es un clásico de los conflictos familiares, los más acerbos.

Hoy es una situación muy frecuente, puesto que la mayoría de los nuevos matrimonios con algún de hijo de uno de los cónyuges no se dan por viudedad sino por divorcio.

Juan José Carballal se irrita con la expresión dar misa, que tantas veces se oye por la tele. «Y no señor; la misa se reza, se canta, se dice, se celebra…, pero no se da». Sólo falta que digan «echar misa».

Añado que la palabra misa ha sido proscrita del lenguaje público, incluso eclesial (ya no se dice eclesiástico). En su lugar, se habla de eucaristía. No creo que sean voces equivalentes. Originariamente, la misa es el acto litúrgico completo, del que la eucaristía (= acción de gracias) es sólo una parte. La voz misa ha quedado como genérico del acto que termina con la frase ritual «ite, missa est» (= podéis ir en paz, ésta es la despedida).

A propósito, un amigo de San Pedro de Alcántara (Málaga) me cuenta que en su pueblo la misa dominical se celebra a las 10. Terminada la cual, el sacristán despoja el altar y lo deja libre para el servicio de la misa anglicana en beneficio de los feligreses de esa denominación.

Es más, en la ceremonia anglicana se pasa el cestillo (el fisco se decía antes) y el contenido se dona al párroco católico para que lo distribuya a través de Cáritas.

El argumento es que la colonia anglicana no cuenta con una logística tan bien acondicionada como la de Cáritas. Me parece una historia magnífica. Habría que contársela al papa Francisco.

Beltane comenta que no le gusta nada el adjetivo circense. Su parecer es que debería decirse «cirquense«. Pero circense se halla troquelado por el uso. No es una terminación tan extraña en nuestra lengua, acaso por influencia del francés. Así, amanuense, ateniense, castrense, cisterciense, forense, gerundense, liliputiense, londinense, trapense.

José María Navia-Osorio se pregunta por la identidad de los nombres de ciertos refranes y dichos: Bartolo, el Tostado, Pichote, Picio, Cagancho, etc.

Unos pocos existieron, aunque agrandados por la leyenda. La mayor parte de ellos se citan por comodidad. Son epónimos anónimos que no hacen mal a nadie. Lo de «la flauta de Bartolo con un agujero solo» es un dicho un tanto obsceno.

José Til me pregunta por el gentilicio correcto de los habitantes de la India: ¿son indios o hindúes?

En buena ley son indios, aunque con la posible confusión con los indios de América. Como es sabido, todo se debió a un error de Colón. No deben confundirse los indios de la India con los hindúes, que son los fieles de una religión mayoritaria en ese país. La confusión se da mucho en inglés.

A través de la señora Google se pueden encontrar los gentilicios de pueblos, ciudades y naciones. Habría que recordar la historia del ministro de Franco, José Solís. Una vez comentó con su colaborador, Adolfo Muñoz Alonso, qué utilidad podía tener la enseñanza del latín en las escuelas. El filósofo comentó: «El latín resulta utilísimo. Por ejemplo, tú, que naciste en Cabra, puedes decir que eres egabrense».

Don José se queja de lo tópicas que se han hecho algunas expresiones, como «hay que ponerse las pilas» o «con la que está cayendo». El primero que recurrió a esas metáforas seguramente fue un poeta, pero su repetición, con afán de originalidad, resulta un tanto pesada.

Si la lluvia es copiosa, los ingleses dicen que «llueven gatos y perros». Nuestra imagen es también muy atrevida: «Llueven chuzos de punta».

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