[LE}> La expresión «ex alto cargo» se escribe en tres palabras

La expresión ex alto cargo, en la que el prefijo se aplica a una base pluriverbal, se escribe en tres palabras, y no exalto cargo.

Uso no adecuado

  • Condenado a cadena perpetua por corrupción un exalto cargo del Ejército chino.
  • Nombra a un exalto cargo de finanzas como nuevo embajador en Colombia.
  • Un exalto cargo de Rabat, detenido por apropiación de relojes.

Uso adecuado

  • Condenado a cadena perpetua por corrupción un ex alto cargo del Ejército chino.
  • Nombra a un ex alto cargo de finanzas como nuevo embajador en Colombia.
  • Un ex alto cargo de Rabat, detenido por apropiación de relojes.

Según las normas establecidas en la ortografía académica, el prefijo ‘ex-‘ va unido a la palabra que le sigue, aunque con cierto número de excepciones. Entre ellas se encuentran las bases pluriverbales, es decir, las combinaciones de palabras que funcionan con un sentido y un valor gramatical unitario (chico de los recados, pena de muerte), en las que el prefijo se separa con un espacio.

En este caso se encuentra ‘alto cargo’, que funciona de modo indivisible con el significado de ‘empleo de elevada responsabilidad’ o ‘persona que desempeña un alto cargo’, por lo que lo adecuado es escribir ‘ex alto cargo’ cuando se alude a alguien que ha dejado de tener ese empleo.

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[LE}> ¿Quién era Rita la Cantaora? El origen de una expresión popular

21/01/2022

Carmen Macías

En esos márgenes de la herencia oral, algunos nombres han quedado despojados de su identidad. Al contrario de lo que pudiera parecer, el refrán a veces olvida el relato mismo del que surge

«De tan famosa, llegó a ser para la nueva generación sólo un refrán. ‘¡Anda, que te vea Rita la Cantaora!’. ¿A quién no le han dicho esto alguna vez? Pero Rita no es sólo un refrán», escribió la periodista Luisa Carnés para dar paso a su entrevista en la edición del 8 de junio de 1935 del diario ‘La Estampa’.

A Rita le dejamos aquello que no queremos hacer, le hacemos ir allí donde no nos apetece ir. Es nuestro comodín diario, una invocación popular, la mujer sin rostro en boca de todos, el misterio del refrán repetido hasta la saciedad… ¿Desde cuándo?

En esos márgenes de la herencia oral que atraviesa cualquier época, algunos nombres han quedado despojados de su identidad. Al contrario de lo que pudiera parecer, el refrán a veces olvida el relato mismo del que surge, crea un péndulo distinto para su devenir. Ahí mismo, la figura de personas como Rita se mantienen en suspense, en una calle sin salida, como dice la copla: «Ni estoy viva, ni estoy muerta, ni soltera, ni casá. Y en mi calle sin salía, ya no puedo caminar, ni de noche, ni de día, ni pa’lante, ni pa’trás».

Con nombre y apellidos

Aunque la identidad de Rita es precisamente ésa: la cantaora. Fue, efectivamente, cantaora. Esta gaditana de nacimiento (algunos historiadores ubican su origen en Jerez de la Frontera, mientras que otros aseguran que nació en Sanlúcar de Barrameda) fue el rostro que evidenciaba el flamenco. En el centro de todos los carteles, conjuraba la voz de un pueblo en trance.

Rita Giménez García, ése fue su nombre y así se la conoció cuando empezó a cantar. Como recoge la Real Academia de la Historia: «Desde muy joven, Rita la Cantaora se inició cantando coplas en reuniones familiares o de su vecindad, hasta que un agente teatral oyó su cante y la contrató para actuar junto a la bailaora Juana la Macarrona y el cantaor Antonio Ortega Escalona Juan Breva, en los cafés cantantes madrileños».

Nació en 1859, y en 1885 era ya una inspiración. Su voz, arraigada pronto en la conciencia de la sociedad de aquel momento, se escuchaba en todas partes. La investigadora y comunicadora Ángeles Cruzado explica en su blog ‘Flamencas por derecho’ que debutó en Madrid, en el Café Romero de la calle Alcalá donde comenzó a actuar con artistas consagrados como la Macarrona y el cantaor Antonio Ortega.

Una referencia joven del flamenco antiguo

Así lo recogía también Carnés, transcribiendo las palabras de la propia Rita: «Una ve me oyó un agente teatrá, y me contrató. Trabajé la primera ve con la Macarrona y Juan Bieva». En aquella entrevista, la periodista aseguraba que las raíces de Rita provenían de Jerez.

Rita García, o Rita la de Jerez, como la nombran algunos de los carteles para sus primeras actuaciones, era una referencia joven del flamenco antiguo. Entre el final del siglo XIX y los comienzos del nuevo siglo, los tablaos de los cafés cantantes la querían y la buscaban, el público le aplaudía. En 1885, la revista ‘El Enano’ plasmó aquella admiración colectiva en forma poema. Era ya Rita la Cantaora:

«Del pueblo andaluz señora.
Todo el elogio merece.
Que su mirar enamora,
Que una rosa que florece
Es Rita la cantaora».

«Que lo haga Rita»

Se consagró como una de las mejores cantaoras de su generación. «Rita interpretaba con maestría los cantes considerados más difíciles, sobre todo las malagueñas y soleares», sostiene Cruzado al respecto. Por si fuera poco, también bailaba y era capaz de sostener prácticamente sola el espectáculo que ofrecía por apenas unos duros.

«Rita pasó al imaginario popular precisamente por esto: por su pasión por el cante y el baile, por aparecer en todos los cafés y teatros madrileños. Dicen que nunca decía que no a una actuación, dándole igual cuánto cobrara o incluso haciéndolo gratis», añaden desde la revista ‘La Poderío’.

Ahí está, como la fama, el comienzo de la leyenda: en el mundo flamenco se empezó a popularizar el dicho de «que lo haga Rita la Cantaora», porque Rita siempre estaba dispuesta a cantar y bailar.

Envuelta por el dicho

Parece ser, asegura la Real Academia de la Historia, que Rita la Cantaora se hizo muy popular en el barrio del Cerro (vivió gran parte de su vida en Carabanchel) por su «gracejo jerezano» y su «carácter alegre y dicharachero, pletórico de frases chispeantes, que fueron envolviendo su vida, quedando inmortalizada por el popular dicho».

No obstante, no es la única explicación para la popularización de esta frase. Además de su disposición para arrancarse por cualquier palo o en el baile cada vez que el público se lo pedía, otros autores entienden que precisamente su facilidad para desempeñar su arte despertó la envidia en otros artistas que utilizaban la expresión mencionándola como algo negativo: que lo hiciera Rita, que era más «barata».

Aunque su última actuación tuvo lugar en 1934, nadie ha dejado de nombrarla, como aquéllos que le pedían más y más y más espectáculo. «Lo púe ser to», le respondió a Carnés, pero murió «más pobre que las ratas» durante la Guerra Civil, en la localidad valenciana de Zorita del Maestrazgo, lejos de su tierra, de su historia contada por ella misma.

«Como dise esa copla que yo tenía en mi repertorio, y que me gusta mucho. Verá usté:

‘Males que acarrea er tiempo,
quien pudiera penetrarlos,
para ponerle remedio
ante que viniera er daño».

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[LE}> «Hemiplejia» y «hemiplejía», acentuaciones válidas

Tanto hemiplejia como hemiplejía son grafías válidas, tal y como se recoge en el Diccionario de la lengua española.

Uso adecuado

  • El escritor confesaba que, si el coágulo se hubiese desplazado, podría haberle provocado una hemiplejia.
  • De forma general, la hemiplejía se define como una parálisis total o parcial que afecta a la mitad del cuerpo.

El Diccionario panhispánico de dudas explica que los sustantivos que terminan en ‘-plejia’ o ‘-plejía’ admiten dos acentuaciones: con diptongo (hemiplejia, tetraplejia, paraplejia…, sin tilde) y con hiato (hemiplejía, tetraplejía, paraplejía…, con tilde en la ‘i’). No obstante, y según esta misma obra, en el español actual son más frecuentes las voces que acaban en ‘-plejia’. La palabra apoplejía es una excepción, ya que slo se considera válida esa forma (no apoplejia).´

Por otra parte, se recuerda que estos términos, así como sus derivados (tetrapléjico, parapléjico, hemipléjico…), se escriben con ‘jota’, no con ‘ge’.

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[LE}> «Adaptar» o «personalizar», alternativas a «customizar»

Adaptar o personalizar son alternativas en español para sustituir el calco customizar, utilizado con el sentido de ‘adaptar o personalizar algo al gusto personal’.

Uso no recomendado

  • Cómo puedes customizar la estantería con estos complementos.
  • Si no tienes demasiado tiempo, siempre es una buena opción customizar algunos helados que puedes comprar ya preparados.
  • Recoge mucha información práctica y consejos útiles para customizar el vehículo, cocinar o cuidar el medioambiente.

Uso recomendado

  • Cómo puedes personalizar la estantería con estos complementos.
  • Si no tienes demasiado tiempo, siempre es una buena opción adaptar algunos helados que puedes comprar ya preparados.
  • Recoge mucha información práctica y consejos útiles para tunear el vehículo, cocinar o cuidar el medioambiente.

La voz customizar es un calco del inglés customize y está recogida en diccionarios de uso como el Clave o el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos, con el significado de ‘referido a un producto, adaptarlo al gusto y a las necesidades del usuario’. Sin embargo, y dado que es innecesaria y puede resultar poco transparente para quienes no conozcan ese idioma, es preferible recurrir a verbos como personalizar, adaptar, arreglar o hacer a medida.

Por otro lado, conviene recordar que el Diccionario de la lengua española recoge el término tunear y lo define como ‘adaptar algo, especialmente un vehículo, a los gustos o intereses personales’.

En cualquier caso, dado que la palabra ‘customizar’ (al igual que su derivado ‘customización’) está ya extendida y se ajusta a las pautas ortográficas del español, lo apropiado, si se decide utilizarla, es escribirla sin resalte, es decir, sin cursiva ni comillas (NotaCMP. Por fin una decisión razonable). Es impropia la variante ‘costumizar’, intercambiando la u y la o, que se ve en ocasiones.

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[LE}> «Interfaz» es una palabra de género femenino

El sustantivo interfaz es una palabra de género femenino: la interfaz, no el interfaz.

Uso no adecuado

  • ¿Qué es el interfaz de usuario?
  • Con el nuevo sistema, los autos de la marca podrán personalizar el interfaz visual.
  • Un interfaz cerebro-ordenador aprovecha la potencia del cerebro para crear arte.

Uso adecuado

  • ¿Qué es la interfaz de usuario?
  • Con el nuevo sistema, los autos de la marca podrán personalizar la interfaz visual.
  • Una interfaz cerebro-ordenador aprovecha la potencia del cerebro para crear arte.

El término ‘interfaz’, adaptación del inglés interface, alude a una conexión entre dos aparatos o bien a la comunicación de un sistema con un usuario. Está recogido en el diccionario académico como sustantivo femenino, al igual que faz, por lo que no es adecuado usarlo como masculino. Su plural es interfaces.

Por otro lado, el Diccionario panhispánico de dudas señala que no se recomienda la variante ‘interficie’, formada con la misma terminación que superficie. Así, en frases como «La interficie con una única opción acota demasiado las posibilidades de juego», lo más adecuado es usar interfaz.

Por último, cabe señalar que el Diccionario panhispánico de dudas explica que no es apropiado usar con el mismo sentido que interfaz el sustantivo interfase, que, según el diccionario académico, se aplica en biología a cierta fase intermedia del ciclo celular, y en Física a la superficie que separa dos fases.

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[LE}> «Red flag» es «bandera roja»

La expresión bandera roja es preferible al anglicismo red flag para aludir a los comportamientos o las actitudes que resultan alarmantes en una relación.

Uso no recomendado

  • La periodista nos ha contado cuál es para ella la red flag crucial que la hace huir.
  • Películas románticas con «red flags» que pocos notaron.
  • Los criterios para aplicar una red flag pueden ser varios.

Uso recomendado

  • La periodista nos ha contado cuál es para ella la bandera roja crucial que la hace huir.
  • Películas románticas con banderas rojas que pocos notaron.
  • Los criterios para aplicar una bandera roja pueden ser varios.

El uso de una bandera roja es habitual en diferentes ámbitos para señalar una situación de peligro, como, por ejemplo, en las playas. Ahora y en el contexto de las relaciones personales y sentimentales, se ha extendido en las redes sociales emplear el icono de la bandera roja triangular para marcar una aseveración que podría ser perjudicial en una relación o como alerta de que alguien es un compañero conflictivo o peligroso.

En inglés, red significa ‘rojo’ y flag ‘bandera’, por lo que la expresión red flag puede pasar sin problemas a bandera roja. Este último es el giro que se ha difundido, aunque por la forma del icono podría hablarse también de banderín.

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[LE}> «Ser eximido» o «estar exento», no «ser exento»

El participio eximido, y no el adjetivo ‘exento’, es la forma adecuada al combinarse con el verbo ser.

Uso no recomendado

  • Nadie puede ser exento del pago del agua.
  • El proyecto pretende que la razón para ser exento de multa sea la enfermedad.
  • Este es un trámite que no ha sido exento de polémica.

Uso recomendado

  • Nadie puede ser eximido del pago del agua.
  • El proyecto pretende que la razón para ser eximido de multa sea la enfermedad.
  • Éste es un trámite que no ha estado exento de polémica.

Como señala el Diccionario panhispánico de dudas, el participio del verbo eximir (‘librar de obligaciones, culpas, etc.’) es eximido, que se emplea en tiempos verbales compuestos («El juez lo ha eximido de entrar en prisión») y en oraciones pasivas formadas con ser («Este oleoducto fue eximido de las sanciones europeas»).

Es inadecuado, por tanto, sustituir en tales construcciones eximido por el adjetivo exento, que sí se puede combinar con el verbo estar: «El concurso no ha estado exento de críticas».

La confusión puede deberse al parecido de estas dos formas, lo cual se aprecia también en otros pares de adjetivos y participios (lleno y llenado, borracho y emborrachado, etc.), como indica la Nueva gramática de la lengua española: «La piscina será llenada con agua de lluvia», «La gala estará llena de sorpresas divertidas».

Así pues, lo recomendable es reservar eximido para las formas con haber del verbo eximir y para las oraciones pasivas con ser, y mantener exento con nombres y con estar, al ser un adjetivo.

Cabe añadir, como apunta el Diccionario de americanismos, que en algunos países americanos eximir significa ‘aprobar una asignatura sin tener que hacer el examen final’. También se recoge eximido en Venezuela con dos sentidos y uso adjetival (‘asignatura aprobada durante el curso’ y ‘persona que aprueba sin hacer un examen final’), por lo que es posible combinarlo con estar: «Mis materias están eximidas».

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[LE}> ¿De dónde viene y qué significa la expresión "acabar como el rosario de la aurora"?

15/01/2023

C. Macías

Hay frases hechas imposibles de modificar. Frases que han ido trepando el paso del tiempo sin inmutarse, de la misma forma que nosotros tampoco nos sorprendemos al escucharlas aquí y allí. Siempre idénticas, curiosas referencias que, a menudo, ni siquiera desciframos. Nos da igual, porque ya parecen hasta tener aspecto, y las reconocemos sin necesidad de entenderlas, y sabemos cuándo encajan a la perfección. Y, de pronto, nos asalta la duda: ¿Qué estamos queriendo decir? ¿Quién lo dijo primero? ¿Cómo se puso de moda?

Hablemos, por ejemplo, del rosario de la Aurora. Quién sería esa mujer, con su rosario. Cuando suena, siempre parece avisar de mal presagio, todo un lío asegurado. Está claro que el rosario, o Aurora, o los dos, no acabaron muy bien, y así vamos a acabar nosotros si nos descuidamos a no rebuscar en los orígenes de la expresión.

«Acabar como el rosario de la aurora», en realidad, no recuerda a ninguna mujer (¿o podría decirse que a todas? Ahora descubrirás por qué), sino que evoca a un pasado en el que se llevaba a cabo una práctica devocional que tenía para rato. Estamos concretamente en el siglo XII, y hay que rezar ciento cincuenta avemarías en recuerdo de los ciento cincuenta salmos. Así empezó todo esto, que se dice pronto.

Rezar sin parar en el siglo XIX

Divulgada por los cistercienses, la curiosa actividad se fue popularizando en la península cristiana, alcanzando su momento de gloria (nunca mejor dicho) en el siglo XIX, cuando se convirtió en la devoción más característica de las familias católicas.

En concreto, inmersa en este escenario de fe colosal, el rosario de la aurora se convirtió en una procesión en la que se recitaba y se cantaba el rosario por las calles a primera hora de la mañana. Tenía lugar en determinadas fechas señaladas, siendo frecuente sobre todo el primer domingo de mayo y la primera semana de octubre.

¿Pero quién la creó y dio nombre? Pues el mismísimo papa Gregorio XIII. Su idea era conmemorar la victoria de la flota cristiana frente al ejército turco en la batalla de Lepanto en 1571. Siempre se creyó que la Virgen María les había echado una mano, ya que ocurrió el día 7 de octubre.

Una nueva frase en época de revolución

La idea tenía buen potencial, y así, con ella de fondo, no tardaron en proliferar por todas partes las cofradías del Rosario, y fueron éstas las que, siguiendo las órdenes del papa, repitieron hasta la saciedad aquellas letras que, entre una cosa y otra ya eran un gesto tan típico como para designar algo, servir de nombre, permanecer eterna.

La expresión «acabar como el rosario de la aurora» se fraguó en la época de la revolución liberal de 1868 en España, apodada la Gloriosa. Esta revolución dio paso a un período de sutiles libertades democráticas conocido hoy como el Sexenio, que transcurrió entre 1868 y 1874. En aquellos años, el movimiento obrero y la pequeña burguesía irrumpieron en la vida política dando forma a espacio social sin precedentes.

Así, mientras las ideas políticas de estos grupos cogían cada vez más fuerza, la Iglesia continuaba haciendo muestras de su capacidad de influencia, manteniendo costumbres como rezar el rosario colectivamente y en público, tal y como se había hecho siempre.

Sin embargo, el rechazo hacia la doctrina disciplinaria de dicha institución para entonces había provocado el rechazo y la ira anticlerical. Buena parte de la población se desató contra ésta y otras prácticas, provocando altercados que a menudo tomaron forma de auténticas batallas campales entre devotos cristianos y críticos del carácter autoritario de la religión. De aquellas batallas, ya sabes, este libro infinito de los dichos populares.

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[LE}> Balonmano, claves de redacción

Con motivo del XXVIII Mundial de Balonmano Masculino, se ofrecen algunas claves para una adecuada redacción de las noticias relacionadas con este deporte, que el diccionario académico define como el ‘juego entre dos equipos de siete jugadores cada uno, cuyo objetivo es introducir el balón en la portería contraria impulsándolo con las manos’.

1. Handball, handbol… A pesar del uso extendido de la palabra balonmano, en algunos países, como Argentina o Chile, se utiliza el extranjerismo handball o la adaptación handbol. Si se opta por el anglicismo crudo, se escribe en cursiva (o entrecomillado si no se dispone de este tipo de letra).

2. Balonmanista y handbolista. Para referirnos al deportista que lo practica, los términos apropiados son balonmanista o, en los países donde se ha optado por la adaptación del extranjerismo, handbolista, en redonda.

3. Las posiciones. En ataque, los jugadores se dividen en dos líneas de juego: primera línea, la más cercana a la propia portería, y segunda línea. Además del portero o arquero, los equipos suelen jugar con dos extremos, dos laterales, un central y un pívot (plural pívots) o pivote (plural pivotes). En algunos países de América los laterales y el central, que forman la primera línea, se denominan con el nombre genérico de armadores.

4. Anglicismos innecesarios. Se recomienda no abusar de anglicismos que pueden tener equivalentes en español como los siguientes:

  • body contact: contacto
  • free throw: golpe franco
  • pressing: presión
  • time out: tiempo muerto
  • two-hand pass: pase a dos manos

5. Sedes. El campeonato se celebra conjuntamente en Polonia y Suecia. Entre las ciudades que acogen partidos de esta competición está la polaca Cracovia (mejor que Kraków) y la sueca Gotemburgo (mejor que Göteborg).

6. Federación. La sigla IHF corresponde a la Federación Internacional de Balonmano, a partir de su denominación inglesa International Handball Federation.

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