[LE}– Origen de dichos y expresiones: La Dolores de Calatayud

02/10/2014

Mónica Arrizabalaga

La leyenda poco tiene que ver con la mujer real que acabó sus días en Madrid.

«No tengo ninguna duda de que «La Dolores» es Dolores Peinador Narvión, he encontrado miles de documentos que guardo en mi archivo y tengo muchos testimonios fehacientes contrastados», asegura Antonio Sánchez Portero a ABC.

El autor de «La Dolores, algo más que una leyenda» (1998) o «La Dolores: un misterio descifrado» (1987) lleva más de cuarenta años investigando quién fue la mujer que inspiró la famosa copla «Si vas a Calatayud, pregunta por la Dolores, que es una chica muy guapa, y amiga de hacer favores».

«La copla surgió de forma anónima en Calatayud hacia 1840-1850, lo que «obligó» a Dolores Peinador a trasladarse a Madrid», afirma el hoy consejero del Centro de Estudios Bilbilitanos de la institución Fernando el Católico.

María de los Dolores Peinador Narvión había nacido en Calatayud el 13 de mayo de 1819. Perteneciente a una de las más distinguidas familias bilbilitanas, su madre al morir le había dejado una cuantiosa herencia que el padre, casado en segundas nupcias, se resistía a entregar.

A esta herencia que pronto habría de poseer sumaba Dolores una extraordinaria belleza —«alta, rubia, de ojos azules, que más por el señorío de su porte y su gentileza, atraía por la sugestión de su mirada»— que acaparó la atención de muchos pretendientes.

Con 20 años recién cumplidos, Dolores se casó en secreto en Zaragoza con Esteban Tovar, un teniente granadino que acababa de dejar el Ejército para vivir de su ventajoso matrimonio. Comenzaron entonces unos interminables litigios con su padre con los que obtuvieron finalmente la herencia, pero a un alto costo y su desordenada vida matrimonial dilapidó pronto los bienes, arrastrándoles casi hasta la miseria.

Su descalabro social y la vida irregular de Dolores y su marido dieron pie a la famosa copla popular de doble sentido que ha quedado indisolublemente unida a la ciudad. «Antes no se podía nombrar a la Dolores en Calatayud, porque acarreaba consecuencias desagradables», señala Sánchez Portero.

En 1850 el matrimonio se trasladó a Madrid, a la calle de la Ballesta. De allí pasarían a la calle Cruz Verde, y a la calle Jardines donde vivía ya viuda en 1850 con su hijo Esteban. «Falleció en agosto de 1894 en la calle Flor Alta, en el Palacio de los Marqueses de Altamira, y fue enterrada en La Almudena en una tumba de caridad», apunta Sánchez Portero, para quien estas calles donde vivió «son muy «ilustrativas» de su personalidad».

«Por más que fuese Dolores Peinador protagonista de hechos singulares, destacados y, si se quiere, escandalosos, al no tener éstos relevancia histórica, su recuerdo se ha ido diluyendo, difuminando en el más completo olvido», señala Sánchez Portero en un tríptico del Mesón de la Dolores.

La Dolores de Feliú y Bretón

La azarosa vida de La Dolores real es muy distinta a la leyenda de la joven hermosa y caritativa que servía en la Posada de San Antón de Calatayud, según el romance que estrenó José Feliú y Codina en Madrid en 1893, y que posteriormente Tomás Bretón convirtió en la zarzuela mundialmente famosa.

Seducida por un barbero llamado Melchor, que la rechaza para casarse con una rica heredera, a La Dolores del drama la pretenden un rico mercader (Patricio) y un sargento (Rojas) aunque finalmente es el seminarista Lázaro, quien enamorado pelea con Melchor y acaba apuñalándole en el corazón.

Feliú y Codina ideó el drama tras haber oído la copla popular en la estación de La Zaida un ciego que solía cantar al paso de los trenes. Según José María Iribarren, el propio ciego llamado Pascualón habría improvisado la copla después de que «una guapa moza, donairosa y alegre» le preguntara en tono cariñoso por la causa de su ceguera y le diera una limosna.

La versión que recoge el autor de «El porqué de los dichos» fue publicada por Gregorio García Arista en «El Español» del 13 de octubre de 1945 con el título «Cómo nació la canción de La Dolores».

«Feliú vio, o quiso ver, en la palabra «favores» una intención distinta de la que tuvo en la copla original. Y así surgió La Dolores», señala Iribarren, que recoge cómo Calatayud convocó un certamen en 1924 para desvirtuar el sentido de la canción popular y enaltecer el honor de la mujer bilbilitana.

Pero «la copla, cantada por pueblos y caminos (aquí encaja la fábula o invención del ciego) ha sido la semilla que ha engendrado un Patrimonio cultural en la Literatura y la Música», subraya Sánchez Portero. Las investigaciones de este estudioso aragonés han reconciliado a Calatayud con La Dolores que hoy cuenta hasta con un museo en su honor.

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[LE}– ‘Aprieta’, no ‘apreta’

30/01/2015

El verbo apretar se conjuga como acertar, de modo que lo apropiado es escribir aprieta o aprietan, en lugar de apreta y apretan.

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «Ese es el punto donde le apreta el zapato al ministro»,
  • «Rafael Nadal apreta el puño durante el partido ante Klizan» o
  • «Córner para los visitantes, que apretan en estos últimos minutos».

Tal como indica el Diccionario Panhispánico de Dudas, al conjugar el verbo apretar lo apropiado es mantener el diptongo en las formas de la tercera persona del presente, ya sea del singular o del plural: aprieta y aprietan.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir 

  • «Ese es el punto donde le aprieta el zapato al ministro»,
  • «Rafael Nadal aprieta el puño durante el partido ante Klizan» y
  • «Córner para los visitantes, que aprietan en estos últimos minutos».

Se recuerda asimismo que el sustantivo correspondiente a esta familia léxica es aprieto, no apreto, por lo que, en lugar de

  • «Los gaditanos, por su parte, buscarán poner en apretos a los de Marcelino»,

lo apropiado habría sido 

  • «Los gaditanos, por su parte, buscarán poner en aprietos a los de Marcelino».

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[LE}– ‘Recibir un disparo’, no ‘ser disparado’

21/01/2015

La voz disparado puede referirse a un proyectil, un arma o una cámara, pero no debe aplicarse a quien ha recibido el impacto de un disparo.

Por influencia del verbo inglés to shoot, que permite este tipo de construcciones, se ha extendido en la prensa este uso inadecuado:

  • «Cinco personas fueron disparadas por culpa de una discusión en un partido de baloncesto» o
  • «La mujer disparada en Galapagar por su expareja sigue en estado muy grave».

Sin embargo, la Gramática Académica censura este uso, y aclara que sólo se pueden disparar armas o cámaras fotográficas, y al tiempo explica que este verbo también se puede aplicar a lo que sale disparado (es decir, balas, proyectiles, cohetes, flechas, etc.).

Por esta razón, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «Cinco personas reciben disparos por culpa de una discusión en un partido de baloncesto» y
  • «La mujer a la que disparó su expareja en Galapagar sigue en estado muy grave».

Finalmente, cuando se habla de una persona que recibe un empuje violento como consecuencia de, por ejemplo, una explosión o un choque, se prefiere el giro salir disparado, como en

  • «Una mujer falleció cuando salió disparada por la ventanilla de un vehículo de transporte público».

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[LE}– ‘Austericidio’ se refiere a matar la austeridad

16/01/2015

La palabra austericidio está bien formada, se refiere a ‘matar la austeridad’.

Por lo tanto, no es adecuado emplearla con el sentido de ‘matar por exceso de austeridad’.

Esta palabra aparece cada vez con mayor frecuencia en las noticias económicas para aludir, con connotaciones negativas, a los efectos de las medidas de austeridad, como en

  • «Cada vez son más las voces que animan a acabar con las políticas de austericidio» o
  • «Como consecuencia del austericidio, la deuda pública italiana se ha disparado».

El Diccionario de la Real Academia Española define el elemento compositivo -cidio como la ‘acción de matar’; pero, como se puede comprobar en las palabras que lo incluyen, se añade a aquello que se mata, de modo que infanticidio es dar muerte a niños, y tiranicidio es dársela a los tiranos.

El hecho de que por su formación tenga el sentido opuesto del que se pretende expresar hace aconsejable que se evite su uso y que en su lugar se empleen alternativas como, por ejemplo, austeridazo, austeridad suicida, austeridad homicida, austeridad letal u otras similares, en función del sentido preciso que se le quiera dar.

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[LE}– Origen de la palabra ‘gracias’

15/01/2015

A. S. Moya

«Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud».

Ya avisaba en el siglo XVII el escritor y moralista francés, Jean de La Bruyère, sobre la existencia de algo mágico, común a cualquier ser humano con independencia de su raza, clase social o condición, que establece la barrera del agradecimiento.

Dar las gracias no cuesta dinero, tampoco hacen falta unos conocimientos previos, ni mucho menos es necesario pedir permiso para ello. Olvidando que la vida se construye mediante una cadena universal de favores, no hay persona, por desaprensiva que sea, que no haya correspondido una acción de la forma más inocente que hay.

Sin embargo, para comprender la complejidad de una cosa tan elemental, nos hemos propuesto bucear en el origen de su significado, en la procedencia de la palabra más mágica que posee el diccionario.

La vigésimo tercera edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, presentada el pasado mes de octubre, otorga hasta dieciséis acepciones para el vocablo «gracia», dos más que su antecesora de 2001. Aunque al frente de este listado se sitúa su significado más universal y el que nos atañe en este caso, («cualidad o conjunto de cualidades que hacen agradable a la persona o cosa que las tiene»), también recoge otras definiciones tan dispares como 

· El conocido ‘derecho de gracia’: «perdón o indulto de pena que concede el poder competente»)

· La acción de resultar simpático a alguien: «capacidad de alguien o de algo para hacer reír», o

· El valor que atañe llevar a cabo una difícil empresa: «proeza, hazaña, mérito».

Ahondando en su origen, el término procede del latín («gratia») y la frase «dar las gracias» tiene su nacimiento en la expresión también latina «agere gratias», presente en varias ocasiones en una traducción oficial latina de la Biblia, universal para toda la Iglesia Católica: la llamada Vulgata. 

Antonio Dueñas, profesor titular de Lengua Española por la Universidad Complutense de Madrid, explica que entre las muchas acepciones de gracias está la de gratitud, «solía usarse en plural.Cicerón, por ejemplo, utiliza el mencionado ‘agere gratias’, o sea, ‘reconocer el agradecimiento’». Además resalta la versatilidad del vocablo, «desde el comienzo es un poco ‘comodín’ ya en el mundo latino. Está relacionada con ‘gratus’ y significa además ‘gracia’, ‘belleza’, ‘bondad’, ‘favor’, etc.».

María Romero, licenciada en Filología hispánica y especializada en la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera (ELE), desvela que su gran variedad de significado está relacionado con «su derivación latina y, a su vez, su proveniencia indoeuropea. En el DRAE se nos muestran dieciséis acepciones, pero todas hacen referencia más o menos a lo mismo: una alabanza a alguien en voz alta, un agradecimiento, un favor… Siempre algo relacionado con un don o una concesión o una habilidad en la ejecución de algo».

Dueñas señala la importancia de este tipo de palabras polisémicas para el correcto funcionamiento de un idioma, «en todas las lenguas son necesarias; de lo contrario, sería imposible la comunicación, ya que es mucho más difícil que un hablante medio-estándar pudiera llegar a conocer tantas palabras».

«Un acto fundamental»

Aunque dado su carácter universal pudiera parecer a simple vista que el término ha adquirido una gran extensión, Dueñas incide en que no es del todo cierto, «no está tan generalizado el uso del término; más bien, se ha perdido en parte, porque se pierde la compostura social y lingüística. Creo que debe mantenerse, pues los rituales comunicativos, para acercar posturas y establecer contactos, son fundamentales en todas las lenguas».

Mientras, Romero expone que «a pesar de que la evolución de las lenguas no se extingue, ya que el ser humano siente la necesidad de agradecer y alabar a otras personas y divinidades, cada país tiene su propia cultura, su pragmática… pero todos tienen en común el gesto de dar las gracias, que es un acto fundamental en todas las culturas, y que, en mayor o menor medida, se sigue utilizando».

Ya lo ven, con un simple «gracias» puede abrir cualquier puerta. Es justo reconocer la importancia de este noble ademán, bien sea para sacar una sonrisa, mostrar un gesto afable o simplemente considerar lo que otros hacen por ti.

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[LE}– Origen de dichos y expresiones: Irse a la porra

16-09-14

El sargento mayor de cada Tercio de Flandes, la unidad de élite de los ejércitos Habsburgo en el siglo XVI y XVII, dirigía los compases de sus hombres moviendo un gran garrote, una especie de antecedente de la batuta de orquesta que recibía el explícito nombre de porra.

Cuando una columna en marcha hacía un alto prolongado, el sargento mayor hincaba en el suelo el extremo inferior de su porra distintiva para simbolizar la parada.

Como los soldados arrestados debían permanecer sentados en torno a la porra que el sargento había clavado al principio, eso equivalía por tanto a «enviar a alguien a la porra» como sinónimo de arrestarle.

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[LE}– ‘Régimen’ y ‘regímenes’, no ‘régimenes’ ni ‘regimenes’

12/01/2015

La palabra régimen lleva tilde en la primera e por ser esdrújula, pero el acento cambia a la siguiente sílaba cuando forma el plural: regímenes.

Sin embargo, es frecuente encontrar frases en las que aparece el plural de régimen como sobresdrújula (régimenes) o sin tilde (regimenes):

  • «Frente a las dietas milagro, regimenes que usen el sentido común»,
  • «La caída de régimenes autocráticos que llevaban decenios gobernando con mano de hierro».

Según el Diccionario Panhispánico de Dudas, al formar el plural de régimen el acento cambia de lugar, y en este caso también la tilde, pues la voz resultante sigue siendo esdrújula: regímenes.

De este modo, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir

  • «Frente a las dietas milagro, regímenes que usen el sentido común» y
  • «La caída de regímenes autocráticos que llevaban decenios gobernando con mano de hierro».

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[LE}– Origen de dichos y expresiones: Ir de tiros largos

16-09-14

Cuando alguien va muy elegante se suele emplear esta expresión a modo de halago.

Los tiros eran las correas que sujetaban el sable a la cintura y en aquellas ocasiones en los que el soldado deseaba ostentar dejaba el sable más suelto, es decir de tiros largos.

A diferencia de en combate, donde se llevaba bien sujeto , en la vida civil se buscaba más comodidad.

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[LE}– ‘La alerta’, pero también ‘el alerta’

07/01/2015

El sustantivo alerta se emplea mayoritaria y preferentemente en femenino.

Pero también se considera válido su uso como masculino cuando se refiere a una llamada de atención o aviso (la/el alerta meteorológica/o).

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «Alerta rojo: el ébola llegó a Estados Unidos»,
  • «Italia elevó ayer al nivel máximo el alerta por posibles ataques terroristas del Estado Islámico» o
  • «Nuevo alerta por fuertes lluvias para el sudeste de Santiago».

Conforme a la vigesimotercera edición del Diccionario, el sustantivo alerta tiene dos significados próximos, pero diferentes:

  1. Con el sentido de ‘situación de vigilancia o atención’ es un nombre de género femenino exclusivamente (la alerta),
  2. Con el sentido de ‘aviso o llamada para ejercer vigilancia’ admite los dos géneros: el alerta o la alerta.

Por tanto, aunque es más frecuente optar por

  • «Alerta roja: el ébola llegó a Estados Unidos»,
  • «Italia elevó ayer al nivel máximo la alerta por posibles ataques terroristas del Estado Islámico» y
  • «Nueva alerta por fuertes lluvias para el sudeste de Santiago»,

los ejemplos iniciales en masculino, habituales en países como Argentina, Uruguay o Venezuela, también se consideran adecuados si se interpreta alerta como ‘aviso’.

No sería apropiada, en cambio, una frase como

  • «Manila y las provincias colindantes de Bulacan, Rizal y Laguna se encuentran en alerta rojo»,

donde lo indicado habría sido escribir en alerta roja, pues sólo cabe interpretar el sustantivo con el significado de ‘situación de vigilancia’.

En caso de duda, si no se acierta a distinguir si alerta se está utilizando con el significado de ‘situación de vigilancia’ o el de ‘llamada de atención’, se aconseja optar por el género femenino, que siempre es adecuado.

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