[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Las Ciencias adelantan que es una barbaridad

21 octubre 2013

Muchas son las secciones dedicadas a la Ciencia que han adoptado como título ‘la Ciencia avanza que es una barbaridad’.

Lo mismo pasa con publicaciones, y más de un blog de divulgación.

Si nos ponemos a cavilar sobre quién pudo ser el erudito que dijo esta famosa frase, podríamos pensar que fue soltada por algún importante divulgador o investigador científico en alguna conferencia, pero no, no es así.

En realidad, esta expresión es una deformación de ‘Hoy las Ciencias adelantan que es una barbaridad’, y se la debemos a una canción de la famosísima zarzuela (estrenada en el año 1894), ‘La verbena de la Paloma’, con música compuesta por Tomás Bretón y cuyo libreto escribió Ricardo de la Vega.

Nada más iniciarse la función, y tras el preludio del primer cuadro, aparecen en escena los personajes de Don Hilarión y Don Sebastián quienes comentan los avances de las Ciencias en general y de la Medicina en particular.

A continuación, un pequeño fragmento de la conversación que mantienen, y en la que aparece la expresión de la que hablo en el post de hoy.

  • DON HILARIÓN – El aceite de ricino, ya no es malo de tomar
  • DON SEBASTIÁN – ¡Pues cómo!
  • DON HILARIÓN – Se administra en pildoritas, y el efecto es siempre igual, igual, igual
  • DON SEBASTIÁN – Hoy las Ciencias adelantan, que es una barbaridad
  • DON HILARIÓN – ¡Es una brutalidad!
  • DON SEBASTIÁN – ¡Es una bestialidad! ¡Es una bestialidad!

La enorme popularidad de esta zarzuela (es una de las más representadas de su género) hizo que la expresión «Hoy las Ciencias adelantan que es una barbaridad/ La Ciencia avanza que es una barbaridad» fuese enormemente conocida, y pronunciada desde entonces por muchísimas personas cuando se quiere destacar el enorme progreso que se ha hecho en el campo de la investigación.

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[Hum}– Gallego sincero

Una señora llamó al vecino gallego y le dijo:

—Vecino, cuando esté haciendo el amor con su esposa cierre las cortinas, que ayer todo el vecindario lo vio y usted quedó en ridículo.

El vecino gallego le contestó:

—Pues más ridículo es todo el vecindario, porque yo ayer no estuve en casa.

[LE}– ‘Prevenir algo’ no es lo mismo que ‘prevenir de algo’

21/10/2013

La expresión prevenir de algo, con la preposición ‘de‘, significa ‘avisar o advertir de que algo puede ocurrir’ y por ello no es apropiado su uso en lugar de prevenir algo, sin la preposición, que significa ‘tratar de evitar o impedir un daño’.

En las noticias se pueden encontrar ejemplos donde aparece este giro usado de modo inapropiado:

  • «El ejercicio se presenta como la vacuna que previene de las enfermedades» o
  • «Se han instalado zócalos que previenen de rozaduras y el ensuciamiento de las paredes».

Tal como señala el Diccionario del Estudiante de la Real Academia Española, cuando prevenir significa ‘prever o tratar de evitar un daño o peligro’ o ‘prever un acontecimiento y tomar medidas y precauciones’, no se usa la preposición ‘de‘, que sí puede emplearse con el sentido de ‘informar con anticipación’.

Atendiendo a lo que se quiere expresar, las frases anteriores se podrían haber redactado del siguiente modo:

  • «El ejercicio se presenta como la vacuna que previene las enfermedades» o
  • «Se han instalado zócalos que protegen de rozaduras y el ensuciamiento de las paredes».

Sí se puede decir prevenir de algo cuando tiene los sentidos de ‘avisar’ y ‘alertar’, como en

  • «Sus compañeros le han prevenido de las consecuencias que tendría para su carrera»,

así como cuando se usa con pronombre, con el sentido de ‘protegerse ante alguien o algo’, como en

  • «Se aconseja la vacunación para prevenirse de (o contra) la gripe».

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[Hum}– Hija honesta, esposa….. común

Todos los ojos estaban clavados en la radiante novia y su padre, que la llevaba al altar.

Cuando llegaron a él, la novia besó a su padre y depositó algo en su mano. Los invitados que estaban cerca y vieron ese gesto reaccionaron con mal contenidas risas; hasta el cura sonrió abiertamente.

¿Qué había ocurrido? Que cuando el padre entregó a su hija en matrimonio, ella le devolvió la tarjeta de crédito.

Cortesía de Oscar del Barco

[LE}– ‘Cíborg’, adaptación española del inglés ‘cyborg’

18/10/2013

Cíborg, y en lugar de cyborg, es la escritura recomendada en español de esta palabra que se refiere a los seres compuestos de elementos orgánicos y cibernéticos.

En las noticias relacionadas con la cibernética y la ciencia ficción aparece a menudo esta voz escrita en su forma inglesa:

  • «En esa sociedad futurista la tecnología ‘cyborg’ es un modo de vida»,
  • «Es el primer ciudadano del mundo en obtener el estatus de ‘cyborg’».

Esta palabra se ha formado en inglés a partir de cyber y organism, y puede adaptarse sin problema alguno a la ortografía española como cíborg, sobre todo si se tiene en cuenta que ya existe ciber-, usado en palabras como cibernauta y ciberespacio.

La palabra se escribe con tilde en la <i>, según la reciente Ortografía de las Academias de la Lengua, como le corresponde por la pronunciación mayoritaria.

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NotasCMP

Me parece muy bien, pero

  1. ¿por qué no hacen lo mismo con affair?
  2. ¿por qué no lo dejaron en ‘cíbor’ ya que serán muy pocos los que pronuncien esa ‘g’ final?

[LE}– Las palabras más autóctonas de México, Panamá y Uruguay

18-10-13

¿Cuál es el mexicanismo más Mexicano? ¿Cuál es el panameñismo más Panameño? ¿Cuál es el uruguayismo más uruguayo?

Con estos tres países empezamos la creación del Atlas sonoro de las palabras más autóctonas del español.

Lo hacemos en el contexto del VI Congreso Internacional de la Lengua que se celebrará en Panamá, del 20 al 23 de octubre.

Tres escritores de los países citados han elegido una palabra con la que dan el pie para que ustedes propongan el vocablo que consideren más auténtico, o que refleje o represente mejor al respectivo país.

Es una manera de recordar la gran diversidad de una lengua hablada por cerca de 500 millones de personas y que puede ser entendida por sus hablantes en un 80%. Un idioma policéntrico, polifónico y en expansión. Forma parte de nuestra cobertura especial de la cita más importante del español.

Cada día, desde hoy y hasta el jueves próximo, propondremos tres países en los que sus respectivos escritores sugieren un vocablo por cada país, y ustedes lanzan con sus comentarios otras palabras.

Esta iniciativa de pluralidad y diversidad del español coincide con la presentación en Panamá de la edición digital del Diccionario de Americanismos, publicado por la RAE y la Asociación de las 22 Academias de la Lengua, a cargo del académico Humberto López.

Un gran libro de consulta gratuita en la Red que contiene más de 70.000 entradas y unas 120.000 acepciones sinónimos y variantes de muchas de las voces, etimología o procedencia de las palabras en la mayoría de casos.

Ahora sí, las palabras propuestas hoy por escritores de México, Panamá y Uruguay:

México: PINCHE. Por José Emilio Pacheco

En México, pinche canceló su acepción normal para adquirir, no se sabe cuándo, las características de un epíteto derogatorio que sorprende por su omnipresencia y durabilidad.

El más amplio catálogo de acepciones lo consigna el excelente Diccionario del Español Usual en México, de Luis Fernando Lara, en su segunda edición de 2009. Lara advierte que se trata de una grosería: «Pinche” 1. Que es despreciable o muy mezquino. 2. Que es de baja calidad, de bajo costo o muy pobre.

“Pinche” puede ser un empleado, el hábito de fumar, la suerte, un policía, una camisa, un perro, una casa, una persona, el mundo entero, una comida, un regalo, un sueldo o bien lo que a usted se le ocurra. Se trata, pues, de un epíteto que degrada todo lo que toca. Normaliza y vuelve aceptable una furia sin límites contra algo que nos ofende y humilla pero no podemos cambiar.

Admite grados y amplificaciones: “Esa novela me pareció un poco pinche”. “El racismo es una actitud pinchísima”. A veces puede ser un sustantivo inapelable: “No te lleves con él: es un tipo de lo más pinche.” Puede adquirir el rango de injuria máxima: “No me vuelvas a hablar, hijo de tu pinche madre.”

No sé cuándo empezó a emplearse, y nunca he leído nada sobre su origen. Ya que “pinche” en español común es “el ayudante de cocina”; sin ninguna pretensión ni autoridad, se me ocurre que el término se originó en tiempos de la hacienda y el latifundio. Nació entre los peones obligados a trabajar la tierra para beneficio de los amos y que veían con explicable resentimiento a quienes laboraban en ocupaciones serviles dentro de la casa grande.

Si el uso está restringido a México, resulta algo anecdótico e insignificante frente al hecho de que, a diferencia de tantos otros idiomas, quinientos millones de personas podamos entendernos en nuestra lengua materna. Es una “pinche” desgracia que muy pocas veces tengamos conciencia de este prodigio.

Panamá: SINVERGÜENZURA. Por Carlos Wynter Melo

Sinvergüenzura es el sustantivo de la infinitud y, en consecuencia, de la libertad absoluta. Una sinvergüenzura es comerse el mundo de un bocado. Es un escape —a veces son francamente inmorales las reglas morales— o el motivo de que exclames de repente, porque te nació de las vísceras: ¡Qué sinvergüenzura!, para quejarte o decir, oye, es asombroso que los humanoides seamos inmensos.

Uruguay: CELESTE. Por Claudia Amengual

Algún distraído diría que el término celeste proviene de la camiseta de la selección de fútbol, pero lo cierto es que ésta lo toma de nuestra bandera nacional. De ahí derivan expresiones populares, como la celeste o soy celeste que han enriquecido el significado de este color y lo han transformado en una marca de la identidad nacional uruguaya.

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[Hum}– ‘El porqué del calzón negro’, poema

Salió una anciana del baño,
su viejito la miraba
y al punto le preguntaba:

«¿De dónde es ese gusto extraño,
pues ya llevas varios años
usando ropa interior
de oscuro y serio color,
y ya mi vista se aburre?
¿Acaso no se te ocurre
que eso te da más calor?».

La viejita, indiferente
y caminando paso a paso,
levanta en su mano un vaso
y allí sumerge los dientes.

Al viejo mira de frente
para darle explicación.
Se acomoda en el colchón
y guarda una breve pausa,
«Aquí te digo la causa
de lo negro del calzón:

Muchos colores usé,
pues la carne firme estaba,
y el fuego que me quemaba
contigo lo disfruté.

Hace tiempo lo apagué
por no hacerlo disoluto.
Te fui fiel en lo absoluto
y lo que digo es muy cierto:
«Cuando el pájaro está muerto,
el nido viste de luto»».

Autor desconocido

Cortesía de Oscar del Barco

[LE}– Uso correcto de los verbos ‘acordar’ y ‘recordar’

16/10/2013

El verbo acordar(se), cuando significa ‘tener algo presente en la memoria’, se construye con la preposición <de> (acordarse de algo), a diferencia del verbo recordar, que lo hace sin esa preposición (recordar algo).

En los medios de comunicación pueden verse frases como

  • «La alcaldesa no se acuerda que acaba de privatizar la gestión del agua» o
  • «Ya nadie se acuerda que el Barcelona buscaba un central el año pasado».

El Diccionario Panhispánico de Dudas explica que ya desde antiguo es frecuente omitir la preposición <de> tras el verbo acordar(se), en especial en la lengua oral y coloquial («Me acordé que era tu cumpleaños» o «¿Te acuerdas la noticia que me leíste ayer?»), aunque recomienda que en la lengua general culta se mantenga.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido más apropiado escribir

  • «La alcaldesa no se acuerda de que acaba de privatizar la gestión del agua» y
  • «Ya nadie se acuerda de que el Barcelona buscaba un central el año pasado».

Respecto al verbo recordar, la misma obra recomienda evitar, en el habla culta, las formas recordarse de algo (un uso antiguo que aún pervive en algunas zonas de España y América) y recordar de algo.

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