Ella: «Amor, ¡quiero que pasemos un fin de semana perfecto!»
Él: «De acuerdo, te veo el lunes».
Cortesía de Charo Bodega
Capítulo que, como, su título indica, está dedicado al humor y a la lengua española.
Ella: «Amor, ¡quiero que pasemos un fin de semana perfecto!»
Él: «De acuerdo, te veo el lunes».
Cortesía de Charo Bodega
14 octubre 2013
El término monitor es una de esas palabras que pueden tener varios significados y a las que se les conoce como ‘polisémicas’.
Por un lado nos encontramos que monitor nos sirve para referirnos a aquella persona que se dedica a guiar o enseñar en el aprendizaje y práctica de alguna actividad, sobre todo relacionada con el deporte, el tiempo libre o las actividades extraescolares. Palabras como instructor y entrenador son sinónimas de ese término.
El origen etimológico es la palabra latina monitor cuyo significado era advertir/avisar y se utilizó en la época del Imperio Romano para referirse a aquellos esclavos o subalternos que acompañaban a sus amos y cuyo trabajo consistía en ir recordándoles los nombres de las personas con las que se iban cruzando, así como los detalles sobre las mismas que fuesen de importancia para su señor.
También solían colocarse cerca del atril de los oradores y, en caso de que éstos se quedasen en blanco, darles el pie sobre lo que debían decir en sus discursos o alocuciones.
Pero también nos encontramos que llamamos monitor a un dispositivo o pantalla de control (entre ellos la pantalla del computador) que sirve para seguir y leer los datos de un sistema o actividad.
En este caso también tiene el mismo origen, pero llegó a nosotros a través del inglés, ya que los anglosajones tomaron el término del latín y le dieron, entre otros, el significado de ‘avisador’, utilizándolo para referirse a ese tipo de dispositivos.
14/10/2013
El término severo, en español, equivale a riguroso, áspero, duro en el trato o exacto y rígido, y no a extremo, grave, importante o serio, acepciones éstas que sí tiene la voz inglesa severe.
Sin embargo, es habitual encontrar en los medios frases como
El Diccionario Panhispánico de Dudas explica que usar severo con el significado de grave, serio, importante o extremo es un calco inapropiado de la palabra inglesa severe.
Por tanto, en los ejemplos anteriores lo más adecuado habría sido
Este calco, aunque muy asentado, es igualmente censurable en la jerga médica, y así lo critican algunas obras como el Diccionario de Términos Médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, o el Diccionario Crítico de Dudas Inglés-Español de Medicina, de Fernando A. Navarro.
En este ámbito, severo puede sustituirse por distintas formas según el contexto concreto:

21-02-13
Conocemos como sabotaje al daño o deterioro que en las instalaciones o productos se hace como procedimiento de lucha contra los patronos, contra el Estado o contra las fuerzas de ocupación en conflictos sociales o políticos.
Asílo dice la RAE.
El término sabotaje tiene su origen en la palabra francesa sabotage y este a su vez en sabot, que significa zueco, zapato de madera.
Se dice que, en ocasiones, los operarios de las fábricas, que calzaban esos zuecos, los usaban para inutilizar la maquinaria con la que trabajaban, bien mediante la obstrucción de los engranajes o bien mediante golpes, con objeto de expresar su desacuerdo con sus patronos.
Si bien es ésta la explicación más difundida, existen otras variantes.
Por un lado nos encontramos con la explicación que nos dice que los saboteadores originales fueron los campesinos que pisoteaban con sus zuecos las cosechas para obligar a los propietarios de tierras a satisfacer sus peticiones.
Otras se decantan por decir que este tipo de calzado hacía caminar a los obreros de forma inestable y por ello se asociaba a la ineficiencia.
Y, por último, también se apunta al hecho de que el sabot es un dispositivo que sujeta los durmientes a las vías férreas y que algunos obreros franceses, durante una huelga acontecida en 1912, los aflojaron o quitaron con el objeto de dificultar el paso de los trenes.
—¡Mamá, mamá! ¿por qué la novia va vestida de blanco?
—Es porque es el día más feliz de su vida.
—¡Ahhh! Entonces ya sé por qué el novio va vestido de negro.
Cortesía de Eva Matute
11/10/2013
Vaporear, mejor que vapear, es la forma recomendada para referirse a la acción de aspirar y despedir el vapor de los cigarrillos electrónicos.
Sin embargo, la forma que se suele emplear en los medios de comunicación es vapear, como puede verse en los siguientes ejemplos:
El Diccionario Académico ya recoge el verbo vaporear con el significado cercano de ‘exhalar vapores’, de modo que el uso de este verbo en el contexto de los cigarrillos electrónicos puede considerarse una ampliación léxica de esta acepción.
Además, en aquellos casos en los que a un sustantivo terminado en -or se le añade el sufijo -ear, el sustantivo permanece inalterado: de sabor y color se forman saborear y colorear, no sabear ni colear.
De acuerdo con este criterio, a partir de vapor se deriva vaporear, no vapear (posible adaptación de vaping, que es la palabra que se está usando en inglés).
Por otro lado, los verbos vaporizar y evaporar no serían adecuados, pues tienen otros significados (vaporizar, en concreto, es lo que hace el cigarro electrónico: ‘convertir un líquido en vapor’).
Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir
Rebeca es el nombre de una prenda de vestir femenina, chaqueta de punto.
Es también conocida como cardigan, que es sin cuello, abrochada por delante, y cuyo primer botón está, por lo general, a la altura de la garganta.
Con el nombre de cardigan se popularizó a raíz de la película de 1940 “Rebecca”, dirigida por Alfred Hictchock, pues la actriz principal de esta película, Joan Fontaine, vestía ese tipo de chaqueta.
El cardigan debe su nombre a James Thomas Brudenell, séptimo conde de Cardigan, que popularizó su uso. Este personaje, que el 25 de octubre de 1854 dirigió la famosa Carga de los Cuatrocientos —o Carga de la Brigada Ligera, ocurrida en el llamado desde entonces Valle de la Muerte, durante la batalla de Balaclava de la guerra de Crimea—, ha pasado a la historia no sólo por aquella disparatada y suicida gesta, inmortalizada por la literatura y el cine, sino también, y tal vez en primer lugar, por este tipo de jersey de lana tejido a mano que formaba parte habitual de su indumentaria y al que dio nombre.
Cortesía de Leo Masina