[LE}– ‘Fetua’, no ‘fatua’ ni ‘fatwa’

07/06/2013

Fetua, mejor que fatua o fatwa, es la palabra apropiada en español para referirse a las decisiones de los muftíes, o especialistas en la ley islámica, que pueden tener fuerza legal.

En los medios de comunicación se pueden encontrar frases como

  • «La pena para la adolescente fue impuesta tras la fatua o edicto religioso emitido por el imán de una mezquita de la localidad de Naria» o
  • «Rushdie fue objeto de una fatwa (decreto religioso) promulgada por el ayatolá Jomeini que le condenaba a muerte por blasfemias».

El Diccionario Académico recoge la palabra fetua como adaptación plenamente asentada en español del término árabe fatwa.

Conviene evitar la adaptación fatua, una palabra que en español tiene un significado completamente distinto (‘falto de razón o de entendimiento’ o ‘lleno de presunción o vanidad infundada y ridícula’).

Así, en los ejemplos anteriores, lo adecuado habría sido escribir

  • «La pena para la adolescente fue impuesta tras la fetua o edicto religioso emitido por el imán de una mezquita de la localidad de Naria» o
  • «Rushdie fue objeto de una fetua (decreto religioso) promulgada por el ayatolá Jomeini que le condenaba a muerte por blasfemias».

En el caso de emplear la transcripción fatwa, ha de escribirse en cursiva —o entre comillas, si no se dispone de ese tipo de letra— por tratarse de un extranjerismo.

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Cajas de ahorros’, no ‘cajas de ahorro’

07/06/2013

La expresión caja de ahorros, que el Diccionario Académico define como ‘establecimiento destinado a guardar los ahorros de los particulares, proporcionándoles un interés’, hace el plural como cajas de ahorros y no como cajas de ahorro, aunque sean entidades dedicadas al ahorro.

Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran frecuentes ejemplos del plural anómalo:

  • «La obra social de las cajas de ahorro podrá tener como destinatarios a los impositores» o
  • «Las cajas de ahorro constituían, hasta hace poco, una especie en peligro de extinción», en los que lo apropiado habría sido escribir «las cajas de ahorros».

Fuente: Fundéu

[LE}– De lenguas o dialectos, y términos de Argentina

2013-06-05

Amando de Miguel

La polémica sobre si son lenguas o dialectos se parece al cuentecillo de si eran galgos o podencos, pero reconozco que es una polémica viva.

José Antonio Martínez Pons me cuenta que en Mallorca hay variaciones sustantivas de palabras corrientes entre dos pueblos situados una decena de kilómetros. Incluso en Palma se distingue a los del barrio de Santa Catalina por su peculiar acento y vocabulario.

Don José Antonio me dice que hay un músico vasco, un tal Escudero, que ha compuesto una obra coral en tres versiones: en el vascuence de su pueblo, en batúa y en castellano.

Tomás Gimpera Pere se acoge a la autoridad de Emilio Alarcos para concluir que entre el catalán y el valenciano hay menos diferencias que entre el castellano de Madrid y el de Andalucía. Puede ser según cómo se mida, digo yo. Además, eso no prueba nada.

Don Tomás asegura con ironía que «ha descubierto, asombrado, que hablo y domino perfectamente cuatro lenguas diferentes», a saber, el lampao, el valenciano, el balear y el catalán. Ese último es su «idioma propio». No habla del castellano, aunque escribe en ese idioma y concluye:

«Que a nadie le extrañe que cada vez seamos más los ciudadanos del noreste que queremos largarnos de esta mierda de país llamado España. Ni que sea para perder definitivamente de vista a los hijos de puta que escriben en Libertad Digital y en el resto de panfletos de la caverna liberal hispánica 1«.

¡Pero qué españolazo es don Tomás!

Ignacio Frías nos dice que garrabán es el fruto de la gabarda o escaramujo (rosal silvestre).

Jaime Lerner (nuestro corresponsal de Tel Aviv) aporta un pequeño diccionario sobre el origen de algunas expresiones porteñas (de Buenos Aires).

Por ejemplo, el atorrante es en Argentina el pendenciero y vulgar. El origen está en unas grandes tuberías que se utilizaron a principios del siglo pasado para acometer las obras de desagüe de la ciudad. Los caños o tuberías llevaban impreso el nombre del fabricantes francés: «A. Torrant et Cie.».

Los vagabundos de la ciudad se refugiaban en esos caños, y por un proceso de metonimia se acabó llamando atorrantes a esos marginados.

Don Jaime nos cuenta el origen de otras expresiones, como atar los bártulos, pero las llevaron a la Argentina los gallegos.

Los bártulos eran los libros de texto que traían los bolonios, los que iban a estudiar Derecho a Bolonia. Era otra metonomia: el librote de Bártulo de Sasso-Ferrato.

Hay otras expresiones específicamente argentinas, como croto (= indigente), por un tal José Camilo Crotto, gobernador de la provincia de Buenos Aires. Fue el que permitió a los peones rurales viajar en los trenes de mercancías.

Fuente: Libertad Digital

 

(1) NotaCMP.- ¿Del noreste? ¿Será tal vez catalán? ¿Y no será de izquierdas este tío? La verdad es que resulta difícil responder a estas preguntas, ¿no es cierto?

[LE}– ‘Medioambiente’, mejor que ‘medio ambiente’

05/06/2013

Las formas medioambiente y medio ambiente son correctas, aunque es preferible la grafía simple.

Las palabras que pierden su acento al pronunciarse junto a otras tienden a escribirse unidas, motivo por el cual medio ambiente, arco iris o boca arriba forman medioambiente, arcoíris y bocarriba, de acuerdo con la Ortografía de la Lengua Española.

En los medios de comunicación es habitual leer oraciones como

  • «Todos los participantes compartieron una charla centrada en el cuidado del medio ambiente» o
  • «Iberia renueva sus certificados de calidad y medio ambiente».

Si bien esta grafía se considera correcta, lo más aconsejable habría sido escribir medioambiente en ambas oraciones.

Por otro lado, cuando forma parte de la denominación de un organismo, se aconseja respetar la forma que aparece en el nombre de la institución:

  • «El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente está trabajando para reducir en un 10 % las emisiones contaminantes para 2020».

El plural de medioambiente es medioambientes y el adjetivo derivado es medioambiental, en una sola palabra.

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Abuso infantil’ no es lo mismo que ‘maltrato infantil’

04/06/2013

La expresión abuso infantil tiene implicación sexual, por lo que no es apropiada usarla como mero sinónimo de maltrato infantil o de menores.

Con motivo de la celebración del Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión, se recuerda que maltrato infantil significa, según el Diccionario de Términos Médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, ‘acción u omisión intencionada, llevada a cabo por una persona o grupo de personas, la familia o la sociedad, que afecta de manera negativa a la salud física o mental de un niño’, y es sinónima de maltrato de menores y de maltrato a los niños.

En cambio abuso infantil tiene connotación sexual, y es una forma, aunque no la única, de maltrato infantil; resulta apropiada en ejemplos como

  • «M. Jackson fue absuelto de cargos de abuso infantil».

Sin embargo, como calco de la expresión inglesa child abuse, que se traduce al español por ‘maltrato infantil’, se utiliza abuso infantil con el mismo significado de maltrato infantil y no con el sentido de abuso sexual que tiene en español.

Así en

  • «… un caso de abuso infantil en el que una niña de cinco años ha permanecido encerrada desde hace varios años en una habitación con perros y gatos»

lo adecuado habría sido

  • «… un caso de maltrato infantil en el que una niña de cinco años…».

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Clarísimas’ explicaciones dadas en España sobre accidentes de tráfico

02-06-13

A. de Miguel

Juan A. Fernández M. se ha entretenido en recoger algunos formularios que tienen que rellenar los conductores en los partes de accidentes de tráfico.

Se les pide que describan el hecho de la forma más escueta posible. He aquí algunas de las peregrinas explicaciones:

  • «El otro coche chocó con el mío sin previo aviso de sus intenciones».
  • «Choqué contra un camión estacionado que venía en dirección contraria».
  • «El peatón chocó contra mi coche y luego se metió debajo».
  • «Tratando de matar una mosca choqué contra el poste de teléfonos».
  • «Para evitar colisionar con el parachoques del coche de delante, atropellé a un peatón».
  • «Un coche invisible que salió de la nada me dio un golpe y desapareció».
  • «Le dije al policía que no estaba herido, pero cuando me quité el sombrero descubrí que tenía fractura de cráneo».
  • «Estaba convencido de que el vejete no llegaría al otro lado de la calzada cuando lo atropellé».
  • «El peatón no sabía en qué dirección correr, así que le pasé por encima».

Fuente: Libertad Digital

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Aquí hay gato encerrado

11 abril 2013

Esta expresión suele utilizarse cuando se desconfía de alguna cosa o se tiene la impresión de que hay algo turbio en algún asunto.

Para encontrar su origen hay que trasladarse hasta los siglos XVI y XVII (época conocida Siglo de Oro) cuando se puso de moda llamar gato a la bolsa o talego en el que se guardaba el dinero.

Era habitual llevar alguno de estos ‘gatos’ con sus respetivas monedas escondido entre las ropas, o tenerlo guardado a buen recaudo en algún lugar de la casa, como remedio a los posibles hurtos.

La víctima que estaba en el punto de mira de los rateros era observada para ver si tenía dinero y donde lo llevaba, por lo que la consigna que se daban entre sí los amigos de lo ajeno era decir que allí había ‘gato encerrado’ o, lo que es lo mismo, que había una bolsa con dinero guardado o escondido.

Lo que no se sabe con total seguridad es el porqué a este tipo de monederos se les dio el nombre de gato. Hay quienes indican que la razón era porque, originariamente, se confeccionaban con la piel de estos felinos. Otros señalan que era el nombre coloquial utilizado en aquella época para llamar a los rateros que hurtaban con astucia y engaño (la RAE así lo recoge), puesto que estos ladrones tenían una habilidad que recordaba al comportamiento de los felinos.

Fuente: Blog 20 Minutos

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Campechano, para referirse a alguien afable y cordial

18 abril 2013

Posiblemente en más de una ocasión se ha escuchado la palabra ‘campechano’ para referirse a alguien cuyo trato parece cordial y muy cercano.

Este término comenzó a ponerse de moda durante el siglo XIX, en la época en la que muchos españoles viajaron hasta el continente americano con la intención de hacer fortuna (también conocido como ‘hacer las Américas’). Estas personas eran conocidas como ‘indianos’.

Muchos de estos indianos fueron a parar a México y, más concretamente, al Estado de Campeche, en la península de Yucatan.

Cuando éstos empezaron a enviar cartas a sus familiares, explicaban en ellas la cordialidad y cercanía con la que habían sido recibidos por parte de los ‘campechanos’, gentilicio de los habitantes de ese lugar de vida placentera que pasó rápidamente a ser utilizado como adjetivo, dándole el significado que hoy en día se conoce.

Fuente: 20 Minutos

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Grogui

29-06-12

Esta expresión se usa también frecuentemente referida al boxeo, cuando uno de los contendientes está momentáneamente aturdido y tambaleante, pero sin llegar a estar fuera de combate.

El origen lo encontramos en el almirante inglés Sir Edward Vernon (1684-1757) quien recibió el sobrenombre de Old Grog por el uso de una capa impermeable de tipo grogram (un material áspero y rígido, mezcla de lana y seda).

En el año 1740 el almirante decidió imponer restricciones en la cantidad de ron que ingerían diariamente los marineros (dos raciones al día) con objeto de mejorar su rendimiento en combate y mantenerlos alerta.

Al disponer de menos cantidad de ron, éste se mezclaba con agua para que durara más, y se le añadía azúcar y, en ocasiones, lima para mejorar su sabor, recibiendo la bebida resultante el nombre de Grog.

Aquéllos que abusaban del ron, a pesar de estar rebajado, quedaban atontados y adormilados, a veces en un estado de semiinconsciencia, de ahí que se les empezará a llamar grogui (groggy en inglés original).

Con el tiempo se acabó aplicando el término a cualquier estado de atontamiento o adormecimiento por causas físicas o emocionales, independientemente de su causa.

Cortesía de Leonardo Masina