[*FP}– Neblina (4/7): Mi segundo viaje a “Australia”

Carlos M. Padrón

Mi segundo viaje a “Australia”

A comienzos de diciembre de 1991 tenía yo que asistir en Sydney a la segunda edición de la misma reunión habida en esa ciudad en 1990, pero esta vez con la diferencia de que mi presencia era clave porque en esa reunión se trataría sobre el desarrollo de una aplicación bancaria que supuestamente reemplazaría a la aplicación llamada SAFE, instalada ya en 54 países, que en 1973 había sido desarrollada en Venezuela basándose en el Paquete en línea para Bancos hecho en 1963 por el genial Fernando Lacoste.

Pero en diciembre de 1991 ya Cristina no estaba conmigo; su posición la ocupaba ahora la por todos querida y muy recordada MEU (le puse esa especie de nickname formado por las siglas de su verdadero nombre), por lo que fue ella quien se encargó de hacer los trámites con la agencia de viajes de Neblina.

El 06/12 viajé sin problemas a San Francisco llevándome conmigo a Elena, mi hija menor —cuyo pasaje pagué con mis millas—, para que viera a su hermana Alicia, mi hija mayor, que estaba en Palo Alto con su esposo —quien cursaba un postgrado en la Universidad de Stanford— pues Elena no había visto a Alicia desde el pasado agosto, cuando ésta, pocos días después de casarse, se había ido con su esposo a Palo Alto.

Hicimos Caracas-Miami-San Francisco, donde llegamos a las 5:57pm (17:57). Después de reunirnos todos y pasar un buen rato, me despedí de mis dos hijas y mi yerno y me fui a dormir al hotel Marriott del aeropuerto de San Francisco para continuar al día siguiente mi viaje a Australia,

A las 08:00am del 07/12 despegó de San Francisco mi vuelo (business class) hacia Honolulú, a cuyo aeropuerto llegué a las 11:38am, y como en Honololú disponía apenas de un par de horas para abordar el vuelo hacia Sydney, me presenté de inmediato en el counter de AA para hacer el ckeck-in.

El empleado de AA revisó mis documentos y, con cara muy seria, me dijo:

—Sr. Padrón, para ir a Sydney necesita usted una visa que NO tiene.

—¿¡Quéee!?—, le contesté bastante molesto. —¡Fui a Sydney el año pasado y no recuerdo haber tramitado visa alguna!.

Poniendo expresión de impaciencia mal contenida el tipo abrió mi pasaporte y, sin decir palabra, lo volvió hacia mí y posó su dedo acusador sobre la visa que Cristina se había encargado de gestionarme, vía Neblina, para mi anterior viaje a Australia, en 1990.

De golpe se me hizo claro qué había pasado: a diferencia de Cristina, MEU no tenía ni la experiencia en asuntos de viajes ni la de haber visto en vivo y en directo las trácalas de Neblina, y se fió de él. Y Neblina, dejado a su albedrío, había hecho una de las suyas.

Avergonzado y arrecho le pregunté al de AA qué podía yo hacer. Me respondió que sería irme a la playa y esperar hasta el martes ya que la Embajada australiana no abriría el lunes porque era feriado en Australia.

Como si yo esperaba al martes y tenía éxito en la obtención de la visa —cosa poco probable— tendría que volar el miércoles para llegar a Sydney ese mismo día en la tarde, descarté esa opción porque la reunión que yo debería atender terminaba precisamente el miércoles en la tarde.

Al caer en cuenta de esto debo haber puesto una cara muy fea, porque el tipo de AA, aún sin yo haber abierto más mi boca, me sugirió que me tranquilizara. Le respondí que me era difícil porque me molestaba mucho haber viajado hasta allí para descubrir que no podría llegar a mi reunión.

Cuando entendió, aunque tal vez no justificó, mi arrechera, reparó en mi tarjeta Platinum de A&Advantage y, a modo de disculpa por su tono anterior, me dijo:

—Lo siento mucho, Sr. Padrón, ¿qué puedo hacer por usted?.

—¡Mándeme de vuelta a San Francisco ahora mismo!—, fue mi respuesta inmediata.

El tipo llamó a la gerente, le expuso el caso, y ésta me dijo que yo podría volver a San Francisco en el mismo avión en que había venido, pero que tendría que comprar un pasaje de primera clase porque era el único disponible. Le contesté que estaba bien, pero que me consiguiera también vuelo de regreso a Caracas. Le entregué mi tarjeta de crédito, me tramitaron todo, y, en cuanto llamaron para abordar, fui el primero en subir al avión apenas una hora y media después de haberme bajado de él.

Aún recuerdo la expresión en la cara de la aeromoza de business —la misma del vuelo de venida— cuando me vio entrar. La pobre no pudo contenerse y exclamó:

Mr Padrón, what a hell are you doing here!?—, y enseguida enrojeció porque, en cristiano, me había dicho: “Sr. Padrón, ¿¡qué carajo hace usted aquí!?”.

Le dije que no se preocupara porque su reacción estaba más que justificada, y entonces le eché el cuento completo,… que tuve que repetir cuando la asombrada aeromoza llamó a dos compañeras suyas, que atendían primera clase, para que oyeran “tan increíble historia”.

—¡Dios mío! De verdad me imagino lo mal que debe sentirse. Venga conmigo, por favor, que usted necesita hoy un trato especial—, fue el comentario al final de mi narración, de una de las aeromozas de primera.

Me ubicó en mi asiento de primera, me preguntó si quería lo mismo que pedí en el viaje de venida (Campari con jugo de naranja que, sorpresivamente, ellos tenían; obviamente, la aeromoza de business class le había contado sobre mis preferencias), y desde ahí hasta San Francisco se lo pasó ofreciéndome lo mismo, u otro trago que yo quisiera, cada vez que veía que había llegado a su fin el anterior. Así, con los tragos y la esmerada atención de la eromoza que me los servía mitigué mi gran arrechera,y terminé tomando una de las pastillas para dormir que siempre llevaba conmigo cuando iba de viaje. La aeromoza me despertó poco antes de aterrizar en San Francisco.

Lo primero que hice en el aeropuerto de Frisco fue alquilar carro y tratar de conseguir hotel. Conseguí y reservé habitación en el Hyatt Palo Alto, y, con el equipaje en el carro alquilado, me fui a dar con mis hijas.

Cuando me vieron entrar, por poco les da un infarto. Después de las explicaciones del caso, salimos a dar un paseo, y lo pasamos muy bien. Aeso de as 12 de la noche, me fui al Hyatt Palo Alto, que resultó ser un hotel pequeño y bastante viejo. «Con razón —pensé—, es el único de ‘marca’ conocida en el que pude conseguir habitación por esos lados».

A la mañana siguiente salí muy temprano del hotel para hacer con mis hijas un tour a sitios un tanto alejados del centro de Palo Alto.

[*Opino}– Multa de 600 euros por dejar a la vista 42 direcciones de correo electrónico

Alguna medida parecida debería también aplicarse al correo personal, pues, tal vez, haría que antes de actuar se lo pensaran dos veces los “reenviadores compulsivos” que despachan sin más todo cuanto reciben, pero sin tomarse la por lo visto para ellos molestia de revisar, seleccionar, corregir, limpiar, adecentar, “desenvolver”, y, sobre todo, de borrar y ocultar direcciones.

Todas esta malas prácticas son típicas en los que llamo “Internet newcomers” (recién llegados a Internet), que fueron iniciados por alguien que no se molestó mucho en aprender antes, y que creen que todo lo que reciben por su correo es una gran novedad y, sin previa selección, lo reenvían a media humanidad llenando los buzones de otros con material que, aparte de contener lo arriba mencionado, es más viejo que Matusalén.

Por ‘corregir y limpiar’ me refiero a eliminar de los textos los muchos símbolos > que a veces llegan con ellos, al comienzo de cada línea; y por empatar las líneas truncadas.

Por ‘adecentar’, me refiero a usar texto enriquecido (rich text) o HTML en vez del texto plano (plain text) que no permite ni letra negrilla, ni cursiva, ni color, ni subrayado,… nada. Usar hoy día texto plano es como comprarse un televisor a color para ver sólo programas en blanco y negro. Un absurdo, además de un medio de que, por su horrible presentación, los mensajes no inviten a su lectura sino a borrarlos de inmediato.

Por ’desenvolver’ me refiero a la necesidad de que los destinatarios de un correo con adjuntos tengan que abrir uno o más de éstos hasta dar, ¡por fin!, con el objeto, esencia o razón de ser del tal correo. Tengo un contacto, a quien he bautizado Miss Envoltorio, que ostenta conmigo el record en esta por demás desconsiderada costumbre. Todo mensaje suyo que recibo trae un adjunto, que no es un archivo PPS o de otro tipo sino otro mensaje que, con suerte, es el que tiene el archivo por el cual Miss Envoltorio me envió su mensaje. Por tanto, tengo que, por lo menos, efectuar una apertura de más. Pero una vez —y es el record al que me refiero— tuve que hacer diez (10) aperturas hasta dar con la esencia de su mensaje. ¿No es como para borrar sin más todo lo que Miss Envoltorio mande, o poner su dirección en la lista negra de forma que sus envíos vayan a parar el buzón Junk E-mail (correo basura o no deseado)?.

Y lo relativo a borrar y ocultar direcciones  ha sido bien explicado y justificado. Lo del uso de chalecos de fuerza como el desesperante IncrediMail, con sus ridículos emoticones al final, amerita capítulo aparte.

Carlos M. Padrón

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23/02/2007

Da igual que sea un despiste, pero todo aquél que en una actividad que no sea doméstica o personal deje a la vista las direcciones de correo electrónico de sus destinatarios está cometiendo una infracción multada hasta con 601,01 euros por la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD).

Doña A.G. S. sabe bien que no se trata de una amenaza, pues ha tenido que pagar 601,01 euros por haber dejado a la vista 42 direcciones de email al enviar un mensaje promocional de telefonía móvil por encargo de una pequeña empresa conocida como La Cremallera, que estaba llevando a cabo una campaña para Vodafone.

Uno de los destinatarios de este mensaje sintió que se violaba su intimidad al exponer su dirección y no utilizar la opción de copia oculta (CCO, o BCC si en inglés), y presentó una denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), quien inició el proceso.

El correo electrónico se considera un dato personal desde 1999, según explica Samuel Parra en su blog dedicado al derecho y las nuevas tecnologías, y sólo se puede utilizar para los fines que su propietario ha autorizado. Este punto echó por tierra la defensa de la denunciada, quien alegaba que la dirección de correo de su denunciante se podía encontrar en Internet en diferentes páginas web.

“Esto (se refiere a LOPD) nos deja cristalino que aunque la dirección aparezca en Internet, si no tenemos consentimiento del interesado no podremos utilizarla para ningún tipo de comunicación”, explica Parra. La sentencia de la AEPD asegura que se ha violado el artículo 10 de la LOPD en el que se refiere al deber de secreto profesional. La agencia ha aplicado la menor multa contemplada para este tipo de infracción considerada leve.

En cualquier caso, la lección que se saca de esta multa es que en ningún momento se debe de copiar en el apartado CC (Copia Carbón) las direcciones de nuestros destinatarios si estamos realizando cualquier tipo de comunicación que se salga del ámbito doméstico o personal.

El País.

[*ElPaso}– Don Salvador Miralles Pérez. In Memoriam – Homenaje póstumo en El Paso / Wifredo Ramos

Wifredo Ramos
Cronista Oficial de El Paso

Está reciente el fallecimiento de D. Salvador Miralles Pérez un hombre que fue párroco en El Paso, pueblo en el que durante 16 años desarrolló una destacada actividad, al igual que en Güímar donde realizó una también extraordinaria labor durante 29 años de constante trabajo. Las personas que le conocimos estimamos justo que en su despedida hacia la eternidad se le dedique algún reconocimiento.

Recordamos la esquela aparecida en el Diario de Avisos, el pasado 2 de enero, en la que el obispo y el clero diocesano comunican la muerte de D. Salvador Miralles y agradecen la participación en la misa exequial, a celebrarse en la parroquia del Sagrado Corazón (Santa Cruz de Tenerife), y a continuación al traslado de sus restos mortales al Cementerio de Güímar.

Foto cortesía de Susana y Fernando Miralles.

En una bella semblanza de D. Salvador Miralles Pérez —“Don Salvador”—, el obispo D. Bernardo Álvarez Afonso comentó una amplia relación de sus actividades, hasta sus aficiones como “radioaficionado” y su buen humor. Fue un acto emotivo, con numeroso acompañamiento de sacerdotes y público, entre el que se encontraban varios pasenses.

En El Paso, la Parroquia le ofreció una misa celebrada por el actual párroco, D. Domingo Guerra.

El día 18 de enero se ofició una misa dedicada por el Ayuntamiento como homenaje póstumo, en reconocimiento a la extraordinaria labor y servicio en bien del pueblo llevada a cabo por Don Salvador.

Salvador Miralles Pérez nació en Valle de Guerra el 11 de noviembre de 1921. Ingresó en el Seminario Diocesano (La Laguna, Tenerife) en 1934. El 2 de junio de 1946 recibió el presbiterado por el obispo Fray Albino González y Menéndez Reigada.

Cantó su Primera Misa en la iglesia parroquial de Valle de Guerra.

Al irse a la diócesis de Córdoba el obispo antes citado, quedó D. Domingo Pérez Cáceres como Vicario Capitular al frente de nuestra diócesis, y el 20 de junio de 1946 nombró a Don Salvador cura ecónomo de San Antonio Abad (Fuencaliente) y cura encargado de San Nicolás de Bari (Las Manchas).

El 19 de diciembre de 1947 recibió el nombramiento de cura ecónomo de Nuestra Señora de Bonanza, en El Paso. “Al hacerme cargo de esta Iglesia noté pobreza ornamental y nos decidimos a construir el Altar Mayor, bendecido el 31 de mayo de 1949, con mi agradecimiento a la feligresía, cuyas aportaciones recibíamos a través de la asociación Obreras del Templo; y a la Junta Parroquial, compuesta por D. Pedro Capote Lorenzo, D. José G. Martín Pérez, D. Tomás Capote Lorenzo, D. Justo Triana Remedios, D. Antonio Pino Pérez y D. Miguel Jurado Serrano”.

Al celebrar la terminación del Altar Mayor el párroco anunció que la obra debía continuar con la construcción de los siguientes altares. El próximo sería el del Corazón de Jesús, y luego el de Mª Auxiliadora (1951), siendo la dirección y talla de estos altares, como la de los siguientes, realizada por D. Francisco Arnau, Maestro de Taller de Carpintería Artística de la Escuela de Artes y Oficios de Santa Cruz de La Palma, quien dirigió a dos carpinteros y a un joven aprendiz [1]. En 1952 se colocó el púlpito; en el mes de julio se bendijeron la imagen y el altar de la Virgen del Carmen; en septiembre se colocaron las 14 estaciones del Vía Crucis, y posteriormente se fueron recibiendo distintos ornamentos litúrgicos para el culto. En 1953 se bendijeron la imagen y el altar de Cristo Crucificado, y el altar de Jesús Nazareno.

En agosto de 1953 concluyó la restauración de la iglesia de Nuestra Señora de El Pino, en cuya fachada se colocó un balcón de madera de tea.

El año 1954 se sustituyeron las antiguas arañas de cristal, colgantes del techo, por otras de bronce plateado, y se retiraron de la iglesia los reclinatorios y las sillas que fueron sustituidos por bancos recién construidos con madera de ukola.

En los primeros días de mayo de 1954 (Año Santo Mariano), llegó al puerto de Santa Cruz de La Palma la imagen peregrina de Nuestra Señora de Fátima, traída de Portugal y acompañada por el Padre Generoso de Barcenilla, que recorrió durante dos meses y medio todos los pueblos de la Isla. El itinerario insular culminó en Santa Cruz de La Palma con un acto de clausura presidido por el obispo D. Domingo Pérez Cáceres, ante un inmenso gentío.

A continuación, la imagen fue trasladada a El Paso donde peregrinó por los barrios con gran asistencia de feligreses y fervor popular. Finalizó con un acto ante la antigua iglesia —conocida como la Iglesia Vieja— de Ntra. Sra. de Bonanza, donde el Padre Generoso entregó la imagen a la Parroquia de El Paso, en la que permanece desde entonces.

En septiembre se terminó, con ayuda del Estado, la construcción del nuevo colegio, de dos plantas, para una fundación religiosa que operó en esta Parroquia.

El mes de octubre se enviaron cartas a algunos pasenses residentes en Venezuela para crear una Comisión con la intención de recaudar fondos entre los hijos de El Paso con el fin de levantar la torre de la iglesia parroquial. Tan pronto llegaron las aportaciones económicas, en mayo de 1955 se dio comienzo a la obra de la torre, que llegó a construirse sólo hasta la mitad de su altura. A mediados del año se llevó a cabo la colocación de losetas en las amplias azoteas de las tres naves.

El 6 de agosto de 1956 se adquirió el solar para la futura Casa Parroquial, con una huerta.


Verano de 1956 [2]. De izquierda a derecha.
De pie: Evaristo Pérez, Juan Enrique Brito Pérez, Raúl Zamora, Carlos Padrón, Don Salvador Miralles, Luis Capote Pozuelo, Juan Antonio Jurado Pérez, Mario Rigoberto Rodríguez Cáceres, José Antonio Martín.

En cuclillas: Juan Roberto Cabrera, Cosme Damián Díaz, Juan Antonio Pino Capote, José Manuel Capote, Antonio Capote Pozuelo.

Por julio de 1958 llegó a El Paso D. Gerino Casal, acompañado de unos cursillistas de cristiandad. Se organizaron en esta parroquia unos cursillos, que comenzaron en octubre, con asistencia de hombres y mujeres que vinieron del Valle de Aridane, de Santa Cruz de La Palma y de varios pueblos de la Isla.

A finales de agosto “llegó a El Paso, acompañado de su esposa, el hijo de esta ciudad y rico hacendado en Venezuela, Don Antonio Duque Herrera, quien acogió con agrado la idea de la terminación de la torre parroquial, según el proyecto del arquitecto tinerfeño D. Tomás Machado y Méndez de Lugo. La torre se finalizó en el mes de marzo de 1960. Su altura alcanza 35 metros y tiene un reloj de cuatro esferas”.

Recibió Don Salvador el nombramiento de profesor extraordinario de las Religiosas Dominicas de Los Llanos, que desempeñó desde 1948 hasta 1960, fecha de la marcha de las religiosas.

A lo largo de la década de los 50 se celebraron en el Teatro Monterrey, de El Paso, las Semanas de la Madre. Participaron doctores, profesores y maestros, con un ambiente cívico-cultural muy satisfactorio.

Ganó las oposiciones en el Concurso General de Parroquias y tomó posesión de la Parroquia de El Paso el 6 de julio de 1960.

El día 31 de marzo de 1961 se terminó la construcción del último altar dedicado a la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, cuya imagen fue donada por el cónsul venezolano en Santa Cruz de Tenerife, D. Efraín Paredes Pacheco. La obra fue realizada por el escultor, hijo de El Paso, Wifredo Ramos [1], alumno entonces de la Escuela de Bellas Artes de la capital tinerfeña, y aprendiz de D. Francisco Arnau desde el comienzo de la construcción de los altares. a esta imagen de la Virgen de Coromoto se la considera como un símbolo dado el elevado número de pasenses emigrantes que fueron bien acogidos en la hospitalaria tierra venezolana: un recuerdo para los que retornaron,… de los que “se han quedado allá para siempre.

La erupción del volcán de San Juan, en 1949, dio paso a la adopción por el Jefe del Estado de los cinco pueblos afectados, entre ellos El Paso. Esto significaba que la construcción de edificios de interés público era concedida y financiada.

El proyecto de la Casa Parroquial fue aprobado en Consejo de Ministros del 20 de abril de 1952. La tramitación tuvo dificultades, disgustos y cartas que escribir. Por fin, en diciembre de 1963, recibió Don Salvador una carta de la Compañía Entrecanales y Távora, en la que se indicaba que le había sido adjudicada la obra de la Casa Parroquial.

Por esta época, como el oculista Sr. Vázquez de Parga, de Santa Cruz de La Palma, debía marcharse definitivamente a Madrid, le aconsejó a Don Salvador que hablara con el Sr. Obispo, D. Luis Franco Cascón, para que lo trasladara a Tenerife donde mejor pudiera ser atendida su acentuada falta de visión. Es acogido su ruego, siendo nombrado cura párroco de Santo Domingo de Guzmán, de Güímar (Tenerife), con fecha 23 de diciembre de 1963.

Al encargarse de la Parroquia de El Paso, D. Cristóbal Rafael Pérez Vega habló con el obispo, y éste le envió a hablar con Don Salvador, siendo D. Cristóbal quien realizó las gestiones pertinentes con la citada Compañía, concluyendo las obras de la Casa Parroquial.

Don Salvador es “invitado por D. Cristóbal a bendecir la nueva Casa Parroquial pasense que tanto le había costado; gesto de su compañero que él destaca por su exquisita sensibilidad y caballerosidad”.

Trasladado a Güímar, durante los años 1964-65 Don Salvador emprendió la restauración de la iglesia parroquial de Santo Domingo de Guzmán, y continuó una destacada labor de entrega y servicio.

“A mediados de septiembre de 1992, hice entrega de esta parroquia de Santo Domingo de Guzmán al nuevo cura párroco, D. Domingo Guerra Pérez, y me retiro, habiendo entregado a la Diócesis los 46 años de mi ministerio sacerdotal, 3 casas parroquiales, 3 iglesias completamente restauradas y dos iglesias construidas de nueva planta”.

De 1996 se cita el homenaje dedicado por el Ayuntamiento de El Paso con motivo de las bodas de oro sacerdotales de Don Salvador, y en julio de ese año se tituló con su nombre una calle del pueblo.

En su época de retiro en Santa Cruz de Tenerife, varias veces lo encontramos, ya invidente, por la calle de El Pilar, de camino a colaborar con la Iglesia de San Francisco. Le servía de lazarillo su hermana Susana, quién solícita le acompañó muchos años hasta la última etapa, en la Casa de Acogida Madre del Redentor, en El Sauzal.

Así terminó una dilatada vida de entrega y constante trabajo, que culminó con el nombramiento de Párroco Emérito de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán (Güímar).

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NotasCMP.

[1]: Un joven aprendiz llamado Wifredo Ramos,… o sea, el autor de este artículo y hoy Cronista Oficial de El Paso.

[2]: La foto es de mi colección. Fue tomada frente a la puerta trasera de la Iglesia Nueva un domingo del verano de 1956. Todos los que estamos con Don Salvador somos muchachos de El Paso, casi de la misma edad (tal vez 1 ó 2 años de diferencia en algunos casos), menos Raúl Zamora, mayor que cualquiera de los otros, que es de un pueblo de La Gomera, otra isla de Canarias.

[Drog}– Amar no es ‘hacer el amor’ / Carlos Blanco

Lo que sigue expresa mucho de lo que he comentado sobre el amor, en oposición al drogamor, y sobre el comportamiento biológico, versus el racional, que caracteriza en particular a muchas mujeres, sobre todo en su función de madres o en el desaforado deseo, netamente instintual, de querer serlo.

Creo que el autor de este artículo ha expresado muy bien mi sentir al respecto que, con su permiso, hago mío y le extiendo mi felicitación.

Carlos M. Padrón

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03.02.2007

Carlos Blanco

Una de las ideas de Kant —que, sin duda, no es sólo suya— que más me han impactado es la siguiente: “El ser humano, la persona, nunca puede ser tratada como un medio, sino como un fin en sí misma”.

Nuestra dignidad reside, precisamente, en que nosotros mismos podemos darnos la categoría de fin. Ningún proyecto será nunca más ambicioso o más grandioso que el proyecto de ser personas y de poder vivir de acuerdo con nuestro ser personal, intelectual, libre y social. Ninguna idea puede situarse por encima de la singularidad del individuo porque, en el fondo —y en esto no hemos avanzado mucho desde Descartes—, la mayor certeza es la certeza de nuestra propia existencia como seres pensantes que actúan en el mundo y que persiguen fines a través de los oportunos medios. Sin persona no hay ni ética, ni ciencia, ni historia.

La sexualidad es una de las dimensiones más importantes de la persona humana. El sexo es un lenguaje único, que integra belleza, expresividad, emotividad y unión, como manifestación del amor entre dos personas.

Sin amor no existe sexualidad auténtica, porque la sexualidad sin amor sería la sexualidad meramente reproductiva, instintiva, donde la persona no sería fin, sino un simple medio de la dinámica evolutiva para perpetuar la especie. Sin embargo, el progreso —que a mi juicio consiste en la intelectualización de los hombres y de las mujeres, en hacernos cada vez más independientes de la materia y de sus leyes, de las determinaciones físicas y biológicas, para crear nuestro propio mundo, con horizontes más amplios e indeterminados, logrando ser cada vez más libres— se traduce en que seamos capaces de indeterminarnos biológicamente, de tomar las riendas de la Evolución, y no de ser convertidos en medios de la Evolución en su incesante avance hacia no se sabe qué fin.

El fin, somos nosotros, porque es la única certeza plena de que disponemos, y, por tanto, el progreso es permitir que nos convirtamos en auténticos fines, y no en medios, ya sea de la evolución biológica o de las diferentes ideologías o proyectos sociopolíticos.

Somos personas, únicas, fines en sí mismas, y más allá de nuestra singularidad y del respeto a nuestra singularidad no existe otro fin, ni natural ni social. Claro está que no basta sólo con respetar mi singularidad, sino la de los demás, y, por tanto, es necesaria una ética que vaya más allá de la afirmación de lo personal para establecer un discurso social. Pero, en el fondo, ese discurso social se fundamenta en la existencia de personas singulares y concretas, aquí y ahora, que deben ser tratadas como fines, al ser ésta la única certeza plena e innegable que poseemos.

Contemplar lo sexual desde una perspectiva exclusivamente biológica, instintiva o reproductiva, me parece una grave reducción de la persona y de lo que la persona merece. La persona no merece ser vista como un “objeto” sexual, como un objeto de satisfacción de instintos y de placeres, por legítimos que éstos sean o que puedan parecer. La persona merece ser estimada como un fin, como un “sujeto”, y por tanto, la sexualidad humana auténticamente, intelectualizada, que es capaz de trascender los límites ya dados por lo biológico y que es, en consecuencia, más libre y abierta, es la sexualidad entre dos sujetos, y no entre dos objetos: la sexualidad que brota del amor verdadero.

La sexualidad es, en el fondo, una comunicación, un lenguaje, un intercambio. Probablemente no haya nada más humano que la comunicación, el diálogo, el encuentro, el intercambio. La Historia, las culturas, las tradiciones, las ciencias,… no son sino manifestaciones de esa posibilidad casi infinita de comunicación y de trascendencia de nuestra propia singularidad que tenemos los seres humanos. Una sexualidad humana —no animal, no instintiva, no anclada en etapas evolutivas superadas por la creatividad humana y por el progreso visto como intelectualización— se da entre dos sujetos que se comunican, y que encuentran en el lenguaje de la sexualidad un cauce de expresión del amor que se profesan mutuamente.

Amar, decía Sartre, es decir “¡Qué bien que existas!”. Amar no es, desde luego, “hacer el amor”: hacer el amor será expresión de amor si es el resultado de un amor previo, que ante todo se consigue mediante el diálogo, el intercambio intelectual, el compartir experiencias y sentimientos, pero no si es fruto de un simple deseo placentero o instintivo, que podría satisfacerlo cualquiera y no un “tú”, cualquier objeto, pero nunca un sujeto.

La persona que tuviese relaciones sexuales por puro placer, sin importarle con quién, estaría tratando al otro como un mero objeto, como un producto de consumo, y por ello es gravemente inhumano, propio de etapas superadas y prueba de atraso y de ignorancia —algo pre-ilustrado, que introduce oscuridad y no luz y que no contribuye al progreso—, equivalente a la presencia de pornografía (ya sea en forma de revistas, páginas de Internet…) en nuestra sociedad o el erotismo exacerbado que tantas veces nos invade a través del cine y de los medios de masas. Es tratar a los demás como meros objetos, algo indigno tanto para ellos como para el que consume esos productos; algo que se reduce a lo animal y se “des-intelectualiza”, convirtiéndose en un ser impulsivo incapaz de controlar sus instintos y de indeterminarse; alguien que se deja esclavizar por lo biológico, cuando el progreso es precisamente la liberación de la persona de toda determinación que le impida expresarse como un fin en sí misma.

Creo que es una tarea pendiente de nuestro tiempo el que en todas las relaciones que podemos establecer aprendamos a vernos como sujetos y no como objetos. Y, particularmente, la sexualidad necesita ser liberada de lo instintivo y de lo biológico para convertirse en cultura, en expresión de amor verdadero, en fruto fecundo de la comunicación interpersonal, en encuentro entre dos sujetos y no entre dos objetos, entre dos personas y no sólo entre dos cuerpos, en apertura a lo vital como resultado del amor. Sólo así estaremos en una senda de progreso, en una senda de “intelectualización” y de superación de todas las determinaciones que nos son dadas, ya sea en el orden biológico o en el social, porque el progreso no puede tener otro fin que el de hacernos capaces de vernos a todos como verdaderos fines.

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Carlos Blanco, orientalista y colaborador televisivo.
http://www.carlosblanco.es/

PD.

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Comentarios, Notificaciones de enlace (Pingbacks):

Comentario de: Adolfo Blanco [Visitante]

Suscribo plenamente el contenido del artículo de Carlos Blanco. La afirmación kantiana deberían tomarla muy en cuenta los políticos, economistas y sociólogos que tratan a la humanidad como un medio para conseguir sus objetivos, y no precisamente los objetivos de la humanidad.

21/02/2007 @ 11:51

[*FP}– Neblina (3/7): Visa sólo para

Carlos M. Padrón

Visa sólo para una entrada

1971 fue mi primer año como vendedor en IBM, y superé lo suficiente mi cuota de ventas que me gané el premio de Rookie of the Year (= Novato del Año) por Venezuela y, con él, el derecho no sólo de asistir en calidad de a la Convención HPC (Hundred Percent Club, o Club del 100%, reservado a quienes habían logrado el 100% de sus cuotas de ventas) a celebrarse en Miami en los primeros meses de 1972, sino a asistir también a otra convención especial, e igualmente de premio, que tendría lugar en Nassau (Bahamas) antes de la de Miami.

Para este viaje caí, por primera vez, en manos de Neblina.

Mi itinerario hasta Nassau pasaba por una breve escala en Miami. Llegué a Nassau sin problemas, pero cuando quise volar de regreso a Miami para la otra convención, la del HPC, me dijeron que no podía porque no tenía visa para entrar a USA, pues para ese viaje mío Neblina me había sacado una extraña visa que sólo me permitía una entrada a USA, y tal entrada ya la había yo efectuado cuando en el viaje desde Caracas a Nassau había hecho escala en Miami.

Los IBMistas a cargo de la convención en Nassau se movieron a millón con el Consulado USA de esa ciudad, y, por tratarse de IBM, ese consulado me extendió en tiempo record otra visa para entrar a USA.

Curado en salud por esta mala primera experiencia y por las de otros IBMistas, como las ya narradas, yo, que suelo escarmentar en cabeza ajena, evitaba a toda costa viajar con Neblina. Por esto, Ramón —un tipo de mucha chispa que era por todos conocido por el apodo de Tacoa, y quien le servía de motorizado a Neblina, aunque no comulgaba con las tracalerías de éste— me lanzaba tantas indirectas al respecto, dándome a entender que Neblina estaba molesto con mi decisión, que un día le dije: “Es que no quiero viajar con Fray Junípero”. Tacoa por poco se orina de la risa.

Fue una declaración que me salió por descuido y que tuvo su origen en que, aunque soy totalmente analfabeto en materia de tiras cómicas, una vez vi una titulada “Fray Junípero” y concluí que el protagonista era idéntico a Neblina vestido con sayal de fraile. Por lo visto, Tacoa consideró que el símil era válido.

Sin embargo, y para desgracia de Neblina, volví a viajar con él, y aquí van mis relatos de tales viajes.

***

Mi primer viaje a Australia

Un día de 1990, siendo yo gerente del IBM IICF-LA (IBM International Industry Center for Finance – Latin America, o Centro de Soporte Internacional de IBM para la Industria Financiera de América Latina), me asignaron como asistente administrativo a una dama de nombre Cristina. Ella, por haber trabajado mucho en la organización de convenciones IBM, como el HPC, conocía muy bien el modus operandi de Neblina y por ello lo detestaba sin tapujo alguno, pero tal parece que le encargaba a él los arreglos de viajes para darse el gusto de fiscalizarlo y tenerlo amarrado bien corto, lo cual a Neblina le molestaba a rabiar.

Por asuntos del negocio tuve que ir a Sydney (Australia) a finales de noviembre de 1990, y Cristina, controlando bien de cerca a Neblina, de quien no se fiaba ni un pelo, se encargó de todo; yo me limité a indicarle fechas y preferencias de vuelo, y a entregarle mi pasaporte, y ella me devolvió todo en regla, por lo que fui y vine sin problema alguno.

Ya para esa fecha, y habiendo viajado por años, tenía yo tarjeta Platinum del Clipper Club de PanAmerican (línea aérea que desaparecería en 1991) y del A&Advantage de American Airlines (AA), y más de 300.000 millas acumuladas como viajero frecuente de AA, línea en la que con frecuencia me daban un upgrade de turística a business class o a primera, aparte de que cada vez eran más los casos en que alguien de la tripulación de cabina me llamaba por mi nombre a la usanza “usana”: Mr. Padrón, pues podría decirse que si bien viajé bastante desde poco después de haber entrado a IBM, desde diciembre de 1984 y hasta inicios de 1996 viví montado en un avión.

Usando mis millas aproveché para complementar ese viaje a Australia y dar la vuelta al mundo.

Hice Caracas-Miami-Los Ángeles el 28/11, y me quedé esa noche en Los Ángeles. Al día siguiente, Los Ángeles-Seattle-Tokyo-Bangkok.

En Bangkok estuve tres días intercambiando opiniones, haciendo planes y coordinando estrategias con Will L., mi contraparte del IICF-Asia/Pacífico, quien me deleitó con varios tours por la ciudad; con demostraciones de cómo hasta en los hoteles lujosos ofrecían “damas de compañía” —ya que las tailandesas consideran que un hombre no debe estar jamás sin la compañía de una mujer—; y con compras, a precio de ganga, de ropa, hecha a la medida, con seda tailandesa.

Recuerdo haber comprado un traje y varias camisas, que fui a recoger, muy escaso de tiempo, a última hora de la tarde del día anterior a mi salida del vuelo para Sydney. Por las prisas, no conté las camisas y olvidé una en la sastrería.

El 03/12 volé de Bangkok a Sydney, y al deshacer mi equipaje en el hotel Manly Pacific, en el que me alojé en esa ciudad, eché en falta la tal camisa cuando abrí el paquete en que el sastre me las había dado.

Al día siguiente, y a través de Office Vision, la intranet que para entonces usábamos en IBM, le mandé un mensaje a Will informándole del olvido de la camisa. Me contestó que no me preocupara, que él se haría cargo.

Y vaya que sí se hizo, pues al día siguiente, estando yo descansando en la habitación del hotel al final de un día de largas y numerosas reuniones, tocaron a la puerta de mi habitación. Abrí y me encontré frente a una damita oriental que, muy sonreída, me extendió un paquete acompañado de una parrafada, en extraño pero cantarín inglés, de la que sólo creí entender ‘Will’.

Al notar que no lograba hacerse comprender debidamente, la damita insistió en entrar a mi habitación, lo cual me preocupó porque no quería meterme en problemas con el hotel. Pero ella, consciente de eso, dijo, y acompañó por señas, que no habría problema en cerrar la puerta, y así lo hizo.

Una vez adentro, la damita, que resultó ser una tailandesa aeromoza de no recuerdo qué línea, procedió a abrir el paquete y, con gesto triunfal y una sonrisa que ocupó toda su diminuta cara, me mostró la camisa que yo había dejado olvidada en Bangkok.

Acto seguido, y luego de que yo le diera las gracias, comenzó a caminar hacia atrás, rumbo a la puerta, mientras con las manos unidas por las palmas me hacía, una tras otras, múltiples reverencias acompañadas de algo dicho en su idioma.

Mientras me duró, le dispensé a esa camisa un trato muy especial.

A las 5:30pm (17:30) del 08/12 volé Sydney-Bangkok-Londres, a donde llegué el 09/12 muy temprano. Al mediodía volé Londres-Madrid, hice noche en un hotel del aeropuerto de Barajas, y el 10/12 temprano volé Madrid-Tenerife Norte.

Entre Tenerife y La Palma estuve una semana, y el 17/12 volé desde Tenerife Sur a Maiquetía, completando así la vuelta al mundo.

[*Drog}– Inseguridad afecta al sistema inmunológico

14 de febrero de 2007

Algunas personas tienen dificultades para formar una relación en la que puedan confiar, y el sentirse inseguro en una relación de pareja puede tener consecuencias para el sistema inmunológico, sugiere un estudio llevado a cabo en Italia.

Los investigadores analizaron 61 casos de mujeres saludables y descubrieron que aquéllas que tenían más problemas para formar una relación amorosa podrían tener un sistema inmunológico más débil.

Los análisis de sangre demostraron que las células del sistema inmunológico de estas mujeres no funcionaban tan bien. Sin embargo, el estudio en medicina psicosomática no mostró si esto hacía que las mujeres fueran más proclives a padecer enfermedades.

La capacidad de una persona de establecer relaciones cercanas se desarrolla durante la infancia y como resultado de las relaciones que mantiene con sus padres, dicen los expertos. Las relaciones amorosas que surgen más tarde en la vida también pueden tener un impacto en el estilo de relación de una persona.

El director del estudio, Doctor Angelo Picardi, explicó que la gente que siente inseguridades en este aspecto, y tiene dificultades para confiar y depender de otros, se siente incómoda con la intimidad emocional o se preocupa por que su pareja pueda abandonarlo. Con anterioridad se demostró que esta clase de inseguridad puede estar asociada con problemas de salud y en cómo los individuos reaccionan ante situaciones de estrés.

Para evaluar si la inseguridad amorosa afectaba al sistema inmunológico, Picardi y sus colegas estudiaron a 61 enfermeras menores de 60 años que no padecían enfermedades crónicas y sin historias de desórdenes psiquiátricos importantes.

Los médicos utilizaron cuestionarios para detectar si alguna tenía síntomas de inseguridad en su relación de pareja. Asimismo realizaron análisis de sangre para medir la función inmunológica, incluyendo la habilidad de defenderse de virus.

En estudios anteriores, Picardi —quien trabaja para el Instituto Italiano de Salud— demostró la asociación entre la inseguridad en la pareja y ciertas enfermedades de la piel relacionadas con una disfunción inmunológica, como, por ejemplo, la soriasis.

“Hoy por hoy, no podemos saber si la reducción en la actividad de un tipo especial de linfocitos —más conocido por su denominación en inglés, como células natural killer— puede traducirse en una mayor susceptibilidad hacia las enfermedades, o en una salud más pobre, pero nuestra vida emocional y la manera en que se desarrolla está profundamente vinculada a nuestra fisiología, incluyendo el sistema inmunológico”, dijo Picardi.

Por su parte, Phil Evans, profesor de psicología de la Universidad de Westminster, Inglaterra, dijo que la gente con inseguridades amorosas puede ser más vulnerable a los efectos del estrés.

“El mundo de estas personas es muy diferente, y algo que para nosotros no es estresante, para ellos puede llegar a serlo”.

***

NotaCMP.- Parte de los efectos perniciosos del drogamor. Doy fe.

[*FP}– Neblina (2/7): Dos víctimas más

Carlos M. Padrón

Un hotel “tranquilo y bueno”

Víctima: Leonardo M.

A Neblina no había que pedirle que te organizara nada, y menos con tiempo, porque te armaba unos líos tremendos, pero si lo llamabas y le decías: «Tengo que salir ya para….», su respuesta era siempre: «Camino al aeropuerto, pasa por aquí a recoger el billete».

Una vez me armó una buena.

Resulta que por una emergencia en Santo Domingo tenía yo que salir de urgencia. El primer vuelo que Neblina me consiguió era esa misma noche, y con escala en Puerto Rico para pasar allí la noche y, a las 07:30 de la mañana siguiente, tomar otro vuelo de San Juan a Santo Domingo. Todo organizado, billetes y hotel. Cuando fui a recoger la documentación, Neblina me dijo: «Parece que en San Juan hay alguna convención y el hotel no es de los recomendados por IBM, pero tranquilo que es un buen hotel».

El vuelo, que tenía que salir en la tarde desde Maiquetía, salió con bastante retraso, así que llegué a San Juan como a las 2 de la madrugada. Salí del aeropuerto, tomé un taxi y le dije al taxista que me llevara al hotel, del cual le di nombre y dirección. Me pareció raro que el taxista me preguntara si yo estaba seguro de que quería ir a ese hotel, pero al final me llevó y me dejó en un sitio un poco apartado. El hotel no era muy grande; había mucha gente pero no le hice mucho caso ya que mi preocupación era que tenía que madrugar para estar a las 6:00am en el aeropuerto.

La habitación no tenia nada de especial. Muchos espejos y luces raras, pero como a mí lo que me importaba era dormir, no le di mayor importancia a esos detalles.

No llevaba ni media hora acostado cuando me tocaron a la puerta y dijeron: «¡Es la hora!». Me senté en la cama en un sobresalto, despierto totalmente, miré el reloj y vi que eran las 3:00am. Abrí la puerta, noté que en el pasillo había mucha gente, una cantidad inusual para esa hora, pero no vi al que me había despertado.

Volví a la cama y volví a dormirme, y de nuevo me tocaron a la puerta y una voz dijo: «¡Es la media!». Miré el reloj y eran las 3:30am. Me levanté, corrí hasta la puerta y la abrí, pero allí no había nadie.

Ya la cosa me estaba tocando las narices, así que me mantuve despierto, y justo a las 4:00am estaba yo, alerta, pegado detrás de la puerta. Apenas oí que tocaron en ella la abrí, sorprendí al hdp que se la pasaba en eso, y le dije de todo.

Cuando, después de mi sorpresivo ataque verbal, el tipo pudo hablar, me dijo: «Perdone, señor, pero es que esto es un burdel, y tengo que hacer la ronda y avisar cada media hora». Le dije que yo estaba solo, que lo que necesitaba era dormir, que me dejara tranquilo y que, por favor, que a las 5:30am sí me despertara de verdad.

A la mañana siguiente me di cuenta de que aquello de hotel no tenía nada: era una vulgar casa de citas que en el cajón de la mesilla de noche tenía, en lugar de la Biblia, preservativos. En el hall quedaba alguna que otra mujer que se ve que no había hecho todavía su cuota, pero, cuando al regreso le hice a Neblina el consiguiente reclamo, su respuesta fue: «Pero al final dormiste, ¿no?»

Por contar de Neblina tendría muchas otras historias de horror, como no tener reservado carro en el aeropuerto al que yo llegaba, o tenerlo reservado en otro aeropuerto diferente; haberme emitido billetes para conexión con vuelos inexistentes; darme conexiones de enlace de dos horas de espera entre NY-Kennedy y Newark (NJ),… aeropuertos que quedan bastante cerca el uno del otro, prácticamente “a la vuelta de la esquina”, etc.

Cada vez que uno iniciaba un viaje preparado por Neblina nunca sabía qué sorpresa podía esperar.

***

Pasajes por partida doble

Víctima: A. López.

Allá por julio de 1987, a última hora —como siempre— de un jueves en la noche decidieron en IBM que el domingo a más tardar debía estar yo en Acapulco asistiendo y dándole soporte a IBM de México en la Convención de Canales de Comercialización de aquel año.

Por supuesto, al día siguiente caí en manos de Neblina, porque así lo dispusieron arriba, para que él arreglara todo lo concerniente a mi viaje —el cual sería el sábado a las 06:30am con Aeropostal vía Ciudad de México con trasbordo para Acapulco— en compañía de un vendedor de Canales cuyo nombre no recuerdo en este momento.

Tarde, como siempre, a eso de las 10:00pm (22:00) del día viernes nos entregó Neblina los dos pasajes y las dos tarjetas de entrada a México, y a esa hora salí yo para mi casa a hacer las maletas y descansar un poco, ya que teníamos que estar en el aeropuerto, como muy tarde, entre las 04:30 y 05:00am, o sea, de la madrugada. Así que quedé con mi compañero de viaje en encontrarnos a esa hora en el aeropuerto, y en que yo llevaría los pasajes y papeles de viaje de ambos.

El sábado a las 05:00 de la mañana llegué al counter de Aeropostal y allí estaba ya mi compañero de viaje, de primero en la cola para cuando abrieran. Como a los 15 minutos abrieron las operaciones y procedimos al chequeo de pasajes y pasaportes. Yo entregué la documentación, y apenas mirarla el empleado me dijo:

—Sr. López, discúlpeme pero éste no es su pasaje ya que tiene otro nombre.

—¡Oh, sorpresa!—, me digo para mis adentros. Y al del counter le dije:

—Lo que pasa es que los billetes de pasaje están intercambiados con mi compañero de viaje.

—Perdón, Sr. López, pero el boleto de su compañero está correcto

—¡¡¡¿Cóooomo?!!!—, exclamé con cara de tonto y asombro.

Pues sí, resultó que el Sr. Neblina había elaborado los dos pasajes a nombre de mi compañero.

A esa hora, y así de repente, uno no sabe cómo reaccionar: si matar al del counter, a Neblina o a otra persona,…

Al calmarme y caer en cuenta de que las únicas opciones eran comprar un boleto nuevo o quedarme en tierra, por supuesto, decidí comprar, con mi tarjeta de crédito, un boleto nuevo para así poder viajar. Lo malo de esto era que en cada ciudad que fuera yo tocando debía hacer lo mismo.

Pero así tuve que hacerlo a pesar de todos los inconvenientes que ello me acarreó ya que, al no tener cupo confirmado, resultaba un poco difícil conseguirlo en los vuelos pautados. Pero lo logré y pude asistir a la reunión.

Lo bueno fue al regreso, ya que, estando ya hasta el gorro de Neblina y de todos los desastres e inconvenientes que le hacia pasar a uno, expuse oficialmente mi queja, y hasta demostré que el total de los boletos comprados por mi persona era casi 50 dólares menos que lo facturado por Neblina. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando me informaron que el culpable había sido yo porque no procedí a la revisión de los boletos. ¿Qué tal?.

Fue tal la arrechera (cabreo) que cogí que desde aquel momento nunca mas permití que un viaje mío fuera tramitado por Neblina.

***

Hasta aquí, cuatro relatos de muestra que otros IBMistas me han enviado sobre las “gratas” experiencias que viajar con Neblina les deparó.

En las próximas entregas, los relatos de mis propias experiencias en viajes “organizados” por ese individuo quien, además de las mañas ya citadas, tenía la de inventarse un localizador, que tranquilamente dictaba por teléfono a un viajero escaso de tiempo, o escribía de su puño y letra en el billete aéreo, frente al viajero y mientras simulaba una llamada telefónica a la línea aérea correspondiente, todo con tal de convencer a sus confiados clientes de que sí tenían una reserva de vuelo u hotel que Neblina, por supuesto, nunca había hecho.

[*Opino}– ¡Todos funcionarios! / Francisco Cabrillo

Carlos M. Padrón

Mientras trabajé en España hice contacto con un consultor que era —no sé si motu proprio o por imposición de la compañía en la que militó antes de entrar en IBM, donde lo conocí—, un estudioso del tema de la idiosincrasia del español.

En una de sus presentaciones más solicitadas decía que España era un «gran funcionariato», donde incluso los que ejercían una profesión liberal —como médicos, abogados, etc.—, creaban suspicacias porque las más de las veces abrazaron esa profesión no porque tuvieran una vocación por ella sino para heredar la cartera de clientes/pacientes de su padre/madre e ir sobre seguro.

A partir del día en que supe esto, puse interés y atención en el punto y concluí que el tal consultor llevaba razón. Y al leer ahora el artículo que sigue recordé que en un programa radial de Julia Otero, allá por noviembre de 1994, un señor, que fue presentado como un reputado psiquiatra español, afirmó que “toda persona que pudiendo evitarlo se quede en el trabajo un minuto más de la hora de salida, amerita terapia”.

Llamé al programa, dieron luz verde a mi llamada, y me enzarcé con los panelistas haciendo un panegírico de las propiedades sanadoras del trabajo cuando se realizaba con gusto, de cómo era la mejor terapia contra la depresión causada por problemas familiares, etc.. Esta parte de “trabajo con gusto” fue para el psiquiatra una contradicción de tal calibre que volvió a recomendar terapia. Sólo Sánchez Dragó me dio la razón,… pero entiendo que nació, creció y vivió —no sé hasta que edad—fuera de la España peninsular, en Ceuta o Melilla, si mal no recuerdo.

Y la prédica de IBM por la búsqueda de la excelencia en el trabajo era vista por muchos IBMistas como algo enfermizo que ameritaba burla, al igual que ameritaba flagrante violación pública la norma de no fumar en los salones de reunión y clase.

***

13.02.2007

Francisco Cabrillo

Les pregunté cuántos se habían planteado crear una empresa al terminar sus estudios. Sólo uno de cincuenta dijo que le gustaría ser empresario. Para la mayoría, su innegable inteligencia y capacidad de trabajo debían servir para preparar unas oposiciones.

Los datos no dejan lugar a duda: lo que quieren los jóvenes españoles es convertirse en funcionarios públicos. La idea de que en la vida merece la pena correr riesgos, ser innovador, conocer ciudades o países nuevos, tener ideas originales o buscar un trabajo creativo es totalmente ajena a la mayoría de los españoles que hoy están estudiando o tratando de encontrar su primer empleo. Lo que a estos muchachos les atrae es, en cambio, ser funcionarios, llegar a la oficina con aire cansino por la mañana, y salir de la misma forma a las tres de la tarde, con la idea de que, al día siguiente, y al mes siguiente, y al año siguiente,… y muchos años después, continuarán haciendo lo mismo.

Es triste, sin duda; pero no me sorprende. Hace algunos años dirigí en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander un curso dirigido a los estudiantes que habían terminado el bachillerato con los mejores expedientes académicos de España. Hablé bastante con aquellos chicos y creo que llegué a entender qué pensaban y cuáles eran sus objetivos. Un día les pregunté cuántos se habían planteado crear una empresa al terminar sus estudios. Sólo uno de cincuenta dijo que le gustaría ser empresario. Para la mayoría, su innegable inteligencia y capacidad de trabajo debían servir para preparar unas oposiciones que les permitieran, entre otras cosas, seguir viviendo en su ciudad, de la que muy pocos querían salir. Recuerdo a una chica que, a sus dieciocho años y con grandes posibilidades de hacer algo interesante con su vida, tenía como principal objetivo ser funcionaria del pueblo del interior de Andalucía en el que vivía. «Es lo que me recomienda mi madre», me explicó. Y aquella respuesta me pareció tan deprimente que todavía hoy la recuerdo como si acabara de escucharla.

Es verdad que no todo el mundo es así, afortunadamente. Participo, de vez en cuando, en comisiones de selección de becarios ya licenciados, que quieren ampliar estudios en el extranjero. Y entre ellos encuentro no sólo buenos expedientes académicos, sino también gente con ganas de comerse el mundo, de hacer carrera fuera de España, de llevar adelante un proyecto innovador, sea éste empresarial o académico. Da lo mismo; lo importante es querer hacer algo nuevo, destacar en el campo que hayamos elegido. Ser ambicioso no significa querer hacerse rico pronto. Ésta es una forma de serlo, tan válida como otra cualquiera. Pero se puede tener ambición de ser un gran científico, de escribir una obra literaria brillante, de crear una organización de ayuda al tercer mundo. Hay tantas cosas más atractivas para un joven que trabajar de burócrata de segundo o tercer nivel en algún organismo de la administración pública.

Pero no debe culparse sólo a los jóvenes. El mensaje que reciben de la sociedad en la que viven es éste, en gran medida. Cuando en la escuela o en las instituciones oficiales se ataca el pensamiento libre y el espíritu innovador, es normal que lleguemos a estos resultados. Ya tenemos en España casi tres millones de funcionarios. Y cada año habrá más. En una economía cuya productividad se ha estancado y se buscan fórmulas de todo tipo para elevarla, habría que plantearse hasta qué punto esta obsesión por trabajar para el Estado y negarse a asumir riesgo alguno es un factor determinante en la escasa productividad de una mano de obra como la española.

El mundo está cambiando muy deprisa. En muchos países hay millones de jóvenes cada vez mejor formados y con ganas de trabajar y luchar. Me preguntó qué será de nuestros viejos jóvenes cuando de verdad tengan que competir con ellos.

LD.