[*FP}– Neblina (3/7): Visa sólo para

Carlos M. Padrón

Visa sólo para una entrada

1971 fue mi primer año como vendedor en IBM, y superé lo suficiente mi cuota de ventas que me gané el premio de Rookie of the Year (= Novato del Año) por Venezuela y, con él, el derecho no sólo de asistir en calidad de a la Convención HPC (Hundred Percent Club, o Club del 100%, reservado a quienes habían logrado el 100% de sus cuotas de ventas) a celebrarse en Miami en los primeros meses de 1972, sino a asistir también a otra convención especial, e igualmente de premio, que tendría lugar en Nassau (Bahamas) antes de la de Miami.

Para este viaje caí, por primera vez, en manos de Neblina.

Mi itinerario hasta Nassau pasaba por una breve escala en Miami. Llegué a Nassau sin problemas, pero cuando quise volar de regreso a Miami para la otra convención, la del HPC, me dijeron que no podía porque no tenía visa para entrar a USA, pues para ese viaje mío Neblina me había sacado una extraña visa que sólo me permitía una entrada a USA, y tal entrada ya la había yo efectuado cuando en el viaje desde Caracas a Nassau había hecho escala en Miami.

Los IBMistas a cargo de la convención en Nassau se movieron a millón con el Consulado USA de esa ciudad, y, por tratarse de IBM, ese consulado me extendió en tiempo record otra visa para entrar a USA.

Curado en salud por esta mala primera experiencia y por las de otros IBMistas, como las ya narradas, yo, que suelo escarmentar en cabeza ajena, evitaba a toda costa viajar con Neblina. Por esto, Ramón —un tipo de mucha chispa que era por todos conocido por el apodo de Tacoa, y quien le servía de motorizado a Neblina, aunque no comulgaba con las tracalerías de éste— me lanzaba tantas indirectas al respecto, dándome a entender que Neblina estaba molesto con mi decisión, que un día le dije: “Es que no quiero viajar con Fray Junípero”. Tacoa por poco se orina de la risa.

Fue una declaración que me salió por descuido y que tuvo su origen en que, aunque soy totalmente analfabeto en materia de tiras cómicas, una vez vi una titulada “Fray Junípero” y concluí que el protagonista era idéntico a Neblina vestido con sayal de fraile. Por lo visto, Tacoa consideró que el símil era válido.

Sin embargo, y para desgracia de Neblina, volví a viajar con él, y aquí van mis relatos de tales viajes.

***

Mi primer viaje a Australia

Un día de 1990, siendo yo gerente del IBM IICF-LA (IBM International Industry Center for Finance – Latin America, o Centro de Soporte Internacional de IBM para la Industria Financiera de América Latina), me asignaron como asistente administrativo a una dama de nombre Cristina. Ella, por haber trabajado mucho en la organización de convenciones IBM, como el HPC, conocía muy bien el modus operandi de Neblina y por ello lo detestaba sin tapujo alguno, pero tal parece que le encargaba a él los arreglos de viajes para darse el gusto de fiscalizarlo y tenerlo amarrado bien corto, lo cual a Neblina le molestaba a rabiar.

Por asuntos del negocio tuve que ir a Sydney (Australia) a finales de noviembre de 1990, y Cristina, controlando bien de cerca a Neblina, de quien no se fiaba ni un pelo, se encargó de todo; yo me limité a indicarle fechas y preferencias de vuelo, y a entregarle mi pasaporte, y ella me devolvió todo en regla, por lo que fui y vine sin problema alguno.

Ya para esa fecha, y habiendo viajado por años, tenía yo tarjeta Platinum del Clipper Club de PanAmerican (línea aérea que desaparecería en 1991) y del A&Advantage de American Airlines (AA), y más de 300.000 millas acumuladas como viajero frecuente de AA, línea en la que con frecuencia me daban un upgrade de turística a business class o a primera, aparte de que cada vez eran más los casos en que alguien de la tripulación de cabina me llamaba por mi nombre a la usanza “usana”: Mr. Padrón, pues podría decirse que si bien viajé bastante desde poco después de haber entrado a IBM, desde diciembre de 1984 y hasta inicios de 1996 viví montado en un avión.

Usando mis millas aproveché para complementar ese viaje a Australia y dar la vuelta al mundo.

Hice Caracas-Miami-Los Ángeles el 28/11, y me quedé esa noche en Los Ángeles. Al día siguiente, Los Ángeles-Seattle-Tokyo-Bangkok.

En Bangkok estuve tres días intercambiando opiniones, haciendo planes y coordinando estrategias con Will L., mi contraparte del IICF-Asia/Pacífico, quien me deleitó con varios tours por la ciudad; con demostraciones de cómo hasta en los hoteles lujosos ofrecían “damas de compañía” —ya que las tailandesas consideran que un hombre no debe estar jamás sin la compañía de una mujer—; y con compras, a precio de ganga, de ropa, hecha a la medida, con seda tailandesa.

Recuerdo haber comprado un traje y varias camisas, que fui a recoger, muy escaso de tiempo, a última hora de la tarde del día anterior a mi salida del vuelo para Sydney. Por las prisas, no conté las camisas y olvidé una en la sastrería.

El 03/12 volé de Bangkok a Sydney, y al deshacer mi equipaje en el hotel Manly Pacific, en el que me alojé en esa ciudad, eché en falta la tal camisa cuando abrí el paquete en que el sastre me las había dado.

Al día siguiente, y a través de Office Vision, la intranet que para entonces usábamos en IBM, le mandé un mensaje a Will informándole del olvido de la camisa. Me contestó que no me preocupara, que él se haría cargo.

Y vaya que sí se hizo, pues al día siguiente, estando yo descansando en la habitación del hotel al final de un día de largas y numerosas reuniones, tocaron a la puerta de mi habitación. Abrí y me encontré frente a una damita oriental que, muy sonreída, me extendió un paquete acompañado de una parrafada, en extraño pero cantarín inglés, de la que sólo creí entender ‘Will’.

Al notar que no lograba hacerse comprender debidamente, la damita insistió en entrar a mi habitación, lo cual me preocupó porque no quería meterme en problemas con el hotel. Pero ella, consciente de eso, dijo, y acompañó por señas, que no habría problema en cerrar la puerta, y así lo hizo.

Una vez adentro, la damita, que resultó ser una tailandesa aeromoza de no recuerdo qué línea, procedió a abrir el paquete y, con gesto triunfal y una sonrisa que ocupó toda su diminuta cara, me mostró la camisa que yo había dejado olvidada en Bangkok.

Acto seguido, y luego de que yo le diera las gracias, comenzó a caminar hacia atrás, rumbo a la puerta, mientras con las manos unidas por las palmas me hacía, una tras otras, múltiples reverencias acompañadas de algo dicho en su idioma.

Mientras me duró, le dispensé a esa camisa un trato muy especial.

A las 5:30pm (17:30) del 08/12 volé Sydney-Bangkok-Londres, a donde llegué el 09/12 muy temprano. Al mediodía volé Londres-Madrid, hice noche en un hotel del aeropuerto de Barajas, y el 10/12 temprano volé Madrid-Tenerife Norte.

Entre Tenerife y La Palma estuve una semana, y el 17/12 volé desde Tenerife Sur a Maiquetía, completando así la vuelta al mundo.

4 comentarios sobre “[*FP}– Neblina (3/7): Visa sólo para

  1. Que envidia sana que me das!!.Con Neblina o sin Neblina puedes decir que le diste la vuelta al mundo y has visto países y paisajes maravillosos. Eso que te queda para contar a tus “sobrinos” y para deleitarnos a todos con tus anécdotas. Muchos no hemos tenido esa suerte, aunque tú te lo curraste, ya sé que era por trabajo pero entre col y col….Un beso

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  2. QUE CONSTE EL AMIGO RAMÓN “TACOA” ES EL ÚNICO MOTORIZADO QUE HE CONOCIDO EN ESTA VIDA QUE NO USABA MOTO (POR LO CUAL FUE EL ÚNICO QUE SOBREVIVIÓ A LOS ACCIDENTES QUE INVENTABA “NEBLINA”, Y ERA DE RECONOCER QUE TODO LO QUE SE LE ENCARGABA LO HACÍA BIEN Y EN TIEMPO.

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  3. Alberto, de acuerdo contigo en cuanto a Tacoa. Además, era —y espero que siga siendo, aunque hace mucho que no lo veo—, listo y responsable, y sospecho que, gracias a su gran sentido del humor, pudo sobrellevar las perrerías que le hacía Neblina, y hasta reirse de ella.

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  4. Estimados, Carlos y Alberto, amigos y compañeros de travesía en IBM, con y sin Neblina, les informo que Tacoa(RG),”mensajero, sin moto propia”, sigue en lo suyo un poco mas viejo, pero seguro!, con su sonrisa amplia y aquilatada, de vez en cuando aun le solicito algún trabajo para sacar documentos públicos, etc., o cuando pasa por la oficina cual cartero de IPOSTEL, sin fecha ni horario, pero sigue siendo un tigre en el aspecto del cobro especulativo de honorarios…(lo aprendió de Neblina, según sus propias palabras!). Pero voy al punto, ese hombre era ayudante de un señor técnico de la sala de maquinas del Aire Acondicionado en IBM,(un señor mayor y castizo de cara siempre roja!!! y cigarro en boca) al parecer Tacoa como parte del día se la pasaba escondido, dormido o persiguiendo las muchachas de la limpieza, eso me lo contó el mismo, con tanto ocio sin nada que hacer, empezó haciéndole los “mandados al banco, etc.” a Neblina, y luego expandió a los empleados, etc., lo cual le proveía mas y mejores ingresos, y pronto abandono su “beca” y paso al negocio de los “servicios profesionales”, así mismo!… en otra instancia les comentare lo que este personaje secundario de la historia, logro a fuerza de sus suelas y empeño…(hijas graduadas, inversiones…) y su folklórica forma de hablar y expresarse rindiendo honor a su famosa dentadura….la cual le valió el sobrenombre de Tacoa…según entiendo.

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