[*Drog}– El (drog)amor nos hace más creativos

Carlos M. Padrón

En el artículo que copio más abajo, los investigadores que en él se mencionan pasaron por alto el enorme desgaste que causa el drogamor, o “amor romántico”; un desgaste que permitiría sólo por un tiempo la potenciación del pensamiento creativo, lo cual es malo, y la inhibición del pensamiento analítico, lo cual es bueno, pues una de las desgracias del drogamor es que inhibe el raciocino y la capacidad de análisis objetivo.

Y sí, el drogamor hace perspectivas a largo plazo, pero un plazo que en la realidad no pasa de 3 años.

A quien pregone que el amor (romántico) nos hace más creativos hay que preguntarle por cuánto tiempo y a qué costo.

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07 de Octubre de 2009

Un estudio realizado por los psicólogos Jens Förster, Kai Epstude y Amina Özelsel, de la Universidad de Amsterdan, revela que el amor cambia nuestro modo de pensar y potencia la creatividad.

En concreto, los experimentos de Förster y su equipo muestran que el sentimiento amoroso favorece el procesamiento global de la información, que se realiza sobre todo en el hemisferio derecho del cerebro, potenciando el pensamiento creativo a la vez que inhibe el pensamiento analítico.

Según los investigadores, este efecto es opuesto al del deseo sexual, que incrementa el pensamiento analítico y reduce la creatividad.

Los investigadores atribuyen estas diferencias a que el amor romántico requiere tener una perspectiva a largo plazo, mientras que el sexo prepara al cerebro para una perspectiva a corto plazo, “aquí y ahora”.

MUY

[*Opino}– La vergüenza de los concursos de «misses»

Carlos M. Padrón

Léase bien: Según algunas de las aspirantes a Reina Hispanoamericana, Cristóbal Colón llegó a América en 1980, el Paraná es el río más largo del planeta, y la muralla china es una de las nuevas maravillas del mundo con sede en Latinoamérica, y otras lindezas más.

Por lo visto le salió competencia a Miss Panamá con su inventor de la confusión.

¿Vergonzoso, verdad?

Pero claro —dirán muchos jóvenes de hoy y, por supuesto, las madres de las tales aspirantes— “¿¡Qué importa que no sepa eso, que es algo que no sirve para nada!? ¡El concurso es de belleza, no de conocimientos!”.

Y es que, cada día más, la cultura pierde importancia, en especial frente a la belleza física, la posición de poder o la fama farandulera, pues ¿qué importa que una mujer sea una perfecta burra si es bella (tal vez con tetas de silicona y alguna otra cirugía estética), es ministra o tiene mucho dinero?

Se perfila como imparable y omnipresente el auge de las oclocracias.

Lo peor es que entre los detractores de la cultura esa posición quedará reforzada si una de tales burras gana el concurso cuyo jurado estará seguramente integrado por adeptos, simpatizantes o miembros de la oclocracia.

Ya de por sí estos concursos son una vergüenza, algo que trata a las mujeres como objetos. Si encima las premia cuando se demuestran ignorantes, ¿qué se puede decir? Que así anda el mundo que tenemos y que, según todos los indicios, va a peor.

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28/10/2009

La Paz. (EFE).- Cristóbal Colón llegó a América en 1980, el Paraná es el río más largo del planeta, y la muralla china es una de las nuevas maravillas del mundo con sede en Latinoamérica, según algunas candidatas al concurso de belleza Reina Hispanoamericana.

Éstas fueron algunas de las respuestas de las «misses» que participan en el certamen de belleza, que se celebra en la ciudad boliviana de Sucre, a un cuestionario de siete preguntas sobre cultura latinoamericana que les hizo el periódico El Deber y cuyo resultado se publica hoy.

Para Melody Mir, la representante española en el concurso, Cristóbal Colón pisó América por primera vez hace sólo 29 años, en 1980.

Pese a no poder especificar que Colón llegó a América el 12 de octubre de 1492, la candidata peruana, Karol Castillo, aseguró que éste fue «el descubrimiento más importante de toda la historia». Quien respondió con exactitud a la fecha de llegada del almirante europeo fue la aspirante panameña, Joyce Jacobi, que aseguró que debió haber salido de «un puerto muy bonito» antes de embarcarse hacia América.

También la bella panameña situó la muralla China y el canal de Panamá entre las nuevas siete maravillas del mundo en Latinoamérica, mientras que la representante de República Dominicana, Rocío Castellanos, añadió a la lista una cascada venezolana, cuyo nombre no recordaba.

Más «nacionalista» se mostró la participante nicaragüense, Indira Rojas, al apuntar entre las nuevas maravillas del mundo la obra teatral de su país El Güegüense, declarada por la UNESCO patrimonio oral de la humanidad. La única que acertó con los tres monumentos latinoamericanos que engrosaron la lista de las nuevas maravillas —Machu Pichu, en Perú; Chichén Itza, en México y el Cristo del Corcovado, en Brasil— fue la candidata cubana, Vanessa González.

En lo que se mostraron más acertadas las «misses» fue al explicar que Sucre, la sede del certamen de belleza, es la capital de Bolivia, una pregunta con cierta dificultad, ya que los poderes Ejecutivo y Legislativo del país tienen su sede en La Paz.

También quince de las veintiuna candidatas respondieron sin dudar que el río más largo del mundo es el Amazonas, mientras que la participante argentina, María Celeste Cavallo, optó por el río Paraná, que su país comparte con Brasil y Paraguay.

Finalmente, preguntadas por dos escritores latinoamericanos que hayan ganado el Nobel de Literatura, siete de las participantes mencionaron a Pablo Neruda, seis a Gabriel García Márquez, y dos a Gabriela Mistral. Otras de las bellas candidatas mencionaron nombres de escritores que no han recibido ese reconocimiento, como el brasileño Paulo Coelho, el uruguayo Mario Benedetti o el dominicano Juan Bosch. La media de las aspirantes en este test de cultura latinoamericana no llegó al aprobado, pero será mañana cuando los jurados expertos en imagen decidan quién la mujer más bella de Hispanoamérica.

La Vanguardia

[*ElPaso}– Homenaje póstumo a Antonio Pino, alcalde, poeta y dentista

21-10-09

Poeta, odontólogo, alcalde de su pueblo durante más de 24 años… (1). La memoria de Antonio Pino Pérez, fallecido hace 40 años, sigue viva. Arriba, en los montes de Tacande Alto, su esfuerzo en defensa del agua y la Caldera de Taburiente, del Parque Nacional, queda ya reflejada con el monumento «Gota de fuego», inaugurado en presencia de sus familiares y amigos y de autoridades locales.

 

(“Gota de fuego”, obra de Ruth Pino, nieta del homenajeado).

Durante la inauguración del monumento, el sacerdote Pedro Capote procedió a bendecir las cenizas del homenajeado y de su esposa, Amparo Capote, que reposan bajo el monolito. Además, el profesor Oswaldo Izquierdo, también poeta y catedrático de Literatura, recitó algunos de los poemas de Antonio Pino, explicando el valor técnico y emocional de los mismos. Parte de su obra ya fue publicada en un libro titulado «Dándole vueltas al viento».

Presidiendo la reunión se encontraban los tres hijos del poeta, Lourdes, Juan Antonio y Rosario Pino Capote.

Distinguido en el año 1970 como Hijo Predilecto de El Paso, y merecedor de la Cruz de Beneficencia con Distintivo Blanco, cuentan los que lo conocieron que Antonio Pino fue un hombre cercano, humano, consecuente y luchador por la justicia y el bien de su pueblo, del que fue cronista oficial.

El monumento, que lleva el título «Gota de Fuego», es obra de Ruth Pino, licenciada en Bellas Artes y nieta de Antonio Pino, y pretende representar «la inaprehensibilidad de la unión del agua y el fuego, del mismo modo que la vida y la muerte, y, a la vez, la llama que hace perdurar el espíritu de quien luchó contra el fuego de los montes y defendió el agua y sus nacientes, que vivió en constante abrazo con la naturaleza y sus semejantes».

Publicado en El Día

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(1) Aclaratoria de del Dr. Juan Antonio Pino, hijo del homenajeado: En El Paso no sólo fue alcalde sino también concejal, y entre los dos cargos, más el de consejero del Cabildo de La Palma, es posible que estuviera 24 años.

[*Opino}– El estigma del «estado de bienestar»

Carlos M. Padrón

Me choca, y no puedo evitarlo, el tropezarme con declaraciones como la implícita en este titular aparecido en El Mundo (España) del 21/10/2009:

Una de cada tres familias no pueden irse de vacaciones más de una semana.

¿Qué desastre, verdad? Pues en mis 20 años en Canarias (décadas de los ‘40 y ’50) si se iban de vacaciones el 10% de las familias era mucho, y, al menos en mi pueblo de El Paso, no recuerdo que nadie se quejara por eso, pues nos dábamos por satisfechos con tener para comida, ropa y calzado.

¿De dónde, entonces, sale ahora eso de que no poder irse de vacaciones es una desgracia? ¡Pues de la costumbre al “bendito” estado de bienestar, que ha sido tomado como un derecho adquirido y vitalicio!

Por eso la actual crisis ha pegado tanto en España, pues, como escuché decir a alguien cuando este verano estuve en mi pueblo, “Esto no es crisis ni nada que se le parezca, ¡crisis es lo que vivimos cuando nos criamos en la década de los 40!”. ¿Alguien que conoció la vida de esa década se atrevería a contradecir tal afirmación? Entonces se trabajaba de sol a sol y la palabra ‘vacaciones’ no estaba en nuestro diccionario.

Pero, ¿¡cómo se puede vivir así¡?, se preguntarán muchos. Pues se vivía, como siguen viviendo, y mucho peor, millones de seres humanos en este mundo que, para suerte de sus descendientes, no se han sido contaminados aún por el maldito facilismo.

[*FP}– Mi trato con la tabla Ouija (5/5): La sesión final

06-10-2009

Carlos M. Padrón

El 05-Feb-1974, a la acostumbrada hora de pasadas las 12 de la noche, Cecilia y yo iniciamos una sesión en la que, a diferencia de las demás, colocamos la tabla ouija sobre la mesa del comedor y no sobre nuestras rodillas.

Por acuerdo mutuo combinamos en el cuestionario preguntas sobre el bebé que esperábamos (preguntas que haría Cecilia), con preguntas sobre mi padre (que haría yo).

Deliberadamente me propuse poner a prueba lo de la influencia de la mente de los usuarios o mirones, y para cada pregunta que Cecilia hacía, yo pensaba insistentemente en una respuesta.

P: ¿Cuándo nacerá el bebé?

R: 5 6 (5 de junio, supongo. Que sería en junio ya nos lo habían dicho)

P: ¿De qué sexo será?

R: Varón (Era lo que Cecilia quería y lo que yo pensé)

P: ¿Cuanto pesará?

R; 3900 (3 k 900 gramos, que fue lo que pensé)

P: ¿Cuánto medirá?

R: 55 (cm. En ésta no acerté. A partir de aquí ya dejé de pensar en las respuestas)

Las que siguieron, basadas en que la criatura sería un varón, fueron que estudiaría Farmacia y se casaría en Caracas a la edad de 23 años con una mujer de origen portugués llamada Lucelda Lebelu. Nada fue cierto, pues la criatura fue hembra, estudió psicología y aún está soltera.

Concluida la sesión de preguntas de Cecilia me tocó el turno de preguntar. Transcribo las de interés; entre ellas hubo algunas que fueron divagaciones, y que represento con una línea de puntos (…./…), pero luego volvíamos al tema principal.

P: ¿Quién eres?

R: Tu padre

………../…………

P: ¿Dónde estás?

R: En el Limbo

P: ¿Dónde estabas antes?

R; En el Purgarorio

P: ¿Qué hay después del Limbo?

R: El Cielo

P: ¿Y después del Cielo?

R: Felicidad eterna

P: ¿Sufres donde estás ahora?

R: Sí

P: ¿Por qué?

R: Me temo lugar raro

P: ¿Qué te hace pensar que irás a un lugar raro?

R: El celador y valores falsos

………………./…………………

P: ¿Estás cansado?

R: Sí

………………./………………..

P: ¿Qué podemos hacer por ti?

R: Recen muchos Credos

P: ¿Cuánto tiempo?

R: Muchos días

………………/………………..

P: ¿Me has ayudado a mí?

R: Sí

P: Menciona algo en lo que me hayas ayudado

R: IBM (Esto pudo salir de mi mente porque es algo que siempre he creído)

P: ¿Fuiste tú quien habló con nosotros la noche del 08-Ene-1974?

R: Sí

P: ¿Podremos hablar contigo en lo sucesivo?

R: Sí

P: ¿Qué debemos hacer para conseguirlo?

R: Tener fe en Dios y llamarme

P: Fe en Dios ya la tenemos, ¿qué más debemos hacer?

R: Llamarme

P: ¿Quieres decir invocarte?

R: Sí

………………/………………

P: ¿Te gustó hablar con nosotros?

R: Sí

P: ¿Quedas más tranquilo?

R: Sí

P: Buenas noches

R: Buenas noches

Eran casi las 2 de la madrugada cuando terminó esta sesión. Nos miramos, y creo que lo que vimos en la cara del otro no nos gustó. Sin decirnos palabra nos metimos en la cama y no tuvimos valor para apagar la luz del dormitorio. Por mi parte sentía que allí con nosotros había algo más, algo que estaba vivo, una presencia que tenía energía, pero que nos resultaba invisible. No recuerdo haber sentido tanto miedo en mi vida. No me atrevía ni a cerrar los ojos, y si al fin me dormí debe haber sido al amanecer, pues desperté cuando la luz del Sol, ya alto en el cielo, se coló por la cortina y me dio en la cara.

Entendí muy bien que había llegado al punto señalado por el Dr. Rhine. Así que, apenas levantarme, guardé la tabla ouija y no la he usado nunca más.

Pasó el tiempo y con él fueron asentándose las emociones y destacándose lo puntos de explicación lógica y los sin explicación razonable.

Entendí que muchas de las respuestas supuestamente recibidas del más allá pudieron perfectamente salir del “más acá”, de mi mente, como la de la fecha de nacimiento de Tito, lo del Infierno para un suicida, la felicidad eterna después del Cielo, o lo de la ayuda para que yo entrara en IBM, pues siempre creí, y lo escribí ya en un artículo, que es demasiada casualidad que mi padre muriera en junio/1969 y que antes del final de ese año sus tres hijos varones consiguiéramos, en materia de trabajo, lo que por años habíamos buscado sin éxito:

1) Raúl, el mayor, (q.e.p.d.), consiguió la fórmula que le permitió mantener incorrupto por mucho tiempo el chorizo canario, y así pudo sacar a consolidar la fábrica de embutidos de la que vivió por el resto de su vida, y de la que obtuvo los recursos para sacar adelante a su familia.

2) Tomás, el segundo, consiguió, sin esperarlo, una oferta de sociedad para una ferretería —actividad comercial que era la preferida de nuestro padre— que aún mantiene y de la que ha vivido hasta hoy, y sacado también adelante a su familia.

3) Y yo, Carlos, logré entrar a IBM después de haber estado tratando de hacerlo desde 1967. Lo que eso significó para mí lo he contado ya varias veces.

Sin embargo, un sábado, creo que de 1992, reunidos los hermanos en casa de mi madre, mi hermano Raúl contó que a poco de morir nuestro padre, y estando él aún muy alterado por esa pérdida, caminaba un día hacia el lugar en que había dejado aparcado su carro Dodge Dart GT (el GT lo tenía el carro pegado, en letras en relieve, en un costado) cuando, sin saber por qué, fijó la vista en esas letras y asombrado vio cómo la ‘G’ saltó, como si algo la hubiera empujado desde dentro de la carrocería y, describiendo una parábola, cayó a sus pies.

Ante esto le pregunté en qué iba él pensando cuando eso ocurrió. A su respuesta, que yo esperaba, de que iba pensando en nuestro padre aunque no entendía qué tenía que ver con eso la letra ‘G’, mi madre, casi con ingenuidad, dijo:

—Bueno, tu padre se llamaba Tomás Gregorio.

Me quedé helado, pues recordé la respuesta que recibí a mi pregunta hecha en la sesión del 08-Ene-1974:

P: ¿Quién nos guía las manos?

R: Tomas G Padron

Ninguno de los hermanos sabíamos nada acerca de ese segundo nombre de nuestro padre, pues, además, no estaba, por ejemplo, en los documentos que yo manejé cuando él murió. ¿De dónde y por qué apareció esa ‘G’, tanto en mi sesión de ouija como en el caso del carro de mi hermano?

Varios años después de haber enterrado yo la ouija, leyendo un libro sobre reencarnación encontré que, según una de las tantas creencias que al respecto se tienen en Oriente, cuando una persona muere, su alma, luego de vagar confundida en el plano terrenal, va por fin al plano en que debe esperar su próximo paso en la evolución espiritual, o sea, su próxima reencarnación.

Cuando le llega el turno debe enfrentarse a su CELADOR con el que armará el plan, con detalles y características, de esa próxima reencarnación.

Hasta ese día, para mí ‘celador’ estaba asociado solamente a la persona que en mi pueblo se encargaba de vigilar que las capillitas de madera conteniendo pequeñas imágenes de santos salieran de la iglesia y fueran pasando de casa en casa según la fecha estipulada y siguiendo el circuito de quienes se habían inscrito para recibirlas.

¿No es lógico suponer que inspire temor el enfrentarse a alguien con quien tendrás que acordar una vida futura, y que resulte cuando menos raro el lugar al que ese celador te destinará?

P: ¿Sufres donde estás ahora?

R: Sí

P: ¿Por qué?

R: Me temo lugar raro

P: ¿Qué te hace pensar que irás a un lugar raro?

R: El celador y valores falsos

Dice la teoría de la reencarnación que cuando morimos debemos reunirnos con el ser (¿celador?) formado por las experiencias que hemos obtenido en vidas anteriores, y decidir con él en qué valores debemos mejorar (¿los que al momento son falsos?), y en qué, cómo, cuándo y dónde (un lugar que, cabe suponer, nos parecerá raro) vamos a reencarnar para vivir una vida en la que eventualmente mejoraremos esos valores,… y aprobaremos ese curso.

Repito lo de

Autor y Actor

«Siento, aunque esté completamente solo, que hay alguien que me está observando. De pequeño creía que era el ángel de la guarda, y más tarde, cuando las enseñanzas fueron más solemnes, Dios.

Ahora creo que es alguien en cierto modo muy parecido a mí, casi como yo mismo, pero mucho más lúcido porque posee todos los conocimientos, experiencias y progresos que he logrado en cada vida pasada. Alguien que se ríe cuando trato de ignorarlo, negarlo ó engañarlo, y me recuerda que él es el autor de la obra que con su asesoría yo mismo escogí, y que ahora, como actor, estoy representando».

*****

Dr Louisa E. Rhine. Duke University in Durham, North Carolina.

[*FP}– Mi trato con la tabla Ouija (4/5): Sesión en casa ajena

Carlos M. Padrón

Mis relatos sobre la ouija llegaron a oídos de muchos en IBM, y al menos cuatro de ellos tenían ouija y la usaban como juego, hasta el punto de que la llevaban en el maletero de su carro para tenerla a mano cuando se les ocurriera montar una sesión. Supongo que a éstos les extrañaría el uso que yo le daba.

Un día de enero de 1974, estando yo sentado en mi puesto de trabajo, se me acercó el Sr. Gastone, un IBMista ya entrado en años a quien le habían diagnosticado cáncer, y me preguntó si yo me prestaría a llevar a cabo para él una sesión de ouija.

Sabiendo, como yo sabía, que a Gastone le quedaba poco tiempo de vida, esa petición me afectó. Me gustaría complacerle, le dije, pero para una sesión de ouija hacen falta ciertas condiciones —como un buen compañero, un sitio tranquilo, etc.— condiciones que no veía yo muy fácil conseguir para lo que él quería.

Tal vez movida por lo de la muerte cercana que esperaba a Gastone, Milagro, la secretaria de la Sucursal, dijo que ella ofrecía su casa para que fuéramos varios con dos o tres tablas de ouija y complaciéramos a Gastone. Y así lo hicimos una tarde al final de la jornada de trabajo.

Una vez todos en casa de Milagro —incluido Gastone, por supuesto— vino el consabido trago social, que en este caso era uno bien largo a base del whiskey preferido de la anfitriona. Aunqne no me gusta esa bebida, tomé mi trago por no desairar a Milagro, pero sentí que no me cayó bien.

Minutos después nos ubicamos por parejas en habitaciones diferentes, para no escucharnos unos a otros. Milagro era mi pareja, y tras de nosotros se vino Gastone.

Nos sentamos y montamos mi tabla ouija según las reglas. Gastone —supongo que expectante porque, y vuelvo a suponer, lo que él quería era convencerse de que había un más allá con el que era posible comunicarse—se puso de pie tras mi hombro derecho desde donde podía leer lo que la PT indicara.

Listo ya todo, hice la pregunta inicial:

—¿Alguien quiere comunicarse con nosotros?

—No—, fue la respuesta inmediata

Extrañado por tal velocidad, que no era propia al tener yo por pareja a alguien que nunca había usado una ouija, pregunté de nuevo

—¿Por qué?

Perche sei ubriaco (= “Porque estás borracho”, dicho en italiano)

Me quedé congelado, y luego de unos segundos de notoria inmovilidad me atreví por fin a voltearme para mirar a Gastone que con rostro lívido me devolvió la mirada. Y a pesar de mi lástima ante su desconsuelo, la ouija no quiso trabajar más.

Reconozco que yo estaba consciente de que el whiskey me había hecho daño, pero, ¿por qué la respuesta en italiano, el idioma nativo de Gastone y que yo entendía también?

Gastone murió en septiembre de 1976, y cada vez que paso por la funeraria donde lo velaron, o cada vez que oigo hablar de la ouija o veo una, me siento mal porque no puedo evitar preguntarme cuál fue realmente el móvil que lo llevó a pedirme lo que me pidió; cuáles los sentimientos, tal vez de esperanza, que él tenía asociados a la ouija, y cómo tomó aquella sorpresiva y cortante respuesta en italiano: “Perche sei ubriaco”.

***

Continuará algún martes con «[*FP}– Mi trato con la tabla Ouija (5/5): La sesión final».

[*Opino}– Concierto cultural

Carlos M. Padrón

Alguien me pidió una vez un ejemplo de qué era para mí un concierto musical cultural. Lástima que entonces no tenía yo a mano lo que ahora sí tengo: el vídeo de un concierto dado en Cortona, una pequeña ciudad de la Toscana italiana, por Andrè Rieu con su orquesta sinfónica.

Esto es cultura y un regalo para el espíritu, no los conciertos de Michael Jackson, Oscar D’León y similares —en especial los relacionados con la detestable y embrutecedora “salsa”— que nada tienen de culturales, pues en nada contribuyen al crecimiento del espíritu humano pero sí son regalo para los instintos.

Creo haber escrito ya antes que el mejor ejemplo de lo que me enseñaron que era cultura y civilización es el de dos libros: uno elegantemente impreso y encuadernado, con papel de primera calidad y brillantes ilustraciones a color, que trata sobre el desarrollo de una corrida de toros; y otro con pobre encuadernación, pero papel y muy malas ilustraciones, que es la novela “La guerra y la paz”, de león Tolstoi. El primero es ejemplo de avanzada civilización; el segundo lo es de cultura.

Y no me digan que esos conciertos rockeros, salsoides y demás son los que gustan a la gente joven, pues si se fijan en el que adjunto, entre el público hay personas de todas las edades, y gente del pueblo que toma parte activa en el espectáculo. Y todos parecen estar gozando un mundo.

Disfruta de este verdadero y admirable concierto clicando en esta URL:

http://www.youtube.com/watch?v=PG8quu2sQ2Y&feature=related

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Cortesía de Eva Maute.

[*FP}– Mi trato con la tabla Ouija (3/5): Efecto en otras personas

Carlos M. Padrón

Mis compañeros de trabajo en la Sucursal Finanzas de IBM de Venezuela supieron que yo había comprado una ouija y que estaba usándola, así que cuando en la oficina nos reuníamos todos a primera hora de la mañana, el tema obligado era la ouija.

En una misma mesa, larga y ancha, nos sentábamos cuatro vendedores: Guty, Amichi (así lo “bautizó” Juan Llorens cuando trabajó en esa Sucursal), JF y yo. Éste se sentaba justo frente a mí y era el que mayor interés mostraba por todo lo esotérico. En otra mesa vecina había otro vendedor: Angeleme.

Mis relatos sobre lo que me había ocurrido con la ouija tenían la virtud de producir en mis compañeros efectos disímiles.

Amichi no podía ocultar su fastidio porque todas esas historias le restaban la concentración que necesitaba para su trabajo y porque, además, los temas de espiritualidad, filosofía, esoterismo, etc. no le interesaban en absoluto; lo suyo era lo material y, como el tiempo se encargó de demostrar, el dinero.

JF, que era el que apenas llegar me preguntaba por la ouija, era tan sensible a lo paranormal que, sin darse cuenta, mientras absorto me prestaba atención, su cuerpo iba deslizándose poco a poco silla abajo hasta que su barbilla quedaba apoyada sobre el borde de la mesa, y él, sin percatarse de su ridícula posición, me miraba fijamente con ojos desorbitados y expresión de terror.

Y Guty, cuyo interés por el tema no llegaba a los extremos de JF, miraba de reojo a éste (lo tenía a su izquierda) mientras a duras penas contenía una sonrisa burlona.

Angeleme, sentado en la otra mesa pero de espaldas a mí, simulaba no escuchar, aunque a veces, ante alguna de las exclamaciones de JF, daba media vuelta hacia atrás para cerciorarse de que éste estaba bien, ya que a cada momento JF exclamaba:

—Coño, Charlie, ¡dime que todo eso es cierto!

Y cuando yo le aseguraba que sí, que era tal y como lo estaba contando, soltando un ahogado “¡Coooño!” con un intenso trémolo signado por el miedo, se hundía un poco más en su silla.

Un día Guty me preguntó dónde podría conseguir una ouija, le dije que no sabía si en Venezuela había, pero que, según yo había leído en el mencionado libro, era posible armar una. Sólo hacían falta,

· Una mesa de mármol liso,

· Recortar piezas de cartón, circulares o rectangulares, en las que luego se escribiría lo que viene impreso en la tabla original.

· Una copa de las de vino

· Distribuir alrededor del borde de la mesa las piezas de cartón, en la forma en que la ouija tiene organizadas las letras y palabras

· Colocar la copa boca abajo y usarla como PT, posando los usuarios sus dedos sobre la base de la copa

Pasadas las 08:30 de la mañana del día siguiente a mi explicación, Angeleme, que era tempranero, no había llegado ni había llamado. Llegó a las 08:45 am con cara de no haber dormido, lo cual nos preocupó a todos. Cuando le preguntamos qué le había pasado se dirigió a mí y me soltó sin más:

—Coño, Carlos, ¡Qué vaina me has echado!

—¿¡Yo!?—, exclamé extrañado.

—Sí, tú —respondió alterado Aneleme—, porque lo que aquí has contado de la ouija se lo he ido contando a mi mujer, y anoche me convenció de que improvisáramos una ouija en la mesa de mármol que tenemos de centro en el salón. Comenzamos a darle, y cuando esa bicha trabajó, mi mujer pegó un grito, agarró los cartoncitos y hasta la copa y lo botó todo a la basura.

Después de las risas de todos, la pregunta fue:

—Pero, ¿y por qué esa cara que traes?

—¡Porque fue tan grande el susto que luego no pudimos dormir!

***

Continuará algún martes con "[*FP}– Mi trato con la tabla Ouija (4/5): Sesión en casa ajena".

[*FP}– Vacaciones 2009 – Dos caras de una misma moneda. 2) Un tributo a la amistad

21 Septiembre, 2009

Carlos M. Padrón

Nota previa.- En esta entrega hay muchas fotos —tal vez demasiadas, aunque tengo más, tomadas por mí o por amigos— a las que, para poder publicarlas, les reduje el peso.

Pido disculpas por esto, pero precisamente por mi tributo a la amistad siento que debo publicarlas en la forma en que quienes visiten este post puedan verlas con el menor trabajo posible, y reitero mi agradecimiento a quienes tuvieron la gentileza de hacerme llegar las fotos tomadas por ellos/as ya que, como dije en la entrega anterior, la de LA CARA NEGATIVA, borré por error muchas de las que tomé con mi cámara antes del almuerzo que el martes 18/08 nos ofrecieron nuestros amigos, y , peor aún, todas las que tomé durante éste.

Si alguien quiere en peso completo (unos 2 MB) algunas de las fotos tomadas por mí, puedo enviársela por e-mail.

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Tenerife

Como ya digo en el título de esta entrega, la parte positiva de este viaje fue un tributo a la amistad, un reencuentro con viejos amigos —y lo de viejos no lo digo por la edad, aunque todos son, con pequeñas diferencias, coetáneos conmigo, sino por el tiempo que ya tiene nuestra amistad—, un reencuentro que rebasó con creces todo lo que de bueno esperaba yo de este viaje, y la cuota de afecto mutuo que me une con todos ellos.

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Chepina, Lucy de Armas Padrón, y Carlos M. Padrón. Llegada a Los Rodeos.

Desde hace muchos años, cada vez que he anunciado mi llegada a Tenerife han ido a recibirme mi prima Lucy de Armas Padrón (en adelante, Lucy) y mis entrañables amigos de infancia Gilberto Cruz y Wifredo Ramos(cronista oficial de El Paso, pueblo natal de los tres y mío). Un gesto que con cada recepción aumenta mi agradecimiento y cariño hacia ellos.

Esta vez no fue excepción, y allí estaban los tres esperando a que sobre las 15:30 llegara el vuelo que el domingo 09/08 nos traía desde Madrid, y Chepina y yo saliéramos por fin del área de recogida de equipaje del aeropuerto de Los Rodeos.

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Wifredo Ramos y Gilberto Cruz. LLegada a Los Rodeos.

Y antes de continuar hacia el hotel en Santa Cruz de Tenerife, nada mejor para combatir la modorra que una dosis de cafeína, en especial si viene de un cafecito con leche condensada, de ésos que tan bien hacen allá y de los que tomé al menos uno cada día.

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Chepina y Lucy cargando cafeína.

El clima en Santa Cruz estaba tan bueno como casi siempre, y la ciudad muy linda y bastante tranquila, tal vez por el periodo de vacaciones veraniegas.

***

El lunes 10/08 nos reunimos en Guamasa en la casa de José Quirantes. Lita, su señora, nos había preparado un sabroso conejo al salmorejo para un almuerzo al que también asistieron Eleuterio Sicilia y Charo, su señora.

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Lita, Pepe Quirantes, y Chepina.

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De izq. a derecha: Charo, Edel Quirantes, Eugenio Quirantes (en pie), José (Pepe) Quirantes, Chepina y Carlos M. Padrón.

La amistad entre Eleuterio y yo data nada menos que desde 1949, mientras que la que me une con Pepe (José Quirantes) comenzó en 1958, y se consolidó en los tiempos de la Palmera de la Psicología.

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Eleuterio Sicilia y Charo, su señora.

Y aunque a Pepe le perdí la pista en 1961, logré dar de nuevo con él, gracias a Internet, en 2006, y fue él quien me dio la clave que me permitió encontrar a Carmensa, mi primer amor.

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Pepe Quirantes, Chepina y Carlos M. Padrón, en la sobremesa.

Después del almuerzo y de lidiar durante unas horas con la computadora de Pepe que es la que, en conexión con la mía, permite que chateemos con frecuencia, Eleuterio nos dio un paseo por Punta Hidalgo y Bajamar, donde había más movimiento que de costumbre ya que son zonas de veraneo.

***

El martes 11/08, con los amigos Juan Antonio Pino y con Begoña, su señora, fuimos a almorzar en el restaurante Taberna Girón, en Las Caletillas, en el sur de Tenerife, y de regreso en Santa Cruz, donde ellos viven, mientras Juan Antonio y yo nos entreteníamos en su PC, Begoña y Chepina, a solas en otra parte de la casa, “conspiraban” como sólo saben hacerlo las mujeres. Ya diré cuál fue el producto de tal tejemaneje.

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Chepina en Masca.

Una de las varias veces que aprovechando un viaje de trabajo a Europa, Asia o Australia pasé yo por Canarias, Gilberto me llevó a Masca, una zona de Tenerife que era para mí desconocida pues supe siquiera de su existencia durante los 4 años en que viví en esa isla.

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Chepina y Gilberto Cruz en Masca.

Masca me resultó impresionante, algo realmente diferente al resto de la Isla, así que esta vez quise que Chepina viera ese sitio, y Gilberto, amablemente, nos llevó hasta allá el miércoles 12/08 pero haciendo un recorrido con escalas en Punta de Teno, el extremo noroccidental de la Isla, Los Silos y otros pueblos del

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(Faro de Punta de Teno).

norte cuyo factor común, desde un ángulo materialista, es que en todos ellos se come muy bien y sirven buen vino. Ese día almorzamos un buen pescado en el restaurante Trasmallo, en Garachico.

El aspecto general de Masca, con sus precipicios, me recuerda mucho a Apartadero (Venezuela), cuando se inicia la bajada desde Pico del Águila hasta Mérida.

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En La Plaza Weyler, el jueves 13/08 tuve ocasión de darle un abrazo a Ricardo García y a su hija Fabiola.

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Carlos M. Padrón, Chepina y Ricardo García.

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Fabiola, Chepina y Ricardo García.

Ricardo es un viejo amigo, nativo de Los Llanos de Aridane (La Palma) que vivió muchos años en Venezuela, donde nos conocimos. Para mí, Ricardo tiene hoy el gran mérito de que a pesar de su edad incursiona en Internet; casi a diario se manifiesta por él y lo hace bien, mientras que otros mucho más jóvenes no se atreven siquiera a intentar tal cosa.

Al mediodía de ese jueves, mi primo Pedro Bravo y su señora, Lourdes, nos llevaron al norte de la Isla y nos invitaron a almorzar en un restaurante de La Matanza en el que, para variar, había muy buen pescado. El vino no hay que mencionarlo, pues siempre es bueno.

De regreso nos dejaron en La Laguna, y fuimos a visitar a Antonio Pedro Dorta Martín, buen colaborador de este blog con sus siempre interesantes PPSs, y nieto de mi tío-abuelo Pedro Martín Hernández y Castillo (más conocido como Pedro Castillo) de quien he publicado mucho en este blog.

A Antonio Pedro, a quien todos conocíamos por Toñín, no lo veía yo desde 1980, y fue un placer darle un abrazo a un “muchacho” cuyo nacimiento, bautizo y años de infancia recuerdo muy bien.

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Eli, la señora de Toñín, Chepina y Carlos M. Padrón.

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Toñín, Carlos M. Padrón y Chepina.

La foto de arriba nos la tomamos adrede casi en el mismo lugar —frente a la iglesia de San Agustín, hoy en ruinas— en que el 04/04/1958 tomé yo, con mi cámara puesta en automático, ésta en que aparezco entre mi tío Pedro Castillo y su señora, Petronila (tía Nila).

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Tal vez me equivoque, pero al comparar las dos tengo la impresión de que me veo algo más viejo en la primera. clip_image020

La Palma

El viernes 14/08 volamos a La Palma en cuyo aeropuerto nos esperaban, para llevarnos a El Paso, los amigos Javier Simón y Francisco Lorenzo.

Ese vuelo duró apenas 22 minutos, y la mejor vía para llegar luego desde ese aeropuerto —que está en Mazo, en el lado Este de la Isla— hasta El Paso —que está en el lado oeste— es usar la carretera que sube hasta casi la mitad de la Cumbre Nueva, columna dorsal de la Isla, y luego atravesar un túnel que desemboca en el término municipal de El Paso, el más alto de los tres pueblos (El Paso, Los Llanos y Tazacorte) que hay en el llamado Valle de Aridane.

Generalmente y durante buena parte del año, a medida que desde el lado del aeropuerto se sube hacia ese túnel aumenta la nubosidad, cae una fina llovizna y disminuye la visibilidad, como puede verse en esta foto.

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Antes de entrar por la boca Este al túnel de la Cumbre Nueva. Foto cortesía de Lucy .

Pero apenas salir de ese túnel el tiempo cambia, como se ve en la siguiente foto, y, si es verano, el Sol brilla (¡y quema mucho!) en un cielo despejado y muy azul, que no se aprecia en esta foto.

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A la salida por la boca oeste del túnel de la Cumbre Nueva. Foto cortesía de Lucy .

A partir de ahí la carretera desciende hasta el centro de El Paso y demás pueblos, y poco después de salir del túnel puede verse desde ella la formación montañosa, con el pico Bejenao como punto más alto, que bordea La Caldera por su lado sur y que termina en su extremo derecho en un corte en ‘V’ que es La Cumbrecita, una de las dos entradas naturales a La Caldera.

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Al fondo y en el centro, Bejenao; a la derecha, La Cumbrecita; detrás, la Cumbre de Los Andenes; a la derecha, sobre La Cumbrecita, La Punta de los Roques. Foto cortesía de Lucy.

Lo que se ve al fondo de esa ‘V’ es la Cumbre de Los Andenes, borde norte de La Caldera, cuyo punto más alto es el Roque de Los Muchachos, el lugar más alto de La Palma (más de 2.426 m) y donde se han construido varios telescopios, entre ellos el famoso Grantecán.

Ya desde las estribaciones del área urbana de El Paso pueden verse las casas típicas del lugar que, aunque con muchos años de construidas, están muy bien cuidadas las más de ellas, como ésta de la foto.

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Foto cortesía de Lucy.

Y el día de nuestra llegada ya muchas lucían en sus fachadas objetos típicos como parte de la tradición de las fiestas de la Bajada de la Virgen de El Pino, cuya fecha fue la escogida para nuestro viaje.

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clip_image026Fotos cortesía de Lucy.Fotos cortesía de Lucy.

Después de llegar a mi casa natal, abrir por unas horas todas sus puertas y ventanas para ver de que se refrescara el interior, y deshacer totalmente el equipaje, bajé al centro del pueblo a recoger el carro que días atrás había reservado para mí el amigo Javier Simón, y de vuelta en casa llamé por celular al amigo Rafael García y, ya en el carro alquilado, Chepina y yo nos dirigimos a Puerto Naos.

A Rafael García, quien a finales de los 80 y hasta 1991 trabajó conmigo en IBM de Venezuela, lo vi por última vez en España en el verano de 1994, y le perdí la pista desde entonces.

Por Internet, y gracias a este blog, me contactó él el 28/12/2008 y al decirle yo que tenía planes de ir con Chepina a Canarias en agosto/2009 me contestó que él y Miriam, su señora, a quien yo no conocía, también irían para verse con nosotros, pues él siempre había pensado —me dijo— que de mi mano conocería Canarias.

Compró los pasajes, reservó hotel en Puerto Naos (La Palma), y carro en el aeropuerto de La Palma, y al mediodía del 13/08 llegaron ambos, él y su señora, a ese hotel y, siguiendo mi sugerencia, dedicaron el resto de ese día y la mayor parte del próximo a visitar Los Llanos, El Paso y La Cumbrecita, lugar que les encantó aunque dijeron no entender por qué no cobraban por verlo.

Como a las 19:00 de ese viernes 14/08, en el lobby del hotel de Puerto Naos nos dimos Rafael y yo el abrazo que había tardado demasiado tiempo en suceder y que por sí solo habría justificado mi viaje a Canarias.

Desde Puerto Naos, las dos parejas nos fuimos a Tazacorte y, durante una cena

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Rafael García y Miriam, su señora.

en el restaurante La Casa del Mar, Rafael y yo pudimos medio actualizarnos sobre lo ocurrido durante los catorce años que habían transcurrido desde nuestro último encuentro.

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Carlos M. Padrón y Chepina, en la cena con Rafael y Miriam en Tazacorte.

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Según el plan previamente trazado, el sábado 15/08 los recogimos en el hotel de Puerto Naos y, comenzando por Tijarafe, dimos vuelta a la Isla con la obligada subida al Roque de Los Muchachos, y posterior almuerzo en el hotel Palma Romántica, de Barlovento.

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Rafael García y Carlos M. Padrón en el mirador del Time. Al fondo, Los Llanos. Foto cortesía de Rafael García.

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Rafael García en el Roque de Los Muchachos. La flecha roja señala la zona en que, según los expertos, estaría el lugar donde pasé yo la noche del 06 al 07/07/1956, deshidratado, sediento al máximo y pensando que no podría salir vivo del trance. Foto cortesía de Rafael García.

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Miriam y Carlos M. Padrón en el Roque de Los Muchachos. Al Fondo, Los Llanos. Foto cortesía de Rafael García.

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Miriam y Chepina en el Roque de Los Muchachos. Al fondo, algunos de los telescopios. El grande de la izquierda es el Wiliam Herschel, o WHT, perteneciente al ING (Isaac Newton Group), según me ha explicado, en un comentario, un amable visitante de este blog. Foto cortesía de Rafael García.

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Chepina, Carlos M. Padrón y Miriam, durante el almuerzo en el hotel Palma Romántica, en Barlovento.

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Rafael García, Carlos M. Padrón y Chepina a la salida del almuerzo en Barlovento. Foto cortesía de Rafael García.

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Y el domingo 16/08 fue la gran fiesta de la romería de la Bajada de la Virgen de El Pino. Rafael y Miriam llegaron en su carro desde Puerto Naos hasta mi casa y acordamos que lo dejarían allí y subiríamos hasta la ermita de El Pino usando el mío.

Y mientras Rafael y yo hablábamos se descubrió el producto de la conspiración: el pasado día 11/08 Begoña le había prestado a Chepina un vestido de “maga”, nombre que se da en Canarias al traje típico regional, ataviada con el cual se nos presentó a Rafael y a mí en el patio de mi casa. ¡Si no es saludable fiarse de una mujer, hacerlo de dos juntas es suicida! clip_image035

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Chepina y Miriam en el patio de mi casa natal.

En virtud de esta “infame conspiración”, hecha a mis espaldas y sin respeto alguno a mi gentilicio pasense,  Chepina, venezolana de pura cepa, fue a la romería ataviada con un traje de maga, mientras que yo, canario, lo hice vestido “de paisano”. Supongo que la puerta de la habitación en que nací, que es la que medio se ve al fondo, a la izquierda de la foto, se estremeció de ira.

Desde casa fuimos en carro hasta la ermita de El Pino donde se celebraba la misa después de la cual la imagen de la Virgen sería cargada a hombros en sus andas engalanadas, y así, en procesión, comenzaría su largo y lento descenso hasta la Iglesia Nueva, en el centro de El Paso.

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Ermita de la Virgen de El Pino. Foto cortesía de Lucy .

Nosotros bajamos antes hasta la explanada en que se reúnen las carrozas y los más de los romeros para, mientras se hace tiempo comiendo, bebiendo y cantando, incorporarse a la romería cuando la procesión llegue a ese lugar.

Allí nos reunimos con un grupo de amigos (Juan Antonio Pino, Antonio Capote Pozuelo, Raúl Zamora, Tomás Capote Pino, Roberto González Rodríguez, y otros cuyos nombres se me escapan ahora; mis excusas), que ya, junto al llamado Chorro de Las Canales, estaban dedicados a las “duras” tareas antes mencionadas.

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Chepina, Roberto González Rodríguez, y Carlos M. Padrón. Foto cortesía de Juan Antonio Pino.

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Juan Antonio Pino Capote, Chepina y Roberto González Rodríguez.

Roberto González Rodríguez, natural de El Paso, como yo, es una de esas personas con quien entré en contacto a través de este blog y a las que llamo “ciberamigos”. Con motivo de este viaje nos vimos en persona por primera vez y luego de pasar con él casi todo el día en que, según su ofrecimiento y mi promesa de aceptarlo, nos llevó a la Pared de Roberto, ya desapareció lo de “ciber” y quedó el resto: amigo. Una satisfacción más que me ha dado este blog.

También en el grupo había algunas amigas como Begoña “la conspiradora”, Lourdes Capote Pozuelo, Gloria Isabel Rodríguez, Carmen María Capote, Pilar Capote Cámara, y otras cuyos nombres, como en el caso de los varones, tampoco recuerdo. Vayan también mis excusas para ellas.

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Begoña y Chepina, las “conspiradoras”, listas ya para la romería, Foto cortesía de Juan Antonio Pino.

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Una de las carretas de la romería. El espíritu festivo quiere ignorar la crisis. Foto cortesía de Rafael García.

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Un espíritu que se manifiesta preparando comida a bordo de las carretas, o cargándolas con comida ya preparada, y , entre cantos y bailes, ofreciéndola a quienes la soliciten.

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Y un espíritu del que participan todos en la familia; muchos, como éstos, cuyos nombres ignoro, vestidos de “magos”, pero con trajes que no son los de El Paso, lo cual hace suponer que provienen de otro pueblo. Foto cortesía de Rafael García.

Cuando la imagen de la Virgen pasó por el lugar, Chepina y yo nos incorporamos a la romería bajando hacia el pueblo a mayor velocidad que ella mientras saludábamos a muchos más amigos y conocidos que encontramos en el trayecto, y disfrutábamos de la comida que nos ofrecían.

Así fuimos a reunirnos en la que en la familia llamamos Casa de Tío Daniel (un hermano de mi padre) que está ubicada en el extremo más bajo de una calle que en mis tiempos era de tierra y llamábamos La Corrala, pues desde allí se tiene tan buena vista de la romería que es el punto en que Televisión La Palma coloca sus cámaras para filmar.

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En la terraza de Casa de Tío Daniel. De izq. a derecha: Chepina, Carlos M. Padrón, María Celia Padrón, Carmelina Padrón y Violeta Padrón. Las tres últimas, primas-hermanas mías.

A la Bajada de la Virgen de El Pino de 2006 se dijo que asistieron 25.000 personas. Habida cuenta de que El Paso tiene poco más de 7.000 habitantes, 18.000 más luce como mucho, pero sí, doy fe de que ese año había mucha gente y muchas carrozas.

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Carroza y romeros bajando por La Corrala. Fotos cortesía de Lucy.

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La imagen de la Virgen llegando frente a la Casa de Tío Daniel. Foto cortesía de Lucy .

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Imagen ya frente a esa casa. Foto cortesía de Lucy.

Pero este año, y a pesar de la crisis, dijeron que había más gente, que asistieron 30.000, lo cual no creo porque, para empezar, nadie ha explicado qué sistema usan para calcular el número de asistentes.

Lo que sí puede calcularse el número de las carrozas, que este años fue de unas 240, de ahí que entre carrozas y romeros llenaran por completo aproximadamente 3 km del recorrido de la romería, y que si bien ésta pasó a las 15:30 por la explanada ya citada, todavía a medianoche había romeros y carrozas que no habían completado el trayecto hasta el centro del pueblo.

En ese trayecto abundaban los ventorrillos o puestos que mostraban productos de la gastronomía o artesanía local, como éste,

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De izq. a derecha: María Celia Padrón, Lucy , Carmelina Padrón, y Violeta Padrón, todas primas mías. Foto cortesía de Lucy.

en el que destaca la nota pintoresca de este calendario, extremadamente “preciso” según puede verse aquí:

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El lunes 17/08 pusimos en nuestro viaje una nota venezolana, pues con los amigos Juan Enrique Brito y Gilberto Cruz fuimos a cenar arepas y cachapas en la Arepera Yaracuy, que opera en El Paso.

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El martes 18/08 un grupo de amigos nos agasajó en Tazacorte con un almuerzo en el restaurante La Casa del Mar en celebración, según entendí, de que habíamos vuelto a El Paso. Fue una prueba de amistad de todos los que, algunos con sus señoras, se dieron cita en ese evento que tuvo la virtud de emocionarme y hacerme sentir un enorme aprecio por la amistad, en particular cuando es duradera y resiste los embates del tiempo y la distancia.

Desde aquí, mi profundo agradecimiento, y el de Chepina, a todos los que ese día nos agasajaron, y que aparecen en la lista y fotos que siguen.

Por orden alfabético, el nombre de los amigos que asistieron, seguido por el de sus señoras cuando éstas estuvieron presentes.

• Álvaro Taño, y Edita
• Fidel González, y María Nela
• Francisco Lorenzo
• Gilberto Cruz Calero
• Javier Simón, e Isabel
• José María Brito Pérez, y Laura
• Luis Herrera, y Erika
• Mario Rigoberto Rodríguez
• Wifredo Ramos, y Loly

Las fotos de este para mí memorable almuerzo son todas cortesía del amigo Luis Herrera, pues, como ya he dicho, muchas de las que yo había tomado antes, y todas las que tomé este día, las borré por error.

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A la izq., Francisco Lorenzo. A la derecha, desde el fondo hacia el frente: Loly, María Nela, Chepina, Carlos M. Padrón, Gilberto Cruz, Wifredo Ramos, Álvaro Taño, y José María Brito Pérez.

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De izq. a derecha: Juan Enrique Brito Pérez, Javier Simón, Francisco Lorenzo, Mario Rigoberto Rodríguez (apenas visible) y Fidel González.

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De izq. a derecha: Álvaro Taño, José María Brito y, ahora en primer plano, Mario Rigoberto Rodríguez.

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De delante hacia atrás. Izq: Erika y Laura. Derecha: Loly, María Nela y Chepina.

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De izq. a derecha: María Nela, Chepina y Carlos M. Padrón.

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Chepina y Carlos M. Padrón.

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Según parece, lo que contenía el recipiente que está frente a mí, y la copa en la que alguna vez hubo algo, me produce extrañas reacciones. Pero todo quedó entre amigos.

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Después del ajetreo de la romería, nada mejor que un refresco, el 19/08, en la cafetería del centro comercial San Martín, en El Paso.

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Carlos M. Padrón, Chepina y Lucy. Foto cortesía de Lucy.

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El jueves 20/08 cumplí la promesa hecha por e-mail al amigo Roberto Rodríguez y éste nos llevó, incluyendo un periplo por media Isla, a la Pared de Roberto, una imponente formación volcánica enclavada en el borde de La Caldera.

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Al fondo se ve la tal pared como si hubiera sido hecha por la mano del hombre, y con una abertura en ‘V’ que dio lugar a la leyenda que lleva su nombre.

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Carlos M. Padrón y Chepina frente a la Pared de Roberto.

Aquí luce más siniestra, y en este mismo lugar estaba yo cuando al querer tomar una foto noté que mi cámara no funcionaba bien. Se estropeó sin motivo aparente.

De bajada de la Pared de Roberto visitamos Santo Domingo de Garafía (ya olvidé cuándo había estado yo allí antes), y la Laguna de Barlovento.

Y luego de que en Puerto Espíndola (Los Sauces) e invitados también por Roberto (el amigo, no el de la pared), en el restaurante Mesón del Mar almorzamos muy buen pescado, rociado por buen vino, visitamos la para mí sorprendente iglesia de La Galga y después la para Chepina asombrosa (por la mucha plata en su altar) de la Virgen de Las Nieves, patrona de la Isla.

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El viernes 21/08 volvimos a Tazacorte a una cena con Javier Simón, Isabel y Gilberto Cruz.

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Izq.: Carlos M. Padrón, y Chepina. Derecha, Isabel Rodríguez y Gilberto Cruz.

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El sábado 22, el amigo Ángel Díaz Pino (Lelo), quien salvara mi pellejo en nuestra odisea en La Caldera, quiso, aprovechando que tanto Wifredo como Gilberto estaban al momento en El Paso, que repitiéramos lo hecho en 2006 cuando los cuatro que vivimos esa odisea fuimos a La Cumbrecita para celebrar el 50° aniversario de ella.

Por la urgente convocatoria de Lelo, Chepina y yo fuimos con Wifredo a Los Llanos a comprar comida ya preparada, y luego de recoger en El Paso al amigo Lelo, pasamos por la bodega de su familia para que yo escogiera el vino de mi gusto.

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Ángel Díaz (Lelo), Chepina y Carlos M. Padrón. Foto cortesía de Wifredo Ramos.

Seleccioné uno de 2008 y otro de 2005 que estoy catando en la foto que precede.

Desde ahí, y en el auto de Gilberto, que llegó minutos después, nos dirigimos a La Cumbrecita y nos tomamos, en la “raya crítica”, ésa desde la que el 07/07/1956 Lelo juró no pasar más, las fotos conmemorativas de rigor.

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De izq. a derecha: Gilberto Cruz, Ángel Díaz, Carlos M. Padrón, y Wifredo Ramos. Al fondo, la Cumbre de Los Andenes, borde norte de La Caldera.

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De izq. a derecha: Carlos M. Padrón, Gilberto Cruz, Ángel Díaz, y Wifredo Ramos,… ¡53 años después!.

Y luego, al igual que en 2006, bajamos a la Fuente del Pino a comer y beber lo que habíamos llevado. Y, al igual que en 2006, el vino de Lelo —el del 2005, que estaba muy bueno— se me subió a la cabeza,… por decirlo de alguna manera.

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De izq. a derecha: Carlos M. Padrón, Gilberto Cruz, Ángel Díaz, y Chepina.

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De izq. a derecha: Wifredo Ramos, Chepina, Ángel Díaz, y Carlos M. Padrón.

Y se hizo presente en esa parte de mi físico cuando, al igual que en 2006, de bajada de La Cumbrecita (recuérdese lo que pasa con el alcohol cuando luego de ingerirlo va uno a cotas más bajas) hicimos escala en la casa natal de Gilberto, en Las Canales, para saludar a su hermana Hildeliza.

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De izq. a derecha. Detrás y en pie, Chepina y Gilberto Cruz. Delante y sentados: Hildeliza Cruz, Carlos M. Padrón y Lelo.

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Chepina, como si emulara a Acerina, en la Fuente del Pino antes de comenzar la celebración.

Cuando veo esta foto no puedo evitar preguntarme quién en 1956 le diría a Chepina —o a mí— que en 2009 ella, hoy mi señora, estaría en La Cumbrecita y Fuente del Pino celebrando conmigo el 53 aniversario de un incidente que por poco me cuesta la vida; un incidente que de forma sorpresiva e insistente trajo a mi mente, en los momentos más críticos, la imagen de una muchacha, aún hoy soltera, y que cuando llegué a pensar que no saldría vivo del trance me hizo lamentarme porque no volvería a verla.

Algo para la reflexión de quienes en cuanto a asuntos de pareja creen en amor a primera vista, amor eterno, almas gemelas, un solo hombre para una mujer (y viceversa), y teorías semejantes.

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Aprovechando que en El Paso estaba también mi hermano Tomás, con Teresa, su señora, después de almorzar con ellos en Tazacorte el domingo 23/08,

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fuimos a ver la zona quemada por el terrible incendio que recientemente había asolado el sur de La Palma.

Tomamos la carretera que circunda el sur de la Isla, bajando por el oeste hacia el sur, y luego subiendo por el este hacia el norte, o sea, haciendo una ‘V’.

Al llegar al comienzo de la zona quemada anoté lo indicado por el cuentakilómetros del carro: 42.107 Para asombro de todos, cuando ya salimos de la zona quemada la lectura era 42.141, o sea, que por 34 km todo el monte está quemado, en un ancho que a veces se pierde de vista, a ambos lados de la carretera. Y también sorprenden algunas casas con las que el fuego se mostró selectivo, pues, por ejemplo, de tres que están pegadas una a la otra el incendio quemó la del centro y dejó intactas las otras dos.

Ésta es una muestra del paisaje que desde la carretera se ve durante la mayor parte de esos 34 km:

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Fotos cortesía de Lucy.

El pino canario demostró una vez más que parece ser incombustible, pues a pesar de que su corazón es de tea, madera altamente inflamable, los pinos permanecen erguidos aunque con su corteza quemada, y también se ven chamuscadas, pero aún en su sitio, sus delgadas hojas, que son como agujas. Si hay buena lluvia, dicen los lugareños, en un par de años estarán todos rehabilitados.

Luego de la obligada parada en uno de los cafés de Fuencaliente para, como en mis tiempos, comer almendrados acompañados por un vaso de Malvasía, seguimos hacia Mazo, Breña Alta y, a través del túnel de la Cumbre Nueva, hasta El Paso.

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La mayor parte del lunes 24/08 la dedicamos a Los Llanos, con almuerzo en casa de mi primo Álvaro Padrón, quien acompañado de nuestras primas María Celia (a la derecha) y la hija de ésta, Lucy (al centro), aparece en esta foto, cortesía de la mencionada Lucy:

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En la tarde de ese día tuvo lugar la inauguración del monumento en el que se dio sepultura a las cenizas de Don Antonio Pino Pérez, el poeta autor de los poemas del libro “Dándole vueltas al viento“, que ya han sido publicados en este blog.

Sus hijos —sabedores de que él adoraba a su pueblo de El Paso, La Caldera y la Brisa— en un lugar de El Paso que la brisa baña cuando ejerce a cabalidad, y desde el cual se ve La Cumbrecita, que es la entrada a La Caldera, y el borde norte de ésta, erigieron un monumento diseñado por Ruth Pino —hija de Begoña y Juan Antonio Pino, y nieta de Don Antonio— en el que dieron sepultura a las cenizas de éste y de su señora, doña Amparo Capote.

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El acto de inauguración fue altamente evocador y emotivo, lo cual destacó aún más porque tuvo lugar dentro de un pinar en el que el silencio reinante en el monte hacía más notorio el característico murmullo de la brisa entre las agujas de los pinos.

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En el extremo izq., Oswaldo Izquierdo; en el derecho, Pedro Capote Pérez (más conocido como Pedro Gabino), sacerdote pasense que bendijo el acto; y al centro, de izq. a derecha, Rosario Pino Capote, José Antonio Pino Capote, y Lourdes Pino Capote, los tres hijos de Don Antonio Pino Pérez.

La intervención de Oswaldo Izquierdo fue una clase magistral de poesía que de seguro habría gustado al homenajeado, y la de los hijos de éste alcanzó cotas emotivas en la que el llanto estranguló voces, como era de esperar dada la índole del acto.

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Del 25 al 27/8 siguieron las comidas en casa de los amigos Javier Simón (cena) y Mario Rigoberto Rodríguez (almuerzo) y el viernes 28 tuvo lugar un muy concurrido almuerzo en la bodega del amigo Fidel González, un paraje del que él me dijo siempre que era poca cosa pero que, en realidad, tan sólo por el lugar en que está enclavado es excepcional: al sur de la ermita del Pino, a mitad de altura de la Cumbre Nueva e incrustado en ella, y, para remate, entre ésta y el manto de brisa que por esa cumbre baja cuando así lo decide ese veleidoso fenómeno.

Si tomamos como referencia la foto que sigue, cortesía de Lucy, la tal bodega

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estaría, más o menos, a la altura que señala la palmera (la misma que está cerca de mi casa y que aparece en la portada de este blog) y detrás del manto de la inmensa nube blanca.

Allí, deleitándonos con una espectacular vista del Llano de Las Cuevas, Fidel y María Nela fueron nuestro atentos anfitriones.

Antes de comenzar el almuerzo aproveché para tomarme una foto con Alicia González, hija de Fidel y María Nela, quien fue la amiga de mi hija Alicia cuando ésta, con apenas 13 años, estuvo en El Paso por primera y última vez,… hasta ahora, pues espero que algún día vaya de nuevo y muestre a sus hijos cómo es el pueblo donde nació y se crió su abuelo materno.

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Los comensales:

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Desde el fondo hacia el frente: Luis Herrera, Francisco Lorenzo, José Antonio Martín, José María Brito Pérez, y Oswaldo Izquierdo. Detrás, Fidel González en sus labores de anfitrión.

clip_image080De izq. a derecha: Francisco Lorenzo, José Antonio Martín, José María Brito Pérez, y Oswaldo Izquierdo. Detrás, con María Nela en sus labores de anfitriona.

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De izq. a derecha dando vuelta en ‘U’: Javier Simón, Álvaro Taño, Francisco Lorenzo, José Antonio Martín (de espaldas), María Nela (de pie), Oswaldo Izquierdo, Carlos M. Padrón, Chepina, Edita Martín, Laura, y Rosa Margot.

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De izq. a derecha: Francisco Lorenzo, José Antonio Martín, Oswaldo Izquierdo, Carlos M. Padrón, Chepina, e Isabel Rodríguez.

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De izq. a derecha: Luis Herrera, Javier Simón, y Álvaro Taño.

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De izq. a derecha: Rosa Margot, Berta Nola, e Isabel.

Madrid y Ávila

El sábado 29/08 volamos desde La Palma a Madrid.

Ya sé que en la entrega anterior, la que recoge lo negativo de estas vacaciones, conté lo que sigue, pero hay un motivo para que lo cuente de nuevo en ésta: la parte positiva, pues al igual que todo el viaje de las vacaciones 2009, este incidente tiene dos caras, una negativa, ya explicada, y otra positiva, que explico ahora.

En Barajas me puse a caminar por el área de recogida de equipajes mientras esperaba que saliera el nuestro, y cuando me acercaba a un punto de esa área noté que un hombre que estaba en silla de ruedas hacía señas hacia mí. Como no lo reconocí deduje que se las hacía a alguien que estaba a mis espaldas, pero no, las señas eran para mí. Y al llegar a su lado se me cayó el alma a los pies: era un amigo de la infancia al que no había yo visto desde 1994 cuando él, su señora y otra amiga fueron a visitarme al apartamento en que yo vivía en Madrid.

Al verlo me quedé totalmente cortado y sin saber qué decir, máxime cuando mi amigo o no podía hablar por causa del mismo mal que lo mantenía en silla de ruedas, o no podía hablar por la emoción del encuentro.

Cuando recogido ya su equipaje iban a retirarse, mi amigo me tomó la mano y alzando hacia mí sus ojos húmedos dijo con voz estrangulada y apenas perceptible: “¡Siempre!”.

Entendiendo que se refería a la duración de nuestra amistad, hice de tripas corazón y con voz también estrangulada le contesté “¡Siempre!”.

Si repito aquí este incidente es por la importancia que para nuestra amistad, y como tributo a ella, tuvo ese ‘siempre’.

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El amigo Rafael García nos recogió en el aeropuerto de Barajas y nos dejó en el hotel, y luego de tomar posesión de la habitación y dejar en ella el equipaje, salimos con Rafael a un paso por Madrid y el consiguiente “tapeo”.

De vuelta al hotel, y según ya dicho en la entrega anterior, pasamos una noche de perros porque a las 23:30 cortaron el aire acondicionado.

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El domingo 30/08 el mismo Rafael nos recogió temprano en ese hotel (del que nos fuimos corriendo por lo del corte del aire acondicionado), nos llevó a cerciorarnos de que en el nuevo sí había aire acondicionado todo el día, y después de inspeccionar yo personalmente la habitación y darle un OK, dejé en ese nuevo hotel el equipaje pesado y con Rafael fuimos a su casa a dejar el pequeño, el de mano, y luego él nos llevó a Ávila, donde ambos habíamos estado en el verano de 1993.

Al llegar a esa ciudad no recordé nada de ella. Sólo pude ubicarme cuando subí al montículo en el que, según se dice, Santa Teresa sacudió el polvo de sus sandalias para no llevarse de Ávila ni siquiera eso.

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Chepina sobre la muralla de Ávila.

Allí, en un restaurante que está en la plaza de la iglesia de Nuestra Señora de Sonsoles, y que lleva este mismo nombre, como almuerzo hicimos honores al famoso Chuletón de Ávila, y regresamos a Madrid pasando por el Valle de los Caídos y El Escorial. Recogimos nuestro equipaje en casa de Rafael, y él mismo nos dejó en el nuevo hotel, uno en el que no cortaban el aire acondicionado.

***

El martes 31/08 fue de compras para Chepina y de reunión para ambos con dos amigos y compañeros exIBMistas que residen en Madrid: Constantino Fernández (en la mañana) y María Elena Veronese (en la tarde).

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María Elena Veronese, y Chepina.

Y en la noche un paseo por Madrid guiado por el amigo Manuel Fernández (veterano de Carlson Wagonlit Travel España) y Maite, su señora, repleto de las explicaciones, anécdotas y hechos históricos en los que Manuel parece tener un máster, no sólo en lo tocante a Madrid sino a muchas otras regiones o ciudades de España, en especial Asturias, su patria chiquita.

Fin del tour en la cafetería de la terraza del Hotel Puerta de las Américas, y Manuel nos dejó en el hotel para preparar la salida para La Rioja a la mañana siguiente.

Agradezco a Manuel, una vez más, no sólo su gran ayuda en lo relativo a nuestros viajes por España, sino sus atenciones personales y las detalladas explicaciones antes mencionadas.

La Rioja y algo del País Vasco

El 01/09, tarde en la mañana, salimos en carro para La Rioja, esa parte de España por la que ya había pasado yo a mediados de los años 90, años en que también pasé por otras, incluido el País Vasco, y concluí que lo mío eran Galicia y Asturias, pues son las más verdes y de superficie accidentada, como La Palma, mi isla natal.

Esta vez, sin embargo, no pasé por La Rioja sino que la visité en bastante detalle de la mano de Damián y Charo Bodega, nuestros excelentes anfitriones residentes de Fuenmayor, que no sólo nos brindaron alojamiento en su apartamento sino que en su carro nos llevaron a San Sebastián, Laguardia y El Ciego, en el País Vasco (aunque El Ciego parece estar a caballo entre el País Vasco y La Rioja) y, en la propia Rioja, a Cenicero, Logroño, Briones, Navarrete, Arnedo, Enciso, Munilla, Herce, Arnedillo, Haro, y algunos otros por los que pasamos.

El factor común a los más de los pueblos de La Rioja es todo lo relativo al vino, o sea, viñedos y bodegas. Hay tantas, con espacios subterráneos para almacenar las barricas, que al ver un mapa del subsuelo de La Rioja parece que fuera algo de topos.

Los bien cuidados viñedos ponen una nota de verdor en un paisaje predominantemente color tierra, con los diferentes tonos de ésta, desde el beige al marrón oscuro, tonos que también predominan en las construcciones de los pueblos riojanos, tranquilos, apacibles y de ambiente sosegado. Sólo en Logroño destacan las construcciones nuevas, el ruido de la modernidad y el ambiente citadino.

***

El miércoles 02/11 comenzamos por San Sebastián (País Vasco). Nos tocó un día gris que tal vez acentuó el aire señorial que esa ciudad tiene, y puso una nota opaca en las fotos de la playa de La Concha.

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Torre de la catedral de San Sebastián.clip_image089

Uno de los muchos jardines.

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Charo Bodega y Chepina frente a La Concha, la misma de las dos fotos siguientes.

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Charo Bodega, Chepina y Carlos M. Padrón frente a La Concha. Foto cortesía de Charo Bodega.

Para la hora del almuerzo, que hicimos en un restaurante del puerto, ya brillaba el sol y pude tomar algunas fotos de ese pintoresco lugar.

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Puerto de San Sebastián.

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Otra vista del puerto de San Sebastián.

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Reparando redes en el puerto.

clip_image097Un parque de San Sebastián.

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Chepina en otro parque de San Sebastián.

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Chepina y Carlos M. Padrón. Foto cortesía de Charo Bodega.

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Charo Bodega y Chepina. Foto Cortesía de Charo Bodega.

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Un raro árbol en un parque de San Sebastián.

Una vez más corroboré con esta visita que San Sebastián es una ciudad señorial, pero si yo tuviera que vivir en alguno de los edificios de apartamentos del casco central que dan a la ciudad ese atributo, sería muy infeliz. Prefiero algo menos citadino, más alejado del mundanal ruido, más bucólico, de arquitectura más simple y funcional, y menos viejo.

Tengo un amigo que no gusta de comer verduras, en especial yerbas, como lechugas, repollo, brócoli, etc., y al respecto suele decir que el paisaje es para verlo, no para comerlo. Yo, hablando por boca de mi gusto personal, digo algo parecido acerca de las viviendas viejas, ya sean casas o edificios de apartamentos, y que reúnan algunas de las características que antes mencioné: Son para mirarlos, no para vivir en ellos.

Como ejemplo, éstas que en la foto que sigue se ven más allá del arco bajo el cual estoy esperando a Chepina y protegido del sol.

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Arco y calle en el centro de San Sebastián. Foto cortesía de Charo Bodega.

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Briones es uno de los pueblos riojanos que, por su elegante enclave en lo alto de una colina, más llamó mi atención.

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Briones.

La vista desde Briones ilustra lo de la abundancia de los bien cuidados viñedos y las bodegas que, generalmente, son las construcciones grandes que se ven en esta foto.

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Vista de campos de vides desde lo alto de Briones.

En Briones se encuentra la bodega Dinastía Vivanco.

Dos veces he estado en Napa, la zona del vino en California (USA), y he tomado tours en alguna que otra de sus bodegas, pero ninguno comparable en poder docente e interacción con el guía al que tomamos en Dinastía Vivanco, que tal vez sea la bodega más moderna de La Rioja, inaugurada en 2004.

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Unas 3.000 barricas hay en este sótano de Dinastía Vivanco en que aparece Chepina.

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Charo Bodega, Chepina y Carlos M. Padrón. Foto cortesía de Charo Bodega.

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Carlos M. Padrón y Chepina en los jardines de Dinastía Vivanco.

A la izquierda de la entrada principal a esta bodega, y enmarcando sus jardines, hay un muro en el que deliberadamente dejaron una ventana que sirve de marco perfecto al paisaje típicamente riojano que puede verse a través de ella.

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El muro-ventana.

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Chepina en el muro-ventana.

Logroño, capital de La Rioja, es una ciudad acogedora con lindas plazas y cuidados parques. A mediados de los 90 no pude apreciarla porque apenas pasé por ella, pero esta vez sí la disfruté en bastante detalle.

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Chepina frente a la “Fuente de las espaldas mojadas”, en Logroño.

Me llamó la atención una zona dedicada al tapeo, zona que en la noche está abarrotada de público aunque el resto de la ciudad luzca casi desierta. Los más de los muchos locales de esa zona ofrecen tapas diferentes que pueden degustarse, por supuesto, con vino riojano o con cerveza. Una de las tapas que me gustó fue la de setas con gambas. Como puede verse en esta foto, las setas son muy “pequeñas”:

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En El Ciego destaca el hotel Marqués de Riscal —diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry, el mismo del museo Guggenheim, de Bilbao—, de arquitectura muy moderna y precios muy altos pero que, según parece, o está ahora cerrado o tiene muy pocos huéspedes.

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Charo Bodega junto a la estatua frente al hotel.

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Detalle de la cúpula del hotel Marqués del Riscal.

La principal atracción de Enciso parece ser lo que llaman la Ruta de los Dinosaurios, un lugar en el que se han encontrado muchas huellas de esos animales y en el que, con base a esto, han hecho un parque y parece que siguen ampliándolo y excavando en busca de más huellas.

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Laguardia (País Vasco), cuna del famoso fabulista Félix María de Samaniego, me llamó la atención por el toque de diferencia con los pueblos de La Rioja. Creo que el carácter de los vascos hace que el lugar resulte un poco más ortodoxo y circunspecto, o menos alegre.

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Estatua de Samaniego, en Laguardia.

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Chepina en un parque de Laguardia con una original escultura.

En la mañana del sábado 05/09 nos despedimos de nuestros anfitriones, y ahora amigos (también en este caso desapareció el prefijo ‘ciber’), Damián y Charo Bodega, y a bordo del WV de alquiler pusimos rumbo a Madrid.

Una vez acomodados en el Hotel NH Barajas vino a vernos Natividad Recio (Nati), otra amiga exIBMista, pero de IBM-España, y con ella departimos un buen rato cerrando así la cita con amistades que marcó de forma destacada todo este viaje.

***

El domingo 06/09 volamos de regreso a Caracas. Espero que se entienda ahora por qué llegué física y emocionalmente agotado.

Pero bendito agotamiento, pues frente al valor de los muchos encuentros con amigos, frente al afecto que ellos me demostraron, frente a cómo se esforzaron para demostrarlo, y la huella de satisfacción y agradecimiento que eso dejó en mí, nada importan las calamidades de la parte negativa de este viaje.

Mis gracias a todos ellos por permitirme comprobar la verdad de lo mucho que se ha dicho sobre el valor de la amistad.

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COMENTARIOS

CMP En respuesta a Natividad.

Gracias, Nati. Espero que así sea, que podamos vernos pronto.

Natividad Espero que sea pronto cuando volvamos a venos por Madrid, tanto a Chepina como a ti. Fue un verdadero placer compartir unos momentos con vosotros. Un abrazo.
CMP En respuesta a Eleuterio Sicilia.

Gracias a ustedes, amigos, por su presencia y las atenciones dispensadas.

Eleuterio Sicilia Carlos y Chepina: Me alegra mucho que nos hagas partícipe del extenso y siempre ameno relato de vuestras Vacaciones 2009, y con ello poder disfrutar, como lo hicieron ustedes como protagonistas del mismo. De nuevo, gracias y hasta siempre.
Eleuterio y Chari.
CMP En respuesta a Luis Herrera.

Luis, de nuevo, un millón de gracias a ti y a todos esos amigos, internautas o no, pero AMIGOS.

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Luis Herrera Todo lo bueno que nos cuentas, y más, es lo mejor que tenemos por aquí, y nos llena de satisfacción haber acertado a contribuir de alguna manera a hacer posible este gozo y disfrute a nuestros buenos amigos Carlos y Chepina.

Me permito hacer este comentario no sólo en nombre propio, sino también, por supuesto, en el de los amigos que, no internautas, no pueden manifestarse por este medio.

CMP En respuesta a Estela.

Ahora sí entiendo, Estela, la conversa fue con Begoña, la esposa de mi amigo Juan Ant° Pino, ¡la “conspiradora”!

Estela No Carlos , yo entendí, mientras usted conversaba con amigo, Juan Antonio Pino,, quizás no lo expresé bien, son tantos pasajes de su viaje a El Paso, que no digo yo si puede cambiar una un término, Chepina conversaba en un aparte con la esposa de Juan Antonio Pino, Begoña, y resultó que la conspiración era darles la sorpresa de los trajes para la bajada de la virgen.!Eso si es una sorpresa!Estela
CMP En respuesta a Estela.

Gracias, Estela.

Lo de haber dado con su pariente fue indudablemente algo positivo de este viaje, pero como era personal me abstuve de contarlo.

Lo de la prima de Chepina no lo entiendo; ella, que sepamos, no tiene parientes en Canarias.

Estela Bueno, Carlos, pienso que para ustedes fue un viaje maravilloso, y las fotos lo dicen todo, la familia, su esposa, muy bonito todo y felices. Lo importante de ello es también que comparte sus anécdotas y las imágenes, que nos enseñan un poco más de Tenerife, El Paso, entre otros lugares, el terruño donde nacieron mis abuelos. Y la fiesta de la Virgen, preciosa, las tradiciones y los trajes. La Virgen de las Nieves, de quien era devota mi abuela. Y la también buena sorpresa de Chepina y su prima. Pero se le olvidó algo de decir y que sirve también en su testimonio “Un tributo a la Amistad” y perdone que así lo cuente, es que con un don detectivesco haya usted encontrado allí en El Paso a mis parientes, a los hijos de los hijos de una prima de mi madre. Un humano gesto, suyo y de también su primo. Por lo menos ya saben éstos, sin otro interés, que yo existo.

Estela

CMP En respuesta a Lucy.

Gracias. Lucy. Y ya sabes que para esa excursión que propones hay que hacer cita previa, como la hizo Roberto conmigo para llevarme a la pared de su nombre: con un año de antelación. 

CMP En respuesta a Juan Antonio Pino Capote.

Gracias, Juan Antonio. Totalmente de acuerdo en lo que dices sobre Asturias: que el poco sol no contribuye a su realce. De todas formas, Galicia y Asturias son las regiones de la península que más me gustan, y es porque, por su verdor y accidentada geografía, me recuerdan a nuestra querida La Palma.

El acto en honor de tu padre me emocionó mucho más de lo que yo esperaba, y a pesar de que, como sabes, iba ya preparado.

Juan Antonio Pino Capote Bonito recuerdo de una historia que nos involucra a muchos. Me ha gustado el comentario de Luis A. Rodríguez cuando dice que La Palma es fotogénica.

Cuando desde Asturias, donde yo trabajaba, venía a La Palma me dí cuenta de que una causa importante está en su gran nitidez ambiental. A los asturianos les decía que Asturias es muy bonita, pero no tienen sol para verla. Los pocos días claros que allí se dan también la hacen lucir muy bonita.

Muchas gracias por el acierto y delicadeza con que has tratado el tema del monumento a nuestro padre.

Lucy Gracias, prima Ada, por tu hurra dedicado a mi. Un abrazote y mis disculpas por mi silencio. Pronto te contactaré.
Lucy !Menudo relato!!!! ¡¡¡Y qué sorpresa!!!

Me alegro de que lo hayan pasado bien a pesar de la parte negativa, y ya sabes: para la próxima habrá que concertar una cita para alguna excursión, menos a la dichosa “Pared”.

He disfrutado de la lectura, además de enterarme de vuestro periplo. ¡¡Con lo que me gusta a mi una historia ya te podrás imaginar cuanto disfruté!!.

Me he encargado personalmente de hacérselo saber a la familia “no cibernauta” , y decirles que aparecieron en Internet, y ¡qué crees que pasó? Que ya varios lo sabían !!por otras fuentes, y a los pocos minutos de su publicación!!. Ya te contaré. Eso te dará una idea de la popularidad, por estos lares, de éste tu blog.

Bastante que me alegro, y encantada de que mi material te haya servido, al menos para paliar en parte tu desaguisado; ya sabes que está a tu orden. ¿Tú ves ? ¡Y luego dices que para qué hago tantas fotos!

Bueno, pues una abrazo para ti y otro para la modelo de este post, Chepi, que está muy guapa en todas.

Mis felicitaciones y gracias por el relato y por hacerme partícipe de él. Al menos tambien estoy en la cara positiva de la moneda. Jejeje

CMP En respuesta a Luis A. Rodríguez.

Muchas gracias, Luis. Ya corregí el error.

Luis A. Rodríguez Unas fotos muy bonitas, la verdad que La Palma es fotogénica…

Una aclaración: En la foto donde salen los telescopios, el más grande de la izquierda es el Wiliam Herschel ó WHT, perteneciente al ING (Isaac Newton Group). El Grantecán estaría mucho más a la izquierda, es un poco más grande pero de color gris plata.

Lo comento porque precisamente trabajo en Grantecón ó GTC. El WHT tiene un espejo monolítico de 4,2m de diámetro y fue de los mayores del mundo no hace mucho. El GTC es el mayor del mundo y su espejo es segmentado, de 10,4m de diámetro.

CMP En respuesta a Roberto.

Gracias, Roberto. Esperemos que haya una próxima y que sea pronto. Y creo que para ésa preferiría las fiestas del Sagrado; menos gente y menos mundanal ruido.