[*FP}– Mi trato con la tabla Ouija (2/5): Las primeras sesiones

Carlos M. Padrón

En 1973 vivía yo en un edificio ubicado en Vista Alegre (Caracas). Sólo éramos Cecilia, mi entonces mujer, Alicia, nuestra hija de 6 años, y yo.

Conseguir que Cecilia se prestara a usar la ouija requirió de mi parte mucho “jarabe de pico”, pues la sola idea del propósito que me animaba, que no era otro que contactar con el espíritu de mi padre, la asustaba. Pero como para entonces estaba ella embarazada y soñaba con que fuera un varón, el argumento de que a la ouija podría preguntarle el sexo y otros detalles la convenció, y accedió a que una noche, pasadas las 00:00 horas, usáramos la ouija.

Como era de esperar, no pasó nada. Pero al tercer intento, como dos semanas después, la PT se movió y apuntó al ‘SÍ’. La asustada Cecilia me acusó de que yo había movido la PT, y cuando lo negué se retiró molesta. La condición ya antes indicada de que entre las personas que usen la ouija debe reinar la armonía no era fácil de alcanzar entre nosotros.

Yo no había movido la PT, pero sí había notado que, cuando se movió y a pesar de que tenía 4 dedos posados sobre ella, no había emitido el siseo que sí emitía cuando se la empujaba para que se deslizara libre sobre la calcomanía.

Con más “jarabe de pico” de mi parte retomamos las sesiones. Yo, siguiendo las instrucciones del libro, las iniciaba teniendo a mano una lista con las preguntas a hacer y el posible orden en que hacerlas, y, a falta de un grabador portátil, tenía listos también papel y bolígrafo a fin de escribir todo en cuanto concluyera la sesión.

En este cuarto intento ocurrió lo que yo no esperaba. A pesar de haber alcanzado acuerdo en cuanto al procedimiento, apenas a la segunda respuesta que nos dio el supuesto espíritu que respondió, Cecilia exclamó. “¡Vamos a preguntarle en qué país nació!”. Me molesté, ya que esa pregunta no estaba en la lista de las acordadas, y la ouija dejó de funcionar.

No recuerdo cuántas sesiones tomó el que pudiéramos completar una sin contratiempos, pero sí recuerdo que ésta fue el 08-Ene-1974 y que además de Cecilia esta también su hermano, Tito.

(Como puede verse en la foto, la ouija no tiene minúsculas ni acentos. En las respuestas que transcribo, las mayúsculas/minúsculas y los acentos los puse yo para facilitar la comprensión de los textos).

Pregunta (P): Dio Tito vuelta a la isla de Tenerife
Respuesta (R): Sí

P: ¿En qué año nació Tito
R: 1947

P: ¿En qué mes?
R: 2

P: ¿Qué día?
R: 25

P: ¿Quién nos guía las manos?
R: Tomás G Padrón

P: ¿Dónde estás?
R: Purgatorio

P: ¿Está Carmen contigo?
R: No

P: ¿Dónde está Carmen?
R: Infierno

P: ¿Por qué?
R: (La PT divaga)

P: ¿Quieres decir algo más?
R: No

P: ¿Algo para terminar?
R: Adiós

Lo relativo a Tito, todo cierto, pudo salir de la mente del propio Tito. Y lo relativo a Carmen, pudo salir de la mente de Cecilia o mía, pues como Carmen se había suicidado, nuestra formación católica nos decía que debería estar en el Infierno.

Lo que realmente estaba fuera de lugar era esa ‘G’ entre Tomás y Padrón, pues, que yo supiera, el nombre y primer apellido de mi padre eran Tomás Padrón, sin ningún segundo nombre.

Con un compañero de IBM y su esposa hicimos también una sesión el 10-Ene-1974 en la que lo destacado fue la divagación. Aunque la sesión fue larga, el acierto, notable por su precisión, fue sólo uno: 362%, el porcentaje de realización de mi cuota de ventas que como vendedor de IBM lograría yo al final de ese año que apenas había comenzado. Y ése fui mi porcentaje oficial al cierre de 1974.

***

Continuará algún martes con "[*FP}– Mi trato con la tabla Ouija (3/5): Efecto en otros".

[*FP}– Vacaciones 2009 – Dos caras de una misma moneda. 1) La negativa

14-09-2009

La cara negativa

Por aquello de que lo mejor debe guardarse para el final, comenzaré con la parte mala.

Por la experiencia acumulada durante los años en que viajaba continuamente y me pasaba muchas horas en los aviones y muchas noches en hoteles, llegué a la conclusión de que los viajes que yo anunciaba con antelación salían mal, y éste de las vacaciones del verano de 2009, a comenzar en Canarias a primeros del pasado agosto, lo anuncié desde febrero, por lo que siempre supuse que algo saldría mal, y así fue, pues muchos “algos” salieron mal.

***

Las veces que desde 2003 he ido a El Paso, mi pueblo, he llevado mi laptop (computadora portátil) y la he conectado a Internet usando la opción de dial-up (que funciona a través de la línea del teléfono pero inhabilitando éste) que ofrecía Telefónica, pero como esta vez estarían allá mis hermanas, que son “telefonópatas”, ellas no iban a aceptar no poder disponer del teléfono, así que luego de investigar y preguntar decidí comprar un módem USB que se conecta a la red celular y trae un cierto número de MB para descarga gratuita.

Para mi sorpresa, mi prima Lucy, que vive en Tenerife, me dijo que esos modems estaban agotados en las tres operadoras que los ofrecían; Telefónica, Orange y Vodafone. Sin embargo, mi amigo Leo (que vive en Valencia, España) averiguó que los de Vodafone los vendían en El Corte Inglés. Lucy ya los había buscado, sin éxito, en El Corte Inglés de Santa Cruz de Tenerife, pero ante la información de Leo llamó a las dos de esas tiendas que hay en Las Palmas y en una de ellas quedaba uno de tales modems, que Lucy compró de inmediato e hizo que se lo enviaran a Tenerife por courier.

Luego hablaré más del bendito módem USB.

***

Con el señor, muy cumplido y responsable, que usualmente nos lleva a Maiquetía, el aeropuerto internacional de Caracas, acordé con la debida antelación la hora en que vendría a casa a buscarnos, pero cuando esa hora se aproximaba el señor me llamó para pedirme que buscara un taxi que nos llevara, porque él, a bordo de su carro (coche), estaba varado en plena autopista debido a una manifestación que había trancado esa vía.

A toda prisa llamé a un taxi que tardó unos 15 minutos en llegar. Afortunadamente tenía un maletero amplio en el que cupieron nuestras dos maletas, y el chofer, entendiendo nuestra urgencia, fue a muy buena velocidad y haciendo cabriolas entre el tráfico a fin de dejarnos en Maiquetía a tiempo de abordar nuestro vuelo.

Aún en la autopista, pero faltando poco para llegar al aeropuerto, notamos que el chofer del taxi se metía las manos en los bolsillos, buscaba luego entre las butacas delanteras y sobre el tapasol, etc. Intrigada, Chepina le preguntó si se le había perdido algo, a lo que el buen hombre contestó que no encontraba el llavero donde estaba la llave del maletero de su carro, o sea, que aunque llegáramos a tiempo al aeropuerto tendríamos que esperar a que, usando alguna herramienta que el chofer no tenía, alguien abriera por la fuerza el maletero para que pudiéramos sacar nuestras maletas.

Ante esto me dije que lo malo se había manifestado muy pronto poniendo en riesgo nuestro viaje.

Rumiando esos pensamientos estaba yo cuando un microbús que nos adelantó por el hombrillo (arsén) se mantuvo siempre paralelo a nosotros y su chofer comenzó a hacer sonar la corneta (claxon) para llamar nuestra atención. Cuando el chofer del taxi bajó el vidrio de la puerta delantera derecha y acercándose a ésta como pudo interrogó al chofer del microbús, éste le dijo que sobre el techo del taxi había unas llaves.

Nos quedamos de una pieza, pues habida cuenta de las cabriolas que por kilómetros había hecho entre el tráfico ese taxi, cambiando de canal a cada rato en giros bastante violentos, no se entendía que sobre el techo del vehículo estuvieran aún las llaves que, por supuesto, el taxista había dejado allí cuando aún frente a casa abrió el maletero para colocar dentro nuestras maletas.

La explicación que el taxista dio, luego de detener el taxi y recoger las llaves, fue que no se habían caído porque el techo de su vehículo tenía un reborde en todo su perímetro.

Aunque nos salvamos de ésta, el susto no pude evitarlo.

***

Luego de la larga cola para facturar el equipaje y obtener el pase a bordo, en la sala de espera del vuelo tuvimos que pasar sentados más de una hora después de la señalada para el abordaje, y cuando por fin entraron al avión todos los pasajeros y ya iban a cerrar las puertas, el capitán dijo que la salida se retrasaría porque las autoridades del aeropuerto querían revisar todas las maletas, lo cual tomaría un tiempo considerable que pasaríamos sentados dentro del avión porque —añadió el capitán— estaríamos más cómodos que en el área de espera del aeropuerto.

El vuelo, cuyo despegue estaba pautado para las 18:45, despegó a las 21:03, y al llegar a Madrid, a las 11:42 del día siguiente, pudimos tomar el vuelo de continuación a Tenerife gracias a que su salida estaba pautada para las 14:00.

***

Apenas llegar —¡por fin!— al aeropuerto de Los Rodeos, o Tenerife Norte, mi prima Lucy me entregó el módem USB de Vodafone, con bajada gratuita de150 MB, y Gilberto Cruz, un buen amigo que junto con Wifredo Ramos (buen amigo de ambos y cronista oficial de la ciudad de El Paso) había ido a esperarnos, nos llevó al Hotel Colón Rambla, un apartotel en Santa Cruz de Tenerife que yo había reservado por Internet meses antes, y visto también por ese medio que había sido remodelado en 2007.

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(De izq. a derecha: Lucy de Armas Padrón, Chepina, Carlos M. Padrón, y Gilberto Cruz. Foto cortesía de Wifredo Ramos)

En ese apartotel estuve yo solo en julio 2006, y luego con Chepina en junio 2007, y a ambos nos pareció excelente para nuestras necesidades de alojamiento: bien ubicado, cocina equipada, limpio, con aire acondicionado (A/A), Internet de buena velocidad, y buen precio módico.

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(De Izq. a derecha: Wifredo Ramos, Chepina y Carlos M. Padrón. Foto cortesía de Wifredo Ramos).

De ahí que, sin tener dudas al respecto, reservé por Internet desde marzo pasado, y como al hacerlo vi que había sido remodelado en 2007 concluí que si antes estaba excelente, mejor estaría ahora después de haber sido remodelado en la segunda mitad de ese año.

En la recepción había una sola persona, lo cual me extrañó. Apenas entrar en la habitación que nos asignaron —o pequeño apartamento, pues tiene salón, dormitorio, baño y cocina, todo independiente— notamos los cambios o mejoras, pero como esa habitación daba al poniente y el Sol la calienta mucho en las tardes pedí una que diera al Este. Ya que, por lo visto, el hotel estaba casi vacío no hubo problema en el cambio a otra habitación, excepto porque al probar en ella el A/A no arrancó, por lo cual nos asignaron otra que tuvo el mismo problema, y luego otra más que daba al Este y sí le funcionaba el A/A.

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(Chepina en las afueras del Hotel Colón Rambla).

Días después descubrí, porque me lo dijo el empleado que estaba de turno en recepción, que el motivo de que el A/A no funcionara en las habitaciones que probé el día de nuestra llegada era que la puerta del balcón no estaba trancada. Por lo visto, el recepcionista que nos recibió a nuestra llegada era un novato.

Cuando ya deshecho sólo el equipaje necesario indagamos mejor encontramos que la cocina estaba vacía —o sea, no tenía ni platos ni cubiertos ni nada— y que en el baño no había un solo gancho donde colgar una pieza de ropa, como un pijama o una bata, ni había luz sobre el espejo, lo cual dificulta mucho que un hombre pueda afeitarse bien, y hace casi imposible que una mujer pueda maquillarse.

Deseoso de probar mi flamante módem USB, arranqué a trabajar con él con una velocidad teórica de 3 GB, e hice así todo lo que en la laptop tenía que hacer ese día, pero cuando quise continuar a la mañana siguiente la velocidad se puso casi imposible y desapareció la indicación de los 3 GB.

Fui a una tienda de Vodafone, les conté mi caso, revisaron el módem y me dijeron que ya había yo consumido los 150 MB gratuitos y que para volver a trabajar bien con él tenía que recargar su tarjeta, lo cual hice porque no tuve mejor opción, pues iba a necesitarlo en El Paso.

En la misma tienda Vodafone pedí una tarjeta SIM para usarla en el celular que yo había llevado desde Caracas, y la respuesta fue que estaban agotadas…. en todas las operadoras.

Busqué en otras tiendas, tanto de Vodafone como de Teléfonica y Orange, y, efectivamente, la respuesta fue la misma, sólo que añadieron que, inexplicablemente para ellos, no había tarjetas SIM porque los asiáticos (encontré muchos en Santa Cruz de Tenerife) y los sudamericanos las compraban todas.

Por fin, en una tienda Orange, pequeña y medio escondida, conseguí una, pero para que me la vendieran debí presentar mi documentación y firmar un formulario. Y entonces deduje por qué los sudamericanos y los asiáticos las compraban todas: como muchos de ellos no tienen documentos, los que sí los tienen compran esas tarjetas y las revenden, sabrá Dios a qué precio, a los demás.

De vuelta al hotel para dejar algunos paquetes, antes de salir de nuevo pedí que me conectaran el servicio de Internet, el que yo había usado en 2006 y 2007 y que, aunque a velocidad de 54 Mbps, servía para lo que yo quería hacer.

Al llegar en la noche ya encontré disponible el cable para Internet, pero al conectarme descubrí consternado que la velocidad era de apenas 10 Mbps.

“¡Menos mal que este apartotel está ahora mejor!”, me dije resignado.

***

Ya en El Paso, en mi casa natal, al deshacer completamente el equipaje descubrimos que nuestras maletas, que son de material duro, tenían en aproximadamente el centro de su cara superior un hueco de unos 3 a 4 mm (¿¡!?).

Enseguida pedí a Telefónica que me habilitara el servicio de dial-up que yo había usado antes. Luego de mucho explicarles me dijeron que ese servicio se llamaba ahora “Dúo Internet + Llamadas”.

Cuando luego de unas 3 horas pude usarlo solté una mala palabra porque ese servicio, que antes había sido de 54 Mbps, como en años anteriores lo había sido en el Colón Rambla, era ahora de 10 Mbps…. teóricos, pues cuando comencé a usarlo quedó claro que iba mucho más lento que el de 10 Mbps del Colón Rambla, de lo cual deduje que era de menos de 10 Mbps.

Mi opción era usar el módem USB de Vodafone y gastar cada día un montón de euros, pero cuando lo conecté fui notificado de que la fuerza de la señal era muy pobre. Y tanto que de hecho iba a igual velocidad que el bendito Dúo de Telefónica.

Como la paciencia, sobre todo cuando uso una computadora, no es una de mis virtudes, desesperado por la lentitud de Internet olvidé lo que quería hacer y, por error, de un sólo clic borré todas las fotos que estaban en la flash-card de mi flamante cámara digital, que estrené en este viaje. De ahí que para una buena parte de este reportaje tendré que usar fotos tomadas por otras personas que amablemente me las cedieron.

Maldiciendo estaba yo por eso cuando un amigo llegó a darnos la bienvenida, y al saber de mi problema me prestó (pues él tenía ya ADSL) un módem USB abierto —o sea, que trabajaba con cualquier operadora— y cuyo uso sólo costaba 0.90 €/día.

Con esta solución pude usar Internet sin problemas y dejar libre el teléfono para que mis hermanas se explayaran por él. Lamentablemente, cuando recargué la tarjeta del Vodafone le puse 60 €, pero ya no había marcha atrás.

Mi amigo Lelo prometió en 1956, cuando me salvó el pellejo en nuestra odisea en La Caldera, que jamás pasaría más allá de La Cumbrecita, y yo prometí lo mismo luego de la otra odisea, vivida con Chepina en 2006, cuando gracias a la mala faena del taxista que nos llevó tuvimos que de salir caminando desde Los Brecitos hasta al Lomo de Los Caballos, por todo el barranco de Las Angustias, un calvario que nos tomó cinco horas y media de caminata continua a pelnos sol, con frecuentes caídas en pozos de agua corrompida, y sin agua potable con que calmar la sed.

Tal vez esta promesa mía no gustó a Roberto, nombre que los aborígenes palmeros daban al diablo, porque ya no tendría oportunidad de atentar una vez más contra mi vida, y por eso en la visita que llevados por el amigo Roberto González hicimos a la llamada Pared de Roberto —en las estribaciones de La Caldera, pero no dentro de ella— sin motivo aparente mi flamante cámara digital sufrió un desperfecto, y lo mismo le ocurrió a la del amigo Roberto, y ambos desperfectos ocurrieron al mismo tiempo y estando Roberto y yo junto a esa impresionante pared.

Mi cámara pudo seguir tomando fotos, pero tengo que tratar de que la arreglen ya que cada vez está peor.

***

Desde que estando aún en Caracas supe que la Liga Profesional de Fútbol comenzaría en España el domingo 30/08 y que ese día el Real Madrid jugaría en el Bernabeu, me di a la tarea de conseguir entradas para ese partido, pues nuestro plan era llegar a Madrid en la tarde del sábado 29/08.

Después de mucho batallar, el amigo Manuel Fernández nos consiguió las entradas, y por celular, estando nosotros aún en Canarias, me anunció contento que ya teníamos entradas para el partido del sábado 29/08 en el Bernabeu. Asustado le pregunté qué era eso del 29/08 si la Liga comenzaría el domingo 30. Luego de un breve silencio cayó en cuenta, y consternado me dijo que habían cambiado para el sábado 29 el partido que estaba previsto para el domingo 30, y por la hora en que comenzaría no llegaríamos a tiempo de verlo.

Por ese cambio nos quedamos sin ver jugar al Real Madrid en vivo, y sin ver el Bernabeu por dentro y también “en vivo”.

***

El vuelo directo desde La Palma a Madrid aterrizo a las 19:21, pero la recogida del equipaje en Barajas nos tomó 40 minutos. Durante la espera, cansado ya de estar en pie decidí caminar alrededor del sitio de recogida. Al acercarme a una de sus esquinas noté que un hombre que estaba en silla de ruedas hacía señas hacia mí. Como no lo reconocí deduje que se las hacía a alguien que estaba a mis espaldas, pero no, las señas eran para mí. Y al acercarme se me cayó el alma a los pies: era un amigo de la infancia al que no había yo visto desde 1994 cuando, junto con su esposa (también ahora en silla de ruedas), fue a visitarme a mi apartamento en Madrid.

Cada vez que desde entonces fui a Canarias pregunté por él pero nadie me dio información alguna, lo cual no me extrañó porque ya había vivido yo algo igual en la búsqueda de Carmensa. Pero al verlo me quedé totalmente cortado y sin saber qué decir, máxime cuando mi amigo o no podía hablar por causa del mismo mal que lo mantenía en silla de ruedas, o no podía hablar por la emoción del encuentro. Esto fue lo peor de todo el viaje,

Para alojarnos en Madrid, el amigo Manuel Fernández —el mismo que tanto nos ayudó en las vacaciones de 2006— a petición mía nos había reservado alojamiento en Apartamentos Juan Bravo, donde nos fue muy bien en 2006, pues además de ser también apartotel contaba con Internet, A/A y un salón con lavadoras y secadoras para uso de los huéspedes.

Rafael García —otro amigo cuyo reencuentro fue lo mejor del viaje— nos recogió en el aeropuerto de Barajas y como a las 20:30 nos dejó en Apartamentos Juan Bravo.

Me llamó la atención que en la recepción había una sola persona: un señor ya mayor que a mi pregunta de qué debía yo hacer para conectarme a Internet se limitó a entregarme un papel mientras decía: “De eso no sé nada. Entiendo que lo que hay que hacer está escrito en este papel. Si eso no le es suficiente, bajé después de las 23:00 que es cuando me relevará el que sí sabe de Internet”. Viendo que lo única importante de lo escrito era una dirección IP, no dije más y nos dirigimos a la habitación, dejamos el equipaje y salimos a dar un paseo con Rafael.

Cuando un par de horas después regresamos al hotel, apenas entrar en la habitación encendí el A/A y de inmediato Chepina dijo que allí olía mal. A mí no me olió a nada en particular, pero como sé que Chepina tiene olfato canino supuse que después de que el A/A trabajara por un rato el tal mal olor desaparecería. Pero no, para entonces la situación empeoró, especialmente en el dormitorio, al que Chepina decidió no entrar porque, dijo, no podría dormir, y se recostó en el sofá del salón.

Luego de deshacer el equipaje monté la laptop pero no pude conectarme a Internet. La dirección IP que aparecía en el papel que me entregaron en la recepción tenía varios dígitos tachados y en su lugar aparecían otros escritos a mano, pero ninguno sirvió.

Como ya eran las 23:30 bajé con la laptop a la recepción y resultó que el señor que supuestamente sabía de Internet tampoco pudo resolver mi problema, por lo que no me quedó otra opción que regresar a la habitación y aplicarme a la tarea hasta que por fin, y sin hacer caso de lo escrito en el papel, pude conseguir la ansiada conexión.

Era casi la 1 de la madrugada cuando terminé la tarea con Internet, y al percatarme de que Chepina estaba dispuesta a dormir en el sofá, y de que cada vez hacía más calor en la habitación, llamé a la recepción y pedí que nos cambiaran de habitación. Al explicarle al recepcionista los motivos para tal petición, dijo no entender lo del mal olor pero sí lo del calor, que era debido a que ¡¡ellos cortan el A/A a las 23:30!!

¡¡Qué riñones!! ¿Cómo es posible que hagan eso en un hotel? ¿Cuándo se necesita más el A/A, durante el día, cuando uno apenas está en la habitación, o en la noche cuando debe dormir en ella durante varias horas?

La explicación que a tal aberración he encontrado es el rechazo que en España se le tiene al A/A que, según dicen en ese país, causa afecciones respiratorias sobre todo si se mantiene activo mientras uno duerme. Eso explica por qué en muchos hoteles de España en los que he estado, la boca de salida del A/A está solamente en el salón aunque el dormitorio sea un espacio aparte. Igual estaba en el apartamento en que por más de dos años viví en Madrid, y para conseguir que el fresco llegara a mi dormitorio tenía yo que encender el A/A desde muchas horas antes de irme a la cama, y entornar de forma especial la puerta del dormitorio para de alguna manera forzar a que entrara en él más aire fresco.

Pero, ¿qué íbamos a hacer a la 1 de la madrugada? La opción fue apagar el A/A y abrir las ventanas. Apenas apagarlo, Chepina dijo que ya no sentía el mal olor. Por lo visto, éste procedía del recipiente o lugar desde el cual el ventilador (ya que el gas freón no estaba conectado) tomaba el aire que descargaba en la habitación.

Porque el calor me obligó a tratar de dormir con las ventanas abiertas y apenas echado sobre la cama, dormí muy poco y amanecí resfriado, algo que en España no entenderían los muchos que creen que el resfriado se lo causa precisamente el A/A.

A la mañana siguiente llamé a Manuel, le conté lo sucedido y le pedí que, por favor, nos consiguiera un hotel en el que proporcionaran A/A de forma “civilizada” y tuviera Internet, y nos pusimos a hacer el equipaje, pero cargando aún con la ropa sucia que trajimos de Canarias, donde no teníamos lavadora ni secadora, con el plan de lavarla en Apartamentos Juan Bravo.

Apenas una media hora después me dio Manuel el nombre del nuevo hotel, bajamos a la recepción y pedí que me hicieran factura de salida. El recepcionista era el mismo señor mayor que nos había hecho el ckeck-in el día anterior, y mirándome extrañado me preguntó si yo no había reservado para dos noches. Le dije que sí pero que nos íbamos porque el hotel cortaba el A/A a las 23:30.

El pobre hombre enrojeció y respondió: “No soy hotelero, soy músico y hago este trabajo para ayudarme, pero no entiendo por qué un hotel corta el A/A. Se los he dicho pero no escuchan. Hace usted muy bien en marcharse, pues yo haría lo mismo. Reciba mis sinceras disculpas”.

Media hora después estábamos ya alojados en Suites Barrio de Salamanca que dispone de A/A individual por habitación y, por tanto, graduable por el inquilino.

***

Apenas entrar comprobé que eso era cierto y que, para variar —¡oh, maravilla!— no sólo en el salón había boca de A/A sino también en el dormitorio.

Una vez deshecho el equipaje monté la laptop y —¡oh, misteriosa sorpresa!— aunque sí había conexión a Internet, los datos no fluían: ni entraban ni salían.

Llamé a recepción pero las instrucciones que me dieron no solucionaron nada, por lo que un empleado subió a nuestra habitación y pudo comprobar, aunque no solucionar, ese extraño fenómeno de conexión sin flujo de datos. Subió luego otro que me llevó a un periplo por varias habitaciones del mismo piso,… sólo para comprobar que el problema era el mismo en todas ellas.

Ante esto subió el que creo que tenía mayor rango o conocimiento en la materia, y éste me hizo entrar en la habitación que estaba en el mismo piso que la mía pero en el extremo opuesto, y en ésa sí hubo flujo de datos. Para no perderlo, salí con la laptop abierta y corriendo me fui a la habitación mía en la que pude mantener el flujo de datos por una hora escasa. Luego se cortó.

Ahora por mi cuenta fui con la laptop frente a la puerta de la habitación en la que Internet sí había funcionado, me senté en el pasillo, conseguí conexión de nuevo, y corriendo por el pasillo con la laptop abierta volví hasta mi habitación. Esta vez la conexión duró sólo 15 minutos.

Repetí la operación y duró sólo 10 minutos, pero en el curso de esta última carrera vi que de la habitación vecina a la nuestra salió una joven que a juzgar por el portazo que dio al salir estaba de muy mal humor. Al verme en tan extraña actitud se detuvo en seco y me dijo: “¡Usted tampoco tiene Internet, ¿verdad?! ¡¡Qué desastre!!”.

Más que molesto bajé con la laptop a recepción donde me explicaron que el hotel tiene dos routers en cada piso, uno en cada extremo, y que, por lo visto, el correspondiente a mi habitación no estaba funcionando, pero que eso no parecía ser cierto porque en la mañana había estado en el hotel el encargado de la informática, revisó y dijo que todo estaba OK.

En la recepción sí pude conectarme sin problema,…. pero a 54 Mbps. Deduje entonces que lo que estaba pasando era que, para ahorrar gastos, los hoteles han contratado algo así como el Dúo de Telefónica y, por supuesto, en lo que se conecten tres huéspedes ya la conexión se satura y no funciona para nadie.

De vuelta a mi habitación, cero flujo de datos, así que me tocó alegrarme de haber recargado el módem USB de Vodafone porque gracias a él pude tener Internet operativo durante los días que estuvimos en Suites Barrio de Salamanca.

Por supuesto, como en ese hotel no había sala de lavado, usamos el servicio estándar que ofrecía entregar en la tarde la ropa que se les diera en la mañana, pero lo que entregamos en la mañana del segundo día no apareció ni en la tarde ni en la noche, por lo que en la mañana del tercero, cuando habíamos planeado salir antes de las 09:00 en carro rumbo a La Rioja, tuvimos que esperar hasta las 11:00 porque sólo a esa hora, y gracias a nuestros reclamos, nos trajeron, en dos entregas, la ropa ya limpia y planchada.

***

A la hora de querer ir desde el hotel Suites Barrio de Salamanca al sitio de alquiler de carro Avis ubicado en la estación del Metro de Nuevos mMnisterios, no encontramos un taxi donde cupiera nuestro equipaje. De la recepción del hotel llamaron a dos servicios diferentes que dijeron no contar con vehículos para eso.

El propio recepcionista me aconsejó que caminara hasta un hotel Meliá que está a la vuelta de la esquina y escogiera un taxi de los que ahí hay muchos y siempre. Así lo hice y conseguí uno en cuyo maletero cupieron nuestras dos maletas y otros bultos pequeños, pero el taxista no sabía dónde, en Nuevos Ministerios, estaba Avis.

Por celular llamé al número que para Avis me habían dado y como resultó que era en Barcelona no supieron explicarme lo que yo necesitaba saber.

Dando vuelta a la estación de Nuevos Ministerios vio Chepina el aviso no sólo de Avis sino de Hertz y otros conocidos, y por fin pudimos llegar con el equipaje cerca del carro de alquiler que resultó ser un VW Passat que me obligó a un rato de adaptación porque, entre otras para mí novedades, en vez de llave de ignición tiene un hueco en el que se introduce, mientras se pisa el embrague, algo como un pen-drive de doble ancho que es además el control remoto para abrir y cerrar el carro. Y al freno de mano sólo le queda el nombre, pues se monta y desmonta oprimiendo el freno de pie y apretando al mismo tiempo un botón que hay en el tablero.

A las 11:30, en vez de antes de las 09:00, iniciamos nuestro viaje de unos 230 km, hacia La Rioja, un viaje que me resultó el más estresante que manejando yo he hecho en mi vida, pues advertido como estaba de la cantidad de radares que Tránsito ha puesto para ver de recaudar dinero por multas a quienes por un pelo violen los límites de velocidad (me dijeron que la recaudación por ese concepto en 2008 fue 400% superior a la de 2007) no pude manejar como acostumbro hacerlo —que es calculando “a ojo” la velocidad, que generalmente es de 110 K/h y 120 para adelantar— sino que estuve constantemente pendiente del velocímetro para no exceder los 100 K/h, ni los 110 al adelantar a otro vehículo.

El agotamiento que eso me causó, sumado al que ya traía acumulado por el mal dormir a causa del calor y de las camas pequeñas, fue tal que al llegar a Soria, consciente de que el sueño me vencería en cualquier momento, me detuve frente a un bar, medio dormité por un rato, y luego, a pesar de que ya eran como las 3 de la tarde, contra mi costumbre me tomé un café doble y una Coca-Cola de las que tienen cafeína completa. Sólo así reaccioné y pudimos continuar el viaje.

Para el regreso aprendí la lección y salimos temprano y por sólo autopistas de forma que no hubiera tanta necesidad de adelantar a otros vehículos.

Llegamos al pueblo de Barajas, donde está el aeropuerto de Madrid, en tres horas y media, y nos tomó más de dos dar con el hotel NH, pues a pesar de que está en Barajas y de que ya lo habíamos usado en 2006 llegando a él desde Madrid, esta vez entré a Barajas por el lado contrario porque hacerlo desde Madrid no sólo me habría obligado a un trayecto más largo sino que habría sido un problema ya que esa ciudad está patas arriba por las muchas obras viales y lo más probable habría sido que me hubiera yo armado un lío ante la necesidad de tomar atajos a causa de las interrupciones de las vías por mí conocidas. Además, confiaba en que en Barajas, un pueblo relativamente pequeño, me sería fácil encontrar el hotel o, si no, preguntar cómo llegar a él, pero, para mi sorpresa, nadie en Barajas sabía de su existencia.

La llamada que por celular hice al propio hotel NH de nada sirvió porque la dama que la atendió sabía cómo llegar al hotel viniendo desde Madrid pero no desde el corazón de Barajas, donde hay muchos otros hoteles.

Entré a preguntar en dos hoteles de éstos y, aunque parezca mentira, las personas que había en la recepción de ellos no sabían dónde en Barajas estaba el NH.

Alguien que encontré en un bar en el que también entré a preguntar dijo que sí sabía y hasta me hizo un mapa de cómo llegar. Contentos seguimos el mapa,… que nos llevó a lo que resultó ser un hotel Tryp.

Siguiendo las vagas indicaciones que en otro hotel me dieron acerca de cómo llegar a uno llamado Diana que, según la persona que me dio esas indicaciones, estaba cerca del NH, dimos con éste, pero de pura casualidad, pues el tal hotel Diana no lo vimos nunca.

Cuando ya instalados en la habitación del HB Barajas se me ocurrió llamar a recepción y preguntar si tenían servicio de Internet, la respuesta me puso en el dilema de si reír o llorar: “Sí tenemos —contestó la recepcionista—. Es wi-fi (allá lo pronuncian ‘uifi’) y cuesta 5 euros la hora ó 10 euros las 24 horas”. Tal vez entendí mal, pero no queriendo saber más eché mano de mi módem USB, y problema resuelto.

A la mañana siguiente llené de gasoil el depósito del carro y puse rumbo hacia la Terminal T4, una ruta que ya había hecho yo en 2006. Pero algo cambiaron porque ahora la ruta a seguir parece que quisiera sacar a uno del país, y luego de seguirla con el presentimiento de que no era la indicada, llegamos por fin al “llegadero”, entregamos el carro en AVIS y entramos a la terminal.

***

El vuelo de Iberia Madrid-Caracas salió puntual, a las 12:37, y luego de 8:48 horas aterrizó en Maiquetía a las 13:54, pero entre el trámite de inmigración y la espera del equipaje se nos fueron nada menos que dos horas, y abordamos el taxi con rumbo a Caracas a las 15:54.

Cuando por fin el taxi arrancó pensé que ya el ciclo de entuertos había pasado. Iluso yo: al enfilar la autopista que lleva a Caracas la encontramos totalmente congestionada por tráfico que no se movía, ante lo cual el chofer que nos traía decidió subir por la llamada Carretera Vieja de La Guaira, una ruta solitaria, estrecha y tortuosa que de puro miedo me tuvo con el corazón en la garganta hasta que, luego de casi una hora más, pudimos entrar en la autopista y llegar a casa a las 20:25.

Habida cuenta de que cuando ese día, el 06/09, nos levantamos en Madrid eran en Caracas las 23:30 del 05/09, tuvimos un viaje de 21 horas, pero llegamos sanos y salvos.

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La próxima semana publicaré la parte final, la positiva, la buena: “[*FP}– Vacaciones 2009 – Dos caras de una misma moneda. 2) Un tributo a la amistad”.

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COMENTARIOS

Estela Bueno, yo diría que esperemos Carlos, que cuente la parte positiva en su próximo artículo para hacer mis propias conclusiones de las tribulaciones de sus vacaciones.

Pues como bien se dice, después de la tempestad viene la calma; espero que haya sido así. Pero de éste que cuenta, lo disfruté igual y me reí, sin burla, claro.

Tampoco quisiera que pasaran esas cosas cuando las personas salen a disfrutar de su descanso. Yo diría que entonces, para evitar la parte de los aires acondicionados, y su quita y pon en los hoteles, le recomiendo que mejor tomen sus vacaciones en invierno, aunque lo malo entonces sería que tampoco funcionaran la calefacción. Entonces no sé que sería mejor.

Estela

CMP En respuesta a charo.Tienes razón, Charo. Si bien me enfado mucho cuando me ocurren, luego pasan a engrosar el acervo de anécdotas de vida, y no sólo celebro el haber salido bien librado de ellas sino que al publicarlas lo hago animado por lo que bien dices: tratar de que el lector se divierta al leerlas.

No siempre lo lograré, pera ésa es mi intención.

charo Carlos más que “cosas negativas” yo diría que son anécdotas que son necesarias porque se convierten en positivas al paso del tiempo pues se pasa muy bien recordándolas y contándolas…..piensa en lo bien que lo hemos pasado todos los que las hemos leído ¿O es que crees que no me has hecho reir al leer tanta “calamidad” en tan poco tiempo y espacio?…….”po ci” me he reído, lo siento pero ha sido así. No te puedes ni imaginar la cantidad de “anécdotas” que tengo yo acumuladas y ahora también me río de todas y no veas lo bien que me lo paso cuando las recuerdo.

CMP En respuesta a Juan Antonio Pino Capote.Juan Antonio, te anticipo que la balanza se inclinará totalmente del lado de la parte positiva.

Y la canción “maldita” no es “Guantanamera” sino “Cartagenera” que, afortunadamente, no sonó esta vez, o al menos no la escuché.

CMP En respuesta a Roberto.Sí, Roberto, fueron muchas; tal vez más de las que yo presentía. Y

Sospecho que tu nefasto homónimo puso su mano en lo de nuestras cámaras. La mía, como ya dije, también sigue haciendo fotos pero si bien puedo verlas en pantalla inmediatamente después de tomarlas, luego no, pues si trato de reproducirlas aparecen fracciones de al menos dos fotos y nunca una completa. Además, al momento de extender y recoger las lentes trastabillea y emite un ruido muy feo.

No sé si aquí puedan arreglarla, pero trataré.

Roberto ¡Cuantas cosas negativas! ¡Y qué bien las relatas, como siempre! Mi cámara continúa haciendo fotos pero no consigo ver nada en la pantalla. ¿Enigmas de la Pared?

Juan Antonio Pino Capote
j
Muchas gracias, Carlos, por el bonito reportaje de la parte negra de vuestro viaje.
No tardes en contar la parte buena.Todo lo que cuentas, igual que cuando oigo las noticias sobre overbooking, huelgas de gasolineras o de trabajadores de las compañías aéreas, etc. me producen lo que yo llamo un “efecto disuasorio” de viajar, especialmente viajes largos.Espero ver que, puestas en una balanza la primera y segunda parte, el saldo sea positivo a favor de la segunda. De lo contrario vencerá el efecto disuasorio. Menos mal que esta vez, nadie ha cantado “Guantanamera”…aunque yo tengo esa música en mi coche.

 

[*Opino}– Frecuente uso ilógico de signos de puntuación en el inglés de USA

Carlos M. Padrón

El inglés escrito, sobre todo el de USA, se ha impuesto el uso, para mí ilógico, de algunos signos de puntuación.

Comoquiera que no existe una Academia de la Lengua Inglesa, se dice que es el uso el que dicta la norma, pero, como siempre ocurre, la mayoría de los usuarios optarán por la vía más fácil, la que lleva a casos como los siete que siguen que, según he visto, son los más comunes.

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EJEMPLO 1

If the machine is configured with Automatic Updates (AU) enabled, Microsoft installs only those security patches that the company rates as «Critical.» Security patches rated «Important,» «Moderate,» and below are not installed by AU, and no other updates of any kind are installed.

Comentario

Punto final es punto final,… ¡y punto!, como dirían en España. Carece de lógica, y crea por tanto confusión, que después del punto final aparezca algo que corresponde a lo que está antes de tal punto, por ejemplo, este punto después de ‘Critical’ «»Critical.»». Por lógica debería estar escrito así «»Critical».» pues, repito, punto final es punto final y por tanto debe ir al final.

Si las comillas enmarcan una palabra o frase, a la cual no pertenece la coma o el punto que les sigue, ¿qué hacen esas comas antes de las comillas de cierre? ¿Tiene acaso alguna lógica esto «»Important,» «Moderate,»»?

No la tiene, y además se ve feo.

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EJEMPLO 2

Other features–or the steep price tag.

Comentario

Al igual que hay muchos que como no saben cómo emplear en español los signos de puntuación se refugian en el uso de puntos suspensivos, sus equivalente anglófonos se refugian en el guión, que hoy sirve para todo, y ya la costumbre está creciendo más y más en español.

En el ejemplo anterior está claro que en vez de esos dos guiones seguidos —que, para colmo, no dejan espacio entre la palabra que les precede y la que les sigue— va, si es que va algo, una coma. Así: “Other features, or the steep price tag”.

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EJEMPLO 3

He looked youthful, spoke well, appeared to be confident – a wholesome presidential package.

Comentario

Y en este caso van dos puntos. Así: “He looked youthful, spoke well, appeared to be confident: a wholesome presidential package”. Pues el «a wholesome presidential package» es consecuencia de lo que le precede.

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EJEMPLO 4

If you’re not satisfied with the TV available through your cable or satellite provider–or if you’re looking for alternative channels around the world–give the free RevoluTV a try.

Comentario

Vale para éste lo dicho para el ejemplo 2, pues no hay necesidad de recurrir a los guiones porque muy bien podrían usarse comas, así: “If you’re not satisfied with the TV available through your cable or satellite provider, or if you’re looking for alternative channels around the world, give the free RevoluTV a try”.

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EJEMPLO 5

This first (heaven help us), 100 days have been the most destructive period of time in our Nation’s history – – – and we don’t even know the half of it!

Comentario

Como en el ejemplo2, en éste bastaría una coma en vez de esos horribles tres guiones espaciados.

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EJEMPLO 6

If you have good e-mail habits–don’t open unknown messages, don’t run mystery attachments without scanning them, etc.–then the free version of Avira’s AntiVir is probably all you need to keep your computer free of viruses.

Comentario

Aquí encajan muy bien los guiones, pues se trata de un entrecomado que, por muy largo y porque lleva comas internas, puede crear confusión si se usa como tal. Por tanto, lo correcto sería: “If you have good e-mail habits —don’t open unknown messages, don’t run mystery attachments without scanning them, etc.— then the free version of Avira’s AntiVir is probably all you need to keep your computer free of viruses”.

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EJEMPLO 7

This is a deadly pyroclastic flow – a mixture of hot gas and ash that destroys everything in its path.

Comentario

Lo correcto, por lo de la consecuencia del ejemplo 3, serían dos puntos, así: “This is a deadly pyroclastic flow: a mixture of hot gas and ash that destroys everything in its path”.

[*FP}– Mi trato con la tabla Ouija (1/5): El encuentro

Carlos M. Padrón

La primera vez que escuché la palabra ‘ouija’ fue a raíz de la película “El exorcista”, película que, por cierto, nunca he visto completa. El vocablo resulta de unir la afirmación ‘Sí’ en francés (oui) y en alemán (ja).

Como para entonces —año 1973— aún estaba muy fresco en mí el recuerdo de la muerte de mi padre, ocurrida en junio de 1969, me di a la tarea de buscar libros que hablaran de la ouija, y en un viaje a México encontré, en la librería del Sanborn’s de San Ángel, uno cuyo título olvidé pero que había sido escrito supuestamente por el Dr. Joseph Banks Rhine quien, junto con su esposa, Dra. Louisa E. Rhine, en la Duke University (Durham, North Carolina, USA) se dedicó por muchos años a investigaciones sobre ESP (Percepción extrasensorial) y otros fenómenos, como clarividencia, espiritismo, etc., y por sus hallazgos es considerado el padre de la moderna Parapsicología.

Antes de continuar explico lo de por qué no recuerdo el título de este libro, y por qué digo que fue ‘supuestamente’ escrito por el Dr. Rhine: ocurrió que como después de leerlo conté mis experiencias con la ouija y de dónde había sacado yo las guías para usarla, alguien me lo pidió “prestado”,… y nunca me lo devolvió.

Sin éxito lo busqué en México, Argentina, Colombia y Ecuador, y entonces recurrí a Internet, encontré la dirección de la fundación del Dr. Rhine y por e-mail les pregunté por el libro, indicando que me serviría en español o en inglés. Para mi consternación, la respuesta fue que en esa Fundación no sabían de la existencia de tal libro, y que tampoco sabían que el Dr. Rhine hubiera usado nunca la ouija ni de que tuviera un primo hermano.

Sin embargo, en Internet aparecen varias entradas que vinculan el nombre del Dr. Rhine con la ouija, y concretamente aquí se dice textualmente “In fact, even J.B. Rhine, most well-known for his interest in ESP and his experiments using Zener cards, conducted experiments using the Ouija Board”. (De hecho, incluso el Dr. Rhine, muy conocido por su interés en ESP y sus experimentos con las cartas Zener, condujo experimentos usando la ouija), lo cual tiene mucho sentido porque, dado el interés del Dr. Rhine en todo lo paranormal, no se entendería que dejara fuera de sus investigaciones algo como la ouija que, según se dice, data del año 540 a.C., de los días de Pitágoras, y ha sido desde entonces un completo enigma.

Hecha esta aclaratoria, continúo con mi historia.

Todo el libro me resultó muy interesante, pero en especial el capítulo dedicado a la ouija, del que resumo lo más destacado que aún recuerdo.

Para estudio de la ouija el Dr. Rhine usó a dos de sus asistentes. Cuenta que en una de las sesiones “contactó” con un primo suyo que había muerto en la Segunda Guerra Mundial, y que en prueba de que la “persona” con quien el Dr. Rhine había contactado era realmente su primo, ésta le confesó ciertos hechos que sólo él y su madre conocían. El Dr. Rhine fue a visitar a la madre de su primo, la interrogó al respecto y, efectivamente, los hechos eran ciertos.

Durante el uso de la ouija se notaron, cada vez más, conductas extrañas en los investigadores, y afloraron obsesiones y otras actitudes anormales. Tal vez como consecuencia, los dos asistentes antes mencionados se suicidaron, y ante eso el Dr. Rhine abandonó totalmente la ouija, y al respecto escribió que no debería venderse como un juguete, pues es extremadamente peligrosa ya que, a medida que se usa, activa en los usuarios una especie de sensibilidad a fuerzas ocultas que pueden causar mucho daño, y esa sensibilidad aumenta con cada sesión.

Funciona mejor con dos personas, que deben estar tranquilas, en armonía, y de mutuo acuerdo en cuanto a lo que de la tabla se espera. Pero apenas los usuarios sientan que su sensibilidad aumenta, lo cual suele tener lugar cuando las repuestas de la ouija son cada vez más frecuentes y más rápidas, deben dejar de lado la tabla y no usarla más.

Sin embargo, el Dr. Rhine deja bien claro que, en su opinión, las más de las veces las respuestas de la ouija salen de la mente de quienes la están usando o de quienes estén observando a otros usarla.

Recuerdo muy bien que ese capítulo sobre la ouija terminaba con una declaración impactante: “No puedo asegurar que la ouija sirva para comunicarse con el más allá, pero si éste existe, la ouija es el mejor de los medios que conozco para lograr tal comunicación”.

Esto me animó a probar, y en el próximo viaje a USA me compré una tabla ouija que, como está en inglés, luce así:

ouija1

La base es de cartón-piedra sobre cuya cara lisa va adherida una calcomanía (pegatina) con las letras, números y palabras que se ven en la foto. La pieza con forma de triángulo isósceles —a la que en adelante me referiré como la PT, por pieza triangular— que se ve en la esquina inferior derecha, tiene tres patas, una bajo cada uno de sus vértices, de tal vez 1,5 cm de largo y que terminan en un fieltro como el que tienen en su punta los tacos de billar.

El círculo que aparece cerca del más estrecho de los ángulos es en realidad un hueco que tiene montada una lupa. Cuando la pieza triangular se posa sobre cualquiera de los números o letras que hay impresos en la tabla, éstos se ven ampliados por efecto de la lupa, lo cual permite que los usuarios puedan distinguir muy bien de qué letra o número se trata.

El mejor uso es entre dos personas, una de las cuales dirigirá la sesión, y tarde en la noche, cuando suelen disminuir los ruidos ambientales y el riesgo de que suene el teléfono o aparezca algún visitante inoportuno.

Las dos personas se sientan frente a frente, en contacto las rodillas de la una con las de la otra, apoyan sobre éstas la tabla, de forma que quede en posición horizontal, posan sus dedos índice y medio sobre la PT, sin obstruir la lupa y sin hacer presión, y una de ellas, que sería quien dirige la sesión, pregunta: “¿Alguien quiere comunicarse con nosotros?”. Y se espera una posible respuesta, sin reírse y sin protestar; sólo se espera, con seriedad y sobriedad. Si también se espera con fe, posiblemente ayude.

Cuando la ouija funciona, de pronto la PT se mueve y se detiene sobre la palabra ‘SÍ’, y lo normal es que la primera vez que esto ocurre una de las dos personas, al percatarse de que la PT se movió sin que ella la empujara, acusa a la otra de haberla empujado, y es frecuente que se inicie una discusión, o que la persona que preguntó se levante de golpe y huya asustada.

Cuando tal persona acepta por fin ese hecho, y ese ‘SÍ’ ya no la espanta, la próxima pregunta del líder es: “¿Quién eres?”. Y la PT volverá a moverse colocándose secuencialmente sobre las letras que configuran un nombre.

Es posible que la primera pregunta no obtenga respuesta alguna, o que ésta sea ‘NO’. En cualquiera de los casos lo mejor es abandonar la sesión, pues esa noche la ouija no funcionará.

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Continuará algún martes con «[*FP}– Mi trato con la tabla Ouija (2/5): Las primeras sesiones».

[*Opino}– En España, los clientes bancarios pagan casi 300 € anuales en comisiones

El abuso —pues así lo considero— que comenté en “La libreta de un ganador del gordo pone en evidencia la carestía de las comisiones, sobre todo en cuentas escasas” lejos de disminuir ha aumentado, según el artículo que copio más abajo. Y lo peor es que ha aumentado en plena crisis, lo cual aumenta también mi asombro y vuelvo a preguntarme por qué el gobierno permite lo que es un verdadero abuso, y por qué permite este cártel, este acuerdo entre entidades financieras para esquilmar a sus clientes. Se supone un cártel es ilegal.

Mi premisa de fondo sigue siendo la misma: no es aceptable que yo le dé dinero a alguien para que haga negocio con él, y ese alguien me cobre en vez de pagarme.

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23/07/2009

Madrid (EFE).- Los clientes bancarios pagan de media 274,77 euros anualmente en concepto de comisiones, una cantidad que, según denuncia la asociación de usuarios de banca Adicae, ha aumentado cerca de un 60% en los últimos cuatro años y continúa creciendo «de manera alarmante» en «plena crisis».

En un estudio de la asociación, en la que se han analizado 44 Bancos y cajas de ahorros, se destaca que el usuario se gasta de media 75,48 euros en el mantenimiento de su cuenta corriente, y 57 euros en el de su libreta de ahorros, mientras que desembolsa 64,91 euros por las tarjetas de débito, 52,77 euros por las de crédito y 24,62 euros por transferir su dinero de una cuenta a otra.

Adicae denuncia además que según el estudio ha habido una «alarmante» subida de comisiones bancarias durante junio y julio, en concreto por parte de 35 entidades. El aumento de comisiones, destaca, se produce en la mayoría de los casos sin previo aviso a los usuarios, incumpliendo la obligación de comunicación previa al cliente de modificación de comisiones.

Ante esta situación, Adicae reivindica una regulación «justa y razonable» de las comisiones, así como la presencia de los consumidores en el sector bancario a través de un organismo colegiado que asesore e informe en asuntos relacionados con el crédito y la transparencia en las operaciones financieras.

La Vanguardia

[*ElPaso}– La Virgen del Pino de El Paso

20-08-2009

José Guillermo Rodríguez Escudero

“… Allá arriba en el monte, al pie de la gran cresta que corona al Valle de Aridane, escoltada por centenares de pinos, y vigilada siempre por otro, centinela gigante que le sirve de custodia, se alza la pequeña ermita de Nuestra Sra. del Pino. Este santuario, que en lo alto de una vasta campiña se encuentra emplazado, atrae todas nuestras miradas, y hace sonreír nuestras almas cuando desde lejos le divisamos…”

Carlos Díaz Herrera, 1954.

La solitaria ermita de la Virgen de El Pino, situada en el término municipal de El Paso, aún se cobija bajo la sombra de un inmenso pino canariensis, considerado el ejemplar más alto de Canarias y catalogado como uno de los mejores del archipiélago. Para algunos investigadores y estudiosos ha quedado demostrado que este magnífico árbol ya se encontraba en aquel mismo lugar desde los tiempos de la conquista de la Isla (1493). Hay otros reacios a creer tal aseveración, como veremos más adelante.
La narración de la aparición de la antigua imagen de la Virgen de El Pino ha llegado hasta nuestros días de una manera tal, que la leyenda se mezcla con la historia. En la de Verneau, por ejemplo, se cuenta que “cuando los soldados de Alonso de Lugo llegaron a este lugar, a uno se le ocurrió subirse al árbol y cual no sería su sorpresa al encontrar en medio de las ramas una estatua de la Virgen. Esta tenía una predilección especial por este archipiélago, pues en casi todas las islas se habían encontrado imágenes que no podían haber llegado allí sino de una manera milagrosa, tal fue la unánime opinión del ejército español en presencia de la Virgen del Pino de la Isla de La Palma…”
El pequeño oratorio se erigió junto al transitado camino real de la Cumbre Vieja, la vía más conocida y usada por viajeros, caminantes y arrieros desde el siglo XVI de entre todos los senderos que recorrían la Isla de La Palma, ya que unía las comarcas del Oeste y del Este en el llamado “Paso de la Cumbre”.
Es curiosa la descripción que el viajero portugués Gaspar Frutuoso en el siglo XVI hace en su obra: “…hay de este barranco a Los Llanos, menos de media legua y del mismo a la Ciudad tres, si se va por la Cumbre por el camino recto que pasa por el Pino de Vacía Borrachas, bajo cuya sombra hacen los sedientos caminantes esta necesidad que le dio tal nombre; desde el pino a la Ciudad hay dos leguas fáciles de transitar hasta la Cumbre, que por esta parte no es muy alta…”. Vacíaborrachas es un tipo de pino canario y el autor intenta explicar este nombre en portugués: borracha es bota y su traducción, vacía botas. Podría referirse a vaciar las botas de agua o de vino. El árbol al que hace referencia, por su posición, podría ser el pino de la Virgen que nos ocupa. No cita la ermita porque aún no estaba construida.

Muchas leyendas se han tejido en torno a esta zona y a esta advocación. Una análoga historia se cuenta a propósito de la aparición de la Virgen del Pino de Teror (Gran Canaria).
El infatigable viajero Vernau continúa diciendo que: “el domicilio que ella había elegido no pareció a estos hombres piadosos digno de la Madre de Dios. Se pusieron manos a la obra para construirle una vivienda más confortable, y muy pronto una pequeña capilla se elevó al lado del pino. Se transportó con gran pompa a la Virgen a su nuevo local, un cura la colocó en el altar con todas las señales del más profundo respeto y, cuando se preparaba para oficiar la misa, ante la estupefacción de todos los asistentes, la Virgen cayó a tierra. Vueltos de su estupor, los fieles pensaron que podían haberla sujetado mal. Fue alzada piadosamente y colocada en el sitio que le habían asignado. Esta vez, todas las precauciones habían sido tomadas. Cuando cada uno se preparaba a oír misa, de nuevo la milagrosa estatua se precipitó al suelo. Una tercera y cuarta tentativas no dieron mejor resultado. Había que rendirse a la evidencia: el lugar no convenía. Puesta de nuevo en el árbol, no se cayó más. Expresaba con demasiada claridad su voluntad para que nadie pudiera confundirse. Sin embargo, los españoles no se dieron por vencidos. Habían decidido no dejar a la Virgen expuesta a las inclemencias del tiempo, y se les ocurrió hacer, en el mismo tronco del pino, un nicho que fuera capaz de recibirla. La operación tuvo un éxito maravilloso, la estatua quedó tranquila y el árbol resistió la mutación. Allí pude ver, en 1878, la milagrosa Virgen, que está lejos de ser una obra de arte…” Verneau prosigue su narración de cómo se había colocado una alcancía al lado de la diminuta efigie para recibir las dádivas de los fieles y cómo a unos metros se veían las ruinas de la pequeña capilla. Sigue diciendo que “me han afirmado hace pocos meses que ya no queda nada de todo esto. Un bárbaro, para poner aquellos terrenos en cultivo, descargó sobre el pino su hacha sacrílega…” Es por ello que se piensa que el pino original fue cortado y, en su lugar, se plantó otro nuevo en su recuerdo.
Así, un precioso paraje emblemático de la Isla fue el elegido más tarde para levantar la ermita y la plaza, junto al majestuoso pino (original o no) que sobresale desde lejos a los pies de la subida del Reventón de la Caldera de Taburiente.
Otras historias y leyendas cuentan cómo estos incansables viajeros y lugareños, a través de los tiempos, encontraban cobijo y tranquilidad bajo la inmensa sombra del gigantesco árbol. Allí se contaban numerosas crónicas y relatos, envueltos en la profunda devoción y la mágica leyenda que el propio lugar inspiraba. Se narraba cómo dentro de un hueco hecho en el tronco del árbol se hallaba la pequeña talla de la Virgen, alumbrada con un farol, que iluminaba al perdido y agotado caminante como un faro hacía con los bajeles en noches de tormenta. Agradecido, aquél invocaba a la Virgen con una oración y depositaba presentes y exvotos en prueba de su veneración. En numerosos grabados y láminas se conservan reproducciones de este mítico lugar, en los aledaños del antiguamente conocido como “Pino Santo”. Un encantador paisaje, paso de romerías y de gentes que comerciaban, paso de animales y paso desde la “banda” del Oeste a la del Este. De ahí el nombre de El Paso.
En 1876 se construyó una pequeña capilla de mampostería dedicada a esta advocación mariana (sin embargo recordemos que Verneau decía que en 1878 había visto tan sólo ruinas de la antigua capilla). Fue la materialización del sueño de la devota doña María Magdalena Rodríguez Pérez, conocida por ello como Magdalena del Pino, y que llegó a ser durante mucho tiempo la ermitaña de la capilla. Otros estudiosos mencionan el año de 1830 como el de inauguración de la primigenia ermita que luego se arruinaría.
En 1927 se colocó la primera piedra del pequeño santuario que hoy conocemos. Las autoridades religiosas y civiles estuvieron presentes en la ceremonia al igual que una gran cantidad de vecinos. Muchos de estos hijos de El Paso donaron sus terrenos para lograr que el sueño fuera una realidad. La comisión creada para esta fundación dio sus frutos y se recaudaron muchos fondos.
El 30 de agosto de 1930 se bendijo la nueva imagen de la Virgen de El Pino, que también fue adquirida por suscripción popular. Fueron padrinos los hermanos Luis y Mercedes Sotomayor y Vandewalle, hijos ambos de don Tomás Sotomayor y Pinto, Gentilhombre de Su Majestad. La solemne ceremonia, que tuvo lugar en la iglesia de Nuestra Señora de Bonanza, fue presidida por el párroco don Carlos González Estarriol. Siguiendo con datos aportados por Iván Rguez. Sánchez en trabajo inédito, al día siguiente se procedió a la bendición de la ermita del monte y se llevó en procesión a la actual imagen. La solemne función religiosa fue concelebrada y uno de los sacerdotes fue el párroco de la Concepción de La Laguna, don Maximiliano Montesinos, quien pronunció la homilía. Se hallaban presentes, entre otros ínclitos personajes, los padrinos del nuevo altar: el alcalde don Antonio Cordovez y doña Adelina Fernández, también el vicepresidente del Cabildo, así como otras autoridades.

La talla original, de menos de 30 cms., fue guardada en la sacristía donde aún se encuentra, dentro de una urna de cristal y arropada por un pequeño manto de terciopelo verde. El paso del tiempo ha hecho mella en esta efigie y también se ha deteriorado por los constantes y burdos repintes a los que ha sido sometida. Se cree que se trata de la antigua imagen que también visitaba las casas particulares de aquellos feligreses que así lo solicitaban.

La actual escultura, de inspiración clásica y de aproximadamente 90 cms. de altura, fue comprada en Valencia en los años 30 del pasado siglo. Porta al Niño Jesús en su mano izquierda, mientras que en la derecha sostiene una rama de pino verde recién cortada. Una vez seca es entregada a los devotos que la guardan con respeto y veneración en sus domicilios como si de una reliquia se tratase. El Niño sostiene una piña en la mano izquierda, atributo de la advocación mariana.

Son numerosos los actos festivos que, en su honor, tienen lugar anualmente en septiembre. Muchos vecinos de todo el Valle, e incluso del resto de La Palma, acuden a los aledaños de la ermita del monte. Son tan numerosos que en las últimas ediciones se ha tenido que celebrar la solemne función religiosa con la presencia de la Virgen fuera del templo, en la plaza. Esta fiesta se celebra en aquellos años en los que no tiene lugar la romería trienal de la bajada al casco de la ciudad.
El primer domingo de septiembre ya se celebraba, con anterioridad a 1955, la fiesta de la Virgen con misa y procesión. La prensa local de esas fechas detallaba los festejos de la entonces reconocida como la “Patrona del Valle de Aridane”. Así, en el Diario de Avisos el 13 de agosto de 1955 se leía: “… 28 de agosto- Bajada de la Virgen de su Santuario del Monte al Templo Parroquial… 4 de septiembre- Subida de la venerada Imagen Patrona del Valle a su Santuario y tradicional romería…”

“…subimos, ascendemos en esta Romería, que es peregrinación devota y homenaje filial a la Santísima Virgen del Pino, nuestra excelsa Patrona, y Patrona así mismo de los pueblos tendidos a sus divinas plantas, que también suben –porque en la vida es necesario subir siempre- a rendirle el homenaje de su acatamiento y a testimoniarle su fe, la fe inextinguible que heredamos como patrimonio de nuestros mayores, que la adoraron en estas soledades del bosque, contándole sus cuitas más íntimas y recónditas y confiándole sus tormentos y sus dolores…”

“Romería del Pino”, 1954

Poco a poco se le fue añadiendo una comida de romeros, carrera de caballos (que llegó a ser considerada como una de las mejores de la Isla), un recital de verseadores (que se perdió y luego se recuperó en 1975), etc.
La imagen comienza a salir procesionalmente al núcleo poblacional de El Paso en 1955 de forma regular, aunque ya lo había hecho en alguna ocasión anterior. Ésta es la fecha que viene marcando su descenso trienal hasta el casco urbano. Una anterior bajada que se recuerda fue la de 1951 donde hubo numerosos festejos recogidos por la prensa insular, como “bailes típicos, parrandas y comparsas”.

A pesar de su reciente creación, son numerosos los romeros llegados desde todos los puntos de la geografía insular que se dan cita en esta festiva procesión. Es el acto más multitudinario de las completas fiestas trienales, en las que no faltan otros de todo tipo: culturales, deportivos, tradicionales, etc. Los festejos tienen lugar durante el mes de agosto y concluyen con el regreso de la Virgen a su ermita.
En los últimos años, la alegre romería se inicia a mediodía de un domingo de agosto (generalmente el último, pero hay ediciones, como en la de 2009, que es en el tercero). Es entonces cuando da comienzo la bajada de la sagrada efigie acompañada por una multitud de devotos y romeros por todo el itinerario tradicional -de aproximadamente seis kilómetros- hasta su llegada a la parroquia de Nuestra Señora de Bonanza en el casco urbano de El Paso.

La romería trienal –la segunda de la Isla en importancia tras la Bajada Lustral del Trono de la Virgen de Las Nieves y la fiesta más esperada del municipio pasense- es presidida por la venerada imagen. Detrás de sus andas –que son cargadas a hombros por cuatro romeros–, le siguen los grupos folklóricos y las parrandas que bailan y cantan, así como numerosas carrozas y carretas. Aquí están representados los barrios del municipio y asociaciones de vecinos, así como multitud de amigos -ataviados en su gran mayoría con los “trajes típicos”- que se reúnen a pasar una alegre jornada, a pesar del calor que, por regla general, acompaña en todo el camino. A lo largo del recorrido se realizan paradas para descansar y éstas se amenizan con bailes ancestrales, mientras se comen y beben las interminables viandas que se transportan en las carretas, ricamente adornadas. Esta concurrida romería transcurre por hermosos caminos flanqueados por pequeñas casas tradicionales que se pintan y embellecen para la ocasión.

BIBLIOGRAFÍA:

– DIAZ HERRERA, Carlos. “Plegaria a la Stma. Virgen del Pino”, Diario de Avisos, Santa Cruz de La Palma (4 de septiembre de 1954)
– “Fiestas en honor de la Stma. Virgen del Pino”, Diario de Avisos, Santa Cruz de La Palma (13 de agosto de 1955)
– FRUTOSO, Gaspar. “Descripción de las Islas Canarias” de Saudades da Terra, C.C.P.C. , 2004.
– HERNÁNDEZ PÉREZ, María Victoria. La Isla de La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, C.C.P.C., 2001.
– RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, Iván. La Virgen del Pino de El Paso. Apuntes de interés, [inédito], Santa Cruz de La Palma, 2008
– “Romería del Pino”, Diario de Avisos, Santa Cruz de La Palma (4 de septiembre de 1954)
– VERNEAU, R. Cinco años de estancia en las Islas Canarias, La Laguna, 1981.

[*Drog}– Drogamoramiento, locura y estupidez

Carlos M. Padrón

Dice Noel Clarasó que “Cuando se habla de estar enamorado como un loco, se exagera; en general, se está enamorado como un tonto”.

Creo que ni una cosa ni la otra, pues el drogamoramiento incluye los ingredientes de la locura y la estupidez.

Pero si he de decantarme por uno, sería por la locura, pues un tonto tal vez no experimente los estados de excitación que produce el drogamoramiento, pero un loco tal vez sí, pues se dice que algunos locos creen ver y oír lo que nadie ve ni oye, y creen estar en poder de la verdad, de haber dado con la Piedra Filosofal y encontrado la fuente de la dicha eterna.

Pero los locos tienen algunas ventajas sobre los drogamorados, como, por ejemplo:

• La locura suele ser permanente, pero el drogamoramiento no

• Los locos no serán víctimas de la decepción, pero los drogamorados sí

• Los locos tal vez no se percaten jamás de los desastres que han hecho con su vida, pero los drogamorados sí

• Los locos tal vez no tengan que dar marcha atrás en lo hecho durante su periodo de locura, pero los drogamorados sí.

[*ElPaso}– Andanzas y faenas de tres «santos» de mi entorno

04-08-2009

Carlos M. Padrón

Manuelito

Fue, desde pequeño, el dolor de cabeza de sus padres, pues era un muchacho realmente malo, especialista en hacer ruindades y jugarle malas faenas a todo el que podía.

Tal vez con alguna jugarreta ya en mente se metió a monaguillo, y ahí hizo lindezas como las que, a título de muestra, describo a continuación.

Cuando le daban ganas de merendar (los días entre semana iba a la iglesia sólo en las tardes) comía hostias sin consagrar y las acompañaba con vino del destinado a consagrar, pues espió al cura y pudo averiguar dónde éste escondía la llave de la alacena en la que guardaba hostias, vino y otros objetos que ameritaban cuidado.

Sabedor de las costumbres de los feligreses, había comprobado que la sirvienta de una casa de familia cercana a la iglesia venía a confesarse todas las semanas, el mismo día y a la misma hora. Uno de esos días en que el cura no estaba, Manuelito montó guardia apoyado en la baranda Este de la Plaza Nueva, y cuando vio que la sirvienta veía hacia la iglesia, fue, y en presencia del otro monaguillo, se metió en el confesionario.

Para ese momento, en la iglesia había sólo un par de mujeres que, no sabiendo que el cura no vendría, rezaban a dúo el rosario haciendo tiempo a que comenzara la novena. Apenas la sirvienta entró a la iglesia fue directamente al confesionario y, cuando se arrodilló en él, Manuelito la confesó “a fondo”, o sea, le preguntó de todo con pelos y señales, tanto que la pobre muchacha, alarmada, decidió dar por terminada aquella extraña confesión, y retirarse.

Al notar esto, Manuelito salió del confesionario y se paró frente a la atónita sirvienta que avergonzada y asustada saltó hacia atrás como un resorte, mientras soltaba un grito de espanto, y salió en carrera de la iglesia sin parar de gritar.

Desde ese día, enrojecía y bajaba la cabeza cada vez que se cruzaba con Manuelito, quien, para mortificarla más, le picaba el ojo o le mencionaba palabras “clave” relacionadas con pecados que ella había contado durante la confesión.

Otras de sus diabluras está relacionada con la comunión durante la misa.

En aquellos tiempos, en que se decían las misas en latín y el oficiante daba la espalda a los feligreses, la comunión era impartida sólo por el sacerdote, y en el acto lo ayudaba un monaguillo que bajo la barbilla del comulgante colocaba la patena a guisa de platillo para evitar que, si la hostia se caía, llegara al suelo.

Pues bien, cuando Manuelito era el monaguillo que prestaba ese servicio, sostenía la patena con sus dedos índice y pulgar, y al colocarla bajo la barbilla de las jóvenes extendía el dedo medio y les acariciaba la garganta.

Siendo aún muy joven, Manuelito dejó El Paso y vino a Venezuela, donde aún reside, si es que no ha muerto. Nunca ha vuelto a su pueblo natal.

Cuando todavía vivía mi madre, Manuelito le dispensó una visita en uno de sus esporádicos viajes a Caracas y relató ante ella todas estas travesuras.

Asombrada, mi madre, que no daba crédito a lo que oía, le preguntó que por qué había confesado a la sirvienta, a lo que él respondió que lo hizo para enterarse de lo que en materia de sexo pensaban o hacían las mujeres.

A la pregunta de por qué se comía las hostias, su respuesta fue muy simple: “Porque tenía hambre”.

Y a la pregunta de que si acariciaba la garganta de todas las comulgantes, contestó: “No, qué va; ¡sólo acariciaba a las que me gustaban!”.

***

Alfonso

También fue tormento, principalmente de su padre.

Siendo aún un niño de unos 10 años, sus travesuras fuera de la casa, que iniciaba en las tardes después de almorzar, causaron que un día don Dimas, su padre, desesperado por no saber ya qué hacer con Alfonso, al término del almuerzo lo metiera dentro de un grueso saco, cerrara bien la boca de éste y lo colgara, con Alfonso dentro, de un gancho que había en el techo de la despensa de la casa. Así, se dijo, no podría salir a la calle a hacer diabluras.

Cuando anocheció, estando ya próxima la hora de la cena, don Dimas, decidido a liberar a Alfonso de su prisión colgante, se dirigió a la despensa y por poco se infarta al comprobar que en el colgante saco no estaba ya su hijo,…. sino una buena porción de excremento que éste le dejó como recuerdo.

Don Dimas había olvidado que Alfonso llevaba siempre consigo, al igual que los más de los muchachos de entonces, una navaja plegable.

Cuando tenía 15 años jugaba con un grupo de muchachos de 19 que lo aceptaban porque era muy despabilado.

Entre esos muchachos mayores estaba mi hermano Raúl, y él contaba que una vez que jugaban fútbol en un terreno baldío bastante cercano a la casa en que habitaba Carolina, una muchacha de 18 y no de muy buena reputación, notó que un gran tonel de madera —como las llamadas pipas usadas en las grandes bodegas para guardar vino— que estaba arrinconado por inservible en una esquina del terreno, se movía de forma por demás extraña.

Intrigado dejó de lado el juego, se acercó al tonel, y para su sorpresa comprobó que metidos en su interior estaban Alfonso y Carolina en plena faena sexual.

El recuerdo de ese suceso molestaba mucho a mi hermano, y cuando terminaba de narrarlo decía siempre algo así como:

—¡No jodas! Nosotros, de entre 19 y 20 años, jugando al fútbol como unos pendejos, ¡y Alfonso, de sólo 15, cogiéndose a Carolina! Y lo peor es que eso era lo que todos queríamos hacer, ¡pero no podíamos conseguirlo!

***

Perico

A la edad de 20 años adquirió complejo de Antonio Machín [1], y cuando le daba la veneta [2], que era siempre veraniega, subía a la azotea de su casa y a voz en cuello anunciaba, como lo haría un locutor de radio: «Señoras y señores, ¡a continuación Antonio Machín canta para ustedes “Dos gardenias”!», y acto seguido rompía a cantar la mencionada canción mientras gesticulaba como si estuviera en un concierto en vivo y ante numeroso público.

Las horas que él prefería para sus conciertos eran las de la siesta veraniega, o sea, las de después del almuerzo de los días de verano, tal vez porque entonces no debía prestar ayuda a sus padres. El problema con estos conciertos era para los vecinos, pues cuando ellos recién estaban comenzando a adormitarse, la estentórea voz de Perico los regresaba a la calurosa realidad y los dejaba desvelados.

De nada sirvieron las protestas de estos vecinos ni los sermones que a Perico le daban sus padres, pues a ambos respondía con sonoras carcajadas.

Sin embargo, Doña Bernarda, la vecina más próxima, que era mujer de malas pulgas y de armas tomar, no perdió su tiempo en hacer un educado reclamo a Perico o a sus padres, sino que optó por subir también a la azotea de su casa e insultar a Perico a grito limpio mientras éste estaba absorto en la interpretación de “Madrecita”, “Angelitos negros”, “Mira que eres linda”, u otra de las varias canciones de Machín que entonces estaban de moda, pero en especial “Dos gardenias”, que era su preferida.

Molesto por esas bruscas interrupciones que cercenaban su creatividad artística, Perico, que a esa vecina la llamaba “Bernardí” en son de burla y para enojarla, ideó una cruel venganza.

No sé de dónde, pero consiguió lo que llamábamos un cristel [3], que no era otra cosa que un cilindro metálico (como de unos 10 cm de diámetro y unos 30 cm de largo) provisto de un émbolo que se introducía por uno de sus extremos y se accionaba mediante un mango, mientras que el otro extremo terminaba en un estrecho tubo. O sea, una jeringa gigante pero sin la aguja, y se usaba para succionar líquidos que luego podían expulsarse, lejos y con mucha presión, por el estrecho tubo.

En las más de las casas había un pequeño estanque que recogía las aguas producto del fregadero de las cocinas o de la pileta donde se lavaba la ropa. Si ese estanque no se vaciaba con regularidad, el agua represada en él terminaba corrompiéndose, en su superficie aparecía una espesa costra que se llenaba de gusanos, y despedía un olor putrefacto.

Una tarde de mucho calor, Perico llenó el cristel con el agua pestilente del estanque de su casa, y a la hora de su concierto diario, en vez de subir a su azotea se ubicó cerca de la ventana de Doña Bernarda, a quien suponía haciendo siesta, y comenzó a gritar: “¡Bernardí, Bernardí! ¡Hoy voy a cantarte aquí, cerca de tu ventana, para que me oigas mejor!”. Y después de repetir un par de veces esa terrible amenaza, rompió a cantar.

No había pasado medio minuto cuando en el interior de la casa de Doña Bernarda se escucharon los gritos de ésta insultando a Perico mientras se acercaba a la ventana que abrió de par en par y sacó fuera medio cuerpo para hacerse escuchar mejor. En el momento en que ella mantuvo abierta su boca para sostener la última sílaba del insultante grito de turno, Perico le descargó, en plena cara y a máxima presión, el “perfumado, sabroso y saludable” contenido del cristel.

Ignoro en qué terminó el incidente, pues cuando a los furibundos e insultantes gritos de Doña Bernarda, luego de superado el atragantamiento, salieron a la calle los padres de Perico, yo me retiré prudentemente, pero nunca olvidé aquel drama vecinal de acuosa y perfumada inyección,… que le recordé a Perico todas las veces que lo vi en Venezuela, y todas las veces soltó una sonora carcajada.

***

[1] Tanto mi padre como mi tío-abuelo Juan Sosa detestaban profundamente a Machín, y cuando a oídos de cualquiera de ellos llegaba la plañidera voz de ese cantante exclamaban: “¡Ahí está Joaquín jozando mierda!”.

[2] Veneta.- Decisión generalmente inesperada y a veces alocada. “Le dio la veneta de irse a Venezuela, y se fue”. “Le dio una veneta, y se botó por el barranco”. Palabra del Léxico Pasense que he recopilado

[3] Nombre incorrecto pero usado allá y entonces. Creo que ahora se les llama “bomba manual de vacío”.

[*Opino}– Ejemplo del «profesional» que no sabe usar su herramienta más importante

Carlos M. Padrón

Un buen amigo experto en informática, suele enviarme por e-mail y acerca de este tema algunos artículos que él considera que podrían interesarme. Me ha enviado varios conseguidos en un blog —cuyo nombre omito para no hacerle propaganda explícita— que están realmente muy mal escritos, pero hace como dos semanas me envió uno que si compitiera en un concurso de errores de escritura ganaría un premio.

A la versión original de ese artículo —pues lo publiqué ya corregido— le intercalé, resaltados en color, mis comentarios, y el resultado se lo hice llegar por e-mail a las dos direcciones que en el blog de marras encontré.

Éste fue el contenido del e-mail enviado por mí a esas dos direcciones:

No sé si son ustedes dos u otra(s) persona(s) quienes escriben lo publicado en el blog XXX y que a veces me hace llegar un amigo.

En todos y cada uno de los artículos que de tal blog me ha enviado ese amigo he encontrado el para mí pedante estilo “papal” de hablar en plural, involucrando al lector en algo que él no ha pedido.

Tal vez eso podría pasar, pero en lo que acerca del artículo en referencia copio a continuación hay demasiados atentados contra el idioma español que, en mi opinión, son una falta de respeto hacia los lectores.

Quienquiera que haya escrito este artículo tal vez sepa de informática, pero no le vendría mal un curso de gramática española y redacción.

***

Disk Analyzer: Programa gratis para limpiar nuestro disco duro (¿y cómo puedo obtener mi parte de ese disco?)

Posted: 09 Jul 2009 06:31 AM PDT

Hacia (falta el acento: es ‘hacía) fácil 6 meses que no limpiaba el disco de mi computadora, principalmente por falta de tiempo y sobre todo de ganas, y como muchos de ustedes vivirán en carne propia sabrán que en 6 meses de instalaciones, desinstalaciones y descargas una computadora suele juntar mucha basura.

El problema es que limpiar nuestro (arriba es ‘mi’ disco, pero ahora es ‘nuestro’) disco rígido (antes era ‘duro’, ahora es ‘rígido’)  es una tarea ardua y muy aburrida, pero por suerte existen herramientas que nos ayudan a acelerar este trabajo, para permitirnos salir airosos de una limpieza de archivos (antes era limpieza del disco duro, ahora es de archivos).

La herramienta en cuestión es Disk Analyzer, software gratuito para analizar la composición y organización de nuestro disco duro desarrollado por la empresa Extensoft. (Según esto, lo que es de Extensoft es el disco duro, no la herramienta, pues ‘herramienta’ es femenino pero ‘desarrollado’ es masculino).

Lo que me pareció muy bueno de esta herramienta, (aquí falta la coma que ya puse yo) que descubrí gracias a Stumble, es que nos permite navegar (tal vez él quiera navegar, yo no) por las distintas carpetas guardadas en nuestro disco rígido y sigue queriendo darme propiedad en el bendito disco!) a medida que vamos viendo de una forma muy visual (¿es que hay forma de ver que no sea visual?) el tipo, peso y extensión de cada archivo, algo que si bien se puede hacer de forma convencional no es tan fácil como acá (¿como acá? ¿dónde es ‘acá’? ¿en el lugar donde vive el que escribe?).

Además el programa va avisándonos en cada carpeta la cantidad de residuos de fácil de depuración que se encuentran, (No, es mejor así: Además, el programa va indicando qué cantidad de residuos de fácil de depuración se encuentran en cada carpeta) algo interesante si lo que estamos buscando, además de una fácil organización,  es la de liberación de espacio disponible en disco (si el espacio ya está disponible, ¿a qué liberarlo?).

La herramienta está disponible para Windows, es completamente gratuita y apenas pesa 11 MB. Más simple imposible.

***

Un par de horas después recibí, de una joven (lo de joven lo explicaré más abajo) llamada Tamara, la respuesta que copio a continuación.

Señor Padrón:

Yo no he escrito este artículo y realmente me siento muy ofendida por el tono de su email. Podría haber leído la nota (ya que obviamente entró para obtener nuestros emails) y fijarse quién la había escrito, si es que realmente quería lograr una crítica constructiva, aunque considero que no fue el caso. Su altanería me parece realmente de mal gusto y creo que podría dedicarse a cosas más productivas que faltarle el respeto a las personas.

Se nota que es una persona grande que tiene mucho tiempo para perder y debería, “en mi opinión”, tomar conciencia de la pedantería de su email antes de criticar la de los demás.

Sea y deje ser señor, o dedíquese a la docencia en los ámbitos dónde se lo solicita.

Por último le recomiendo que se interiorice a cerca de los términos que son válidos en informática ya que está marcando errores que no son tales. Aprenda, luego corrija a los demás.

Muchas gracias.

Tamara.

 

Y aquí va esa misma respuesta pero troceada, y a color va mi comentario bajo cada trozo. No me molesté en hacérsela llegar a Tamara; prefiero hacerla del dominio público por si le fuera útil a alguien.

Yo no he escrito este artículo …
Dije claramente que “No sé si son ustedes dos u otra/s persona/s quienes escriben lo publicado en su blog”, y luego dije también que “Quienquiera que haya escrito este artículo….”.

… y realmente me siento muy ofendida por el tono de su email.
¿Será por aquello de que “Quien se pica es porque ajos come”? Sabido es que las meteduras de pata en los medios escritos, a las que se les llama ‘gazapos’, han sido siempre objeto de burla, y en el caso que nos ocupa no se trata de un gazapo sino de toda una madriguera, lo cual justifica con creces el tal tono.

Podría haber leído la nota (ya que obviamente entró para obtener nuestros emails) y fijarse quién la había escrito, si es que realmente quería lograr una crítica constructiva, aunque considero que no fue el caso.
No me interesa el nombre de quien lo haya escrito, pero sí me molesta que, como lector, me pongan a adivinar qué quiso decir el escritor.

Su altanería ….
Obsérvese que, aunque ella dice no ser la autora de esta “joya”, considera que el haber hecho yo notar los errores es altanería de mi parte.

… me parece realmente de mal gusto y creo que podría dedicarse a cosas más productivas que faltarle el respeto a las personas.
¡El colmo! Lo que yo hice porque, como lector, me faltaron al respecto a mí, esta joven lo entiende como falta de respeto de mi parte. Seguro que pertenece a esa tolda de especialistas en darle la vuelta a la tortilla e imputar a otros sus propios pecados.

Se nota que es una persona grande …
Si por ‘grande’ se refiere viejo, acertó, pues creo que ya entré en esa categoría, y debo darle las gracias por el eufemismo de ‘grande’.

… que tiene mucho tiempo para perder …
No, suelo aprovecharlo bastante bien, aprendiendo y, siempre que puedo, ayudando al prójimo como, por ejemplo, enseñando al que no sabe.

… y debería, “en mi opinión”, tomar conciencia de la pedantería de su email antes de criticar la de los demás.
Si mi pedantería es reprobable, ¿por qué no puedo criticar la de los demás? El peor ignorante es el que cree que no lo es. Creo que Tamara debe ser de esa generación que, por obra y gracia del deterioro en los sistemas educativos y la Ley del Mínimo Esfuerzo, no acepta críticas a la mediocridad, y considera pedantería, intolerable insulto o cosa de fachas, la búsqueda de la excelencia.

Sea y deje ser señor …
Falta una coma antes y después de ‘señor’. Eso de “Sea y deje ser” es una forma de decir “Deje que uno sea mediocre y no se lo haga notar”.

… o dedíquese a la docencia en los ámbitos dónde se lo solicita.
Cuando alguien que se dedica a escribir para que otros lean, me ofende si no sabe manejar su principal herramienta, que es el idioma en el que escribe, y en ese caso tengo todo el derecho a defenderme, sin pedir permiso, porque ese alguien está faltando al respecto a quien lea lo que él/ella escribe.

Por último le recomiendo que se interiorice …
Según el DRAE, la palabra ‘interiorizarse’ no está en el Diccionario. Es lógico, pues no es verbo reflexivo.

… acerca de los términos que son válidos en informática ya que está marcando errores que no son tales. Aprenda, luego corrija a los demás.
Creo que Tamara tiene menos años de edad (de aquí lo de joven) de los que yo tengo lidiando con computación —luego llamada informática— y por eso es seguro que conozco muchos más términos informáticos que Tamara. No obstante, me gustaría saber a cuáles se refiere. Si es a ‘disco duro’, nada tiene de especial. Si es a ‘navegar’, se usa referido a Internet; las carpetas no se “navegan”, se revisan. Antes de que existiera Internet existían las carpetas pero nadie habló de navegar por ellas.

Reconozco que lo del estilo que llamo papal —obviamente por el Papa— es asunto de gustos y, al menos para mí, de respeto a mi audiencia. En los muchos años en los que dediqué gran parte de mi tiempo a dictar charlas en vivo, evité siempre ese estilo y opté por el impersonal, a menos que tuviera que contestar una pregunta hecha por alguien, en cuyo caso en mi respuesta involucraba a ese alguien, si había lugar para ello, y por el mismo motivo: respeto.

Y también reconozco, después de saber lo que sigue, que salí bien librado con Tamara.

Una sobrina mía consiguió en una panadería de la urbanización donde vive un panfleto publicitario que incluía datos para contactar al fabricante del articulo publicitado.

Como en el panfleto aparecía escrita la palabra ‘ocación’ —así, con ‘c’ en vez de ‘s’—, mi sobrina quiso que ese fabricante se percatara del error ortográfico y le envió un e-mail que requería que ella pusiera su dirección electrónica y un número telefónico.

Un par de días después recibió a ese número telefónico la llamada de una mujer que muy amable le preguntó dónde había conseguido el folleto de marras, y dónde vivía.

La respuesta de mi sobrina fue que lo había conseguido en una panadería de la urbanización en que vive, pero no dio ni el nombre de la urbanización ni ningún otro dato que pudiera servir para ubicar su lugar de residencia.

Siempre con tono muy amable, la mujer al otro lado de la línea continuó con preguntas que a todas luces pretendían descubrir dónde vivía mi sobrina, y cuando se convenció de que no iba a conseguir su propósito, el tono amable se tornó de pronto en amenazador e insultante, y luego de un rosario de groserías terminó diciéndole a «Tarde o temprano descubriré donde vives y voy a ir a darte un par de coñazos para que aprendas a no meterte en lo que no te importa”.

Otra manera de decir “Dejen que yo sea mediocre y no me lo hagan notar”.