[*Opino}– El talento de las piernas

03-03-2011

Carlos M. Padrón

Titular en Periodista Digital (España) de hoy, 03/03/2011:

José María Íñigo: «En televisión pueden más unas bonitas piernas sin talento que la experiencia».

Bueno, según lo dicho por el tal Íñigo, parece que las piernas (femeninas, por supuesto) tienen talento. Lo dudo, pero lo que sí tienen, digan lo que digan tanto hombres como mujeres, es importancia capital en la belleza física de una mujer.

Como yo, según ya he declarado aquí, heredé de mi abuelo paterno la debilidad por las piernas de las damas, me fijo en esa parte del cuerpo femenino cada vez que tropiezo con una mujer que no haya visto yo antes. Y si la he visto y tiene piernas bonitas, pues me deleito mirándolas una y otra vez.

Igual hago cuando veo mujeres en el cine o en TV, y así he podido constatar que lo de las piernas bonitas cuenta mucho para los directores de lo que no muestran esos medios, quienes, llegado el caso, son capaces hasta de hacer trampa con tal de convencer al espectador de que alguna mujer que aparece en la película o en la serie de TV, y que generalmente es la protagonista, tiene bellas piernas.

Y cuando no son bellas, estos directores llegan hasta a presentar siempre a su dueña vistiendo pantalones, o, cuando lleva falda, a no dejar que se le vean las piernas.

Éste es el caso de la actriz canadiense Stana Katic, de la serie de TV «Castle» en la que encarna a la detective Kate Beckett.

Stana es una mujer de bello rostro pero tan alta que, por lógica, no debería tener lindas piernas, y por eso la hacen aparecer siempre vistiendo pantalones, y pocas veces dejan ver cuán alta y flaca es.

Sin embargo, como promoción de la serie suelen pasar una escena en la que dejan creer al televidente que una dama a la que se ve, por detrás y de cintura hacia abajo, caminando y luciendo, sobre unos atractivos tacones, unas piernas espectaculares, es Stana.

Lo que se ve es algo como lo de esta foto, aunque con tacones más lindos.

Pero en uno de los capítulos de la tal serie cometieron un desliz,… y a Stana se le vieron las piernas. ¡Qué horror! Son unos palillos de dientes; algo como para no acercarse más a esa serie por si, por error, muestran de nuevo esas peirnas.

Pero, tal vez por miedo a la discriminación, al machismo o a lo que fuere, si bien es frecuente que se exhiban las piernas lindas, y hasta que se hable abiertamente de ellas, acerca de las feas se hace mutis por el foro.

[*ElPaso}– Recuerdos de la década de los ’50s

01-03-2011

Carlos M. Padrón

Foto cortesía de María Celia Padrón Acosta, tomada en la terraza de la casa de Daniel Padrón con motivo del cumpleaños de Carmencita Padrón, el 12-01-1953.

De izquierda a derecha.

Fila trasera: 1, María del Carmen Gabino;  2, Rosa Maria Guélmez;  3, María Victoria (Cuca) Sosa;  4, Beneda Castillo;  5, Dr. D. Juan Fernández;  6, Daniel Padrón;  7, Armenia Sosa;  8, Blanca Sosa;  9, Salvador Miralles;  10, Carmelina Padrón.

Fila del medio: 1, Carmen Delia Sosa;  2, Iluminada Pestana;  3, María Isabel Acosta.

Fila delantera: 1, Violeta Padrón;  2, Blanca Rosa Campos;  3, Nereida Martín;  4, María del Carmen (Carmencita) Padrón .

~~~

  • Rosa María Guélmez. Vivía en Tenerra. Cuando yo era un adolescente, ella era una mujer hecha y derecha, y al verla en esta foto entiendo por qué mi difunto hermano Raúl la nombraba tanto. ¡Qué rostro tan bello! Creo que vive en Canarias.
  • María Victoria Sosa (†). Hermana de Armenia Sosa. Por alguna razón que ignoro, todos en el pueblo la conocían por Cuca Sosa, nombrecito que en Venezuela no resulta muy decente, y que, combinado con «sosa», peor todavía. Murió en El Paso.
  • Beneda Castillo (†). Tía materna mía, o sea, hermana de mi madre; todos en casa la llamábamos «Tía Beneda». Su verdadero nombre era María Benedicta Pérez Martín, pero, al igual que a casi todos en esa familia, en el pueblo la apellidaban Castillo, de ahí lo de Pedro Martín Hernández y Castillo y el que a mi madre la llamaran Victoria Castillo.
  • Dr. D. Juan Fernández (†). Fue por muchos años el único médico de El Paso, y en ejercicio de su profesión me salvó la vida en dos ocasiones: cuando yo tenía 4 meses de edad (neumonía), y cuando tenía 16 (tétanos). Siendo ya bastante mayores ambos, se casó con Tía Beneda, y poco después me salvó de un daño psíquico mayor, según conté en Sadismo y arrogancia campeando en la ignorancia. Confesión 54 años después.
  • Daniel Padrón (†). Propietario de la casa donde fue tomada esta foto, era hermano de mi padre y, por tanto, tío paterno mío. Armenia Sosa () fue su esposa. Ambos murieron en El Paso.
  • Blanca Sosa (†). Esposa de Don Enrique Campos (), quien fuera maestro nacional —el segundo que tuve en mi vida— en la escuela pública para varones de la Cruz Grande, escuela que estuvo en el callejón de entrada a mi casa natal, en los bajos de la casa de D. Domingo Hernández (), padre de Solita y de Luz María. Don Enrique murió en Caracas (Venezuela), y Blanca en Puerto La Cruz (Venezuela) .
  • Salvador Miralles (†). Natural de Valle Guerra (Tenerife), fue por muchos años, según expliqué en un post anterior, el párroco de El Paso. Murió en Santa Cruz de Tenerife.
  • Carmelina Padrón. Hija de Daniel Padrón y Armenia Sosa y, por tanto, prima-hermana mía. Vive en El Paso, en la casa donde fue tomada esta foto.
  • Carmen Delia Sosa. Es hermana de Blanca Sosa. Vive en El Paso, en la casa que fuera de sus padres .
  • Iluminada Pestana (†). Hija de Hilda Padrón (), también pariente mía. Murió en El Paso.
  • María Isabel Acosta. Hija de Antonio Acosta () y de Aurelia Montero (). Creo que vive en Canarias.
  • Violeta Padrón. Hermana menor de Carmelina Padrón y, por tanto, también prima-hermana mía. Vive en El Paso.
  • Blanca Rosa Campos. Hija de Blanca Sosa, como también lo es Mary, viven en Puerto La Cruz (Venezuela).
  • Nereida Martín. Hermana de Antonio (Toto) Martín () quien fuera el esposo de Carmelina Padrón. Nereida fue mi profesora de mecanografía en la academia que tenía donde opera desde hace años el taller mecánico de Jorge Martín Padrón, hijo de Toto Martín y de Carmelina Padrón y, por tanto, sobrino de Nereida.
  • María del Carmen (Carmencita) Padrón. Hija de Pedro Padrón , hermano menor de mi padre y, por tanto, prima-hermana mía. Vive en México.

[*FP}– El rey y yo. Mi «tropiezo» con la realeza

05-01-11

Carlos M. Padrón

Creo que fue en 1960, y tal vez en verano, pero por más que he gugleado no encuentro la fecha exacta. Si sé que fue un día domingo.

Para entonces yo vivía y trabajaba en Santa Cruz de Tenerife y, como tenía novia en La Laguna, todos los domingos subía a buscarla para salir con ella, pero ese domingo llegué a La Laguna bastante antes de la hora en que nos habíamos citado y, para hacer tiempo, me puse a dar vueltas por la ciudad.

A poco de comenzar a bajar por la calle San Agustín, en dirección a la Plaza del Adelantado, noté con extrañeza que frente a un caserón palaciego —que creo que era el llamado Palacio Episcopal, el de la foto— había una pequeña multitud.

Y, a medida que me acercaba al lugar, más me extrañó comprobar que la multitud estaba conformada por sólo mujeres jóvenes que tenían la vista clavada en el balcón del caserón.

Como aquello no me incumbía, pero era un obstáculo que yo debía salvar para continuar mi marcha, tomé la acera de enfrente al caserón, y me pegué bien a la pared con intención de pasar por detrás del grupo de mujeres. Éstas eran tantas que no me resultaba fácil pasar, pues ellas no querían moverse de su sitio.

Poco a poco fui avanzando, caminando de lado, y cuando estaba justo detrás de lo que era el grueso del grupo, todas las mujeres comenzaron a gritar como locas agitando sus brazos hacia el balcón principal del palacete, en el que había aparecido, acompañado de no sé quien, un joven que tampoco supe quién era.

Ante la locura general opté por quedarme quieto y esperar la oportunidad de seguir mi marcha, lo cual no podía hacer mientras aquellas casi histéricas mujeres se negaran a moverse, o dejaran de aprisionarme, como ahora lo hacían, contra la pared.

De pronto, alguien que estaba en la habitación a la que pertenecía el balcón le entregó al joven un ramo de flores que éste levantó como ofreciéndolo a todas las fans del grupo, gesto que bastó para aumentar al máximo la histeria y los decibeles del ya ensordecedor griterío.

Luego, en una elegante y displicente maniobra, el joven lanzó el ramo hacia el grupo de las fans,… pero con tan buena puntería que el bendito ramo vino a dar a mis manos.

No pude atraparlo por completo, sino apenas tocarlo, pues, de inmediato, mil manos amenazantes, provistas de largas uñas, cayeron sobre mí, y en un nanosegundo, y movidas por la desesperación de hacerse con el bendito ramo, lo destrozaron por completo.

En su deseo de, peleando entre ellas, conseguir al menos uno de los pétalos que volaban por los aires hacia el centro de la calle, las mujeres se separaron de la pared, y aproveché la coyuntura para salir corriendo y, con arañazos en mi cara y manos, los lentes (gafas, que entonces usaba yo) torcidos, y manchas en mi camisa, alejarme del lugar de aquel incidente que fue mi primero y único «contacto» con la realeza,… pues el tal joven resultó ser (y esto lo supe después) el entonces príncipe Juan Carlos, hoy Rey de España.

P.D.: Si alguien sabe la fecha exacta de esta visita que el entonces príncipe Juan Carlos hiciera a La Laguna, agradeceré que me la diga.

[*Opino}– El atractivo de un lindo culo

Tienen razón quienes, por comentario o por e-mail, me han criticado por haber caído —mejor diría por «haber tácitamente aprobado»—  en  el  ñoñisno de llamar trasero a lo que simplemente es culo.

Con lo que sigue trataré de enmendar este entuerto y ampliar el tema con algo de mi cosecha.

El DRAE está claro.

CULO. (Del lat. culus): 1. m. Conjunto de las dos nalgas, 2. m. En algunos animales, zona carnosa que rodea el ano.

TETA. (Quizá voz expr.; cf. germ. *t?tta, gr. ?????): 1. f. Cada uno de los órganos glandulosos y salientes que los mamíferos tienen en número par, y sirven en las hembras para la secreción de la leche.

De ahí que en vez de mantener el título de Traseros grandes: ¿de dónde viene la obsesión?, lo reedito como «El atractivo de un buen culo» y así hago pareja con el de El (supuesto) atractivo de las piernas largas, también referido, como éste del culo, a las féminas.

Un buen culo es uno de los atributos físicos femeninos que a los hombres nos llaman la atención.

Pero hay gustos y gustos, y opino que cuando el culo se pasa de volumen, puede ser feo y vulgar.

Un buen ejemplo de uno que se pasó de la raya es el de Jennifer López (la foto que de ella aparece más abajo la puse yo, no la puso BBC Mundo). Aunque a muchos hombres le fascina, creo que es vulgar.

En el otro extremo está el caso de las mujeres desculadas que, al igual que las casi sin senos, presentan un lamentable aspecto. Ver La obsesión femenina por los senos perfectos.

Conseguir un buen balance entre culo y senos es difícil, pero parece serlo más en algunas razas que en otras.

Como estudioso del tema —además del de las piernas, pues ambos están relacionados— he dicho varias veces, y ahora publico aquí, que «Si es tetona y culona, o es sajona o es teutona«.

Pues, salvando las excepciones, la regla general es que si una mujer latina tiene senos grandes es también desculada y tiene tobillos de cabra. En lo de latina incluyo a las españolas y no caigo en la costumbre useña de distinguir entre hispánicos y latinos.

Como en muchas otras cosas, en el término medio está lo mejor, pues si bien el exceso en el tamaño de senos y de culo resulta feo, su carencia también, y de ahí que se hable de la fealdad de las mujeres tipo tabla de planchar o, mejor aún, campeonas de natación: «nada» por delante y «nada» por detrás.

Eso de que a una mujer le quede el pantalón bailando porque no tiene con que llenarlo es deprimente, como también lo es que lo llene al revés, o sea, con uno de esos culos que tienen forma de pera invertida.

Creo que esto explica él por qué de la obsesión por los culos.

Como atributo físico femenino que es, el culo más lindo es el que llena el pantalón con una protuberancia que no desentona con el resto de las formas y dimensiones del cuerpo de su dueña, sino que hace armonía con los atributos físicos femeninos clave, como labios, senos, piernas, muslos y caderas.

Mi primo Juan José Padrón se extasiaba ante un culo bonito, y de él decía que «parece hecho a mano».

Pienso que ésa es una buena definición porque si la hechura del culo femenino dependiera de la mano de quien lo admira —por lo menos de la de mi primo o de la mía—, tendría la forma y dimensiones que encajarían en el balance descrito arriba.

Pero, como ya he dicho antes, esas tantas cosas que se hacen las mujeres —lifting, cirugía facial, de senos, de glúteos, peinados, depilaciones, bótox, vestidos despampanantes, atuendos llamativos, etc.— contadas veces son para impresionar a los hombres: las hacen para impresionar a sus congéneres, las otras mujeres.

Carlos M. Padrón

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Traseros grandes: ¿de dónde viene la obsesión?

21-02-11

Rajini Vaidyanathan

Tras la muerte de una mujer de 20 años que recibió inyecciones de silicona, los cirujanos están advirtiendo sobre los riesgos de la intervención quirúrgica que agranda los glúteos, cuando ésta la hacen no profesionales.

Pero, ¿qué está haciendo que tantas mujeres quieran tener nalgas abultadas? Para algunas de ellas la filosofía no es otra que “cuanto más grande, mejor”, pero, trágicamente, para Claudia Aderotimi, el deseo por un trasero más curvilíneo la llevó a la muerte.

Algunas artistas son elogiadas por sus curvilíneos cuerpos.

La estudiante, que vivía en el norte de Londres, viajó a Filadelfia para someter sus glúteos a inyecciones de silicona, pero murió tras sufrir dolores en el pecho y problemas respiratorios desencadenados por la operación.

Los policías que investigan su muerte creen que antes de viajar a Estados Unidos la joven contactó, a través de Internet y por medio de llamadas y mensajes de texto, a quien le suministraría el servicio.

Aunque la inyección de silicona líquida para fines cosméticos está prohibida en Estados Unidos, existe un floreciente mercado negro que comercializa con la sustancia, pero, para muchas mujeres, los riesgos que implican las inyecciones bien valen la pena. Todo con tal de tener unos glúteos atractivos.

En varios sitios de internet, cibernautas comparten sus experiencias sin tapujos.

“Quiero tener uno de esos traseros grandes que hacen voltear las miradas y que los hacen babear. Estoy bromeando, sólo quiero tener lo suficiente para llenar mis jeans”, se puede leer en uno de los mensajes.

“Me han inyectado antes. Me inyecto cada seis meses. Es la primera cosa que enloquece a los hombres”, escribió otra chica, quien dice ser una bailarina.

Traseros irresistibles

Claudia era una actriz y una modelo en ciernes, que una vez escribió que soñaba con “tomar el mundo por sorpresa”.

 

Algunos expertos del mundo de la farándula y del entretenimiento consideran que existe una gran presión para lucir como estrellas que se distinguen por tener traseros llamativos, como Jennifer López, Nicki Minaj, Buffy Carruth y Beyonce Knowles. Eso, señalan, hace que muchas jóvenes opten por las cirugías plásticas.

Como cantante y actriz que participa en videos musicales, Tassie Jackson asegura que la necesidad de cumplir con ese parámetro se está haciendo cada vez más fuerte.

“Personalmente no me he sometido a ninguna (cirugía plástica) y tampoco lo haría. Pero, en la sociedad actual, y en el mundo en el que vivimos, muchas mujeres sienten la competencia y la necesidad de exaltar sus características. Hay mucha presión para lucir como nuestros íconos favoritos y como nuestros ídolos”, le dijo Jackson a la BBC.

Algunos artistas buscan mujeres con “más curvas” cuando escogen a las bailarinas que forman parte de su vídeo musical, añadió la actriz.

Las referencias al llamado “booty” (un término coloquial que se deriva de la palabra en inglés ‘bottom’, o trasero) es una constante en las letras de las canciones de rap y hip hop.

Beyonce Knowles usó incluso la palabra “Bootylicious”, una fusión de “booty” y “delicious” (delicioso) para reforzar la importancia de la cualidad.

El término aparece incluso en la nueva edición del Diccionario de Inglés de Oxford. Textualmente dice: “con frecuencia referido a las nalgas: sexualmente atractivo, sexy, bien proporcionado”.

Pero no son sólo las jóvenes que están inmersas en la cultura del hip hop las que anhelan un trasero más grande, pues el número de procedimientos para incrementar el tamaño de las nalgas va en aumento y no discrimina edades.

De acuerdo con la Sociedad Estadounidense de Cirugía Plástica y Estética, en 2009 y en ese país se registraron más de 5.000 procedimientos legales de levantamiento de glúteos e incorporación de implantes en las nalgas.

Figura

Es muy difícil determinar cuántos tratamientos ilegales se están llevando a cabo, pero la Agencia de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) señaló que el número de casos que provocaron lesiones graves, o incluso la muerte, también ha subido.

El doctor Constantino Mendieta, un cirujano plástico que se especializa en llevar a cabo implantes en las nalgas, piensa que el origen de la tendencia actual data del ascenso al estrellato de la actriz y cantante Jennifer López, en la década de los ’90.

“Ella mostró qué bien se puede lucir cuando tienes las curvas ideales. No es que antes no viéramos las nalgas, pero era una especie de tabú. Ella llamó la atención de un buena manera”, indicó Mendieta.

Las solicitudes recibidas por Mendieta, quien tiene su consultorio en Miami, para someterse a las operaciones de levantamiento de glúteos, en las que se usa la grasa de otras partes del cuerpo para agrandar las nalgas, se ha multiplicado por 20 en la última década.

Sin embargo, el costo de la operación, que es US$14.000, resulta inalcanzable para muchas mujeres, lo que pudiese estar conllevando a que algunas escojan opciones más baratas que pueden resultar peligrosas.

“Muchas personas no tienen la licencia para llevar a cabo estos procedimientos. Aplican las inyecciones en hoteles, apartamentos y centros de belleza. Se trata de ambientes no esterilizados”, señaló el doctor.

Diferencias culturales

Myra Mendible, una historiadora social, señala que diversas técnicas para aumentar el tamaño del trasero han formado parte del mundo femenino por años.

En el siglo XIX, las mujeres usaban polisones —unos armazones que se ataban a la cintura— para exagerar sus curvas.

Paradójicamente, apunta Mendible, las personas con traseros grandes también han sido víctimas de ridiculizaciones y burlas en muchas culturas.

Uno de los ejemplos más estremecedores es el de Hottentot Venus, una joven africana que fue secuestrada y exhibida por Europa en la época colonial por tener nalgas grandes.

“Se trataba de un espectáculo casi monstruoso. La paseaban y la exhibían como un ejemplo de lo que hacía diferentes a las mujeres africanas”, indica la historiadora.

Hoy en día, los procedimientos, legales e ilegales, para aumentar el tamaño de los glúteos son más frecuentes entre las comunidades afroamericanas e hispanas, y entre travestis.

BBC Mundo

[*ElPaso}– Recuerdos de la década de los ’50s (1)

Carlos M. Padrón

La mayor cantidad de recuerdos que atesoro acerca de El Paso, mi pueblo natal, corresponden a esta década, pues aunque a finales de 1957 me fui a trabajar y vivir en Santa Cruz de Tenerife, volví a El Paso cada año hasta 1961, inclusive, cuando emigré a Venezuela.

De esa década de los años ’50s tengo fotos que guardo como reliquias, pues me traen recuerdos de varios tipos: lugares, festividades, encuentros, amistades, amores platónicos, personajes que en mayor o menor grado influyeron en mi vida, etc.

Este último punto, el de los personajes, se me reveló con el tiempo como de importancia capital, pues caí en cuenta de que mi padre, de una forma no impositiva pero constante y oportuna, los usó para indicarme qué cualidades y comportamientos valía la pena imitar y cuáles no, lo cual ha probado ser, al menos conmigo, un método muy efectivo de enseñanza.

Para escribir acerca de esta década me basaré en las fotos arriba mencionadas, aunque esta vez, y en contra de mi costumbre, tal vez no logre apegarme a un orden cronológico. Voy con la primera.

Foto cortesía de Roberto Pérez Simón.

De izquierda a derecha.

Fila trasera:  1, Roberto Pérez Simón;  2, Salvador Miralles Pérez , cura párroco de El Paso;  3, Juan X.

Fila delantera: 1, Fernando Miralles Pérez, hermano de Salvador;  2, Argensola (Solita) Hernández Pérez;  3, María Celia Padrón Acosta;  4, María del Carmen (Carmencita) Padrón Acosta;  5, José Ángel Pérez Simón †, hermano de Roberto.

  • Roberto Pérez Simón y su hermano José Ángel son parientes lejanos míos; compartimos tatarabuelo de apellido Padrón.
  • Salvador Miralles Pérez llegó a El Paso, con su madre y hermanos/as, procedente de Fuencaliente y fue párroco de El Paso por muchos años.
  • Fernando Miralles, el eterno escéptico religioso (tal vez por tener un hermano cura) fue el único que de su familia emigró a Venezuela, y todavía vive en Caracas pero con sempiterna añoranza de El Paso, aunque nació en Valle Guerra (Tenerife).
  • Solita —hermana de Luz María, a quien puede verse en la foto de este post—fue vecina mía, y aún recuerdo que la reunión de festejo de su boda con Juan Lozano (q.e.p.d.) se celebró en su casa, y que antes de que llegaran los recién casados sonaba en un fonógrafo de los de aquella época la canción «Aquellos ojos verdes» cantada por Los Panchos y reproducida desde un long-play de los de pasta.
  • Carmencita y María Celia son hijas de Pedro Padrón, el hermano menor de mi padre y, por tanto, primas hermanas mías. María Celia es la madre de Lucy de Armas Padrón, la autora de algunas muy buenas fotos que he publicado en este blog.
  • José Ángel Pérez Simón emigró a Venezuela, al igual que su hermano Roberto, durante esta década, y fue por años dueño de la agencia de viajes El Teide, archiconocida en la colonia canaria en Venezuela. Regresó a Canarias y murió en Tenerife en 2004.

Por lo que se ve al fondo, la foto debe haber sido tomada en el costado norte de la Plaza Nueva, cerca de la esquina noroeste.

Esa plaza fue lugar de los paseos que describí en Tiempos de ayer, y en ella se daban reuniones netamente sociales, como los referidos paseos de antes y después de la misa dominical; religiosas, como las congregaciones durante el Jueves y Viernes Santo, misas del Corazón de Jesús, etc.; o bailables, como las verbenas que, si mal no recuerdo, se hacían durante carnaval o fiestas de El Pino.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: La belleza

LA BELLEZA

Desde el átomo azul que en el espacio
se difunde en el éter transparente,
hasta el astro más grande que reacio
de Dios cumple la ley omnipotente,
yo contemplo la causa indefinida,
emanación del Cielo: la belleza;
lo grande y misterioso de la vida
que a las cosas le dio Naturaleza.

Mas no obstante encontrarla en todo ser
y en grado alto en el Arte y la mujer,
apurando mi rauda fantasía,
al proseguir de ese ideal en pos,
y como último fin del alma mía,
encuentro sólo la belleza en Dios.

[*Drog}– ¿Es el (drog)amor una irresistible reacción química?

Una vez más, la Ciencia equipara los efectos del drogamor a los de una droga, y a una más fuerte que la cocaína.

Me he tomado la libertad de poner ‘drogamor’ donde aparece —en mi opinión, de forma indebida— la palabra ‘amor’. Todo lo en letra cursiva es puesto por mí.

No tengo más comentarios porque el artículo es muy claro para quien entienda cuan nocivos son los efectos de una droga como la cocaína, y sepa la de barbaridades que bajo tales efectos hacen los drogadictos.

Carlos M. Padrón

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12 de febrero de 2011

Cuando Ethan Hawke conoce a Julie Delpy en un tren en «Antes del amanecer», la romántica película de Richard Linklater —cuyo título original es Before sunset (1), y fue filmada en 2004—, bastan un par de miradas para que ocurra el flechazo. Cualquier espectador es capaz de reconocer el sentido de la escena.

Las primeras palabras que la pareja se cruza son de lo más prosaicas, pero la esencia del idilio ya ha comenzado segundos antes en sus sonrisas bobaliconas.

Si un neurocientífico rompiera la ficción y se colara en la pantalla, podría explicar que Jesse y Céline, los personajes que interpretan Hawke y Delpy, acaban de tener un estupendo chute de oxitocina, dopamina, serotonina y adrenalina, entre otras hormonas, que, sin exagerar, ha conseguido enajenarles. Básicamente, esto es el drogamor.

Más fuerte que la cocaína

Puntualiza Judith de Jorge, en ABC, que, a un par de días para San Valentín, resulta un crimen reducir toda esa colección de sentimientos y sensaciones a un cóctel químico, pero los científicos saben desde hace tiempo que, más que del corazón, el drogamoramiento depende del cerebro.

La pasión drogamorosa puede ser increíblemente eficaz para aliviar el dolor, con un poder calmante similar al de los analgésicos e incluso al de estupefacientes como la cocaína.

Parece que el drogamor actúa en la misma zona del cerebro, el núcleo accumbens, un centro de recompensa clave en la adicción a las drogas.

Estudios y teorías

Seguramente, uno de los estudios más famosos sobre el drogamor es el realizado por la antropóloga Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, que se ha convertido ya en un clásico.

Esta «doctora del amor» descubrió que existen tres procesos cerebrales distintos que definen tres tipos de relación. Primero se encuentra el impulso sexual, regulado por la testosterona.

La segunda fase es el amor romántico —o sea, el drogamor—, que dura, según Fisher, un año y medio —no nos lamentemos, en la mayoría de especies animales este cortejo se reduce a minutos, horas o semanas— y que está dominado por la dopamina, un neurotransmisor que influye en el estado de ánimo.

Pasado ese tiempo, surge otro tipo de unión, el cariño —aquí tendría mejor cabida la palabra ‘amor’—, en el que parece que tienen que ver la oxitocina y la vasopresina, dos hormonas que afectan a la zona cerebral que controla el placer y la recompensa.

Periodista Digital

(1) NotaCMP.- Before sunset es «antes del atardecer, o antes de la puesta del sol», no antes del amanecer. ¡Qué manía de cambiarle el nombre a todo!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: Siempre soberbia

SIEMPRE SOBERBIA

Impulsando las ruedas del Progreso,
marcha el hombre en el Carro de la Vida;
mas en su viaje torna en retroceso,
hasta el grado servil de fratricida.

Predica en sus ensueños la Verdad,
censurando al antiguo barbarismo;
mas, para mí, la altiva Humanidad,
por su soberbia siempre fue lo mismo.