[*FP}– Orgullo de padre: ‘Un beso antes de dormir’, otro libro ilustrado por mi hija Alicia

Ya salió a la venta. Lleva por título «Un beso antes de dormir», y está orientado a niños/as de hasta 3 años.

Fue publicado por Ediciones SM (España), y Ediciones SM (México), y puede adquirirse en librerías de España, de México, en Amazon España o en Amazon USA.

Imagen de la portada

Portada

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COMENTARIOS

Alicia Padrón
¡Qué bueno, Patricia! Me da mucha alegría. ¡Gracias!

CMP
En respuesta a Patricia.

Gracias, Patricia. Se lo contaré a mi hija.

Patricia
¡Lo tengo! Se lo leo a mi hijo todas las noches, y me aprovecho para besarle en cada página. Las ilustraciones son preciosas y llenas de ternura. ¡Enhorabuena!

Alicia Padrón
¡Muchas gracias a todos por sus bellos comentarios!
Cariños,
Alicia

CMP
En respuesta a Manuel A. Gutiérrez V..

Gracias, Manny.

Manuel A. Gutiérrez V.
Felicitaciones a tu hija Alicia, y también al orgulloso padre.
Con cariño y aprecio.

CMP
En respuesta a juan fermin dorta.

Gracias, JF.

juan fermin dorta
Con mucho agrado recibo la noticia sobre la publicación de “Un beso antes de dormir”.
FELICITACIONES A LA ARTISTA Y A SU ORGULLOSO PAPI.

Ada Padrón
¡Otro batacazo! ¡¡Felicidades, chama!!
Tu prima, Ada.

[*Opino}– Otro que me da la razón: No es posible la amistad entre un hombre y una mujer

25-10-12

Carlos M. Padrón

Copio más abajo la información sobre otro de esos estudios que me satisfacen porque me dan la razón, ya que, como en 1996 dije AQUÍ, aunque lo he creído desde que tenía 19 años:

«Donde haya tensión sexual no puede haber amistad químicamente pura».

O sea, que lo que en ese caso haya entre un hombre y una mujer no es amistad sino algo que está en función de la atracción física entre ellos».

Y, como conté en Amistad hombre-mujer ya esto lo había sentenciado así Goethe.

También había dicho yo lo de ese «descubrimiento» con que termina el artículo, eso de que «Sin embargo, las mujeres reconocieron no sentirse tan atraídas por sus amigos, y tampoco se les ocurre la posibilidad de que él pueda sentir algo más que una simple amistad».

Al respecto, y aunque ya lo conté en este blog, me parece lapidaria la frase que escuché en la película inglesa Solitaire for Two —protagonizada por mi «novia» Amanda Peet—:

“El  hombre  por el  que  una  mujer  dice  sentir  sólo amistad, es en realidad un amante con el que ella no quiere acostarse”.

El problema está en que, aún no queriendo acostarse y diciendo sentirse amigas, les encanta «calentar máquinas» y hacen o dicen cosas que, a todas luces —tanto de ellas, aunque no quieran reconocerlo, como de los hombres—, caen en el ámbito de lo romántico o erótico.

Por esto afirmo que la «amiga» que mezcla la amistad con la insinuación amorosa y niega haber hecho tal cosa, no es una buena amiga sino una «amiga» peligrosa.

Aparte el toque de humor, estas definiciones son muy acertadas:

  • AMIGO: Calificativo que da la mujer al hombre que tiene ese «no sé qué» que elimina toda intención de que ella quiera acostarse con  él.
  • AMIGA: Calificativo que da el hombre a la mujer que tiene ese «no sé qué» que añade todo tipo de morbo de querer acostarse con ella.

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25/10/2012

Por mucho que uno se empeñe, parece ser que no es posible conseguir que un hombre y una mujer, ambos heterosexuales, puedan ser simplemente amigos.

Y quienes digan que lo sean, mienten. En realidad, esa pareja desconoce que tras esa simple amistad se esconde una constante tensión sexual que puede que algún día tenga que ser resuelta.

Así lo asegura una nueva investigación de la Universidad de Wisconsin y de la que se hace eco la revista Scientific American.

Los investigadores asegura que, por mucho que los humanos se empeñen en pensar en que «sólo somos amigos», en realidad, la posibilidad del nacimiento de un romance es muy probable.

Para comprobar la viabilidad de una posible amistad entre dos personas de diferente sexo, los investigadores analizaron las relaciones de amistad de 88 parejas de amigos, y comprobaron que ellos se sentían atraídos por sus amigas.

Incluso, la mayoría cree que este sentimiento de atracción lo experimentan también ellas. Sin embargo, las mujeres reconocieron no sentirse tan atraídas por sus amigos, y tampoco se les ocurre la posibilidad de que él pueda sentir algo más que una simple amistad.

Fuente: ABC

[*Drog}– Cinco cosas que debes tener en cuenta en tu relación de pareja, si es que quieres conservarla

2014-10-12

Me complace encontrar artículos que, como el que sigue, no dan consejos sobre romanticismo ni príncipes/princesas azules ni pajaritos preñados, sino sobre aspectos prácticos, realistas y con sentido.

Creo que faltó añadir el daño que puede hacer el silencio usado sistemáticamente como respuesta, algo que va en contra de la generación y fortalecimiento de la confianza, y a favor del perjuicio que puede causar el que a uno le obliguen a adivinar.

  • Decir en voz alta, sobre todo lo bueno, va en contra de ese silencio.
  • No hay que dar nada por sentado; en esto es preferible ser redundante que repetitivo.
  • Tampoco hay que dar nada por «amarrado», por «pájaro en mano». Como ya he dicho en esta sección varias veces, crear una relación basada en el amor requiere trabajo, y fijarse en los consejos que siguen es parte de tal trabajo.

Al respecto, creo que tenía mucha razón San Francisco de Sales cuando dijo que «Se aprende a hablar, hablando; a estudiar, estudiando; a trabajar, trabajando. De igual forma, se aprende a amar, amando».

Hay en esta sentencia dos elementos clave para el amor:

1. Hablar. Algo imprescindible para la comunicación que, a su vez, es uno de los cuatro pilares en que se basan una buena relación. Hay que decir lo que siente, lo que nos gusta y disgusta, y por qué. Tragarse las cosas, buenas o malas, no beneficia a nadie, como tampoco el soltarlas de mala manera o en momento inoportuno.

2. Estudiar. Es lo que hay que hacer, en silencio, con atención y sin prejuicios, cómo es y qué gusta/disgusta a nuestra pareja.

3. Trabajar. Como ya dije arriba, sólo los drogamorados creen que el amor es un sentimiento que nace espontáneamente y durará eternamente porque fue enviado por el Destino u origen equivalente. No, el crear amor, y mantenerlo activo y fuerte requiere esfuerzo, cuidado y dedicación; o sea, trabajo.

Cuando no puede llevarse a la práctica nada de esto, ya la pareja no tiene futuro.

***

08-10-12

Iván Gil

Cinco cosas que debes decir a tu pareja (para conservarla)

Cualquier comentario dirigido a tu pareja, ya sea acertado o desafortunado, determinará el futuro de tu relación, por muy irrelevante que parezca a primera vista la expresión utilizada.

La importancia de lo que se dice, y también de lo que no se dice, se debe a su impacto a largo plazo en la configuración de la imagen mental del receptor sobre el emisor.

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La predominancia de los mensajes positivos está asociada con las relaciones duraderas y los matrimonios felices, mientras que, si los comentarios son mayoritariamente negativos, acabarán por generar un profundo desencuentro entre los miembros de la relación, como argumenta el psicólogo y escritor useño Martin Seligman en su último ensayo Flourish: A visionary new understanding of happiness and well-being.

El psicólogo John Gottman, especializado en relaciones de pareja, ha dedicado varios años a investigar la retroalimentación entre los mensajes positivos y los negativos en los matrimonios, mediante la grabación de sus conversaciones durante días enteros.

Su conclusión fue que la relación ideal para que una pareja siga felizmente casada es de cinco mensajes afectivos y cariñosos por cada reproche o crítica.

Por debajo de una proporción de tres mensajes positivos por cada uno negativo, las posibilidades de divorcio muy altas y a largo plazo acabarán por dinamitar la relación.

Parece una frivolidad reducir los sentimientos a una fórmula matemática, pero este tipo de estadísticas están demostradas científicamente y hasta son usadas en el ámbito de los negocios. La médica, y coaching en crecimiento personal, Susan Biali, autora de Live a life you love, propone cinco consejos para el que el amor de una pareja dure toda la vida:

1. Si estás pensando algo bueno sobre tu pareja, díselo en voz alta

No siempre expresamos con palabras lo que pensamos, principalmente cuando se trata de cuestiones positivas.

Para mantener una buena relación es fundamental acostumbrarse a decir las cosas, y a resaltar los aspectos que más nos gustan de la otra persona.

Con el tiempo hay muchas cosas que se dan por sentadas, pero aun así siempre hay actitudes o acciones que, si nos gustan, debemos halagar. A nadie le desagrada que lo valoren ni se cansará nunca de escuchar cómo destacan alguna de sus cualidades.

2. Reconoce y repite las cuestiones que supuestamente se dan por sentadas

Aunque seas la persona más generosa y amable del mundo, es natural que, con el tiempo, te acostumbres tanto a los rasgos positivos de tu pareja que acabarás pasándolos por alto o te olvidarás de reconocerlos.

Biali recomienda realizar una lista con los aspectos que más te gustan de tu pareja para que, cuando actúe de esa manera, se lo hagas saber.

3. Pensar siempre que detrás de los gestos o actos de tu pareja no hay más que buena voluntad, independientemente de lo que diga o haga

En ocasiones se dice lo contrario de lo que se piensa, y se sobreactúa con la pareja, como recuerda el médico y escritor Emerson Eggerichs en el ensayo El lenguaje del amor y el respeto.

Recordar que la pareja siempre se mueve por sus buenas intenciones es clave para relativizar ciertos descuidos o salidas de tono, porque podrán sobrevalorarse.

En los momentos difíciles y más conflictivos es fundamental ser conscientes de las buenas intenciones de la pareja, para no herir demasiado los sentimientos.

Obviamente, hay situaciones en que una pareja puede cambiar su actitud repentinamente por algún trastorno de personalidad y tener intenciones verdaderamente maliciosas, pero estos casos son una minoría.

4. Ser agradecido

Nunca debemos cansarnos de dar las gracias y reconocer, con un beso o un abrazo, los buenos gestos de tu pareja, para así reforzar los lazos de cariño.

Además, al expresar efusivamente los agradecimientos se potenciarán más este tipo de gestos y se harán con más afabilidad.

5. Antes de hacer un comentario negativo pregúntate si es estrictamente necesario

Las críticas constructivas pueden ser muy útiles, y hasta pueden mejorar la relación, siempre y cuando se cuiden mucho los comentarios, que sean racionales, y que se mediten previamente para no hacerlos en caliente.

Para ello es conveniente preguntarse cuál es la verdadera motivación para reprobar una actitud: si es que uno está enfadado por cuestiones ajenas a la pareja, o si es que está cansado o resentido por algo en concreto, especialmente si la crítica se va a realizar en público.

Esto sólo aumentará los problemas y creará malas sensaciones, por lo que hay que pensarlo mucho antes de “montar un numerito”, explica Biali.

Una buena relación no debe tirarse por la borda por una salida de tono que no hará más que desacreditar a uno mismo y provocar una peligrosa pérdida de confianza.

Fuente: El Confidencial

Cortesía de Natividad Recio

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (XII)

Era un hombre, un pobre anciano,
quien a una puerta llamó,
y al mancebo que la abrió,
con ansia tendió la mano.

Mas aquel joven villano,
al mendigo despreció,
y la puerta le cerró,
murmurando, ¡el inhumano!

—————————–

La noche tendió su velo.
La nieve a copos caía,
y a la luz del nuevo día,
frente a la puerto, en el suelo,
al abrir, de frío yerto,
¡vio el hijo a su padre muerto!

[*Opino}– Sarta de caprichos femeninos

08-10-12

Carlos M. Padrón

Para empezar, la generalización de que lo dicho no gusta a las mujeres no las deja bien paradas, pues da la impresión de que ellas fueran todas iguales, como robots cortados por la misma tijera.

Por otra parte, al «no me gusta» debe imponerse lo práctico y funcional, pues estas dos últimas condiciones son demostrables, pero el «no me gusta» no lo es, ya que las más de las veces se trata de un simple capricho.

Por eso suele decirse que acerca de gustos no hay nada escrito, pero sí lo hay acerca de lo práctico, útil, y funcional. Es el capricho contra la razón.

Vamos por partes.

1.- Usar chanclas con calcetines. ¿Qué tiene de malo? He conocido mujeres que lo hacen. Si tanto él como ella tienen una piel de las que se ampollan o laceran por nada, está más que justificado el uso de calcetines.

2.- Las uñas de los pies descuidadas, y 4. Cejas depiladas. ¿Es que quieren que uno vaya a hacerse pedicura. No, eso y lo de depilarse las cejas tal vez lo hagan los llamados metrosexuales, palabreja que se me antoja un eufemismo para no decir gay.

3.- Calzoncillos agujereados, o con la goma dada de sí. Es un asunto de tipo económico o de que falta quien sepa zurcirlos o ponerles una goma nueva. Al igual que en el punto 1, he conocido mujeres que llevan pantaletas (bragas) agujereadas. Es más, en un acto público, creo que en 2005, varios que estábamos en grupo vimos que una dama que fue Miss Venezuela llevaba pantaletas agujereadas.

5. Acomodarse «las partes» en público, y meterse el dedo en la nariz. A estos dos puntos digo lo que ya dije en De mocos y cubiertos. Puedo entender que, en público, no se hagan estas cosas, pero que sea la pareja de uno quien quiera que no se hagan es ya algo que raya en lo ridículo. ¿Debo esconderme de mi pareja si me molesta «el paquete»?

¿No han reparado estas mujeres en que cuando muchas de sus congéneres sobrepasan la menopausia, y parece que ya no tuvieran nada que aparentar, estando sentadas suelen abrirse de piernas y rascarse «sus partes» sin recato alguno, en presencia de su pareja y hasta de algún otro miembro de la familia?

Esto se me antoja bastante más feo que el que un hombre se acomode «el paquete», pues el hombre hace eso desde niño, pero la mujer no; ella lo hace cuando, como dije, ya siente que no debe aparentar que es una «señora fina», y no sólo se rasca sus partes sino que suelta palabrotas y cuenta chistes subidos de tono que apenas unos años antes consideraba totalmente inadecuados en boca de una «señora fina».

6. Camisetas de tirantes y escote en V. ¡Qué estupidez! Me gustaría saber qué tiene eso de malo, pero tal vez algo tenga, tanto para mujeres como para «varones» con deficiencia hormonal, por cuanto uno de éstos que notó que yo usaba camisetas de ese tipo, con un mohín de elevado amaneramiento le dijo a mi entonces mujer: «Cecilia, ¡yo nunca me casaría con un hombre que usara camiseta!».

7. Pantalones caídos. En esto sí estoy de acuerdo, pues llevar pantalones así no tiene nada de práctico ni de funcional. Además, quien los lleva parece ir disfrazado de mamarracho.

8. Memoria de pez. Esto no va conmigo, pues he sido siempre yo el que recuerda las fechas, y más de una vez he recibido críticas por recordar las que no son del agrado de ellas.

Siempre me he preguntado por qué esas fechas son tan importantes para ellas y para ellos no. Adivina, adivinanza…

9. Los pelos en el lavabo, la tapa levantada. Para dejar en el lavabo los pelos producto de una afeitada es necesario haber pasados varios días sin afeitarse. Además, al lavarse la cara, una vez terminada la afeitada, los pelos, muchos o pocos, se van por el sumidero.

Lo de la tapa del váter/poceta/inodoro es otro cantar, pues se trata de un asunto de funcionalidad y practicidad frente a una objeción netamente «estética». Para un hombre poder usar la poceta para orinar, deben estar levantados tanto el aro como la tapa, mientras que si ambos están bajos, la poceta no tiene utilidad para nadie.

10. Para lo de los eructos sería bueno que las mujeres que los critican no se emparejen con un oriental, pues hay algunos que eructan libremente tanto por arriba como por abajo.

Y lo del aliento a tabaco sí que me ha hecho reír porque el artículo en cuestión viene de España, país en que las mujeres fuman más que los hombres, y soy de los que creen que besar a una fumadora es como lamer un cenicero.

En fin, si a ellas no les gusta todo lo arriba listado, mejor es que hagan lo necesario para enmendarlo, porque, repito, lo para defender lo práctico y funcional hay siempre argumentos; para defender un gusto, no hay ninguno.

Además, en esto vale aplicar la pregunta «¿Por qué vale más su disgusto que mi gusto?». Si es porque ellas son mujeres, ¿no habíamos quedado en que éramos iguales?

Como esto siga así, llegará el día en que poner en práctica alguna de estas cosas que a ellas no les gustan podrá ser considerado, como en este caso, violencia machista.

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06/10/2012

Diez cosas que las mujeres detestan de los hombres

Cariñosos, atentos, dulces, amables,… ¿realmente existe el príncipe azul?

No, no nos dejemos engañar por las películas de Disney o románticas. El hombre perfecto no existe, y aquí te dejamos una lista de hábitos o costumbres que detestamos. ¿Qué te parece?

1. Usar chanclas con calcetines

Vale que sois pocos y muchos de vosotros extranjeros, pero os lo decimos igualmente y también a los que caísteis alguna vez, aunque sea a la hora de sacar la basura: ¿qué moda es ésa de llevar unas chanclas de playa con calcetines? ¡Es el mayor antídoto contra la seducción!

2. Las uñas de los pies descuidadas

Sabemos que estáis muy ocupados y agobiados con vuestros asuntos, pero, al igual que nosotras, tenéis uñas en los pies y, de vez en cuando, no está de más que os las cuidéis un poco (de la manicura ni hablamos, lo damos por descontadísimo).

3. Calzoncillos agujereados, o con la goma dada de sí

Dejaros de tanta cerveza y ahorrad para renovar vuestra ropa interior,… o para comprar matarratas, ya que está visto que algunos de vosotros las tenéis como mascota y os roen vuestra ropa más íntima. No somos muy exigentes con el estampado ni con la forma (para gustos, los colores), sólo nos conformamos con no salir corriendo al veros.

4. Cejas depiladas, o entrecejo frondoso

Todos los extremos son malos, y aquí tenemos un buen ejemplo de ello.

¿Chicos con cejas depiladas? Nunca jamás. Si tienes unas cejas bien pobladas recórtalas un poco, pero nunca te las depiles ni te dejes una línea minúscula; queda muy feo y no se lleva nada. Realmente, una mirada masculina es más atractiva cuando precisamente conserva eso, su masculinidad. Pero tampoco te pases: el entrecejo nos gusta limpio.

5. Acomodarse «las partes» en público

Esos gestos que a muchos os salen de forma casi involuntaria cuando vais andando por la calle no nos gustan nada. Ya puedes ser el chico más guapo, pero al hacer ese movimiento se te va todo el glamour del mundo. Bastante tenemos con ver a los futbolistas hacerlo en el campo de juego. ¡Si os molesta, os aguantáis o lo hacéis en privado! Gracias.

6. Camisetas de tirantes y escote en V

Aquí va una lección de moda, porque os tenemos cariño: fuera de vuestro armario las camisetas de tirantes para marcar musculito. Otra de las cosas que nos resulta estéticamente horrible es el escote en V (que deja vuestros marcados pectorales, nos hemos dado cuenta) en un hombre. No necesitamos ver vuestro pecho depilado, con la insinuación nos basta. Y no somos las únicas que lo pensamos: hay un grupo en Facebook que clama «No al escote masculino».

Ya sabéis, taparos un poco chicos, que vais a coger frío.

7. Pantalones caídos

Una cosa es llevar el pantalón un poco bajo y dejar ver la goma de la ropa interior, algo que puede resultar a veces hasta sexy, y otra bien distinta es llevar los pantalones casi a la altura de la rodilla.

Primera pregunta: ¿vais cómodos andando con ellos? Segunda: si pretendéis enseñar el calzoncillo, ¿por qué no os ponéis unos bonitos? Tercera y última: ¿por qué os ponéis cinturón si vais a llevar el pantalón a esa altura?

8. Memoria de pez

Ni fecha de cumpleaños, ni aniversario ni nada. Eso sí, pregúntales por la programación deportiva que seguro que se la saben de pe a pa.

No nos compensan los mimos a último minuto ni las excusas. ¡Ponte una alarma en el celular! Que tampoco es tan difícil (y además tienes al amigo Facebook, que te recuerda nuestro cumpleaños).

9. Los pelos en el lavabo, la tapa levantada

Muchas veces cuando los hombres acaban de afeitarse da la impresión de que ha pasado un tsunami por el cuarto de baño: agua por todos lados y resto de pelos desperdigados por el lavabo. Fregona y recogedor en mano., ¡os toca limpiarlo!

Lo mismo nos sucede con la tapa del váter. No soportamos tener que ir detrás arreglando vuestros despistes. Y a la próxima tened más cuidado. El enamoramiento no dura eternamente.

10. Los eructos, la falta de higiene en la boca, el dedo en la nariz

Nos espanta la cantidad de ruidos que podéis llegar a emitir, de todo tipo, sí, señor. Es un empezar y no parar, un continuo concierto que nos saca de quicio y que —atención— no nos resulta gracioso. Hay que añadir que el aliento a cerveza y tabaco no nos resulta sexy, a menos que estemos juntos de fiesta. Y la fascinación de algunos por escarbar en sus orificios nasales. No pasa nada si lleváis encima un paquete de pañuelos, chicos.

Fuente: ABC

[*Opino}– España. Acerca de horarios, almuerzo, desayuno y otros afectados

09-10-12

Carlos M. Padrón

Por fin, una propuesta razonable.

En ella aplaudo que se use el término ‘almorzar’, que tanto me criticaron en España porque, me decían, lo correcto es ‘comida’.

Mi respuesta era —apegándome a la claridad y a las acepciones únicas, siempre que esto sea posible— que ‘comida’ es un sustantivo que tiene varios usos, mientras que ‘almuerzo’ tiene sólo uno.

En cambio, me permito poner en duda el éxito de 45 minutos —en vez de casi dos horas— para almorzar, la eliminación del desayuno a media mañana —algo que creeré cuando lo vea—, y el que sea cierto que se madrugue demasiado. Si así fuera, no se llegaría tarde al trabajo, cosa que ya he explicado en varios post de este blog

Por supuesto, como en toda ponencia que en España se haga, y que aspire a ser exitosa, no podía faltar la mención al machismo, que ahora, por lo visto, son reos de él los varones que no se presenten en casa temprano.

Tal vez no lo hagan porque deben librarse antes del riesgo de soltar en casa un pedo inoportuno, no vaya a ser que les ocurra algo como lo aquí descrito:

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09/10/2012

El Congreso de Racionalización de Horarios propone regresar al huso de Greenwich

La profesora y directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE, Nuria Chinchilla, ha propuesto este martes, en la conferencia inaugural del VII Congreso Nacional para Racionalizar los Horarios Españoles, adoptar el huso de Greenwich, es decir, retrasar los relojes una hora.

Esta medida —que tiene «coste cero», según recalcó Chinchilla—, unida a una pausa más breve para el almuerzo, puede suponer ganar una hora y media al día para la vida personal.

Pese a que el Meridiano de Greenwich atraviesa España a la altura de Castellón, nuestro país adoptó el 2 de mayo de 1942 el horario de Europa central y, desde entonces, está en el «huso equivocado», explicó la experta en su conferencia.

El «estropicio» se remonta a un par de años antes, cuando los nazis invadieron Francia e impusieron su huso horario a este país, con el que hasta entonces Alemania tenía una hora de diferencia. España y Gran Bretaña se sumaron después a ese horario europeo central, pero mientras los británicos regresaron en 1945 al huso europeo occidental, los españoles permanecimos en el mismo que Francia y Alemania.

Ello hace que España esté desubicada respecto a su hora solar. Geográficamente, se encuentra muy lejos de Europa central, de modo que en Levante hay una hora de diferencia con respecto a lo que le correspondería en invierno, y dos en verano, y que en Galicia llegue a haber hasta dos en invierno y tres en verano.

Esto condiciona los horarios que los españoles adoptamos a lo largo de la jornada. En este sentido, almorzamos más tarde que el resto de los europeos, ya que damos más importancia a la hora solar. Es decir, comemos a la una, según la hora solar, pero a las dos según la hora oficial de invierno, y a las tres según la de verano.

Y lo mismo con las cenas: lo hacemos a las ocho, según la hora solar, pero a las nueve según la oficial de invierno, y a las diez según la de verano.

Si comemos a las dos o tres de la tarde y cenamos a las nueve o diez, lo lógico sería que empezáramos a trabajar a las diez u once de la mañana. Según la experta en racionalización de horarios, eso no sucede y, en cambio, «madrugamos demasiado, dormimos 50 minutos menos de lo recomendado por la OMS, no alargamos la jornada por la tarde, ¡sino por la mañana!, y nuestra jornada laboral resulta interminable».

Lo lógico sería, según Nuria Chichilla, que en las dos únicas fechas del año en que el día y la noche tienen la misma duración —el 21 de marzo y el 21 de septiembre— el sol se levante a las seis de la mañana y se ponga a las seis de la tarde. Pero en España vamos con una hora de desfase, de modo que, en esos días, a las siete de la tarde en Castellón es de día, mientras que en Praga o Nápoles, donde rige el mismo huso horario, ya ha anochecido.

Además de la desubicación en el huso horario, la actual distribución del tiempo de los españoles tiene otra razón histórica: el pluriempleo al que se vieron abocados muchos ciudadanos en la posguerra, que obligaba a tener un trabajo completo por la mañana, hasta las dos de la tarde, y otro por la tarde, hasta entrada la noche.

«Bastarían 45 minutos para almorzar»

Pero ahora que no hay pluriempleo, señala Chinchilla, «dedicamos dos horas al almuerzo, cuando bastarían 45 minutos»; hay una cultura del presentismo en el trabajo que es «tercermundista» y una «mentalidad machista» que hace que el varón no se presente en casa temprano, y que ser madre requiera renunciar al propio desarrollo profesional.

Por todo ello, propone que el Gobierno apruebe por decreto el cambio al huso de Greenwich aprovechando el próximo cambio al horario de verano, de modo que los relojes no cambien. Pero también considera que se deben adelantar una hora acontecimientos socialmente relevantes, como los telediarios o los partidos de fútbol, y fomentar la jornada continua, suprimiendo el desayuno de media mañana y reduciendo el almuerzo a una hora como máximo, entre otras medidas.

Ello supondría desplazar una hora y media del ámbito laboral al personal, lo que supone dos semanas al año y un 10% del tiempo que permanecemos despiertos. Entre otras ventajas, destaca que generaría mayor productividad, permitiría conciliar la vida laboral y personal, reduciría el fracaso escolar y los accidentes laborales y de tráfico, además de mejorar el descanso y la salud.

Y frente a los que puedan mostrarse críticos y piensen que podemos ir desfasados en el horario con el resto de europeos, señala que en la actualidad ya lo estamos, porque «cuando ellos comen, los españoles trabajamos», y viceversa, y recuerda que en Estados Unidos tienen hasta siete husos distintos desde Puerto Rico hasta Hawái.

Fuente: ABC

[*Opino}– Ahora resulta que el uso de la coma es potestativo

06-10-12

Carlos M. Padrón

Quienes han seguido por tiempo este blog saben que soy casi un fan de Amando de Miguel, pero a veces él hace afirmaciones —algunas sorprendentes— que, sencillamente, no acepto, como es el caso de propugnar que no se ponga acento a los pronombres posesivos (éste, ése, aquél) y sus derivados, y tampoco se ponga en el adverbio ‘sólo’.

En el artículo que copio más abajo creo que se pasó de la raya con eso de que «El uso de la coma es más bien potestativo».

¿Cómo que potestativo? ¿Es que el señor de Miguel se ha sumado a la pléyade de «periodistas» que sólo saben escribir frases cortas y separadas por punto? ¿Para qué, entonces, está la coma?

Y del punto y coma mejor no hablar, pues tal parece que es especie en avanzada vía de extinción.

Véanse estos dos ejemplos que estaban en el texto original del tal artículo y, como en él puede verse, todos en la transcripción de una misma respuesta dada en una entrevista.

  1. Que atienda las necesidades expresadas por su «elemento». Y que apenas mire otros reductos en donde buscar. ¿Por qué el punto después de «elemento»? Lo que sigue a «elemento» es una clara continuación del sentido de la frase previa, por tanto debieron escribir esto: «Que atienda las necesidades expresadas por su «elemento», y que apenas mire otros reductos en donde buscar».
  2. Existe un consenso generalizado en el sentido de que el «elemento» es aquello que le hace vibrar a uno. Y en lo que le gustaría estar metido toda la vida. Puede ser el surfing, puede ser hacer el amor, puede ser profundizar en el conocimiento de la ciencia… Sólo puede ser aquello que te hace vibrar.
    Debieron escribirlo así: «Existe un consenso generalizado en el sentido de que el «elemento» es aquello que le hace vibrar a uno, y en lo que a uno le gustaría estar metido toda la vida. Puede ser el surfing, puede ser hacer el amor, puede ser profundizar en el conocimiento de la Ciencia,… pero sólo puede ser aquello que te hace vibrar».

Para más ejemplos, tómese de aquí el artículo original y compáreselo con éste que copio a continuación, ya corregido.

***

05-10-12

Amando de Miguel

Casi todos los nuevos empleos que ahora se ofrecen, públicos o privados, mantienen esta exigencia: una de las tareas principales es la de tener escribir un papel, con sentido.

Además, muchas veces hay que exponer su contenido delante de una pequeña audiencia de colegas, colaboradores o subordinados, en cuyo caso bueno será que los solicitantes de los nuevos empleos se preparen a esa tarea de escribir un papel, sin faltas de ortografía y con ideas bien expuestas.

Esta seccioncilla no pretende ser pedagógica, pero sí podríamos convenir en ciertas normas de estilo para escribir ese hipotético papel. Apunto sólo unas cuantas.

  • Hay que tener mucho cuidado para evitar ciertas palabras que son más bien perezosos comodines; han perdido su significado auténtico y ya no dicen nada, por repetirse mucho. Por ejemplo, contundente, ámbito o configurar y sus derivados. Suelen ser modas que van y vienen.
  • Conviene evitar algunas falsas concordancias, no por corrientes menos irritantes. Por ejemplo, «detrás mío», «un antes y un después» o «el día después».
  • Si el papel pretende una cierta seriedad profesional, absténgase el autor de jugar con palabras pseudocientíficas. Cito: parámetros (para referirse a los indicadores o medidas), ratio (más bien razón, proporción o cociente; y no digamos si se dice «el ratio»), prerrequisitos (basta con requisitos).
  • Aquí hemos hablado muchas veces del extraño prestigio de las palabras sesquipedálicas. Se comprende ese sesgo en inglés, un idioma con demasiadas voces monosilábicas, pero en español resulta un vicio estragante. Cito las siguientes, muy comunes ahora: funcionalidades (en lugar de funciones), condicionalidades (en lugar de condiciones), influenciar (en lugar de influir).
  • Cuidado con los números escritos. De cero a nueve es mejor ponerlos en letras; a partir de 10 deben preferirse las cifras.
  • Los años no deben separarse con el punto de los miles. Es mejor «en 2012» que «en el 2012».
  • Un billón no es mil millones, como en Estados Unidos, sino un millón de millones. A veces se dice millardos para los mil millones, pero ese término no ha entrado mucho.
  • Aparte de las normas contenidas en las gramáticas y lexicones, hay otras que yo suelo aconsejar. Por ejemplo,
  • Las frases no deben superar las 30 palabras; los párrafos no deben contener más de 30 líneas. Tampoco son efectivos los párrafos de una sola frase.
  • El uso de la coma es más bien potestativo, aunque el principio es que con ese dispositivo se separen frases. (Hay más reglas sobre el asunto; mírese lo que dicen los lexicones y gramáticas). Si la separación es más terminante hay que acudir al punto.
  • Por favor, no se diga nunca «punto y final». Basta con «punto final».
  • Debe rescatarse alguna vez el punto y coma.
  • Otro olvido muy frecuente es que los verbos también tienen modo subjuntivo. No se confunda debe ser (= obligación moral) con debe de ser (= probabilidad, estimación de un suceso futuro).
  • Respecto a la tipografía óptese por la austeridad. Las frases interrogativas o admirativas deben ser pocas, pero exigen los respectivos signos (¿?, ¡!) al principio y al final. No deben ponerse nunca varios signos juntos de admiración o de interrogación.
  • El uso de las mayúsculas debe ser también contenido. Sólo empiezan con mayúscula las palabras que designan personas físicas o morales, aunque sea de modo simbólico. Un nombre común, por relevante que sea, no exige la mayúscula inicial. Las frases con todas mayúsculas sólo sirven para los títulos o ladillos, nunca para el cuerpo del texto.
  • No debe abusarse de las siglas y acrónimos; baste con esos comprimidos cuando todos los entiendan.
  • Lo anterior se refiere al texto escrito; cuando se exponga oralmente, es mejor no leerlo. En la expresión oral se permiten algunas licencias (por ejemplo, coloquialismos) que no figuran en el escrito.
  • No se abuse del power point. Es un recurso que sirve bien para gráficos o imágenes, pero no para textos.

Fuente: Libertad Digital

[*Opino}– Cuando el mentir por las estrellas sí funcionó

05-10-12

Carlos M. Padrón

Al tropezar hoy con el artículo que copio más abajo no pude evitar acordarme de un familiar mío, fanático católico él, que montaba en cólera cada vez que escuchaba hablar de conquistar el cosmos, de que el hombre llegaría a la Luna, de que allí no había agua, de que había muchos más planetas que los que entonces creía él que componían nuestro Sistema Solar, etc. Y en medio de su cólera terminaba siempre recitando airado esta cuarteta, atribuida a Quevedo:

El mentir por las estrellas
es un seguro mentir
porque ninguno ha de ir
a preguntárselo a ellas.

Su terquedad y ofuscación en este tema del cosmos era tal que ya su yerno —ambos vivían en la misma casa— no la soportaba, y por eso fue que cuando el día 4 de octubre de 1957 apareció en la prensa matutina la noticia de que los rusos habían puesto en órbita el Sputnik 1, tanto el yerno como yo, aunque estábamos en lugares distantes, tuvimos la misma idea y salimos disparados hacia la casa del pariente en cuestión, a la que llegamos al mismo tiempo, y le hicimos leer la noticia que ocupaba toda la primera página del diario en el que él más confiaba.

El hombre cayó en un estado de mutismo y depresión tal que hubo que recurrir al médico. Nunca más tocó el tema de que el cosmos era dominio exclusivo de Dios o, mejor dicho, de su dios, un dios de vía estrecha, rencoroso y vengativo que, por lo visto, vive en la mente de todos los fanáticos religiosos, tal vez la especie más peligrosa que hay en el planeta, o hasta en el cosmos.

***

05-10-12

El Sputnik 1, lanzado el 4 de octubre de 1957 por la Unión Soviética, fue el primer satélite artificial de la historia.

Se trataba de una esfera de aluminio de 58 centímetros de diámetro que tenía instrumentos para la medición de la temperatura y densidad. A lo largo de su órbita recogió datos acerca de la concentración de electrones en la ionosfera.

Estaba equipado con dos transmisores de radio que permitieron que su señal fuera la primera captada en nuestro planeta de un objeto del espacio exterior.

Siguiendo una órbita elíptica, el satélite tardaba 96,2 minutos en dar la vuelta a la Tierra.

El primero

Éste fue el primero de varios satélites lanzados por la Unión Soviética durante su programa Sputnik, la mayoría de ellos con éxito.

Le siguió el Sputnik 2, como el segundo satélite en órbita y también el primero en llevar a un animal a bordo, una perra llamada Laika.

El primer fracaso lo sufrió el Sputnik 3.

Fuente: Yahoo Noticias

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (XI)

Tras de largo padecer,
un joven agonizaba,
y acompañándole estaba
sólo una débil mujer,
que la esencia del querer
en su rostro reflejaba.
Era la madre que oraba
por la vida de aquel ser.

Murió el hijo y, ¡oh, dolor!,
entonces ella impaciente,
por el grado de su amor,
rayó en locura y, demente,
dio por frases angustiadas,
¡fuertísimas carcajadas!