Nuestra eterna visitante, la brisa, y el sol naciente tras ella cuando aún pueden verse algunas estrellas en nuestro cielo, casi siempre límpido.
Cortesía de Roberto González Rodríguez
Capítulo que recoge artículos de mi cosecha, de otros, siempre que sean relativos al terruño, y de secciones selectas.
Nuestra eterna visitante, la brisa, y el sol naciente tras ella cuando aún pueden verse algunas estrellas en nuestro cielo, casi siempre límpido.
Cortesía de Roberto González Rodríguez
04-12-12
Carlos M. Padrón
Lo que copio al final comenzó porque en el artículo Ínclitos dislates ubérrimos, don Amando de Miguel escribió esto:
«Gabriel Ter-Sakarian comenta mi asombro ante la expresión, tan oída, de «yo soy de los que creo». Me propone esta otra que también se repite: «Yo soy un hombre que a mí me gusta hacer las cosas bien». Es claro que ambas son retorcidas. Lo correcto sería decir «yo soy de los que creen» o «yo soy un hombre de los que les gusta»».
A lo cual, ese mismo día le escribí contestándole así:
«No estoy de acuerdo con que «Lo correcto sería decir ‘yo soy un hombre de los que les gusta’. En mis tiempos de estudiante, la expresión correcta era —no sé si han cambiado las reglas— «Yo soy un hombre de los que gustan de…», o «Yo soy un hombre de ésos a los que [o a quienes] les gusta….»».
Hoy, en su artículo La Gramática apasionada y polémica, dice don Amando:
«Carlos M. Padrón me critica, con razón, mi frase » Yo soy un hombre de los que les gusta…». La verdad es que no suena bien. Don Carlos propone una versión más larga y certera: «Yo soy un hombre de esos a los que les gusta…». Lo mejor será evitar ese circunloquio de que uno es parte de ese conjunto que piensa o actúa de una u otra forma. Más fácil es decir «A mí me gusta…»».
03/12/2012
Carlos M. Padrón
Mejor no comento nada; lo dejo a discreción del lector.
Sin embargo, AQUÍ puede escucharse algo interesante al respecto, que me llegó por cortesía de Leonardo Masina.
Por si acaso ahí no pudiera escucharse, lo he guardado AQUÍ como mp3 y hay que bajarlo para escucharlo. Para ello, clicar después en Download (Descargar).
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03/12/2012
El último libro de la trilogía escrita por Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret, «La infancia de Jesús», sigue descubriendo aspectos poco conocidos.
El primer revuelo surgió cuando se desveló el pasaje del libro que recuerda que en el Portal de Belén no había ni buey ni mula, ya que no aparecen en el Evangelio. En el libro destaca también un pasaje que afecta al momento del Nacimiento: los Reyes Magos pudieron haber sido andaluces.
El Pontífice asegura en su obra que sus majestades no venían de Oriente, como se ha creído tradicionalmente, sino de Tartessos, una zona que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla.
«Así como la tradición de la Iglesia ha leído con toda naturalidad el relato de la Navidad sobre el trasfondo de Isaías 1,3, y de este modo llegaron al pesebre el buey y el asno, así también ha leído la historia de los Magos a la luz del Salmo 72,10 e Isaías 60. Y, de esta manera, los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes, y con ellos han entrado en el pesebre los camellos y los dromedarios», relata Benedicto XVI
Y continúa: «La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (Tarsis, Tartessos en España), pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa».
Las revelaciones del Papa Benedicto XVI han convertido a su último libro «La infancia de Jesús» en uno de los más vendidos de no ficción en Italia, España y Portugal.
Fuente: ABC
01-12-12
Carlos M. Padrón
Entre los años 1949 a 1953 —y por motivos que nunca entendí bien, pues yo tenía entonces entre 10 y 14 años—, a mi casa natal, en El Paso, acudían por las noches de ciertas épocas del año, y preferiblemente de sábados o domingos, varios vecinos, la mayoría mujeres solas, pero algunas con sus maridos.
Todos ellos, con mis padres, mis dos hermanas y yo (mis hermanos estaban ya en Venezuela) nos sentábamos a la mesa del comedor, y, dependiendo de la cantidad de asistentes, se jugaba lotería o baraja (Brisca o Ronda).
En la mesa del comedor, en el sentido de las agujas del reloj: 1, Victoria Pérez Martín, mi madre; 2, Tomás Padrón Sosa, mi padre, siempre en su puesto en la cabecera de la mesa; 3, María del Carmen Padrón, mi hermana menor; 4, María Celia Padrón, mi hermana mayor; 5, Antonio Martín Pérez, el llamado Toto Castillo; 6, Carlos M. Padrón; 7, Elsa Armas, la mujer de mi hermano Raúl que fue quien tomó la foto.
Se me ocurre que el motivo por el cual fue escogida para eso nuestra casa y no otra era porque estaba equidistante de las casas de esos vecinos que a la nuestra venían.
Pero volvamos al objeto de las reuniones.
Cuando la lotería o la baraja aburrían, o el número de asistentes no era el adecuado para los requerimientos del juego, inventaban que se leyera de nuevo alguna de las novelas que en casa había, novelas que ya conocían todos los habituales a esas reuniones pero que —por masoquismo, en mi opinión— las mujeres querían volver a escucharlas de nuevo.
De las tales novelas recuerdo, tal vez porque fueron los más leídos, sólo tres títulos y algo de sus temas:
Genoveva de Brabante. Según supe años después, era una versión novelada y bastante alejada de la leyenda que sobre el caso se hizo popular. En esa versión novelada, cuando una joven, soltera y aristócrata, aparece embarazada, el padre la echa de la casa, ella se refugia en un bosque y allí tiene a su hijo al que cría entre animales.
Que Dios se lo pague. Un padre cae en desgracia y termina como pordiosero. En cambio, un hijo suyo alcanza una buena posición económica, y el padre toca varias veces a la puerta del hijo para pedir limosna. El hijo no sabe que el pordiosero es su padre.
La isla misteriosa (o algo así). No recuerdo el nombre de la isla, o el adjetivo que le pusieron, aunque era la única de las novelas que me gustaba, pues trataba de las aventuras vividas por los pasajeros de un avión que cayó en una isla perdida en el océano y habitada sólo por extraños animales y peligrosas tribus indígenas.
Cuando en esa tertulia vecinal no estaba mi primo Antonio Martín Pérez —más conocido por Toto Castillo, por lo mismo que al tío Pedro lo llamaban Pedro Castillo—, la lectura, tal vez por aburrida, duraba poco.
Pero cuando se presentaba Toto, se dejaba de lado la baraja o la lotería y se le pedía a él que procediera a leer la novela que se escogiera por votación.
(Antonio Martín Pérez, Toto Castillo)
Toto, de carácter colérico y altamente emotivo, vivía intensamente lo que leía.
Imitaba la voz masculina o femenina, daba a los diálogos la entonación adecuada, respetaba muy bien las pausas, en especial para generar suspense, y hasta, cuando los diálogos lo justificaban, soltaba sobre la mesa un puñetazo que hacía saltar del susto a los más de los asistentes.
La emoción que ponía al leer, y la índole melodramática del argumento de aquellos culebrones, hacían que, a poco de comenzar Toto su «recital» —pues parecía más eso que una simple lectura—, todas las mujeres estuvieran llorando a moco tendido y, como no podía faltar, soltando, y casi siempre gritando, todo tipo de comentarios en favor o en contra de lo que hacían o decían los personajes de las novelas.
Y así era frecuente escuchar, dicho con toda la emoción y el énfasis posible, y con lágrimas en los ojos:
—¡Cuadro! ¡Que sólo eres un cuadro, un trafallo! Ya sabía yo que ése la haría tarde o temprano.
—¿¡Y eso es un padre!? ¡Buena clase de padre! ¡Guárdame un cachorro!
—¡Ay, pobre muchacha! ¡Qué será de ella!
—¡Todos los machos son iguales! ¡Sinvergüenza! ¿Es que no tienen corazón?
—¡Bien hecho, bien hecho y bien hecho! ¡Cuánto me alegro!
—¡Lee eso otra vez, Toto!
Sabiendo que Avelina, una de las infaltables a esas tertulias, detestaba a los «machos», que era así como ella llamaba a los hombres, no faltaba alguno que, para atizar el fuego, le decía:
—¿Ves, Avelina, como sí hay machos buenos?
—¿¡Buenos!? —exclamaba ella—, ¡todos son unos trapamejas y zurriagos!
Esas constantes expresiones, coreadas por las demás mujeres mientras los hombres intercambiaban miradas y sonrisas burlonas, no gustaban a Toto porque «le cortaban la nota», o sea, rompían el hilo de su lectura, pues le obligaban a interrumpirla hasta que «el gallinero» callara.
Era en esos momentos cuando todos temían que apareciera su carácter colérico, botara el libro y abandonara la tertulia. Pero no, supo siempre controlarse porque, supongo, a su ego le gustaba la aprobación que, de forma evidente, daba la audiencia a su forma de leer.
En realidad, y mirando en retrospectiva, dudo que entonces ni siquiera Hollywood contara con los recursos necesarios para recrear el realismo que nosotros vivíamos cuando, por ejemplo, estando reunidos en una fría noche de invierno, escuchábamos cómo la copiosa lluvia golpeaba sin cesar sobre el tejado, sentíamos sobre nuestra cabezas el ensordecedor ruido de los truenos, quedábamos casi cegados por la luz que de los relámpagos entraba por la ventana, oíamos el aullar del viento y los ruidos que éste arrancaba a ventanas y puertas al sacudirlas inclemente….
Y, en medio de los elementos así desatados, Toto, tal vez inspirado por ellos, alzaba su voz muchos decibeles para que los truenos y los gimoteos de las mujeres no la ahogaran, y, con el mayor dramatismo de que era capaz, leía la descripción de cómo una pobre doncella rechazada por su familia, paría sola en una cruda noche de invierno refugiada en la oscuridad de una cueva perdida en el bosque, expuesta al ataque de fieras, y teniendo de fondo la furia de los mismos elementos que a nosotros nos asustaban en aquel preciso momento.
En aquel medio, más realismo era entonces imposible.
No sé cuántas veces escuché leer esas novelas, y no sé cuantas veces, viendo tanto llanto, mi frágil entereza de niño fallaba y, para que no me vieran llorar, iba a refugiarme en mi cuarto. Y las veces que hice eso estando aún bajo los traumáticos efectos de ese realismo, me costaba conciliar el sueño.
Cuando un par de años después pensé entusiasmado que, por simple aburrimiento, ya no habría más lecturas de culebrones, nos cayó el mayor de ellos.
En el verano de 1951 llegó a El Paso, procedente de Venezuela, mi hermano Raúl (q.e.p.d.) con su mujer embarazada, y con el deliberado propósito de que la criatura naciera en El Paso.
Contó mi hermano que en Caracas estaba haciendo furor una novela radiofónica titulada «El derecho de nacer», del autor cubano Félix B. Caignet, novela que tenía la virtud de detener la vida en la ciudad cuando en la radio comenzaba su transmisión, pues nadie quería perderse el capítulo del día.
Comoquiera que otros pasenses venidos también de Venezuela contaron lo mismo —en esa época, la mitad de la población pasense masculina y en edad de trabajar, estaba en Venezuela—, el interés que los contertulios que se reunían en mi casa desarrollaron por «El derecho de nacer» fue tanto que mi hermano prometió que en cuanto llegara de vuelta a Caracas comenzaría a reunir los capítulos de esa novela, que a la sazón se vendían impresos, y nos los mandaría apenas tuviera oportunidad.
Y, por suerte para unos y por desgracia para otros, como yo, cumplió su promesa.
La primera remesa, de unos 10 capítulos, llegó a finales de 1952, y la noticia de su llegada se propagó por todo el vecindario.
Enseguida los vecinos hicieron con mi madre los arreglos necesarios para celebrar una reunión de lectura, a la cual, por supuesto, invitaron a Toto.
Desde el primer capítulo, todos quedaron enganchados, el interés se propagó y, en consecuencia, a las siguientes reuniones vinieron vecinos que nunca antes había venido a sesiones de ese tipo y, por consideración a ellos, volvían a leerse los capítulos que esos vecinos no habían escuchado.
Al temperamental Toto le molestaron esas repeticiones, y alguien decidió que, como Carlitos —o sea, yo— tenía ya 13 años y estudios hechos, era el indicado como lector sustituto.
Yo, que me había estado temiendo eso, desde tiempo atrás había tomado buena nota del «arte» del primo Toto, y, salvo la imitación de voces según sexo y los puñetazos en la mesa, aprendí a declamar casi tan bien como él,… y ésa fue mi desgracia, pues entonces Toto, tal vez herido en su amor propio, se hacía el remolón para volver a las reuniones, aunque con eso se privara de seguirle el hilo a la novela.
Al contrario que a él, me gustaban las pausas que me veía obligado a hacer a causa de las emotivas expresiones de las damas asistentes que, en el caso de esta novela, eran de este corte:
—¡Yo no paso a creer que don Rafael bote a María Elena de la casa!
—¿Y ustedes creen que la pobre María Dolores pueda criar sola a esa criatura? ¡Ay, Dios mío, qué vida tan triste le espera a Albertico!
—¡Ese Jorge Luis Armenteros es un zurriago! ¿¡Cómo es posible que haya engañado a esa pobre niña!?
Para mi sorpresa, el tema de la novela era ya del dominio de todo el pueblo y, también para mi sorpresa, en el mayor bar que allí había escuché un día cómo varios hombres discutían si podía decirse que el tal Jorge Luis había engañado a María Elena o, por el contrario, ella había decidido dejarse «engañar».
Eso me impactó tanto que, por años y llevado por mi curiosidad psicosocial, me dediqué a investigar al respecto y concluí que, en casos de mujeres ya adultas, de engaño, nada.
Al llegar al punto en que Don Rafael perdió la voz, aquello fue el paroxismo. Las expresiones de satisfacción y los deseos de venganza y retaliación no cesaban, y creo que fue éste el punto de mayor audiencia de la lectura de la novela que, si mal no recuerdo, mi madre la prestó a otras personas en cuyas casas se celebraron reuniones de lectura como en la nuestra.
Llegó un momento en que ya no sabía yo qué inventar para que no me llamaran a leer. El pretexto de los estudios se me agotó porque yo comenzaba a estudiar como a las 6 de la tarde, luego de salir de la academia, y las lecturas comenzaban entre 9 y 10 de la noche, y a esa hora casi se me obligaba a dejar los estudios aduciendo que con 3 horas seguidas era más que suficiente.
Pero cuando cumplí los 14, mi padre, que se dio cuenta de que yo tenía más interés, y también necesidad, de ocuparme del cine, de las muchachas y de los bailes, que de leer culebrones, se las arregló para dejar que me escapara diciendo que iba al cine o al baile, y así pude perder de vista «El derecho de nacer».
Lo último que de esa novela supe fue una de las varias películas que de ella hicieron y que vi, un par de años más tarde, en el hace tiempo desaparecido Cine La Paz, de Santa Cruz de Tenerife.
Lo que nunca he sabido, tal vez porque nunca he preguntado, es dónde fueron a parar los muchos folletos de «El derecho de nacer» que mi hermano mandó desde Venezuela.
01-12-12
Carlos M. Padrón
Sé que muchos de los que lean esto creerán que es mentira, que nunca existieron normas tan dictatoriales, obsesivas y ridículas.
Pero sé bien que existieron y que a los de mi generación, y a los de varias generaciones anteriores, nos jorobaron la vida.
Y uno que, en mayor o menor grado, sufrió todo esto, ya no se pregunta nada sino que maldice a quienes con estas prácticas arruinaron tantas vidas y torcieron tantas conductas.
Está claro que la inmoralidad sólo existe en la mente de inmorales como los que redactaron, aprobaron e impusieron estas normas.
Espero que quienes eso hicieron estén en un lugar en que, con las manos atadas, se les obligue a leer libros eróticos, a ver películas porno, y parejas bailando lambada y teniendo sexo explícito y variado.
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30-11-12
Escándalo público
Durante el régimen de Franco, la estrecha alianza entre Iglesia y Estado animó a los moralistas católicos a regular toda actividad que pudiera despertar las pasiones prohibidas: la exhibición del cuerpo en playas y piscinas, las peligrosas excursiones campestres, los bailes con demasiado contacto físico, y los espectáculos y escritos capaces de despertar la concupiscencia.
Hoy pueden chocarnos las prescripciones que siguen, pero en ellas está el origen de muchos de los sentimientos de vergüenza que aún nos invaden.
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Playas y piscinas
El baño al aire libre en playas o piscinas es altamente higiénico y saludable, pero con pretexto de él se cometen gravísimos escándalos.
Lo ideal sería la separación absoluta de sexos, como se ha establecido ya en algunas playas beneméritas y en muchas piscinas públicas. Pero, como es muy difícil que se generalice esta sana costumbre, he aquí las normas a que han de atenerse las personas de buena conciencia que no quieran cargar con la grave responsabilidad del pecado de escándalo
Pinturas y estatuas
Son reos de grave escándalo los que las pintan o esculpen, los que las exhiben al público en oficinas, escaparates, jardines, cines, etc., o las venden indistintamente a cualquiera, aunque sea so pretexto de que son obras de arte. En los museos deben colocarse en salas aparte, con acceso restringido a sólo los profesionales o técnicos artistas.
Sin llegar a este extremo de peligrosidad, son también más o menos escandalosas las pinturas y estatuas que, por su desnudez parcial o actitud provocativa, son aptas para excitar las pasiones humanas.
Teatros y espectáculos en general
Los espectáculos, en general, no son malos de suyo, e incluso podrían ser altamente educadores del pueblo, como lo fueron en otros tiempos a través, por ejemplo, de los famosos autos sacramentales de nuestro siglo de oro. Pero, por desgracia, son hoy uno de los principales focos de corrupción de las almas y azuzamiento de las pasiones del pueblo. Resumimos en unos principios fundamentales esta amplísima materia:
Primero
Son gravemente escandalosos los espectáculos en que se representan cosas notablemente obscenas, o en los que aparecen personas medio desnudas, o se dicen cosas altamente provocativas. chistes o coplas indecentes, etc., o se ridiculizan las buenas costumbres, o se preconiza el vicio o la inmoralidad.
Tales son la mayor parte de las llamadas revistas, muchos espectáculos de variedades, las películas u obras teatrales calificadas de gravemente peligrosas por la censura eclesiástica (con el número 4, y con frecuencia con el 3 R), muchas emisiones de radio y televisión y otras cosas semejantes.
Cometen gravísimo pecado de escándalo los compositores de la letra y música, las empresas que los representan en sus salones, los actores que actúan en ellos y los que contribuyen con su dinero y aplauso a sostener esos espectáculos. y pecan gravemente los que asisten a ellos a sabiendas de su inmoralidad o peligrosidad. Si animan a otros a hacer lo mismo, son reos de grave escándalo.
Segundo
En otro aspecto, cometen gravísimo pecado de escándalo el autor, compositor, empresario, actores y colaboradores de una representación en la que se impugna o ridiculiza la religión, o la fe, o las costumbres cristianas. Pecan gravemente los que asistan a ella, aun descontando el peligro propio y toda aprobación de lo irreligioso en cuanto tal.
Tercero
Hay muchos espectáculos (deportes, toros, etc.) que en sí nada tienen de inmoral, pero que, entregándose a ellos con demasiada vehemencia, pueden excitar las pasiones populares, provocar odios y enemistades terribles entre los partidarios de los clubes o equipos rivales, y otros inconvenientes por el estilo.
Cometen pecado de escándalo los que fomentan esos odios o rivalidades, insultan públicamente a los contrarios o faltan gravemente a la debida compostura y educación.
Corolario
.Los autores, compositores, empresarios y artistas católicos que se esfuerzan en moralizar los espectáculos (teatro, cine, televisión, etc.) a base de obras verdaderamente artísticas y educadoras, realizan una obra de altísimo apostolado, cada vez más urgente y necesario en los tiempos actuales.
Es una especie de predicaci6n, con frecuencia muchísimo más eficaz que la de nuestros templos, por su mayor amplitud y por la clase de público sobre el que recae. No cabe duda de que los que trabajan en moralizar los espectáculos con el fin de reconquistar para Cristo, a través de ellos, a las masas alejadas de la Iglesia, son beneméritos de la religión y de la patria, y alcanzarán de Dios una espléndida recompensa.
Bailes
El baile o la danza se ha practicado en todos los pueblos y razas desde la más remota antigüedad, y en muchas de sus formas populares o artísticas nada tiene de inmoral. Sin embargo, tal como suele bailarse hoy resulta en extremo peligroso, y muchas veces un verdadero semillero de pecados y escándalos.
He aquí las normas principales de moralidad en tomo a ellos.
Primera
EN GENERAL deben desaconsejarse los bailes modernos a base de danzar abrazados, por los grandes peligros que encierran, sobre todo para los jóvenes de uno y otro sexo. Pero podrían tolerarse alguna vez si se reunieran las siguientes cuatro condiciones, bastante difíciles en la práctica:
No negamos que, aunque difíciles, estas condiciones son perfectamente posibles; en cuyo caso, sin aconsejarlos positivamente, no podrían condenarse esos bailes en nombre de la moral cristiana.
Una excesiva rigidez de criterio en este punto hará mucho más daño que provecho; pues serán poquísimos los que renunciarán en absoluto al baile, y cabe el peligro de deformar su conciencia, haciéndoles creer que pecan gravemente, o de alejarles por completo de los sacramentos.
Segunda
CADA PERSONA EN PARTICULAR debe examinar si para ella constituye el baile una ocasión próxima de pecado; en cuyo caso debe renunciar en absoluto a él, y no podría ser absuelto si no estuviera dispuesto a ello. En la práctica se conocerá que constituye ocasión próxima cuando la mayor parte de las veces que baila suele pecar, al menos con el pensamiento o el deseo.
Si el peligro fuera remoto (v.gr., porque nunca, o muy raras veces, suele pecar), podría bailar —guardando las condiciones ya explicadas— con alguna justa causa, como sería, v.gr., por evitar disgustos familiares, encontrar o conservar un buen partido para el matrimonio, o divertirse un rato honestamente.
Pero tome toda clase de precauciones y no olvide nunca que tiene que procurar evitar, por todos los medios a su alcance, no sólo el peligro o pecado propio, sino también el de la propia pareja.
Tercera
LAS AUTORIDADES tienen obligación grave de no permitir que se introduzcan bailes públicos donde no hay costumbre de ellos, o vigilar por medio de los agentes a sus órdenes, o por otras personas responsables, la forma en que se desarrollan los ya existentes que no les sea posible evitar, procediendo sin contemplaciones a la clausura y prohibición de los mismos cuando se produzca alguna extralimitación, porque entonces les obliga y ampara la ley divina y humana.
Libros, revistas y periódicos
En general, se consideran malos o escandalosos los libros, novelas, revistas o periódicos contrarios a la fe y a las buenas costumbres. Su composición, edición, venta, compra, lectura o mera retención están, o pueden estar, prohibidas por derecho natural a causa del peligro próximo de pecar, del escándalo y de la cooperación. En otro lugar hemos expuesto las leyes de la Iglesia con relación a los libros prohibidos.
El peligro próximo de perversión o de pecado está en relación directa:
Teniendo en cuenta estos principios, hay que llegar a las siguientes conclusiones:
Fuente: Taringa
Antonio Royo Marín. Teología Moral para seglares BAC (1961)
26-11-12
Carlos M. Padrón
Lo que cuenta el artículo que copio más abajo no me ha sorprendido mucho, pues, desde hace años, viene circulando la especie de que la BBC está infiltrada por el IRA.
Por mi parte, sólo he usado de ella la página, en español, BBC Mundo, y terminé dejándola de lado porque, en un alto porcentaje, los artículos sobre descubrimientos, en especial los relativos a salud, terminaban diciendo «Hacen falta más estudios». Y gran parte de los otros tenían el toque cursi de los de Selecciones del Readers’s Digest de los años ’50s.
Quienes en BBC Mundo hacen las traducciones al español deberían estudiar antes algo más de gramática, y quienes controlan las suscripciones deberían ser un poco más considerados, pues cuando aún no había yo descubierto en BBC Mundo las para mí fallas ya dichas, me suscribí a su resumen diario de titulares.
Luego, cuando descubrí las tales fallas, pedí que me dieran de baja, y lo hicieron al cabo de una semana. Pero ahora, sin aviso ni protesto, han vuelto a enviarme ese resumen, y a mis reiteradas peticiones de baja han hecho caso omiso.
Sí debo reconocer la buena calidad de las series para TV que la BBC ha producido años ha.
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24-11-12
La niebla de Londres, el atraco a un tren y el discurso de un político conservador de la época protagonizaron, en un boletín de noticias del 14 de noviembre de 1922, el modesto estreno de la BBC como un servicio público que acabaría tornándose en referente mundial.
Desde aquella primera emisión radiofónica —accesible entonces a los apenas dos millares de hogares con transistor— hasta su conversión en un gigante audiovisual con una audiencia global de casi 300 millones de personas, los británicos han mantenido una fidelidad inquebrantable a una de sus grandes instituciones, apodada cariñosamente “la tiíta” (Auntie).
Todo un signo de identidad, comparable a la monarquía o el té de las cinco, cuya calidad, rigor, creatividad y férrea independencia del poder político les ha compensado el pago de un canon anual para mantenerla a lo largo de nueve décadas.
La British Broadcasting Corporation (BBC) acaba de soplar las velas de ese aniversario, pero muy lejos, sin embargo, de la fanfarria que sugeriría ese prestigioso legado, pues lo ha hecho sumida en la crisis más grave de toda su historia, y capeando los recientes escándalos que han puesto en entredicho su gestión, buen juicio, e incluso el propio modelo de radiotelevisión pública.
La corporación siempre ha tenido enemigos entre los grupos privados que compiten por el mismo mercado, y ciertos sectores que la consideran un bastión progresista, pero nunca hasta ahora había afrontado la pérdida de confianza del público.
“Recuperar la credibilidad es indispensable para nuestra supervivencia”, ha admitido el propio presidente del consejo que gobierna el ente, Chris Patten, a la hora de responder sobre el cuestionado papel de la BBC en un doble frente que viene acaparando titulares este otoño: el encubrimiento de las actividades sexuales ilícitas de uno de sus presentadores legendarios —el ya fallecido Jimmy Saville—, y la emisión de un programa en el que se acusó erróneamente de pedofilia a un antiguo político conservador.
Por primera vez, desde que la consultora YouGov mide la adhesión de los británicos a sus principales instituciones, quienes desconfían de la BBC (47%) ya superan a los que creen que sus periodistas “dicen la verdad” (44%).
Aunque la encuesta sigue situando la valoración de la radiotelevisión pública por encima de los restantes medios, tanto audiovisuales como escritos, y fue realizada “en caliente” tras la dimisión, el 10 de noviembre, de su director general, George Entwistle, la piedra angular de la credibilidad aparece hoy tambaleante.
El público que sufraga y disfruta de la oferta informativa y de entretenimiento de la BBC, de sus documentales, programas culturales y series multipremiadas, ha acogido con aprensión las revelaciones de que Saville abusó de centenares de menores a lo largo de los años, a la par que presentaba, entre otros, emisiones infantiles.
El rigor y transparencia de la televisión también se han visto comprometidos. Considerado hasta ahora un modelo de investigación periodística, el mismo programa Newsnight, que el pasado diciembre canceló una emisión sobre las oscuras actividades del personaje, ha tenido que volver a pedir disculpas a principios de este mes por implicar (sin citarlo por el nombre) al extesorero tory, lord McAlpine, en el abuso de niños en un hospicio de Gales.
En el primer caso se aplicó la autocensura, para no empañar la imagen de quien fuera una de las figuras más reconocibles del medio. En el segundo, el hoy dimisionario Entwistle admitió que desconocía el contenido del programa, a pesar de ser el máximo responsable de la línea editorial de la BBC, abundando en la noción de descontrol en el ente.
Las 450.000 libras (556.000 euros) que percibirá como indemnización por tan sólo 54 días en el cargo han atizado, además, la recurrente polémica sobre las remuneraciones exorbitantes de los directivos y presentadores estelares del medio público.
Demasiado cara, demasiado grande, demasiado burocratizada, es el retrato que han venido presentando invariablemente los adversarios de la BBC, pero que empieza a tener verdadero calado.
Los analistas de los medios —y, en primer lugar, los propios responsables de un gigante con 22.800 trabajadores y 3.900 millones de libras de presupuesto anual— subrayan la urgencia de una profunda reestructuración.
Pero si en estos tiempos precarios las reformas suelen ser sinónimo de recortes, su plantilla ya ha venido encajando en los años recientes una merma de efectivos que en 2017 habrá supuesto un 20% del total.
El gobierno conservador de David Cameron ha congelado durante seis años la cuantía de la cuota que pagan los hogares con televisor (145,5 libras), lo que ha forzado otras medidas de austeridad, como el desplazamiento de trabajadores a Manchester, y el cierre del edificio, en forma de rosquilla, que albergaba sus estudios históricos de la capital.
Reputados periodistas de la casa, como Jeremy Paxman (uno de los presentadores de Newsnight) o Jonathan Dimbleby, identifican los recientes escándalos y el general deterioro de la calidad, con ese tijeretazo que se ha cebado más en la nómina de periodistas que en la de los gestores.
“En la BBC tenemos más dirigentes que el Partido Comunista chino”, suele bromear Patten sobre el voluminoso entramado de jefes y directivos que hoy precisa de “una revisión estructural radical”.
La labor va a recaer en Tony Hall, cuyo nombramiento esta semana como nuevo director general ha sido muy bien recibido: se trata de un personaje fichado fuera de la BBC (hasta ahora era director ejecutivo de la Royal Opera House), pero que conoce bien sus entresijos porque fue periodista de su plantilla durante 28 años y dirigió el servicio de noticias.
La naturaleza de los parabienes que desde todo el espectro político se han dedicado a la designación de lord Hall da la medida de los retos que le esperan: el Gobierno considera esencial “que restaure la confianza del público”, mientras la oposición laborista reclama “el retorno de la estabilidad en estos tiempos difíciles para la BBC”.
Un indisimulado sabor a venganza revestía, en cambio, la misiva lanzada el pasado domingo en su cuenta de Twitter por el magnate de las comunicaciones, Rupert Murdoch, él mismo acuciado por el escándalo de las escuchas ilegales en algunos periódicos de su propiedad: “El desastre de la BBC procura a Cameron una oportunidad de oro para reorganizar apropiadamente la gran emisora pública”, escribió el autoproclamado enemigo número uno de la corporación.
En otras palabras, reducir el tamaño y papel de la radiotelevisión pública en un mercado definido por la oferta de multicanales y plataformas de pago, como la poderosa BSkyB que controla el empresario de origen australiano.
Los medios privados y sus intereses comerciales están aprovechando la frágil posición de la BBC para redundar en las críticas contra la “competencia desleal” de un ente público que se mide con ellos en la batalla por la audiencia, y sin los molestos cortes publicitarios.
“La BBC es una parte absolutamente esencial del Reino Unido que tiene además un impacto increíble en el resto del mundo”, ha declarado un lord Hall empleado en poner la casa en orden para recuperar la confianza del público y reivindicar que la solidez de la radiotelevisión pública británica merece todavía una presencia destacada ya bien entrado el siglo XXI.
En plena era tecnológica, el desafío pasa por demostrar que la “tiíta” no se ha vuelto demasiado anquilosada y obsoleta.
Un gigante público
Fuente: El País
25-11-12
Carlos M. Padrón
Lo que copio al final es el extracto de una entrevista hecha a Arturo Pérez-Reverte con motivo del lanzamiento de su última novela, ‘El tango de la Guardia Vieja’.
Aunque en esta entrevista hay varios temas interesante —como el machismo, el protagonismo social de la mujer, el sexo, la vejez, etc.—, me he concentrado en lo que se refiere a Europa y a España.
Estoy de acuerdo con Pérez-Reverte en que, lamentablemente, Europa es una parodia que no va por buen camino, según demuestran los hechos y la crítica situación de la UE.
Y más de acuerdo estoy aún en que nadie que lea historia de España puede hacerse ilusiones respecto a ese país. Para muestra, basta ver este corto animado que refleja el para mí más vergonzoso fracaso que haya tenido un país del mundo occidental —o tal vez de todo el mundo—, fracaso que, según el tal corto, continuará con la pérdida de otras partes del actual territorio peninsular, que, tal vez por pequeñas, no incluye a las Canarias, aunque éstas parecen ir por ese camino ya que están, desde hace tiempo, en la mira de Marruecos.
Los motivos de la pérdida de este imperio en su parte americana son peores aún si se tiene en cuenta que las que fueron colonias del también gran imperio británico siguen en buenas términos con el Reino Unido, y hasta se enorgullecen de haber sido parte de él, pero no así las excolonias españolas que, según historiadores, no las perdió España porque ellas quisieran emanciparse sino porque se cansaron del continuo robo de los españoles nombrados para gobernarlas.
Una vez me dijo un amigo catalán que si el rey de España hubiera sabido gobernar, habría encarcelado o fusilado, por ladrones y malos administradores, a esos gobernantes,… pero que el rey también era un gobernante español.
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Extracto de la entrevista a Arturo Pérez-Reverte
Vivir es estar sometido a constante traición, y no sólo por los gobernantes y los políticos, pues la vida misma te traiciona. Y los seres humanos, no te digo, y más en una situación como la de ahora, en que esta Europa, que era referente moral de Occidente, está en manos de manos de payasos analfabetos en Bruselas. El mundo es una continua traición, y el único analgésico es la cultura.
Ya no está esa Europa de antes, la que, si bien era una Europa injusta y clasista, tenía formas. Se ha perdido lo bueno y lo malo. Ésta es la Europa de los berlusconis.
Lo que ha pasado es una cuestión de cultura. Estamos dejando de ser cultos, de usar la historia como maestra. Ignoramos que todo ha ocurrido ya, que las respuestas están en Suetonio, Jenofonte, Sócrates,…
No sabemos dónde consolarnos o buscar vías de escape, porque las hemos borrado de nosotros mismos, de los planes de estudio, de nuestros hijos; lo único que consuela en momentos de desgracia es un libro como símbolo. Al privarnos de eso, nos hemos convertido en huérfanos indefensos: nos faltan los mecanismos culturales que antes nos consolaban.
Europa siempre estuvo en manos de los ricos, pero antes los ricos generaban cultura. Un rico, aunque fuera analfabeto, se creía en la obligación social de parecer culto; fundaba bibliotecas y hacía a sus hijos cultos. Hoy el rico no siente esa necesidad porque todo vale, y alardea de su vulgaridad y su incultura,… y, aún así, es ejemplo social. Esa parte positiva del rico como mecenas ha desaparecido, y ahora estamos en manos de ricos analfabetos.
Nadie que lea historia de España puede hacerse ilusiones respecto a nuestro país, pues leer historia siendo español produce amargura. Esa falta de respeto hacia nosotros es histórica; esa vileza inquisitorial, basada en la envidia y en la mala fe, nos sigue marcado.
Los españoles somos especialistas en suicidarnos históricamente. Cada vez que tenemos una oportunidad, con una monarquía o república nueva, nos la cargamos sistemáticamente. Eso me hace ser profundamente pesimista.
Fuente: Periodista Digital
22-11-12
Carlos M. Padrón
Detalles tan «nimios» como el denunciado en el artículo que copio más abajo son los que hacen pensar que la UE no tiene futuro.
Ese mosaico de países de diferentes tamaños pero con siglos de vida individual, con idiomas, tradiciones, religiones, etc. diferentes, y hasta con intereses diferentes económicos y políticos, no podrán «bailar» juntos; no al menos de la forma en que se creí y esperaba que lo hicieran.
Como comentario al artículo Cinco razones por las que Europa se resquebraja escribí esto:
El 13-11-2010, en respuesta a comentarios dije algo que para el calibre de este artículo resulta tonto, pero que es cierto:
“… durante los años (1993 a 1996) que residí en España, visitando por motivos de trabajo la mayoría de los entonces países miembros de la UE, llegué a la conclusión de que no tenía futuro una unión entre países que en conjunto usaban (y siguen usando) CINCO tipos diferentes de enchufes para electricidad, sin que se haya hecho nada para estandarizarlos”.
Y hace apenas unos días que supe que la UE había adoptado un único conector para los aparatos de imagen, sonido, televisores, etc., que en España lo llaman euroconector, lo cual me pareció un gran logro que podría abrir paso a un único enchufe eléctrico. Pero ante lo que sigue, se ha renovado mi escepticismo.
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2012-11-22
Javier Lozano
«Europa, vuelve a encontrarte; sé tú misma, descubre tus orígenes«.
Esta frase de Juan Pablo II, en Santiago de Compostela allá por 1982, tiene hoy más vigencia que nunca, ahora que los países europeos y sus instituciones no sólo se han olvidado de su pasado sino que además lo desprecian por motivos y argumentos de lo más diversos.
El último caso es muy clarificador por lo llamativo del suceso. Eslovaquia, país miembro de la zona euro, había preparado una moneda de dos euros para conmemorar un acontecimiento de carácter nacional, al igual que hacen todos los Estados. La moneda estaba acuñada con la imagen de San Cirilo y San Metodio, los llamados apóstoles eslavos.
Sin embargo, esto no ha gustado a la Comisión Europea y a algunos países. De hecho, la agencia AFP informa que éstos «han pedido a Eslovaquia eliminar algunos símbolos de la moneda para cumplir con el principio de neutralidad religiosa».
¿Cuáles son los elementos que han tenido que ser eliminados? La Comisión no quiere que estos dos santos, copatronos de Europa e historia de la civilización europea, incluyan la aureola en la moneda. Es decir, deben dejar de ser santos para que poder ser acuñados.
El motivo de que aparezcan estos dos santos no es casual. El próximo año este país celebrará por todo lo alto el jubileo por el 1150 aniversario de la llegada a la Gran Moravia de Cirilo y Metodio para difundir el cristianismo a los eslavos y que escenificaron el signo visible de la unión de toda la iglesia, oriente y occidente, tal y como informa Juanjo Romero en Infocatólica.
¿Vivimos en un estado de derecho?
La decisión de la Comisión Europea ya ha sido trasladada a la población eslovaca y la Conferencia Episcopal del país no ha tardado en calificar esta imposición como de «vergüenza». De este modo, han declarado que «en 1988, antes de la Revolución del Terciopelo, los fieles de Eslovaquia arriesgaron sus vidas, predicando la doctrina que habían predicado los dos santos. ¿Realmente vivimos en un estado de derecho o en un sistema totalitario que nos dicta qué atributos podemos utilizar?».
Del mismo modo, Jana Kovacova, portavoz del Banco Central de Eslovaquia ha indicado que «creemos que la moneda final será una combinación digna de un símbolo del Estado y un símbolo del cristianismo». Por ello, seguirá acuñándose la cruz doble, que aparece en el escudo del país.
Este importante jubileo llevaba años preparándose e incluso el Banco Central llevaba una década dedicado a este asunto mediante la convocatoria de concursos y encuestas hasta llegar al diseño final que está previsto que se acuñe en mayo de 2013.
Quiénes son Cirilo y Metodio
Cirilo y Metodio son algo más que dos santos. Son copatronos del continente, y son claves para entender el concepto de Europa.
Durante el siglo IX realizaron su labor misionera en Europa central, en la zona de Gran Moravia, que ahora comprende República Checa y Eslovaquia. Por ello, estos hermanos fueron denominados los «apóstoles de los eslavos» siendo precursores en los métodos misioneros.
De hecho, tienen el mérito de haber creado un alfabeto nuevo llamado «cirílico», ideado por San Cirilo, pudiendo ofrecer al mundo eslavo la traducción de la Biblia, del Misal y del Ritual litúrgico.
Este hecho tuvo otras importantes consecuencias puesto que produjo una unidad lingüística y cultural que, junto a otros santos, fue forjando la identidad europea.
18-11-12
Carlos M. Padrón
Hace varios días, a mis contactos habituales de internet les envié un e-mail pidiéndoles si sabían de expertos en el tratamiento contra dolores de espalda; dolores que NO eran de columna sino musculares porque, a diferencia de los que por años me han sobrevenido localizados en la parte lumbar de la columna, éste no, éste está a la derecha de esa parte.
Muchos de esos contactos contestaron enseguida, lo cual les agradezco, y mientras yo esperaba una respuesta que me diera los datos de algún fisioterapeuta que atendiera cerca de mi casa, comencé a usar antiinflamatorios, y cremas y parches de los que generan calor.
Todo eso aliviaba mi dolencia temporalmente, pero como ésta volvía se me ocurrió pensar que tal vez no era cierto lo de que el dolor no era causado por la columna, pues en 1974, la primera vez que ese dolor en la parte lumbar de la columna me afectó, visité quiroprácticos en Caracas y en Miami —el de Miami me hizo una radiografía, de casi un metro de largo, en la que se ve mi columna completa—, varios médicos que se decían especialistas en eso, y hasta en supuesto doctor, de origen holandés y de apellido Van der Hoven, que tenía fama de exitoso en la cura de esas dolencias.
Con éste me fue mal porque, después de que me pidió que me desnudara quedándome sólo en calzoncillos (interiores), y me tendiera boca abajo en una camilla, me dio masajes en toda la columna sin que eso aliviara en nada mi dolor, y su receta fue que llenara de agua la bañera, echara en ella un sobre de sal de higuera, y me metiera en en la bañera por media hora.
Ante la expresión de incredulidad, que él leyó muy bien en mi rosto, el tipo montó en cólera y me agredió, verbal y gestualmente, agitando cerca de mi cara sus manazas, que más bien parecían garras de dinosaurio, gritando que yo era de ésos sabelotodo ignorantes que no creía en sus soluciones, y pidiéndome que me fuera y no volviera más.
Nunca pensé que uno se sintiera tan indefenso por estar cubierto sólo con calzoncillos, pero así me sentí yo hasta que, tan rápido como pude, me vestí y me fui de allí sin decir palabra.
Acudí luego a un quiropráctico que atendía en Las Mercedes (Caracas), y éste, después de una semana de sesiones diarias, fue tan honesto que me dijo que no volviera más porque él no entendía qué me pasaba, pues en cada sesión me ponía todas las vértebras en su lugar, y al día siguiente las encontraba igual que la primera vez que fui.
Alguien me habló después de un médico —creo que de apellidó Abadí, o algo así— que pasaba consulta en la Clínica La Floresta.
Acudí a él y, después de radiografías y exploraciones físicas, me dijo que mi problema era congénito, y que consistía en que mi cuarta vértebra estaba sacralizada, o sea, soldada con la tercera, y de ahí mis terribles dolores. Algo que sólo afecta, añadió, a un 20% de la población
A mi pregunta de por qué ese defecto no se había manifestado antes, contestó que mis músculos habían mantenido en su sitio esa vértebra, pero que, a medida que con la edad esos músculos se aflojaran, el dolor aparecería con más frecuencia, y que lo único que yo podía hacer era, por ejemplo,
Y añadió que si aún así aparecía el dolor, debería yo, además de poner cerca de mi zona lumbar, y por un rato largo, una lámpara que emitiera calor, probar sobre todo con varios ejercicios físicos hasta dar con los que me resultaran efectivos.
A tal fin de dio la lista que sigue, y que copio por si sirve a alguien,



De esta lista me quedé con los seis siguientes ejercicios, que hago 10 veces cada uno. Desde 1974 hice esta «chuleta» abreviada para cuando debiera usarlos, y, por si acaso, siempre me la llevo cuando viajo.
Sus resultados, al menos en mi caso, han sido espectaculares, pues a veces he tenido que bajarme de la cama ayudado por alguien, me he tirado al piso, he hecho estos ejercicios, y me he levantado por mi propio pie y salido caminando con apenas una molestia donde antes hubo un dolor insoportable.
Creo que es el ejercicio número 4 el que más efectivo me resulta, pues, por falta de fuerzas, casi que no puedo hacerlo la primera vez, pero noto luego la mejora en las 9 restantes.
La vez que más fuerte me dio ese dolor paralizante fue en los años ’80s.
Estacioné frente a la ferretería de mi hermano Tomás, en Santa Mónica, y compré 5 galones de pintura que un empleado puso sobre el mostrador.
Para llevar hasta mi carro esos galones, me acerqué tres veces al mostrador, me paré bien paralelo a él, y con cada mano tomé un galón. Pero la tercera vez, como quedaba sólo uno, tuve la «genial» idea de, sin estar cerca del mostrador ni paralelo a él sino de lado, alargar la mano derecha y levantar ese galón.
El resultado fue que sentí una clavada en la zona lumbar y caí al suelo como fulminado, igual que en la vieja serie de TV que, al menos en Venezuela, titulaban «La muñequita viviente», le ocurría a la tal muñeca (un robot) cuando hablaba demasiado y su «marido», ya desesperado, apretaba un botón que ella tenía y ésta se derrumbaba desmadejada.
Como con ese dolor no es posible, ni tampoco seguro, manejar bien, tuve que buscar ayuda para eso.
Y la penúltima vez que me dio fue porque, al estar duchándome, para enjabonar un pie se me ocurrió acercarlo a la altura de mi abdomen, y ¡zuas! De la ducha tuve que salir gateando para ponerme a hacer los ejercicios.
Creí que el dolor de ahora no era de la columna porque me sobrevino cuando al levantarme de una silla de ruedas no lo hice de forma simétrica sino de lado, y en ese momento la silla se movió de forma extraña, y de inmediato me sobrevino el dolor, localizado no al centro de la zona lumbar, como siempre ocurrió, sino a la derecha, y sólo podía yo caminar doblado y a duras penas.
Pero hace días recordé lo que el Dr. Abadí me dijo en 1974: «A medida que con la edad tus músculos se aflojen, el dolor aparecerá con más frecuencia».
Pensando que con lo mucho que en 38 años, se han aflojado ya, tal vez el dolor se manifieste en otro lugar cercano a esa cuarta vértebra, pero no tan centrado en la columna, como siempre ocurrió desde 1074, así que comencé a hacer, 10 veces cada uno, los 6 ejercicios de la chuleta ,y es increíble cómo he mejorado.
Por esto recomiendo tales ejercicios, pues creo que probarlos no haga daño a nadie, a menos que se trate de alguien que tenga otro tipo de problemas.
COMENTARIOS
Leonardo Masina
masina@wanadoo.es
80.36.195.13
Alberto, confirmo lo de Carlos: el quiropráctico trabaja más a nivel de la columna vertebral, enderezando luxaciones, que causan pinzamientos y hernias.
Hay que tener presente que los desgastes, desafortunadamente, tienen poco y nada remedio, porque esa es una pieza “desgastada” no fuera de sitio.
En España, ahora se han puesto de moda unos especialistas llamados “espinólogos”, que no sé exactamente qué son; el fisioterapeuta ha tenido que pasar por la facultad de Medicina, pero creo que son sólo 3 años de carrera.
Hay que diferenciar que, además, existen quiroprácticos que son médicos primero y luego se especializan, y los quiromasajistas, que pueden ser “cualquier cosa”. Yo seguramente no me pondría en mano de uno de éstos.
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CMP
padronel.netx
padronel@padronel.net
200.109.40.8
En respuesta a Alberto Lema S..
Gracias, Alberto.
Mi dolor no llega ni de lejos al que causa el nervio ciático. Aún así, estoy tomando magnesio, y con los ejercicios me va bien.
Ignoro la respuesta a tu pregunta, pero, hasta donde sé, el fisioterapeuta trabaja mayormente con músculos, y el quropráctico con huesos.
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Alberto Lema S.
astrolavio@gmail.com
201.208.146.33
Estimado Carlos, después de ver la “chivera” de esqueletos desalineados que dejaron muchas horas sentados y en tensión en la Big Blue local, tengo que añadirme al grupo, no de 3ra. edad, como dice Carlos S. con el cariño de siempre, sino como “adulto contemporáneo”, pero con sus abolladuras de rigor internas y externas.
Por estar mal sentado trabajando con todos los modelos de pantallas desde la 3277 al último Thinkpad más de 2 décadas, se me desarrollo una artrosis cervical —no sé dónde tengo el informe de eso, ya hace 10 años atrás— que no la pagó el plan médico de IBM, sino el de la ex-INTESA.
A fuerza de terapias medio se compuso aquella “oxidación”, pero hay que cuidarla de vez en cuando.
Otro problema me sucedió hace como 4 años, al levantarme con el pie equivocado,… ya no recuerdo cuál, pero fue tremendo dolor de espalda que no era tal sino el nervio ciático. Consulté al Dr. Google y salió que eso no se curaba a fuerza de calmantes sino con Cloruro de Magnesio, que cierto monje descubrió por allá en la Edad Media, disuelto en un litro de agua, y tomar una tacita al levantarse x 7 días, y santo remedio.
Una pregunta, por curiosidad, ¿un fisioterapeuta está catalogado como rama del quiropráctico o viceversa?
Saludos a todos, y que estén bien.
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CMP
padronel.netx
padronel@padronel.net
173.234.241.99
En respuesta a Leonardo Masina.
Pues sí, veo que se eso de practicar una variante de pole dance podría dejar dividencos. En vez de una foto será mejor un vídeo, pero antes tengo que perfeccionar la técnica, bucar ropa apropiada (que dele ver mis encantos), y convencer a Chepina de que haga la filmación,
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Leonardo Masina
Vaya, Carlos, ya te veo como “bailarín de barra” en alguna discoteca caraqueña.
Eso sí: publica una foto en el blog para que te podamos ver.
CMP
En respuesta a Leonardo Masina.
Leo, me extraña que no hayas dicho a qué brujo recurriste para que le hiciera un “favorcito” a esa mujer.
Me temo que desacralizar la cuarta vértebra requiera operación, y ésa no me la juego porque, como dije, con los ejercicios mejoro mucho. Hace días descubrí que hacer flexiones de rodillas sujeto al poste de cabecera de la baranda de la escalera de mi casa me da muy buenos resultados, pero debo hacer ejercicios todos los días porque me acuesto sin molestias ni dolores, pero y cuando quiero levantarme de la cama los tengo todos de nuevo.
Leonardo Masina
Carlos, otro remedio, que definen como el “recurso final”, es AGUA Y AJO, o sea: a aguantarse y a joderse, ¡DESGRACIADAMENTE!
Como ya te comenté, hace unos 11 años, por un choque de una mujer que, estando yo parado con el carro, puso la marcha atrás y me pegó un castañazo y me quedó:
* CERVICAL: herniación circunferencial C5-C6; Hernia C6-C7; problemas también en C3-C4 y C4-C5.
* DORSAL: Discopatías D1-D2 y D2-D3.
* LUMBAR: problemas varios en L2-L3 – L3-L4 – L4-L5 y L5-S1.
El neurocirujano no sabía por dónde empezar, eso sí, antiinflamatorios y medicación para el dolor a lo bestia, hasta que el panorama se aclarara un poco. Reconozco que yo andaba como loco por el dolor y caminaba como un zombie.
Después de mucha reticencia por mi parte, accedí a ir al quiropráctico (es un médico —¡médico!— francés con especialización) al que va mi mujer, y te puedo decir que para mí ha sido milagroso, pues al cabo de una semana ya no necesité medicación.
Como a los 2 meses de ir a él, me tocó la revisión con el neurocirujano, y él mismo dijo que: “Sería de loco que te operase si te va bien así; mejor no toquemos nada”. Además, me pidió sus datos del quiropráctico porque, vistos los resultados —sobre todo en la parte cervical, que es la más delicada para operar—, ha aconsejado a algunos de sus pacientes que intenten con él.
Yo sigo yendo al quiropráctico, ahora en unas 3-4 sesiones al año, y sigo sin medicación. Cuando volví al neurocirujano para el control, pasados otros 6 meses, me dijo que muchos de sus pacientes en lista de espera para ser operados y que habían pasado por el quiropráctico, habían renunciado a la operación porque habían readquirido su misma calidad de vida.
Así que cada uno podrá hablarte bien o mal de su propia experiencia personal. Por ejemplo, en mi caso, la acupuntura no ha servido para nada, pero no puedo decir que sea mala, sólo que a mí no me ha hecho efecto, a otros posiblemente sí.
Cada uno es como es y, lo que le va bien a uno puede ser catastrófico para otro, lo digo también por las medicinas que a cada uno pueden hacer un efecto “personalizado”. En mi caso, por ejemplo, ninguna medicación para la hipertensión me funciona, sin embargo, media pastilla de Valium me la deja estabilizada…
CMP
En respuesta a Pedro Mazzei.
Gracias, Pedro. Algo más a tener en cuenta.
Pedro Mazzei
Saludos, Carlos.
Tengo varios años conociendo unas tecnologías japonesas donde he visto resultados “milagrosos” en el caso de las columna. Estas tecnologías se basan en la reproducción de las condiciones naturales que por siglos fueron la influencia sobre el cuerpo humano.
Una de ellas, el magnetismo de la Tierra, la civilización al comenzar a vivir verticalmente se alejan del magnetismo. Nikken (hace 40 años desarrollo la primera plantilla magnética) desarrolló un sobre colchón que reproduce ese magnetismo. los resultados han sido excelentes y ha demostrado combatir muy eficientemente los dolores.
A un compañero nuestro, con un terrible dolor de espalda, le di una demo de media hora y su dolor bajó violentamente.
Hay otras tecnologías, la del aire y agua. La primera te limpia el ambiente y de ofrece un aire similar al del pie de una cascada o en la playa. El agua te reproduce el agua de manantial, mineralizado y magnetizado, con PH alcalino, ideal para bloquear las enfermedades. En su conjunto te ofrecen una condición de bienestar.
Roberto
Gracias, Carlos. Yo también he tenido problemas de espalda, tengo un pinsamiento en la segunda vértebra lumbar, pero afortunadamente desde mi pérdida de peso –7.5 kgms menos– ha dejado de dolerme.
De todos modos, tomaré nota de tus ejercicios. Yo acostumbro a hacer algunos parecidos también.