[*Opino}– Fútbol en vertical: Impactante valla publicitaria en Japón

Carlos M. Padrón

¡Y dale con el ‘soccer’!

Según lo que copio más abajo —resumen que armé con varios artículos extraídos de Internet— el fútbol, NUESTRO fútbol, tuvo su origen en Inglaterra donde lo llamaron ‘football’ (que se pronuncia ‘fútbol’ y significa ‘balón-pie’), y de ahí el nombre que a ese deporte se le da en español, aunque hace mucho tiempo se le llamó precisamente ‘balompié’, término que ha caído en desuso pero que aún lo registra el DRAE.

Si a USA, como cabe suponer, llegó llevado por ingleses y con el mismo nombre, ¿por qué —me pregunto— los useños lo llaman ‘soccer’ y reservan el nombre de ‘football’ para un deporte casi salvaje que, por lo visto, sólo juegan ellos?

Sería mejor que los useños llamaran fútbol a nuestro fútbol, como hace todo el mundo, y reservaran el nombre de “gringootball” (que en español sería “gringútbol”) para el de ellos.

Un deporte es tanto más aceptado y tanto más natural, cuantos menos artilugios necesite para ser jugado. Además del campo de juego, factor común a todos, el fútbol sólo requiere un balón, pues la tendencia a pegarle con el pie es natural. Pero el béisbol, por ejemplo, requiere de un bate, almohadillas, protección para la cara de uno de los jugadores, que no sé cómo se llama, etc.

Nunca el béisbol logró engancharme; me lo explicaron varias veces y al día siguiente olvidé todo. Además, me aburren los juegos en los que no hay continuidad de acción sino que ésta se ve interrumpida por pausas destinadas a planificar las jugadas, fijar estrategias, etc., Y el béisbol es uno de ésos.

Tal vez mi sentir acerca de él se deba a prejuicios, pues cuando lo vi por primera vez me recordó un juego llamado ‘Paro’ que las niñas practicaban en Canarias y que tenía un planteamiento básico como el del bésibol, excepto que en vez de golpear la pelota con un palo (bate) se la golpeaba con la mano, y mientras quien la había lanzado corría a buscarla, quien la lanzó corría a ocupar tantas posiciones (bases) como pudiera.

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Orígenes del fútbol

El fútbol fue jugado por primera vez en Egipto, como parte de un rito por la fertilidad, durante el siglo III a.C.. La pelota de cuero fue inventada por los chinos en el siglo IV a.C. Los chinos rellenaban estas pelotas con cerdas.

Esto surgió, cuando Fu-Hi, uno de los cinco grandes gobernantes de China en la antigüedad, apasionado inventor, apelmasó varias raíces duras hasta formar una masa esférica a la que recubrió con pedazos de cuero crudo; acababa de inventar la pelota. Lo primero que se hizo con ella fue sencillamente jugar a pasarla de mano en mano. No la utilizaron en campeonatos.

También se podría decir que los nativos de las islas Filipinas dieron origen al fútbol a través del ‘sikaran’. La pelota era una bola de fibras secas de diferentes hierbas fabricada en las selvas filipinas, y el deporte consistía en patearla para que no tocara el piso, y se usaban las manos para el balance del cuerpo.

De ahí se pasó al arte marcial de combate de pelear con las piernas, con sus tres técnicas de golpes laterales. Como en el fútbol no existe ese tipo de lucha de agresión física, el origen filipino es sólo rescatable en su aspecto histórico.

También en la América precolombiana los aztecas y mayas conocián el juego de jugar con la pelota —hecha ésta con una especie de hule—, y jugar en canchas. Los taínos, del Caribe, y los de la mayor parte de las islas de Puerto Rico, La Española y Cuba, practicaban un juego llamado batú. Ambas civilizaciones formaban dos equipos. El batú tiene también mucha relación con el arte marcial filipino del sikaran.

En la Edad Media hubo muchos caballeros obsesionados por los juegos con pelota, entre ellos Ricardo Corazón de León, quien llegó a proponer al caudillo musulmán Saladino que dirimieran con un partido de pelota sus cuestiones sobre la propiedad de Jerusalén.

Los hindúes, los persas y los egipcios adoptaron la pelota para sus juegos, utilizándola en una especie de ‘handball’, o balonmano.

Cuando este juego llegó a Grecia se le llamó ‘esfaira’ (esfera), y se jubaga con una vejiga de buey como pelota.

Los romanos comenzaron a llamarlo con el nombre de “pila” que con el tiempo se transformaría en ‘pilotta’, término del que deriva el español ‘pelota’. Al deporte juado con ‘pila’ los romanos lo llamaron ‘harpastum’, que es el antecedente del fútbol moderno, y fueron ellos quienes lo llevaron a las islas británicas donde, según datos legendarios, se practicaba ya una especie de fútbol nativo.

El juego se convirtió allí en deporte nacional inglés. Así el fútbol moderno tuvo su origen en Inglaterra en el siglo XIX.

En 1848 apareció el Primer Reglamento de Cambridge, destinado a unificar las distintas reglas que se utilizaban.

[*Opino}– Mujeres maltratadas de las agresiones – Hipérbaton y duda

Titular en Libertad Digital (España) del 29/02/08:

«El Gobierno culpa a las mujeres maltratadas de las agresiones y dice que “la ley funciona»»

Porque lo de ‘maltratadas de las agresiones’ tiene sentido propio que podría causar confusión, y porque ‘de las agresiones‘ no tiene que ver con ‘maltratadas‘ sino con el motivo de la culpa, lo que debieron escribir pero no escribieron es, p.ej.,

«Por las agresiones, el Gobierno culpa a las mujeres maltratadas, y dice que “la ley funciona»»

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Hipérbaton aparte, es posible que al Gobierno le asista algo de razón, pues los problemas de pareja tienen, cuando menos, dos versiones, y en los más de los casos de estos maltratos tan frecuentes en España cabe suponer que los dos miembros de esas parejas provienen de un mismo medio social, y fueron educados por madres españolas, también de muy parecida extracción social.

Entonces uno no puede menos de sentir curiosidad por saber qué hacen esas mujeres para que sus maridos, novios o lo que fueren, reaccionen así.

No puede ser que los culpables sean SIEMPRE ellos, aunque ni de casualidad estoy justificando el maltrato y menos el asesinato. Pero sabiendo cómo se las gastan las españolas que he conocido, no puedo evitar la duda.

Carlos M. Padrón

[*Opino}– Nacionalismo léxico

Quien escribe lo que copio más abajo es una pluma mucho más autorizada que la mía, pero que señala lo mismo que he señalado en muchas de las notas aquí publicadas: el rechazo a ultranza de franceses y españoles a lo que venga de EEUU, y ya no tanto de Inglaterra.

Y, en el caso de lo españoles, el dilema entre ese rechazo, la paradójica tendencia a inventar palabras supuestamente inglesas (puenting, vueling, etc.), y la no aceptación de otras que, como ‘chip’, ‘pen-drive’ o’ e-mail’, no tienen vuelta de hoja (en ‘pen-drive’ e ‘e-mail’ podría cambiarse la grafía para adaptarla a la pronunciación inglesa —pendraif e imeil—, como se hizo en fútbol), a menos que se quiera caer en el ridículo de los ’60 cuando pretendieron que en lugar de byte se usara octeto. Todo ello lo interpreto como la manifestación del deseo de poder hablar bien inglés, porque lograrlo viste bien.

No sé si en otros países se ha rechazado el término ‘computador/a’ y en su lugar se usa el ridículo ‘ordenador’, pero sí sé que en Francia y España se ha hecho así, y que es parte de ese rechazo, producto de envidia (en el caso de Francia, que no se resigna a no ser, como una vez fuera, rector de los destinos universales), y de complejo, en el caso de España.

El asunto es casi crítico cuando alguien como Amando de Miguel, que entiendo que además de español habla bien ingles, se descuelga con comentarios como éste:

Marcel Moreau (Francia) me dice que no entiende lo de ‘ismael’. Muy sencillo. Es un juego para traducir el ‘e-mail’: emilio o ismael. Son dos nombres corrientes de personas. En cambio, lo de ‘e-mail’ no deja de ser un terminacho impronunciable. Acabaremos diciendo y escribiendo ‘imeil’. Lo de traducirlo por “correo” tampoco convence mucho, pues los ‘emilios’ o ‘ismaeles’ no corren nada.

¿Cuál es el ‘juego’ de traducir e-mail por ‘emilio’ o ‘ismael’? ¿Dónde está la gracia? ¿Dónde lo impronunciable? Sólo lo explico como manifestación del recalcitrante rechazo a lo de origen useño, hecho de forma que intenta dejar en ridículo al término ‘e-mail’ (o sea, ‘imeil’, que nada tiene de impronunciable) cuando en realidad deja en ridículo a quien lo usa.

Sospecho que el libro “Y si habla mal de España… es español”, de Sánchez Dragó, otra pluma muy autorizada, mete el dedo en esta llaga.

Carlos M. Padrón

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A. de Miguel

El idioma es un continuo fluir de arcaísmos que se retiran de la circulación y de neologismos que se presentan con la frescura de la originalidad.

El idioma español siempre estuvo dispuesto a las novedades léxicas, pero ahora cunde una cierta resistencia a los neologismos. Es una suerte de nacionalismo léxico, que se observa igualmente en el francés o en otros idiomas europeos, salvo el inglés.

La razón es que, dada la hegemonía cultural estadounidense, muchos de los neologismos proceden del inglés. El proceso es tan natural como cuando el castellano medieval se nutría de muchos vocablos arábigos. No hay razón para negar la realidad de los neologismos cuando vienen a etiquetar realidades nuevas. La adaptación fonológica de las nuevas voces procedentes del inglés puede resultar algo complicada, pero al final se resuelve.

LD

[*Opino}– Lo de «Por un clavo se perdió la guerra» aplicado a los automóviles

Carlos M. Padrón

Hace meses que cuando con mi camioneta —una Ford Explorer 4×4— circulaba yo por un lugar plano, escuchaba un extraño cuido, con un tun-tun, que aumentaba de frecuencia, tanto en el tiempo como en hertzios, cuando aumentaba la velocidad. Por ello deduje que podría tratarse de un problema de cauchos (neumáticos, gomas, etc., según el país), pero cuando rodando por un lugar igualmente plano soltaba yo el volante, el vehículo continuaba en línea recta, lo que, en mi opinión, era prueba de que no se trataba ni de un problema de cauchos ni de amortiguadores.

Para salir de dudas en cuanto a los cauchos, llevé la camioneta al mismo taller al que por 30 años he llevado mis vehículos para asuntos de cauchos y cambios de aceite y filtro, y el dueño del taller, un experto en la materia, deslizó su manos por la superficie y la cara interna y externa de los cauchos, y me dijo que todos estaban bien.

Luego fui a un taller de sistemas de escape, subieron la camioneta en un puente, y esos sistemas estaban bien, pero el tun-tun era cada vez más audible.

Para el pasado 7 de diciembre se había pautado una intervención quirúrgica a Chepina, mi mujer, y se le dijo que debía estar en la clínica a las 6 de la mañana. Salimos de casa a las 05:30 y tomé la ruta más corta: la que a través de la zona conocida como Vizcaya me permitiría caer en El Cafetal, donde está la clínica.

Al salir noté que había llovido, pues el pavimento estaba mojado, pero ya no llovía.

Al comenzar a bajar la vía con muchas curvas que termina en Vizcaya, puse la segunda, pues, aunque mi camioneta tiene, desgraciadamente, transmisión automática, siempre uso la segunda, sea con el vehículo que fuere, cada vez que comienzo una bajada o debo frenar yendo a cierta velocidad, recurso por el cual no sólo los frenos de mis vehículos duran mucho sino que he evitado accidentes que pudieron ser graves.

A pesar de ir en segunda, cuando en cierto momento, y debido a lo inclinado de la vía, la camioneta alcanzó una velocidad que consideré excesiva, toqué ligeramente el pedal del freno, y de inmediato el vehículo derrapó hacia el borde del barranco que corre paralelo a esa vía. También de inmediato, Chepina me gritó “¡No toques el freno!”, advertencia muy oportuna porque, sorprendido por el derrape y aunque conocedor de esa norma, ya mi pie derecho iba camino al pedal del freno.

Varias veces estuvimos a punto o de caer al barranco o de pegar contra el cerro, pues la camioneta bandeaba como loca de un borde al otro de la vía, pero el ABS funcionó y, accionando el volante con la serenidad que pude conseguir, logré estabilizarla y continuar nuestro camino, pero con el consiguiente susto, pues gracias a que a esa hora de la mañana no había vehículos en ninguna de las dos direcciones, nos salvamos de que nos llevaran a la clínica —y no precisamente para la operación a Chepina— o la morgue.

Días después fui a un taller cercano en el que al Corolla de mi hija le había hecho un buen trabajo, y cuyo dueño me pareció competente. Le dejé la camioneta para que le hiciera entonación, le conté lo del ruido tun-tun, y le pedí que revisara la amortiguación o lo que él creyera que podría ser la causa de tal ruido.

Cuando fui a recoger la camioneta, ya debidamente entonada, el mecánico dueño del taller me dijo que el sistema de amortiguación está muy bien (cosa que habla muy bien de él porque los más de otros mecánicos me habrían dicho que estaba malo y que era necesario cambiar los amortiguadores, y sabe Dios si algo más) y que, en su opinión, el ruido se debía a problemas en el caucho delantero izquierdo.

Llevé de nuevo la camioneta al antes mencionado taller de cauchos, pero esta vez le pedí al dueño que desmontara los dos delanteros y los revisara bien.

Apenas revisó el izquierdo me hizo notar una para mí extraña anormalidad: varios de los tacos de goma —los sectores demarcados por las estrías que hay en la superficie del caucho— estaban irregularmente gastados y no alcanzaban la altura de sus vecinos. En un área en particular, había tres tacos contiguos que presentaban este problema, el mismo que la persona que ahora me lo mostraba no pudo detectar cuando, sin desmontar los cauchos, deslizó su manos por ellos.

Ahí se me hizo claro que el derrape que pudo ser mortal fue ocasionado porque en el preciso momento en que pisé el freno, la parte del caucho en el que los tres tacos contiguos estaban tan gastados que no alcanzaban el nivel de sus vecinos, se encontraba en contacto con el pavimento mojado, y, por tanto, falló el agarre.

Compré dos cauchos nuevos y pedí que los montaran en la parte delantera, en reemplazo de los existentes.

CONCLUSIÓN: Más vale gastar en un par de cauchos nuevos, que arriesgarse a sufrir un accidente que podría ser desde los que causan un simple choque hasta los que causan una o varias muertes.

[*Opino}– Benedicto XVI: ‘El Infierno existe y no está vacío’

No sé si a otros les ocurrirá lo mismo, pero yo me sonrojo al leer declaraciones de este tipo.

Desde muy joven tuve problemas con algunos Curas —y pendiente de publicación tengo ya escrito algo al respecto— por negarme a tragar lo que me parecían “ruedas de molino”, y ésta del Infierno era una de ellas, además de la supuesta maldad de Judas, y la infalibilidad del Papa.

Ahora, para colmo, en el tema del Infierno —que no sé si es o no es de fe— un Papa contradice a su predecesor. Entonces, ¿son ambos infalibles o es que “allá arriba” hubo elecciones, cambio de gobierno y, como ocurre “aquí abajo”, los nuevos echaron por tierra lo hecho por los que gobernaron antes?

Repito, me sonrojo o, si he de expresarlo en palabras más comunes, siento vergüenza ajena; siento vergüenza por la Iglesia Católica, una institución secular que, en otros aspectos, merece respeto.

Y bajando ahora a un plano totalmente terrenal, como es el de la lengua, en el artículo que sigue he debido corregir todas las menciones al Infierno y al Cielo, pues esas palabras estaban escritas con minúscula cuando, por tratarse de nombres propios y para diferenciarlas de las otras acepciones que ambas tienen, deben escribirse con mayúscula.

En el propio artículo se dice que el Cielo “no es un lugar físico entre las nubes». Pues bien, el lugar físico entre nubes es el cielo (con minúscula), pero el otro, el también llamado Paraíso, es el Cielo (con mayúscula).

Purgatorio y Paraíso sí venían escritos con mayúscula.

Carlos M. Padrón

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08.02.08

(PD).- Benedicto XVI contradice de nuevo a Juan Pablo II y afirma que el castigo eterno ocurre en un lugar físico y no “mental».

Benedicto XVI ha asegurado que el Infierno existe y no está vacío. No es anuncio nuevo, en 2007 ya mencionó la existencia del Infierno como lugar, algo que su antecesor en el Vaticano había rechazado.

El Papa, durante un encuentro mantenido con párrocos romanos con motivo del inicio de la Cuaresma, ha mandado un mensaje a los fieles: la salvación no es inmediata ni llegará para todos. Por eso ha querido destacar la posibilidad real de ir al Infierno.

Según informa el diario italiano La Repubblica, uno de los párrocos asistentes, el teólogo suizo Urs Von Baltasar que es buen amigo de Benedicto XVI, planteó la hipótesis de que el Infierno estuviese vacío. Pero el Papa fue categórico en su respuesta sobre el castigo eterno, “el Infierno existe».

“El Infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno», dijo el Pontífice romano el pasado abril de 2007. Una idea que es contraria a lo que defendió el anterior Papa, el polaco Juan Pablo II, durante su pontificado, pues Juan Pablo II corrigió el concepto tradicional del Infierno.

Fue en verano de 1999, cuando hubo cuatro audiencias para hablar sobre el Cielo , el Purgatorio, el Infierno y el Diablo. «El Cielo ─dijo entonces─ no es un lugar físico entre las nubes. El Infierno tampoco es “un lugar», sino “la situación de quien se aparta de Dios». El Purgatorio es un estado provisional de “purificación” que nada tiene que ver con ubicaciones terrenales. Y Satanás “está vencido: Jesús nos ha liberado de su temor».

Retomar viejas discusiones

Otro sacerdote le ha preguntado sobre la necesidad de la Iglesia de retomar discusiones sobe el pecado, el Infierno o la vida después de la muerte.

El Papa ha querido dejar claro sobre estos temas que la salvación no está garantizada. “No todos nos presentaremos iguales al banquete del Paraíso” por eso, ha dicho, serán muchos los que tengan que purificarse “para afrontar el Juicio Final».

El Papa ha pedido a los fieles no sólo ayuno de comida sino también de palabra, y de escuchar y ver medios de comunicación. “Se necesita un ayuno de imágenes y palabras. Tenemos la necesidad de un poco de silencio».

Benedicto XVI ha explicado que necesitaría “un semestre de teología” para responder a todas las preguntas que tenían los párrocos.

PD

[Opino}– El descubrimiento del siglo: ‘Hay muchos políticos que si trabajaran en una empresa, ya estarían en la calle’

Carlos M. Padrón

Así reza un titular aparecido en La Vanguardia (España) del 04/01/08. ¡Qué gran descubrimiento!

De las diferentes “presentaciones” de políticos, los primeros que deberían ir a la calle son los que integran la variante sindical, o sea, los sindicalista, pues además de que no hacen el trabajo que deberían hacer como empleados de la empresa —pero sí cobran como tales, claro—, entorpecen el de los otros empleados, y torpedean la productividad.

Para colmo de rampante falta de dignidad personal y de ética comercial, todo eso lo llevan a cabo usando recursos de la víctima de sus manejos: la empresa.

Los que conocí durante mis 44 años de vida laboral eran todos cortados por la misma tijera: mediocres incompetentes y holgazanes que, para obtener beneficios propios y evitar que los botaran, armaban un tinglado sindical bajo el que cobijar a otros inútiles e incompetentes que, por serlo —pues veían muy clara la diferencia entre ellos y los que sí trabajaban y producían— se veían obligados a hacer algo para minimizar el riesgo de despido.

A esa descripción correspondían los que conocí en Olivetti de Venezuela, que una vez convocaron una huelga que duró hasta que al cabecilla le dieron una franquicia de distribuidor.

En IBM de Venezuela, y al menos durante el tiempo que yo estuve en esa empresa, no tuvimos sindicatos, a Dios gracias, pero en IBM de España sí había uno que, para mi asombro y consiguiente calentera, usaba las copiadoras de la compañía para reproducir cientos de panfletos con un contenido que no era precisamente favorable a IBM.

En España imponen en verano lo que sarcásticamente llaman “jornada intensiva” —aunque de intensiva no tiene nada— que, según argumentan, se hace necesaria debido al mucho calor. Si por eso fuera, argumentaba yo, en países como Venezuela debería haber jornada intensiva todo el año.

En plena jornada intensiva, yo regresaba a mi oficina después de almorzar, y continuaba trabajando hasta las 5 ó 6 de la tarde. Y en una de esas tardes entró a mi oficina un tipo y me dijo que yo no podía trabajar en ese horario.

Como no sabía quién era el tipo ni entendí qué decía ni con qué autoridad se consideraba para decírmelo, lo miré extrañadísimo y le pedí explicaciones. Su respuesta fue que él era del sindicato, y que éste prohibía que los empleados de IBM de España trabajaran después de las 2 de la tarde.

Después de tragar en seco y contar hasta 10 para no contestarle mal, le dije que yo trabajaba para IBM de América Latina, parte del mundo donde precisamente a las 2 de la tarde, hora de España, recién habían abierto las oficinas para comenzar a trabajar, y que, por tanto, mi deber era estar al pie del cañón, y disponible, en el horario laboral de América Latina, no en el de España.

Como vio que no iba a salirse con la suya, dio media vuelta y, ya camino a la puerta, medio me gritó:

—Está bien, ¡pero conste que estás dando un mal ejemplo!

¡Qué riñones! ¿¡Trabajar es mal ejemplo!? Sólo una mente sindical puede pensar así.

[*Opino}– ¿Por qué no en una Red de Superordenación?

De Yahoo Noticias (España), del 27/01/08:

Valencia (España), 25 ene (TVEFE).- El superordenador “Tirant», integrado en la Red Española de Supercomputación (RES), es capaz de realizar 4,4 billones de cálculos por segundo y cuya capacidad es la de 512 ordenadores personales integrados juntos.

¿Por qué si la bendita máquina es un ‘ordenador’ no está integrada en la Red Española de Superordenación? Es que eso de ‘superordenación’ suena horrible, ¿verdad?

¿Por qué si el DRAE registra como correcta la palabra ‘computador’ se usa la de ‘ordenador’?

¿Por qué si una red de supercomputación está conformada por máquinas que computan, no se le da a éstas el nombre de computadores —o computadoras, que es lo lógico y además correcto— sino que se recurre al de ‘ordenadores’ que en nada refleja lo que tales máquinas hacen?

En España, como en Francia, la aversión hacia lo useño prima sobre el sentido común y hasta sobre la dignidad.

[Opino}– El (supuesto) atractivo de las piernas largas

Carlos M. Padrón

Es una pena que el estudio descrito en el artículo que sigue no haya incursionado en el atractivo erótico de las piernas femeninas, ésas que tienen un buen balance entre pierna y tobillo, siendo éste, por supuesto, bien torneado. Tal vez ganaron las piernas que tenían solamente 5% más de largo que la media porque cuanto más larga la pierna más posibilidad de que el tobillo sea de cabra, o sea, horrible.

La piernas de esta foto son una excepción, pues son largas, el muslo es estrecho —típico de las piernas largas— pero la pierna en si está bien formada, sin ser nada del otro mundo:

Pero, ¿se parecen estas piernas a las de Tina Turner? ¡Por supuesto que no! Las de la Turner son unas piernas como Dios manda. ¿Hay quien diga lo contrario? ¿Por qué, entonces, pretenden vendernos como lindas y bellas unas como las de la foto, y a veces algunas realmente impresentables?

Es curioso, pero tanto en el cine como en la TV, cuando alguna actriz tiene buenas piernas las muestran a cada rato; cuando no, o anda siempre en pantalones o sólo las muestran hasta las rodillas.

Otras veces las tienen horribles y ni siquiera les da vergüenza mostrarlas, como hace, por ejemplo, Cameron Diaz, o la que es el colmo, la tal Sarah Jessica Parker, la de “Sex and the City”, que no sólo por sus piernas sino por toda ella es una verdadera cura contra la lujuria.

Desde mi adolescencia me decían en El Paso que mi debilidad por las piernas femeninas la heredé de mi abuelo paterno, quien había llenado de pequeños huecos la puerta de la cocina de su casa —la misma casa en la que nací y me crié, y recuerdo muy bien esa puerta— para mirar por ellos cuando las muchachas del colegio que funcionaba en la casa vecina —el colegio del tío Pedro Castillo— salían al recreo y jugaban en el patio. El delirio de mi abuelo era poder ver algún tobillo.

Como buen nieto suyo, analizo a una mujer de abajo hacia arriba. Si las piernas no me gustan, es poco probable que el veredicto final sea bueno, así tenga una preciosa cara.

Si lleva pantalones, procuro verle las extremidades superiores, pues las más de las veces el brazo indica cómo es el muslo, el antebrazo indica cómo es la pierna, la relación entre brazo y antebrazo es la que hay entre muslo y pierna, y la relación entre antebrazo y muñeca es la que hay entre pierna y tobillo.

Si las piernas de la foto se salvan es porque tienen una cierta “barriguita” que no las hace aparecer como palos de escoba.

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17/01/2008

LONDRES.- No sólo son los hombres quienes consideran hermosas las piernas largas. Las mujeres opinan también que los hombres con las piernas más largas son físicamente más atractivos, según ha averiguado un estudio.

Las investigaciones, que han contado con la opinión de más de 200 hombres y mujeres, revelaron que las personas cuyas piernas son un 5% más largas que la media están consideradas más atractivas, independientemente de su sexo.

Los estudios de atracción sexual ya han demostrado que las personas más altas suelen ser consideradas como físicamente más atrayentes para el sexo opuesto. Pero, hasta ahora, poco se sabía sobre el efecto de la longitud de las piernas en las personas y en su atractivo general.

Los psicólogos, dirigidos por Boguslaw Pawlowski de la Universidad de Wroclaw, en Polonia, realizaron sus investigaciones pidiendo a 218 voluntarios de ambos sexos que evaluaran el atractivo de siete hombres y siete mujeres a partir de fotografías modificadas digitalmente.

Aunque todas las personas medían lo mismo, se alteró la longitud de sus piernas para hacerlas igual a la media en Polonia, o incluso un 5%, un 10% o un 15% más largas.

El equipo averiguó que, independientemente de la forma del cuerpo de los voluntarios y la longitud de sus propias piernas, se calificó a las personas con las piernas un 5% más largas de la media, como más atractivas. El siguiente grupo más atractivo fue el de personas con una longitud media de pierna, o las que tenían unas piernas hasta un 10% más largas de lo normal.

Los científicos creen que existen excelentes razones evolutivas en esta preferencia. “Las piernas largas son un signo de salud», explicó Pawlowski a la revista ‘New Scientist’.

Otras investigaciones anteriores han vinculado las piernas más cortas con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y con la diabetes de tipo 2 relacionada con la obesidad en ambos sexos.

También se ha demostrado que los hombres con las piernas más cortas son más propensos a tener elevados niveles de triglicéridos, algo que está relacionado con las enfermedades arteriales y los derrames cerebrales.

Aunque el estudio se centró únicamente en los habitantes polacos, Pawlowski sospecha que el efecto es común en todas las culturas.

Martin Tovee, un profesor adjunto de cognición visual de la Universidad de Newcastle, afirmó que las piernas más largas están consideradas como una de las numerosas pistas que sugieren buena salud, especialmente en las mujeres.

“La longitud de las piernas es un excelente indicador de la nutrición infantil femenina, ya que las piernas dejan de crecer una vez alcanzada la pubertad. De ahí que, si una mujer tiene las piernas más largas, esto sugiere que creció en un entorno excelente, algo que tiene un efecto muy positivo sobre la fertilidad. El efecto en los hombres es más sutil, ya que sus piernas continúan creciendo más allá de la pubertad», añadió Tovee.

El Mundo

[Opino}– ¿Descubierto por españoles o por useños?

Carlos M. Padrón

Desde que estoy en esto del blog y para él busco material en diferentes medios digitales, he notado que la prensa española hace alharaca cada vez que algún español descubre algo o logra algo destacado (aunque nunca tanto como cuando se trata de meter las narices en la vida ajena, como en lo Sarkozy y la Carla Bruni).

Sospecho que esto y lo de rechazar lo de origen inglés pero jactarse de conocer ese idioma, y hasta llegar a inventar palabras “inglesas” que en inglés no existen, son manifestaciones de un mismo complejo de inferioridad.

Hoy di con el caso del descubrimiento de que lo caro proporciona más placer, que ilustra bien lo que digo, pues según la revista MUY, ese descubrimiento fue hecho por españoles:

14 de enero de 2008

Lo caro nos proporciona más placer

Cuanto más alto es el precio de un producto, más agradable es la sensación que provoca en las regiones del cerebro vinculadas al placer, según un artículo publicado hoy en la revista PNAS.

Para llegar a esta conclusión, el investigador Antonio Rangel y sus colegas del Instituto Caltech sometieron a una serie de sujetos a diferentes tests para que valoraran qué grado de placer les proporcionaba beber un sorbo de distintos vinos de la variedad Cabernet Sauvignon, a los que se había colocado una etiqueta con el precio. Simultáneamente, los científicos exploraron la reacción de sus cerebros con ayuda de la resonancia magnética nuclear.

Lo que los participantes en el experimento no sabían es que entre todos los vinos había dos exactamente iguales que habían sido etiquetados con precios diferentes. Para sorpresa de Rangel y su equipo, los sujetos no sólo respondieron en los tests que el vino más “caro” les había gustado más, sino que mientras lo bebían aumentaba mucho más la actividad de la corteza orbitofrontal de su cerebro, un área relacionada con las experiencias agradables vinculadas al olfato, el gusto y la música. “El estudio sugiere que si esperamos que algo sepa mejor, nuestro cerebro consigue que realmente sepa mejor», ha explicado Rangel a MUY Interesante.

Y según el investigador, esto es sólo el principio. “La neuroeconomía puede aportarnos muchos conocimientos sobre cómo nuestros circuitos neuronales influyen en nuestro modo de actuar en diferentes situaciones», añade.

MUY

Pero según La Vanguardia, fue hecho por investigadores useños:

15/01/2008

Vino caro, más placer

Washington. (EFE).- El placer de beber vino aumenta en la misma proporción en que se incrementa su precio, no importa cual sea su calidad, revela un estudio publicado ayer por la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences».

Investigadores de la Escuela de Licenciados en Administración de Empresas de Stanford y el Instituto Tecnológico de California descubrieron que los consumidores creen que, al ser más caros, los vinos son de mejor calidad.

Se engañan al pensar que esos vinos les proporcionan una experiencia más agradable que los más baratos, indican los científicos en un informe sobre su estudio.

Añaden que esas expectativas desencadenan una mayor actividad en la corteza orbitofrontal medial, que es la parte del cerebro que registra el placer. Esto ocurre aun cuando no se registra ninguna actividad en la parte del cerebro que interpreta el sabor.

Los investigadores indicaron que sometieron a diversas pruebas a veinte adultos quienes probaron vinos de diferentes precios. Esos voluntarios dijeron haber experimentado un mayor placer cada vez que se les indicó el mayor precio del vino.

“Desde hace mucho sabíamos que la percepción de la gente es influida por la propaganda. Ahora sabemos que también recibe la influencia del precio», señaló Baba Shiv, uno de los autores del estudio. “Los encargados de la comercialización (del vino) tendrán que pensar dos veces antes de reducir los precios», agregó.

La Vanguardia

Entonces, ¿a quién creer?

No sé por qué, pero me inclino por los useños, aunque creo que eso de que lo caro nos proporciona más placer es muy cierto en España, país en el que, aunque no se pueda, por “dignidad” hay que comprar en El Corte Inglés y pagar —al menos así era a comienzos de la década de los ‘90— hasta 30% más que en otro lugar.

Ejemplo: En 1993, el televisor que yo quería costaba en Makro 35% menos que en El Corte Inglés. Por supuesto, lo compré en Makro, y por ello recibí comentarios denigrantes y miradas de burla.