[*Opino}– El mal uso y abuso de Internet

Carlos M. Padrón

Creo que fue en 1996 cuando me por primera vez me llegó por correo electrónico la historia que copio más abajo y que, a juzgar por cómo estaba escrita, era una típica traducción del inglés hecha por alguien que poco sabía de español; era lo que llamo una traducción chicana, obra de quien nació en USA y aprendió el español en USA; tal vez algo en una escuela y el resto escuchando hablarlo a sus padres.

Recuerdo también que le corregí los errores más gordos y la reenvié.

Ahora, doces años más tarde, reaparece, y ya sé que se trata de hoax, pues busqué en Internet y es la propia Stanford University la que declara que tal historia no es cierta.

La copia que de ese historia va más abajo está tal y como me llegó, y añado lo que acerca de ella encontré en Internet.

EL VESTIDO DE ALGODON BARATO

Una mujer en un desteñido vestido de algodón barato y su esposo, vestido con un raído traje, se bajaron del tren en Boston, y caminaron tímidamente sin tener una cita a la oficina de la secretaria de Presidente de la Universidad de Harvard.

La secretaria adivinó en un momento que esos venidos de los bosques, campesinos, no tenían nada que hacer en Harvard y probablemente no merecían estar allí.

‘Desearíamos ver al presidente’ dijo suavemente el hombre.
‘El estará ocupado todo el día’ barbotó la secretaria.
‘Esperaremos’ replicó la mujer.

Por horas la secretaria los ignoró, esperando que la pareja finalmente se desanimara y se fuera. Ellos no lo hicieron, y la secretaria vio aumentar su frustración y finalmente decidió interrumpir al presidente, aunque era una tarea que ella siempre esquivaba.

‘Tal vez si usted conversa con ellos por unos minutos, se irán’ le dijo.
El hizo una mueca de desagrado y asintió. Alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo para ocuparse de ellos, y el detestaba los vestidos de algodón barato y los raídos trajes en la oficina de su secretaria.

El presidente, con el ceño adusto, se dirigió con paso arrogante hacia la pareja.

La mujer le dijo: ‘Tuvimos un hijo que asistió a Harvard por solo un año. El amaba a Harvard. Era feliz aquí. Pero hará un año, murió en un accidente. Mi esposo y yo deseamos levantar un memorial para él, en alguna parte del campus’ .

El presidente no se interesó. El estaba en shock.

‘Señora’, dijo ásperamente, ‘No podemos poner una estatua para cada persona que asista a Harvard y fallezca. Si lo hiciéramos, este lugar parecería un cementerio.’ .

‘Oh no’, explicó la mujer rápidamente. ‘No deseamos erigir una estatua. Pensamos que nos gustaría donar un edificio a Harvard’

El presidente entornó sus ojos. Echó una mirada al vestido de algodón barato y al traje raído, y entonces exclamó …..¡Un edificio! ……..¿Tienen alguna remota idea de cuánto cuesta un edificio?… .. Hemos gastado más de siete millones y medio de dólares en los edificios aquí en Harvard!’

Por un momento la mujer quedó en silencio. El presidente estaba feliz. Tal vez se podría deshacer de ellos ahora.

La mujer se volvió a su esposo y dijo suavemente.. … ‘¿Si eso es todo lo que cuesta iniciar una universidad? …..¿Por qué no iniciamos la nuestra?’ Su esposo asintió.

El rostro del presidente se oscureció en confusión y desconcierto.

El Sr. Leland Stanford y su esposa se pararon y se fueron, viajaron a Palo Alto en California, donde establecieron la universidad que lleva su nombre, la Universidad Stanford, en memoria de un hijo del que Harvard no se interesó.

Usted puede fácilmente juzgar el carácter de los demás por la forma en que tratan a quienes piensan que no pueden hacer nada para ellos.

HISTORIA VERDADERA por Malcolm Forbes.

Resultado de mi búsqueda en Internet

The Truth: According to Stanford University, this e-Rumor is not true. Leland Stanford was once governor of California and in 1876, he bought the first of what would become more than 8,000 acres of land on the San Francisco peninsula. Leland and Jane Stanford had one son, Leland, Jr., but he never attended Harvard. He died at the age of 15 on a family trip to Italy, but from typhoid fever, not from an accident. Within a few hours of his son’s death, Stanford said to his wife, “The children of California shall be our children.” That was the beginning of Stanford University, according to the official account.

TRADUCCIÓN CMP

Según la Universidad Stanford (que está en Palo Alto, California), este e-Rumor (rumor propalado por medios electrónicos, como e-mail) no es cierto.

Leland Stanford fue una vez gobernador de California, y compró lo que luego se convirtió en 8.000 acres de tierra en la península de San Francisco. Leland Stanford y su esposa Jane tuvieron un hijo, Leland Junior, que nunca asistió a Harvard, pues a la edad de 15 años y durante un viaje familiar a Italia murió de fiebre tifoidea y no víctima de un accidente.

A pocas horas de la muerte de su hijo, Leland Stanford padre dijo a su esposa: “California será nuestro niño”. Éste fue el comienzo de la Universidad Stanford, según los registros oficiales.

MORALEJA.- Lo que de este corte llegue por e-mail hay que tratarlo con escepticismo y someterlo a minucioso escrutinio antes de darle crédito. Algo que deberían seguir a pie juntillas todos a los que llamo “reenviadores compulsivos”, ésos que, sin más, sin corregir, limpiar ni editar lo que reciben —y muchas veces sin borrar ni ocultar las direcciones—, reenvían alegremente todo lo que reciben.

Esta e-plaga es muy frecuente en los “novicios en Internet” que creen que todo lo que les llega por e-mail es una novedad que nadie ha visto todavía, y la reenvían alegremente, en cantidades que recuerdan una ametralladora, inundando con textos e imágenes de más de un decenio en la Red, las bandejas de entrada de sus indefensas víctimas.

Lamentablemente, todos fuimos así en nuestros ciber-comienzos, pero como el fenómeno aumenta exponencialmente, tal vez sea uno de los argumentos en ue se basen quienes quieren llegar a cobrar por el uso de Internet.

[*Opino}– España – El 73% de los trabajadores se sienten ‘quemados’ con su trabajo

Me gustaría saber qué resultados arrojaría esta encuesta en otros países como, por ejemplo, los de toda América, India, Corea, Japón y Australia. Me atrevería a apostar que el porcentaje no llegaría a la mitad que el dado para España.

Ese 73% se debe a que en España se le tiene al trabajo una aversión generalizada que no he conocido en ningún otro país.

Se le mira como un castigo, como una maldición, como algo de lo que hay que apartarse a como dé lugar, y tal vez a eso se deba el estilo de gerencia que causa en los subordinados los efectos descritos en el artículo que sigue, pues tal vez los gerentes descargan en maltrato a sus empleados el malhumor que les produce el tener que trabajar, y de ahí el alto porcentaje de personas que se enferman, real o imaginariamente, porque tienen que ir al trabajo.

En España no se entiende que trabajar a gusto es una verdadera y muy efectiva terapia contra muchos males.

Carlos M. Padrón

***

02/06/2008

MADRID.- Tres de cada cuatro trabajadores —en concreto, el 73%— sufren estrés en su ámbito laboral, y tres cuartas partes de ellos tienen problemas de salud por culpa de esta situación, siendo las dolencias más habituales la fatiga, dolor de cuello y de cabeza, irritabilidad, sensación de agobio, insomnio, falta de concentración y dificultades oculares.

Así lo refleja un estudio del Observatorio de Riesgos Psicosociales de UGT, que analiza más de 4.000 puestos de trabajo en diferentes áreas de actividad, como la hostelería, el textil, la enseñanza, la atención primaria y especializada, la cerámica y la industria cárnica, entre otras.

Las situaciones de estrés laboral, muy extendidas entre la población ocupada, pueden deberse a diversos factores, entre los que se encuentran la falta de autonomía en el puesto de trabajo, inseguridad respecto a las condiciones laborales y al futuro, e indefinición sobre las tareas a desarrollar.

El informe del sindicato revela además que siete de cada diez trabajadores se sienten “quemados” por su trabajo. Esta sensación se denomina síndrome de ‘burnout’ y está directamente relacionado tanto con factores físicos (cefaleas, dolores musculares, fátiga crónica, etc) y psicológicos (frustración, ansiedad, irritabilidad), como con aspectos organizativos (menor rendimiento, absentismo laboral).

Hablar a gritos, criticar la vida privada y ser amenazados, ignorados o asignados a lugares aislados son otras conductas que padecen algunos trabajadores en su lugar de trabajo y que pueden afectar a su salud.

Uno de cada cuatro, en riesgo de acoso

Según este estudio, el 26% de los trabajadores se encuentran en riesgo de acoso, al desarrollar su actividad en un ambiente que califican de “hostigador». Un 2% de las personas entrevistadas son víctimas de acoso moral en el trabajo de manera permanente y un 15% reconocen haber sido víctimas puntuales.

Además, el 43% de los encuestados dicen haber sufrido abuso por parte de sus superiores, y más de la mitad de las víctimas de acoso se quejan de haber recibido un comportamiento vejatorio mediante gritos. Este tipo de comportamientos puede provocar depresiones en los trabajadores y conducir, por tanto, a la baja laboral.

Dentro de los trabajadores que estaban de baja por depresión y que fueron entrevistados para el estudio, el 35% se vieron sometidos a intimidaciones y amenazas, el 32% a acoso moral, el 26% a algún tipo de violencia verbal, y el 23% sufrieron agresiones físicas.

La organización dirigida por Cándido Méndez denuncia que todos estos riesgos psicosociales se producen, principalmente, por una mala organización del trabajo y por un estilo de mando deficiente y, en la mayoría de los casos, autoritario.

Además, las empresas no están preparadas para resolver estos conflictos, pues una de cada tres deja que el problema persista al retrasar la toma de decisiones. “El problema de fondo es que en las empresas siguen primando los intereses económicos a la satisfacción o el bienestar de sus trabajadores», concluye UGT.

El Mundo

[*Opino}– Buhonería a bordo de American Airlines

Carlos M. Padrón

Lunes 19 de mayo de 2008. En el comienzo del viaje a San Francisco (California) que terminó ayer, Chepina y yo tomamos el vuelo 902 de American Airlines (AA) desde Maiquetía (aeropuerto de Cararas) a Miami.

De mi modorra mañanera me sacó una voz femenina que tarareaba canciones de cante jondo. Con asombro descubrí que era una de las aeromozas (azafatas) que mientras empujaba el carrito de las bebidas entonaba esas tonadillas que, como tanto “me gustan”, hicieron que pensara lo que luego los hechos confirmaron: “Este viaje comienza mal”.

De pronto caí en cuenta de algo insólito: la aeromoza de marras trataba de “cariño” a los pasajeros al preguntarles qué bebida querían (“¿Qué quieres, cariño?”) y al servírselas (“Aquí tienes, cariño”) y, para colmo, lo hacía con un acento marcadamente castizo que en esos vuelos Caracas-Miami, que he tonado decenas de veces en mi vida, sonaba como un pedo en misa.

Pero lo más insólito estaba por llegar. Terminada la distribución de bebidas, la tal aeromoza, con la más clásica de las técnicas buhoneriles, comenzó a ofrecer, a hurtadillas y sólo a las damas, bisuturía de su propiedad —que no de la líinea aérea, pues no había duty-free en ese vuelo— y lo hacía usando recursos netamente buhoneriles que incluían el consabido “Es el último que me queda”.

Como broche de oro, fue esa aeromoza la encargada de anunciar la feliz llegada a destino de nuestro vuelo, y al terminar ese mensaje con el acostumbrado “Gracias por volar con American”, con el mayor desparpajo añadió “… y por el placer de hacerlo conmigo”.

Chepina y yo no pudimos menos que preguntarnos qué estaba pasando en American Airlines y de dónde diablos había sacado esa línea aérea a tan estrafalario ejemplar de aeromoza que parecía producto de El Rastro, de Madrid.

Durante el resto del viaje supimos y pudimos comprobar que AA pasa por serios aprietos económicos, pero eso de someter a sus pasajeros al tuteo y a los muy “simpáticos” desplantes, típicamente castizos y de corte gitano y, sobre todo, permitir en sus vuelos el ejercicio clandestino de la buhonería, no es precisamente la mejor receta para paliarlos.

[*Opino}– ¿Es que toman al lector por tonto?

08.05.08

En BBC Mundo del 8 de mayo de 2008 aparece el artículo titulado «El “coqueteo” de las flores» del cual extracto lo que sigue:

Las flores “hacen señas” a los insectos para atraer su atención, asegura un equipo de científicos.

Para saber más sobre el tema, el doctor Warren y su colega, Penri James, experimentaron con la especie Silene Marítima, que crece en una costa expuesta dentro de un lugar de interés científico, situado en la Bahía Cardigan en el oeste de Gales.

Se dedicaron a observar 300 flores de tallos de variadas longitudes. Llevaron un registro del movimiento de cada flor en el viento, cuántas veces era visitada por insectos y por cuánto tiempo, y cuántas semillas produjo.

Su experimento reveló que las flores de tallos largos y delgados se mueven más en el viento.

Creo que cualquiera con dos dedos de frente sabe que las flores de tallos largos y delgados se mueven más en el viento. No hace falta que ningún científico con rango de doctor haga una investigación para llegar a esta conclusión. Entonces, ¿por qué publican algo así?

El estilo de BBC Mundo me hace pensar que, o toman al lector por tonto, o tienen que cubrir una cuota de espacio a llenar y echan mano de lo primero que encuentren. Y cuando transcriben las declaraciones de alguno de los personajes de sus reportajes, las trocean en diferentes párrafos y, por ejemplo, terminan el primero con un “declaró fulano”, el segundo con “añadió”, el tercer con “afirmó”, y así hasta hacer a veces cuatro párrafos de algo que bien pudo ponerse en uno.

Un ejemplo puede encontrarse en el artículo “América se pobló mil años antes”, también de BBC Mundo de fecha 8 de mayo de 2008

Tal como señala el profesor Pino, la nueva evidencia de Monte Verde apoya esa teoría de migración costera.

“Dibujamos el mapa de la costa de la época para calcular la distancia que tenían que recorrer para obtener algas de fondo rocoso y algas de fondo arenoso», señala el investigador.

“Y a pesar de esta ubicación tierra adentro, pudimos identificar hasta nueve especies distintas de algas, que los monteverdinos tuvieron que haber traído desde la costa», afirma el profesor Pino.

“La relación de las culturas antiguas con las plantas -explica el profesor Pino- ya sean plantas continentales o marinas es una relación que se origina muy lentamente».

“Lo vemos con las plantas medicinales, que sólo se desarrollan cuando hay una experiencia de muchas generaciones», agrega.

No veo nada de malo en resumir esto así:

Tal como señala el profesor Pino, la nueva evidencia de Monte Verde apoya esa teoría de migración costera.

“Dibujamos el mapa de la costa de la época para calcular la distancia que tenían que recorrer para obtener algas de fondo rocoso y algas de fondo arenoso, y a pesar de esta ubicación tierra adentro, pudimos identificar hasta nueve especies distintas de algas, que los monteverdinos tuvieron que haber traído desde la costa. La relación de las culturas antiguas con las plantas, ya sean plantas continentales o marinas, se origina muy lentamente. Lo vemos con las plantas medicinales, que sólo se desarrollan cuando hay una experiencia de muchas generaciones», afirma el profesor Pino.

BBC

[*Opino}– La fiesta de la reproducción – Paradojas culturales

En 1978 tuve la suerte de presenciar personalmente en Tokyo uno de estos festivales, cuyo nombre no era “de la reproducción” sino “de la fertilidad”..

La cantidad de figuras de penes que pasaron en desfile fue impresionante, y también la cantidad de puestos de venta de reproducciones de pene, de distintos tamaños y en distintos materiales y colores, que había a lo largo del recorrido del desfile y que estuvieron montados durante todo ese día y gran parte de la noche para que la gente pudiera comprar esas figuras.

Nada se me dijo, sin embargo, de que este festival tuviera que ver con prostitutas sino, en particular, con personas que deseaban tener prole y no podían; de ahí el nombre “de la fertilidad”. Y las personas que vi comprando las estatuillas de penes eran, en su inmensa mayoría, mujeres que, según mis guías me dijeron, pondrían esas estatuillas en un altarcito erigido al efecto en sus casas como ofrenda al Dios de la Fertilidad para que les concediera el regalo de un hijo.

Me llamó mucho la atención que en un país donde la exposición de genitales estaba prohibida, se llevara a cabo públicamente algo así, pues como ya conté antes en este blog, las revistas Playboy las censuraban, una a una, estampando una mancha negra —cuadrada, circular, oblonga o de la forma necesaria— dondequiera que aparecía, aunque fuera parcialmente, un genital o vello púbico. En el cine no permitían las escenas de sexo más o menos explícito, y si no podían cortarlas porque alterarían tanto la película que dejarían ininteligible su argumento, las rociaban con spray, y el espectador las veía como a través de un vidrio empañado.

Sin embargo, en los shows prime-time nocturnos de la TV, aparecían bailarinas con el torso desnudo, y en las telenovelas del mediodía —plaga que también había llegado ya a ese país— podían verse escenas eróticas entre lesbianas.

Carlos M. Padrón

***

08.04.08

Japón celebra durante la época primaveral la festividad en honor a la reproducción, llamada Kanamara Matsuri (también llamado Festival del Pene de Acero), según la religión sintonista.

Para ello, miles de personas pasean por las calles grandes penes tallados en madera y en otro tipo de materiales. Esta tradición era muy popular entre las prostitutas chinas que creían que les podría ofrecer protección contra la sífilis, suerte en los negocios y un buen matrimonio.

Este ritual pagano proviene de los años 1603-1868, en el periodo Edo de la historia.

PD

[*Opino}– A vueltas con la pereza fonética española

En la sección Lengua Viva que escribe don Amando de Miguel en Libertad Digital, los dos primeros párrafos de la entrega del 01/05/08 comienzan así:

Pilar Royo (Barcelona) sugiere que sustituyamos la palabra web —importada y de difícil pronunciación— por “red». Añade: “por una vez, es tan corta en español como en inglés»…..

José Luis Mallagaray Aramburu se plantea cómo vamos a llamar a ese nuevo elemento del paisaje que son los “aerogeneradores». Don José Luis opina que esa palabra es un tanto pretenciosa y difícil de pronunciar con tantas sílabas…..

¿Es ésta la forma como en España pretenden conseguir que las nuevas generaciones hablen inglés?

El caso vuelve a recordarme lo que en otro artículo califiqué de pereza fonética de los españoles pues sólo así puede explicarse que se considere que ‘web’ es de dífícil pronunciación, y que también lo es ‘aerogeneradores’ porque tiene muchas sílabas.

¿No es esto pereza? ¿No sería mejor que, movido por un poquito de amor propio, dijera uno “Si otros lo pronuncian, yo puedo hacerlo también”?

No, claro, eso requeriría esfuerzo, y por un momento olvidé que esa palabra ha caído en desgracia entre los devotos defensores del estado de bienestar.

Carlos M. Padrón

[*Opino}– ¡A salvar el punto y coma!

Esto de salvar el punto y coma —tema del artículo que copio abajo— no sólo debería ser tarea de Francia sino también de los demás países de hablas romances, y también de los de habla inglesa.

Cada vez más, lo escrito en EEUU está plagado de guiones, algunos sencillos (-) y otros dobles (–) que, además de ir a veces pegados a las palabras que se supone deben separar, causan confusión al lector, y, en buena lógica, podrían sustituirse por punto y coma, por sólo coma, o por dos puntos.

Ejemplo: “Because I thought this would be a good opportunity to show the other side of backups – TIME”. En el lugar del doble guión deberían ir dos puntos, pues lo que la frase dice es: “Porque pensé que ésta sería una buena oportunidad para mostrar la otra cara de los respaldos: TIEMPO”. Pero si alguien quiere embarcarse en una misión imposible, que trate de explicarle esto a los más de los useños.

Otro más: “… your iPod will remember and let you adjust the playback speed–just like audiobooks purchased from the iTunes Store”. En el lugar del doble guión debería ir una simple coma, pues lo que la frase dice es: “… tu iPod recordará y te permitirá ajustar la velocidad de reproducción, como en los ‘audiobooks’ que se compran en la tienda iTunes”.

Y cada vez más, lo escrito supuestamente en español está plagado de puntos suspensivos en clara prueba de que quien escribe no tiene idea de cómo usar otro signo de puntuación.

Una frase como ésta: “Además, en las calles no había nada que hacer; estaban desiertas”, requiere punto y como ahí donde está porque el ‘estaban desiertas’ no es realmente una continuación sino una explicación de lo anterior, pero cada vez más le ponen un punto y seguido, si es que no una coma o, en el peor de los casos, puntos suspensivos.

Hace algún tiempo, Amando de Miguel escribió que el punto y coma está en vías de desaparición, lo cual es una pena. Pero más pena es que esté en riesgo de desaparecer por simple desconocimiento de su uso, y en su lugar se recurre al antes mencionado guión o a los puntos suspensivos que, por lo visto, son el paño de lágrimas de quienes no saben de signos de puntuación. ni quieren aprender.

Carlos M. Padrón

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3 de abril de 2008

Javier Farje

Para muchos franceses, escribir oraciones largas requiere de una pluma fuente y papel fino.

Francia se ha enfrentado durante su historia a episodios tumultuosos, invasiones y ocupación, reformas y contrarreformas. Francia incorporó a la jerga histórica palabras como “terror” y “resistencia».

Pero hoy, gozando de uno de los períodos de de paz más largos de la historia europea, la tierra de Moliere y Verne se ha visto abrasada por un patriotismo de fuego que va más allá de una contienda cualquiera. Y, como ha ocurrido en otras ocasiones, el enemigo habla inglés.

Se trata de una campaña frontal y unificadora para salvar un elemento sin el cual Francia difícilmente podría sobrevivir como ente cultural. El punto y coma. O el point-virgule.

Signo de identidad

Al parecer, este signo de puntuación, que en el idioma de Shakespeare es una especie de transición de compromiso entre los dos puntos y el punto final, en el francés tiene una identidad propia.

Sin el punto y coma, “En busca del tiempo perdido», de Marcel Proust, por ejemplo, un hincha acérrimo de la voluptuosidad idiomática, sería difícil de leer.

La literatura francesa, sea de ficción o burocrática, usa al punto y coma como una pausa de respiro en oraciones largas, en pensamientos extensos, que son una costumbre en ese idioma.

Pero ese signo de puntuación tan útil y ubicuo, se ha convertido en el francés en una especie idiomática en peligro de extinción.

La brevedad de la redacción anglosajona parece haber invadido los textos más inocuos en Francia, y eso ha molestado a muchos patriotas de la escritura.

“Para escribir oraciones largas, se necesita una pluma fuente exquisita y una buena hoja de papel” dice Claude Duneton al diario Times de Londres, en francés, por supuesto. Las oraciones breves vienen de un estilo anglosajón más directo, esto refleja la edad moderna y la necesidad de la rapidez” concluye.

Campaña

Pero hay quienes se oponen a la prisa en el idioma y culpan al inglés de semejante violación del territorio francés.

“El punto y coma está desapareciendo como los osos. A la gente no le gusta, los escritores le tienen miedo, los diarios ya no lo usan; es un poco triste», dice Sylvie Prioul, coautora de un libro sobre el arte de la puntuación.

Prioul y otros escritores se han embarcado en una campaña para salvar el uso del punto y coma. Y es que, para ellos, las oraciones complejas, la suma de pensamientos que se suceden en un mismo párrafo, tienen en el punto y coma un aliado del entendimiento y la claridad.

La campaña ha recibido un respaldo importante, proveniente del experto Alain Rey, autor del diccionario Robert, uno de los más importantes del francés.

“La puntuación no es ni de izquierda ni de derecha; trasciende la división política. Para mí, es el símbolo de una república que razona de forma correcta», sostiene Rey en rue89.com, una página de internet manejada por periodistas.

El “enemigo inglés», con su brevedad y su forma tan expeditiva de hablar y escribir, ¡no pasará!, parecen decir los activistas del point-virgule.

Incluso se podría formar una coalición de fuerzas, una entente cordiale con el castellano, por ejemplo, que lucha por salvar a la ‘ñ’ del ostracismo en los teclados internacionales.

La cosa la han tomado en serio, y parece que se trata de una guerra larga y truculenta, con una trinchera idiomática que sus defensores quieren convertir en inexpugnable, una escaramuza prolongada sin punto final a la vista.

BBC

[*Opino}– ¿Consecuencia de envejecer… o realidad que asusta?

Carlos M. Padrón

Las comillas en “hombre” ─títlo del artíclo que copio al final─ las puse yo, pues creo que procede hacerlo así porque, en el sentido sexual de la palabra, el tal Thomas Beatie de hombre tiene muy poco.

Éste es uno de esos casos que harían que mi difunta madre exclamara, agitanto sus brazos sobre su cabeza, “¡Fin de mundo! ¡Fin de mundo!”, y es la primera vez en que han dado ganas de hacer lo mismo, pues como parte del proceso de envejecer, uno comienza a sentir que ya no encaja en el ambiente que le rodea, que cada vez hay más y más manifestaciones sociales que le resultan chocantes, fuera de lugar e inaceptables, y que, en resumen “antes no era así”. Y también por eso, cuando comparamos nuestra vida de hoy con la de nuestros tiempos jóvenes decimos que si nuestros padres o abuelos regresaran de sus tumbas, esa “vida de hoy” los mataría de infarto, pues no podrían ni entenderla y muchos menos aceptarla.

Pero la Historia nos dice que siempre los mayores han dicho y pensado lo mismo al comparar sus tiempos con aquéllos de cuando eran jóvenes, y, por tanto, la razón debería decirnos que así es la vida, y que los cambios continuarán a pesar de todo. Esto no obstante, se impone la pregunta de ¿hasta cuándo? ¿No habrá también en esto un “meterse en camisas de once varas”? ¿No nos dice también la Historia que éste, como muchos otros aspectos de la vida, se rige por ciclos, y que cuando uno de ellos se pasa de la raya sobreviene una guerra, con su secuela de desastres y pérdida de vidas, que marca el inicio de un ciclo nuevo?

***

Aparecido el 27/03/08 en varios medios digitales.

Un transexual será el primer “hombre” del mundo que dará a luz una hija

Un transexual que habita en Oregon (Estados Unidos) está ya transitando su quinto mes de embarazo. Sí, aunque cueste creerlo, así es: si las cosas no se complican, en alrededor de cuatro meses se convertirá en el primer “hombre” en dar a luz a un bebé.

El “hombre” se llama Thomas Beatie y relató su experiencia a la revista The Advocate, dirigida al público homosexual. En realidad, Beatie nació mujer, pero decidió hacerse un cambio de sexo que consistió en quitarse los pechos y en ingerir hormonas masculinas (testosterona).

La gran diferencia con muchos otros transexuales, es que Beatie siguió conservando los órganos reproductivos que lo habían hecho mujer al nacer.

En pareja hace 10 años con una mujer llamada Nancy, el futuro padre embarazado decidió en un momento dejar de tomar la testosterona para poder, justamente, quedar encinta.

Tomada en conjunto, la movida tuvo que ver con el hecho de que su pareja no puede tener hijos: una grave enfermedad hizo que se sometiera a una histerectomía hace años.

“Dejé de ponerme las inyecciones de testosterona. Había estado ocho años sin tener la menstruación, así que no fue una decisión fácil de tomar. Mi cuerpo se reguló por sí mismo después de cuatro meses y no tuve que tomar estrógenos o progesterona o cualquier otro fármaco que favoreciera la fertilidad para ayudar la concepción», explica Beatie en el artículo de la revista.

De todos modos, con eso no alcanzó, y la pareja debió recurrir a la inseminación artificial y a un banco de semen. Fue a partir de entonces que se logró lo que parecía imposible.

Pero antes de llegar a esa concepción feliz, todo fue cuesta arriba, como es de imaginarse. Lo primero que hicieron Beatie y Nancy fue ir a un endocrinólogo experto en reproducción, con el que pasaron varios meses e invirtieron miles de dólares en pruebas.

Un día, el especialista confesó que ya no podría atenderlos porque él y su equipo “se sentían incómodos tratando a alguien como yo». Después de eso llegaron las consultas a otros ocho especialistas. Un año después de haber tomado la decisión de ser padres, consiguieron el acceso a un banco de esperma.

Hubo un primer embarazo, pero fue ectópico y no llegó a término. Después se produjo éste, que avanza (aparentemente al menos) con normalidad.

“El embarazo es una sensación increíble. Mi barriga crece día tras día, pero yo me siento hombre y cuando nazca mi hija, que está previsto para el mes de julio, yo ejerceré de padre y Nancy de madre», explica Beatie en el artículo de la revista

Yahoo Noticias

[*Opino}– Por qué a los españoles les cuesta tanto hablar inglés

Carlos M. Padrón

Para mi satisfacción, este artículo confirma algunas de mis teorías sobre lo que, usando la exageración, he calificado como “impedimento genético de los españoles para hablar otra lengua, especialmente el inglés”.

Por supuesto, como el artículo dice, ese impedimento no se debe a un cromosoma perdido.

¿Por qué si el gobierno socialista de Zapatero, que ha demostrado su inquina hacia el franquismo eliminando muchos vestigios de él, no ha eliminado también el doblaje de las películas y ha optado por las versiones originales subtituladas en español?

Es porque si lo hiciera, la gran mayoría de los cinéfilos españoles se quedarían en blanco ya que no podrían leer los subtítulos a la debida velocidad, pues ni tienen costumbre de hacerlo —de ahí lo del fracaso comercial que menciona Méndez-Leite— y, lo que es peor, tampoco ganas, que, según entiendo, es la “actitud negativa del público” a la que, con toda razón, se refiere también Méndez-Leite.

Los españoles prefieren seguir soportando lo que para cinéfilos de otras latitudes resulta patético: escuchar —para dar sólo un ejemplo— cómo un negro del Bronx habla castizo o, lo que es el colmo, cómo escudándose en el doblaje, en España adulteran el argumento de algunas películas, o demuestran su aversión hacia lo gringo con detalles como el de “Terminator II”, film en el que Arnold Schwarzenegger dice en claro español “¡Hasta la vista, baby!” pero en la versión doblada en España lo pusieron a decir “¡Hasta la vista, chaval!”. Si el guionista de ese film hubiera querido que Schwarzenegger usara el equivalente de ‘chaval’ le habría hecho decir ‘boy’ o ‘kid’, pero usó ‘baby’ porque ese término tiene una connotación muy particular que no es precisamente la de ‘chaval’ sino una que, según el contexto, puede ser cariñosa o despectiva.

¿Es que acaso en España no se entiende el significado de “baby”? Por supuesto que sí, pero no quieren usarlo porque creen que eso sería “darle a los gringos el gusto”, lo cual a los españoles les resulta humillante.

El colmo del descaro es el de algunos que en España se hacen llamar críticos de cine que, aún sabiendo —pues me permito suponer que sí lo saben— que el 60% del valor actoral reside en la declamación, tienen los riñones de criticar el trabajo de los actores basándose en filmes doblados, y no en la versión original. Al menos deberían emular la intención de los avisos puestos en las cajetillas de cigarrillos, advirtiendo sobre los peligros de fumar, y antes de soltar sus críticas sin fundamento decir que no están basadas en la versión original de la película sino en la versión doblada, o sea, adulterada.

Porque es cierto: el doblaje es una aberración. Y aunque Méndez-Leite considera como crimen ver una película doblada, el verdadero crimen es permitir que la doblen, pues con eso, que de seguro es un buen negocio para alguien, se mantiene a millones de personas en un cierto oscurantismo, y por eso “España, siendo la octava economía del planeta, suspende en inglés”.

El que los angloparlantes hablen español peor que los españoles el inglés, no es justificación alguna, es sólo consuelo de tontos, pues el asunto está en la importancia que en el mundo de hoy tienen esos dos idiomas, y no en si los angloparlantes tienen o no mejor vida que los españoles.

Esa frasecita de que “[la vida de los negocios] está en las antípodas de la buena vida” es muy decidora de lo que en Venezuela se describe como “mear fuera del perol”, pues ¿qué rayos tiene que ver la buena vida con la importancia de un idioma?

Cierto es que en EE.UU. hay gringos y hay useños, como en España hay godos y peninsulares, pero eso no le quita ni le pone nada a la importancia del idioma que se habla en esos países. Usar lo de buena vida como argumento en este asunto es, además de una tontería, una manifestación de hedonismo o producto de la aversión del mundo católico hacia las profesiones liberales, hacia el comercio y los negocios, aversión que los Protestantes no tienen, y ocurre que la mayoría de ellos son angloparlantes.

En enero de 2007 crucé e-mails con don Amando de Miguel en relación con su afirmación de que el aparato fonador de los españoles no está preparado para ciertas pronunciaciones como la ‘s’ líquida presente en palabras como ‘speak’. Al respecto, él publicó esto en su columna Lengua Viva, de Libertad Digital (LD):

Carlos M. Padrón (Caracas, Venezuela) no está de acuerdo con mi argumento de que la ese líquida es de difícil pronunciación para los españoles. La prueba, dice, es que se despiden con un “hasta luego” que pronuncian “sta luogo».

Es una observación muy atinada. A mí también me maravilla ese “staluogo” de los españoles actuales. Otras pronunciaciones del español actual de España que anotó don Carlos: satamente (= exactamente), Mafre (= Mapfre), At-lántico (= Atlántico).

Así es, aunque no debería serlo.

Si los españoles pueden pronunciar correctamente la ‘s’ líquida de “staluogo”, ¿por qué no la de “speak”? Pues porque apenas ven escrita esa palabra la identifican como inglesa, y el rechazo, por la tirria no exenta de envidia —sentimiento que llamaré “tirrenvidia”— que en España se le tiene a lo gringo, les imposibilita la correcta pronunciación. No les entra el inglés porque les falte un cromosoma sino por un ‘no quiero’ que se presenta como un ‘no puedo’.

Si aplico la teoría de don Amando de Miguel, el aparato fonador de los Canarios está peor dotado que el de los españoles, pues en Canarias practicamos, como en Hispanoamérica, el llamado seseo, y no pronunciamos ni la zeta ni la ‘c’ que suena como zeta, y por eso, en ciertas partes de España, a los Canarios nos llaman sudacas.

Sin embargo, conozco muchos Canarios que emigraron a Inglaterra y regresaron hablando muy buen inglés, y yo mismo no tuve problemas para adaptarme, ya de 22 años, a la pronunciación del inglés, idioma que aprendí por libros y que, por tanto, no pude sensibilizar a ella mis oídos. ¿Por qué sí pude manejarlo luego? Porque yo no tenía “tirrenvidia” hacia EE.UU,, pues nadie me habló mal de ese país que, al menos en mi pueblo natal, era considerado como el más tecnológicamente avanzado y, por ello, digno de admiración. Y hace muchos años que el idioma inglés, el cine más famoso, y los productos de tecnologías de punta se asocian más con USA que con UK.

El remedio para que los españoles no suspendan en inglés está en que, si al igual que los franceses no pueden superar su complejo ante EE.UU., al menos saquen al inglés fuera de los efectos de tal complejo y lo vean y traten como una lengua que, por razones de conveniencia para el comercio y el enriquecimiento cultural personal, hay que aprender.

Que olviden también su manía de buscar un equivalente español a términos ingleses que son aceptados como tales por el resto del mundo excepto, claro está, por Francia, cuya corrosiva aversión hacia EE.UU. es una confirmación de lo que acerca de los favores escribí en 1987 y publiqué en este blog:

Tres son las posibles reacciones humanas a un favor recibido: agradecerlo, olvidarlo o vengarlo. Cualquiera de las dos últimas es una flagrante muestra de ingratitud, que es hija de la bajeza, hermana de la injusticia, y madre de la desconfianza.

Está claro que los franceses han optado por vengar el favor que EE.UU les hizo en la Segunda Guerra Mundial, y preferirían que eso desapareciera de la Historia.

Y acerca del origen del para mí horrible y detestable nombre de ‘ordenador’ que en España le dan a un computador o computadora, en la antes mencionada columna de don Amando de Miguel encontré el 23/03/08 la confirmación de mis sospechas:

23.03.08

A. de Miguel

En su día los españoles aceptamos ‘ordenador’ para seguir a los franceses. Nunca he entendido por qué un neologismo del francés resulta más aceptable que otro que provenga del inglés.

Me extraña que don Amando no sepa que la explicación a lo que dice no entender está en la “tirrenvidia” que ambos, franceses y españoles, tienen a lo que venga de EE.UU.

Por ejemplo, los franceses se empecinan en afirmar que el origen de la computadora es la máquina sumadora inventada por Blas Pascal en 1642, o el telar, en base a tarjetas perforadas, inventado por Joseph Jacquard en 1799, y que, por tanto, la computadora es un invento francés.

Sin embargo, los más de los investigadores están de acuerdo en que el ancestro de la moderna computadora fue la máquina tabuladora —palabra clave en este caso por cuanto esa máquina sí que se limitaba principalmente a ordenar— que el useño Herman Hollerith, inspirándose en las tarjetas del telar de Jacquard, inventó en 1890 y con la cual ganó la licitación para el censo nacional de población de EE.UU. ¿Acaso el trabajo requerido por un censo podría haber sido hecho por un telar?

Por supuesto que no. Por eso, afirmar que el inventor de la moderna computadora fue Joseph Jacquard es como afirmar que la invención del automóvil se debe al inventor de la rueda. Pero tal parece que a la hora de vengar un favor, todo vale.

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Resumen del artículo que con el título “¿Por qué [a los españoles] nos cuesta tanto hablar inglés?” publicado en El País (España) el 23/03/08. Luego siguen mis comentarios. Lo resaltado en negrillas lo puse yo.

23.03.08

¿Qué es un español? Alguien que se pasa su vida aprendiendo inglés. Y, se podría añadir, que nunca lo aprende.

Búlgaros, húngaros y turcos son los únicos que alegan hablar menos inglés que los españoles. El 65% de los españoles reconoce que no es capaz de hablar, ni de leer ni de escribir en ese idioma. ¿Por qué lo hablamos tan mal?

Es cierto que se trata de un problema arrastrado. La dictadura de Franco cerró las fronteras al inglés durante 40 años, se centró en la defensa del español, y España se convirtió así en un país acostumbrado a ver cine doblado. En la actualidad, el dominio del inglés sigue siendo uno de los factores educativos que más marca la diferencia entre unas clases sociales y otras.

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“El verdadero problema es que, si se miran las estadísticas, el porcentaje no se ha movido a través de los años», dice Ramón Aspa, director ejecutivo de la escuela de idiomas de Esade. Los datos son chocantes. El 70% de los españoles reconocen que el inglés es importante o muy importante, pero sólo el 4% lo estudian, según la consultora Ipsos para la editorial Océano. El informe revela que el 17% leen correctamente este idioma, el 14% lo entienden cuando lo escuchan, y el 11% aseguran hablarlo bien.

Mientras España enmudecía, otros tomaban ventaja como Portugal y Grecia, que se adaptan lingüísticamente a la ampliación de la Unión Europea, y con ello a la importancia del inglés como lengua franca. “Es el latín del siglo XXI», observa Aspa, que no tira la toalla: ¿Por qué los telediarios no nos dejan oír la voz de Obama? ¿En lugar de doblar, no se puede subtitular?“.

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Eso demuestra que la educación española tiene un problema. Un problema no: dos. Porque la inversión —sobre todo la privada, la de las familias— en este idioma, mueve millones (../…) pero España, siendo la octava economía del planeta, suspende en inglés, aunque más justo sería decir que suspende en un segundo idioma. Ni ingleses, ni useños son unos cracks en otro idioma. Hay una teoría: los países con lenguas que cuentan con un gran número de hablantes, como Francia e Inglaterra, no sienten la necesidad de aprender otros idiomas. Lo seguro científicamente es que el español no tiene un cromosoma perdido que le impida hablar inglés con corrección.

El secretario general del Ministerio de Educación, Alejandro Tiana, confirma la tesis. Tener una primera lengua fuerte hace que sus hablantes soporten menos presión para aprender otros idiomas. “En España, el dominio del inglés todavía es insuficiente. El sistema educativo no le ha dado tradicionalmente una gran importancia a las lenguas extranjeras. Aunque peores que nosotros son los ingleses“, explica Tiana.

No hay una edad ideal para empezar a aprender un idioma, sino un análisis de las características de cada país y una decisión que implique a todos. “Existe la evidencia de que empezar a una edad temprana el aprendizaje de aspectos centrales, como la gramática y la pronunciación, es muy importante», afirma la investigadora Nuria Sebastián.

Algunas escuelas españolas ya se han apuntado al inglés en serio y ofrecen asignaturas en ese idioma. Los niños no estudian Naturaleza sino Science. Y no pasa nada. Bueno, nada, nada…

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“El sistema educativo debe dar el salto cualitativo y dejar de enseñar el inglés como lengua extranjera, e impartirlo como una habilidad básica del sistema», subraya Miquel Berga, presidente de la Asociación de Profesores y Profesoras de Cataluña (APAC). El problema, según Berga, es que en la primaria y la secundaria hay mecanismos que garantizan el contacto con el inglés, pero en la universidad no. Hay distintas iniciativas que tratan de ponerle remedio.

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Las promesas electorales también ayudan a ser optimistas, aunque ni José Luis Rodríguez Zapatero ni Mariano Rajoy se manejan en esta lengua. Sólo uno de los cinco presidentes que han gobernado España desde 1975 dominaba el inglés: Leopoldo Calvo-Sotelo.

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No todo el mundo es partidario de inclinarse por el inglés: “Debe de ser muy bueno para los negocios, pero no lo son todo en la vida; de hecho, están en las antípodas de la buena vida“, asegura Jordi Llovet, catedrático de literatura comparada.

Otro freno histórico al impulso del inglés en España es que la televisión y el cine no se emitan en versión original. Finlandia y Holanda son un ejemplo a seguir. Ambos países, con un gran nivel de inglés, ven el cine y la televisión en versión original, con excepción de las películas infantiles, que sí las doblan. Un país con un idioma tan especial como el finlandés no tenía capacidad para doblar todo y, al final, la necesidad se transformó en virtud.

En España son pocas las opciones. A principios de los años cuarenta, Franco aprobó una ley prohibiendo las películas en versión original. El objetivo, defender el castellano. “A finales de los años 50, las distribuidoras useñas intentaron exhibir dos películas, “La ley de la horca” y “La Montaña Siniestra”, en inglés y con subtítulos. Debió ser un fracaso comercial y no se repitió el tema“, explica Fernando Méndez-Leite, director de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid. Hubo que esperar hasta 1963 para ver en inglés “West Side Story”, musical de gran éxito.

A mediados de los 60, la ley de salas de arte y ensayo permitió proyectar algunas películas de autor en versión original. El doblaje se afincó de tal forma en nuestra sociedad que ha llegado hasta nuestros días, dejándonos aislados. En Alemania o Italia siguen doblando filmes, pero vecinos como Portugal o países más pequeños ven absolutamente todo en versión original. Esto facilita la exposición al idioma y la identificación de sus sonidos desde edades muy tempranas.

“Es muy difícil volver atrás porque existe una actitud negativa del público. Además, las distribuidoras useñas quieren doblar», asegura Méndez-Leite, un defensor de la versión original que considera un “crimen” ver una película doblada. Otro factor es que en España el sector de doblaje es muy potente. La recién aprobada Ley del Cine plantea una serie de incentivos y apoyos especiales a la versión original. “Sin embargo no existe ninguna previsión de prohibir el doblaje», aclara Fernando Lara, director del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales.

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El País