[*Opino}– De ‘cyborg’ aceptan cíborg, pero de ‘boomerang’ sólo búmeran, sin la ‘g’ final

09-01-14

Carlos M. Padrón

Ésta es otra clara inconsistencias más de los esfuerzos artificiales por españolizar términos de otras lenguas, en particular del inglés.

Ya antes se dijo que, en español, la palabra inglesa cyborg sería cíborg; nótese que se conserva la ‘g’ final.

¿Por qué, entonces, con la españolización —término que prefiero a hispanización, pues el nombre de nuestro idioma es español, no hispano— de la inglesa boomerang no se siguió la misma norma de respetar la ‘g’ final sino que se propone búmeran o bumerán, según explica el artículo que copio abajo?

Como ya hice notar en ‘Cíborg’, adaptación española del inglés ‘cyborg’,

1. ¿Por qué no hacen lo mismo con affair?

2. ¿Por qué no lo dejaron en ‘cíbor’ ya que serán muy pocos los que pronuncien esa ‘g’ final?

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09/01/2014

Búmeran o bumerán, hispanización de boomerang

Búmeran o bumerán, y no bumerang, son las adaptaciones recomendadas de la voz inglesa boomerang, tal como indica el Diccionario Panhispánico de Dudas.

En los medios de comunicación es habitual encontrar tanto la grafía bumerang como el sustantivo inglés boomerang:

  • «Una medida implantada en los años setenta para luchar contra la superpoblación con efecto bumerang» o
  • «Ese boomerang en forma de simposio y desafío soberanista le golpea en la cara rudamente».

Según la Academia, bumerang es una forma híbrida, que no es ni inglesa ni española y «no debe usarse».

Por otra parte, la hispanización de boomerang presenta dos acentuaciones válidas: en algunos países de América, como Argentina, Ecuador o México, se pronuncia búmeran; mientras que en España y en otras zonas de América predomina la pronunciación aguda bumerán.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir

  • «Una medida implantada en los años setenta para luchar contra la superpoblación con efecto búmeran» y
  • «Ese bumerán en forma de simposio y desafío soberanista le golpea en la cara rudamente».

El plural de la forma esdrújula es invariable, los búmeran, mientras que el de la forma aguda es regular: los bumeranes.

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[*Opino}– Más sobre la supuesta condición doméstica de los gatos

31-12-13

Carlos M. Padrón

En el artículo que copio abajo se cuenta cuán peligrosos son los que llaman gatos «asilvestrados», un adjetivo que para mí es sólo un eufemismo para no reconocer que esos felinos son, por naturaleza, fieras.

Los «no asilvestrados» serían los que nacieron en un ambiente doméstico, o sea, en una casa habitada por humanos, y mantuvieron constante contacto con éstos.

De no ser así, se comportarían como lo hicieron unos gatos que, si bien nacieron y se criaron a escasos metros de una casa de familia, en El Paso (isla de La Palma, Canarias), se comportaron como fieras, según ya conté en el artículo «No creo que a los gatos se les pueda considerar a priori animales domesticados«.

Este artículo recibió un comentario diciendo que los perros se comportarían igual de fieras si hubieran nacido y se hubieran criado en similares condiciones, pero discrepo porque, en el supuesto rarísimo caso de que una perra doméstica —como eran todas las que había en la isla— pariera dentro de unas tuneras tan próximas a una casa habitada, vendría a esa casa a solicitar comida, y traería con ella a sus cachorros en cuanto éstos pudieran caminar. La gata del cuento, aunque supuestamente «doméstica», no hizo nada de eso.

En el artículo que sigue se dice que el gato doméstico ha establecido poblaciones asilvestradas en islas de todo el mundo cuya extensión es inferior a los 290 km², y su población no supera los 900 habitantes.

Pues bien, la isla de La Palma tiene una extensión de 708,32 km², en sus montes no hay especies peligrosas para el hombre, y estoy convencido de que si alguien abandonara en ellos a una pareja —macho y hembra— de perros domésticos (en realidad, allá no hay de otros), éstos no tardarían en acercarse a la casa más próxima y quedarse en ella, si se lo permitieran, o seguir tras del primer humano que en el monte encontraran.

Sin embargo, los gatos del artículo que sigue fueron abandonados en islas mucho más pequeñas, se quedaron en los montes de éstas y vivieron allí como las fieritas que son.

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31/12/2013

Los gatos asilvestrados, el azote de las especies amenazadas en las islas

Un equipo internacional liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha examinado el papel de los gatos asilvestrados en el contexto de la crisis de biodiversidad que sufren las islas.

El equipo ha determinado que estos invasores han contribuido a la extinción de al menos 33 especies de vertebrados endémicos. Los resultados, publicados en la revista BioScience, recogen que 13 especies se encuentran en peligro crítico en 12 islas de dimensiones reducidas.

Los investigadores han identificado aquellas islas donde existe una gran probabilidad de que acontezcan las próximas extinciones causadas por esta especie invasora. Para ello han tenido en cuenta datos sobre la alimentación, los impactos sobre la conservación de especies amenazadas y la experiencia de las campañas de erradicación ya realizadas.

Según estos resultados, dos reptiles, nueve aves y dos mamíferos se encuentran en peligro crítico, de acuerdo con la catalogación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

«Los datos que hemos obtenido pueden ser de gran utilidad a la hora de dedicar los escasos fondos de que disponen las agencias de conservación, a nivel nacional o internacional, a la vez que se priorizan la erradicación de gatos asilvestrados, además de otras especies invasoras, en un contexto global», destaca Manuel Nogales, investigador del CSIC en el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología, ubicado en Tenerife.

La introducción de especies invasoras, particularmente de mamíferos depredadores, es uno de los principales factores que contribuyen a la extinción en las islas.

Desde la domesticación del gato salvaje africano, hace unos 9.000 años, el hombre ha dispersado ampliamente el gato doméstico, que ha establecido poblaciones asilvestradas en islas de todo el mundo, incluso en los archipiélagos más remotos.

  • Siete de las 12 islas que albergan especies de vertebrados en peligro crítico se encuentran en el océano Pacífico: Alejandro Selkirk (Chile), Guadalupe (Baja California), Floreana (Islas Galápagos), Socorro (Islas de Revillagigedo), Fatu Hiva (Polinesia francesa), Robinson Crusoe (Chile), y San Lorenzo Sur (Baja California)
  • Tres de ellas en el Caribe: Cayo Pine (Islas Caicos), Pequeña Caimán (Islas Caimán), y Anegada (Islas Vírgenes Británicas)
  • Una en el Índico, Ámsterdam (Tierras Australes y Antárticas Francesas), y
  • Una en el Mediterráneo (Baja California).
  • Todas ellas tienen una extensión inferior a los 290 kilómetros cuadrados y su población no supera los 900 habitantes.

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[*Opino}– El estereotipo de lo lindo de la Navidad

27-12-13

Carlos M. Padrón

Varios de los motivos que en el artículo que copio abajo se dan para explicar la aversión a la Navidad, o los efectos negativos que ésta produce, son aplicables a mi caso, pues después de más de medio siglo en Venezuela no he podido superar mi aversión a las manifestaciones de consumismo, facilismo, juerga, bonche, ruido (aunque lo quieran hacer pasar por música) estridente y fuera de lugar, y obligación de regalar y de aceptar regalos, que imperan en la Navidad tal y como se celebra en este país.

Son celebraciones que contrastan brutalmente con el recogimiento, intimidad y frugalidad con que en El Paso se celebraba en mis tiempos, que no ahora, la Navidad. De ahí nuestro asombro —en especial el de mis padres— cuando en diciembre de 1961 asistimos perplejos a la celebración de la Navidad en Venezuela. Entre sí, ellos decían que lo que veían era más propio del Carnaval que de la Navidad, opinión que yo compartí totalmente.

Y nada tenía de raro esa perplejidad porque cuando de niño vivía yo con ellos en mi casa natal, en El Paso, los vi sufrir porque no tenían con qué comprar para el hijo/a menor un decente regalo de Reyes. Allá se regalaba en la noche del 05 de enero, no en la del 24 de diciembre; y los regalos eran para los niños, no para los mayores.

Como cosa especial de las fechas navideñas, mi madre hacía los dulces (pan de leche, truchas, almendrados, mantecados o galletas, etc.) típicos de tales fechas, y mi padre horneaba los que, como el pan de leche, requerían horno. Nada de comprar turrones, polvorones u otros dulces; sólo se consumían los que pudieran hacerse en casa con sólo añadirles azúcar, que era lo único que había que comprar.

En la noche del 24/12 teníamos una cena familiar sin ningún especial atuendo físico, pero sí anímico, pues cena estaba marcada por un ambiente íntimo, propicio para la reflexión, sin apenas conversaciones —no al menos frugales—, sin música ni algarabía, en un recato poco común, casi monacal, como el que se mantiene dentro de un templo,

Era un silencio que reflejaba el respeto que por esa cena familiar sentíamos todos, y el toque de tristeza ante los dos puestos vacíos que una vez ocuparon mis dos hermanos mayores, ya en Venezuela, todo lo cual le daba a ese acto un ambiente casi sacro que nada tenía que ver con que la comida fuese especial, sabrosa, escasa o abundante.

Y al término de la cena, en la que el postre eran los dulces ya mencionados, cada uno se iba en silencio a la cama, también con espíritu casi monacal, como si fuera a meditar.

No recuerdo que en esas cenas hubiera nunca una persona que no tuviera con mis padres —y, por tanto, también con mis hermanos y conmigo— un vínculo de consanguinidad.

Desde comienzos de diciembre, o tal vez antes, muchos de los niños del pueblo nos organizábamos en un coro para ensayar los villancicos que se cantarían en las ceremonias religiosas. Y la diferencia entre esos villancicos y las gaitas que tan populares son en la Navidad venezolana es de años luz.

Tal vez porque llegué a Venezuela a los 22 años de edad —o sea, con mi carácter ya formado—, no he logrado adaptarme a ese cambio.

Y como, para colmo, el mes de diciembre ha sido tradicionalmente el que, a lo largo de mi existencia, más disgustos me ha deparado —en los dos primeros diciembres de mi vida estuve al borde de la muerte—, y en el que, tal vez por todo eso, tiendo a deprimirme, desde aquel ya remoto 1961 he dicho que con gusto aceptaría yo que me pusieran en cura de sueño el 15 de diciembre y me despertaran el 15 de enero; o tal vez más tarde, pues parece que ahora la guachafita navideña se prolonga hasta comienzos de febrero.

Dentro de este periodo cae fin de año. Pues bien, en mis tiempos en El Paso, esa fecha «pasaba por debajo de la mesa», o sea, que no tenía relevancia alguna, pues sólo contaba para los jóvenes adultos que quisieran y pudieran ir al baile que se celebraba en el Teatro Monterrey.

Y ya que el tema es de fechas, nunca celebrábamos los cumpleaños. Del mío me enteraba casi siempre porque sobre el día de mes en que cae me entregaban en la academia el recibo de pago por la mensualidad.

A quien le parezca raro lo que he dicho acerca de la Navidad, que lea abajo la conclusión de que, en las fechas navideñas —que incluyen también Fin de Año, Año Nuevo, y Reyes—, «la presencia conjunta de ansiedad, depresión y síntomas somáticos es casi más la norma que la excepción». Un cóctel que causa muchos suicidios.

En el origen de todas estas manifestaciones hay motivos como los que he contado —formación sociocultural, tradición familiar, lejanía, pérdida, ausencia de consanguinidad, etc.— u otros muchos y distintos, según las vivencias de cada persona.

A este cuadro hay que añadir la frustración de que los hijos no entiendan (no sería bueno que compartieran, pero sí que entendieran) el origen, basamento y alcance de esa aversión hacia la Navidad. No pueden entender porque las vivencias personales no son transferibles, y les resulta difícil trascender al medio social en que nacieron, crecieron y se formaron; un medio que suele ser más poderoso que el netamente familiar.

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25/12/2013

A. F. Vergara

Navidades negras: Cómo evitar la depresión en estas fechas

Existen varias razones por las que la Navidad y Año Nuevo son una época poco deseada para algunos, además de temida y evitada.

Según especialistas de la salud mental, la depresión en esta temporada del año ocurre por no saber cómo expresar afecto, lo que conlleva a querer demostrarlo haciendo gastos innecesarios que en muchas ocasiones acarrean más problemas, sobre todo ante problemas económicos, o bien porque las personas se crean altas expectativas en lo que se les va a regalar y, al no cumplirse, se sienten tristes y decepcionadas.

En algunos casos puede ser porque las personas tuvieron en su infancia malas experiencias antes o durante las fiestas, así que se encuentran predispuestos a pasarla mal.

Otra razón es que los recuerdos de navidades y años nuevos anteriores se apoderan de nuestra mente, recuerdos que fueron muy dolorosos para nosotros: una enfermedad, el rompimiento de relaciones amorosas o amistosas, la lejanía de un ser querido, cambios de localidad, o también la pérdida de un puesto de trabajo.

El hecho de revivir esos recuerdos hace que volvamos a experimentar las mismas emociones que sufrimos en su momento, provocando que en algunos casos sobrevengan las depresiones.

En especial durante Navidad y Año Nuevo que recordamos con más anhelo a los seres queridos que en su momento estuvieron con nosotros, su ausencia se nota más, y, por consiguiente, el vacío que se sentimos es mucho mayor.

Para otros quizás son fechas que nostálgicamente los remontan a otras pasadas en las que no tenían grandes problemas y, en cambio, ahora se sienten muy abrumados y decepcionados.

La gente que se deprime en la temporada navideña y que coincide con el fin de año, se pone a evaluar los logros y fracasos del año fijándose solamente en aquello que no pudieron lograr.

Se cree también que otro factor que contribuye a la depresión decembrina es un desorden estacional conocido como SAD (Desorden Afectivo de Temporada), que lo sufren algunas personas cuando experimentan una reducción en la exposición a la luz del día, así que los días cortos de invierno contribuyen a que la persona se sienta desanimada.

Qué hacer para no deprimirse en Navidad

Cambia tus expectativas: No esperes a la Navidad y el Año Nuevo para ser feliz, simplemente recibe estas fechas sin esperar grandes acontecimientos, vívelas como unas fiestas más.

No pienses que la Navidad y el Año Nuevo son la solución a tus problemas emocionales, o que sean estas fechas las que llenen los vacíos afectivos que hay en tu interior. Si crees que tu vida no tiene sentido, dale un cambio; tienes todo un año y los que vendrán para lograrlo.

Aumenta tu capacidad para ilusionarte y date la oportunidad de sentirte contento; es trabajo sólo tuyo.

Si nuestro estado de ánimo anda por los suelos, es momento de revisar nuestro interior para lograr deshacernos de ese pasado que nos atormenta.

Con este ejercicio podremos además conocer las conductas que nos limitan y que nos impiden cambiar el rumbo de nuestra vida. No permitas que los pensamientos derrotistas y negativos aparezcan, sustitúyelos por los de carácter positivo.

Evita el agotarte mentalmente con las compras, la comida, los regalos, las visitas,… e intenta relajarte y disfrutar del momento. Puedes ayudarte haciendo una lista de lo que tienes que hacer, establece prioridades y delega responsabilidades.

Durante estas fechas la gente deprimida lo esconde, ya sea alejándose, poniéndose a la defensiva o llevando todo al extremo, sobrepasan límites en la comida y la bebida sintiéndose peor luego, disfruta sin excesos.

Si no consigues el objetivo y la depresión continúa semanas después de las navidades, debes consultar a un médico, o a un psicólogo.

Sobrevivir a la Navidad

Como todo en esta vida, la Navidad tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. Fiestas de empresa, compromisos familiares, tradiciones, comilonas, regalos, recuerdos…pueden hacer que adoremos esta época del año o que estemos contando los días para que se acabe.

De nuevo, y como en cualquier crisis que se precie, hay que procurar sacar lo máximo de cada situación, pues aunque no puedas elegir las circunstancias que te toca vivir, siempre puedes elegir cómo vas a vivirlas.

¿Se trata de depresión o simplemente de tristeza?

Cuando hablamos de depresión nos referimos, en rasgos generales, a un estado de ánimo caracterizado por la tristeza, la anhedonia (incapacidad para sentir placer) y la abulia (falta de energía), que se mantiene durante un periodo mínimo de dos semanas.

Un alto porcentaje de las personas que padecen depresión también manifiestan síntomas somáticos, es decir, frecuentes dolores de cabeza o musculares, mareos, malestar gástrico…todo ello se ve agravado si concurren con síntomas ansiosos, como la taquicardia o la sensación de opresión en el pecho.

La presencia conjunta de ansiedad, depresión y síntomas somáticos es casi más la norma que la excepción.

Las personas que padecen depresión suelen acudir, en un primer término, a los servicios médicos de Atención Primaria. Cuando los analgésicos no cumplen su función, el médico, ante la imposibilidad de dar con un diagnóstico claro, ha de investigar y averiguar el origen de la verdadera patología, de la depresión.

De hecho, en España hay entre 1,2 y 1,5 millones de personas que padecen un trastorno depresivo, aunque se estima que un 35% de los casos no se llega a diagnosticar.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la depresión es la cuarta causa de discapacidad en el mundo.

Momentos de duelo

El duelo puede definirse como la experiencia de una persona tras una pérdida, o como el proceso de adaptación a esa pérdida. De esta forma, es un proceso psicológico normal que nos permite asumir una nueva realidad, en la cual nuestro ser querido ya no está.

Sus manifestaciones son parecidas a una depresión, pero no es lo mismo. En ambos casos pueden encontrarse síntomas clásicos. como trastornos del sueño, del apetito e intensa tristeza. Sin embargo, en el duelo no se da la pérdida de autoestima característica de la depresión clínica.

Las manifestaciones más características del duelo normal son:

  • Sentimientos de tristeza, enfado, culpa y autorreproche, ansiedad, soledad, fatiga, impotencia, shock, anhelo, alivio o insensibilidad, entre otras.
  • Sensaciones físicas, como vacío en el estómago, opresión en el pecho o en la garganta, hipersensibilidad al ruido, sensación de despersonalización, falta de aire, debilidad muscular, falta de energía o sequedad de boca.
  • Cogniciones o patrones de pensamiento que son normales en las primeras fases del duelo, pero que, si persisten, pueden desencadenar sentimientos que desemboquen en una depresión o en problemas de ansiedad.
  • Estados de confusión, distracción, incredulidad, preocupación, sentido de presencia, experiencias ilusorias pasajeras, e incluso alucinaciones.
  • Conductas que desemboquen en trastornos del sueño, trastornos alimentarios, hiperactividad desasosegada, aislamiento social, llorar en exceso, soñar con el fallecido, buscar y llamar en voz alta, visitar lugares relacionados, llevar consigo objetos o atesorar pertenencias; o, por el contrario, evitar recordatorios del fallecido, lo cual en estas fechas suele ser complicado y la ausencia se hace especialmente notable.

Aunque la depresión no es lo mismo que el duelo, suele ir asociada a éste. Así, algunas personas desarrollan episodios depresivos mayores después de una pérdida.

Por lo tanto, para que este proceso normal por el que todos pasamos ante una pérdida no se complique y desencadene un duelo patológico, crónico, no resuelto o enmascarado, es importante recibir asesoramiento psicológico.

Los principales objetivos terapéuticos son:

  • Aumentar la realidad de la pérdida.
  • Identificar, experimentar, aceptar y expresar los sentimientos y emociones.
  • Superar los diferentes obstáculos y reajustarse después de la pérdida.
  • Recordar a la persona fallecida y sentirse cómodo al seguir viviendo.

Asimismo, el término duelo no se refiere exclusivamente a un fallecimiento, ya que puede aplicarse a otros tipos de pérdidas, como una enfermedad, una ruptura sentimental, estar en situación de desempleo, encontrarse o tener a un ser querido en el extranjero, etc.

En estas fechas es recomendable tener en cuenta que el dolor y los recuerdos nos acompañarán, por lo que intentar ocultarlo, evitarlo o huir no hará que desaparezcan.

Por ello es importante construir una nueva manera de celebrar la Navidad. Reunir a la familia para hablar y tomar en conjunto las decisiones correspondientes, acordar un pequeño homenaje o acto simbólico para recordar a la persona ausente, incluir a los niños por pequeños que sean y arroparse en la familia, pueden ser formas de afrontar eficazmente el dolor.

«No puedo, no me apetece»

Todos en algún momento de nuestra vida nos sorprendemos diciéndonos a nosotros mismos frases del tipo «No puedo» o «No me apetece».

Estas frases son clásicos mecanismos automáticos que utilizamos para engañarnos a nosotros mismos y llevarnos, sin darnos cuenta, a la inercia, a la tristeza, a la apatía e incluso a la abulia. Son la forma perfecta de entrar en un bucle del cual, posteriormente, no sabemos cómo salir ni cómo hemos entrado.

Cabe tener en cuenta que el uso de estas frases de manera puntual no conlleva ningún riesgo, ya que nos permiten tomar aire o darnos un respiro sin sentirnos mal.

El problema surge cuando las utilizamos de manera indiscriminada, o se convierten en pensamientos automáticos, los cuales irrumpen con tanta fuerza que ni si quiera somos capaces de plantearnos si son reales o no, lo que nos deja sin recursos y opciones para salir del bucle en el que nos encontramos o transformar la situación que vivimos.

Para desarticular estos pensamientos es importante tomar conciencia de cuándo nos asaltan. Lo segundo, es preguntarnos qué función cumplen o qué ventajas nos están aportando, si es que hay alguna.

Respecto a la frase «Esto no sirve para nada», no podemos esperar que las cosas cambien si nosotros seguimos haciendo lo mismo de siempre.

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[*Opino}– Las feministas vuelven a la carga

27-11-132

Carlos M. Padrón

En el artículo que copio abajo, algunas mujeres repiten, por enésima vez, su ataque contra lo que llaman el sexismo en nuestro idioma.

Si es cierto que «no se nace mujer sino que se llega a serlo», sugiero que se deje claro que en el camino para ‘llegar’ ocurren bifurcaciones como la de ‘mujer’ y la de ‘feminista’, y en éstas hay varias categorías, como las de las tristemente famosas y exhibisionistas Femen.

Si lo que se pide llegara a imponerse, me pregunto qué pasará entonces con expresiones como «pareces una niñita» o «lloras como una mujer».

¿Acaso no es cierto que el comportamiento de las niñitas es de mayor debilidad que el de los niñitos, y que las mujeres lloran más y más a menudo que los hombres, por no decir que ante el menor susto —como que de pronto aparezca un ratón, una cucaracha, etc.— no pueden reprimir unos gritos estridentes? Entonces, ¿hay diferencias o no?

Si ya están convencidas de que son el sexo fuerte, ¿a qué se preocupan de nimiedades como éstas?

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10/11/2013

Lo femenino es «débil» y lo masculino «enérgico», según la RAE

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE), editado en 2011 y actualizado cinco veces desde entonces, define «femenino» como «débil» y «endeble», y «masculino» como «varonil» y «enérgico».

Filólogas, parlamentarias y expertas en igualdad exigen a la institución que lo rectifique en la edición 2014, porque opinan que valida un estereotipo y consolida una visión del mundo que no es real.

«Tiene muchísima trascendencia: que el diccionario de la Real Academia, que es la máxima autoridad en la Lengua Española, defina lo ‘femenino’ como débil y lo ‘masculino’ como lo contrario es impresentable. ¿Es que no hay mujeres fuertes, enérgicas o con potencial en esta vida?»,

plantea la directora del Centro de Estudios de Género de la UNED, Teresa San Segundo.

Según explica, el lenguaje «es la forma de expresión de una comunidad, pero, además, configura el pensamiento», de modo que «lo que no se nombra, no existe». Con ello se refiere a la ausencia de definición para ‘feminizar’ en el diccionario de la RAE.

La búsqueda del término en su versión online dice que no existe esta palabra y sugiere consultar ‘demonizar’ o ‘feminidad’, porque «tienen formas con una escritura cercana».

‘Masculinizar’, por contra, sí está recogido, con una anotación que avisa de que el término se incorporará a la próxima edición. La primera acepción es «dar presencia o carácter masculinos a algo o a alguien» y el ejemplo que la acompaña dice: «determinadas modas actuales masculinizan a la mujer».

Para San Segundo, esto «clama al cielo». «Que ‘feminizar’ no exista supone que ni siquiera se contemple la posibilidad de que se puedan dar atributos femeninos a algo, mientras que darlos masculinos sí es posible»,

denuncia la experta.

Según fuentes de la Real Academia Española, el diccionario se encuentra actualmente en revisión y tendrá una nueva edición el próximo año. La institución está «abierta» a recoger propuestas de modificación, quejas y sugerencias sobre el contenido, para lo que ofrece en su página web la llamada ‘Unidad Interactiva’, con un formulario a disposición de los internautas.

Sin embargo, la doctora en Filología Románica por la Universidad de Barcelona, Eulalia Lledó, afirma que la RAE no responde cuando se trata de lenguaje no sexista.

Autora de diversos informes al respecto, lleva denunciando más de una década, pero sin éxito, la existencia de «incorrecciones» y definiciones «no equitativas» en el diccionario oficial, como las de ‘padre’ y ‘madre’.

«De hace 100 años»

«Si el diccionario tiene que reflejar la realidad, no ponen los medios para que esto suceda. Es más, se les advierte de esto y continúan incurriendo en estas definiciones que yo diría especialmente desagradables», señala. En su opinión, casos como el de ‘feminidad’ como lo «débil» revelan por sí mismos «el punto de vista desde el cual se han hecho».

«Es un estereotipo absoluto», ha añadido. Para la presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, Carmen Quintanilla, «la Real Academia tiene que plantearse hacer otra definición mucho más acorde con la realidad social de las mujeres hoy en España, para que las nuevas generaciones puedan sentirse orgullosas de ser mujeres y de ser femeninas».

«Esta definición podía tener algún sentido hace cien años en España porque durante siglos aquí, como en el resto de la comunidad internacional, las mujeres fueron identificadas como el sexo débil, pero se ha demostrado a lo largo de la Historia que en realidad somos el sexo fuerte», ha señalado.

La diputada ‘popular’ considera que en España, especialmente en «los últimos 50 años», ha quedado probado que las mujeres podían valerse por sí mismas sin ningún tipo de ayuda.

«Somos madres, somos capaces de conciliar la vida profesional y familiar de manera heroica, y a lo largo de la Historia se ha visto cómo hemos sido capaces de sacar adelante nuestra familia, nuestro trabajo, y estar al frente en la toma de decisiones»,

ha sentenciado.

Por su parte, la presidenta de la Federación de asociaciones de Mujeres Progresistas, Yolanda Besteiro, tilda la definición de «barbaridad» y la atribuye a la «falta de incorporación de la perspectiva de género en el funcionamiento de la RAE».

A su juicio, es «un estereotipo nada justificado en criterios objetivos», porque en la realidad hay mujeres tan «enérgicas» como lo que el diccionario considera «masculino».

Besteiro explica que «lo peligroso» es que «a través del lenguaje se va definiendo el pensamiento». En este sentido, cita a la escritora y filósofa francesa Simone de Beauvoir: «no se nace mujer sino que se llega a serlo».

«Los estereotipos marcan lo que es una mujer y un hombre, y si la Real Academia de la Lengua define con un estereotipo lo que debe ser cada uno, está contribuyendo a convertir eso en una realidad», ha afirmado.

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[*Opino}– Más acerca de los engaños en la Red

26-12-13

Carlos M. Padrón

A los para mí fraudes que menciona el artículo que copio abajo, hay que añadir el otro tipo, cada vez más frecuente, que aparece cuando se busca algo en internet, como un programa o un driver, se encuentran varias entradas que ofrecen gratis lo que se busca —por supuesto, entre ellas varias del sempiterno Softonic, que no es realmente gratis pero sí una verdadera plaga, sobre todo en España—, pero cuando uno trata de bajarlo, el programa de seguridad que se tenga instalado, si es bueno, dispara las alarmas y avisa de que ese material contiene malware o, si el contenido es realmente peligroso, simplemente corta la conexión con esa página.

A veces el tal malware consiste en troyanos destinados a rastrear, con fines publicitarios, los hábitos de busca del internauta, pero a veces se trata de infiltraciones que revisten un peligro real para la seguridad de la computadora, y es ahí cuando los programas que mencioné —uso desde hace años el ESS (ESET Smart Security)— disparen las alarmas y, si uno los ha configurado adecuadamente, impidan que se baje lo que está contaminado.

En otros casos, el fraude —aunque menos peligroso, pero fraude al fin— consiste en que al abrir la entrada en la que, según su título, está lo que se busca, el navegador aterriza en una página de promoción de algo que nada tiene que ver con lo que se buscaba.

Comoquiera que impedir todo esto atentaría contra la libertad de expresión y de libre navegación por la Red, y daría lugar a abusos por parte de quienes eso hicieran, me temo que los fraudes de este tipo seguirán aumentando hasta que su enorme volumen justifique la tal censura, con la que perderemos todos.

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26/12/2013

Diecinueve fotografías falsas que engañaron al mundo

La suma de Photoshop y la falta de comprobación de las fuentes ha posibilitado que en los últimos años una gran cantidad de montajes fotográficos relacionados con sucesos de actualidad hayan circulado por las redes sociales como si de imágenes reales se tratasen.

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En este montaje un tiburón blanco «ataca» a un soldado británico en Sudáfrica

Intereses políticos, económicos, el afán de engañar a los medios de comunicación, o una simple broma, pueden estar detrás del origen de estos famosos fotomontajes, algunos de los que recopila el autor del blog Ceslava diseño & formación. Así, dos fotogramas de la serie «Lost» (= Perdidos) se emitieron en un informativo boliviano situándolos justo en el instante en que el vuelo 447 de Air France sufrió un accidente sobre el océano Atlántico en 2009, mientras que un fotomontaje que muestra un avión a punto de impactar contra una de las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 ha dado la vuelta al mundo en varias ocasiones.

Los desastres naturales también son objeto habitual de este tipo de manipulaciones, como muestra la adición de una ola gigantesca al perfil de la ciudad chilena de Antofagasta para simular el devastador tsunami que asoló Tailandia en 2004, la creación de falsas nubes para simular todo tipo de huracanes o la imagen de unos niños filipinos que parecían utilizar unos computadores en una habitación anegada por las inundaciones que asolaron el país en 2012.

La imagen de Hércules, un perro que era tan grande como un caballo, o la de Snowball, su homólogo en el mundo de los gatos, son otras de las fotografías que han circulado por la red durante años, junto con la de un enorme tiburón blanco a punto de engullir a un soldado británico que se descolgaba de un helicóptero en la costa sudafricana Foto arriba). Sólo que la imagen correspondía a una aeronave de la Fuerza Aérea Estadounidense, había sido tomada en San Francisco y, por supuesto, no existía ningún tiburón.

Políticos como George Bush, el Peter Griffin de carne y hueso que inspiró al protagonista de la serie de animación «Padre de familia», la fecha del viaje de Michael J. Fox en «Regreso al futuro», el esqueleto de una hada o la silueta del pie de un feto sobresaliendo del abdomen de su madre, son otras de las 19 fotografías que han engañado al mundo y que pueden verse en el blog «Ceslava».

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[*Opino}– Perros y cerdos, una desafortunada comparación

24/12/2013

Carlos M. Padrón

No veo que el título, «Por qué queremos a los perros pero nos comemos a los cerdos», del artículo que copio abajo tenga que ver con su contenido.

Tal vez lo escogieron para llamar la atención del lector hacia un artículo destinado a promocionar un libro.

Un artículo que cuestiona el consumo que hacemos de carne animal, un cuestionamiento con el que estoy de acuerdo, y pienso que algún día, tan lejos en el tiempo que sospecho que no lo vean ni mis bisnietos, ya los humanos no comeremos carne.

Aunque mi padre fue alguna vez cazador, y mi hermano mayor pescador, no estoy de acuerdo con estas prácticas.

Pero volviendo a ese título, creo que la comparación entre perros y cerdos es desafortunada porque si bien un perro puede ser —y de hecho es— una excelente mascota, un cerdo no.

A pesar de que hay gente que tiene cerdos —sobre todo unos muy pequeños— como mascotas, las diferencias entre éstos y los perros son muchas y muy grandes.

Toemos la higiene, sólo por usar una. Si bien los más de los perros mascota que viven en casas van instintivamente a buscar un jardín o terreno baldío para hacer sus necesidades, dudo mucho que un cerdo, si tenido como mascota en iguales condiciones, haga lo mismo de forma instintiva.

Además, el excremento de los perros apenas hiede si se le compara con el de los cerdos,…. a menos que para los cerdos mascota se invente una comida especial.

Por otra parte, desde hace siglos el perro ha buscado la compañía humana, no así el cerdo. El perro se caracteriza por la fidelidad a su dueño, ¿sería fiel un cerdo?

En fin, que aunque los chinos coman carne de perro con el mismo desparpajo con que nosotros comemos la de cerdo, sigo sin aceptar esa costumbre de los chinos, en especial porque, por lo dicho arriba y por mil motivos más, queremos a los perros porque nos han acompañado por siglos como fieles amigos y defensores de nuestra vidas y casas, cosa que los cerdos no han hecho ni creo que pudieran hacerlo,… lo cual no justifica que nos los comamos.

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16/12/2013

Teresa Guerrero

Por qué queremos a los perros pero nos comemos a los cerdos

Imagine que unos amigos le invitan a su casa a cenar. El plato principal es un estofado de carne que huele fenomenal y está delicioso.

Mientras lo disfruta le pregunta a sus anfitriones por la receta. «Coges un kilo de carne de Golden retriever, marinada desde la noche…», le contesta su amigo. «¿¡Golden retriever!? «Si usted es como la mayoría de las personas que viven en Occidente, probablemente se sentirá mal ante la idea de estar comiéndose un perro cocinado». Incluso sentirá asco, «porque los perros no se comen».

Si sus anfitriones le dicen que es una broma, y que en realidad han servido un estofado de ternera ¿seguiría comiendo? ¿se sentiría mejor?

Probablemente sí, porque «si usted es como la mayoría de las personas, cuando se sienta ante un estofado de ternera no ve la imagen del animal del que procede la carne. Sólo ve «comida», por lo que se centra en el sabor, en el aroma y en la textura».

Así comienza la psicóloga estadounidense Melanie Joy su reflexión sobre por qué nuestra cultura nos permite comer algunos animales sin contemplaciones, mientras nos insta a que consideremos otras especies como mascotas y, como consecuencia de ello, la idea de causarles sufrimiento nos causa malestar.

Una reflexión que resume bien el título de su libro, que acaba de ser publicado en español, y recoge las investigaciones que la autora realizó durante su tesis doctoral. «Comer animales o no hacerlo es una tema de justicia social».

La decisión de comer carne

Melanie Joy ha acuñado un término, el carnismo, para denominar «el sistema de creencias que nos condiciona a comer unos animales determinados». Y es que, según sostiene, «en la mayor parte del mundo actual las personas no comen carne porque lo necesitan, sino porque deciden hacerlo. Y las decisiones siempre se derivan de las creencias».

«El carnismo es un sistema de creencias invisible, y el trabajo de Melanie Joy está permitiendo darle visibilidad. Una vez que conocemos este sistema, tenemos la libertad de decidir», explica Javier Moreno, de Igualdad Animal, la organización de defensa de los derechos animales a la que irán destinados los beneficios de la venta de esta obra.

Joy, profesora de psicología y sociología en la Universidad de Massachusetts (Boston, EEUU), es vegana, es decir no consume ningún producto de origen animal (ni alimentos ni prendas de vestir ni asiste a espectáculos en los que se usen animales).

Pero no siempre fue así. Según confiesa, cuando era adolescente disfrutaba comiendo todo tipo de alimentos y era una fanática de la pizza con cuatro tipos de carne y extra de queso. «Como la mayor parte de la gente, me gustaban los animales y no quería que sufrieran aunque yo misma participaba en un sistema que cometía atrocidades y que iba en contra de mis valores. Cuando comía animales dejaba atrás la empatía», reflexiona.

Allá por 1999, cuando tenía 23 años, se puso enferma tras consumir una hamburguesa en mal estado. Tal fue la indigestión que acabó en el hospital: «A partir de entonces dejé de comer carne, me empezó a dar asco. Poco a poco comencé a interesarme por la información que siempre había estado ahí, y supe que hay millones de animales que están sufriendo de manera completamente innecesaria. Me di cuenta de que yo había contribuido al problema y quise ser parte de la solución», recuerda.

Su transición hacia el veganismo, relata, fue paulatina: «Primero dejé de comer carne, luego huevos y leche…» Hasta que con los años se convirtió en vegana. «No necesitamos carne para sobrevivir, ni siquiera para mantenernos sanos», asegura Joy, que en su libro pone como ejemplo «a los millones de vegetarianos sanos y longevos que así lo han demostrado», y defiende una dieta variada y la ingesta de proteínas de origen vegetal para satisfacer las necesidades nutricionales del cuerpo. A sus ojos, beber leche o comer huevos es tan desagradable como para cualquier occidental puede resultar comer carne de perro.

Nada menos que 10.000 millones de animales mueren cada año sólo en EEUU para el consumo humano, una cifra que se doblaría si incluimos las especies animales marinas destinadas a la alimentación. En su obra, Joy también denuncia las duras condiciones de trabajo a la que están sometidos muchos de los trabajadores de explotaciones ganaderas y de la industria cárnica en EEUU, a los que denomina «las otras víctimas del carnismo».

Durante la investigación que realizó para su tesis doctoral, la psicóloga entrevistó a todo tipo de personas: veganos, vegetarianos, carniceros, personas que trabajaban en la industria de la carne… Todos ellos, afirma, compartían una experiencia parecida sobre la consideración de especies como animales de compañías o aptos para el consumo.

Las tres N: Normal, natural y necesario

«El carnismo nos enseña a no pensar, a no sentir nada hacia estos animales. Comer carne se considera un hecho, no una elección», asegura.

Y este convencimiento, continúa, se ha logrado gracias a un sistema que justifica el consumo de carne a través de la repetición de lo que ella denomina las tres N: comer carne es normal, natural y necesario. Las mismas N que, según denuncia, se han usado a lo largo de la Historia para permitir y justificar la esclavitud, el racismo o la dominación masculina. Y es que para Joy «el carnismo es una ideología violenta, un sistema de presión, un mecanismo que distorsiona nuestra relación con los animales».

«La mayoría de nosotros creemos que comer carne es natural porque el ser humano caza y consume animales desde hace miles de años. Y ciertamente, la carne ha formado parte de nuestra dieta omnívora durante al menos dos millones de años. Pero el infanticidio, el asesinato, la violación y el canibalismo son, como mínimo, tan antiguos como el consumo de carne y, por tanto, podríamos argumentar que también son naturales. Pero no apelamos a la historia de estas conductas para justificarlas», defiende en su libro.

Naturalmente, en otros países la percepción que tienen sus ciudadanos sobre qué animales son comestibles es distinta a la nuestra, y para ellos también sería impensable ingerir algunas de las especies habituales en nuestra dieta. Por ejemplo, la vaca es sagrada en India, mientras que en otros países los insectos se consideran una importante fuente de proteínas y su consumo es habitual.

En algunas zona de Asia, como China y Vietnam, muchos ciudadanos comen perros sin miramientos, a pesar de que también allí es frecuente tenerlos como animal de compañía. Como destaca Javier Moreno, «distinguen entre los perros que van a destinarse al consumo humano y los que se consideran mascotas».

Joy, que lleva tres años viajando por el mundo y explicando en foros internacionales qué es el carnismo, está convencida de que la mayor parte de la gente no es consciente de las terribles condiciones en las que viven los animales destinados a convertirse en alimentos.

Por ello, la autora se muestra satisfecha por el descenso del consumo de carne que se ha registrado por primera vez en EEUU, donde cada ciudadano come aproximadamente 100 kilogramos de carne al año. No obstante, en su opinión este descenso no es sólo atribuible a una mayor concienciación sobre el sufrimiento de los animales, sino también a que la gente cada vez es más consciente de los contaminantes que ingiere cuando toman carne: «Suele estar aderezada con hormonas sintéticas, dosis masivas de antibióticos, pesticidas, herbicidas y fungicidas tóxicos», denuncia en su libro.

La autora confía en que su obra, que ha sido traducida a nueve idiomas, contribuya a que la gente se detenga unos instantes y reflexione sobre por qué comemos algunas especies animales y otras no.

Tener información sobre las condiciones en las que viven millones de animales destinados al consumo humano, sostiene, les ayudará a decidir de forma consciente y con libertad:

«Sin conciencia no hay elección libre», afirma. Porque, como dice la cita de Mahatma Gandhi que ha escogido como apertura de su libro, «podemos medir la grandeza y el progreso moral de una nación por el modo en que trata a sus animales».

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[*Opino}– No creo que a los gatos se les pueda considerar ‘a priori’ animales domesticados

23-12-13

Carlos M. Padrón

Pecaré de osado, pero me permito dudar de la afirmación de que, según el artículo que copio abajo, los gatos pueden considerarse un animal domesticado.

Mientras viví en mi casa natal, hubo gatos en ella, como también los había en las casas de todos los vecinos. Uno adoptaba a esos animales desde que nacían, y ellos se acostumbraban a la cercanía humana y a la casa donde se les daba cobijo.

No se los tenía como mascotas sino porque cazaban ratones, y en «su» casa permanecían hasta que morían, bien por viejos o, a veces, ahogados en algún embalse.

Sin embargo, a escasos metros de la casa de uno de nuestros vecinos había un banco de lo que llamábamos tuneras, y en el interior de él parió una gata que. No se supo por qué vino a parir ahí ni por qué no se llevó a sus crías a la casa a la que ella pertenecía.

El caso es que las crías crecieron en ese lugar y sin tener contacto alguno con humanos. Si los habitantes de esa casa dejaban abierta en las noches alguna ventana, los gatos se colaban por ella y hacían destrozos buscando comida, Y, cuando cansados de ellos, los vecinos se les acercaban para ver de echarlos de las tuneras, los «mininos» se defendían como las auténticas fieras que son, y lejos de huir atacaban en grupo y con todo.

¿Podría decirse que eran animales domesticados?

Hasta donde sé, con los perros no pasa eso.

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17/12/2013

Judith de Jorge

Los gatos fueron domesticados en China hace 5.300 años

El gato que duerme sobre nuestro sofá, se calienta junto al radiador o nos pide insistentemente de comer, nuestro gato casero, tiene unos exóticos orígenes orientales.

Arqueólogos de la Universidad de Washington en St. Louis creen que los mininos fueron domesticados por primera vez hace 5.300 años por agricultores del antiguo pueblo chino de Quanhucun, y no en Egipto, como se creía hasta ahora. Su hipótesis aparece publicada en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS) de EE.UU.

Raramente se encuentran restos de gatos en los antiguos yacimientos arqueológicos, y se sabe poco sobre la forma en la que fueron domesticados. Hasta ahora, se creía que este proceso ocurrió por primera vez en el antiguo Egipto, hace unos 4.000 años, pero investigaciones más recientes sugieren que esta estrecha relación pudo haber surgido mucho antes. Incluso se ha encontrado un gato salvaje enterrado con un ser humano en Chipre hace casi 10.000 años.

Sin retrotraerse tanto en el tiempo, la nueva investigación sitúa la domesticación de los gatos en las antiguas aldeas agrícolas de China.

«Los gatos se sentían atraídos por los antiguos pueblos agrícolas en los que había pequeños animales, como roedores que vivían del grano que los agricultores cultivaban, comían y almacenaban», explica Fiona Marshall, coautora del estudio. «El pueblo de Quanhucun era una fuente de alimento para los gatos hace 5.300 años, y la relación entre humanos y gatos tenía beneficios mutuos, aunque era ventajosa para los gatos», dice.

La idea de que los gatos se domesticaron ellos mismos en los primeros asentamientos agrícolas no es nueva, pero había pocas evidencias para sostener la teoría. El nuevo estudio las ha encontrado en ocho huesos de al menos dos gatos recuperados del yacimiento de Quanhucum por científicos de la Academia China de Ciencias.

Utilizando la datación por radiocarbono y los análisis isotópicos de huellas de carbono y nitrógeno en los huesos, demostraron cómo una raza de gatos salvajes encontró un hueco en una sociedad que se nutría del cultivo extensivo del grano de mijo.

Los isótopos de carbono indican que roedores, perros y cerdos domésticos de la antigua aldea comían mijo, pero no los ciervos. Sin embargo, los gatos se aprovechaban de los roedores que vivían en el mijo cultivado y que daban problemas a los agricultores, como se aprecia en señales en las ollas de almacenamiento de grano.

Alimentado por humanos

Los científicos creen que la relación entre los gatos y los seres humanos se hizo cada vez mayor. Uno de los gatos analizados era viejo, lo que demuestra que sobrevivió mucho tiempo en el pueblo. Además, se aprecia que había comido menos ratones y más mijo de lo esperado, lo que sugiere que hurgaba entre la comida humana o era alimentado.

Estudios recientes de ADN indican que la mayoría de los aproximadamente 600 millones de gatos domésticos que viven actualmente en todo el mundo son descendientes de gatos salvajes del Cercano Oriente, una de las cinco subespecies de gato salvaje Felis sylvestris lybica que todavía se encuentran en todo el Viejo Mundo.

Actualmente no hay pruebas de ADN para demostrar si los gatos de Quanhucun son descendientes de este gato salvaje del Cercano Oriente, una subespecie no nativa de la zona. Si los gatos de Quanhucun resultan ser cercanos descendientes de este gato, esto sugeriría que fueron domesticados en otro lugar y posteriormente introducidos a la región.

«Todavía no sabemos si estos gatos llegaron a China desde el Cercano Oriente, ya sea porque se cruzaran con especies silvestres de gato chinas o incluso porque los gatos procedentes de China tuvieran un papel insospechado en la domesticación», dicen los investigadores.

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[*Opino}– Acerca de la salud y los tipos de vinos

13-12-13

Carlos M. Padrón

En el artículo que copio abajo, el resaltado en la palabra ‘tinto‘ lo puse yo porque soy de los que creo que el vino es —por definición y antonomasia, además de por mención bíblica— tinto, y que cualquier otra variante es, al menos para mí, una adulteración del vino verdadero,… especialmente la champaña, bebida que detesto cordialmente.

Y eso de que el pescado debe ser acompañado con vino blanco es una moda que conmigo no funciona. Por tanto, coma yo lo que coma, si he de acompañarlo con vino será con tinto.

Ya esto lo saben bien mis buenos amigos que viven en Canarias, y cuando nos reunimos para comer pescado, que es lo que pedimos las más de las veces, ellos piden vino blanco, pero para mí piden tinto.

Lamentablemente, siempre hay alguno de ellos que se ha sumado a mi teoría y usa mi botella 🙂

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13/12/2013

Diez beneficios del vino tinto que probablemente desconocías

A lo largo de los últimos años, numerosos estudios científicos han probado los beneficios de consumir regularmente cierto tipo de alimentos, capaces de hacernos adelgazar, ayudar al corazón a mantenerse sano o reducir el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.

Sin embargo, muy pocos productos acumulan tantas cualidades positivas como el vino tinto.

Prueba de ello es la lista de diez cualidades beneficiosas para la salud probadas científicamente que recopila una entrada del blog «Culturizando» y que sin duda constituye una excusa para tomar un buen vino tinto, aunque, eso sí, siempre con moderación.

1.- Aliado contra la grasa

El consumo de vino tinto activa la función de un gen que impide la formación de nuevas células de grasa y ayuda a movilizar las existentes, según un estudio realizado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Aunque contiene siete calorías por gramo, en dosis moderadas contribuye a reducir la obesidad y el sobrepeso al envejecer.

2.- Combate las bacteria bucales

Investigadores italianos han confirmado que la costumbre de tratar con vino las infecciones de las encías tiene un fundamento científico. Al parecer, algunos compuestos presentes en esta bebida frenan el crecimiento bucal de los estreptococos y bacterias vinculadas a las caries, además del de otros asociados a la gingivitis y dolores de garganta.

3.- Mejora de la función cognitiva

Alrededor de 70 estudios demuestran que el consumo moderado de vino mejora el funcionamiento del cerebro y, en pequeñas cantidades, previene la demencia.

Los científicos creen que se debe a que la elevada presencia de antioxidantes en su composición reduce la inflamación, impide que las arterias se endurezcan, e inhibe la coagulación, lo que mejoraría el riego sanguíneo.

4.- Complemento placentero

Al degustarlo con moderación se liberan endorfinas en dos áreas del cerebro, aumentando la sensación de placer, de acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de California.

Además, si la luz ambiental es roja o azul, el placer y el sabor del vino son mucho más intensos que cuando ésta posee tonalidades verdes o blancas.

5.- Ejercicio embotellado

Una investigación publicada en The FASEB Journal, sugiere que el resveratrol de la uva disminuye las consecuencias negativas de la vida sedentaria.

6.- Limpiador de paladar

Tomado durante la comida, el vino ayuda a percibir mejor los sabores que cuando ésta se acompaña con agua. Esto se debe a sus propiedades astringentes, que evitan la excesiva sensación de grasa causada por alimentos como las carnes rojas, y permiten degustar mejor la comida.

7.- Reduce riesgo de cáncer

El vino tinto ayuda a reducir el riego de cáncer de pulmón en hombres, sobre todo si son fumadores. Además, bloquea el crecimiento de las células responsables del cáncer de mama.

Estas propiedades podrían deberse a que uno de sus componentes, el resveratrol, frena los efectos del estrógeno, la hormona femenina por excelencia.

8.- Aliado del corazón

Una copa al día, en el caso de las mujeres, o dos en el de los hombres, contribuye a aumentar los niveles de colesterol bueno en la sangre, y previenen las complicaciones cardiovasculares.

9.- Cuida la próstata

Un estudio asegura que consumir siete vasos de vino tinto a la semana y después de cumplir los 40 años de edad, reduce en más de la mitad los diagnósticos de cáncer de próstata.

10.- Hábitos saludables

Un estudio publicado en el British Medical Journal revela que los aficionados a la degustación del vino suelen consumir alimentos más sanos, y tener una dieta más equilibrada que los consumidores habituales de cerveza.

Según este informe, los enófilos consumen más aceitunas, frutas, verduras, quesos bajos en grasa, leche y carnes saludables.

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[*Opino}– ¿Celulares sin pantalla?

12-02-13

Carlos M. Padrón

Sí, eso dice el artículo que copio abajo.

Entiendo que mediante comandos de voz dados a un celular sin pantalla se le pueda pedir al aparatejo que nos dé información —mediante voz, por supuesto— sobre un personaje, una dirección, etc. ¿Pero qué tal si le pido una fotografía, un mapa, o cualquier otra imagen?

Si bien el Siri, por ejemplo, puede guiar al usuario mediante voz, también puede ayudarse con mapas, y éstos requieren pantalla.

Me temo que eso de un celular sin pantalla es como la desaparición del papel, algo genialmente ilustrado en este VÍDEO.

Un celular sin pantalla tal vez sirva para quienes no necesiten imágenes. Serían celulares para usos muy puntuales.

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12/12/2013

Google vislumbra un futuro en el que los teléfonos celulares no tendrán pantalla

¿Sería posible que en el futuro los teléfonos no tengan pantalla? Google lo ve así.

La forma en que las personas interactúan con las máquinas ha cambiado. Es posible, mediante comandos de voz, pedirle a tu «smartphone» que realice diversas acciones, como buscar en internet a un personaje, hacer una llamada telefónica o mandar un mensaje.

Google Now, o Siri, son algunos ejemplos de asistentes virtuales existentes en el ámbito del consumo, pero esta tecnología se lleva desarrollando desde hace cuarenta años. El próximo reto de Google, que trabaja desde hace varios años en este tipo de técnicas, es cambiar radicalmente la forma de utilizar los teléfonos celulares, cada vez más inteligentes.

El ingeniero jefe de Google, Scott Huffman, ha vaticinado que, próximamente, «veremos una generación de dispositivos sin pantalla que se basarán en el reconocimiento de voz».

En una entrevista a «The Guardian», este experto ha explicado que su compañía se ha percatado de un crecimiento significativo en la las herramientas de búsqueda y reconocimiento por voz, algo que se ha logrado con las recientes mejoras de estos sistemas que han incorporado los dispositivos, lo que ha animado a la gente a empezar a adaptarse a ellos.

«Estamos buscando un futuro donde tendremos una gran variedad de dispositivos. Tenemos un supercomputador en nuestro bolsillo, pero también en nuestro reloj, en nuestras gafas y en nuestra laptop», ha dicho. «Algunos de estos tendrán una pantalla y un teclado, pero otros no, dado el incremento de las cifras de los usuarios que interactúan con sus dispositivos a través del reconocimiento de voz», ha dicho.

Aunque Google no ha ofrecido el porcentaje de usuarios que utilizan regularmente los controles de voz en dispositivos Android, se estima que alrededor del 3% de la población de EE.UU. los usa diariamente.

Más de la mitad de la población aquel país posee un «smartphone» con control de voz, y dos tercios de las personas son conscientes de su existencia, según datos ofrecidos por Scott Huffman. De hecho, poco menos de la mitad de esas personas utilizan la voz más de una vez al mes, y uno de cada cinco lo utilizan todos los días.

Consciente de ello, Google ya ha puesto en marcha un amplio proyecto piloto para su dispositivo de realidad aumentada Google Glass, que llegará al mercado en 2014.

Este proyecto de computación portátil permite ofrecer instrucciones básicas, tomar fotos y vídeo, o realizar búsquedas, todo a través de comandos de voz.

Extendiendo esta filosofía en la que cree, Google, la compañía de Mountain View, quiere realizar búsquedas a través de comandos de voz incluso en Chrome. Gracias a una extensión para el navegador, el usuario podrá utilizar el «software» sin usar las manos, al igual que ocurre con las Google Glass y el Nexus 5.

¿Será este el futuro de las máquinas?

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