[*Opino}– Implicaciones de la diferencia de tamaño entre el cebrero be hombres y mujeres

12-02-14

Carlos M. Padrón

En el artículo que copio abajo, el resalte en rojo lo he puesto yo.

Lo puse porque lo que se dice en lo así resaltado me ha llamado mucho la atención ya que me permito sospechar que tiene que ver con lo que en el artículo acerca de que las mujeres no son el sexo débil.

O sea, que puede explicar esa frialdad con que las mujeres, en comparación con los hombres —que somos más pasionales—, reaccionan en situaciones que involucran sentimientos, y así controlan mucho mejor que los hombres las emociones relacionadas con la culpabilidad y el remordimiento porque, simplemente, son menos románticas que los hombres, o sea, menos proclives a caer en el drogamor de larga duración.

También resalté lo que las mujeres no saben leer mapas porque son muchos los casos en que he comprobado que así es, aunque también he comprobado que ésas que no saben leerlos son las que tienen pocos estudios, las que a veces reciben la peyorativa calificación de «amas de casa».

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12/02/2014

En efecto, los hombres tienen el cerebro más grande que las mujeres

Los hombres no escuchan y las mujeres no saben leer los mapas. La tradición popular está llena de dichos sobre la guerra de sexos, dichos que la Ciencia ha demostrado —y desmontado— alguna que otra vez. Existen estudios que confirman que las conexiones neuronales del sistema nervioso central son completamente distintas en ambos sexos, lo que ayuda a que ellas tengan más memoria e intuición, y ellos se orienten mejor.

 

Ahora, un equipo de la Universidad de Cambridge ha querido saber, simplemente, quién lo tiene más grande. Los científicos han revisado datos del tamaño de cerebros obtenidos durante más de 20 años de investigación en neurociencia y han confirmado que, como promedio, los varones tienen un cerebro más voluminoso.

El equipo realizó una revisión cuantitativa del volumen total y de diferentes regiones del cerebro de imágenes de 126 artículos científicos publicados entre 1990 y 2013. En total, analizaron cerebros de ambos sexos de personas de todas las edades, desde recién nacidos hasta los 80 años.

De esta forma, encontraron que los hombres, como promedio, tienen volúmenes cerebrales mayores que las mujeres en un 8-13%, algo lógico si se tiene en cuenta que son más corpulentos.

Los varones tenían un mayor espacio intracraneal, materia gris, sustancia blanca, regiones llenas de líquido cefalorraquídeo y cerebelo. Con más detalle, las diferencias de volumen entre los sexos se encuentran en varias regiones. Éstas incluyen partes del sistema límbico (emociones) y el sistema de la lengua.

Específicamente, los hombres tienen mayores volúmenes y densidades más altas de tejido en la amígdala izquierda (relacionada con las respuestas de miedo), el hipocampo (memoria), la corteza insular (emociones y sentimientos), cerebelo (movimiento), etc.

Por el contrario, las mujeres tienen una mayor densidad en el polo frontal, la circunvolución cingulada anterior (planificación y toma de decisiones), la corteza insular, el tálamo (la centralita que recibe toda la información de los sentidos, menos el olfato) o la corteza occipital lateral (procesamiento de la información visual).

Autismo y depresión

Los resultados ponen de manifiesto la influencia del sexo en la asimetría del cerebro en sus primeras etapas de desarrollo.

«Podemos confirmar que el tamaño y la estructura del cerebro son diferentes en hombres y mujeres. Ya no debemos ignorar el sexo en la neurociencia, especialmente en la investigación de las condiciones psiquiátricas que son más frecuentes en hombres o en mujeres», afirma Ámbar Ruigrok, firmante del estudio.

«Las diferencias de género en el sistema límbico incluyen áreas a menudo implicadas en enfermedades psiquiátricas sesgadas por el sexo, como el autismo, la esquizofrenia y la depresión; por tanto, este nuevo estudio puede ayudarnos a entender las diferencias no sólo típicas del sexo sino también las condiciones psiquiátricas —dice John Suckling, coautor del estudio—. Es importante tener en cuenta que de los resultados de la investigación no podemos inferir nada acerca del comportamiento o la función cerebral».

Los investigadores destacan que este tipo de estudio permite obtener una muestra amplia y heterogénea, pero inciden en que la mayoría de voluntarios de la literatura científica consultada tenían más de 18 años, probablemente porque es el grupo de edad más fácil de reclutar en las investigaciones. Por este motivo, creen necesario un estudio en las primeras etapas para completar su trabajo.

La investigación aparece publicada en Neuroscience and Biobehavioral Reviews.

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[*Opino}– Los motivos de la impuntualidad

10-02-14

Carlos M. Padrón

Según el artículo que copio abajo, «En algunos casos, la impuntualidad puede deberse a anomalías en el lóbulo frontal del cerebro».

Puede que sea en algunos casos, pero en los varios que conozco no hay tal anomalía en el cerebro sino uno o varios de estos motivos:

  1. Falta de consideración hacia el prójimo
  2. «Frescura», como suele decirse en el lenguaje coloquial, y que equivale a caradura
  3. Poca vergüenza
  4. Irresponsabilidad
  5. Convencimiento de que, aunque lleguen tarde, lograrán lo que quieren porque, por su linda cara, por su natural simpatía, por su vínculo con la persona que les espera, ésta preferirá esperar resignadamente antes que arriesgarse a la crítica de quienes tampoco practican la puntualidad
  6. Olímpico desprecio por el tiempo —principalmente el ajeno—, que es el menos renovable de los recursos de que disponemos, y que es mi principal argumento para ser puntual.

Tal vez lo curioso del caso —por darle el menos duro de los calificativos— es que estas personas que sistemáticamente llegan tarde se molestan si se las hace esperar y, además, nunca llegan tarde para, por ejemplo, abordar un vuelo. ¿Por qué? Porque saben muy bien que los aviones no esperan.

Por tanto, y como soy muy respetuoso de la puntualidad y me disgusta tanto esperar como hacerme esperar, a los eventos que de mí dependen les pongo hora, y si llegada ésta falta alguien, el evento comienza; así de simple.

De esto tengo dos ejemplos en mi familia, ambos relativos a viajes en mi carro al interior del país.

Por petición mía, las invitadas fijaron la hora en que yo podía ir a recogerlas en las afueras de su casa. Llegué al lugar 10 minutos antes, y, por teléfono o intercomunicador, avisé de mi presencia e informé de que me iría a la hora fijada. Llegada ésta, me fui sin más ante la incredulidad de las que sí habían llegado a tiempo y pretendían convencerme de que yo tenía que haber esperado «sólo un poquito más».

Para los sucesivos viajes, siempre llegaron a tiempo, o ya estaban esperándome en el lugar de recogida.

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2014-02-10

Ana Pérez

¿Por qué siempre llego tarde?

En algunos casos, la impuntualidad puede deberse a anomalías en el lóbulo frontal del cerebro.

Jim jamás llega a tiempo a ninguna cita. Durante sus 57 años de vida, la impuntualidad ha sido una constante. De hecho, su mujer tuvo que estar esperándolo un buen rato durante su primera cita, y, de niño, recuerda llevarse incontables reprimendas por llegar tarde a clase y a los partidos de fútbol.

Y, lo que es más grave, ha perdido incluso varios puestos de trabajo por esta razón. Ha puesto en práctica todos los trucos que podían ayudarle, como adelantar los relojes y ponerse alarmas por todas partes, pero todo ha sido inútil. Ha intentado hasta empezar a prepararse para una cita 11 horas antes, y, aun así, ha llegado 20 minutos tarde.

Siempre ha explicado a quien le quería oír que su incapacidad para llegar a tiempo era algo que él no podía controlar, aunque ni siquiera sus familiares y amigos le han creído. Pero ¿cuál es el origen de sus continuos retrasos?

Un desorden cerebral que afecta a su lóbulo frontal y que sus médicos han denominado retraso crónico. Según los facultativos del hospital Ninewells de Dundee, en Escocia, donde le diagnosticaron este problema: «El señor Dunbar no puede calibrar correctamente el paso del tiempo, o determinar cuánto necesita para cumplir con sus citas».

¡La coartada perfecta!, pensarían muchos, pero para Dunbar ha sido muy importante tener un informe médico que justifique sus continuos retrasos.

El origen de su problema está en la misma zona del cerebro que se ve afectada en las personas diagnosticadas con TDAH o trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Y es que, cuando éste se da en adultos, se manifiesta con este tipo de comportamientos, incluida «una mala gestión del tiempo que a menudo es la raíz de sus problemas de socialización», según declara el psicólogo Michele Novotni en un artículo científico de la revista ADDitude Mag, especializada en esta enfermedad.

¿Caso único? El de Jim Dunbar ha sido el primero diagnosticado formalmente como síndrome de retraso crónico. Pero el trastorno no es nuevo, sino más bien una consecuencia llevada al extremo del trastorno de déficit de atención en adultos.

Los pacientes con TDAH se retrasan constantemente porque les cuesta recordar las citas, centrarse en una sola cosa y, a menudo, no encuentran las llaves del coche justo en el momento de salir de casa.

Así que parece que el trastorno de retraso crónico, que como tal no está incluido en los manuales de psiquiatría y psicología, es más bien una consecuencia, sobre todo en adultos, del trastorno de déficit de atención.

El propio Dunbar, quien habló de su enfermedad en medios como el Daily Mail cuando le fue diagnosticada, aseguraba tener otros síntomas propios de los hiperactivos, como depresiones recurrentes.

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[*Opino}– Regalos a fecha fija

06-02-14

Carlos M. Padrón

Es agradable dar con una opinión igual a la que uno tiene, a la que ha tenido por muchos años, y sigue teniendo, pues si sé que alguien que para mí sea especial necesita algo y yo puedo regalárselo, con gusto lo hago, pero lo de hacer regalos a fecha fija —porque sí, porque la sociedad, la costumbre, la moda o la publicidad así lo mandan—, no va conmigo. Y no sólo no me gusta, sino que me causa angustia y estrés.

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Feb 05, 2014

Ángel Antonio Herrera

Caja y cursilería

Acaso, lo peor de las fiestas de mucha reseña son sus vísperas.

Con las fiestas viene a pasar lo contrario que pasa con los viajes, donde lo mejor es el día, o los días, de antes, por su poder de fantasía, por su locura de abierta gama. No hay viaje como la víspera de un viaje. Tampoco hay fiesta mejor que la víspera de la fiesta, sólo que al revés.

Lo digo porque enseguida toca San Valentín, que es el día de los enamorados,  y ya veo que se aparejan regalos que más bien son un susto. Ahí va alguno de los que ahora se llevan: tatuarse el nombre de la pareja, contratar una serenata, o dedicar un poema del montón, porque ahora internet tiene mucho ajuar de poemas, para los tórtolos.

Naturalmente, todo esto es una bobada y un incordio, y regalarle algo así a alguien a quien quieres es casi avalar que le quieres poco, o regular.  

El regalo a fecha fija no es un regalo, y esto de San Valentín es una cursilería de la que hacen mucha caja los dueños de los escaparates.

[*Opino}– ‘Ponible’. Preferible el ridículo antes que la ‘capitulación’

04/02/2014

Carlos M. Padrón

Ya he comentado las para mí ridiculeces u opciones sin sentido a que, con tal de evitar el uso de una palabra de otra lengua, muy en especial si éste es el inglés, llegan en España instituciones que, como Fundéu, se supone que tienen como propósito la defensa de nuetro idioma, lo cual implica —o al menos eso entiendo— respetar las decisiones de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), máxima autoridad en esta materia.

Según el artículo que copio abajo, en vez de wearable habría que usar ponible, pero vean lo que acerca de esta palabreja dice el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE): «La palabra ponible no está registrada en el Diccionario».

Entonces, ¿qué guía hay que seguir, la de Fundéu o la de la RAE? ¿Y qué va a pasar con el tal ponible y esa absurda acepción que le dan al verbo poner cuando lo usan como causar excitación sexual? ¿Será que, a partir de ahora, alguien que está ponible es que está abierto a esa excitación?

Perder el sentido del ridículo es de verdad lamentable.

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04/02/2014

‘Tecnología ponible’, mejor que wearable technology

Es preferible la traducción tecnología ponible a la denominación inglesa wearable technology y a la fórmula mixta tecnología wearable.

En las noticias son cada vez más frecuentes informaciones como

  • «Impresión 3D, televisores 4K y tecnología ‘wearable’, entre las tendencias para 2014» o
  • «La tecnología wearable llega a la natación».

Sin embargo, para referirse a la tecnología que incorporan estos dispositivos, prendas y complementos lo más adecuado es recurrir al adjetivo ponible, formación regular a partir del verbo poner, que alude al hecho de que estos objetos tecnológicos se pueden llevar puestos.

Así, en las oraciones anteriores, lo idóneo habría sido

  • «Impresión 3D, televisores 4K y tecnología ponible, entre las tendencias para 2014» o
  • «La tecnología ponible llega a la natación».

Además, cuando se quiera aludir a cada prenda o complemento concreto, y no al tipo de tecnología que incorporan, se puede recurrir al prefijo tecno- y a los adjetivos tecnológico e inteligente.

Así lo hacen ya algunos medios en frases como «Tecnochaqueta con cargador solar», «Otra compañía se sumó a la lista de empresas que presentó su pulseras tecnológicas» o «Investigadores desarrollan unas gafas inteligentes que sustituyen a los lazarillos de los ciegos».

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[*Opino}– Los ‘smartphones’ y el oscuro futuro de sus ‘apps’

21-01-14

Carlos M. Padrón

Acerca del tema del artículo que copio abajo, debo declarar que no soy para nada fanático del smartphone (= teléfono inteligente).

El nombre de este aparato, según ya he dicho aquí, debería ser «complicatedphone» (= teléfono complicado) ya que llamar por por él es mucho más complicado que hacerlo a través de un celular no inteligente, o medianamente inteligente.

De los varios celulares que he tenido, con gusto me habría quedado con el Nokia E5, con sistema operativo Symbiam y WhatsApp (porque mis más allegados usan mucho esta aplicación), de no haber sido porque, debido a mis problemas con la vista, me resultaba muy difícil leer su pantalla.

Por ese motivo, y no por otro, me compré un smartphone —uno barato, chino y de padre desconocido, pues es un clon de Samsung S3 con sistema operativo Android— cuya pantalla de 5.5 pulgadas puedo leer perfectamente, pero cada vez que tengo que hacer una llamada telefónica echo de menos mi Nokia.

Lo de configurar el Android no me ha sido nada fácil, pero creo que, después de 6 meses de usar ese aparatejo, ya lo he dejado, dentro de sus limitaciones —entre las cuales está que carece de señal visual en primer plano para avisar de una llamada perdida— a mi gusto, pues sé algunos trucos para ahorrar batería, y, luego de buscar y rebuscar en Google Play, le he instalado y puesto en uso sólo las aplicaciones que me han parecido útiles para mis necesidades, y que, para mi sorpresa, todas son gratis.

Y es en eso, en lo gratuito de las aplicaciones para celulares y tabletas, en lo que se centra el artículo de abajo, y por ello estoy de acuerdo en que sólo pocas, muy pocas apps sobrevivirán.

Por otra parte, y habida cuenta de que la mayoría de las aplicaciones gratuitas que probé no me sirvieron, y que la única forma de saber si sirven o no es probándolas, ¿cómo van a salir adelante las aplicaciones de pago si no ofrecen un periodo de prueba gratuito?

La solución que me parece viable es que, como sí hacen algunas, ofrezcan una versión gratuita pero con publicidad, y una de pago sin ella. Pero para conseguir quien quiera pagar por publicidad, la aplicación ha de ser útil y ha de funcionar bien, y no es fácil lograr estas dos virtudes.

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21/01/2014

Íker Cortés

El mercado de las «apps», al borde del abismo

Pese a los titulares, el bullicio y el jolgorio que provocan ejemplos como WhatsApp, Angry Birds y Candy Crush Saga, la gran mayoría de aplicaciones que pasan por las tiendas digitales lo hacen sin pena ni gloria. Y la tónica irá a más.

Al menos eso es lo que se desprende del último estudio elaborado por la consultora Gartner, que indica que en 2018 sólo un 0,01% de las aplicaciones serán rentables.

Ken Dulaney, vicepresidente de la firma, aseguraba durante la presentación que, a pesar de que el número de aplicaciones no hace más que aumentar, «la mayoría de ellas no están generando beneficios, y muchas ni siquiera están diseñadas para ello, sino para construir imagen de marca o sólo por diversión».

Y es que el ecosistema de las «apps» es hoy un inmenso escenario en el que conviven millones de desarrolladores. Como apenas existen barreras para entrar en este mercado, cualquiera puede publicar pagando una muy reducida cuota anual y con un computador y un celular ya se tiene un kit de desarrollo para trabajar.

«¿El resultado? Cada día la App Store de Apple recibe, e promedio, 500 aplicaciones nuevas, la mayor parte de las cuales son gratuitas, lo que hace que los consumidores eleven sus exigencias a la hora de pagar por otras», reflexionaba Dlaney.

En efecto, el estudio que IAB Spain realiza anualmente sobre Mobile Marketing en nuestro país dejaba claro en septiembre del pasado año que, a pesar de que se ha doblado el uso de aplicaciones, tan solo el 35% de los usuarios pagaron por una de ellasm,… y menos de lo que cuesta un café.

En la empresa que desarrolla soluciones de movilidad para el grupo Everis, existe el convencimiento de que el modelo «no es sostenible económicamente» porque a estas alturas es difícil cambiar la mentalidad de los usuarios, y porque «los sueldos son cada vez más elevados y los recursos para hacer ‘apps’ más caros».

A este respecto, se ven paralelismos con la burbuja de las punto.com, vaticinando que «el mercado se romperá cuando caiga alguna de las grandes».

Nuevas iniciativas

Estas apps son el futuro, pero de ahí a que cualquiera gane dinero con ellas hay un mundo. Un ejemplo es Movitaxi, una aplicación que permite a los usuarios pedir un taxi con tan sólo mover un dedo. Ya disponible en ciudades como Gijón, Valladolid, Palencia, Madrid, A Coruña, Málaga y Sevilla, que pronto llegará a Tenerife, y en dos meses podría dar el salto a Sudamérica y Centroamérica.

La ventaja competitiva con respecto a otras «apps» similares reside en que cuenta con una base de datos de los 770 radio-taxis de España, de tal manera que, si no cuenta con convenios en una determinada ciudad, al menos proporciona al usuario un número de teléfono para pedir el taxi. Movitaxi cobra a la compañía de taxis una comisión por cada cliente que recibe el taxista gracias a la aplicación pero «aún no es rentable».

Su empresario dice que «hacer una ‘app’ es relativamente sencillo, lo difícil es conseguir visibilidad y ganar dinero con ella. Desgraciadamente hemos acostumbrado a los usuarios a que la mayor parte de las aplicaciones sean gratis, y es difícil sostener una empresa así». Cree que el sector camina hacia un futuro con menos ‘apps’, aunque éstas, dice, «aglutinarán más servicios, como navajas suizas».

Ante este panorama, cabe preguntarse con qué actitud se acercan los estudiantes al sector. La gran mayoría de ellos saben a lo que se enfrentan. «Hay que ser consciente que lo más probable es que la primera aplicación que hagamos no sea rentable. Sin embargo, buscando el nicho de mercado, haciendo una aplicación de calidad, y estudiando bien el modelo de negocio a aplicar, finalmente podríamos obtener un producto rentable».

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[*Opino}– Acerca de cuándo y por qué nuestros ojos reflejan el deseo

21-01-14

Carlos M. Padrón

Desde los años ’80s estoy convencido de lo que dice el último párrafo del artículo que copio abajo, o sea, de que la bisexualidad es mucho más común en las mujeres que en los hombres.

Creo que es por eso por lo que ellas no se visten, se emperifollan y se acicalan para gustar a los hombres, sino para gustar, impresionar o hasta dar envidia, a otras mujeres. Nunca he visto hombres que traten de impresionar así a otros hombres, a menos que sean gays.

Y esta característica de las mujeres es otra de las que, nos guste o no a los hombres, deja bien a las claras que ellas no son el sexo débil.

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21/01/2014

Pilar Quijada

¿Por qué nuestros ojos reflejan el deseo?

Muchos siglos antes de que las técnicas de neuroimagen hicieran posible asomarse al cerebro en funcionamiento, los buenos comerciantes ya eran capaces de medir el interés de un posible comprador simplemente mirando a sus ojos, una ventana abierta a nuestras intenciones.

No en vano el refranero sostiene que los ojos son el espejo del alma, y es que las pupilas se dilatan, y nos delatan, cuando algo nos resulta apetecible. Basándose en ese dato, los vendedores podían llegar más o menos lejos regateando el precio.

Sin ir tan lejos, en nuestra experiencia cotidiana, ¿quién no ha pedido alguna vez a alguien que le mire a los ojos para estar seguro de la sinceridad de quien le habla?

Ahora un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences muestra que las pupilas se dilatan mientras estamos deliberando sobre algo, dando pistas sobre la posterior decisión que vamos a tomar y las preferencias individuales.

Mayor reacción ante un «si» fingido

Según el estudio, antes de dar una respuesta afirmativa las pupilas se dilatan más que cuando optamos por el “no”. Lo desconcertante es que se agrandan más aún cuando decimos que ‘sí’ en contra de nuestras preferencias. Algo que sin duda confundiría a los antiguos comerciantes.

Estudios previos ya habían mostrado el papel de las pupilas, cuyo tamaño varía transitoriamente, en la toma de decisiones. Pero se pensaba que esa variación tenía lugar sólo en la fase final, cuando se daba la respuesta que reflejaban la decisión.

Sin embargo, lo que han descubierto los investigadores de la Universidad de Amsterdam, y que publican en PNAS, es que “la dilatación de las pupilas revela en realidad la evolución de todo el proceso de toma de decisiones, y también las preferencias de quien la lleva a cabo”.

Independientemente de cuál sea nuestra respuesta, las pupilas reaccionan de distinta forma cuando estamos actuando en contra de nuestras preferencias.

En concreto, si decimos que sí a algo con lo que no estamos de acuerdo, las pupilas se agrandan más que con una afirmación sincera. Y es que, según los investigadores, las pupilas son un indicador fiable de nuestro estado mental mientras tomamos una decisión. En definitiva, una indiscreta ventana al exterior.

Para el estudio los investigadores midieron el tamaño de las pupilas de los 23 participantes, que tenían que detectar la presencia o ausencia de una señal visual en un monitor sobre un fondo con un ruido dinámico que hacía más difícil la elección.

El estudio reveló que la pupila se mantenía activa en todo el proceso de toma de decisiones y no sólo al final, en contra de lo que se creía. Y que la amplitud total de dilatación de la pupila mientras se gestaba la decisión era mayor antes de decir que sí que ante una negativa, independientemente de la presencia física de la señal.

La ventana indiscreta

El grado de dilatación de las pupilas está regulado por el sistema nervioso parasimpático y mediado por el hipotálamo, una estructura del cerebro que está implicada, entre otras funciones, en el control de la expresión fisiológica de las emociones.

El hipotálamo a su vez está bajo control del lóbulo prefrontal, la parte del cerebro más evolucionada, que está implicada en la toma de decisiones.

Es precisamente en esta zona del cerebro donde se determina el grado de deseabilidad que tienen para nosotros las cosas, que ganan o pierden valor en función de nuestras experiencias pasadas, gustos, carencias, apetencias.

Según esto, las pupilas nos delatan porque a través de ellas hay una “fuga de información” de lo que estamos tramando mientras tomamos una decisión.

Orientación sexual

Esto no es lo único que revelan nuestros ojos. Y es que, al reflejar el deseo, también pueden indicar cuáles son nuestras preferencias sexuales, como demostró un estudio realizado en el verano de 2012 por investigadores de la Universidad de Cornell (Nueva York).

En esta ocasión se sirvieron de una lente de infrarrojos especializada en medir los cambios en las pupilas de voluntarios que veían vídeos eróticos.

Así comprobaron que se dilataban más cuando los participantes veían imágenes de personas que les parecían más atractivas. Pero a la vez esta indiscreta ventana podía revelar, de paso, su orientación heterosexual u homosexual.

La investigación se publicó en PLoS ONE.

Los hombres heterosexuales mostraron una fuerte respuesta a los vídeos eróticos en los que aparecían mujeres, y poca a los de otros hombres, lo que correlacionaba bien con el tamaño de sus pupilas.

Sin embargo, en el caso de las mujeres no era tan fácil determinar su orientación sexual, puesto que sus pupilas se dilataban ante la visión de escenas eróticas con participantes de ambos sexos.

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[*Opino}– ¡Pobre idioma! No es economía, es ridículo esnobismo

15-05-13 (Reedición con 37)

Carlos M. Padrón

Alguien dijo que la economía es algo que usa siempre la Naturaleza.

No sé si es cierto, pero sí sé que aplico economía cada vez que puedo, desde el manejo del dinero hasta el uso del tiempo, incluyendo los clics que debo dar para llegar a algo en una computadora.

Sin embargo, si en el uso del idioma, sobre todo escrito, la economía puede crear confusión al lector, entonces me inclino por la claridad. Y términos como los de la lista que sigue parecen, tal y como ahora se usan, ideados para hacerse el esnob o para crear confusión:

Muestras de esnobismo simplón:

  • Apostar
  • Apuntar

Creadores de confusión:

  • Poner
  • Quedar
  • Ingresar

Los dos primeros ya son como epidemia en los medios españoles: todo el mundo apunta o apuesta.

Acabo de editar un artículo del que eliminé nada menos que siete «apunta», pues se trataba de una entrevista, y cada vez que el periodista autor del tal artículo se refería a algo dicho por el entrevistado, usaba «apunta», con lo cual el entevistado nunca dijo ni comentó ni declaró, etc., sólo apuntó.

Como soy de la época en que apuntar era tomar apuntes, destacar un indicio, o señalar con el dedo, con un puntero o con un arma, me niego a usar ese término con la acepción que ahora le da la moda.

Apostar era, en esa misma época, algo que conllevaba el uso de dinero en una competencia. Ahora parece ser una simple intención o preferencia, así que también me niego a usarlo.

Los tres son algo que raya en lo ridículo y constituyen el epítome de la confusión. ¿Poner contento, poner triste, poner de rodillas, poner contra la pared,..? ¿Poner qué?

¿Y qué decir de quedar? ¿Quedar sin blanca, quedar solo, quedar mudo,…? ¿Quedar qué?

Nótese el contrasentido que encierra este frase, que apareció hoy en este artículo de ABC.es, y el cual reemplacé por ‘citarse’ el segundo ‘quedar’: «Si algo quedó pendiente es mejor quedar expresamente para hablar de ello». ¡Por favor!

Y de ingresar cabe preguntarse, ¿ingresar dónde? ¿en la universidad? ¿en un manicomio? ¿en un convento?

Este titular es un buen ejemplo: Queda con una mujer para recoger su currículo, y la viola en presencia de su hija

Los añadiré a la lista de términos que me niego a usar.

Nota a posteriori: Véase este artículo que es una buena muestra del ridículo abuso de ‘apuntar’.

[*Opino}– Razones para equivocarse en un matrimonio

13-01-14

Carlos M. Padrón

Las tales razones, listadas en el artículo que copio abajo, tal vez sirvan para adolescentes, pero, por lo obvias, serían de casi risa para las más de las personas adultas, y de difícl aceptación por parte de adolescentes que han sido socialmente (ambiente, medios, etc.) adoctrinados para creer que muchas de esas razones o son válidas o no revisten peligro o constituyen impedimento.

La frase que resume lo mejor del artículo es ésta: «Para llevar a buen puerto el matrimonio, no basta el corazón. Hay que poner también la cabeza y aprender juntos a superar diferencias y sacar provecho de las dificultades«.

En la sección Drogamor ya se ha tratado bastante el tema de los peligros de fiarse del corazón, o sea, de los sentimientos, así que no voy a abundar más en ellos.

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12/01/2014

Diez falsas razones para casarse (y equivocarse)

Hay diez falsas razones por las que una persona puede casarse, según recoge Tomás Melendo, uno de los mejores filósofos y especialistas en la persona y la familia de nuestro país.

Junto a su mujer, la también filósofa Lourdes Millán-Puelles, ha escrito un libro en el que señala diez errores que, según dicen, «son mucho más frecuentes de lo que pudiera parecernos».

Para esta pareja, «un matrimonio feliz no es resultado del azar. La vida conyugal será lo que él y ella hayan sabido construir día tras día. Para llevar a buen puerto el matrimonio, no basta el corazón. Hay que poner también la cabeza y aprender juntos a superar diferencias y sacar provecho de las dificultades».

Éste es el decálogo:

  1. Atender sólo al atractivo externo de la pareja, o incluso al dinero, posesiones y vida social, olvidando, o no dando importancia, a aspectos más decisivos como su carácter, su personalidad, sus defectos y virtudes, los intereses comunes y su concepción de la vida.
  2. Idealizar sus virtudes, sin caer en cuenta de que parte son el fruto de nuestro propio enardecimiento romántico, no del todo realista.
  3. El miedo a quedarnos solos o a hacer el ridículo.
  4. El afán de independencia respecto a los propios padres.
  5. La honra de afirmarnos ante la negativa de nuestros padres a la relación que queremos mantener.
  6. El miedo a interrumpir un noviazgo oficial y socialmente alentado.
  7. El terror al escándalo, cuando la chica queda embarazada.
  8. Casarse con alguien por la compasión que produce su situación, y pensando que así le podremos ayudar.
  9. Pensar que el matrimonio puede ser un remedio para las propias anomalías psicoafectivas.
  10. Buscar en el marido un futuro padre, y en la mujer, una futura madre, exclusivamente.

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[*Opino}– Acerca del origen español del nombre de ocho Estados de USA

13-01-14

Carlos M. Padrón

Por lo visto, alguien cree que Colón fue un conquistador, pues, según el artículo que copio abajo, «el continente americano fue descubierto por conquistadores españoles».

Lo que olvidaron mencionar es que, a pesar de que llegó a decirse, y con mucha verdad, que «en los dominios de España no se pone nunca el Sol», Pérez-Reverte toca algo al respecto es este artículo suyo, y yo me permito repetir la adición de este para mí vergonzoso vídeo histórico que tal vez hasta tenga también algo de profético.

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13/01/2014

El desconocido origen español del nombre de ocho Estados de Norteamérica

El continente americano fue descubierto por conquistadores españoles, y gran parte de sus territorios formaron en algún momento parte del territorio de la Corona de Castilla y, posteriormente, de España.

Aunque al hablar de la presencia española en América lo habitual es pensar en los países que se encuentran desde México hacia abajo, lo cierto es que gran parte del sur de Estados Unidos fue colonizado por españoles.

Prueba de ello son los topónimos de muchas de sus ciudades, algunas tan conocidas como San Antonio de Texas, Los Ángeles o Las Vegas.

Sin embargo, esta influencia española se extendió mucho más, ya que, tal y como cuenta Guillermo Carvajal en el blog «La brújula verde», hasta ocho de los cincuenta estados que forman Estados Unidos conservan un nombre directamente heredado del español.

En algunos casos, el origen del nombre es evidente, pero en otros pasa más desapercibido. Por ello, algunos de los estados incluidos en la siguiente lista pueden resultar sorprendentes.

1.- California

El origen de este nombre es bastante curioso, ya que nace en la novela «Las sergas de Esplandián», escrita por Garci Rodríguez de Montalvo y publicada en 1510.

En ese texto aparece un lugar imaginario e idílico llamado California. Al parecer, los descubridores de esta región pensaron que aquellas tierras se parecían mucho al Paraíso y le pusieron el nombre inventado por Rodríguez de Montalvo.

2.- Colorado

En este caso, el estado toma su nombre del río Colorado, cuyo origen castellano es más que evidente.

3.- Florida

Aunque su origen es también más que evidente, la razón por la que fue escogido puede resultar engañosa.

Así, aunque la lógica parezca dictar que se debe a la frondosidad de esta península del norte del Golfo de México, lo cierto es que el topónimo hace referencia a la Pascua Florida, llamada así quizá por su coincidencia con la primavera.

Florida recibió ese nombre tras ser descubierta el día de Pascua de 1513.

4.- Montana

Este topónimo deriva de la palabra castellana montaña y fue propuesto como nombre del estado por el congresista por Ohio James H. Ashley en 1864.

5.- Nevada

Al igual que el anterior, este nombre, de claro origen castellano, deriva de la cercana Sierra Nevada, que fue bautizada así en honor a la sierra granadina homónima.

6.- New Mexico

El nombre de este estado procede del castellano Nuevo México, que a su vez derivaba de la pronunciación española para la ciudad azteca de Mexihco.

7.- Texas

De la palabra en lengua Caddo, que era hablada por una tribu del este de Texas, «taysha», derivaba la pronunciación castellana «tejas», de la cual procede el actual nombre de Texas.

8.- Utah

Deriva de la pronunciación española de la palabra apache yudah, «alto», que en castellano se decía «yuta».

Posteriormente los angloparlantes acabaron adaptándola como Utah.

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