[Canarias}> 2021: El año que nos cortó el aliento

31-12-2021

El Apurón

2021: El año que nos cortó el aliento

Da auténtico pavor poner el retrovisor al año que hoy toca a su fin. 2021 será recordado como un tiempo fatal para La Palma.

Probablemente, como dijo el presidente del Cabildo, el peor año de nuestras vidas. Un año marcado por la destrucción, la enfermedad y el fuego, que ha dejado sin aliento a una sociedad que empezaba a respirar después de superar un 2020 que sumergió al mundo en el horror de una pandemia.

2021 llegó con el optimismo de superar el Covid-19 con la vacunación. La recuperación de sectores claves para nuestra economía, como el turismo, hacía prever que este año iba a representar un repunte no del virus, sino de la actividad económica, al empezar a tirar con fuerza este sector.

clip_image001La colada «corta» parte de la carretera de la costa

Y empezó así hasta que, en La Palma, la erupción volcánica vino a sepultar estos brotes verdes y, sobre todo, a destruir los hogares y el medio de vida de multitud de personas en el Valle de Aridane. El 19 de septiembre se inició un camino de destrucción que no pararía hasta casi tres meses después. Las coladas, los temblores, los gases letales, la areniza… lo más parecido al infierno, se convirtió en el pan nuestro de cada día de una isla que se enfrentaba a una emergencia sin precedentes.

En medio de esta crisis brutal, el mayor de los consuelos llegaba de la ola de solidaridad que recibió La Palma. Un abrazo descomunal en forma de medios, recursos, voluntarios y dinero que superaba en tamaño el volcán sin nombre que se iba formando desde su fatídica aparición en Cabeza de Vaca, cuyas coladas avanzaban de cumbre a mar, dejando a su paso una capa espesa de desolación.

La erupción hizo olvidar que poco tiempo antes, en el mes de agosto, los municipios de El Paso y Los Llanos de Aridane sufrieron un incendio urbano–agrícola, de gran poder devastador, que también generó importantes daños en viviendas, zonas de cultivos e infraestructuras públicas. El Valle de Aridane golpeado dos veces.

Como también nos hizo olvidar que seguíamos en pandemia. Y, como otra erupción, el virus ha estallado con unas cifras de contagios jamás vistas hasta ahora, con la llegada de una variante que se propaga con tanta facilidad como la areniza del volcán. Volcán, incendio y pandemia, un cóctel apocalíptico.

La mejor de las noticias llegó el pasado 25 de diciembre, con la certificación oficial del fin de la erupción, lo que representaba, a su vez, la puesta en marcha del cronómetro de la reconstrucción o recuperación de la Isla. Un proceso urgente, a la vez que exigente, en el que dar una respuesta al presente es tan importante como orientar el futuro de la Isla.

2022 será, por tanto, un año decisivo, para ofrecer seguridad a las personas damnificadas, pero también para marcar el rumbo futuro de la isla de La Palma y recuperar el aliento que perdió en el año que termina.

Fuente

NotaCMP.- Areniza, palabra de mi cosecha, la he puesto yo donde sólo decía ceniza, pues creo que lo que nos inundó era una mezcla de arena muy fina y ceniza.

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