Eran tiempos en los que nuestros antepasados, y en este caso en 1904, tenían el ingenio de utilizar palomas mensajeras para comunicar consultas médicas urgentes. Realmente ahorraban mucho tiempo ante el panorama de una intrincada geografía sin carreteras y en la que aún no había llegado el progreso del vehículo a motor, teléfono y menos, ni soñado, WhatsApp.