[*Otros}– Fauna prehistórica bajo las dunas de Fuerteventura

14/07/2015

Bajo las dunas de Fuerteventura han aparecido concentraciones de cientos de nidos fosilizados de abejas y escarabajos, y de millares de moluscos terrestres.

Esto indica que en esa isla y en las de Lanzarote y La Graciosa hubo una rica vegetación silvestre similar a la de hace 10.000 años en la costa del Sahara.

El geólogo y paleontólogo Francisco García-Talavera señala en una entrevista a Efe que la presencia masiva de esos nidos —centenares bajo las dunas de La Pared— están datados en unos 9.500 años, y se corresponden, con toda probabilidad, con los encontrados en La Graciosa, Los Jables y otros puntos de Lanzarote y Fuerteventura.

Precisamente en las formaciones dunares de La Pared —en Hueso del Caballo en el municipio de Pájara—, García-Talavera investigó junto a Lázaro Sanchez-Pinto, en la década de los 80 del siglo pasado, un extraordinario yacimiento paleontológico, con miles de huesos y algunos huevos de la pardela fósil «Puffinus holei», restos de otras aves y pequeños mamíferos, moluscos terrestres y los mencionados nidos.

También estudiaron lo que parece ser una industria lítica de basalto, de factura tosca y bastante eolitizada (cuchillos, puntas de flecha, buriles, raederas).

El investigador ha detallado que «el que hayan aparecido juntos todos estos elementos no quiere decir que sean contemporáneos, pues procesos erosivos, sobre todo eólicos posteriores al depósito pueden alterarlo».

Además ha lamentado que «desgraciadamente, y a pesar de las reiteradas advertencias en su momento a las autoridades competentes, poco después este importante yacimiento fue prácticamente destruido por las palas mecánicas, en aras del desarrollo».

«Mahan»

Precisamente García-Talavera ha acuñado el término «Mahan» para referirse a la gran isla que se conformó hace 18.000 años, en el máximo glacial würmiense, cuando el nivel del mar estaba unos 120 metros por debajo del actual y, por lo tanto, Lanzarote,

Fuerteventura y las isletas e islotes eran un único territorio de más de 200 kilómetros de longitud, con una superficie superior a los 5.000 kilómetros cuadrados.

Aquella gran isla estaba orientada paralelamente a la costa africana y seguía «las directrices» de la geotectónica de esta región atlántica. A su vez, la distancia que en aquel tiempo separaba a Mahan del continente africano no era superior a los 60 kilómetros, mientras que en la actualidad es de 95.

En esa época, el Sahara estaba pasando por una de las etapas de máxima aridez, por lo que «no resulta descabellado» pensar en poblaciones paleolíticas localizadas en la franja costera, más húmeda y con abundantes recursos marinos a su alcance.

Con toda certeza, en muchos días del año en los que la atmósfera estaba limpia, libre de las tormentas de polvo y de la humedad litoral, las cumbres orientales de esta gran isla eran visibles desde las atalayas más elevadas de la vecina costa de Tarfaya, como incluso ocurre actualmente, «ofreciéndose como tentadora terra incognita a nuestros primitivos vecinos. ¿Intentaron dar el salto ya en esas fechas? No es probable», pregunta y responde el investigador.

Hace 10.000 años

Durante los últimos 10.000 años, el norte de África —y, en consecuencia, Canarias— acusó varias oscilaciones climáticas en las que la franja desértica del Sahara se estrechaba en épocas de mayor pluviometría y humedad, lo que permitió asentamientos humanos neolíticos en torno a lagos y ríos saharianos, hoy totalmente secos.

Es en este contexto en el que, según el paleontólogo tinerfeño, habría que analizar una hipotética llegada fortuita de los primeros pobladores a las islas orientales, debida a presiones antrópicas o climáticas, el azar o la simple curiosidad y probablemente sin una estrategia colonizadora preconcebida.

Ya en el último milenio antes de nuestra Era, un nuevo período húmedo permitió durante siglos el poblamiento del hoy desértico Sahara Central, lo cual hace posible pensar que por esas fechas poblaciones líbicas del litoral norteafricano ya hubiesen entrado en contacto con algunas de las grandes culturas mediterráneas (fenicios, púnicos, romanos) y que, por lo tanto, fueran transportadas o incentivadas para su desplazamiento a las islas.

Francisco García-Talavera también cree posible que entonces los recién llegados se encontraran con la sorpresa de que las islas, al menos las orientales, ya estaban habitadas. De hecho, el parentesco cultural y bioantropológico que a comienzos del siglo XV encontraron los conquistadores normandos entre los pobladores de ambas islas (los mahos) sugiere que, a pesar de que llevaban cientos de años «desconectadas», poseían un sustrato africano común.

Entiende también el investigador que hay una íntima relación entre las migraciones humanas y los cambios climáticos, y que tampoco se pueden obviar las relaciones biogeográficas y genéticas de buena parte de la fauna y flora terrestre de los pisos basales de las islas orientales con las del «vecino continente».

Fuente

[*Opino}– ‘Cuando el jefe es una mujer…’. Uso en español de acepciones que no son de nuestro idioma

13-07-2015

Carlos M. Padrón

En el artículo que copio abajo se usa ambicioso según la acepción que se la de USA, que es la de una condición que, al igual que una virtud, debería tener todo ser humano.

Pero no, en español la ambición no es así, pues el DRAE la define como «Deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama», lo cual no suena precisamente a virtud.

Pero en inglés —o tal vez debería decir que en USA—, se considera que si alguien no es ambicioso, entonces es un loser, o sea, un perdedor, otra palabrita que me cae muy mal porque los useños la aplican hasta al estudiante que no es popular en su colegio, pues tal parece que el objetivo de ir al colegio no fuera aprender, sino ser popular o jugar bien algún deporte de los que gustan en USA, como béisbol, baloncesto, o más que violento «ejercico» —que no deporte— que, en una apropiación indebida, los useños llaman fútbol, por lo cual al verdadero fútbol, ese deporte que nació en Inglaterra mucho antes que el tal violento «ejercico», lo llaman soccer.

Igual ocurre con asertivo, palabra que en español equivale a afirmativo pero que en artículo de abajo se usa como intransigente o no dispuesto a complacer.

En la búsqueda que en los medios digitales hago de material apropiado para este blog, he notado que, a pesar de que adoptar algo del inglés no suele ser del gusto de los españoles, a algunas palabras usadas desde hace mucho tiempo en nuestro idioma se les está ahora en el mismo la acepción que en USA dan a su equivalente en inglés. Por ejemplo, patético, bizarro… y ahora ambición y asertivo.

Artículo(s) relacionado(s):

~~~

Jul 10, 2015

Cuando el jefe es una mujer, los hombres se sienten más amenazados

Pilar Quijada

Si la que manda es una mujer, sus subordinados masculinos se lo toman peor y se muestran más asertivos con ella que si el jefe fuera otro hombre.

Es decir, que a ellas les ponen más pegas a lo que ordenan, sugieren o quieren que hagan. Es al menos lo que concluye un estudio de la Sociedad de Psicología Social y de la Personalidad useña.

Igual que ocurre en España, en Estados Unidos las mujeres están menos representadas en los puestos de alta dirección, pero en los niveles de gestión medios y más bajos están casi a la par con sus colegas masculinos en los puestos de mando.

Según dicen los investigadores, el motivo de esta actitud masculina podría estar en que “el concepto de masculinidad es más difuso en las sociedades donde los roles de género se desdibujan, con más mujeres cada vez en los puestos de mando y también ejerciendo el papel de cabeza de familia”.

Y en este terreno inseguro, “incluso los hombres que están a favor de la igualdad de género pueden ver estos avances como una amenaza a su masculinidad, ya sea de forma consciente o no”, dice Ekaterina Netchaeva.

En tres experimentos diferentes, el equipo de Netchaeva descubrió que los hombres se sienten más amenazados cuando tienen que rendir cuentas a una mujer.

En un primer experimento con 76 estudiantes universitarios (52 varones, 24 mujeres) llevado a cabo en una universidad de Estados Unidos, a los participantes les dijeron que, en un nuevo puesto de trabajo, tendrían que negociar su salario con el director de recursos humanos, que podría ser un hombre o una mujer.

Después de la negociación, los participantes fueron sometidos a una prueba para medir la amenaza implícita percibida, en la que tenían que reconocer palabras que aparecían en la pantalla de un computador durante una fracción de segundo. Se considera que quienes hicieron referencia a más palabras relacionadas con las amenazas, incluyendo “miedo” o “riesgo”, se sentían más amenazados.

Los participantes masculinos que negociaron con una gerente puntuaron más alto en la prueba mencionada antes, es decir, se sentían más amenazados, y presionaron para lograr un salario más alto (49.400 dólares en promedio), en comparación con sus colegas varones que negociaron con otro hombre, al que, como media, reclamaron un salario inferior en 7.000 dólares (42.870 dólares en promedio).

Sin embargo, el género del gerente no afectó a las mujeres participantes. Aunque todas negociaron salarios bastante más bajos que sus colegas varones, de 41.346 dólares como media, lo que refleja el hecho de que las mujeres tienden a ser menos agresivas que los hombres en las negociaciones, explica Netchaeva.

En otro experimento, 68 estudiantes universitarios varones tenían que decidir cómo dividir un bono de 10.000 dólares con otro miembro del equipo, que podía ser una mujer, un hombre o incluso el jefe. Los participantes varones repartían el dinero al 50% con los sus colegas sin distinción de sexo, pero cuando tenían que repartir con el jefe, si era una mujer, trataban de quedarse ellos con más dinero que si la figura de autoridad era otro hombre.

En un tercer experimento llevado a cabo en línea con 370 participantes adultos (226 varones y 144 mujeres) de Estados Unidos, los hombres eran más receptivos a los supervisores del sexo femenino que se describían como proactivas y directas que a las que buscaban su promoción y el poder.

En concreto, los participantes varones trataron de mantener una mayor proporción de la bonificación de los 10.000 dólares si la gerente era descrita como ambiciosa. Mientras que las mujeres participantes ofrecieron más o menos la misma cantidad del bono a todas las mujeres directivas, independientemente de su motivación.

El comportamiento asertivo de los hombres frente a las mujeres en un puesto de mando, es decir, su mayor disposición a hacer valer sus derechos, puede interrumpir la dinámica de trabajo y la cohesión del equipo, y afectar directamente al rendimiento, señala Netchaeva.

“En un mundo ideal, los hombres y las empresas estarían preocupados por estos resultados y tratarían de modificar su comportamiento. Pero, si no lo hacen, ¿dónde deja eso a las mujeres? —se pregunta Netchaeva—. Dadas las fuertes normas sociales que rodean la masculinidad, puede ser difícil para los hombres reconocer o cambiar su comportamiento”, augura, y advierte de que, si los hombres no cambian su actitud, la mujeres directivas podrían renunciar a mostrarse ambiciosas para subir puestos en el escalafón, con tal de mantener relaciones armoniosas en el lugar de trabajo.

Fuente

[LE}– ‘Food truck’ puede traducirse por ‘gastroneta’

13/07/2015

Gastroneta es una alternativa en español a food truck con el sentido de ‘camioneta en la que se preparan platos de alta cocina, a menudo en ferias gastronómicas’.

En los medios de comunicación pueden leerse frases como

  • «Alta cocina sobre ruedas: los food truck se ponen de moda en España»,
  • «Por el alto precio del suelo en Bogotá, crece el negocio de los ‘Food Trucks’»,
  • «Los food trucks han de estar homologados» o
  • «Los hosteleros valencianos recelan de los food trucks».

En general, el anglicismo food truck puede traducirse como camión de comida (o camión de comidas, en plural, por analogía con casa de comidas), camioneta de comida, puesto de comida ambulante/itinerante, expresiones con las que se alude a cierta clase de vehículos en los que se venden alimentos y, con frecuencia, comida rápida.

Más específicamente, para referirse a los puntos móviles de venta de cocina elaborada, que en ocasiones se establecen durante semanas o meses en ferias gastronómicas, en español es posible optar por gastroneta, acrónimo de gastronomía y camioneta.

Aunque a veces se emplea con este último significado el término cocineta, y se trata de un uso también válido, dicho sustantivo hace referencia además a una cocina pequeña integrada en la sala de estar de una vivienda. Para evitar una posible ambigüedad, se aconseja el neologismo gastroneta.

Así pues, en los ejemplos iniciales habría sido preferible optar por

  • «Alta cocina sobre ruedas: las gastronetas se ponen de moda en España»,
  • «Por el alto precio del suelo en Bogotá, crece el negocio de los camiones de comida»,
  • «Las camionetas de comidas han de estar homologadas» y «Los hosteleros valencianos recelan de los puestos de comida ambulante».

Fuente

[*Otros}– La erupción fantasma de El Hierro

07 JUL 2015

Javier Salas

En octubre de 2011, se alzó al sur de la isla canaria de El Hierro, frente a la pequeña población de La Restinga, un volcán submarino que mantuvo en vilo a los herreños durante los meses que duró la erupción.

Sin embargo, los sustos no acabaron ahí, y después se produjeron muchos momentos de alarma provocados por los innumerables terremotos y las noticias confusas sobre la posibilidad de que el magma que agitaba la isla rompiera por algún otro lado en una segunda erupción.

Desde hace unos meses, un grupo de científicos sostiene que esta segunda erupción ya se ha producido bajo el mar al oeste de la isla, como recogieron los medios de comunicación canarios, tras contarlo en una rueda de prensa y publicarlo en una revista científica.

Ahora, en esa misma publicación, otro equipo de científicos ha desmontado la existencia de esa erupción al tumbar las dos evidencias en las que se sostenía la afirmación: una foto aérea reubicada a conveniencia, y una señal acústica que el nuevo trabajo considera como simple ruido presentado de forma exagerada para que pareciera una columna vertical que ascendía desde el fondo marino.

El caso comienza cuando en junio de 2012 empezaron a sentirse de nuevo muchos terremotos, que se concentraban más al oeste del volcán de La Restinga, situado al sur de la isla. Muchos pensaron que la crisis volcánica empezaba a reavivarse, y algunos indicadores apuntaban a esa posibilidad: incremento significativo de la sismicidad, de la deformación del terreno y de la emisión de gases, que suelen avisar de que el magma se abre paso bajo el suelo.

En aquel momento, el buque científico de la Armada Hespérides se encontraba en Canarias para cumplir con otra misión y aprovechó para investigar los suelos marinos alrededor de la isla, recogiendo con su sonda una señal sospechosa al oeste de El Hierro que ahora se ha convertido en el eje de la controversia.

«Los registros de penachos submarinos a partir de imágenes acústicas y las fotografías aéreas tomadas desde un helicóptero proporcionan pruebas suficientes para inferir la ocurrencia de una nueva erupción submarina piroclástica que emitió chorros de gas y piroclastos [fragmentos sólidos de material volcánico expulsados en una erupción], aunque no implique la emisión de lava», escriben en su artículo los científicos de Involcan, liderados por Nemesio Pérez, junto a otros investigadores españoles y japoneses.

Los miembros de Involcan (un organismo que depende del Cabildo de Tenerife) ya habían ofrecido en febrero de 2013 una rueda de prensa anunciando la existencia de esta segunda erupción basándose en esos penachos, comparecencia en la que se acusó al Instituto Geográfico Nacional (IGN) de no informar de esta erupción al comité de crisis (Pevolca).

En el estudio científico publicado por Nemesio Pérez en Bulletin of Vulcanology (de referencia en su campo) se añadió una segunda evidencia: la fotografía aérea, tomada desde un helicóptero, de lo que sería «material piroclástico observado flotando en la superficie del mar», según redactan.

La fotografía, realizada el 02 de julio por el Grupo de Emergencias y Salvamento, mostraba un burbujeo blanco en la superficie del mar, y se difundió indicando su ubicación: al sur de la isla, sobre el Mar de las Calmas. Sin embargo, Pérez y su equipo la ubicaron al oeste, justamente sobre la señal sospechosa detectada por el Hespérides, haciendo coincidir dos fenómenos que ocurrieron a 12 kilómetros de distancia.

Ésa es la primera evidencia que desmontan los científicos del IGN y el Instituto Español de Oceanografía (IEO) que firman una respuesta, en la misma revista, para negar la existencia de esa segunda erupción difundida por Involcan.

La segunda, esa señal captada desde el barco, los investigadores del IEO la consideran simple ruido sin filtrar; un efecto de la sonda al cubrir colinas submarinas que provoca ecos laterales en zonas como la estudiada.

Además, los investigadores que firman la respuesta, liderados por María José Blanco, del IGN, indican que la escala de esa señal está forzada: se presenta con la misma proporción un kilómetro de ancho que 50 metros de alto para que esas señales parezcan «filamentos» que ascienden desde el subsuelo, según Pérez y sus colegas describen en su estudio (ver gráfico).

Además, critican la falta de estudio de los parámetros fisico-químicos del agua que los firmantes de la respuesta, como el investigador Eugenio Fraile (de IEO), llevan cuatro años tomando por toda la isla, y que son muy significativos en la zona de la erupción del sur de la isla —incluso ahora— y normales, según sus datos, en la zona oeste.

Luis Somoza es el geólogo marino del IGME que recogió los datos de aquel viaje y que los ha publicado junto a Pérez. «Pasábamos justamente por allí cuando hubo una alerta, no era una campaña para recoger información en detalle sobre erupciones», explica. Y añade: «Dimos una vuelta alrededor de la isla, nunca habíamos estado encima de una pluma volcánica. No se pudo realizar un estudio completo, por eso no aportamos más datos».

Sobre la respuesta a su estudio, reconoce el «error humano» de la foto aérea mal ubicada. Y al respecto de las señales acústicas, Somoza se muestra convencido de que había que publicarlas: «Podemos estar equivocados, pero nuestra obligación como científicos es contarlo. Podría ser que fueran ecos del subsuelo, pero si pensara que lo son no lo habríamos publicado».

Nemesio Pérez y su grupo responden a las críticas en una contrarréplica en la misma revista científica asegurando ahora que «con los datos disponibles, no podemos confirmar o descartar» que se trate de erupción volcánica o «una erupción hidrotermal». En su estudio original, publicado en noviembre de 2014, Pérez publicaba sin tapujos que se trata de una «nueva erupción submarina piroclástica».

El investigador del CSIC, Joan Martí, que siguió in situ la crisis volcánica de El Hierro y que es ajeno a este cruce de publicaciones, se muestra muy crítico con el trabajo de Pérez y asegura que no hay «ninguna evidencia de una nueva erupción». Martí, del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera, aunque concede que las señales acústicas podrían ser gases liberados con el movimiento de magma, asegura que «esto no significa que puedan asociarse a ninguna nueva erupción, siendo éste un proceso normal en una zona con actividad alta y con una erupción reciente».

Otro científico conocedor de la volcanología canaria, Juan Carlos Carracedo, de la Universidad de Las Palmas, considera de «escasa fiabilidad» las conclusiones de Pérez por la mala interpretación de las imágenes acústicas y por la ubicación equivocada de la foto aérea, que considera «errores y especulaciones impropios de publicaciones científicas».

Guerra por el control científico

No obstante, Carracedo, como Martí y Somoza, considera que esto responde a un nuevo capítulo de enfrentamiento entre geólogos españoles con motivo de la gestión científica del riesgo volcánico canario, que estalló con violencia con la crisis de El Hierro y que provoca innumerables suspicacias en el mundillo.

Todos los consultados han demandado especial celo en la transcripción de sus palabras para no añadir más «sangre» a este enfrentamiento institucional y político. Los investigadores del IGN y el IEO se prestaron a explicar los detalles técnicos de su respuesta, pero no quisieron hacer valoraciones de ningún tipo. Nemesio Pérez se negó a que sus declaraciones telefónicas fueran usadas «para evitar que se manipularan» y no ha respondido por e-mail.

«En el fondo, todo esto es una pelea entre organismos», resume Somoza. En la guerra abierta entre instituciones científicas de primer orden, como el CSIC, el IGN o el IEO, y entidades con respaldo local como el Involcan, se genera un ruido informativo que ha provocado estrés innecesario en la población, como sucedió en El Hierro en varias ocasiones en las que los diagnósticos —e incluso predicciones— de los distintos científicos no coincidían. En las últimas fechas, es Involcan el que acusa en los medios a IGN de no compartir todos los datos a su disposición, razón por la que ha decidido abandonar el Pevolca, organismo que pretendía representar a todos los actores de la gestión del riesgo volcánico.

Todo empezó en 2004, cuando se reactivó la actividad sísmica en la isla de Tenerife y las disensiones entre los científicos no ayudaron en nada a esa parte de la población que temía un violento despertar del Teide. A partir de ese momento, los políticos jugaron sus bazas: el Gobierno español centralizando la gestión en el IGN, y las autoridades canarias reclamando más control desde las islas, un deseo que sólo se ha materializado en la creación, por parte del Cabildo de Tenerife, del Involcan.

Este último episodio, en el que Involcan acusó a IGN de ocultar una erupción fantasma en El Hierro, demuestra que más de una década después el enfrentamiento no se ha resuelto.

Fuente

Artículo(s) relacionado(s):

[LE}– ‘Tardear’ y ‘tardeo’ son voces apropiadas

09/07/2015

El verbo tardear y el sustantivo tardeo son apropiados para aludir a la actividad de salir de tapas o de copas por la tarde.

En las noticias aparecen en ocasiones estos dos vocablos, como se ilustra en los siguientes ejemplos:

  • «Los propietarios de locales de ocio han puesto el freno al “tardeo”, la moda de salir de fiesta por la tarde»,
  • «Su terraza es perfecta para tardear o pasar un buen rato con la familia acompañado con cocteles» o
  • «Un buen plan es empezar la rumba tardeando con tus amigos y unos buenos tragos».

Estos términos se han extendido sobre todo en Colombia y España, y designan la actividad de pasar la tarde tomando copas y tapas o con otras actividades lúdicas, de modo que el ocio se adelanta y no se extiende hasta entrada la noche. Son voces en cierto modo similares a veranear y veraneo, que expresan la idea de pasar el verano disfrutando de las vacaciones.

El Diccionario Académico recoge tardear con el sentido de ‘detenerse más de la cuenta en hacer algo por mera complacencia, entretenimiento o recreo del espíritu’, que remite al hecho de demorarse en hacer algo; el nuevo sentido, aunque próximo, no es del todo equivalente, pues no se refiere a tardar por deleite, sino a la tarde en contraste con las otras horas del día, y está incluso recogido en el Diccionario de Americanismos, de las Academias de la Lengua.

Al ser un sentido nuevo del término, puede ser conveniente escribirlo en cursiva o entre comillas, aunque no es necesario si se entiende que el lector lo reconoce.

Fuente

[Hum}– Sapiencia médica

En la clínica da a luz una mujer un bebé, y el médico lo sostiene cabeza hacia abajo. Dice el padre:

—Doctor, ¿no sería bueno que le diera unas palmaditas al bebé?

—¡Qué va, hombre, no hace falta! Cuando le digamos que ha nacido Venezuela, ya verá como él solito arranca a llorar.