[*Opino}– Acerca de la edad perfecta para casarse

23-07-1015

Carlos M. Padrón

Según el artículo que copio abajo, la tal edad es entre los 28 y los 32 años, así que concluyo que mi padre fue un visionario, pues siempre dijo que un hombre no debería casarse antes de los 32 años. Y como yo me casé cercad e 25….

Y en el tal artículo encuentro una peligrosa contradicción, pues, haciéndome eco de lo que dije en 1959, digo ahora «Si el noviazgo es feliz, ¿por qué arriesgarse a echarlo a perder casándose?

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22/07/2015

Ésta es la edad perfecta para casarse y evitar el divorcio

Tras años de dudas, la estadística ha logrado responder un pregunta que suelen hacerse quienes disfrutan de un noviazgo feliz: ¿Cuál es la edad idónea para casarse?

La respuesta ha venido de la mano de Nick Wolfinger, un sociólogo de la Universidad de Utah que afirma que, en base a los datos recogidos de la Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar de Estados Unidos, el intervalo perfecto es el que se encuentra entre los 28 y 32 años. Y es que, según afirma, en ese rango es en el que menos divorcios se producen.

Así lo ha afirmado el propio Wolfinger en un estudio del que se ha hecho eco posteriormente la revista «Time». Con todo, y tal y como ha afirmado el experto, este rango de edad viene determinado directamente por la estadística, y no incluye factores personales, psicológicos o, en el peor de los casos, las infidelidades.

Así que no tienes que preocuparte si has decidido unirte con tu media naranja algunos años después, pues tu relación no tiene por qué acabar en divorcio.

Un matrimonio… ¿para siempre?

Hasta ahora, nunca se había determinado qué rango de edad era mejor a la hora de contraer matrimonio, por lo que el estudio de Wolfinger ha supuesto una verdadera novedad.

De hecho, ha logrado que muchos expertos se replanteen la vieja máxima sociológica que afirmaba que la tasa de divorcio disminuía según aumentaran los años de quienes pasaran por el altar.

Para establecer sus conclusiones, Wolfinger analizó los datos de la Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar de Estados Unidos de dos períodos, los que van desde el 2006 al 2010, y del 2011 al 2013. Los datos fueron incontestables y determinaron que la mejor edad era entre los 28 y los 32.

«Las posibilidades disminuyen entre el final de los años 20 y el principio de los 30. A partir de los 30 años suben», explica el experto.

De hecho, por cada año que pasa después de los 32, las posibilidades de divorcio aumentan en un 5% (siempre según la estadística).

Fuera como fuese, lo cierto es que el experto deja un margen muy escueto de edad para lograr el matrimonio perfecto, por lo que la teoría ya ha sido llamada la tesis de «Ricitos de oro», pues no hay que ser ni demasiado joven, ni demasiado viejo para casarse.

El sociólogo afirma además que esta edad se ha determinado tras analizar datos tan variopintos como el sexo de los encuestados, la raza, la estructura de la familia de origen, la edad, la educación, la tradición religiosa, la historia sexual y la zona en la que viven. Así pues, parece que, según él, no hay posible réplica.

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[LE}– ‘Glamur’, sin , no pierde su glamour

23/07/2015

El término glamur, definido por el Diccionario Académico como ‘encanto sensual que fascina’, es una adaptación adecuada y preferible en español al extranjerismo glamour.

En los medios de comunicación es muy habitual encontrar frases como

  • «Elle Macpherson, puro glamour en alta mar»,
  • «La puesta en escena y el glamour, protagonistas de la alta costura de París» o
  • «Néstor Martínez da consejos llenos de glamour».

Aunque el Diccionario de la Lengua Española ya recogía como válida en cursiva la voz extranjera glamour, en su vigesimotercera edición ha incluido también la grafía glamur, adaptación que proponía el Diccionario Panhispánico de Dudas. 

La hispanización de esta voz francesa, a su vez procedente del inglés, refleja su pronunciación aproximada en ambos idiomas, en los que el conjunto vocal <ou> suena como una <u>.

Sería preferible, por tanto, evitar el extranjerismo, suprimir la <o> y optar por el término glamur. En caso contrario, lo apropiado es resaltar glamour en cursiva o, en su defecto, entre comillas.

Así pues, en los ejemplos anteriores podría debió haberse escrito

  • «Elle Macpherson, puro glamur en alta mar»,
  • «La puesta en escena y el glamur, protagonistas de la alta costura de París» y
  • «Néstor Martínez da consejos llenos de glamur».

Respecto a los adjetivos derivados, si bien en América es más común glamoroso, en España se ha formado el adjetivo glamuroso a partir directamente de la adaptación glamur. Se trata, en cualquier caso, de formas válidas y preferibles al híbrido glamouroso, el cual se ha excluido de la última edición del Diccionario.

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