[LE}– ‘Altamar’ o ‘alta mar’

31-07-2015

Veo a menudo escrito alta mar y altamar, pero no estoy seguro de cuál de las dos es la correcta o de si valen ambas.

¿Me lo pueden aclarar?

La Ortografía del 2010 prefiere altamar a alta mar, debido a que, normalmente, se hace átono el primer componente, aunque no censura la escritura en dos palabras.

Por su parte, la edición del 2014 del Diccionario Académico recoge la forma alta mar y señala que también se puede escribir altamar.

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[LE}– ‘A punto de’, no ‘apunto de’

30/07/2015

La locución a punto de se escribe en tres palabras, como indica el Diccionario Académico, y no con dos: apunto de.

En los medios de comunicación se observa en ocasiones la escritura inapropiada de esta expresión:

  • «Hoy, apunto de cumplirse 30 años del lanzamiento de aquella versión, sale al mercado Windows 10»,
  • «El Real Madrid, apunto de fichar a Kiko Casilla» o
  • «¿Qué hacer si están apunto de despedirte?».

El Diccionario de la Lengua Española señala que a punto de, en tres palabras y seguida de infinitivo, y no apunto de, «expresa la proximidad de la acción indicada por dicho infinitivo».

Así pues, en los ejemplos iniciales lo apropiado correcto habría sido escribir

  • «Hoy, a punto de cumplirse 30 años del lanzamiento de aquella versión, sale al mercado Windows 10»,
  • «El Real Madrid, a punto de fichar a Kiko Casilla» y
  • «¿Qué hacer si están a punto de despedirte?».

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NotaCMP.- Y yo estoy a punto de iniciar una campaña a ver si logro averiguar quién diablos permite que un periodista —perdón, un inculto cualquiera— publique en un reputado medio digital, y por qué el inculto no utiliza un corrector de texto.

[LE}– ‘Soy de los que piensan’, no ‘soy de los que pienso’

27/07/2015

En construcciones del tipo yo soy de los que piensan, tú eres de los que opinan, nosotros somos de los que creen…, es preferible utilizar siempre el verbo que sigue a que en tercera persona del plural y nunca en primera o segunda (esto es, no yo soy de los que pienso, tú eres de los que opinas o nosotros somos de los que creemos…).

En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como

  • «Soy de los que pienso que se hace más fuerza con la unión desde dentro que desde fuera»,
  • «Somos de los que creemos que no hay que tener complejos»,
  • «Si erais de los que teníais problemas con vuestra cuenta de correo, ya está disponible la actualización» o
  • «¿Eras de los que echabas de menos las teclas de navegación?».

Aunque las normas académicas permiten en ciertos casos algunas otras combinaciones, especialmente con el verbo en tercera persona del singular, por entenderse que se está omitiendo uno como sujeto [yo soy (uno) de los que cree, vos sos (uno) de los que considera, él es (uno) de los que considera…], lo recomendado es emplear el verbo en tercera persona del plural (piensan, creen, dicen, opinan…), que es siempre correcto.

Esto es así porque la concordancia estricta ha de establecerse con el sujeto gramatical (los/las que), no con el sujeto del verbo ser (yo/tú/ellos…), como se explica en la Gramática Académica.

Así, en los ejemplos anteriores, habría sido preferible lo correcto habría sido decir o escribir

  • «Soy de los que piensan que se hace más fuerza con la unión desde dentro que desde fuera»,
  • «Somos de los que creen que no hay que tener complejos»,
  • «Si erais de los que tenían problemas con su cuenta de correo, ya está disponible la actualización» y
  • «¿Eras de los que echaban de menos las teclas de navegación?».

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[*Opino}– Sincronización de péndulos de relojes, y de vibraciones de teléfonos celulares

23-07-2015

Carlos M. Padrón

Se me ocurre que la sincronización que explica el artículo que copio abajo podría ser también la causa de las impactantes, preocupantes y más que molestas vibraciones, originadas en el teléfono celular, que sufrí en mi zona pélvica según conté en el post que puede verse clicando AQUÍ, y que, por los muchos comentarios en él puestos, han sufrido también otras personas a causa de esos teléfonos.

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23 JUL 2015

Javier Sampedro

Resuelto el misterio de los relojes de péndulo que se sincronizan

El misterio de los dos relojes no puede tener un pedigrí más noble. Fue el mismísimo inventor del reloj de péndulo, el gran físico holandés del siglo XVII, Christiaan Huygens, quien lo percibió por primera vez: cuando dos péndulos están en el mismo soporte, sea una pared o un travesaño, tienden con fuerza a sincronizarse.

Huygens se quedó perplejo, y sólo pudo conjeturar que los péndulos se comunicaban a través de “algún movimiento imperceptible” del soporte que compartían. Según acabamos de saber, tenía razón.

Los matemáticos Enrique Oliveira y Luís Melo, de la Universidad de Lisboa, han desarrollado un modelo matemático que explica a la perfección sus propios, y sofisticados, resultados experimentales.

Como el modelo se basa en el intercambio de ondas sonoras a través del soporte que comparten los dos relojes, la venerable hipótesis de Huygens puede considerarse confirmada. Esta interacción entre la teoría y los datos experimentales es la forma habitual en que funciona la Física. Los resultados se presentan en Scientific Reports.

El modelo matemático de Oliveira y Melo puede tener relevancia para fenómenos en apariencia muy alejados de los relojes de Huygens. El fenómeno de la sincronización entre dos osciladores se ha observado, por ejemplo, entre las células del corazón, que necesitan oscilar al unísono para que el músculo cardiaco en su conjunto bombee la sangre con la eficacia que le caracteriza.

También fenómenos indeseables, como la epilepsia, resultan de la sincronización excesiva entre las neuronas. Los átomos en un superconductor o las luciérnagas en el campo son ejemplos adicionales y no menos asombrosos. ¿Hasta qué punto puede ser aplicable el modelo matemático a esos sistemas?

“Nuestro modelo es muy general”, responde Melo a EL PAÍS, “y se basa en unas premisas muy simples: en un punto del ciclo, una pequeña cantidad de energía se envía al otro oscilador, lo que resulta en un desplazamiento de fase hacia un punto. Esto ocurre en ambas direcciones. Sólo hemos comprobado el modelo en un sistema de dos relojes, pero debería ser aplicable a cualquier otro sistema en que las premisas sean válidas”.

El científico de Lisboa añade: “Por el momento, estamos trabajando con osciladores electrónicos, con unos resultados muy prometedores, pero estoy seguro de que en cualquiera de los sistemas que usted menciona [los citados antes] hay casos en que el modelo es aplicable. De hecho, la sincronización se ha observado en sistemas biológicos, pero los datos disponibles no son apropiados para probar el modelo con ellos”.

Las ecuaciones de los científicos portugueses implican que cada reloj —o cada péndulo, más en general— transmite al soporte pulsos de sonido coherentes con su oscilación. El sonido, recordemos, consiste en meras ondas de compresión y relajación de la materia: las moléculas del aire, en el caso más familiar, o las del soporte en el caso de los relojes. Esas ondas sonoras que se transmiten por la pared o el travesaño comunican un péndulo con el otro, perturban sutilmente su ritmo de oscilación y acaban, en menos de media hora, por inducir su sincronización.

«Se basa en unas premisas muy simples: en un punto del ciclo, una pequeña cantidad de energía se envía al otro oscilador, lo que resulta en un desplazamiento de fase hacia un punto», explica Melo.

Como muchos descubrimientos científicos, el de Huygens ocurrió de chiripa, aunque “la suerte sólo favorece a la mente preparada”, como ya aclaró Pasteur.

Lo que estaba intentando Huygens en 1665 era hallar un método para medir distancias a bordo de un barco. Como él mismo había inventado poco antes el reloj de péndulo, se le ocurrió utilizar su artilugio como una forma indirecta de calcular las longitudes.

Hombre precavido, no obstante, colocó a bordo dos relojes por si a uno de ellos le daba por estropearse. Y así descubrió el fenómeno de sincronización que le dejó perplejo. Lo publicó el 26 de febrero de 1665, hace justo 350 años y cinco meses.

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