[*Otros}– Palmeros en América / David W. Fernández – Gaspar Mateo de Acosta (2/4)

David W. Fernández

Gaspar Mateo de Acosta
(1645-1706)

No sabemos cuál fue su ocupación en la «Perla de las Antillas» en sus primeros años. Después de corta temporada en La Habana, y aconsejado por su paisano el referido Fernández de Lima, abrazó la honrosa carrera de las armas y, siendo ya oficial, fue destinado a la isla de Santo Domingo, donde en lucha con los piratas y filibusteros franceses, que ya empezaban a apoderarse de la parte oeste de aquella isla, pasó por todos los grados y jerarquías de la milicia.

Pero no creamos que su carrera fue rápida, o que el favor le auxilió en sus primeros pasos, sino que, por el contrario, con exposición de su vida y demostrando repetidas veces un valor y arrojo poco comunes, sus ascensos ie fueron dados en recompensa de heroicos servicios, o por rigurosa antigüedad.

Ya maestre de campo, se casó en el Sagrario de la Catedral de Santo Domingo —Primada de las Américas, en la ciudad de Santo Domingo, en la hoy República Dominicana— el 18 de mayo de 1669, con doña Catalina Martínez de Lerma, natural de Olmosalbos, ayuntamiento de la provincia de Burgos (Castilla la Vieja), e hija del Capitán don Manuel Martínez de Lerma y de doña María de la Cruz Perez.

Según se desprende del testamento de la madre de nuestro biografiado, otorgado ante Pedro de Escobar el 5 de julio de 1675, antes de esta fecha Acosta había vuelto a visitar su isla natal. En 1680 tenía el grado de capitán y era dueño del navío «Jesús Nazareno, Nuestra Señora del Carmen y el Rey San Femando», y, al parecer, de otras embarcaciones que se dedicaban al comercio entre La Guaira, San Juan de Ulúa y otros puertos.

En 1683 lo hallamos con el grado de Capitán de Infantería ejerciendo el cargo de Alcaide de la Fortaieza de San Salvador de la Punta, en La Habana (Cuba), de donde, con el grado de Maestre de Campo y General del Ejército de las Antillas, pasó a Gobernador y Capitán General de Cumaná y Costas de Tierra Firme, en una época en que la Corona necesitaba nombrar para los puestos de confianza a los jefes de notoria fidelidad. Y como hasta las gradas del trono había llegado el alto concepto de valiente y pundonoroso soldado que habia alcanzado en la guerra, y la fama de hombre instruido y de talento que adquiriera luego en la paz, viose nombrado con el dicho empleo.

Se le expidió el título de “Gobernador y Capitán General de Cumaná y Costas de Tierra Firme” el 6 de septiembre de 1683, y pasó a tomar posesión de dicho gobiemo el 15 de agosto de 1686, como él mismo lo manifiesta en carta del 5 de febrero de 1687. Y a su arribo halló implicada aquella provincia con los pleitos y disensiones que habían ocasionado sus antecesores. Fue su antecesor don Juan de Padilla y Guardiola Guzmán que había sucedido interinamente a don Francisco Rivero y Galindo. Estaban las voluntades de los españoles muy discordes, los castillos desprovistos de víveres y los soldados desnudos y hambrientos.

Proveyó de bastimentos al Castillo de Santiago de Arroyo de la Real Fuerza de Araya (1), y dio algunos socorros a los soldados. Puso la artilleria en el Castillo de San Antonio de la Eminencia (2) y le hizo en circunferencia una estacada muy fuerte para su mayor estabilidad y defensa, de cuyos trabajos informó al Rey por carta del 6 de abril de 1687. En el Castillo de Santa María de la Cabeza (3) hizo una aijibe, almacén con cuarteles para los soldados y algunas cureñas que ie hacían notable falta.

For real cédula, dada en el Buen Retiro el 11 de noviembre de 1687, se le mandaba que, sin dilación, procediese a establecer el Fuerte de Clarines, puesto defensivo que se hallaba abandonado, a orillas del río Unare (Anzoátegui), y luego se le ordenó, desde Panamá, aumentar su dotacion para elevar de siete a veintitrés el número de hombres de armas del mismo, a lo que, en 1692, Acosta respondió que el fuerte había sido demolido por su inutilidad. Concluyó unos autos creados por su antecesor Padilla, informado de los cuales Carlos II despachó su Real Cédula refrendada por don Antonio Ortiz de Otalora, ordenando se fundase un pueblo en el valle de Bordones, distante unos dieciséis kilómetros, aproximadamente, al este de Cumaná.

A la llegada de esta Real Cédula, dio las providencias para la dirección de dicho pueblo, y estando ya el Padre Ruiz Blanco electo Comisario Provincial de las Misiones de Píritu, tomó éste a su cargo la fundacion del mismo, lo cual comenzó a fines de 1687 dándole el nombre de San Buenaventura del Roldanillo (4), de cuya fundacion mandó testimonio al Rey el 19 de noviembre de 1687, y el Rey lo aprobó por real cédula dada en Madrid a 9 de septiembre de 1688.

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NOTAS

(1) El Castillo de Santiago de Arroyo de la Real Fuerza de Araya fue una de la meJores fortaiezas de la América española. Los holandeses ocuparon en forma más o menos continuada, a partir do 1540, durante cincuenta anos, las salinas de Araya, y no fueron sacados del lugar, sino después de un ataque llevado a cabo por una flota de guerra venida expresamente de España. Para evitar nuevas incursiones, se procedió a la construcción de este castillo. Para tener idea de lo costoso de su inantenimiento, baste decir que para mantener la guamición se recibían anualmente de Méjico cuarenta mil pesos. Las obras de la fortaleza se iniciaron, cumpliendo orden dada en 1622, bajo la dirección del ingeniero don Cristóbal de Roda y del Gobemador don Diego de Arroyo Daza, y tres años después se montaba en ella la artillería, quedando en condiciones de prestar servicio. El castillo fue destruido en 1762 por orden de la metrópoli, por considerarse que ya no era de ulilidad, y, seguramente, para evitar el mantener a gran costo su guarnición.

(2) El Castillo de San Antonio de la Eminencia, levantado entre 1659 y 1669, fue destruido en 1684 por un terremoto y reconstruido entre 1684 y 1686. En él establecio Humboldt su observatorio. Hospedó a Páez como prisionero desde el 1 de noviembre de I849 hasta el 23 de mayo de 1850. En parte fue reducido a escombros por la catástrofe del 15 de julio de 1853, cuando la Revolución de los Azules estuvo al mando del General Olivo. Castro lo visitó en 1905 y lo mandó a reconsiruir. Dicha reconstrucción, dirigida por el doctor Bartolomé Milá de la Roca Himiob, fue inaugurada el 23 de mayo de 1906. Fue destruido nuevamente por el lerremoto del 17 de enero de 1929. En 1957, siendo gobemador del estado Sucre el Dr. José Salazar Domínguez (1902-1966), y por disposición del Consejo Municipal presidido por el Sr. Norberto Sanabria Tucker, se ie iniciaron trabajos de reconstrucción a este castillo para que sirviera de asiento a un Museo de Historia.

(3) El Castillo de Santa María de la Cabeza fue la segunda fortaleza de Cumaná y su ciudadela, situada en el cerro de Quetepe, cerca del río Manzanares. Lo construyó el Ciobemador Angulo y Sandoval en el periodo de 1669 a 1673. En 1681 el Gobemador Padilla ie hizo importantes restauraciones. En 1720 era residencia de los gobernadores de la provincia. En el recinto que ocupaba la Plaza de Armas de este castillo se construyó, a fines del sigio XVIII, una ermita de tres naves bajo la advocacion de N. S. del Carmen, ermita que fue destruida por el terremoto del 15 de julio de 1853. En este mismo sitio se cunstruyó el Templo de Santa lnés, cuyas obras comenzaron en noviembre de 1862, y concluyeron el 6 de octubre de 1866. Muchas e importantes reformas le han sido hechas posteriormente. Al costado sur del templo de Santa Inés, y reclinada en los vetustos muros del viejo castillo, se construyó la gruta de N. S. de Lourdes, cuyas obras comenzaron el 15 de julio de 1908 y concluyeron el 15 de julio de 1910. En la cima de dicho castillo se levantó la capilla de N. S. del Carmen, construida entre 1912 y 1913, fecha en que fueron restaurados también los muros del castillo, embelleciéndolos con hermosas balaustradas de cemento para la cómoda ascensión a él. Tanto esta capilla como la dicha gruta son dependencias de la iglesia de Santa Inés. La catástrofe del 17 de nero de 1929 destruyó la capilla y causó serios desperfectos en las paredes del castillo.

(4) Bordones o Roldanillo estaba situado a unos dieciséis kilómetros del mar, en las márgenes de la quebrada de Roldanillo, que corre entre las pequeñas sierras que forman el valle de Bordones. El 9 de marzo de 1688 se realizó el primer bautizo en este pueblo, y en ese mismo año, con la ayuda del friale lego Juan Solano, fueron dados los materiales para una hermosa iglesia que fue la primera de teja que hubo en las Misiones de Píritu. Teniendo ya seicientos habitantes, atacó el pueblo una epidemia de viruela que diezmó en pocos días a la mayor parte de sus habitantes por lo que fue decayendo hasta que fue agregado al de Nuestra Señora del Amparo de Pozuelos, por ser el más próximo. Hoy Pozuelos es un municipio del distrito Sotillo (Anzoátegui) con cerca de cincuenta mil habitantes.