[*Opino}– A los 98 años consigue casarse tras vivir con su novia 70 años

Raúl Leoni ganó las elecciones presidenciales de Venezuela para el período 1964-1969, y a poco de haber tomado posesión como Presidente de la República, su esposa, cariñosamente llamada Doña Menca de Leoni, tuvo la idea de legalizar la relación de 200 parejas que habían vivido en concubinato por al menos 25 años.

Una vez elegidas las parejas que dieron su acuerdo, la boda y consiguiente legalización matrimonial ante notario se efectuó en un emotivo acto celebrado en un estadio deportivo repleto de público.

Muy bello todo, según algunos, pero lo que sucedió después no lo fue tanto porque las más de esas parejas que habían vivido aparentemente en paz durante 25 años o más, y que algunas tenían ya bisnietos, se divorciaron dos años después de haber firmado el “papel maldito”.

En el artículo que sigue se dice lo que, en mi opinión, es una gran verdad: «El secreto del eterno enamoramiento de la pareja es que siempre fueron novios». Me atrevería a apostar que si Francisco y Candelaria vivieran lo suficiente —tal vez de 3 a 5 años más, cosa poco probalbe dada la edad del «novio»— habría divorcio, como lo hubo en el caso venezolano.

Carlos M. Padrón

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03.06.07

MÉXICO (AFP) – Después de confesarle que sigue enamorada, una anciana mexicana de 91 años le dio el «sí» a su novio, de 98 años, con el que ha vivido 70 años y tiene 42 tataranietos, y el sábado finalmente se casaron en Guanajuato, en el centro de México.

«Siempre le pedí que se casara, pero no quería; ahora me dijo que sí porque me confesó que está enamorada de mí, que siempre me ha amado», dijo satisfecho Francisco Uribe después de la ceremonia civil, reportó el diario Reforma. «Ahora sí, juntos para toda la vida», añadió emocionado hasta las lágrimas tras recibir el acta de matrimonio, dejando atrás el recuerdo del primer «no» que le dio Candelaria Álvarez en diciembre de 1937.

«La quiero mucho; durante 70 años me dijo que no se casaba y ahora estoy muy feliz; por fin dio su brazo a torcer», comentó el anciano.

Francisco y Candelaria, que vivieron en unión libre durante siete décadas, tienen 10 hijos (siete mujeres y tres varones), 31 nietos, 29 bisnietos y 42 tataranietos.

«Para poder tener hijos y tenerla a mi lado me la robé, la saqué de su casa y la llevé a vivir conmigo», recordó entre risas el feliz novio. «Era dura, difícil, apenas le podía tocar la mano, cuando la abrazaba me empujaba» relató Francisco, que pudo besar a Candelaria después de cinco años de noviazgo.

Para convencerla, Francisco «le cantaba al oído». «Pero no se dejaba, todavía hace unas semanas le canté para que me dijera que sí se casaba», narró.

A pesar de la casi perpetua negativa de Candelaria, Francisco siempre le compró rosas rojas en los aniversarios de noviazgo.

El secreto del eterno enamoramiento de la pareja, según Francisco, es que «siempre» fueron novios. «Eso mantuvo nuestro amor hasta ahora y somos felices, gracias a Dios».

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[*Opino}– Canarios y sudacas

Carlos M. Padrón

Cuando Jorge Valdano era entrenador del Real Madrid, parte de la prensa escrita y televisada de España, amén de algunos comentaristas deportivos, hicieron escarnio público de este hombre porque en unas declaraciones usó la expresión “sentir mariposas en el estómago”, una expresión que, en mi opinión, es acertadamente gráfica.

Hoy acabo de ver que en Periodista Digital aparece la frase “¿Sientes mariposas en el estómago?” como reclamo de lo que parece ser una campaña publicitaria.

¿Qué pasó? ¿Es que antes las mariposas no llegaban al estómago de los españoles y ahora sí? ¿O será que la xenofobia ya no tiene a los sudacas como principal objetivo?

Por cierto que, aunque nací en Canarias, dejé esa tierra e loa 22 años y tengo pasaporte y DNI de España, para muchos españoles, mesetarios los más, yo era sudaca, porque según me dijeron (1993 a 1996), desafiante y despectivamente, algunos de éstos y en propia cara, “Tanto monta”, o sea, que canarios y sudacas éramos la misma basura.