[*ElPaso}— ‘Las palomas de la Virgen’ conmocionaron a todo el pueblo

07-11-2006

Carlos M. Padrón

Cuando el 08/07/1949 un brazo de lava del volcán Cumbre Vieja, de San Juan, o Nambroque, del que ya hablé en El volcán Cumbre Vieja: trágico pero espectacular, amenazó con llevarse por delante la ermita de Las Manchas —un pago de El Paso—, don Blas Santos, cura de Fuencaliente y que atendía también la parroquia de Las Manchas, hizo la promesa de que si se salvaba la ermita levantaría un monumento a la Virgen de Fátima, de quien era muy devoto. Y la ermita se salvó, pues, antes de llegar a ella, la lava se detuvo y desbordó de costado hacia otros derroteros.

Don Blas cumplió su promesa, y en 1951 se esculpió en granito, en Galicia, una imagen de la Virgen de Fátima que fue donada por Galicia a la ciudad de El Paso, y llegó a Las Manchas en 1952. En 1958 se reanudaron las obras del monumento destinado a esa imagen, y el 24/06/1960 se procedió a su bendición.

Don Salvador Miralles, cura párroco de El Paso, quiso también una imagen de la Virgen de Fátima y, a través del misionero capuchino Padre Generoso de Barcenilla, inició gestiones para conseguir en Portugal una talla que fuera réplica de la imagen original.

Tuvo la suerte de que le asignaran una, inicialmente destinada a Japón, al precio de unas 8.000 pesetas que fueron reunidas con aportes de la feligresía pasense. La imagen, que fue bendecida por el obispo de Leiría-Fátima, entró a España por Tuy (Vigo), estuvo expuesta en el Centro Canario de Madrid, y fue trasladada luego en avión hasta el aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife), y después, por barco, hasta Santa Cruz de La Palma, lugar al que llegó el 28/05/1954.

Y con su recorrido por los pueblos palmeros se creó en El Paso una gran expectación que llevó a que la gente hablara de eso día y noche e hiciera planes para recibirla y homenajearla en su previsto recorrido por los barrios del pueblo.

En el barrio de Los Cernícalos (o Cernícalos, a secas, nombre de una variedad de gavilán), en El Paso, y muy cerca de mi casa natal, don Braulio Brito (q.e.p.d.) y su esposa manejaban una venta de comestibles de ésas que la gente “fina” llamaba ”de ultramarinos”, o sea, un abasto, recoba o bodega donde podía adquirirse lo que en una casa se necesitaba para el día a día: aceite, azúcar, sal, papas, arroz, escobas, fósforos, etc.

Don Braulio, además de buena persona, jovial y dado a bromear con todo el mundo, era, sin llegar a ateo —es una suposición mía, pues para entonces estaba yo por cumplir los 15 años— un escéptico confeso en asuntos de religión, tema con el que solía mortificar a las damas, todas religiosas y creyentes, que iban a comprar a su venta. Y como éstas no paraban de hablar de la llegada de la imagen de la Virgen de Fátima, y de los milagros que a esa Virgen se le atribuían —en particular el de las palomas que, según se decía, se posaban mansamente en los pies de la imagen— Don Braulio se cansó y se molestó de escuchar tanta conseja y apostó con las escandalizadas damas a que sus palomas —que pensaba prestar para que fueran soltadas en el descanso que, según los planes de la gente del barrio, iban a hacerle a la Virgen frente a su venta— de seguro no irían a posarse a los pies de la imagen, pues con el estruendo de los “voladores” (cohetes de fuegos artificiales) que en ese descanso se harían explotar, huirían atemorizadas a refugiarse en su palomar, que estaba en la azotea de su casa.

Entre el 11 y el 18/07/1954 tuvieron lugar las diarias procesiones de la imagen de Fátima por cada barrio del pueblo, seguidas de cientos de personas que bajo la dirección del Padre Generoso alternaban los rezos con cánticos alusivos a la Virgen, en particular el de “El trece de mayo / la Virgen María / bajó de los Cielos / a Cova de Iría / Etc.”.

Cada cierto tramo del recorrido que la procesión iba a hacer, la gente del barrio de turno, además de adornos festivos como banderines, etc., montaba uno o más descansos en los que, durante la procesión y por unos momentos, se depositaban las andas sobre las que se transportaba la imagen de la Virgen, y se alternaban los rezos con alguna prédica de parte del Padre Generoso o del párroco del pueblo.

A la procesión por Los Cernícalos asistió más gente que a las previas, pues se había hecho pública la apuesta de Don Braulio acerca de sus palomas y, tal vez por eso, la gente acudió en mayor cantidad ese día.

Efectivamente, Don Braulio había prestado como una media docena de sus palomas que fueron colocadas en una jaula debajo del descanso que los vecinos habían montado, y decorado, exactamente frente al lateral oeste de su venta —adosado por su parte trasera al muro de la casa de doña Hilda Padrón—, lugar que estaba en un punto en el que confluían cuatro caminos y, por tanto, era muy visible. En el tope del descanso habíamos hecho —pues en su montaje trabajamos también los muchachos de la zona— dos huecos ubicados de forma que quedara uno a cada lado de las andas una vez que éstas fueran colocadas en el sitio, y por esos huecos debían salir volando las palomas cuando la persona escondida debajo del descanso les abriera la jaula al finalizar la ceremonia prevista para ese punto y antes de que las andas fueran de nuevo cargadas a hombros y se reanudara la marcha de la procesión.

La imagen llegó al lugar, fue colocada sobre el tope del descanso, hubo rezos y prédicas, y al final se lanzaron voladores y se soltaron las palomas que estaban presas bajo el descanso. Como era de esperar, éstas, seguidas por la mirada atenta de quienes sabían lo de la apuesta, volaron despavoridas hacia su palomar, que estaba en la azotea de la casa de don Braulio, y él estaba en la ventana de la venta. Pero, para asombro de todos, tres de ellas no se fueron al palomar sino que se posaron sobre las almenas del muro de la azotea de la casa, pero del muro más cercano al descanso, y sobre las almenas que se ven en esta foto,

(Foto tomada el 20/08/2006 durante la romería de la Bajada de la Virgen de El Pino, de ahí los adornos, la cámara de TV, y la cantidad de gente. La casa de la Izquierda es la de don Braulio; detrás de las tres ventanas altas estaba su venta. Las palomas se posaron en las almenas que se ven a la izquierda de la cámara de TV. El descanso estaba adosado a la pared externa de la casa de la derecha, justo frente a la tercera ventana, la de la esquina, de la casa de don Braulio).

No tenía mucha lógica que esos animalitos —a los que, cuando uno iba a la venta, no podía acercárseles a menos de tres metros porque eran ariscos y echaban a volar de inmediato—, se hubieran quedado fuera de la protección de su palomar y en un lugar cercano al que explotaban estruendosamente los muchos voladores que se seguían lanzando.

Siguiendo el programa previsto, cuatro hombres cargaron a hombros las andas con la imagen, doblaron a la derecha para continuar la procesión y, en ese preciso momento, cuando apenas habían dado unos pasos, las tres palomas bajaron volando desde las almenas de la azotea de la casa de don Braulio y se posaron sobre las andas, a los pies de la imagen de la Virgen y a escasos centímetros de las cabezas de quienes la cargaban o iban a su lado tocando las andas con una mano.

El silencio que cayó sobre la multitud es, por denso y electrizante, el más impactante que recuerdo. Todos nos quedamos mudos y paralizados, como clavados al lugar en que estábamos. No sé cuántos segundos permanecimos así, pero estaba claro que lo que quiera que nos había paralizado iba en aumento dentro de todos nosotros y explotaría también como los voladores, pero sin resultados previsibles, pues de pronto comenzó como un extraño murmullo que fue tomando cuerpo,… y entonces surgió la salvadora veteranía del Padre Generoso que echando mano del megáfono gritó: “¡Adelante! ¡Esto no es un milagro! ¡He visto muchas veces este fenómeno! ¡Adelante!”. Y comenzó a cantar a todo pulmón: “El trece de mayo / la Virgen María / bajó de los Cielos / a Cova de Iría /…”, acompañándose con ampulosos movimientos de su brazo para forzar a la gente a que lo imitara.

Como a regañadientes la gente fue sumándose al canto y comenzando a caminar, mientras algunos lloraban. Pero los que íbamos delante de la imagen apenas avanzábamos porque todos queríamos mirar hacia atrás para constatar que las palomas estaban vivas, se movían y seguían a los pies de la imagen de la Virgen.

Por el lugar en que yo me encontraba no podía ver a don Braulio, pero quienes sí lo vieron cuando sus palomas se posaron sobre las andas cuentan que palideció, estuvo a punto de desmayarse y enseguida se metió dentro de su casa.

A duras penas se completó el recorrido hasta la iglesia, y allí se dejó la imagen hasta la procesión del día siguiente por otro barrio. Se la colocó en el altar principal, y el cura casi que tuvo que botar a la gente de la iglesia, que estaba repleta a más no poder, porque nadie quería irse. Supongo que esa noche no se habló de otra cosa en el pueblo, y la noticia del incidente se regó como pólvora por toda la Isla.

En la mañana del día siguiente, tres muchachos —yo era uno de los tres— recibimos del cura el encargo de limpiar las andas de la imagen de la Virgen, pues las palomas las habían llenado de excremento. Llegamos a la iglesia, y lo primero que hicimos fue abrir una de las ventanas laterales más próximas al altar pero más alto que éste, muy cerca del techo; la que se ve arriba, a la izquierda, en esta foto,

(La imagen de la Virgen de Fátima estaba en el altar principal, en el mismo lugar donde en esta foto se ve la imagen de la Virgen de El Pino).

Lo hicimos para darle oportunidad a las palomas de irse volando a través de esa ventana. Luego, armados de agua, jabón, trapos y cubos (tobos) nos acercamos a la imagen. Las palomas, como era de esperar, alzaron vuelo, revolotearon por la parte alta de la iglesia, y fueron a posarse en el alféizar de la ventana que habíamos abierto,… y, como NO era de esperar, allí se quedaron, moviéndose con su inquietud característica, mientras nosotros seguíamos con las tareas de limpieza.

Cuando terminamos y nos alejamos del altar, las palomas bajaron volando, una a la vez, y se posaron de nuevo sobre las andas y a los pies de la imagen de la Virgen. Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo y me invadió un sudor frío porque yo no encontraba, ni he encontrado todavía, explicación racional a semejante fenómeno.

Algunos en el pueblo comenzaron a decir que a las palomas les habían cortado las alas; falso; que estaban sujetas a las andas por un hilo; falso; o que las habían atontado con algo; igualmente falso.

Entre las supuestas explicaciones que a través del tiempo he encontrado, está la de la llamada sugestión colectiva. Se pretende que si muchas personas piensan intensamente en algo al mismo tiempo, ese algo puede ocurrir. Pero si bien podría aceptarse que cuando la imagen de la Virgen salió del descanso frente a la casa de don Braulio había muchas personas —al menos las que sabían de la mencionada apuesta— con la vista clavada en las palomas y deseando intensamente que éstas bajaran y se posaran en las andas, resulta difícil usar ese argumento para explicar que se posaran en el alféizar de la ventana de la iglesia, teniendo frente a ellas el cielo abierto, y en vez de irse a su casa decidieran regresar junto a la imagen de la Virgen.

Las próximas procesiones atrajeron verdaderas multitudes, de El Paso y de otros pueblos de la Isla, que querían comprobar por sus propios ojos que las palomas eran de verdad, estaban vivas y seguían a los pies de la imagen y correteando sobre las andas, inmutables ante el estruendo de los voladores o la proximidad de personas, y sin nada que las mantuviera atadas a ese lugar. Nosotros optamos por dejarles comida cuando íbamos a limpiar las andas, y lo ocurrido el primer día de la limpieza se repitió varias veces.

El domingo siguiente al día en que las palomas decidieron dejar mal a su dueño, la asistencia a la misa mayor fue multitudinaria, y muchos nos sorprendimos al comprobar que allí había personas que, hasta donde uno recordaba, no habían pisado la iglesia jamás y, para colmo, algunas de éstas fueron a comulgar.

En una de las procesiones que siguieron, y a la vista de cientos de personas, una de las palomas decidió demostrar que estaba en libertad de decidir: alzó vuelo y se fue. Y lo propio hicieron las otras dos, de una en una, en días posteriores. La tercera y última, cuando la imagen de la Virgen estaba en el descanso que se había hecho en el punto llamado La Cruz Grande, también muy cerca de mi casa natal y en la confluencia de tres caminos. Atando cabos después, llamó la atención que las tres palomas hubieran decidido remontar vuelo precisamente cuando la imagen estaba en un descanso y éste se encontraba en un punto de mucha visibilidad.

Creo recordar que los clientes y vecinos de don Braulio nunca hicieron leña del árbol caído, y que las tres “Palomas de la Virgen”, como se dio en llamarlas, siguieron tan ariscas como siempre habían sido y recibieron especial cuidado hasta que murieron de viejas, teniendo así mejor destino que otras congéneres domésticas que generalmente eran sacrificadas para hacer consomé para algún enfermo o parturienta.

Por mucho tiempo, el caso de “Las palomas de la Virgen” fue tema obligado de conversación, pero nadie, que yo sepa, dio nunca una explicación válida, excepto la de que fue un milagro, opción que, con mucho aplomo y decisión, el Padre Generoso supo contrarrestar en un momento realmente crítico. Cuál fue la explicación que él dio en privado, si es que dio alguna, no lo sé. Sí recuerdo que, terminada su misión, regresó a su tierra dejando en El Paso un inmejorable recuerdo, y un cambio que aún perdura: mi barrio, que hasta entonces se llamó Los Cernícalos, pasó a llamarse Fátima.

La imagen de la Virgen de Fátima tuvo pronto su propio altar, ilustrado en la foto anterior, en el que descansa sobre una peana que imita una encina y que es obra del escultor Wifredo Ramos, hoy cronista oficial de la ciudad de El Paso.

***

1. Las fotos las tomé todas este pasado verano, con el propósito de publicarlas como apoyo visual a este artículo.

13 comentarios sobre “[*ElPaso}— ‘Las palomas de la Virgen’ conmocionaron a todo el pueblo

  1. ¡¡¡Todavía tengo los pelos como escarpias!!! Acabo de leer lo que de La Virgen de Fátima escribiste. Algo había oido pero este relato concienzudo me ha dejado impactada; hasta mis lágrimas han aflorado. Si me lo hubiese contado otra persona me habría quedado algo incrédula pero viniendo de ti no me queda más que aceptarlo como verdadero, por increible que parezca.

    Me emociona saber cosas de mi pueblo y me entristece el no haber podido vivirlo más a fondo y estado tan poco tiempo en él, ademas de pensar en lo poco que sé de sus anécdotas, historias y personajes.

    Gracias por deleitarnos con tantas como sabes de nuestro querido Paso. Ánimo con esta aventura en la que te has embarcado y congratulaciones. Espero que continúes regalándonos con tu sabiduría.

    Un beso

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  2. El primero de enero del año 2007 – visite en union de mi esposa (Chloe), mi hija (Chloris), mi nieta (Dorian), mi yerno (David Jesus) y mi consuegra (Mercy) – el Santuario de la Virgen de Fatima en ese bello pais portugues. Da la casualidad que si mal no recuerdo la Virgen de Fatima aparecio el 13 de octubre de 1927 y yo naci el 13 de octubre de 1036. Fecha famosa por muchas aparicines de virgenes en el mundo religioso. Gloria a Dios !!!!

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  3. He leido con mucho interés este articulo y me he propuesto darlo a conocer hablando de él en otros foros.
    “Sed sencillos como palomas”, dice Jésus en el Evangelio. Bajo el aspecto de paloma se vuelca sobre El el Espiritu Santo el dia de su bautismo. Tres palomas, como las tres personas de la Santisima Trinidad.
    Pequenos detalles que no deben pasar desapercibidos cuando se tiene fe. Al Senor le gusta hablarnos con pequenos detalles, con guinos de carino hacia su Bendita Madre y hacia nosotros, sus hijos.

    Gracias por el articulo y que Maria se lo pague.

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  4. Luc, estoy precisamente en mi pueblo, en El Paso, muy cerca del lugar donde ocurrió lo de las palomas.

    Por si le sirve de algo, le aseguro ue todo lo ue al respecto escribí es 100% pues, como dije en el artículo, fue vivido por mí; nadie me lo contó.

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  5. He vuelto dos o tres veces a leer su articulo por la autenticidad que rezuma y por el estilo de precision detallista que le caracteriza.
    Créame, me acuerdo de usted gracias a ese articulo y puedo asegurarle que me encantaria conocerle personalmente, cosa que, por desgracia, no podré llevar a cabo. Que ello no sea obstaculo para agradecerle de nuevo los dichosos momentos que he pasado en su compania.

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  6. Yo creo que lo de las palomas es un milagro de la Virgen, milagros de diferentes formas para que nosotros nos acerquemos a ELLA, la tomemos en cuenta y la adoremos. ELLA nos lleva por el mejor camino, hacia DIOS, hacia nuestros hermanos, para que la amemos y nos amemos entre nosotros.

    A mi segunda hija le pusimos el nombre de Paloma María; mi hija mayor, de 8 años y medio en ese entonces. lo escogió. Le dijeron que por que le ponían nombre de pájaro, y ella dijo EL ESPÍRUTU SANTO ES UNA PALOMA.

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  7. Es increíble. Apenas me enteré de lo hermoso de esta historia, y apenas la conocí, le pedí a la Virgen saber de una persona que estaba incomunicada, y en unas horas esa persona se comunicó vía telefónica.

    Les puedo platicar que rompí en llanto de alegría al saber de esa persona y porque si supe de ella fue porque la Virgen de Fátima hizo posible la llamada. Lo sé.

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  8. Casualmente he tropezado con este artículo, al buscar en internet las palomas de la Virgen, por un hecho que ocurrió en mi infancia y que yo lo suscribiría tal y como aquí se relata con todo lujo de detalles, ya que parece que todo coincide.

    Creo que fue a principios de 1954, la llamada Virgen de Fátima Peregrina que ya llevaba unos años en la Parroquia de San Mateo, en Gran Canaria, y se habían declarado algunos milagros y de ahí la fama que tenía y fue que, por ello, el Padre Francisco Rodríguez Pérez, CMF (el popular Padre Paco), acompañó a la citada imagen por todos los pueblos de la isla.

    Yo vivía entonces en San Bartolomé de Tirajana (Tunte) y aún recuerdo el día que llegó la comitiva del pueblo de Tejeda para estar unos días en aquella parroquia. Llegó con muchas palomas a sus pies y allí siguieron todos los días en los que permaneció la imagen.

    Algunas se iban quedando por diferentes sitios, pero otras se les unían y seguían acompañando a las demás. Al final de ese año 1954 me fui a residir en la villa de Agüimes y en la iglesia había muchas palomas, como consecuencia (según me contaron) de que se habían quedado de las que trajo la Virgen de Fátima Peregrina.

    He recordado este hecho del que hacía muchos años no me había vuelto a acordar: del referido “misterio” de las PALOMAS DE LA VIRGEN.

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  9. Pues, José Miguel, me has dejado más que perplejo. Si antes no tenía yo explicación para lo ocurrido en mi pueblo de El Paso, ahora la tengo menos.

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  10. Casualmente he tropezado con este artículo, al buscar en internet las palomas de la Virgen por un hecho que ocurrió en mi infancia y que yo lo suscribiría tal y como aquí se relata con todo lujo de detalles, ya que parece que todo coincide.

    Creo que fue a principios de 1954, la llamada Virgen de Fátima Peregrina que ya llevaba unos años en la parroquia de San Mateo, en Gran Canaria, y se habían declarado algunos milagros y de ahí la fama que tenía y fue que, por ello, el Padre Francisco Rodríguez Pérez, CMF (el popular Padre Paco), acompañó a la citada imagen por todos los pueblos de la isla.

    Yo vivía entonces en San Bartolomé de Tirajana (Tunte) y aún recuerdo el día en que llegó la comitiva procedente del pueblo de Tejeda para estar unos días en aquella parroquia.

    Llegó con muchas palomas a sus pies y allí siguieron ellas todos los días que permaneció la imagen. Algunas se iban quedando por diferentes sitios, pero otras se les unían y seguían acompañando a las demás.

    Al final de ese año 1954 me fui a residir en la villa de Agüimes, y en la iglesia había muchas palomas, como consecuencia (según me contaron) de que se habían quedado de las que trajo la Virgen de Fátima Peregrina.

    He recordado este hecho del que hacía muchos años no me había vuelto a acordar: del referido “misterio” de las PALOMAS DE LA VIRGEN.

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  11. A mi casa, en Buenos Aires, todos los días vienen más de treinta de estas grises palometas a comer y, después de leer este artículo, las alimentaré con más ansias aún, no porque glorifique a la Virgen ni nada de eso, ya que soy ateo, pero me gustó imaginar la situación de las muy ariscas en medio de la procesión, me ha causado gracia.

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  12. Pues, aunque las palomas de este artículo fueron, antes y después de este incidente, muy ariscas, nada de eso mostraton ni durante las procesiones ni durante su estadía en la iglesia. Increíble, pero cierto, y de ello pueden dar fe, además de mí, todos los paisanos que aún estén vivos y que presenciaron los hechos.

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