[*ElPaso}– La lotería casera

02-11-2006

Carlos M. Padrón

Desde que era yo niño y hasta que me fui de El Paso, en 1957, era costumbre que en las noches de algunos domingos y días festivos se reunieran en mi casa varios vecinos para, con los miembros de mi familia (mis padres, hermanas y yo), jugar lotería, juego más conocido en otras latitudes con el nombre de bingo.

El “plante” (apuesta por cada juego) era de media peseta cada dos cartones, y ganaba el primero que completara una fila. Al final, para cerrar la sesión, se jugaba “El toro”, que tenía doble plante —una peseta— y lo ganaba el primero que completara un cartón.

Antes de comenzar había disputas por ciertos cartones que se consideraban tocados por la suerte. Y el “cantor” (el encargado de sacar del talego [bolsa] las fichas numeradas y vocear el número en ellas impreso), cambiaba con cada juego, y se consideraba que ciertos cantores daban más suerte a unos jugadores que a otros.

Lo que no cambió, al menos durante el período que arriba mencioné, fue la forma de cantar los números, ya que muchos de ellos tenían apodo —a veces más de uno— y con el apodo se los cantaba, para deleite de todos cuando algún “extranjero” novato, como una persona de otra isla o país, tenía la desgracia de sentarse a jugar con nosotros.

He aquí la lista de apodos que recuerdo:

1 = El único remedio, el garabato, el endez o el gancho trapero
2 = Un solo patito
3 = La pata de Andrés
4 = La pata del gato
6 = La media docena
7 = Una sola bandera
8 = Carnero mocho
9 = Levántale el rabo a la burra y bebe
11 = Las canillas de Pepe Torres (¿sabe alguien quién era éste?)
12 = La docena
13 = Cara sucia
14 = Caga y tuerce
15 = Niña bonita
16 = La onza de oro (porque cuando la onza se usó como medio de pago equivalía a 16 duros, o sea, 80 pesetas)
19 = Correo pa’Cuba (porque desde el puerto Santa Cruz de La Palma o de Tazacorte salía un barco para Cuba los días 19 de cada mes [1])
21 = Mayoría de edad
22 = Los patitos en el agua
24 = Nochebuena
25 = Vicentico
33 = La edad de Cristo
44 = Cuácara con cuácara
50 = La edad media
55 = Los isleños al trancazo (porque en 1855 llegaron muchos isleños a Cuba)
66 = Las Panchonas (familia de mujeres “de vida alegre” muy conocidas en el pueblo)
69 = Arriba y abajo, o comoquiera que lo mires
77 = Las banderitas de Italia
88 = Los espejuelos de Mahoma
90 = El más viejo, o el abuelo

Según me contaron, después de 1957 se comenzó a jugar esta lotería en uno de los bares del pueblo, y el cantor oficial era Chano, quien puso de moda para el número 30 el apodo de “La leche de un tuno”. Cuál es la relación entre el 30 y la leche de los tunos, no lo sé, pero es el caso que las pocas veces que, de vuelta en el pueblo por vacaciones después de 1957, jugué lotería en casa, ya el 30 era oficialmente “La leche de un tuno”.

Chano —padre de Chanito (el excelente cantante y ejecutante de mandolina), que de ahí le viene a éste su apodo— vivía en Tenerra, cerca de la casa que fuera de mi abuela materna, y era —al igual que un tal Cleofé, que vivía en Tacande— lo que en el pueblo llamaban “latonero”, o sea, que se dedicaba a sellar con soldadura de estaño los huecos que se abrían en los calderos que entonces se usaban para cocinar. Creo que a Chano se le recuerda menos por latonero que por “La leche de un tuno”.

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[1] Se decía que, cuando salían del puerto de Tazacorte, estos barcos se alineaban con la dirección que marcaba el Time, y si la mantenían llegaban directamente a Cuba.