[LE}– Melifluos eufemismos

18-12-12

Amando de Miguel

El eufemismo, en principio, es una buena cosa. Muchas palabras se alojan a lo largo de un continuo que va desde lo ponderativo o agradable a lo antipático o insultante.

Bien está evitar caer en ese polo de lo que pueda molestar al interlocutor, pero también se puede caer en el escrúpulo, en la hipocresía. De ahí los falsos eufemismos, los que no se emiten por cortesía sino por un estúpido temor a los tabúes.

Es algo muy común en la jerga de los hombres públicos, pero contagia a toda la población. Ahora ya no se debe decir «sexo» como principio clasificatorio para las personas, sino «género». Vaya por Dios; por cierto, Dios es masculino.

Ángel Javier se queja de que a los ciegos se les llame «invidentes». Tiene razón. La palabra ciego (= no ve con los ojos) es la correcta. Los ciegos pueden percibir muy bien la realidad a través de los otros sentidos.

Estamos ante el insoluble problema de cómo llamar a los que son diferentes del común por razones físicas. A muchos de ellos antes los llamaban genéricamente «inválidos» o, peor, «subnormales».

Todos los meses me reúno con un simpático grupo de personas afectadas en la médula ósea, de tal modo que tienen que trasladarse en silla de ruedas. Oficialmente son discapacitados, pero la verdad es que su diferencia hace que sean especialmente capaces. Después de todo, a mi edad uno se ve incapacitado para muchas tareas.

Uno de los indicadores más precisos para detectar el grado de civilización de una persona, o de un conjunto de ellas, es su capacidad para admitir diferencias en otras personas. La falta de esa sensibilidad es lo que llamamos prejuicio. Todos los tenemos, pero hay que ir eliminándolos.

Respecto a la tonta expresión de «asumir responsabilidades», don José María Navia-Osorio propone que digamos «asumir irresponsabilidades», que es lo que quiere decir.

A lo que iba. Enuncio simplemente algunos títulos de los cursos para funcionarios que dan en Asturias. Los llaman genéricamente «itinerarios formativos». Hay un «Curso básico de género» y otro, de especialización, sobre la «Construcción histórica del feminismo». Uno más técnico se llama «Dominio de ofimática», con una especialidad en «Alfabetización digital».

Me interesa mucho el «Manual de estilo sobre lenguaje no sexista», que desemboca en el curso de «Ortotipografía en la elaboración de escritos» y en el «Itinerario de comunicación en otras lenguas». Siempre es interesante que un funcionario en el exterior pueda decir en inglés que su sastre es rico.

Por último, el doctorado se alcanza con el curso sobre «Dominio sobre la Unión Europea». Me gustaría saber quién paga todo eso y qué piensan los alumnos de ese adoctrinamiento y del consiguiente baile de eufemismos. ¿Se repite la fórmula en todas las regiones? ¿Seré yo muy sexista? ¿Por qué mi sastre no es rico? Demasiadas preguntas.

Fuente: Libertad Digital

[LE}– ‘Recaer en una enfermedad’, no ‘recaer de una enfermedad’

19-12-12

El verbo recaer con el significado de ‘volver a caer, especialmente en una enfermedad o en un vicio’, se construye con la preposición <en>, tal como indican el Diccionario Panhispánico de Dudas, y el Diccionario del Español Actual, de Seco, Andrés y Ramos.

Sin embargo, en las informaciones sobre la enfermedad del entrenador del F. C. Barcelona, Tito Vilanova, se pueden ver frases en las que este verbo se construye inapropiadamente con la preposición de:

  • «Tito Vilanova recae de su enfermedad»,
  • «Tito Vilanova sufre una recaída del cáncer que le afectó hace un año»,

frases en las que lo adecuado habría sido emplear <en>.

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Homólogo’ no equivale a ‘homónimo’ ni a ‘colega’

18/12/2012

Homólogo alude a la persona ‘que ejerce un cargo equivalente al de otra’, mientras que homónimo significa ‘con el mismo nombre’.

Sin embargo, en los medios de comunicación es habitual encontrar noticias como

  • «Pese a la ausencia de Hugo Chávez, Evo Morales siguió los pasos de su homónimo firmando el protocolo de adhesión al Mercosur» o
  • «El ministro de Agricultura se reunirá esta semana con su homónimo marroquí»,

frases en las que lo apropiado habría sido escribir su homólogo.

Homónimo sí está bien empleado en

  • «Ang Lee estrena ‘La vida de Pi’, basada en el libro homónimo del canadiense Yann Martel» o
  • «El quinto trabajo de Malú fue un disco homónimo editado por Sony a mediados del año 2005».

Por otro lado, el Diccionario Panhispánico de Dudas, y otros de uso como el Clave, desaconsejan emplear homólogo y colega como formas sinónimas, aunque compartan un campo de significado.

En este sentido, cabe precisar que colega es un término más amplio, que abarca a todos los compañeros de una profesión, mientras que homólogo se refiere exclusivamente a aquéllos que ejercen un mismo cargo: un ministro es colega de un alcalde (ambos se dedican a la política), pero éste no es su homólogo, pues ejerce un cargo diferente.

Fuente: Fundéu

[LE}– Construido, incluido,… no llevan tilde

17/12/2012

El diptongo <-ui-> no se tilda en los participios de los verbos terminados en <-uir> (distribuir, distribuido; concluir, concluido, etc.).

Sin embargo, en muchas ocasiones se encuentra este diptongo tildado incorrectamente:

  • «La comunidad ha destruído el doble de empresas en los cinco primeros meses de 2011»;
  • «Dan por concluídos los acuerdos que sellaron entonces»;
  • «Sus pinturas se han atribuído durante siglos al autor de La Gioconda».

El diptongo <-ui-> lleva tilde cuando recae en él el acento en palabras esdrújulas (cuídalo, construírsela) o en agudas terminadas en vocal (influí, incluí) o en <s> (derruís, excluís), pero no en las llanas terminadas en vocal (fluido, jesuita, incluida) o en s (destruidas, imbuidos, recluidos).

En los ejemplos anteriores, el diptongo <-ui-> se encuentra en palabras llanas que terminan en vocal o en <s>, y, por tanto, no debería haberse tildado:

  • «La comunidad ha destruido el doble de empresas en los cinco primeros meses del 2011»;
  • «Dan por concluidos los acuerdos que sellaron entonces»;
  • «Sus pinturas se han atribuido durante siglos al autor de La Gioconda».

Fuente: Fundéu

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Cónclave, o reunión de Cardenales para elegir un nuevo Papa

12-12-12

El término cónclave viene de la expresión latina cum clavis (bajo llave) y designa este tipo de reuniones, dadas las condiciones de reclusión y máximo aislamiento del mundo exterior en que debe desarrollarse dicha elección.

Este sistema de reunión a puerta cerrada se instauró tras el Segundo Concilio de Lyon (1274).

Cortesía de Leonardo Masina

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: ‘Gorila’, referido a militares

En la década de los ’50s se emitía por Radio Argentina el programa humorístico «La revista dislocada». Por otro lado, en 1955 se había estrenado la película «Mogambo», con Clark Gable, Ava Gardner y Grace Kelly, que transcurría en la selva africana.

En una escena, al escuchar un ruido, la Gardner pregunta de dónde provenía. «Deben ser los gorilas», le responde el galán.

Al mismo tiempo, en Argentina se hablaba de rumores de movimientos de tropas para derrocar al presidente Juan D. Perón. Por ello, el mencionado programa radial incorporó la frase del filme y, ante tales rumores, repetían «Deben ser los gorilas, deben ser».

Y de ahí quedó lo de «gorila» para designar a los antiperonistas o a los golpistas.

Cortesía de José Quirantes

[LE}– Uso de minúsculas y mayúsculas después de dos puntos

12/12/2012

Después de dos puntos se escribe minúscula, salvo en casos excepcionales.

Este signo, que expresa relación entre el texto precedente y el posterior, sirve para introducir enumeraciones, conclusiones, ejemplos o información que concreta lo que acaba de anunciarse, como en «Se confirma la noticia: el Chelsea ficha a Rafa Benítez».

Entre las excepciones a esta norma, más allá de otros usos no habituales en textos periodísticos (después de encabezamientos de cartas o mensajes electrónicos, por ejemplo, en cuyo caso lo apropiado es escribir la siguiente palabra en renglón aparte), cabe destacar que los dos puntos van seguidos de mayúscula cuando introducen una cita o un pensamiento en estilo directo.

Por tanto, en el siguiente ejemplo lo apropiado es escribir mayúscula después de los dos puntos:

  • «Durante una conferencia de prensa, el mandatario afirmó: “No hay país en la tierra que tolere que una lluvia de misiles caiga sobre sus ciudadanos desde fuera de sus fronteras”».

Por otra parte, se recuerda que la Ortografía de la Lengua Española considera incompatible escribir dos puntos después de como o de preposiciones, así como incluir más de un signo de dos puntos en una misma oración.

De este modo, en

  • «Rafa Benítez ha entrenado en: España, Inglaterra e Italia, donde se ha hecho cargo de equipos como: el Valladolid, el Extremadura, el Valencia, el Liverpool, el Inter de Milán y ahora el Chelsea»,

lo apropiado habría sido escribir,

  • «Rafa Benítez ha entrenado en España, Inglaterra e Italia, donde se ha hecho cargo de equipos como el Valladolid, el Extremadura, el Valencia, el Liverpool, el Inter de Milán y ahora el Chelsea».

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Positivar’ no es lo mismo que positivizar’

10/12/2012

Positivar significa ‘obtener el positivo de una imagen fotográfica’ y no es adecuado emplearlo en lugar de positivizar, que es ‘dar carácter positivo’.

Sin embargo, en los medios de comunicación suele emplearse positivar para indicar que se pretende convertir algo en positivo, o verle el lado bueno:

  • «Positivar la crisis europea»,
  • «EE.UU. y México buscan fórmulas para positivar sus relaciones».

El verbo adecuado para señalar esta idea es positivizar, formado con el adjetivo positivo y el sufijo -izar, y que significa ‘dar carácter positivo a algo o alguien’, según recogen diccionarios como el de María Moliner o el de Andrés, Seco y Ramos.

De esto modo, en los ejemplos citados lo apropiado habría sido decir: 

  • «Positivizar la crisis europea» y
  • «EE.UU. y México buscan fórmulas para positivizar sus relaciones».

Fuente: Fundéu

[LE}– ‘Etc.’ no va seguido de puntos suspensivos

04/12/2012

La palabra etcétera, bien en su forma plena o bien abreviada como etc., no va seguida de puntos suspensivos, y siempre va precedida de una coma cuando se usa para dejar abierta una enumeración.

En ocasiones, sin embargo, se escribe etcétera o etc. con la puntuación inapropiada, como en los siguientes ejemplos:

  • «Los inspectores les comunicaron a los titulares de los puestos de fruta, verduras, ropa, calzado, etc… que tendrán que instalarse más arriba» y
  • «Asimismo se ocuparán otros espacios del recinto, como vestuarios, zonas para camerinos etc…».

Según explica la Ortografía Académica, los puntos suspensivos pueden aparecer al final de una enumeración o lista con el mismo valor que etcétera, por lo que debe evitarse, por redundante, la aparición conjunta de ambos elementos; además, y por convención, ‘etc.’ (que ha de llevar siempre punto) y ‘etcétera’ se separan del anterior elemento por una coma.

Así, la puntuación apropiada de las frases anteriores habría sido

  • «Los inspectores les comunicaron a los titulares de los puestos de fruta, verduras, ropa, calzado, etc., que tendrán que instalarse más arriba» y
  • «Asimismo se ocuparán otros espacios del recinto, como vestuarios, zonas para camerinos, etc.».

También es redundante —y, por tanto, inapropiado, al menos en la lengua formal—, escribir varias veces seguidas etcétera o etc., como en

  • «Se descubren curas para el cáncer, el sida, etc., etc.».

Fuente: Fundéu