Un equipo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Sidney (Australia) demostró que el vapeo con cigarrillos electrónicos, incluso a corto plazo, con niveles de exposición inferiores al uso diario típico en vapeadores humanos, provoca una acumulación medible de metales tóxicos en el tejido pulmonar, incluidos plomo, cobre y níquel.