[Hum}— Fútbol celestial

Antonio y Mario, amigos desde la infancia, eran también verdaderos fanáticos del fútbol. Un día, Mario le dijo a Antonio:

—Antonio, ¿qué vamos a hacer si cuando nos muramos resulta que en el Cielo no hay fútbol?

—No sé—, fue la escueta respuesta de Antonio.

No había pasado un año cuando, sorpresivamente, murió Antonio, lo cual fue un trauma para Mario que no paraba de pensar en el amigo que se había ido para siempre. Pensando en él estaba un día cuando escuchó una voz de ultratumba que le dijo:

—Mario, soy Antonio. Estoy en el cielo y debo darte dos noticias, una buena y otra mala.

Sobrecogido, pero feliz de saber de su amigo, Mario exclamó:

—¡Antonio, amigo mío! ¡¡qué alegría saber de ti!! ¿Cuál es la buena noticia?»

—Que en el Cielo sí juegan al fútbol

—¿Y la mala?

—Que el domingo próximo tienes partido.

[Hum}— Gallegos cazadores

Unos amigos gallegos, nuevos ricos ellos, se compraron unos perros finos para cazar patos, pero como desde las seis de la mañana hasta las ocho de

la noche no habían cazado ninguno, uno de los gallegos comentó:

—Creo que no estamos lanzado los perros lo suficientemente alto

[Hum}— Del racismo ahora omnipresente

NotaCMP.- El original que me llegó no decía ‘afroamericano’, sino ‘negro’, pero cuando, como ahora, hay racismo hasta en la sopa, mejor usar lo políticamente correcto.

Un afroamericano y su esposa fueron invitados a una fiesta de disfraces.  Él le encargó a su esposa que buscara los disfraces.

Por la noche, cuando llegó a la casa, encontró en la cama un disfraz de Superman. Gritando, le dijo a la esposa:

—¡¿Qué carajo es esto!?  ¿Tú eres bruta? ¿Cuándo has visto a un Superman negro? ¡Vete y cambia esto por un dizfraz mejor!

La esposa, molesta, se fue a la tienda y lo cambió.

Cuando llegó el esposo esa noche, vio en la cama un disfraz de Batman, y le gritó a su esposa:

—¡¿Pero tú estás loca, mujer?! ¿Cuándo has visto a un Batman negro? ¡Vete y cambia este disfraz por uno mejor!

La esposa, ya encabronada, se fue a la tienda, devolvió el disfraz y compró varias cosas. Cuando esa noche llegó el esposo a la casa encontró sobre la cama:

* 3 botones blancos
* 1 correa blanca, y
* 1 pedazo de madera de 2 x 4 pulgadas

Más molesto que antes, increpó a su mujer:

—¡¿Qué mierda es esto?!

Y la esposa le contestó:

—Ahora tienes 3 opciones de donde escoger.
1. Te quitas la ropa, te pegas los botones, y vas disfrazado de ficha de dominó.
2. Si no te gusta ése, entonces te quitas los botones y te pones la correa blanca, y vas disfrazado de galleta Óreo.
3. Si tampoco te gusta ése, ¡¡¡te metes el pedazo de madera por el culo y vas disfrazado de paleta de chocolate!!!

[Hum}— En la farmacia

Un hombre llega a pedir trabajo en una farmacia ubicada en una zona de mucha afluencia de turismo. El administrador le dice:

    «Le puedo dar empleo, pero sólo si usted habla inglés»

    «Yo hablo inglés», reponde el aspirante.

    «Demuéstrelo atendiendo a ese cliente que está entrando»

El cliente pregunta:

    «¿Hay ampolletas?»

Y el aspirante responde:

    «Welcome, mister Polletas, I’m Jorge»

[Hum}— Colección de chistes estúpidos

No, apenas voy por las instrucciones.
***
Hola, ¿está Agustín?
No, estoy incomodín.
***
Hola, ¿Conchita?
No, con Tarzan.
***
Hola, ¿con la fábrica de bombas?
Sí.
¿Está Llaron?
***

Hola, Caperucita verde!
¡Hola, Lobo daltónico!
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Mozo, ¿qué tiene de entrada?.
Una puerta de vidrio.
***
Una adivinanza: tengo dos pelos, tres ojos, dos narices y un dedo.  ¿Qué soy?
Deforme.
***
¿Sabes que mi hermano anda en bicicleta desde los cuatro años?
Mmm… ya debe estar lejos.
***
¿Cuál es el nene más bueno?
????
El hijo de Superman.
¿Por?
¡Porque es super mancito!
***
Doctor, doctor, veo elefantes rosados por todas partes.
¿Ha visto ya a un psicólogo?
No, sólo elefantes rosados.
***
¿Qué deberías decir si ves pasar 9 elefantes con medias verdes y 1 con medias rojas?
Que 9 de cada 10 elefantes usan medias verdes.
***
¿Qué hace McGiver con una oveja y un cocodrilo?
Una camisa Lacoste.
***

[Hum}— La suegra difunta

Un hombre está en el entierro de su suegra. Después de echar tierra sobre el ataúd, dice:

    «Querida suegra, usted ha sido como una madre para mí»

En ese momento, un pájaro, sobrevolando el cementerio, le caga en la cabeza al hombre, quien, levantado airado su vista al cielo, exclama:

    «Ahh, ¡¿ya llegaste al cielo, maldita vieja?!»

[Hum}— El chino y el torero

En un pueblo del sur de España vivía un reconocido torero llamado El Curro.  Para desgracia suya, un chino se mudó muy cerca de su casa.

Apenas el chino reconoció a El Curro quiso saludarlo, pero como, chino al fin, no sabía pronunciar las erres, el saludo fue:

—Buen día, señol Culo.

El Curro, muy molesto, dejó pasar el incidente, pero como al día siguiente, y otra vez al siguiente, pasó lo mismo, se compró dos perros asesinos y los entrenó para que, a una orden suya, atacaran al chino.

La próxima vez que, entrenados ya los perros, el chino volvió al consabido saludo, El Curro se los echó, pero apenas vio el chino que se le venían encima con muy malas intneciones, sacó de entre sus ropas dos afiladas dagas, se paró en posición de arte marcial y se dispuso a defenderse.

Viendo El Curro que el chino iba a liquidar a sus perros, soltó un penetrante chiflido y los perros dieron media vuelta y entraron en la casa.

La escena se repitió varios días, hasta que, ya cansado, el chino fue a la comisaría a hacer la correspondiente denuncia.

Al preguntarle el comisario cuál era su problema, el chino explicó:

—Mile, señol comisalio, mi denuncia es polque los pelos de El Culo no me dejan caminal

Al advertir el comisario que la cosa era de guachafita, respondió:

—Bueno, amigo, ¡córteselos!

A lo que el chino respondió:

—Sí, señol, eso es lo que quielo hacel, pelo cada vez que los voy a coltal El Culo chifla y los pelos se van pala adentlo

[Hum}— De balseros cubanos

Un grupo de balseros cubanos se escapó rumbo a Miami.

En la mitad del océano, un viejito empezó a gritar que se sentía mal, que iba a morir y que, para despedirse de su Cuba natal, quería una bandera cubana. Todos se miraron y no supieron de dónde sacar una bandera, pero, de pronto, sintiendo lástima por el viejito, una de las chicas le dijo:

—Mire, hombre, bandera, lo que se dice bandera, no hay, pero yo tengo una tatuada en la nalga. Si la quiere ver y despedirse, se la puedo mostrar.

El viejito aceptó. La chica se bajó los jeans y le mostró el tatuaje. El viejito, emocionado, comenzó a besar la nalga en el lugar del tatuaje, y entre beso y beso decía:

—¡Adiós, mi Cuba querida, adiós mi patria natal!—, y así siguió como 15 minutos besando la nalga de la chica. Luego la miró y le dijo:

—¿No podrías darte vuelta? Me dieron ganas de despedirme de Fidel.

Cortesía de Hiram Pérez