[LE}– ‘Runrún’ se escribe en una sola palabra, con tilde y sin comillas

11/04/2014

El sustantivo runrún —que se emplea con los significados de ‘ruido confuso de voces’, ‘voz que corre entre el público’ o, conforme al Diccionario de María Moliner, ‘rumor, noticia que corre entre la gente’—, se escribe en una sola palabra, con tilde y sin comillas.

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «Un “run-run” continuo de golpe de Estado, con la Operación Galaxia como punto culminante»,
  • «Las numerosas dudas de Pinto en las entregas en corto a sus defensas llevaron el run run de los aficionados locales a las gradas permanentemente» o
  • «Bale chupa mucho y el run rún del estadio cada vez que cogía la bola fue llamativo».

Aunque presente un origen onomatopéyico, cuando runrún se usa como sustantivo, lo adecuado es la grafía en una sola palabra, por analogía con el sonido del reloj, que como onomatopeya es tic, tac o tic-tac, pero como nombre común es el tictac, tal como indica el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir runrún:

  • «Un runrún continuo de golpe de Estado, con la Operación Galaxia como punto culminante»,
  • «Las numerosas dudas de Pinto en las entregas en corto a sus defensas llevaron el runrún de los aficionados locales a las gradas permanentemente» y
  • «Bale chupa mucho, y el runrún del estadio cada vez que cogía la bola fue llamativo».

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[LE}– ‘Mastectomía’, y no ‘masectomía’

22/04/2014

El término mastectomía, y no masectomía, es el adecuado para referirse a la intervención quirúrgica en la que se extirpa un pecho o parte de él.

En ocasiones aparece escrito el nombre de esta operación de forma inadecuada, como en

«La reconstrucción mamaria inmediata es una posibilidad que siempre se ofrece a las pacientes que requieren una masectomía» o

«Se ha sometido a una operación de doble masectomía para hacer frente al cáncer de mama que padecía».

La voz mastectomía está recogida en el Diccionario del Estudiante, de la Real Academia Española, con el sentido de ‘amputación total o parcial de la mama’, por lo que en los ejemplos anteriores se debería haber utilizado esta palabra, y no masectomía, forma que no aparece registrada en los diccionarios.

Es posible que la forma impropia sea un cruce indebido con vasectomía, pero mastectomía es un derivado de la voz griega ?????? (mastós), que significa ‘pecho, mama’ y que ha dado origen a otras voces, como mastitis (‘inflamación de los pechos’) y mastodonte (en alusión a algunos dientes de este animal extinto).

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[LE}– ‘Alérgico’ no significa ‘alergénico’ ni ‘alérgeno’

16/04/2014

El adjetivo alérgico se aplica a quien padece alergia, algo alergénico la produce, y alérgeno es el sustantivo con el que nos referimos a la sustancia que la provoca.

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse frases como las siguientes:

  • «Los alergólogos aconsejan realizar revisiones anuales para diagnosticar posibles variaciones en las sustancias alérgicas»,
  • «Analiza el polen durante el proceso de germinación de las especies alérgicas».

El Diccionario Académico indica que alérgico se aplica a alguien ‘que padece alergia’ o a lo ‘relativo a la alergia’ y el Diccionario de Términos Médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, añade que también es ‘lo causado por la alergia o de origen alérgico’ («reacción alérgica»).

En cambio, aquello ‘que produce alergia’ es alergénico, por lo que no es apropiado utilizar el adjetivo alérgico para referirse a lo que causa alergia, y en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «sustancias alergénicas» y «especies alergénicas».

Por otra parte, cabe mencionar que la ‘sustancia que produce una reacción alérgica’ es un alérgeno («El polen es un alérgeno»), sustantivo que tiene además un uso adjetivo con un sentido equivalente al de alergénico, según se recoge en el propio Diccionario de Términos Médicos y en otros de uso, como el Vox o el de Seco, Andrés y Ramos.

Se recuerda finalmente que, conforme al Diccionario Panhispánico de Dudas, es preferible el uso de la forma esdrújula alérgeno a la llana alergeno.

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[LE}– Ex presiones

11 Abril 2014

Sergio Sarmiento

Reconozco mi pecado: escribo «ex» separado del sustantivo.

Lo hago en primer lugar porque es un hábito: lo he hecho toda la vida. También porque así lo han empleado los grandes escritores de la lengua española. ¿Quién soy yo para corregirle la plana a Borges? Una razón adicional es que así lo establecen las más confiables obras de consulta. Tanto el Diccionario de la Lengua Española como el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española prescriben el uso separado de este prefijo.

Me imagino que también tengo una razón emocional. Ciertas cosas en la vida no deben estar unidas. Ahí está el término «ex esposa». La separación parece ordenada por el mismo significado. No hay que juntar lo que no se debe. Poco importa que los prefijos estén siempre unidos al sustantivo. En exámenes «prenupciales» el «pre» va junto al sustantivo, pero cuando uno se hace un prenupcial tiene mayor inclinación a unir que a separar.

Leo una nota en Terra Perú que me aterra. Dice que a fines de este año se publicará una nueva edición de la Ortografía de la Academia (los cambios se adelantaron desde 2010 pero no están incorporados en los diccionarios) que, entre otras cosas, unirá lo separado. «Ex» deberá escribirse junto al sustantivo como cualquier otro prefijo. La grafía correcta será «exesposa» (¡horror!), aunque los académicos demuestran su incongruencia al mantener separado el prefijo cuando modifique un sustantivo compuesto, de tal suerte que se seguirá escribiendo «ex director general» o «ex primera esposa».

No será fácil habituarme. La cercanía de la «ex» puede ser profundamente incómoda. Los académicos no han estudiado quizá el fondo del asunto. Seguramente vieron «ex» y dijeron: «Es un prefijo, adhiérase como todos los demás». No es que no tengan lógica, es que no entienden de emoción.

No terminan ahí los cambios. Iraq, que trae consigo recuerdos del gran califato de Bagdad, se transforma en Irak, a pesar de que en árabe la k y la q son consonantes distintas. El ánimo de linchamiento contra la «q», una letra a la que a mí me liga una larga y afectuosa relación, no para ahí. «Qatar» desaparecerá para abrir camino a un «Catar» que nadie reconocerá a nivel internacional y que parece más bien un mal intento de probar un vino. «Quásar» será expulsado de los diccionarios para introducir un extraño «cuásar» mientras que «quórum» será reemplazado por un casi obsceno «cuórum».

Algunos de los cambios no son sólo naturales sino que se han venido aplicando desde hace años. No se acentuará la «o» que separe cifras, como en «12 o 13». La verdad es que no conozco a nadie de menos de 90 años que lo siga haciendo. Entiendo también la condena a muerte de la «ch» y la «ll» como letras independientes; desde hace décadas ya no se les consideraba ni siquiera en el orden alfabético.

Otras modificaciones me dejan temblando de rabia. ¿Eliminar la tilde de «guión», «huí» o «truhán» porque son monosílabos? Quizá lo sean en Andalucía, donde la gente de buen apetito se come la mitad de las letras, pero no en el altiplano mexicano. Me deja anonadado, por otra parte, que estén quitando la tilde de «sólo» aunque sólo signifique solamente.

Quizá lo que más me entristece es que me veo en el papel de tantos que durante décadas se resistieron a las normas de 1952 y 1959. Recuerdo cómo sonreía en mis tiempos de editor de enciclopedias al ver textos que testarudamente se aferraban a la tilde en «fue» o en «dio». Yo me pregunto si en el futuro los correctores del periódico se burlarán de mí y dirán: «Pobre Sarmiento que sigue escribiendo cuórum con q. Cómo se ve que viene del siglo XIX».

Cortesía de Manuel Alberto Gutiérrez

[LE}– Cuidado con el inglés

2014-04-11

Amando de Miguel

La actitud más corriente es renegar de los barbarismos, especialmente los que proceden del inglés, que por todas partes nos cercan.

Quizá sea por la tradicional inquina de los españoles hacia los ingleses. Es un prejuicio, claro está. Puede ser también una consecuencia de la frustración que genera el intento repetido de aprender inglés.

Pero los anglicismos se importan con naturalidad porque circulan por todo el mundo. El inglés es la lengua de comunicación internacional por antonomasia. Lo que se debe hacer es conocer por qué y cómo se utilizan determinados anglicismos.

Hace más de un siglo se introdujo en España el foot ball, y así se llamó. Luego circuló un tiempo la versión de balompié, pero pronto se rechazó. Quedó la voz fútbol, aunque muchos pronuncian fúrbol.

Otra palabra de ese juego es corner, que ha prosperado mejor como saque de esquina. La palabra inglesa se reserva para esos tenderetes elegantes que montan algunas firmas en los pasillos de los grandes almacenes. Un anglicismo nuevo es fotocol, también en su versión española. Es esa pantalla con logotipos de marcas comerciales o de instituciones que aparecen detrás de algunas personas más o menos famosas. Son las que posan ante las cámaras de fotos o declaran ante las de televisión.

Una palabra universal es jeans (pantalones vaqueros). No ha entrado en España. Aquí preferimos vaqueros. En el inglés americano el vaquero se dijo cow boy. En el lenguaje del Oeste americano hay algunas palabras que son hispanismos. Otro anglicismo universal es week end. Tampoco se ha aceptado mucho en España. Preferimos decir «fin de semana» o coloquialmente «finde».

No siempre el anglicismo es una riqueza. Tomemos la palabra health, que significa tanto salud como sanidad. En español son dos conceptos algo distintos. La Organización Mundial de la Salud tendría que ser, mejor, Organización Mundial de la Sanidad. Está bien que digamos «Ministerio de Sanidad», pero es confuso lo de «Consejería de Salud». La salud es algo individual, de cada persona, que resulta de la acción sanitaria (los medios de Medicina y Farmacia), de la alimentación y de las condiciones genéticas. Hay una tendencia ahora a traducir siempre health por salud. Es un error.

Otra pareja parecida de conceptos es la de educación y enseñanza. La educación corresponde al proceso individual de aprendizaje. La enseñanza sería el conjunto de medios para facilitarlo. Otra vez, en inglés no existe más que education. La tendencia es a traducirlo por educación.

Es una lástima dejar a un lado la enseñanza cuando corresponde. El ministerio correspondiente es ahora «de Educación». Debería ser «de Enseñanza». Es una batalla perdida. El inglés puede con todo. Era muy bonita y muy acertada la expresión tener buena educación. No creo que se emplee mucho. La asignatura de Urbanidad pasó a la historia. Recuerdo muy bien el texto de esa asignatura en el colegio «El muchacho bien educado». Hoy provocaría risas.

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[LE}– ‘Enfrentarse a’ o ‘enfrentarse con’, pero no ‘enfrentarse ante’

09/04/2014

Enfrentarse, con el significado de ‘hacer frente a alguien o algo, especialmente a un problema o peligro’, se emplea con las preposiciones a o con, por lo que se desaconseja la forma enfrentarse ante.

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «La Unión Europea se enfrenta ante la disyuntiva de adoptar duras sanciones contra Rusia o de conformarse con hacer algún gesto para la galería»,
  • «River Plate se enfrenta este domingo ante All Boys» o
  • «España se enfrenta hoy ante Italia en el Vicente Calderón».

De acuerdo con el Diccionario Panhispánico de Dudas, el verbo enfrentar puede emplearse sin preposición alguna («Nueve de sus partidarios enfrentan también órdenes de detención») o, más frecuentemente, con el pronombre se y un complemento introducido por con o a.

Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «La Unión Europea se enfrenta a la disyuntiva de adoptar duras sanciones contra Rusia o conformarse con hacer algún gesto para la galería»,
  • «River Plate se enfrenta este domingo con All Boys» o
  • «España se enfrenta hoy a Italia en el Vicente Calderón».

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Artículo relacionado:

[Hum}– Divorce sentence

—Mr. Clark, I have reviewed this case very carefully —the divorce Court Judge said—, and I’ve decided to give your wife $775 a week.

—That’s very fair, your honor —the husband said—. And every now and then I’ll try to send her a few bucks myself.