[*Opino}– El inglés en España. Por fin encuentro en un medio algo que me da la razón

04-03-15

Carlos M. Padrón

Después de ller el artículo que copio abajo, tengo que agradecer a Cristina Reglero el que en éste y en otros artículos que ha publicado haya ratificado por su cuenta lo que en este blog he escrito varias veces acerca del inglés en España, de cómo lo manipulan, cómo lo pronuncian, y cómo parecen convencidos de que con tomar una palabra española —como puente— y añadirle la terminación -ing, ya creen que puenting es una palabra inglesa.

Cristina lo explica tan bien que no tengo nada que añadir, excepto que en el inglés que se habla en EEUU, sí se usa parking.

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03-03-15

Cristina Reglero

Footing, friki y otras palabras que usamos todo el tiempo… incorrectamente

El “Spanglish” está cada vez más metido en nuestro vocabulario cotidiano.

  • “Mi amiga se ha hecho un lifting”,
  • “Tiene un piercing nuevo en el ombligo”,
  • “Se ha atrevido a hacer puenting”,
  • “Hago footing todos los días”.

Son algunas de las palabras en «inglés» que usamos continuamente en nuestras expresiones cotidianas, y… nos las hemos inventado.

Ya se han hecho tan comunes —incluso se potencian en medios de comunicación— que nadie se para a pensar que, realmente, pueden no ser correctas. Sólo nos damos cuenta de que algo va mal cuando en nuestro fin de semana en Londres alguien nos mira con cara de póker al preguntarle dónde está el “parking”.

Y es que cuando te haces un lifting es realmente un facelift. Si tu amiga se ha puesto un pendiente en el ombligo, lo que diríamos es que “she has a pierced belly button”. Hemos convertido a los raritos en frikis, cuando en realidad la palabra correcta es freak. En este caso se ha tomado el camino fácil de escribirlo como suena.

¿Puenting?

Una de las más comunes es quizá el sustantivo fashion (moda), que usamos como adjetivo para decir, por ejemplo, que nuestra amiga va a la moda, cuando en realidad queremos decir que es fashionable.

Pero si hay un ejemplo claro de spanglish ése es la palabra puenting: los valientes que se lanzan desde un puente sujetados únicamente por una cuerda elástica lo que hacen es bungee jumping, no la unión de “puente” (lugar desde donde se lanzan) con el sufijo –ing. Algo parecido sucede con la unión de la palabra inglesa foot con el sufijo –ing, footing, para denominar lo que en realidad es hacer jogging.

También resulta misterioso el uso extendido (aunque poco fino) de water para referirnos al bathroom o toilet. Será porque alguien vio que aquello implicaba agua y lo popularizó como tal.

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[*Drog}– Otra recopilación de verdades sobre el (drog)amor

27-02-15

Carlos M. Padrón

Como dije en el post Otra voz que denuncia el drogamor, cada vez son más las pruebas científicas que ratifican lo, lamentablemente, es aún para muchos casi una blasfemia.

El artículo que copio abajo menciona varias de tales pruebas, y deja bien claro lo del interés que en esto del drogamor mueve a las mujeres, que no es otro que el conseguir un buen proveedor que asegure la manutención de ella y, sobre todo, de sus crías, y por eso tardan más en enamorarse, o sea, son menos románticas.

Lo de que actúa como una droga ya es un lugar común que sólo un ciego querría ignorar, pero, claro, como la juventud es cada vez más dada a las drogas, ¿qué importa una más?

Y es por eso que si Helen Fisher llama al enamoramiento amor romántico, yo lo llamo drogamor.

Y eso de que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde —mencionado en el artículo de abajo— me hace recordar una gran verdad que publiqué en este blog el 18-10-2006: «Si quieres saber cómo es realmente la mujer con la que has estado casado, divórciate de ella«.

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26/02/2015

María Rosa Verdejo

15 verdades sobre el amor demostradas científicamente

Que el amor es ciego, que las mujeres son más enamoradizas, que el hombre es infiel por naturaleza…son algunas de las afirmaciones más comunes sobre el amor.

Pero, ¿qué hay de cierto en todas ellas? ¿Es verdad que el amor a primera vista existe? ¿Y que la llama se apaga con los años? Estudios científicos tienen las respuestas a éstas y otras cuestiones del corazón.

1. El amor es un impulso.

«El amor no es una emoción, sino un impulso, una necesidad fisiológica para el ser humano», afirma Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey) que lleva dedicándose a la investigación del amor más de 30 años.

Ese impulso llamado amor surge cuando el cerebro se inunda de feniletilamina (anfetamina que segrega el cuerpo) a lo que responde liberando neurotrasmisores como dopamina, norepinefrina y oxitocina. También bajan los niveles de serotonina y se libera adrenalina, que inunda el torrente sanguíneo haciendo que aumente el ritmo cardiaco.

La mezcla de estas sustancias hace que se creen vínculos emocionales con la otra persona y aparezcan los típicos síntomas del enamoramiento: se acelera el corazón, empiecen los nervios y lleguen las mariposas al estómago.

2. El amor crea adicción, es como una droga.

Todos conocemos a alguien que es incapaz de estar solo, que solapa una relación con otra. ¿Por qué pasa eso?

Hay una explicación científica: cuando se está enamorado, la dopamina que se libera empieza a desplegar sus efectos. La euforia, el deseo, la satisfacción, el placer y la plenitud son consecuencia de la acción de esta hormona o neurotransmisor, que activa las mismas áreas cerebrales que el alcohol, el tabaco y otras sustancias adictivas.

Según un estudio realizado por la antropóloga Hellen Fisher en 2010, tanto la droga como el amor provocan los mismos sentimientos placenteros. Por eso, cuando ya no está esa sustancia (la dopamina), aparece el mismo síndrome de abstinencia, como ocurre con las drogas.

3. El amor a primera vista existe.

Estás en un bar, en el Metro o vas por la calle y, de pronto, te cruzas a alguien y piensas: «Me acabo de enamorar». Si eres hombre posiblemente tengas razón, pero si eres mujer las cosas cambian.

La antropóloga Helen Fisher ha comprobado que las mujeres cuando se enamoran empiezan a segregar dopamina y activan partes del cerebro encargadas de la memoria y la rememoración. Por eso, ellas tardan más en enamorarse, porque necesitan más interacción con la otra persona. En cambio, los hombres activan las zonas del cerebro que responden a los estímulos visuales. Para ellos el aspecto físico desencadena la liberación de esa sustancia, y por eso suelen enamorarse más rápidamente que las mujeres.

A esto se sumaría la teoría evolucionista según la cual los hombres buscan una persona con la que sea efectivo tener descendencia sana y así asegurar que su información genética pasará a la siguiente generación, como explica Brenda Eskenazi, directora del Center for Children’s Environmental Health Research de la School of Public Health, en la Universidad de California, Berkeley.

Las mujeres, por el contrario, intentan buscar que sea un buen compañero para la crianza de los descendientes.

4. Nos atraen las personas guapas y misteriosas.

Que te cruces con esa persona puede ser casualidad, pero que te fijes en ella, no. Que te parezca guapa y atractiva también depende de la Ciencia. Como dijo Helen Fisher en una entrevista con el divulgador Eduard Punset, «nos enamoramos de personas que resultan misteriosas».

Esto se debe a que el misterio está asociado con la novedad, y ésta a su vez con la dopamina. A ello hay que unir que, según un estudio realizado por la Universidad de Nuevo México en 2011, los seres humanos nos sentimos atraídos por la simetría. Esto quiere decir que las caras simétricas activan las áreas cerebrales implicadas en el enamoramiento.

Ignacio Morgado, catedrático en Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, defiende otro aspecto relacionado con la simetría, o más bien con las proporciones. «Los varones de prácticamente todas las culturas se sienten especialmente atraídos por la figura femenina cuya relación entre el diámetro de la cintura y el de la cadera es 0,7. Poco importa el peso del cuerpo si esa proporción se mantiene. El 0,7 es el modelo ideal desde la perspectiva masculina», explicaba en la revista Quo.

El especialista señala que hay datos que indican que las mujeres con esas proporciones [se calcula dividiendo los centímetros de cintura entre los de la cadera] tienen en general menos prevalencia de enfermedades, aunque hábitos como el tabaquismo o la polución y el estrés hayan modificado y oculten esa posible realidad. «Al elegir la forma parece que los varones estamos también inconscientemente eligiendo potencial reproductivo», añade Morgado,

5. Nos obsesionamos con la otra persona.

Sí, es amor, pero también un poco de obsesión. Que no puedas sacarte de la cabeza a la otra persona y que te acuerdes del más mínimo detalle de la primera cita, a priori puede parecer una locura, pero tiene su explicación. «El colocón del enamorado lo producen las sustancias que fabrica su cerebro: el alto nivel de norepinefrina produce euforia y pérdida del apetito, mientras que el bajo nivel de serotonina tiene que ver con la obsesión de estar con el amado», explicaba Helen Fisher.

6. El amor es ciego.

Y esta frase tan popular, es cierta. La razón es que «la pasión inicial se caracteriza por las desactivación de regiones del cerebro como la corteza frontal, implicada en la lógica y el razonamiento», afirma Morgado. De ahí que se diga que el amor es ciego.

7. Amores prohibidos son los más queridos.

Cuántas historias habremos escuchado de amores imposibles, frustrados, en los que los protagonistas sufren por no estar con la otra persona. ¿Por qué no pasan página y les cuesta superarlo? Pues parece ser que no es porque no quieran, sino que porque no pueden.

La dopamina, la sustancia que se libera al enamorarse, también se asocia con la motivación y las conductas para alcanzar un objetivo concreto. Percibir el impedimento aumenta los niveles de dopamina. Si surgen obstáculos, aumenta la necesidad de conseguir el objetivo, y los sentimientos se intensifican. Por eso, cuanto más se prohíbe ese objetivo, más atractivo resulta.

Prueba de ello son Romeo y Julieta, que dan nombre a este efecto, el «Efecto Romeo y Julieta». Como explicó Carolina Bayo: «No es de extrañar, por tanto, que los amantes crucen continentes para abrazarse unos pocos días, o que cambien de trabajo o incluso mueran el uno por el otro. Cuando el sistema se activa, poco podemos hacer»

8. La llama se apaga.

«Ya no es como antes», «hemos caído en la rutina», «la ilusión no es la misma»… Son frases que suelen oírse en parejas consolidadas y no les falta razón.

Según recogía una entrevista a Eduardo Calixto, jefe de Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, en National Geographic, el paso del tiempo hace que los receptores de dopamina empiecen a perder sensibilidad.

En un periodo de tres años dejarán de responder al estímulo, y desaparece esa sensación placentera de enamoramiento. Su sustituta es la oxitocina que está relacionada con la sensación de apego.

Esto explica que el sentimiento cambie, las emociones no sean las mismas: se sale de esa fase de enamoramiento, a la que Helen Fisher llama amor romántico, y se pasa a una fase más calmada en la que, si la relación no está construida en algo más que en el enamoramiento y la atracción sexual, la llama se apaga.

9. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Según Helen Fisher, cuando rompen con nosotros, experimentamos la llamada «atracción de la frustración «. Esto significa que volvemos a sentir la pasión que no había al final de la relación amorosa.

Así, es normal que la persona que no decide dejar la relación, aunque ésta ya estuviera rota, intente por todos los medios recuperar a su pareja porque en el momento de la ruptura se activa el área del cerebro que segrega la dopamina. Es decir, actúa igual que al principio de la relación, igual que el primer día.

10. Romper fotos y quemar las cartas ayuda.

Deshacerse de las cosas que te recuerdan a la otra persona, para olvidarla, probablemente sea un hábito que se practica desde que el mundo es mundo.

Alguien que nunca lo haya hecho puede pensar que eso de que la persona que ha sido dejada se líe a romper las cosas y las fotos que le recuerdan al otro, porque está dolida, se trata de una reacción de despecho. Y puede ser así en algún caso, pero lo cierto es que, generalmente, es una forma de protegerse.

Como dice Fisher, el amor crea dependencia. Esto hace que, para pasar página y para superar la ruptura, haya que cortar de raíz. Igual que cuando se quiere dejar de consumir cualquier sustancia adictiva. Se trata de evitar cualquier cosa que te recuerde a esa persona.

«Yo recomiendo a los que sufren mal de amores el programa de Alcohólicos Anónimos. Suprima de su vida todo lo que le recuerde a su examor. Nada de cartas, y no llamar bajo ningún concepto», aconsejaba la antropóloga en 2005.

11. El chocolate es la solución.

Cuando se termina una relación en la fase de enamoramiento, el subidón de feniletilamina (esa anfetamina que produce nuestro cuerpo) cae de golpe. Esto hace que la persona piense que no puede vivir sin la otra.

Pero en realidad lo que pasa es que tiene el “mono” como explica Jesús. J. de la Gándara, jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos. Tu cuerpo necesita la feniletilamina, y la necesita ya. Ante esta ausencia es normal que, aferrándose al chocolate, se prepare para pasar sus peores momentos. Esto se explica porque es un alimento rico en feniletilamina que le hará sentir, por lo menos, un poco mejor.

12. Del amor al odio sólo hay un paso.

El amor y el odio están íntimamente relacionados porque producen las mismas sustancias químicas, tienen mucho en común, según afirma Fisher. De ahí la expresión tan famosa. Sólo hace falta un detonante, un pequeño detalle para que de forma radical pases de un sentimiento al contrario.

Un ejemplo clarísimo de este tipo de detalles, aunque no tan pequeño, es la ruptura. Es muy probable que, en la escala del odio, una persona a la que han dejado de mala manera pase de cero a cien en cuestión de segundos. Carolina Bayo asegura que «si se analizan los ciclos cardíacos de una persona no se puede apreciar diferencia entre si una persona acaba de matar o ha tenido un orgasmo».

13. La mayoría de las mujeres se quedan «pilladas» cuando tienen sexo.

«Amor y sexo son diferentes en cuanto a que pueden darse el uno sin el otro; funcionan y dependen de mecanismos cerebrales y hormonales que, aunque solapados, son en buena medida también diferentes”, afirma Ignacio Morgado.

Sin embargo, Eduardo Calixto explica que la zona de liberación de dopamina se activa durante el sexo, y el hecho de que en las mujeres este área sea un 70% más grande que en los hombres puede hacer que ellas se impliquen emocionalmente. Por eso, Helen Fisher afirma: «No hagas el amor con la persona de quien no quieras enamorarte».

14. Infieles por naturaleza.

Desde el punto de vista evolutivo, uno de los principales intereses biológicos del ser humano es que su ADN pase a las siguientes generaciones.

El individuo seguirá la estrategia de reproducción que le permita tener más hijos, ya que así tendrá más posibilidades de que sus genes sigan transmitiéndose. Es decir, la monogamia no sería la mejor opción para conseguir ese objetivo. Por eso, se podría afirmar que el ser humano es infiel por naturaleza, para cumplir sus intereses biológicos.

Tal y como explica el doctor en psicología, Christopher Ryan, la poligamia sería un comportamiento evolutivo, mientras que la monogamia sería un comportamiento social: «La monogamia es antinatural; antes de ser sedentarios la reproducción no se limitaba a una sola pareja, pues cuantas más parejas tuvieran las hembras, tenían mayores posibilidades de tener hijos».

Aunque esto no debería ser así necesariamente. El propio Ryan lo aclaraba en una entrevista al diario ABC: «Tenemos la capacidad de controlarnos. La monogamia es como ser vegetariano. Tú puedes decidir ser vegetariano, y puede ser una decisión sana, inteligente y ética. Pero ser vegetariano no cambia el hecho de que, por naturaleza, eres omnívoro. En nuestra especie somos omnívoros tanto en la dieta como en el sexo».

Se han encontrado dos razones por las que el hombre ha evolucionado hacia la monogamia. En 2013 se publicaron sendas investigaciones en mamíferos que daban la respuesta definitiva al porqué de esta evolución, aunque con resultados diferentes.

El primer estudio, de la Universidad de Cambridge, establece que la razón es la protección de la hembra para evitar la competencia con otros machos. La otra investigación publicada en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, afirma que los mamíferos monógamos lo son para evitar el infanticidio: que otros machos maten a sus hijos para concebir con la madre.

15. Al hombre le duele más la infidelidad sexual, mientras que a la mujer la emocional.

¿Te dolería más que te engañaran emocionalmente o físicamente? Morgado asegura que, “aunque las parejas no tiene que permanecer unidas toda la vida, el amor crea la impresión de que es así, y por eso contribuye a estabilizar la unión. Los celos ayudan a impedir que se rompan esos compromisos».

A partir de esto se deduce que «desde un punto de vista evolutivo, la idea es que la mujer resultaría más afectada por la infidelidad romántica de su pareja masculina que por su infidelidad sexual, pues la romántica le haría perder los apoyos que necesita en su misión reproductora. El hombre, por el contrario, asume más riesgo por la infidelidad sexual de su pareja femenina que por la romántica, pues esta última nunca le llevaría a invertir energías y tiempo en la cría de un descendiente que no fuera biológicamente suyo».

Morgado lo resume: «Visto así, el hombre se sentirá más perturbado por las relaciones sexuales extramatrimoniales de su pareja que por sus amores, y al revés en la mujer, que acusaría más los amores de su pareja masculina».

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[*Opino}– Y que minúsculas en vez de mayúsculas

23-02-15

Carlos M. Padrón

Sinceramente, no lo entiendo.

Según el artículo que copio abajo, Imperio otomano se escribe con la ‘o‘ de otomano en minúscula.

Mi lógica me dice que Imperio Otomano es el nombre específico e identificador de un único imperio, lo que lo hace el nombre propio de ese imperio. Por tanto, debería escribirse con mayúscula inicial, o sea: Imperio Otomano.

Caso parecido es el de Iglesia Católica, pues Iglesias hay muchas, pero católica sólo una.

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23/02/2015

Imperio otomano se escribe con otomano en minúscula

En la expresión Imperio otomano, Imperio se escribe con mayúscula inicial, pero otomano comienza por ‘o’ minúscula.

A propósito de la tumba por la que Turquía y Siria están enfrentándose, en los medios de comunicación pueden verse frases como

  • «Tropas y vehículos turcos ingresaron el sábado en territorio sirio para trasladar un mausoleo donde el precursor del Imperio Otomano fue enterrado» o
  • «572 soldados turcos viajaron a Siria para rescatar la tumba del abuelo del fundador del imperio Otomano».

Tal como indica la Ortografía de la Lengua Española, en las denominaciones de los diferentes imperios «se escribe con mayúscula la palabra imperio, pero no el especificativo subsiguiente […]: el Imperio romano, el Imperio maya, el Imperio bizantino, el Imperio austrohúngaro».

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir 

  • «Tropas y vehículos turcos ingresaron el sábado en territorio sirio para trasladar un mausoleo donde el precursor del Imperio otomano fue enterrado» y
  • «572 soldados turcos viajaron a Siria para rescatar la tumba del abuelo del fundador del Imperio otomano».

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[*Opino}– Gracias a la tecnología, el inglés, aunque sea chapoteado, va entrando en España

20-02-15

Carlos M. Padrón

Vaya, vaya, ¡buenas noticias!

De nuevo, en el artículo que copio abajo Cristina Reglero pone el dedo en la llaga con lo del inglés en España. Lo que Cristina no explica —salvo en el caso de Wi-Fi— es cómo se pronuncian allá esas palabras técnicas que ella incluye en su lista.

Lo haré aquí, según lo que he escuchado, poniendo entre <> la pronunciación.

  • WhatsApp, <guasá>
  • Smart, <esmar>
  • Smartphone, <esmarfone> o <esmarfón>
  • Call, <cal>

De mi cosecha añado:

  • Firefox, <firefox>
  • Google, <google>

Lo de «difusión en flujo» me ha hecho reír un rato, pues es un rebusque como el de «octeto» en vez de byte, o «compaginador de vinculación» en vez de linkage-editor.

Eso sí, siguen con lo de «puenting«, «balconing» y demás estrafalarias palabras terminadas en -ing —sin pronunciar la g final, claro está— para que suenen como inglesas.

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20-02-15

Cristina Reglero

¿Alguien recuerda cómo decir ‘smartphone’ en español?

El inglés, cada vez más en nuestro día a día, gracias a la tecnología. En 1969, la campaña publicitaria “El hombre de la tónica”, de la alemana Schweppes, introdujo en nuestro país una de esas marcas cuya sola pronunciación suponía un problemón.

Un luminoso en el Capitol de la Gran Vía madrileña, y miles de las antiguas pesetas… toda una inversión durante los doce años que la campaña —en sus diferentes versiones— se mantuvo en antena, con un objetivo no sólo de ventas, sino de conseguir que los españoles aprendiéramos a pronunciar el nombre de la marca.

Para muchos, el intento se quedó en un digno “suepes”; en cuanto a escribirlo correctamente, aún hoy sigue siendo una utopía. Y es que era todo un reto en un país en el que ya nos costaba hincarle el diente fonético a términos como “pizza” o “sexo”.

Cómo han cambiado las cosas…

La globalización y la tácita aceptación del inglés como idioma universal de los negocios y la tecnología han convertido lo “hortera” en “cool”, y nuestra orgullosa negativa a decir cualquier cosa en un idioma diferente al nuestro en creciente amor a los anglicismos.

Si bien es cierto que en América Latina hace años que pronuncian WI-Fi correctamente (/?wa??fa?/), y nosotros seguimos a lo nuestro… parecemos sentirnos cada vez más cómodos al utilizar palabras en inglés. Y, en este sentido, mucho le tenemos que agradecer a la tecnología.

Los términos en español para hablar de tablets, e-books o smartphones empiezan a acumular telarañas. ¿Alguien recuerda hoy en día el equivalente en español de estas palabras:

Tablet: tableta

  • e-book: libro electrónico
  • Smartphone: teléfono inteligente
  • Smart TV: televisor inteligente
  • Webinar: conferencia web
  • Conference call: teleconferencia
  • Whatsappear: ¿chatear?
  • Selfie: autofoto
  • Apps: aplicaciones
  • Hashtag: etiqueta
  • Streaming: difusión en flujo
  • Post: mensaje, artículo (en un blog)
  • Blog: bloc/bitácora digital

WI-Fi: realmente hace referencia al nombre de una marca comercial

Buenas noticias, por otro lado, y quizás un paso más para concienciarnos de la necesidad de aprender inglés desde el origen, desde pequeños.

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[*Opino}– Alguien más opina sobre los cambios de nombre que hacen en España

23-02-15

Carlos M. Padrón

¡Por fin alguien me secunda!

El pasado viernes, en el post titulado ¿Por qué la BIOS y no el BIOS? ¡Qué manía la de cambiar nombres! opiné sobre la manía —y aunque dije manía, tal vez es algo peor— que tienen en España de cambiar nombres a lo que venga de afuera, en especial si son nombre en inglés.

Y hoy, en el artículo que copio abajo hay una lista de algunas de las películas cuyos títulos cambiaron en España porque sí, porque les gusta y, como seguramente dirán algunos españoles, «Porque aquí es así, ¡y punto!».

A la lista yo añadiría un cambio que, por lo breve, ejemplifica a las claras el apetito de cambiar por cambiar. Se trata de una película, sobre la prisión de Alcatraz, cuyo título original es «The rock», que en español significa «La roca» y que encaja muy bien como traducción del original.

Pero no, como eso no podía aceptarse, el título que en español le dieron a esa película es «La roca asesina«, algo que pasa de lo ridículo, pues la tal roca no mató a nadie, y raya en el cinismo.

Hoy supe de otro cambio de título. A la serie de la BBC titulada en inglés «The fall» —que en español sería textualmente «La caída», pero que, dada la índole del tema, podría ser «El fracaso» o algo equivalente— la han titulado en España «La caza».

Supongo que el pretexto para justificar ese título es que la serie trata de una detective que persigue a un asesino serial, pero, ¿qué serie/película de asesinos seriales no implican una caza de ese tipo?

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20-02-15

Cristina Reglero

Las traducciones más cutres del título de algunas películas

Ya que estamos en una semana de película, galardones y pases de moda sobre la alfombra roja, qué mejor que hablar de cine. Y,  por qué no, de esas traducciones de los títulos de películas que hacemos aquí en España. Títulos que, en algunas ocasiones, no tienen nada que ver con el original.

Charlando hace tiempo con un amigo de Londres me decía in astonishment (con asombro) que es del todo imposible que yo no haya visto The Sawshank Redemption. Pues no, ni había oído hablar de ella. ¿Alguno de vosotros ha visto Cadena Perpetua? Pues entonces, al igual que yo, habéis visto The Sawshank Redemption.

Seguramente “La redención de Sawshank” (Shawsank es el nombre de la prisión escenario de esa película) era poco comercial en nuestro idioma, pero, aún así,… ¡menudo lío!

Aquí os dejo un pequeño listado de 15 rather well-known (películas, de sobra conocidas), con su título original, seguido del título por el que las conocemos en España, y después por lo que sería, más o menos, la traducción literal del título original.

  1. Some like it hot – “Con faldas y a lo loco” – A algunos les gusta caliente
  2. Point Break – “Le llaman Bodhi” – Punto de inflexión, punto de ruptura (de la ola)
  3. Die hard – “La jungla de cristal” – Duro para morir
  4. Jaws – “Tiburón”– Mandíbulas
  5. Child’s play – “El muñeco diabólico” – Juego de niños
  6. Airplane – “Aterriza como puedas” – Aeroplano
  7. Naked gun – “Agárralo como puedas” – Pistola desnuda
  8. Goodfellas – “Uno de los nuestros” – Buenos colegas
  9. Highlander – “Los inmortales” – El montañés
  10. There will be blood – “Pozos de ambición” – Habrá sangre
  11. Butch Cassidy and the Sundance Kid – “Dos hombres y un destino” – Butch Casidy y el chico Sundance
  12. The killing – “Atraco perfecto” – El asesinato
  13. The sound of music – “Sonrisas y lágrimas” – El sonido de la música
  14. First Blood – “Acorralado” – Primera Sangre
  15. Ethernal sunshine of the spotless mind – “¡Olvídate de mí!” – El eterno resplandor de la mente vacía/limpia. (Película-obra maestra que HAY que ver, por cierto)

¿Os gustan más las originales o las traducidas?

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[*Opino}– ¿Por qué la BIOS y no el BIOS? ¡Qué manía la de cambiar nombres!

19-02-15

Carlos M. Padrón

Sí, es cierto que, como dice el artículo que copio abajo, BIOS es el acrónimo de Basic Input/Output System, y ese nombre se traduce como Sistema Básico de Entrada/Salida.

Entonces, ¿por qué decir ‘la BIOS’ y no ‘el BIOS’ si sistema es masculino?

Por este motivo he corregido abajo todas las menciones en las que se hace aparecer BIOS como femenino. Y también, y como siempre hago, he puesto computador en vez de ordenador, pues, si ordenador es válido, ¿por qué no dicen por ejemplo, tomografía ordenarizada, capacidad ordenacional, ambiente ordenacional, o Ciencia Ordenacional?

No lo dicen porque se le verían las costuras al forzado invento de ordenador y, por tanto, se ven obligados a usar derivados de computador, como:

  • Tomografía computarizada
  • Capacidad computacional
  • Ambiente computacional
  • Ciencia Computacional

Además, lo que llaman «placa base» es llamado en inglés —idioma oficial de la informática, gústele a quien le guste— motherboard, que significa «placa madre» (se abrevia MoBo), pero tal parece que ‘base’ fuera en España sinónimo de ‘madre’.

En fin, que por allá todo vale con tal de rechazar los nombres originales, en especial si vienen del inglés.

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19/02/2015

Qué es la el BIOS

Entre los programas y software que incorpora un computador se encuentra uno que es especialmente interesante. Es la el BIOS, proveniente de la expresión anglosajona «Basic Input/Output System», y consiste en un programa incorporado en los equipos informáticos que inicia el sistema operativo cuando se enciende el equipo.

También se denomina «firmware» del sistema. ¿Sabías que la el BIOS forma parte del hardware del equipo y es independiente de Windows? ¿Y sabías que, sin este componente no podrías encender siquiera un computador ya que, si no detecta un dispositivo, el sistema no es capaz de utilizarlo? 

Este elemento es capaz de hacer entender al hardware y al software en un mismo lenguaje o, más bien, avisarles de su existencia.

Cabe decir que no requiere administración y no es necesario modificar su configuración. Técnicamente, es un chip que se encuentra en la placa base y sólo habría que actualizarlo en caso de ser estrictamente necesario, algo que no sucede con el sistema operativo utilizado para el que se lanzan nuevas actualizaciones de forma periódica.

La mayoría de los usuarios desconocen la existencia de la del BIOS; quizá lo han escuchado en boca de algún técnico informático, pero poco más. Pero los usuarios avanzados pueden optar por cambiar algunas opciones de configuración, como el orden en que el equipo busca los dispositivos al arrancar. Sus configuraciones no se borran al apagar el PC, ya que se almacenan en un chip de memoria especial llamado CMOS.

Para acceder al BIOS se requiere de unos ciertos conocimientos previos. Los procedimientos pueden variar dependiendo del fabricante, pero normalmente se debe presionar una tecla (F2, F12, Supr, Esc) o una combinación de teclas, inmediatamente después de encender el equipo y antes de que se inicie el sistema operativo.

En cuanto a su origen, este acrónimo lo inventó el informático useño Gary Kildall. Apareció por primera vez en el año 1975 integrado en el sistema operativo de una sola tarea CP/M, y describía la parte específica de la máquina durante el arranque que interactúa directamente con el hardware.

Fuente

[*Opino}– Lo que comen algunas de las mujeres que han conocido tres siglos: XIX, XX y XXI

18-02-15

Carlos M. Padrón

Del artículo que copio abajo me ha sorprendido, y mucho, la dieta seguida por algunas de estas damas longevas, en especial la de Susannah Mushatt Jones, de quien se dice que vino al mundo el 06 de julio de 1899, y que su dieta escapa a la comprensión de cualquier médico o especialista, pues a la buena señora le encanta desayunar huevos con tocino, y aún lo hace a diario.

Si entiendo bien, ese ‘aún’ implica que lo ha hecho por muchos años, tal vez desde su niñez. Entonces, ¿son malos los huevos y malas las grasas?

Hace apenas unos días publiqué un artículo en el que se ponía en duda el beneficio de una copa de vino al día. Pues bien, en Canarias ha habido, y hay, personas de edad avanzada que durante toda su vida han tomado a diario no una sino varias copas de vino, que durante muchos años han comido un potaje a base de papas, verduras y tocino (a veces rancio), y que durante muchos años han comido huevos.

Es más, un pariente político mío que murió casi nonagenario cenó por años de años dos huevos fritos. Bien es cierto que éstos eran de las gallinas que él criaba en su casa, pero ignoro qué diferencia sustancial podría haber, de cara a la salud de quien los come, entre huevos comprados en un supermercado y huevos puestos por gallinas domésticas.

En fin, que cada día me resulta más claro que uno debe comer de todo, pero con moderación, y que a los dietistas les queda aún mucho por aprender.

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17/02/2015

Las cinco mujeres más longevas del planeta

Las únicas personas vivas que han conocido los siglos XIX, XX y XXI.

En la actualidad, tener 16 años es suficiente para poder presumir de haber vivido en dos siglos diferentes, el XX y el XXI. Lo que no es tan fácil es haber conocido tres siglos distintos, porque eso implica contar, como mínimo, con 115 primaveras.

En todo el planeta sólo se tiene constancia de cinco casos de personas tan longevas… y las cinco son mujeres. Por supuesto, todas ellas dotadas de una vitalidad especial que explica buena parte de su extraordinaria salud. En USA Today han repasado sus historias y queremos contarte sus secretos por si quieres aspirar a romper sus récords.

Misao Okawa es oficialmente la persona viva de mayor edad. Nacida en Osaka el 05 de marzo de 1898, está a tan sólo unas semanas de celebrar su cumpleaños número 117. Por aquí la felicitamos en su último aniversario, en el que desveló las claves de su fabuloso estado de forma. Nada que no te haya repetido tu médico hasta la saciedad: «buena alimentación y mucho descanso». Hace tres comidas diarias, le encanta el sushi y duerme ocho horas por noche.

El caso de Gertrude Weaver es todo un orgullo para Estados Unidos: nació en una fecha tan señalada en ese país como el 04 de julio, día en que se conmemora el aniversario de la independencia. Como Misao Okawa, su año es el 1898.

Le gusta que le hagan la manicura, bailar desde su silla y leer la Biblia. De hecho, en las Santas Escrituras encuentra varios de sus secretos para una vida larga y feliz. «»Sigue a Dios y a nadie más. Sé obediente, sigue sus leyes, y no te preocupes por nada». Yo le he seguido durante muchos, muchos años y no estoy cansada», explica.

Y además, «ser amable con todo el mundo». Ésa es la parte más difícil.

La mujer que completa el podio de longevidad es también estadounidense. Se trata de Jeralean Talley, nacida en Michigan el 23 de mayo de 1899. Sólo ha tenido una hija, pero ya cuenta tres nietos, diez bisnietos y cuatro tataranietos.

En su opinión no hay otra forma de alargar la vida sino siendo muy activa… y vaya si lo es. Todavía se anima a ir a pescar de vez en cuando, con ayuda de amigos y familiares, y presume de haber capturado nada menos que siete piezas en una de sus últimas aventuras.

Quienes la rodean dicen que es extrovertida y simpática, una magnífica compañera.

Estadounidense como las dos anteriores, Susannah Mushatt Jones vino al mundo el 06 de julio de 1899. Su caso escapa a la comprensión de cualquier médico o especialista: le encanta desayunar huevos con tocino, y aún lo hace a diario. Puede que ser coqueta le haya ayudado a cuidarse, porque a sus 115 años mantiene una gran afición por la lencería de encaje.

«Nunca se es demasiado vieja para vestir con ropa bonita», sostiene. ¿Y quién puede llevarle la contraria?

Y, en el quinto puesto, la única representante europea de la lista, la italiana Emma Morano-Martinuzzi, nacida el 29 de noviembre de 1899.

Está convencida de que beber cada día un vasito de brandy casero le ha ayudado a vivir muchos años, aunque reparte los méritos con su estricta rutina de alimentación y descanso.

Desayuna leche con galletas, almuerza un plato de pasta y, para cenar, tan sólo un vaso de leche. Durante el día come, además, un huevo crudo y otro cocido, pues dice que «me lo recomendó el médico cuando tenía veinte años».

Acostándose a las siete de la tarde y levantándose antes de las seis de la mañana, a los 115 se siente de fábula.

Para el final, como extra, dejamos el peculiar caso de la mexicana Leandra Becerra, que asegura haber nacido el 31 de agosto de 1887. Puede tener 127 años, pero su edad no se ha reconocido de forma oficial por haberse extraviado su partida de nacimiento.

Ha tenido más de 153 descendientes: 5 hijos, 20 nietos, 73 bisnietos y 55 tataranietos. Con todos ellos comparte un sinfín de anécdotas, que conserva con admirable memoria.

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[*Opino}– Otra perla de los ‘doctos, estudiosos y respetuosos’ periodistas

17-02-15

Carlos M. Padrón

Casos como los del artículo que copio abajo no dejan de impactarme y llenarme de incredulidad porque, ¿dónde tienen la lógica, o los estudios del idioma español, o el respeto por el público lector, los «profesionales» que cometen estos errores, de quienes cabe suponer que son periodistas y, por tanto, el idioma es su principal herramienta de trabajo?

Carlos Andrés Pérez, el famoso CAP, quien fuera presidente de Venezuela, usó una vez la expresión autosuicidio, y por ello fue objeto de muchas burlas, pero él no era periodista sino político, y, salvo pocas excepciones, de éstos, como es archisabido, no se puede esperar ni educación superior —a veces ni media— ni cultura.

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17/02/2015

La expresión autoatribuirse algo resulta redundante, ya que en este caso tanto el elemento compositivo auto- como el pronombre se cumplen la misma función: indicar que la acción de atribuir recae sobre el propio sujeto.

No obstante, en los medios de comunicación es frecuente leer frases como

  • «El grupo se autoatribuyó los atentados»,
  • «La Sala Tercera del Tribunal Supremo se autoatribuye la potestad de exigir que el indulto se motive» o
  • «La Junta acusa a la jueza de autoatribuirse competencias».

En todos esos casos habría sido preferible optar por el verbo atribuirse sin necesidad de añadirle el prefijo auto-:

  • «El grupo se atribuyó los atentados»,
  • «La Sala Tercera del Tribunal Supremo se atribuye la potestad de exigir que el indulto se motive» y
  • «La Junta acusa a la jueza de atribuirse competencias».

El elemento compositivo auto- sí que es preciso para completar el sentido de la expresión en el sustantivo autoatribución, que no va acompañado del pronombre se: «Critican la autoatribución de poderes por parte del alcalde».

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[*Drog}– Cómo funciona el cerebro de una persona enamorada

15-02-15

Carlos M. Padrón

Por suerte, ya esto del peligro del drogamor —también llamado enamoramiento, amor romántico, etc.— va ganando cada vez más terreno.

El artículo que copio abajo insiste en lo mismo que muchos otros de reciente aparición, y remacha que el drogamor:

  1. Es como una droga, especialmente en las primeras fases del proceso de imbecilidad transitoria, como lo definió Ortega y Gasset;
  2. Causa adicción
  3. Provoca trastornos obsesivos
  4. Nubla la capacidad crítica, la capacidad de razonar
  5. Es de destacar la comparación con el instinto materno, ése que nubla también la razón y hace que una madre pregone a los 4 vientos que su hijo es una joya aunque esté claro que es un delincuente convicto y confeso.
  6. Tiene de cómplice a la Naturaleza, que lo que busca es perpetuar la especie. El bienestar o la felicidad de esa especie le importa poco.

Y me llama la atención que para fijar bien la diferencia entre amor y drogamor, el autor se refiere a éste como «amor (romántico)». Le ofrezco el término ‘drogamor’ que es más corto, realista y expresivo.

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14 FEB 2015

Jesús Méndez González

Cómo funciona el cerebro de una persona enamorada

La Ciencia no comprende la totalidad de ese sentimiento, pero hay mecanismos neurológicos que sí se conocen. Que no le pillen por sorpresa.

Quien más quien menos ha intentado dilucidar qué es el amor, qué ocurre cuando sucede. Y la Ciencia no es ajena a ese interés. Asumiendo que todo sentimiento tiene un correlato físico (el corazón no se acelera si un mensajero químico no “le dice” que lo haga), numerosos científicos han dirigido últimamente sus investigaciones para definir qué es lo que acontece en el cerebro cuando alguien se enamora. En un intento de ganar terreno a las leyendas, estas son cinco cosas, más o menos insólitas, que el amor hace con su mente.

1. Crea adicción

De entre las áreas cerebrales estimuladas por el amor, unas destacan sobremanera: son las que conforman el circuito de recompensa.

Entre ellas, se impone el llamado núcleo accumbens, una pequeña zona situada unos centímetros detrás de sus ojos, muy sensible a la dopamina —neurotransmisor que aumenta con el enamoramiento— y al que se conoce, popularmente, como el centro del placer.

Es el que se activa especialmente cuando recibimos un premio, cuando tenemos sed y bebemos agua, o cuando consumimos prácticamente cualquier tipo de droga.

De hecho, el circuito de recompensa es también el circuito de la adicción, de ahí el carácter adictivo de las primeras fases del amor. “El aumento de dopamina es muy grande al principio de las relaciones”, comenta Larry Young, investigador de la neurociencia del comportamiento en la Universidad de Emory, en Atlanta.

“De hecho, hemos visto que los ratones que pierden a su compañero se deprimen de una forma muy parecida a como lo hace un adicto al que se le retira la cocaína o la heroína”, añade. Pero no sólo eso: el aumento de dopamina corre en paralelo a la disminución central de otro neurotransmisor, la serotonina, y esta merma sucede también en los trastornos obsesivos, de cuyos rasgos principales el amor no está demasiado lejos.

2. Nos remite a la familia, queramos o no

La oxitocina y la vasopresina son dos pequeñas hormonas cuya máxima producción tiene lugar en momentos aparentemente lejanos al enamoramiento: en el parto y durante la lactancia (a medida que el bebé succiona del pezón). Entre sus muchas funciones están la de fortalecer el vínculo entre la madre y el hijo. Y de ello se aprovecha también el amor (romántico).

En el enamoramiento parece aumentar la producción de oxitocina y vasopresina, contribuyendo así a robustecer el nexo. Esto tiene sentido desde un punto de vista evolutivo: se gasta un tiempo y una energía considerables en encontrar a una pareja idónea.

Una vez conseguida, el lazo debe reforzarse para tratar de garantizar que ambos cuidarán de la posible descendencia. Así es al menos como la Naturaleza tiende a “pensar”.

3. Nubla el juicio y la razón

Para identificar las zonas del cerebro que se activan en el enamoramiento, los científicos suelen usar lo que se conoce como ‘resonancia magnética funcional’. Esta técnica capta la mayor o menor llegada de oxígeno a cada área, un sinónimo de la demanda que la actividad crea.

Aunque es un procedimiento un tanto problemático (procure no sacar mensajes de un solo estudio), varios trabajos han llegado a conclusiones parecidas. Así fue como se vio que, durante el enamoramiento, el circuito de recompensa trabaja con especial fervor, y que lo la corteza prefrontal parece “apagarse”.

Esta última es el área del cerebro más propiamente humana, la responsable fundamental de nuestra capacidad de razonar y emitir juicios elaborados. Las consecuencias son evidentes: el amor nubla, al menos sobre la persona amada, la capacidad crítica. Eso explicaría la creencia de que “el amor es ciego”, o incluso la sentencia de Ortega y Gasset, que lo definió como “un estado de imbecilidad transitorio”.

Pero obedece a una razón: aumenta las posibilidades de unión. O, resumido con antelación por Nietzsche, “siempre hay algo de locura en el amor, pero siempre hay algo de razón en la locura”.

4. Produce estrés y da valor

El amor produce una ola de estrés a lo largo del tiempo. En un principio se trata de una activación del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal, lo que viene a querer decir, entre otras cosas, que el cerebro manda señales para que se produzca más adrenalina.

Una interpretación que se hace es que ese grado de estrés permite superar el miedo inicial, lo que se conoce como neofobia. Con los meses, sin embargo, el mecanismo disminuye, dando lugar a una sensación de tranquilidad (el resto de hormonas y circuitos implicados también se modulan con el tiempo).

Lo curioso es que este fenómeno es uno de los pocos en los que los acontecimientos cerebrales entre amor romántico y maternal no se solapan. Porque en el cerebro de una madre (posiblemente también en el padre, pero los estudios se han hecho especialmente en el primer caso, donde los cambios hormonales son más acusados) también tiene lugar una activación del área de recompensa y una subida de dopamina; igualmente, hay un aumento claro de oxitocina y vasopresina; e incluso también se produce una inhibición de la corteza prefrontal (la madre “suspende el juicio” cuando de su hijo se trata).

De hecho, tal correspondencia entre ambos tipos de amor ha llevado a pensar que el amor romántico ha evolucionado de un sistema más antiguo: el del amor de una madre por su hijo. Sin embargo, en este caso, no tiene lugar una reacción del hipotálamo, como la que se produce en las parejas.

5. Te hace monógamo (o no)

La Ciencia no ha sido capaz de determinar aún si por naturaleza somos monógamos, polígamos o monógamos secuenciales, pero sí se saben algunas de las cosas que influyen en esta realidad. Al menos en ratones.

Los roedores de campo son monógamos convencidos, profundamente fieles a su pareja. Los de monte, por el contrario, son promiscuos consumados. ¿La explicación?

Los primeros tienen muchos más receptores de oxitocina y vasopresina en las áreas de recompensa. De hecho, cuando en el laboratorio se bloquean estas hormonas, los ratones de campo que carecen de ellas se comportan como si fueran ratones de monte, sin ningún tipo de memoria ni predilección especial por ninguna de sus parejas.

Los humanos no somos ratones. Es evidente que nuestra fidelidad depende de mucho más factores que en estos animales. Pero tampoco parecemos inmunes. Algunas variantes de los receptores de vasopresina, por ejemplo, se han asociado con una mayor o menor promiscuidad.

Ni mucho menos la determinan, pero es un factor que puede llegar a terciar. Como comenta Larry Young, algunas investigaciones han observado que cuando se les daba oxitocina intranasal a hombres que estaban en una relación, encontraban más atractivas a sus parejas que si se les daba placebo.

«Pero únicamente sucedía con sus pares: la oxitocina no aumentaba su valoración de otras mujeres de atractivo similar, ni activaba sus áreas de recompensa como ocurría cuando veían a sus compañeras”, aclara.

En resumen, quizás piense que la Ciencia todavía no sabe mucho del amor. Puede ser. Quizá esté usted convencido de que la razón no puede comprender a la pasión en toda su complejidad; muchos científicos también lo creen. El propio Larry Young, sin ir más lejos, opina: “La Ciencia será capaz de decirnos muchas cosas sobre la química y los mecanismos cerebrales implicados en el amor, pero no nos hará entender su magia. Eso sólo se puede entender estando enamorado”.

Y añade: “Es posible que su esencia se entienda mejor desde la poesía, la música o el arte, pero la Ciencia puede contribuir a comprender parte de su misterio». Porque lo que resulta obvio es que todo sentimiento tiene su correlato físico, y que, en buena medida, éste puede estudiarse. Hasta dónde alcanzará su explicación, eso nadie lo sabe.

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